viernes, 31 de julio de 2009

Chile: No es posible el indulto a torturadores


Los derechos humanos no son una cuestión de conflicto político o de diferente ideología, son una cuestión ética fundamental.

Enrrique Villanueva

Este debate sobre el indulto a torturadores no se puede desligar del tema de los derechos humanos, y de la ética, pero como surge en el marco de una democracia cada vez mas desperfilada y arrinconada a ser solo una expresión electoral, podemos sugerir que las opiniones de quienes levantaron la idea de este“perdonazo camuflado”, o que opinan sobre la conveniencia del indulto en bien de la reconciliación, seguramente lo que están haciendo es poner en el medio de la campaña presidencial un argumento espinoso e intencionado, o bien se están allanando el terreno para asegurar un cargo en un futuro gobierno.

Pero no es de extrañar que pasen estas cosas en nuestro país, en cuya democracia no se concibe realizar un debate nacional acerca, no solo de los derechos humanos, tampoco sobre lo aberrante que resulta seguir avalando y remozando una Constitución que la mayoría de los chilenos rechazamos; que fue diseñada y aprobada en medio de un régimen de terror, que consagra la exclusión y la discriminación. Estos temas a pesar de su importancia no son considerados como relevantes para el ejercicio de la democracia y la participación ciudadana. Entonces en esta realidad que vivimos, en la cual todo se diseña y ejecuta en acuerdos de cuatro paredes, no es de extrañar el llamado, o la opinión, a favor de indultar a torturadores.

Además que el intento de amnistiarlos, perdonarlos o indultarles no es nuevo,bajo la figura de la guerra antisubversiva en abril del año 1978( decreto Ley 2191 ) se concedió la amnistía“ a todas las personas que, en calidad de autores, cómplices o encubridores hayan incurrido en hechos delictuosos, durante la vigencia de la situación de Estado de Sitio comprendida entre el 11 de Septiembre de 1973 y el 10 de Marzo de 1978”..

En esa ocasión y por mucho tiempo después, se argumentó que pudo haber “errores o excesos” en la llamada “lucha antisubversiva”, con el objetivo deliberar a los inculpados cobijándoles con el mantode la “obediencia debida”. A estas alturas de la vida, quien no sabe que la “lucha antisubversiva” fue el eufemismo utilizado por la dictadura para falsear lo que en verdad ocurrió, una represión política sistematizada, masiva y de exterminio, que comprometió a las Fuerzas Armadas, Carabineros e Investigaciones y que constituyó un régimen de auténtico Terrorismo de Estado?.

Por esta razón la idea de indulto es contraria al respeto por los derechos humanos y en este ámbito no caben las excepciones. Los derechos humanos no son una cuestión de conflicto político o de diferente ideología, son una cuestión ética fundamental. Si admitimos una escala de valores para indultar a unos y no a otros, sabiendo que todos los inculpados,en distintos grados de culpabilidad, formaron parte de un régimen terrorista, estamos legitimando la tortura y el asesinato como medio de hacer política.

Por otra parte es cierto que no todos los militares son culpables de violaciones a los derechos humanos, los mandos de esa época generaron un espiral de miedo y violencia que involucró y comprometió al conjunto de las FFAA en sus planes y acciones. Sabemos también que la doctrina militar centra toda la responsabilidad en el mando, pero la obediencia debida no exculpa a los subordinados de sus acciones ni es tampoco un eximente de responsabilidad penal. Estamos hablando de personas, civiles y militares, que torturaron a otros, que asesinaron, que eran conscientes de lo que hacían, integrados a un régimen político que ejercía el terror, y que se sentían empoderados por este para hacer lo que hacían.

La obediencia debida ha sido y es un argumento espurio, esgrimido para justificar la represión, lo que ha permitido a sus autores intelectuales y materiales ( y también a muchos arrepentidos ), ampararse en la ejecución de “órdenes de servicio” o de “operaciones”, que disponían emprender acciones de “aniquilamiento” en contra de la “subversión” y el “enemigo interno”.

Por las razones expuestas, y como ex militares, no estamos de acuerdo con opiniones que hacen equivalente el indulto a torturadores con la reconciliación, aquí lo mas importante es no aceptar la embrutecedora y castrante "obediencia debida", que oculta el acto más cobarde que un ser humano puede ejecutar: la tortura. Por tal razón no hay torturadores de primerao de segunda, o personas calificadas en este contexto para recibirun indulto o no,el torturador es uno solo y su conducta cobarde y aberrante no puede ser exculpada bajo ninguna figura legal,independientemente de su grado jerárquico o ubicación (civil o militar) en la cadena de mando.

Finalmente cabe recordar a los impulsores de estas ideas, que en Chile y en nuestras FFAA, hubo varios centenares de oficiales y suboficiales quienes fuimos torturados, otros asesinados, encarcelados, y exiliados, por negarnos a cumplir con los planes de los sectores políticos y de los mandos militares que planificaron, encabezaron y ejecutaron el golpe en contra de Salvador Allende.

Por esa actitud valiente que asumimos frente a nuestro pueblo y ante nuestra conciencia, hoy podemos decir que es un acto de cobardía el ocultarse detrás del uniforme militar, del poder político, de la obediencia debida y de las leyes de amnistía, intentando justificar la participación, directa o indirecta, en el apoyo a una dictadura que amparó las violaciones, torturas crueles, infringidas a personas maniatadas, los asesinatos clandestinos o, para aminorar con el paso del tiempo, el papel directo de militares y civiles en estos hechos, que solo son calificables como crímenes de lesa humanidad.

OFICIALES Y SUBOFICIALES FUERZA AEREA DE CHILE, CONDENADOS EN EL PROCESO CONTRA BACHELET Y OTROS 1973.

La izquierda chilena en la encrucijada de las formas de lucha


Los últimos sucesos en Honduras han reavivado, en el seno de la izquierda, el viejo debate sobre las distintas formas de lucha y la consolidación del Poder Popular.


Los últimos sucesos en Honduras han reavivado, en el seno de la izquierda, el viejo debate sobre las distintas formas de lucha y la consolidación del Poder Popular.

El debate se ha centrado en torno a la viabilidad o inviabilidad de los gobiernos democráticos de corte progresista ; y más allá aún, en la posibilidad de consolidación del proyecto bolivariano del socialismo del siglo XXI. A pesar de la diversidad de enfoques, un punto unió las diversas opiniones: el reconocimiento indiscutible, de la dignidad del pueblo hondureño que, con determinación, se tomó las calles para hacer respetar su voluntad y la restitución de su presidente constitucional. Y aquellos que estuvimos acompañando a los hondureños en su larga marcha y espera (gracias a la transmisión en directo de TV Sur) ; una vez más, con dolor e impotencia, vimos como los militares, títeres del gran capital, dispararon contra un pueblo desarmado.

El viejo fantasma de David contra Goliat rescusitaba nuevamente en nuestra memoria.

Poder Popular versus dispositivo ideológico de dominación

A los chilenos, lo sucedido en Honduras, nos rememoró, irremediablememte, el golpe de Estado de 1973 y con ello, nuestro trauma histórico. Y en pleno contexto electoral de las presidenciales 2009, la lluvia de dardos descalificantes hacia el empleo de tal o cual forma de lucha, como era de prever, no se hizo esperar.

Para la izquierda extra-parlamentaria, la inviabilidad de la lucha electoral quedó demostrada trás el golpe de Estado de 1973 que puso fin a la experiencia popular. Este análisis pareciera omitir que dicha experiencia duró tan sólo 3 años, lapso de tiempo insuficiente para que el pueblo se dotara de organizaciones legítimas y capaces de orientar airosamente el proceso. Por otro lado, también se argumenta que trás 20 años de « show electoral », la izquierda parlamentaria, aparte de confundir al pueblo, no ha conseguido mucho (lo que es verdad). Pero al mismo tiempo, se omite de mencionar que la reconstrucción del tejido social y la construcción del Poder Popular, tampoco ha sido muy exitosa. Para muestra dos ejemplos :

1. Hay 3 millones de personas que no votan y un millón que votan entre nulo y blanco ; es decir que, en principio, no serían permeables a la farándula electoral. Cabría preguntarse entonces, y dónde están ?. Dada su invisibilidad social podemos concluir que, por ahora, no se inscriben con ninguna de las dos izquierdas.

2. La existencia de movimientos tales como : estudiantes, profesores, deudores, etc., son sin lugar a dudas, un reflejo del creciente malestar social que vive nuestro pueblo ; pero sin embargo, hasta la fecha, dichos movimientos, no sobrepasan sus reivindicaciones propias.

Es decir, por ahora, nada indica que estos sujetos aspiren a organizarse más allá o que aspiren a abrazar un proyecto de construcción alternativo de sociedad . Para que estos sectores, no terminen siendo funcionales a la mantención del sistema ; es necesario que superen su parcialidad y apolitisación. De ahí, la necesidad urgente de encontrar formas de participación social y política que despierten el interés de estos sectores.

Sin lugar a dudas, el rol preponderante que juega el dispositivo ideológico de dominación, en tal estado de cosas, es incuestionable. Es este dispositivo todopoderoso que hace que, en nuestro país, ya no sea tan sólo el modelo económico el que es neoliberal ; sino que también lo es la cultura de los chilenos con todos sus corolarios : individualismo, desclase, indiferencia social, desresponsabilisación política, ley del más fuerte, etc. En resumen, que la gran mayoría ande más pendiente de « pasarlo chancho (expresión chilena muy repandida) y que no termine de despertar de ese largo letargo impuesto por el neoliberalismo .

Si ya lo tiene difícil la izquierda parlamentaria para contrarestar el dispositivo y conseguir votos, más difícil aún lo tiene la izquierda extra-parlamentaria para lograr la adhesión a un proyecto, por cierto liberador, pero que solicita muchas renuncias y sacrificios. Proyecto que, hoy por hoy, el pueblo chileno, preso del dispositivo ideológico, no visualiza, ni contempla.

Revertir esta dinámica para una izquierda, sin grandes recursos, no resulta fácil. Diferente sería si se contara con medios de comunicación propios, con alcance e influencia de masas, tales como : radios, canales de televisión, etc.

Si bien es cierto que la experiencia chilena y la reciente experiencia hondureña, entre otras más, corroboran que la vía electoral no soluciona nuestros problemas y que nunca será un factor determinante para la consolidación de un proceso revolucionario ; también corroboran que la construcción del Poder Popular, en la práctica, resulta más compleja que en la teoría, pues requiere de un estado de conciencia más elevado del pueblo.

Felizmente que Chávez, Correa y Evo, tenían claro este punto y a pesar de tener un gran apoyo popular, fruto de largas luchas ; usaron las elecciones y se plebiscitaron. Y hoy día, legitimados ante su pueblo y la Comunidad Internacional, son gobiernos que paulatina y decididamente - y al precio de duras batallas anti-institucionales - abren el camino al socialismo del siglo XXI y muestran una alternativa al capitalismo en Latinoamérica.

Es verdad, los procesos sociales son particulares para cada país.

Hoy por hoy, las particularidades chilenas son : ausencia de tejido social y de Poder Popular organizado , ausencia de Fuerzas Armadas democráticas y presencia de una institucionalidad que favorece a los más poderosos y a la reproducción del sistema. Si a estas particularidades le agregamos la gran crisis económica internacional que, según las previsiones, en la medida que se vaya agudizando, tocará particularmente a Chile como país piloto del neoliberalismo y dependiente del centro de la crísis ; nos encontramos ante la posibilidad histórica, de que el pueblo chileno reconozca sus intereses de clase y aspire al cambio. Pero lo cierto es que la crisis, por si sóla, no resuelve la salida política . Es decir, con o sin crisis, no habrá posibilidad para la implementación de un proyecto alternativo de sociedad, si no se cuenta con una izquierda política legitimada y preparada para orientar esta lucha.

La izquierda extra-parlamentaria y el escenario electoral en Chile

Dentro de este contexto, el escenario electoral de las presidenciales 2009 no se presenta sin gran responsabilidad histórica para la izquierda chilena que, dado el actual panorama, tiene dos posibilidades : continuar legitimando los gobiernos concertacionistas o abrirle paso a la Derecha política. En este cuadro, la izquierda tradicional, sigue sosteniendo que se trata de romper con la exclusión ; lo que a su vez, les permitiría romper la institucionalidad pinochetista por dentro y en ese afán, se han aliado con la Concertación neoliberal y llaman al voto útil. Por su lado, la izquierda extra-parlamentaria sigue sosteniendo que la lucha electoral tan sólo sirve para legitimar la actual institucionalidad pinochetista y que se trata de quebrarla por fuera ; por lo tanto, no presenta candidatos y continúa avocándose a su trabajo de construcción de Poder Popular.

Ambas formas de lucha (institucional y anti-institucional) son presentadas, por los dos sectores, como excluyentes. Lo cierto es que ninguna de las dos formas puede presumir de grandes éxitos ; por un lado, la izquierda parlamentaria no ha logrado vencer la exclusión política ; y por otro lado, la izquierda extra-parlamentaria no ha consiguido salir de la marginalidad y la desarticulación.

En este contexto, se requiere de una izquierda revolucionaria articulada en torno a un « proyecto popular –socialista común » y que al mismo tiempo, adopte formas de lucha que contribuyan a darle más visibilidad a esta alternativa.

Se necesita una izquierda revolucionaria, que sin prejuicios, ni principismos, ocupe el espacio electoral, como un espacio de lucha más : ya sea levantando candidatos propios (honestos y dispuestos a romper las reglas del juego institucional) u oficializando el voto de protesta. Urge la presencia de una izquierda revolucionaria que ofrezca una alternativa a la franja de la población que hoy se apresta, no sin malestar, a votar por lo que ellos consideran el mal menor : Frei o Enriquez-Ominami ; pues les causa rechazo la idea que la Derecha política, complice de Pinochet, gobierne nuevamente (idea que está inscrita en la memoria colectiva de muchos chilenos). Se requiere una izquierda revolucionaria que brinde un espacio de expresión a aquellos que ya no quieren contribuir más, con su voto, a legitimar los gobiernos Concertacionistas ; pero que sin embargo, gustan de participar en coyunturas electorales pues lo consideran un derecho (aunque la institucionalidad sea lo que sea).

Tanto a los unos como a los otros, la izquierda extra-parlamentaria les ofrece como única alternativa la construcción de Poder Popular que es el resultado de un largo proceso que tira su legitimidad del pueblo conciente y organizado ; entretanto, lisa y llanamente, que nos parta un rayo!

Por cierto, plebiscitarse, de vez en cuando, para legitimarse y medirse no está mal para nadie. Lo que contribuiría, al mismo tiempo, a fortalecer las Organizaciones Populares en pos de las batallas decisivas.

No se trata de sustituir una forma de lucha por otra, se trata de hacerlas efectivamente complementarias.

Se requiere de una izquierda capaz de apreciar, objetivamente, la pertinencia de la utilización de tal o cual forma de lucha; y por sobre todo, que tenga la capacidad de implementarla oportuna y asertivamente. Para ilustrar esta idea, citaremos el caso del MIR que en los años 70 mucho habló de construcción de Poder Popular y se implicó, con voluntad y esfuerzo, en esta tarea; sin embargo, a la hora de los quiubos, estaba tan desarmada como las otras fuerzas para defender el gobierno popular. Una izquierda que salga del viejo y fallido debate sobre la « revolución por fuera o por dentro », porque ninguna de las dos formas ha demostrado, por si sóla, salvo en casos muy particulares, su infabiilidad histórica.

Y mientras nos ponemos de acuerdo, el capitalismo sigue arrasando, a un ritmo vertiginoso, con los pobres y el planeta todo. Y en el actual contexto de crisis económica deviene más voraz aún. Es que el capitalismo, por esencia ,nunca ha sido, no es, ni será sostenible. El día que deje de ser depredador ya no será más capitalismo.

Ante la barbarie inminente, las preguntas : ¿ Dónde diablos jugarán los niños ? y ¿ En que planeta y con que recursos naturales construiremos la nueva sociedad ? cobran toda su pertinencia.

Hoy más que nunca la revolución socialista se hace necesaria y urgente ; y en esta búsqueda, hay que experimentar todos los caminos para acercarce a ella.
P. León (Titulada en Ciencias Políticas) - M. Gonzáles (miembro del Colectivo Rodriguista Bélgica)

sábado, 25 de julio de 2009

A LOS TRABAJADORES DEL MUNDO

AHORA QUE LA PRECARIEDAD, RESIDUO DEL SISTEMA QUE MUERE, Y QUE DIA A DIA AFECTA A LA CLASE OBRERA Y A TODOS LOS ASALARIADOS ES CUANDO DEBEMOS UNIRNOS Y DECIR BASTA A ESTE SISTEMA, JUNTOS EN EL COMBATE PARA QUE LOGREMOS CAMBIAR EL MUNDO



A PROPÓSITO DE LAS PANDEMIAS

POR IVO MALDONADO

No me gustan los arreglines. No me agradan los pitutos. Me molesta la palabra pituto; también la palabra favor... ¿No me explico su importancia? ¿Pagan IVA? ¿Declaran? ¿Tienen personalidad jurídica? No lo creo, en realidad. Algunas veces yo mismo he sido un pituto; otras los he utilizado como todo buen chileno. "Chile el país menos corrupto de Latinoamérica". Patrañas: trastornos de la personalidad. Amigos de los amigos. Pero ahí van con sus trajes imponentes, con sus abrigos, con sus joyas, caminando con su sonrisa deshonesta, y esperando cumplir la divinidad del día. Se les considera como santos; son los encargados de la felicidad aquí en la tierra. Ellos nos hacen felices. "Me sacaron el parte", "lo pasaron de curso", "no quiero hacer el servicio".
Todos necesitamos de un pituto; la historia los necesita. Por ejemplo: Camus lo necesitó para ganar el Nobel, antes que Sartre. Frei para ser presidente antes que Lagos. Y De Caprio no hubiese actuado en Titanic de no ser por... Se dan cuenta... qué sería de ellos sin un pituto, tantos y por todas partes. ¿Dónde no hay pitutos?
Sé que son importantes. Pero no se me mal entienda. ¿Qué pasaría si no existieran? Seguramente, no habría tantos mediocres; las cosas se harían como deben; no nos inundaríamos en el invierno. Los trabajos serían trabajo. Los premios tendrían el valor del premio.
Ustedes no leen mis libros. Feliz como en mi poema "Y el premio qué". (Los pitutos dominan hoy por hoy al mundo. No deberían elegirse autoridades, sino pitutos. Yo voto por tal fulano porque me conoce, o es amigo de mi amiga. Y es mi pituto).
Algo debe pasarnos. Algo que nos haga comenzar de nuevo. Sin familia. Sin amigos. Sin esposa, tal vez. Ahora, mientras termino estas líneas, recuerdo que incluso, para poder enamorarse, necesitamos de un pituto. Definitivamente, quien no tiene un pituto no merece vivir.

miércoles, 15 de julio de 2009

Chile: Hacia la Asamblea Constituyente

o cuando el pueblo se atreve a ser dueño de su destino
por M.E.Vega (Chile)
martes, 14 de julio de 2009
La Asamblea Constituyente debe ser un proceso emancipatorio de nuestro pueblo entendiendo y pensando en los ciudadanos, en el pueblo, en las distintas corrientes de opinión. Una iniciativa como ésta debe pasar del mundo académico al mundo real, a las juntas de vecinos, los partidos, a las organizaciones sociales, debe haber una combinación o si no quedará reducido a un mundo que teoriza. Es necesario incorporarse para poder refundar una nueva institucionalidad y un nuevo Estado, que sea democrático, donde se ejerza la solidaridad y la fraternidad. Eso traducido en una nueva Constitución para este siglo XXI”.

Un interesante debate se produjo en la sede Concepción de la Universidad la República en torno a la necesidad de que Chile tenga una nueva Constitución que nazca, no de un grupo de expertos encerrados entre cuatro paredes, sino del pueblo, a través de una Asamblea Constituyente.

“La Asamblea Constituyente debe ser un proceso emancipatorio de nuestro pueblo entendiendo y pensando en los ciudadanos, en el pueblo, en las distintas corrientes de opinión. Una iniciativa como ésta debe pasar del mundo académico al mundo real, a las juntas de vecinos, los partidos, a las organizaciones sociales, debe haber una combinación o si no quedará reducido a un mundo que teoriza. Es necesario incorporarse para poder refundar una nueva institucionalidad y un nuevo Estado, que sea democrático, donde se ejerza la solidaridad y la fraternidad. Eso traducido en una nueva Constitución para este siglo XXI”. (Cristian Cuevas, presidente de la Confederación de trabajadores contratistas el cobre)

“Es urgente modificar la Constitución porque ésta es una camisa de fuerza, tenemos que tener una nueva Constitución y esto se hace marcando una preferencia, por cualquier candidato, no hay que marcar dos opciones porque eso anula el voto, hay que marcar una y junto con eso escribir AC. Habiendo un número importante personas que marquemos el voto de esta forma vamos a poder demostrarle al país, a los personeros políticos, la urgencia que tiene el pueblo de Chile, de que algún día seamos un país democrático”. (Juan Guzmán Tapia, ex ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago)

“La Constitución de 1980 es mil veces más reaccionaria y antipopular que la de 1925, es un retroceso tremendo…hoy se nos pretende hacer creer que lo que estamos pidiendo es demasiado, que nunca en Chile hemos tenido una Constitución redactada por el pueblo. Se dice también que la Constitución es un paquete muy bien atado y que es mejor no cambiarla, es lo que se dice. Ese planteamiento que es peligroso, porque argumenta que no se puede porque nunca se ha hecho, es el que tenemos que derrocar y lo podemos hacer porque tenemos una razón política, ideológica, histórica que nos dieron los fundadores de la república y es aquella que inspiró a todas las fuerzas que luchamos contra la dictadura”. (Gustavo Ruz, integrante de la Red de Asamblea Constituyente de Santiago)

De a poco la sala se fue llenando. En los respaldos de las sillas, quedaban parcas, chaquetas, gorros y uno que otro paraguas. Ya no era necesaria la calefacción. Mientras se esperaba el inicio de la jornada, la conversación fluía en el salón principal de la Universidad de la República. Otros hojeaban con interés ejemplares de dos diarios “alternativos” que sus propios creadores vendían pidiendo un “aporte voluntario”. Encuentros, saludos, intercambio de invitaciones a conversatorios y coloquios. Jóvenes de pelo largo y mochila; adultos de pelo blanco y miles de historias en la piel…

La convocatoria de la Red por la Soberanía Popular de Concepción, integrada por 20 organizaciones sociales, era atractiva: debatir acerca de una nueva Constitución para Chile, desde una asamblea constituyente. Llamativa propuesta.

Y también llamativos los expositores. El ex ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Juan Guzmán; el dirigente de la Confederación de Trabajadores Contratistas del Cobre, Cristian Cuevas y el integrante de la Red Asamblea Constituyente de Santiago, Gustavo Ruz.

Cada uno expuso su particular punto de vista sobre el tema, aunque la conclusión fue la misma: la necesidad de tener una nueva Constitución que nazca desde el pueblo soberano.

¿Qué dijo cada uno? Aquí van algunos de los pasajes más significativos de las intervenciones.

Cristian Cuevas, presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre, habló desde la visión de los trabajadores, del mundo del sindicalismo.

“Hay que entender que en el movimiento sindical no todos tienen igual disposición para hacer planteamientos políticos con la maduración y la comprensión social que deben tener los trabajadores para entender que hay que tener una nueva Constitución…”

“Esto se debate en la base del movimiento social pero no logra cristalizar en un movimiento que convoque a todos, sólo son intencionalidades…como Confederación nos planteamos que debíamos avanzar hacia una Asamblea Constituyente para una nueva Constitución. No estoy seguro, pero creo que nuestro país nunca ha habido una Asamblea Constituyente con la participación de las organizaciones, siempre han sido las elites las que han definido la institucionalidad, por tanto nunca ha habido una acción en donde los movimientos sociales puedan cristalizar en una nueva Constitución…”

“Esta aspiración, este deseo debe transformarse en un movimiento de millones que sean capaces de estremecer a nuestro país y hacer conciencia acerca de por qué es necesario tener una nueva Constitución, donde estén garantizados los derechos de hombres y mujeres, de las distintas identidades religiosas, culturales, sexuales de nuestro pueblo. Esto no puede quedarse en un deseo de una elite que intelectualiza lo que quiere pero no logra transformarlo en algo que vincule al movimiento social completo…”

“Uno se cansa de la quejumbre, vivimos quejándonos de todo, pero somos actores pasivos, no determinamos las conductas, no definimos para donde queremos llevar este objetivo político. Uno lo que ve es sólo un acomodarse, ser pasivo, hay una sociedad desesperanzada y no le podemos heredar eso a nuestros hijos…”

“Esta es una aspiración democrática y noble, pero si no logramos que eso lo entienda el ciudadano que no está en este foro, se va a quedar solo en un deseo…”


Juan Guzmán Tapia, ex ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, puso su mirada jurídica:

“…manifestar, clamar por lo que necesitamos que es quitarnos la camisa de fuerza que implica la Constitución de Pinochet. Todos conocimos lo que fue el golpe. Un bombardeo teatral que fue el primer acto de terrorismo. La represión que permitió el denominado estado de guerra…”

“En 1980 comienza el periodo de transición a la democracia con la dictación de la Constitución que es de corte neoliberal, supuestamente de economía social de mercado, que lograría el desarrollo pleno en 1987, aunque ello nunca fue así…”

“En Chile existe una democracia pero sólo formal que queda plasmada en varios artículos. El primero que dice: Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Otro que habla de Chile es una república democrática. O el que señala que La soberanía reside esencialmente en la nación. Y varios más. Las garantías constitucionales son meras expectativas. Cuando vemos cómo están protegidas nos damos cuenta que están protegidas las empresas y no los derechos de las personas”.

“La Constitución actual es de corte neoliberal, de 100 años de antigüedad en relación a los conceptos actuales…”

“Esta Constitución es inmodificable, sólo puede hacerse con el consenso pero eso implica cambalache y generalmente con eso no nos ha ido bien. Para modificar la Constitución se requiere 3/5 de los senadores o diputados en ejercicio. Si existe la oposición del presidente una vez que se ha insistido por el Parlamento, recién tiene la opción de promulgar la modificación o someter recién al plebiscito, eso requiere vencer algunos quórum, por eso dudo que se pueda hacer una modificación…”

Gustavo Ruz, sociólogo, integrante de la Red Asamblea Constituyente de Santiago, hizo su aporte con mirada histórica en el presente y el futuro.

“No puede ser que tanta gente durante tanto tiempo esté engañada bajo el imperio de un puñado de personas, que tiene el poder de la economía, de los medios, de los bancos, de las cúpulas partidistas, del sistema institucional, un puñado que controla la sociedad. Podríamos hablar de plutocracia, de los que tienen más, de los que tienen el dinero, que mandan más que los diputados y senadores y que 8 millones de ciudadanos…”.

“…en un periodo de 15 años, Chile fue un país muy libre, entre 1958 y 1973, no hemos sido tradicionalmente un país democrático. Avanzamos en la democratización y se nos pasó la mano. El año 73 la oligarquía da el golpe de estado no para sacar a Allende, no para impedir el Plan Z o erradicar el cáncer marxista, sino para restaurar el rol dominante de la plutocracia, de la minoría rica sobre el conjunto de la sociedad, esa restauración habría sido imposible mediante elecciones. Tenía que ser mediante un derramamiento de sangre. En ese periodo se hace la reforma agraria y se nacionaliza el cobre, esos 15 años son de acento democrático y soberano. Nunca en la historia de Chile habíamos sido más soberanos, más dueños de nuestro destino que el día que todos los chilenos nacionalizamos el cobre, ese hecho no podía ser permitido por los dueños del dinero. Esa fue la razón del golpe, habernos atrevido a ser dueños de nuestro destino”.

“La Constitución de 1980 se redacta de tal manera que Pinochet muera en el poder. El tema central de la nueva Constitución no es la descentralización, la ecología o la discriminaciones, el tema central es que la vía por las cuales Chile se modernizó a través del rol del Estado se suprime y el Estado no puede tener empresas a no ser que haya 2/ 3 del los parlamentarios que lo autoricen. Se le niega el estado, se reserva la riqueza a los ricos, que generan más poder, controlan el 60 por ciento del capital. El poder del dinero influye cuando se discute el uso de nuestros recursos, del agua… el poder fáctico del dinero. Frente a eso, que se ha generado por la fuerza de un bando dictado por cuatro generales, la Constitución que nos obliga a aceptar una legalidad que es como un embudo, conforme a aquello, se hizo un movimiento de resistencia contra la Constitución del 80... Ahora, debemos demostrar que quienes queremos una Constitución democrática somos mayoríaen Chile".

El debate generado tras las exposiciones, dejó claro que la reflexión y el intercambio de ideas, recién comienza. Aún falta camino por recorrer…

Concepción, 11 de julio de 2009.-

lunes, 13 de julio de 2009

Herminia de la Pincoya


x Andrés Bianque ::

Niños enfermos, ¿Tendrá algún remedio para la fiebre?, Quisiéramos participar en la olla común, ¿Cómo lo hacemos? Necesitamos una casa ¿Sabe dónde se puede conseguir eso?
Resulta que ella podría ser perfectamente el resumen preciso y certero de la vida de una mujer americana, de las nuestras, muy nuestras, dedicada a combatir, desde las más diversas trincheras, aquello que oprime todas las quimeras.
Intento afinar de manera exacta la cuerda en que reposan los recuerdos, voy trepando lento hacia la década de los ochenta, hasta que le veo allí azuzando con ceño de brazos cruzados el fuego que crispa el agua de un fondo de comida, mientras en silencio de harina, el pan amasado espera somnoliento su estirón de levadura sobre un tosco mesón, que han construido los hombres cesantes de sueños.
Aparecen de rato en rato ciertos vecinos buscando respuestas a las más diversas preguntas. Niños enfermos, ¿Tendrá algún remedio para la fiebre?, Quisiéramos participar en la olla común, ¿Cómo lo hacemos? Necesitamos una mediagua, una casa para poder vivir ¿Sabe dónde o cómo se puede conseguir eso?
Qué dulces eran los damascos esos veranos en aquella mítica esquina de trigales y gardenias, que olor exquisito a tierra recién regada y barrida en tono de alfombra popular para quien llegara a la casa. Qué tibias eran las tardes de invierno amobladas por la respiración tierna de agrupaciones de sueños hermanadas en aquella casa, cuartel general de mujeres generales de insignias y medallas invisibles que colgaban y cuelgan sobre sus pechos que sostuvieron el mundo que se vino abajo, después de aquello de lo septiembre verde. Que olorosa era la canela junto a Iván, que de cañerías fracturadas y enyesadas por Don Fernando, y la hermosa señora Gladys y su jalea de hospital, el seductor eterno de Mauricio dando clases de cómo abordar a las féminas. Tantos seres anónimos que el oleaje del tiempo se lleva tiempo adentro…
Que gran familia popular pululaba en aquella casa, que de niños felices entrando y saliendo por las puertas que siempre estaban abiertas. Detalle que dibujaba de cuerpo entero su esqueleto de vigas vigorosas, de enjambre de vidas divididas entre lo que se dice y entre lo que se hace. Y las chocolatadas, y las tizadas y los juegos, y los parches contra los balines…
Herminia tenía el sabor a abuela en aquellos tiempos, inspiraba ternura a pesar de su carácter serio y decidido. La conocí sencilla de hablar, segura de ideas, la recuerdo humilde, a pesar que ella sabía lo suyo, pero prefería siempre caminar por las barriadas y las poblaciones a habitar en las nubes de intelectuales. Me llamó la atención la manera diestra en que interpretaba las heridas, las de adentro y las de afuera. Pienso en lo difícil que se hace el describir el semblante curtido de una mujer de pueblo que vive para el pueblo y que pareciera, conociera todas sus vertientes y posibilidades. Parida, nacida y curtida en la lucha.
Y su característica voz ronca de tanto grito contra la hiedra que llena la casa y las cuadras, yo pinto callado el borde de un lienzo, mientras observo atento, como decenas de personas le preguntan qué hacer hasta en los más domésticos y fáciles ejercicios cotidianos que realizar.
Por aquellos años, Toño, el indio Toño aparecía con su bandera de sonrisas e historias lindas a alegrar a cada uno de los que allí estábamos, alargaba su cuerpo de Arauco sobre el umbral y sonreía con los ojos ante cualquiera que le mirara. Estaba la Panchita, Mapuche pequeña pero de corazón gigante, como no he visto hasta el momento.
Y aquí debo, debo detenerme en esa mujer de greda, porque me aborda el deber de contar que después de terminar las tardes faenando palos, harina, panes y sales, ella se iba a su otro hogar. Tomaba su carretón de mano, anclado a la orilla de aquella morada. Se daba su pausa líquida en algún garito oculto de aquellos años, algunas veces, y continuaba su viaje hasta su casa, la que quedaba en la misma dirección que la mía.
Muchas veces, comenzaba a murmurar en voz alta palabras incomprensibles, el murmullo se hacía arroyo más claro, hasta que el agua del molino de su boca se transformaba en canción sonora y persistente. Cantaba en Mapuche, coreaba sus nombres y ciertos nombres en Mapudungun… ¡Canta Panchita, canta! Le decíamos, le decía, y ella cantaba como un pájaro herido sobre las ramas de una araucaria herida y primera vez en mi vida que escuchaba una canción mortal, terrible, profundamente intensa y hermosa en el límite impuesto por los señores de la noche, cantaba en los ochenta, cuando era quizás, un solo grupo al que le importaba la causa de los peñis. Y ahí parada frente a una barricada artesanal, ella se paraba, cruzaba sus manos en el bajo vientre y como una niña de escuela, le cantaba a sus ancestros. Palos, pañoletas, piedras y otros para nosotros, y ella simplemente suspendida entre el humo y la noche, cantándole a los pájaros, a los niños que éramos nosotros accidentalmente, y un escalofrío colectivo nos erizaba la piel y los lamentos y , carajo, lanzábamos las piedras más lejos que nunca..
Nosotros con miedo de gritar libertad aquellos años, y ella, cantando el lenguaje prohibido de los pehuenes, los montes y los lagos. Muchas veces la escuché y no entendí nada, nada, absolutamente nada, y yo miraba su rostro partido de arrugas tempranas y se me encogía el pecho y las costillas se me rompían como ramas secas y alto y hermoso aleteaba mi corazón ante el llamado de sus tierras.
Herminia de la Pincoya, le susurraba el orgullo de ser Mapuche a la Panchita, en forma constante, le hablaba de corrido del indomable e indómito pueblo aquel, del cual sentirse eternamente orgulloso.
Ay Herminia linda, como has desafiado los años, y por sobre todas las cosas, los daños. Y sólo fue ayer que he visto tu paso lento con el lienzo entre las manos y tu grito pequeño en contra de todo lo malo. Y me entero que sin querer, estuve sentado a la mesa con una leyenda, que desde los 50, que desde los 60, que desde los 70, que desde siempre, la matriz de nuestra clase te regalo como defensora de tus otros hermanos y hermanas para toda la vida.
Y cómo no recordar aquella tarde en que te vi vestida de verde oliva defendiendo la tierra de Sandino en una fotografía, y tu humildad de mujer sabia, y tu silencio y tu mejor hagamos, a estar sentados escribiendo discursos infinitos.
Ahora, el coma entra en la redacción de tu vida, y en vilo, tanto yo, como muchos de aquellos que han tenido el honor de conocerte, sienten el filo del precipicio de la muerte. Si supieran aquellos que tienen un hogar gracias a tus desvelos, si supieran algunos, que de cicatrices les curaste. Si supieran de las marchas que conocen tus pies hermosos, si supieran que adorno has sido las noches de tomas en terrenos hambrientos de dinero. Fuiste adoptando fantasmas sobre la hamaca de tu pelo, fuiste amparando el tiempo de harina colectiva sobre tus sienes.
Mujer entre las mujeres, dirigente honesta dentro de los honestos, combatiente del conjunto de disciplinas que acarrean vida a las calderas humeantes de nuestro pueblo, pudiste haberte ido hace años, pudiste haber vivido plácida en muchos lugares, pudiste haber adquirido un sueldo substancioso y un buen puesto por servicios prestados a la clase. Pero no, ahí andabas, ahí andas de la mano con otros que nada tienen. Enseñándole a los jóvenes ciertas cosas que no aparecen ni en los estatutos de ciertos partidos, ni en los decálogos de filántropos de ateneos.
Herminia Concha, dirigente, abuela de combatientes, mujer, nana de cachorros en ciernes, madre, compañera de noches amargas, siempre ahí, siempre allí. Estas letras no son más que un pálido remedo que no alcanzan la estatura de tu semblante sereno.
Mejórese, véngase con nosotros, la estamos esperando, hacen falta miles como usted.

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