lunes, 23 de septiembre de 2013

Se cumplen cuarenta años de la muerte de Pablo Neruda

Neruda y Allende "dialogan" en Ecuador en el 40 aniversario de su muerte








Pablo Neruda y Salvador Allende, dos figuras emblemáticas de la historia reciente de Chile y de América Latina, son los protagonistas de sendas exposiciones organizadas en Ecuador para rendir tributo a su legado, literario en el caso del primero, político en el del segundo.

En dos salas contiguas del Centro Cultural Metropolitano de Quito, que ha organizado las exhibiciones con motivo del 40 aniversario de la muerte de ambos, el poeta y el gobernante "dialogan" sobre su vida, su obra y sus experiencias para que el visitante comprenda la esencia de su personalidad, dijo a Efe el coordinador de exposiciones del centro, Francisco Morales.

Neruda y Allende "dialogan" en Ecuador en el 40 aniversario de su muerte

Neruda habla de sus sentimientos, de sus poemas y de sus crisis, pero también de sus relaciones con intelectuales ecuatorianos como Benjamín Carrión, Oswaldo Guayasamin y José Enrique Adoum, entre otros.
En la sala, reproducciones de periódicos ecuatorianos recuerdan el amplio eco de una visita de incógnito que realizó a la ciudad costera de Guayaquil en 1957, pero también se muestran cartas manuscritas, retratos del poeta y otros elementos, todo ello bajo una luz tenue que invita a la reflexión y a la lectura de varios de sus poemas, impresos sobre los muros.
"Para la gente son muy enriquecedoras estas dos exposiciones, están totalmente vinculadas, totalmente relacionadas e incluso la una muestra facetas del poeta con Allende, al igual que la otra", comentó Morales.
El fallecimiento del autor de "20 poemas de amor y una canción desesperada" del que mañana se cumplen 40 años, fue seguido de un funeral que se consideró el primer acto de protesta contra la dictadura militar, sobrevenida días antes, a la muerte de Allende.
En el caso del presidente chileno, la muestra, titulada "Un canto de vida", subraya "su carácter, su entereza, su decisión para actuar y morir por un ideal", afirmó Morales. "Eso está clarísimo, dio su vida y (...) nos dejó esa herencia", afirmó Morales.
La herencia de Allende llega a través de documentos gráficos, audiovisuales y sonoros, material que contribuye a comprender mejor los hechos y las consecuencias que tuvieron en el Chile de 1973 y los años siguientes.
Se incluyen imágenes del archivo de la Agencia EFE, de la Fundación Salvador Allende de Ecuador, afiches y textos explicativos acerca de los sucesos que pusieron fin al régimen democrático en el país sudamericano.
Allende "se propuso construir una nueva sociedad por la vía pacífica, en la que la equidad, la justicia, el bienestar, la solidaridad, la alegría y la vida digna y soberana se convirtieran en las fuentes para el nacimiento del hombre nuevo que el socialismo latinoamericano estaba destinado a forjar", señalan los organizadores en la información sobre esta exposición.
Todos estos componentes permiten al visitante, indicó Morales, "sentir en carne propia" los hechos acontecidos hace 40 años. "Uno se mete y se compenetra con el momento, vive los momentos paso a paso hasta llegar al final, lo que ayuda a comprender todo el proceso a las generaciones actuales".
Entre los elementos comunes a ambas muestras, el experto destacó que los dos personajes "decían lo que sentían, desde su óptica, la política y las letras" y también resaltó la "combinación ideal" que hay "entre la parte política y el sentimiento de las letras" en las exposiciones.
No por tratarse de dos hombres de izquierda se puede considerar que las muestras tienen una carga ideológica. Se trata de "conocer los personajes desde sus facetas y pensamientos...su producción, sus acciones, más bien que la gente los conozca, los valore, los identifique y vincule lo que le ha llegado de alguna manera durante su vida" a lo que se muestra en el museo, precisó.
Otro nexo de unión que las exposiciones destacan acerca de los dos chilenos es su condición de defensores de la libertad, sea de pensamiento o de acción.
"Eso se puede encontrar a través de otros hitos de la exposición, de ciertos mensajes con los que vamos armando un poco la estructura completa", dijo el responsable de las muestras.
Dedican también un espacio a lo audiovisual por medio de montajes de vídeo y a la interacción con el público, para que éste pueda participar de forma directa dejando sus mensajes en la sala, lo que las dota de un gran dinamismo, destacó Morales.

A 40 años de su muerte y considerado por Gabriel García Márquez el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma, el chileno Pablo Neruda fue el autor de una obra que dio la vuelta al mundo en la que se destacan poemas como "Puedo escribir los versos más tristes esta noche".



Nacido el 12 de julio en 1904 bajo el nombre de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto en la localidad chilena de Parral, el poeta  elige su seudónimo con apenas 21 años y su primer encontronazo con la literatura lo tiene a través de Gabriela Mistral, quien le regala libros de Tolstoi, Dostoievski y Chejov.

 
Tras la muerte de su madre, al mes de su nacimiento, su padre  ferroviario se traslada a la ciudad sureña de Temuco, cuya naturaleza exuberante se hace presente en la obra del poeta. Luego de sus primeros escarceos con la escritura viaja a Santiago y en 1923 publica Crepusculario.
 
Al año siguiente, con la aparición del famoso poemario "Veinte poemas de amor y una canción desesperada", todavía influenciado por el modernismo, adquiere una gran visibilidad. Enseguida el poeta manifiesta su intención vanguardista sintetizada en tres libros: El habitante y su esperanzaAnillos, escrito en colaboración con Tomás Lago, y Tentativa del hombre infinito.
 
Los problemas económicos lo llevan a emprender la carrera de cónsul y reside en Birmania, Ceilán, Java, Singapur, Barcelona, Argentina y Madrid.




Entre 1934 y 1938, se queda en España, donde conoce a Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego y otros integrantes de la llamada Generación del 27. Funda la revista Caballo Verde para la poesía y adhiere a una poética relacionada con la realidad, ligada a su toma de compromiso social frente a la proximidad de la guerra civil.
 
El asesinato de García Lorca en Granada el verano de 1936, al comienzo de la guerra, lo afectó tanto que en sus memorias confiesa: "(...)la guerra de España, que cambió mi poesía, comenzó para mí con la desaparición de un poeta". Por su apoyo a la República fue destituido de su cargo consular y antes de la derrota edita "España en el corazón".
 
En esos días, los poemas de Neruda están influenciados por el tono de la época y la presencia omnisciente de la muerte, pero esa experiencia lo llevará a asumir una posición política y al volver a Chile en 1939 ingresa en el Partido Comunista.
 
Cuando aparece "Canto general" en 1950, este poemario épico -ilustrado por los mexicanos Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros- resume en sus versos la militancia política de Neruda y la exaltación de los mitos latinoamericanos.
 
Galardonado con el Premio Nacional de Literatura de Chile en 1945, el poeta se desempeña como senador, cargo que le permite denunciar las arbitrariedades del sistema y finalmente se exilia en la Argentina.
 
De allí pasa a México y posteriormente viaja por la URSS, China y los países de Europa Oriental. En 1952 publica en Italia de forma anónima "Los versos del capitán", inspirados en su amor por Matilde Urrutía, su tercera y última esposa, porque todavía estaba casado con la segunda, Delia del Carril.
 
En 1954 aparecen "Las uvas y el viento" (donde se encuentra una elegía a Stalin) y las Odas elementales, mientras que con Estravagario (1958) incorpora nuevos cambios a su escritura: recupera el sentido del humor, deja atrás el dramatismo y se reencuentra con la vanguardia y el surrealismo.
 
A mediados de los años 60 se le otorga el título de doctor honoris causa en la Universidad de Oxford, Gran Bretaña.
 
Recién en 1966 puede contraer matrimonio con Matilde -después del fallecimiento de Maruca (María Antonia Hagenaar), su primera mujer- en su casa de Isla Negra, llena de caracoles y mascarones de proa, que es profanada poco después de la muerte del poeta por la dictadura militar chilena.
 
Durante este tiempo, más allá de la poesía, la política sigue ocupando un lugar central en su vida. En 1970 el partido Comunista lo elige como precandidato presidencial pero el poeta renuncia en favor de Salvador Allende y un año después es distinguido con el Premio Nobel de Literatura. 
 
En 1972 le otorgan el Premio Lenin de la Paz y retorna a Chile para recibir un multitudinario homenaje en el estadio nacional, pero no son tiempos de celebración: el 11 de septiembre de 1973 se produce el derrocamiento y muerte de Allende y días después, el 23, fallece el poeta.

La juez argentina afirma que es "deber de todos los Estados" castigar a los criminales franquistas

Considera una"evidencia histórica" que los sublevados del 36 "aplicaron un plan sistemático para destruir y eliminar a sus adversarios". 

Reclama su competencia como lo hizo España contra Pinochet

ANDRÉS MUÑIZ Madrid 19/09/2013 

"Es tal el agravio a la conciencia de la humanidad, que el castigo de los responsables es un deber de todos los Estados, como agentes que son de la comunidad internacional, con independencia del lugar de comisión de los hechos". Es uno de los principales argumentos de la juez argentina María Servini para aceptar la investigación de los crímenes del franquismo y ordenar la detención de cuatro agentes denunciados como torturadores de detenidos en la época de Franco en España.

En el extenso auto, de más de 200 folios, la juez Servini destaca que informes aportados a la causa, y la propia "evidencia histórica", destacan que los sublevados en 1936 mediante un golpe de Estado contra el Gobierno constitucional, se convirtieron "de facto" en gobierno de un nuevo régimen político, desde el cual"organizaron y comenzaron a aplicar un plan sistemático concebido para destruir y eliminar a sus adversarios, incluidos los opositores políticos y todos aquellos que legítimamente respaldaron la legalidad del régimen constitucional hasta entonces vigente, lo que ocasionó víctimas también entre sus familiares"
Añade la juez que, para realizar dicho plan, se ejecutaron y produjeron, entre 1936 y mucho después, "actos y omisiones que comportaron la violación masiva y flagrante de derechos humanos y libertades básicas de miles de personas".

Afirma que de manera sistemática, los insurrectos y los nuevos dirigentes políticos, "o quienes actuaban con su connivencia, su tolerancia o su permisividad ejerciendo funciones estatales", planificaron y/o llevaron a cabo: detenciones ilegale y arbitrarias; torturas; juicios sumarísimos sin garantías; ejecuciones sumarias, arbitrarias y extrajudiciales, "con o sin proceso judicial previo"; castigos colectivos; violaciones de domicilios, saqueos y confiscaciones de bienes; y desapariciones forzadas.

Por estos hechos, constitutivos de delitos de homicidio; privación ilegal de libertad agravada por torturas; y sustracción de menores; afirma la magistrada que no se está llevando en España una "investigación eficaz".

La juez Servini señala que es aplicable al caso el principio de jurisdicción universal, fundado en la necesidad de que "crímenes particularmente horrendos, practicados de manera sistemática o generalizada, puedan quedar impunes por aplicación de un riguroso criterio territorialista".

Expone la instructora, citando al especialista Hugo Adrián Relva, que la práctica de las naciones demuestra que un genocidio perpetrado en el territorio de un Estado difícilmente puede ser objeto de un proceso judicial en el mismo Estado. La juez recuerda, como ejemplo de esa teoría, el genocidio armenio realizado por las autoridades turcas; o las masacres de Camboya, Vietnam, Guatemala, El Salvador o Sierra Leona.
Recuerda además el propio ejemplo español al respecto, cuando el entonces juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón solicitó al Reino Unido la extradición del exdictador chileno Augusto Pinochet, "aplicando la jurisdicción universal que la Ley Orgánica del Poder Judicial español establece, sober la base de una acusación fundada en genocidio, tortura y terrorismo".

La juez concluye su exposición indicando que Argentina es competente y tiene jurisdicción para juzgar los hechos denunciados en la querella que dió origen al caso contra los crímenes del franquismo.