martes, 7 de agosto de 2012

Nenúfares: Las nuevas bases de Estados Unidos repartidas por el globo


Chile

Pequeñas instalaciones secretas e inaccesibles con pocos soldados es la actual estrategia del Pentágono para mantener su hegemonía en el mundo. Desde las costas chilenas a las selvas de Honduras, de los desiertos de Mauritania a las pequeñas Islas Cocos de Australia, Estados Unidos ha instalado más de 50 bases nenúfares y aspira a construir decenas de más. Una “una red mundial de fuertes fronterizos”, cuyo costo anual es de 250.000 millones de dólares. En Chile la avanzada la tienen en el Fuerte Aguayo, de la Armada chilena en Concón, donde mantienen un “Centro de Operaciones para Fuerzas de Paz”.

Lo primero que vi el mes pasado cuando entré en el avión de carga C-17 gris oscuro de la Fuerza Aérea fue un vacío, algo faltaba. Faltaba un brazo izquierdo, para ser exacto, cortado a la altura del hombro, temporalmente parchado y unido. Carne gruesa, pálida, manchada de un rojo brillante en los bordes. Parecía carne cortada en pedazos. La cara y lo que quedaba del resto del hombre estaban ocultas por mantas, un edredón con la bandera de Estados Unidos y un revoltijo de tubos y cintas, alambres, bolsas de goteo y monitores médicos.
Ese hombre y otros dos soldados gravemente heridos –uno con dos muñones donde había habido piernas, el otro al que le faltaba una pierna bajo el muslo– estaban entubados, inconscientes y acostados en camillas colgadas de las paredes del avión que acababa de aterrizar en la Base Aérea Ramstein, de Alemania. Un tatuaje en el brazo restante del soldado decía: “Muerte Mejor Que Deshonra”.

Pregunté a un miembro del equipo médico de la Fuerza Aérea por las víctimas semejantes que ven. Muchas, como en este vuelo, provienen de Afganistán, me dijo. “Muchas del Cuerno de África”, agregó. “En realidad, los medios hablan muy poco de eso”.

“¿De dónde de África?”, pregunté. Dijo que no lo sabía exactamente, pero sobre todo del Cuerno, a menudo con heridas graves. “Muchos de Yibuti”, agregó, refiriéndose a Camp Lemonnier, la principal base militar de Estados Unidos en África, pero también de “otros sitios” de la región.

Desde las muertes retratadas en la película La caída del halcón negro, en Somalia, hace casi 20 años, hemos oído poco, si algo, sobre víctimas militares estadounidenses en África (fuera de una extraña información de la semana pasada sobre tres comandos de operaciones especiales muertos, junto con tres mujeres identificadas por fuentes militares de Estados Unidos como “prostitutas marroquíes”, en un misterioso accidente automovilístico en Mali). La creciente cantidad de pacientes que llegan a Ramstein desde África descorre una cortina sobre una significativa transformación en la estrategia militar de Estados Unidos para el siglo XXI.
Es probable que esas víctimas sean la vanguardia de cantidades crecientes de soldados heridos provenientes de sitios muy alejados de Afganistán e Irak. Reflejan el creciente uso de bases relativamente pequeñas como Camp Lemonnier, que los planificadores militares ven como un modelo para futuras bases de Estados Unidos “esparcidas”, como explica un académico, “por regiones en las cuales Estados Unidos no ha mantenido anteriormente una presencia militar”.

Están desapareciendo los días en los que Ramstein era la base simbólica de Estados Unidos, un coloso del tamaño de una ciudad repleto de miles o decenas de miles de estadounidenses, supermercados, Pizza Huts y otras comodidades. Pero no imaginen ni por un segundo que el Pentágono está haciendo las valijas, reduciendo su misión global y volviendo a casa. En los hechos, sobre la base de los eventos de los últimos años, es posible que sea todo lo contrario. Mientras disminuye la colección de bases gigantes de la era de la Guerra Fría, la infraestructura de bases en ultramar ha estallado en tamaño y alcance.

Sin que lo sepa la mayoría de los estadounidenses, la creación de bases en todo el planeta está aumentando, gracias a una nueva generación de bases que los militares llaman “nenúfares” (como cuando una rana salta a través de un estanque hacia su presa). Son pequeñas instalaciones secretas e inaccesibles con una cantidad restringida de soldados, comodidades limitadas y armamento y suministros previamente asegurados.
En todo el mundo, de Yibuti a las selvas de Honduras, de los desiertos de Mauritania a las pequeñas Islas Cocos de Australia, el Pentágono ha estado buscando tantos nenúfares como puede, en tantos países como puede, lo más rápido posible. Aunque cuesta hacer las estadísticas, en vista de la naturaleza frecuentemente secreta de esas bases, es probable que el Pentágono haya construido más de 50 nenúfares y otras pequeñas bases desde el año 2000, mientras explora la construcción de docenas más.

Como explica Mark Gillem, autor de America Town: Building the Outposts of Empire, el nuevo objetivo es “evitar” las poblaciones locales, la publicidad y la posible oposición. “Para proyectar su poder”, dice, Estados Unidos quiere “puestos avanzados aislados e independientes ubicados estratégicamente” en todo el mundo. Según algunos de los más fuertes propugnadores de la estrategia en el Instituto de la Empresa Estadounidense, el objetivo debe ser “crear una red mundial de fuertes fronterizos”, con los militares estadounidenses, “la ‘caballería global’ del Siglo XXI”.

Semejantes bases nenúfares se han convertido en una parte crítica de una estrategia militar de Washington en desarrollo que apunta a mantener la dominación global de Estados Unidos haciendo mucho más con menos en un mundo cada vez más competitivo, cada vez más multipolar. Es bastante notable, sin embargo, que esta política de ajuste de las bases globales no haya recibido casi ninguna atención pública, ni una supervisión significativa del Congreso. Mientras tanto, como lo muestra la llegada de las primeras víctimas de África, los militares de Estados Unidos se están involucrando en nuevas áreas del mundo y en nuevos conflictos, con consecuencias potencialmente desastrosas.

TRANSFORMACIÓN DEL IMPERIO DE BASES

Se podría pensar que los militares de Estados Unidos se encuentran en un proceso de reducir, en lugar de expandir, su poco apercibida pero enorme colección de bases en el exterior. Después de todo, fueron obligados a cerrar toda la colección de 505 bases, de mega a micro, que construyeron en Irak, y ahora están iniciando el proceso de reducir sus fuerzas en Afganistán. En Europa, el Pentágono sigue cerrando sus masivas bases de Alemania y pronto sacará dos brigadas de combate de ese país. Se planea que la cantidad de tropas globales se reduzca en unos 100.000 soldados.

Sin embargo, Estados Unidos sigue manteniendo su mayor colección de bases de toda la historia: más de 1.000 instalaciones militares fuera de los 50 Estados y de Washington DC. Incluye, desde bases de décadas de antigüedad en Alemania y Japón a bases totalmente nuevas de drones en Etiopía y las islas Seychelles en el Océano Índico, e incluso balnearios para veraneantes militares en Italia y Corea del Sur.

En Afganistán, la fuerza internacional dirigida por Estados Unidos todavía ocupa más de 450 bases. En total, los militares de Estados Unidos tienen alguna forma de presencia de sus tropas en aproximadamente 150 países extranjeros, para no mencionar 11 fuerzas de tareas de portaaviones –esencialmente bases flotantes– y una presencia militar significativa, y creciente, en el espacio. Estados Unidos gasta actualmente unos 250.000 millones de dólares al año en mantener bases y tropas en el exterior.

Algunas bases, como la de la Bahía de Guantánamo, en Cuba, datan de finales del Siglo XIX. La mayoría se construyeron o se ocuparon durante la Segunda Guerra Mundial o justo después, en todos los continentes, incluida la Antártida. Aunque los militares de Estados Unidos desocuparon cerca de un 60% de sus bases en el exterior después del colapso de la Unión Soviética, la base de infraestructura de la Guerra Fría permaneció relativamente intacta, con 60.000 soldados estadounidenses que permanecieron sólo en Alemania, a pesar de la ausencia de una superpotencia enemiga.

Sin embargo, en los primeros meses de 2001, incluso antes de los ataques del 11-S, el gobierno de Bush lanzó una importante reestructuración de bases y tropas que continúa ahora con el “pivote Asia” de Obama. El plan original de Bush era cerrar más de un tercio de las bases de la nación en el exterior y trasladar tropas hacia el este y el sur, más cerca de zonas de conflicto previstas en Medio Oriente, Asia, África y Latinoamérica. El Pentágono comenzó a concentrarse en la creación de “bases operativas avanzadas” más pequeñas y flexibles e incluso “sitios de cooperación” aún más pequeños o sea “nenúfares”. Las grandes concentraciones de tropas se restringirían a una cantidad reducida de “bases operativas principales” (MOBs por sus siglas en inglés), –como Ramstein, Guam, en el Pacífico, y Diego García, en el Océano Índico– que debían expandirse.

A pesar de la retórica de consolidación y cierre que acompañó este plan, en la era posterior al 11-S, en realidad, el Pentágono ha estado expandiendo drásticamente su infraestructura básica, incluidas docenas de importantes bases en cada país del Golfo Pérsico con la excepción de Irán y en varios países centroasiáticos críticos para la guerra en Afganistán.

REINICIAN LA EXPANSIÓN DE LAS BASES

El “pivote hacia Asia” anunciado recientemente por Obama señala que Asia oriental estará en el centro de la explosión de bases nenúfares y eventos relacionados. En Australia se están estableciendo marines de Estados Unidos en una base compartida en Darwin. En otros sitios, el Pentágono se dedica a planes para una base de drones y vigilancia en las islas Cocos de Australia y despliegues en Brisbane y Perth. En Tailandia, el Pentágono ha negociado derechos de nuevas visitas de la Armada y un “centro de ayuda para desastres” en U-Tapao.

En las Filipinas, donde el gobierno expulsó a Estados Unidos de la masiva Base Aérea Clark y la Base Naval Subic Bay a principios de los años noventa, hasta 600 soldados de las fuerzas especiales han estado operando silenciosamente en el sur del país desde enero de 2002. El mes pasado, los dos gobiernos llegaron a un acuerdo sobre el uso futuro por parte de Estados Unidos de Clark y Subic, así como otros centros de reparación y suministro de la era de la Guerra de Vietnam. Como señal del cambio de los tiempos, los funcionarios estadounidenses, incluso, firmaron en 2011 un acuerdo de defensa con su antiguo enemigo, Vietnam, y han iniciado negociaciones para el creciente uso de puertos vietnamitas por la Armada.

En otros sitios de Asia, el Pentágono ha reconstruido una pista de aterrizaje en la pequeña isla Titian, cerca de Guam, y considera futuras bases en Indonesia, Malasia y Brunei, mientras impulsa vínculos militares más estrechos con India. Sus fuerzas armadas realizan cada año unos 170 ejercicios militares y 250 visitas a puertos en la región. En la isla Jeju, de Corea del Sur, los militares coreanos construyen una base que formará parte del sistema de defensa de misiles de Estados Unidos, a la cual tendrán acceso regularmente las fuerzas estadounidenses.

“Simplemente, no podemos estar en un solo sitio para hacer todo lo necesario”, dijo el comandante del Comando Pacífico, el almirante Samuel Locklear III. Para los planificadores militares, “hacer todo lo necesario” se define claramente como el aislamiento y (en la terminología de la Guerra Fría) “contención” de China, la nueva potencia de la región. Esto significa evidentemente “salpicar” nuevas bases por toda la región, agregándolas a las más de 200 bases estadounidenses que han cercado China durante décadas en Japón, Corea del Sur, Guam y Hawái.
Y Asia es sólo el comienzo. En África, el Pentágono ha creado silenciosamente “cerca de una docena de bases aéreas” para drones y vigilancia desde 2007. Aparte de Camp Lemonnier, sabemos que los militares han creado o crearán pronto instalaciones en Burkina Faso, Burundi, la República Centroafricana, Etiopía, Kenia, Mauritania, São Tomé y Príncipe, Senegal, Seychelles, Sudán del Sur, y Uganda. El Pentágono también ha investigado la construcción de bases en Argelia, Gabón, Ghana, Mali y Nigeria, entre otros sitios.

El próximo año, una fuerza del tamaño de una brigada de 3.000 soldados, y “posiblemente más”, llegará para realizar ejercicios y misiones de entrenamiento en todo el continente. En el cercano Golfo Pérsico, la Armada está desarrollando una “base avanzada flotante”, o “buque-madre”, para que sirva de “nenúfar” flotante a helicópteros y patrulleras, y ha estado involucrada en un masivo aumento de las fuerzas en la región.
En Latinoamérica, después de la expulsión de los militares de Panamá en 1999 y de Ecuador en 2009, el Pentágono ha creado o actualizado nuevas bases en Aruba y Curaçao, Chile, Colombia, El Salvador y Perú. En otros sitios, el Pentágono ha financiado la creación de bases militares y policiales capaces de albergar fuerzas estadounidenses en Belice, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Costa Rica, e incluso en Ecuador. En 2008, la Armada reactivó su Cuarta Flota, inactiva desde 1950, para patrullar la región. Los militares pueden desear una base en Brasil y trataron infructuosamente de crear bases, supuestamente para ayuda humanitaria y de emergencia en Paraguay y Argentina.

Finalmente, en Europa, después de llegar a los Balcanes durante las intervenciones de los años noventa, las bases estadounidenses se han desplazado hacia el este a algunos de los Estados del bloque oriental del ex imperio soviético. El Pentágono desarrolla actualmente instalaciones capaces de apoyar despliegues rotativos, del tamaño de brigadas en Rumania y Bulgaria, y una base de defensa de misiles e instalaciones de aviación en Polonia. Previamente, el gobierno de Bush mantuvo dos instalaciones ocultas (prisiones secretas) de la CIA en Lituania y en Polonia. Ciudadanos de la República Checa rechazaron una base de radar planificada para el sistema de defensa de misiles del Pentágono, que aún no ha sido probado, y ahora Rumania recibirá misiles basados en tierra.

UN NUEVO MODO DE GUERRA DE ESTADOS UNIDOS

Un nenúfar en una de las islas en el Golfo de Guinea de São Tomé y Príncipe, frente a la costa occidental, rica en petróleo, de África, ayuda a explicar lo que está sucediendo. Un funcionario estadounidense ha descrito la base como “otra Diego García”, refiriéndose a la base del Océano Índico que ha ayudado a asegurar décadas de dominación de Estados Unidos sobre los suministros de energía de Medio Oriente. Sin la libertad de crear nuevas grandes bases en África, el Pentágono está utilizando São Tomé y una creciente colección de otros nenúfares en el continente en un intento de controlar otra región crucial rica en petróleo.
Mucho más allá de África Occidental, la competencia del Gran Juego del Siglo XIX por Asia Central ha vuelto de verdad, y esta vez de modo global. Se extiende a tierras ricas en materias primas de África, Asia y Suramérica, mientras Estados Unidos, China, Rusia y miembros de la Unión Europea se enfrentan en una competencia cada vez más intensa por la supremacía económica y geopolítica.

Mientras Pekín, en particular, ha participado en esta competencia de una manera sobre todo económica, marcando el globo con inversiones estratégicas, Washington se ha concentrado implacablemente en la fuerza militar como su baza global, marcando el planeta con nuevas bases y otras formas de poder militar. “Olviden las invasiones a gran escala y las amplias ocupaciones en el continente eurasiático”, escribió Nick Turse sobre esta nueva estrategia militar del Siglo XXI. “En vez de eso piensen en fuerzas de operaciones especiales… ejércitos testaferros… militarización del espionaje y de la inteligencia… aviones drones sin tripulación… ataques cibernéticos y operaciones conjuntas del Pentágono con agencias gubernamentales ‘civiles’ cada vez más militarizadas”.

A esta incomparable potencia aérea y naval de largo alcance hay que agregar ventas de armas que superan a cualquier nación de la Tierra; misiones humanitarias y de ayuda en desastres que sirven claramente a fines de inteligencia militar, patrullas y funciones de “corazones y mentes”; el despliegue rotativo de fuerzas regulares de Estados Unidos en todo el globo; visitas a puertos y un despliegue expansivo de ejercicios militares conjuntos y misiones de entrenamiento que dan a los militares de Estados Unidos una presencia de facto en todo el mundo y que ayudan a convertir a militares extranjeros en fuerzas testaferras.

CADA VEZ MÁS BASES NENÚFARES

Los planificadores militares prevén un futuro de interminables intervenciones a pequeña escala en las cuales una gran colección de bases, geográficamente dispersas, siempre estarán preparadas para un acceso operativo instantáneo. Con bases en la mayor cantidad de sitios posibles, los planificadores militares quieren estar en condiciones de volverse hacia otro país convenientemente cercano si Estados Unidos no puede utilizar una cierta base, como fue el caso en Turquía antes de la invasión de Irak. En otras palabras, los funcionarios del Pentágono sueñan con una flexibilidad casi ilimitada, la capacidad de reaccionar con notable rapidez ante eventos en cualquier parte del mundo y, por lo tanto, algo que se acerque a un control militar total del planeta.
Más allá de su utilidad militar, las bases nenúfares y otras formas de proyección del poder son también instrumentos políticos y económicos utilizados para construir y mantener alianzas y asegurar un acceso privilegiado de Estados Unidos a mercados, recursos y oportunidades de inversión en el extranjero. Washington planifica utilizar bases nenúfares y otros proyectos militares para atar a países en Europa Oriental, África, Asia y Latinoamérica lo más estrechamente posible a los militares de Estados Unidos, y así a la continua hegemonía político-económica de Estados Unidos. En conclusión, los funcionarios estadounidenses esperan que el poderío militar arraigue su influencia y mantenga la mayor cantidad posible de países dentro de una órbita estadounidense, en una época en la cual, algunos están afirmando su independencia todavía con más fuerza y gravitan hacia China y otras potencias ascendientes.

ESOS PELIGROSOS NENÚFARES

Aunque la dependencia de pequeñas bases pueda sonar más inteligente y más económica que mantener inmensas bases que a menudo han creado enojo en sitios como Okinawa y Corea del Sur, los nenúfares amenazan la seguridad global y de Estados Unidos de varias maneras:

Primero, el lenguaje “nenúfar” puede ser engañoso e intencionalmente o de otra manera esas instalaciones pueden crecer rápidamente hasta convertirse en inmensas bestias.

Segundo, a pesar de la retórica sobre la extensión de la democracia que sigue perdurando en Washington, la construcción de más nenúfares garantiza, en realidad, la colaboración con un número creciente de regímenes despóticos, corruptos y asesinos.

Tercero, existe un modelo bien documentado del daño que las instalaciones militares de diversos tamaños infligen a las comunidades. Aunque los nenúfares parecen prometer aislamiento de una oposición local, con el tiempo sucede a menudo que incluso las bases pequeñas causan enojo y movimientos de protesta.

Finalmente, una proliferación de nenúfares significa la militarización progresiva de grandes áreas del globo. Como los verdaderos nenúfares –que en realidad son malezas acuáticas–, las bases tienden a crecer y reproducirse incontrolablemente. Por cierto, las bases tienden a engendrar bases, creando razas de bases con otras naciones, aumentando las tensiones militares y desalentando las soluciones diplomáticas de conflictos. Después de todo, ¿cómo reaccionaría Estados Unidos si China, Rusia o Irán construyeran aunque sea una sola base nenúfar propia en México o en el Caribe?

Para China y Rusia en particular, más bases estadounidenses cerca de sus fronteras amenazan con provocar nuevas guerras frías. Más inquietante aún, la creación de nuevas bases para proteger contra una supuesta futura amenaza militar china puede llegar a convertirse en una profecía que se autorrealice: semejantes bases en Asia crearán probablemente la amenaza contra la cual supuestamente se deben proteger, haciendo que una catastrófica guerra contra China sea más probable, no menos.

Es alentador, sin embargo, que las bases en el extranjero hayan comenzado a generar un escrutinio crítico a través del espectro político desde la senadora republicana Kay Bailey Hutchison y el candidato presidencial republicano Ron Paul al senador demócrata Jon Tester y el columnista del New York Times Nicholas Kristof. Mientras todos buscan medios de reducir el déficit, el cierre de bases en el extranjero posibilita ahorros fáciles. Por cierto, cada vez más personajes influyentes reconocen que el país simplemente no se puede permitir más de 1.000 bases en el extranjero.

Gran Bretaña, como otros imperios anteriores, tuvo que cerrar la mayor parte de sus bases restantes en el extranjero en medio de una crisis económica en los años sesenta y setenta. Estados Unidos se moverá indudablemente en esa dirección tarde o temprano. La única pregunta es si el país renunciará a sus bases y reducirá su misión global voluntariamente o si seguirá el camino de Gran Bretaña como potencia en decadencia obligada a renunciar a sus bases desde una posición de debilidad.

Por cierto, las consecuencias de no elegir otro camino van más allá de los motivos económicos. Si continúan la proliferación de los nenúfares, de las fuerzas de operaciones especiales y las guerras de drones, es probable que Estados Unidos se enfrente a nuevos conflictos y nuevas guerras, generando formas desconocidas de reacción e indecible muerte y destrucción. En ese caso, más vale que nos preparemos para la llegada de muchos más vuelos –desde el Cuerno de África hasta Honduras– que no sólo transporten amputados, sino ataúdes.

 David Vine
*Profesor en la American University en Washington

EL MAS CABRÓN DE LOS CABRONES


El general francés que vino a enseñar la tortura a Sudamerica


El general francés Paul Aussaresses, promotor del uso de la tortura en la guerra colonial en Argelia, fue agregado militar en Brasil entre 1973-1975 y profesor en el Centro de Instrucción de Guerra de la Selva (CIGS), en Manaus, creado por los oficiales brasileños que no están capacitados en el Escuela de menos famosa de las Américas. Amigo del dictador João Figueiredo y el delegado Sergio Fleury, Aussaresses ha admitido en entrevistas y libros de la muerte de una mujer bajo la tortura en Manaos, que vendría a Brasil para espiar Figueiredo, y que la dictadura brasileña participó activamente en el golpe contra Allende. El artículo es de Eduardo Febbro.

Eduardo Febbro - París

París - "La tortura es eficaz, la mayoría de la gente no puede ponerse de pie y hablar. Luego, en la mayoría de los casos, los hemos matado. ¿Eso me puso mala conciencia? No, la verdad no lo es. " El autor de esta "confesión" es una parte clave de la estrategia represiva de la cárcel, la tortura y las desapariciones forzadas en el sur de América Latina desde los años 70. Este es el general francés Paul Aussaresses, un ex agregado militar francés en Brasil (1973-1975), jefe del batallón de paracaidistas, en el veterano de Indochina, ex miembro de espionaje contra el héroe francés de la Segunda Guerra Mundial, el fundador de fuerzas armadas de uso de la Fiscalía Especial de la tortura durante la guerra colonial en Argelia y, sobre todo, un instructor de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos en Fort Bragg, el famoso centro de formación de la guerra contra los insurgentes, y el Centro para la Educación en la Primera Guerra Selva (CIGS), en Manaus, creado por los oficiales brasileños formados en la Escuela no menos famoso de las Américas, donde se formó toda la sangre militar de América Latina que abarcó los años 60, 70 y 80.

Paul Aussaresses es uno de los pilares de la exportación de la tortura y las desapariciones, dos modelos heredados de la guerra de Indochina a Argelia y luego se extendió en todo el continente americano por un grupo compacto de Aussaresses oficiales franceses que era uno de los representantes más activos. Pablo Aussaresses abrió muchos de sus secretos en varias ocasiones: en 2000, en una entrevista explosiva publicada por Le Monde, que reconoció el uso de la tortura, en tres libros: "¿No revelaciones todas, la reciente evolución al servicio de Francia" (2008), "Servicios Especiales, Argelia 1955-1957, mi testimonio sobre la tortura" (2001): "En Francia, los servicios especiales 1942-1954" (2001), y aún en un documental filmado en 2003 por Marie-Monique Robin, Escuadrones " La muerte, la escuela francesa "(ver video arriba).

El hilo conductor de esta Aussaresses internacionales de tortura, que es uno de los brazos comienza en Indochina, Argelia sigue y termina con el Plan Cóndor, cuyo embarazo a través de una larga serie de reuniones entre los militares de América del Sur y los instructores franceses, gestou es entre 1960 y 1974. Su primera estructura fue llamado Agremil. El general francés se ha expandido el mundo las enseñanzas de los papas de la moderna guerra: el teniente coronel Roger Trinquier, el mayor teórico de la represión en las zonas urbanas: la tortura, los ataques nocturnos, las desapariciones, la búsqueda de información por todos los medios, las operaciones de vigilancia, la división de las ciudades en las áreas operativas.

En sus años como agregado militar en Brasil, Paul Aussaresses fue, según sus propias palabras, un "buen amigo" de Juan Baptista Figueiredo, ex dictador y ex jefe de inteligencia, de la SNI, y también Sergio Fleury, jefe de "escuadrones de la muerte".

En su tiempo como instructor en el CIGS en Manaus, Brasil, enseñó a los oficiales y latinoamericanos que estaban entrenando allí todo lo que se llevó a cabo en Argelia. De acuerdo con el general francés en ese momento el embajador de Francia, Michel Legendre, era perfectamente consciente de lo que hizo en Manaos.

Según Aussaresses necesarias en los CIGS formó "Los brasileños oficiales, chilenos, argentinos y venezolanos, porque se trataba de un centro único en América Latina". Como prueba, el documental de Marie-Monique Robin "Escuadrones de la Muerte, la Escuela Francesa", reconoció el chileno Manuel Contreras, jefe de la DINA, después de haber enviado cada dos meses, la cuota total de agentes de la DINA por el centro de formación en Brasil Manaos. Pablo también trabajó en la Escuela de Inteligencia Aussaresses en Brasilia, donde se entrenó a muchos oficiales.

En una entrevista con el diario Folha de São Paulo en 2008, el general era más hablador de lo que el juez francés Roger Leloir se pregunta sobre su conocimiento de la Operación Cóndor y las actividades de los consejeros militares franceses en la Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil. En una entrevista con el diario Folha de São Paulo, Aussaresses reconoce que Brasil ha participado activamente en el golpe militar contra el presidente Salvador Allende de Chile mediante el envío de armas y aviones. También evoca lo que ya le había dicho en su último libro, "no todos, los recientes revelaciones en el servicio de Francia", es decir, la muerte bajo tortura, en Manaos, una mujer que, según Figueiredo, habían llegado a Brasil para espiarlo. El general francés asegura que la muerte de la mujer era "un acto de defensa".

Para Aussaresses, "la tortura está justificada si se puede evitar la muerte de inocentes". Aussaresses no fue el único alto rango militar que confesó el uso sistemático de la tortura durante la guerra colonial en Argelia, y en particular en lo que se conoce como "La batalla de Argel". Estos episodios de tortura han sido ampliamente narrado por el periodista y político franco-argelino Henri Alleg en varios libros, incluyendo "Guerre d'Algérie:. Parallèles Memoires" ¿Qué cuenta Alleg se produjo cuando el general Jacques Massu fue enviado a Argelia y comenzó a poner en práctica la estrategia de terror. Massú fue el segundo oficial para confesar después de expandirse a través de América del Sur.

Traducción: Katarina Peixoto
Tomado de UTOPHIA

lunes, 16 de julio de 2012


El hundimiento de la economía española

Sábado 14 de julio de 2012, por Mar
Daniel Albarracín, Nacho Álvarez, Manuel Garí y Bibiana Medialdea*
La altanera incompetencia de Rajoy
La batería de medidas anunciadas el día 11 de julio por Rajoy en medio de los indignos aplausos de su bancada constituye un ataque contra la mayoría social y supone una declaración de guerra contra la población asalariada. De entre ellas destaca, por el grado de desprecio que representa hacia las personas más débiles, la referente a los recortes de la prestación de desempleo. Por ello no es extraño que hayan suscitado inmediatamente reacciones contrarias por parte de las organizaciones sindicales y sociales.
Que las medidas adoptadas son duras agresiones antisociales ni el presidente del gobierno se atreve a desmentirlo. Que todo el ajuste presupuestario se ha venido realizando hasta la fecha sobre el recorte del gasto y no se ha abordado la cuestión central del aumento de los ingresos fiscales –en caída libre desde hace años–, hoy es acerbo común. Y, sin embargo, Rajoy ha presentado estas medidas en sede parlamentaria –siguiendo el dictado impuesto por el BCE, la Comisión europea y el FMI- como necesarias e ineludibles, como la “única” solución posible. Es más, les atribuyó, como en su día hizo con la contrarreforma laboral, una carga de eficacia económica que nos asegurará la recuperación. El trilero intenta, una vez más, engañarnos con sus pases de mano y su supuesto sentido común y, encima, lo hace de forma terriblemente contraproducente para el futuro inmediato de la economía. Y en esto radica su talón de Aquiles.
Mientras tanto, el PSOE con Rubalcaba a la cabeza interviene sin capacidad de incidir en el debate político, atrapado por su pasado inmediato (¡mayo 2010!), su concepción social liberal de la economía y la UE (que le impide disponer de una alternativa diferenciable) y su papel (que nadie le otorga ni agradece) de partido que hace política de estado en momentos que hay que hacer política de mayoría social frente a la barbarie.
Creando depresión y otras penas
En 1966 el filósofo, lingüista y sicólogo Maurice Godelier cuestionó la razón capitalista desde el título mismo de una de sus obras Racionalidad e irracionalidad de la economía. Pareciera que actualmente Bruselas, Berlín y Madrid se debaten de nuevo entre ambos términos de la dicotomía, tal y como corresponde a la naturaleza contradictoria del capitalismo. Por un lado, los principales gobiernos europeos y las instituciones de la UE actúan como representantes de los intereses del capital financiero, garantizando que las deudas contraídas sean cobradas por los acreedores. Para ello, el Memorando que impone al estado español el “rescate” de la UE obliga –con el objetivo de recapitalizar la banca española y que ésta pague a sus acreedores extranjeros– a liberar los recursos necesarios mediante recortes en los gastos sociales, ajustes salariales, aumentos impositivos, etc.
Por otro lado, no obstante, las medidas que vienen aprobando Montoro, De Guindos y Rajoy, incluidos los nuevos ajustes, son una buena muestra de la irracionalidad e incompetencia de estos servidores de los mercados, dado que las efectúan en nombre de un supuesto saneamiento económico necesario para salir de la crisis y, sin embargo, no hacen sino reforzar la situación actual de depresión. El trío no parece saber muy bien ni qué hacer ni qué consecuencias tienen sus decisiones, aunque éstas han situado a la economía española en el centro de un cenagal de arenas movedizas. La chulesca imposición de Montoro –aprisa y corriendo– a las Comunidades Autónomas de un objetivo de déficit aún más severo que el “aprobado” hace dos meses, producirá nuevos recortes sociales en servicios públicos básicos como sanidad, enseñanza y dependencia, pero también supone un duro golpe económico para diversos sectores que conocerán más recesión y más paro. La eliminación de la paga extra de Navidad para decenas de miles de empleados de la función pública supone la enésima agresión salarial al colectivo y tendrá, también, efectos sobre los gastos y la demanda de los mismos con consecuencias similares a lo expuesto. Las privatizaciones de los restos de las joyas de la corona como RENFE, sólo traerán reducciones de plantilla, peores servicios públicos y mayores ganancias privadas. En todos estos casos el “ahorro” o el “ingreso” van a ser menores que las pérdidas económicas que van a generar para el conjunto de la sociedad. En medio del marasmo aprovechan además para anunciar la disminución del importe de las cuotas a la seguridad social (un nuevo regalo para los patronos a costa de nuestro salario y nuestras coberturas), así como un impuesto sobre la energía con finalidad recaudadora. Este nuevo impuesto, lejos de resolver la estafa del déficit tarifario, se traducirá en aumentos de precios finales para los pequeños consumidores, sin que logre tampoco reducir la demanda global energética efectiva ni redunde en cambios hacia las energías renovables que verán peligrar su futuro. La novedad en esta situación no son las anunciadas e imprescindibles movilizaciones populares. Lo novedoso es que, por primera vez desde la constitución del gobierno del PP, la orientación de éste ha provocado críticas muy severas desde diversos sectores empresariales en torno al efecto pernicioso de la disminución de la masa salarial de los empleados de la función pública y muy especialmente ante la subida del IVA que regirá a partir del 1 de septiembre. Buena parte de los empresarios y de sus analistas temen que el incremento impositivo deprima aún más la demanda. Tal es el caso del sector turístico, para el que Exceltur estima que cada punto de incremento del IVA que se traslade directamente al precio provocará una reducción de ingresos de 1.005 millones de € al año, lo que puede implicar una merma de millares de empleos. Rosell, el patrón de patronos de la CEOE, sigue mostrando su comprensión y apoyo hacia las medidas del PP, pero la unidad monolítica que mantuvieron ante la reforma laboral se ha resquebrajado.
Ante todo ello, tenemos que convenir con Ernest Mandel lo que en 1983 planteó en una de sus conferencias universitarias en la hoy torturada y combativa Atenas: “La sociedad burguesa en su conjunto se caracteriza por una combinación sui géneris de racionalidad parcial y de irracionalidad global”.
El aumento del IVA como paradigma
Por fin el PP ha decidido aumentar los ingresos fiscales subiendo fuertemente los impuestos. Pero al igual que recientemente hizo con el IRPF sobre las rentas salariales, la subida pesará y recaerá sobre las clases trabajadoras. La pieza clave del aumento de ingresos radica en el incremento del IVA. El resto de medidas impositivas van a tener menos incidencia inmediata.
Como es sabido, el IVA es un impuesto indirecto que pagan los consumidores finales y tiene una fuerte carga regresiva, pues tiene escasas modulaciones para corregir los efectos perversos que provoca. Es un impuesto “fácil” que pesa sobre la población –con escasos recursos para oponerse– y no sobre los detentadores de las fuentes de riqueza –ricos también en instrumentos de presión–.
La subida del tipo general del 18% al 21% y del reducido del 8% al 10% supone que el 60% de los bienes y servicios reflejados por el PIB se verán afectados. Además diversos bienes y servicios dejan de tributar con el tipo reducido y pasan al general. Ello significa que no solo se incrementa para bienes de lujo o bienes prescindibles, sino también para bienes de primera necesidad como el vestido, el transporte de viajeros, la vivienda, la electricidad o el agua, y afectará a bienes y servicios como telefonía, gafas graduadas y lentillas, pañales, peluquerías o alimentos elaborados, así como a bares, restaurantes y hoteles.
El tipo más bajo quedará en el 4% y afectará a alimentos frescos –como leche, huevos, frutas, verduras y legumbres–, libros y periódicos, material escolar, medicamentos y viviendas de protección oficial. Pero ello no significa que los precios de, por ejemplo, los alimentos no vayan a subir pues los productores repercutirán en sus precios los 400 millones de € que deberán pagar por el incremento de dicho impuesto en sus consumos y adquisición de maquinaria.
Ningún bien, por tanto, se verá exento del encarecimiento. Los precios subirán de forma generalizada, contribuyendo con ello a la erosión de la capacidad adquisitiva y a un mayor deterioro de la demanda agregada. La OCU cuantifica el incremento medio del gasto al año en 415 € por familia, y otras estimaciones en casi 800 €.
Si a las actuales subidas añadimos las habidas en julio de 2010, cuando el tipo general pasó del 16% al 18% y el reducido del 7% al 8%, nos encontramos con que el IVA –tan regresivo en términos sociales– aumentó en dos años un 23,8% en el tipo general y un 30% en el tipo reducido. O sea, cada familia gastará de media 800 € más que en 2010, lo que significa que para una gran parte de la población casi un sueldo mensual se le irá en aumentos del IVA. En 2010 la recaudación se incrementó en 5.000 millones de euros anuales. Ahora el gobierno estima que aumentará en 7.500 millones en los doce meses posteriores a la entrada en vigor del impuesto. Craso error, la situación de estancamiento hoy es más grave que hace dos años. Es por tanto más que probable es que la recaudación no aumente, porque el aumento del tipo se verá contrarrestado por la bajada de actividad. Desde medios gubernamentales se argumenta que Alemania estableció una subida de tres puntos en el IVA en 2007, del 16% al 19%. Lo que no aclaran es que lo hizo en un momento en que su economía crecía por encima del 3%. En el caso español, la previsión del gobierno para 2012 es que el PIB caerá un 1,7% y la demanda interna un 4,4%. En nuestro país, debido al fin de la metástasis inmobiliaria, la permisividad con el fraude fiscal y la bajada incesante de impuestos sobre las rentas del capital desde 1996, la presión fiscal sobre el PIB se ha situado en niveles muy por debajo del área comunitaria, particularmente del área euro. Ello ha sido una de las principales causas del rápido incremento del déficit público, cuando en 2007 se partía de un superávit. Y, por tanto, es uno de los factores que presionan sobre el incremento de la deuda pública.
A partir de este momento se va dar la paradoja de que España sea a la vez uno de los países de la UE con menor presión fiscal y sin embargo tenga uno de los IVA más altos. O, sea, incrementa la regresividad fiscal. Desde el inicio de la crisis actual, de los 27 estados miembros de la UE, 17 han subido el IVA. Solo Hungría y Rumanía aprobaron un incremento superior al anunciado por el gobierno, pero partían a su vez de tipos menores. En la zona euro, solo Grecia, Irlanda, Portugal y Finlandia mantendrán un tipo impositivo, el 23%, superior al español.
Sí, se puede
¿No hay más soluciones que las propuestas por el trío español y la troika comunitaria? Las hay y en todos los órdenes. Basten unas pistas hacia otro horizonte. Si hablamos de deudas: ¿Ha de pagar la ciudadanía las deudas de bancos y empresas? ¿Toda la deuda es legítima? ¿Hay que pagar de golpe toda la legítima? Si hablamos de finanzas: ¿Por qué no convertir el negocio financiero privado en una gran banca pública que invierta en actividad productiva y maximice el bienestar social? ¿Por qué no combatir la depresión de la demanda con incrementos generalizados de salarios y pensiones? Si hablamos de paro y producción: ¿Por qué no repartir el trabajo y el empleo reduciendo la jornada laboral? ¿Por qué no impulsar inversiones masivas en energías alternativas, sanidad, enseñanza o investigación? Si hablamos de déficit: ¿Por qué no combatir y erradicar el fraude fiscal, estimado en un 6% del PIB (es decir, un monto de 70.000 millones €, equivalente a lo que el gobierno quiere ahorrar y recaudar sobre las espaldas de los más débiles)? ¿Por qué aceptar las transacciones con paraísos fiscales? ¿Por qué no incrementar la imposición sobre las ganancias empresariales y acabar con refugios como las SICAV en un país donde el Impuesto de Sociedades tiene un tipo efectivo en torno al 10%, debajo incluso del tipo nominal de la Irlanda pre-rescate situado en el 12,5%? ¿Por qué no restituir el impuesto sobre patrimonio y crear además un impuesto a las grandes fortunas? Estas y otras muchas preguntas apuntan hacia medidas posibles y razonables, que harían posible que la crisis no la pagasen las clases trabajadoras y populares. Para ponerlas en pie se necesita acumular energías sociales y políticas que acaben con la orientación antisocial que ofrecen quienes gobiernan en la UE y en Madrid.
*Este artículo es una versión ampliada del aparecido en Público.es

jueves, 28 de junio de 2012

¿QUIEN SE LO BANCA?


euroEn repetidas oportunidades he señalado que los Bancos no tienen plata: la crean ex nihilo a partir de la nada, la inventan. Como decía mi profesor de economía en París “Son los créditos los que generan los depósitos, y no los depósitos los que generan los créditos”. La creación monetaria es un arte de birlibirloque, oficio de encantador de serpientes, faena de nigromante.




Al modesto empresario, al jefe de hogar sobre endeudado, al estudiante sin recursos, les cuesta entender que les presten lo que no existe y que además les cobren caro, muy caro, por prestárselo. La práctica bancaria se basa en la confianza. No en la que el banco pueda tener en quién solicita un crédito, sino en la ingenuidad de quién acude a pedir plata.


Hubo una época en la que los créditos otorgados por las instituciones financieras alimentaban la máquina económica: ahora están dedicados a la especulación. Un empresario, grande o pequeño, obtenía un crédito que le permitía producir bienes o servicios, riqueza que por una parte devenía lucro con el cual pagaba el crédito y se remuneraba a sí mismo, y por otra se transformaba en salarios que permitían consumir lo que la sociedad en su conjunto producía.


Nunca los bancos dispusieron del dinero que prestaban. Sus capitales propios siempre fueron ridículamente pequeños en relación al volumen de su actividad. Ni siquiera los bancos de depósitos se limitaron nunca a prestar el dinero que guardaban en sus arcas. El negocio de los bancos es el crédito, y prestar limitadas sumas de dinero no satisface sus gigantescas ansias de lucro. De ahí que para rentabilizar su actividad inventasen eso de prestar dinero inexistente, en modo tal que el volumen de créditos supera siempre la suma de los capitales propios más los depósitos.


Simplificando un poco, -muy poco-, eso es lo que los entendidos llaman la “creación monetaria”.


Si un banco dispone de 3 mil millones de capitales propios, nada le impide prestar 100 mil millones o aún más. El crédito se traduce en escrituras que solían estar plasmadas en el papel, y que hoy en día constan en la memoria de los computadores. Si tal o cual banco requiere liquidez, -lo que puede entenderse por moneda fiduciaria, o aún crédito escritural-, se dirige a otro banco que dispone de ese dinero, y lo empresta por un período corto, justo los días que hacen falta para volver a un amago de liquidez. Es lo que llaman el mercado interbancario.


Entre ellos los bancos se hacían ese tipo de favores, cobrándose unos a otros una tasa de interés no mayor a la que cobra el Banco Central. Este último, -el Banco Central-, es la “tía rica”, el prestamista de último recurso, útil cuando ningún otro banco se “sacrifica” prestándole a los bancos colegas y/o competidores. Porque ocurre que todos los bancos prestan lo que no tienen, y hay que hacer caja para hacerle frente a las necesidades cotidianas de dinero real. Eso se resuelve pasándose unos a otros, en una bicicleta improbable, la plata disponible.


Visto de afuera, nada de todo lo que precede transpira hacia el común de los mortales que siguen creyendo que tratan con un banco, o sea con una entidad que tiene dinero.

Dicho sea de paso, el Banco central tampoco tiene dinero. Cuando hace falta lo crea ex nihilo, lo inventa, lo hace aparecer de la nada.


Como el ansia de lucro es insaciable, los bancos se exceden, se pasan de rosca, generan una masa tan gigantesca de créditos que basta con que una porción ridículamente pequeña de ellos se revele incobrable para que todo el sistema entre en crisis. Esa fue la razón que llevó a los organismos reguladores, -un chiste, los organismos capaces de regular a los bancos no existen-, a ponerle un límite al volumen de créditos que puede hacer un banco a partir de sus capitales propios.


Un Acuerdo, llamado de Basilea (Suiza), sede del BRI o BIS (Banque des Règlements Internationaux, o Bank for International Settlements), determinó que los bancos no podían prestar más allá de un cierto límite, y estipuló que las entidades bancarias debían poseer al menos un 3% del dinero que prestan.


Demás está decir que en la ausencia de un gendarme capaz de forzar los bancos a respetar este Acuerdo, la banca planetaria hizo caso omiso y simplemente se lo pasó por las amígdalas del sur. Para no dejar cabos sueltos, debo precisar que si alguien piensa que el gendarme de los bancos privados son los Bancos Centrales, o las Superintendencias de servicios financieros, o aún las autoridades de los mercados financieros, ese alguien hace gala de una ingenuidad, un candor y una inocencia muy propios de una cierta discapacidad intelectual.


Justo para dar un ejemplo, nunca ni la FED (Banco Central de los EEUU) ni la SEC (Security and Exchange Commission, autoridad de los mercados financieros de los EEUU) controlaron a nadie. Ni tienen la intención de hacerlo visto que están ahí para facilitarles la vida a los banqueros.


Ahora bien, el entusiasmo de los bancos por prestar plata, -su negocio-, puede estrellarse con un mercado renuente a pedir prestado, o con la ausencia de necesidad de pedir prestado. Eso lo arreglaron muy rápidamente y de manera radical con dos movidas geniales.


La primera consistió en reducir en modo drástico la parte de la riqueza producida socialmente que está destinada a remunerar el trabajo. En otras palabras los salarios. Tan drásticamente que prácticamente nadie, -si exceptuamos a un puñado de privilegiados-, puede vivir al contado. Todo, incluyendo los bienes más elementales, es accesible sólo gracias al crédito. El magro salario se ve amputado así con tasas de interés usureras, lo que genera a su vez más necesidad de crédito.


La segunda movida genial cercenó gravemente la parte de la riqueza que según Adam Smith está destinada a financiar el gobierno civil. Es decir el volumen de recursos que el Estado recauda bajo la forma de impuestos. Según Adam Smith, todos los ingresos deben pagar impuestos, en proporción directa a lo que cada cual obtiene de la sociedad en la que vive. Para Adam Smith el impuesto es una suerte de “gasto común” del condominio en el que todos vivimos. Y para no dejar dudas en cuanto a la utilidad de los impuestos, precisa: “Los ricos, en particular, están necesariamente interesados en sostener el único orden de cosas que puede asegurarles la posesión de sus ventajas” (…) “El gobierno civil, en cuanto tiene por objetivo la seguridad de la propiedad, es instituido en realidad para defender a los ricos contra los pobres, o bien, aquellos que tienen alguna propiedad contra aquellos que no tienen ninguna”(sic) (Adam Smith - “Wealth of Nations” - 1776).

Si el Estado no recauda lo suficiente para financiar sus misiones esenciales… se ve obligado a endeudarse, aumentando así el mercado del crédito del que viven los bancos. La gigantesca crisis de la deuda soberana que sacude a los EEUU y a Europa en este preciso momento proviene de la genial movida que consistió en reducir la parte de la riqueza creada socialmente que estaba destinada a la educación, a la salud, a las infraestructuras, al transporte, a la inversión pública, a la defensa, etc.

Lo que además conlleva una formidable ventaja: o bien el Estado se endeuda para financiar los servicios públicos, o bien los privatiza, generándole a los bancos un mercado extraordinariamente rentable, un mercado constituido de clientes cautivos.

Entretanto los bancos consiguieron otras menudas ventajas, la más interesante de las cuales fue la eliminación de las regulaciones nacidas en el sufrimiento de la Gran Depresión de los años 1930, y destinadas precisamente a evitar que tal catástrofe pudiese repetirse.

De ese modo pudieron seguir prestando dinero que no tenían, sin ningún límite. Mejor aún: cuando cubrieron todos los clientes solventes, y con el fin de aumentar aún más su cifra de negocios y el lucro consiguiente, siguieron vendiéndole créditos a hogares que no tenían, ni tienen, ninguna posibilidad de pagarlos.

Satisfechos de su propia irresponsabilidad, -mientras se gane dinero no hay ninguna razón de detenerse en tan buen camino-, evitaron asumir el riesgo de los créditos irrecuperables transformándolos en “productos financieros” que le vendieron a otros bancos. Y la sífilis financiera se propagó con la velocidad de un virus.

Esta descripción no estaría completa si no precisamos que los bancos no conservan sus capitales propios en sus arcas ni en sus cofres: suelen especular con ellos, comprando “activos” de buena rentabilidad, -lo que los entendidos llaman un “high yield”-, deuda pública, acciones, partes de inversiones de alto riesgo, etc. De modo que cuando afirmo que los bancos no tienen plata, no lo hago en forma metafórica, sino describiendo la situación real.

No satisfechos aún del lucro obtenido, especulan con el dinero que sus clientes depositan en sus cuentas, o sea con dinero ajeno. Gracias a la desregulación mencionada más arriba, que en los EEUU tuvo lugar durante el mandato de Bill Clinton.

Llegados a este punto, surge una pregunta natural. Si los bancos no tienen plata, ¿Cómo pueden ofrecer crédito? ¿Cómo pueden prestarle a los Estados? Muy sencillo. El crédito que le venden a los hogares, o a las pequeñas y medianas empresas, proviene por lo esencial de la creación monetaria, ese arte de birlibirloque que mencioné al inicio de esta parida. Lo que le prestan a los Estados proviene, por lo esencial, de los… Bancos Centrales.

Cuando se produjo la crisis financiera que se inició en el segundo semestre del año 2007, los Bancos Centrales de los EEUU, de Inglaterra y de la Zona Euro emitieron billones de dólares, libras esterlinas y euros, sin respaldo, para permitirle a los bancos seguir practicando la usura, la irresponsabilidad, la piratería financiera.

Como no es posible determinar hasta qué punto cada banco está contaminado con activos que no valen nada, con créditos irrecuperables, con inversiones de dudosa calidad, todos desconfían de todos y el “mercado interbancario” desapareció: nadie le presta a nadie. De ahí que los bancos centrales emitiesen una cantidad inimaginable de “liquidez”, dinero sin ningún respaldo, dizque para mantener el crédito que hace funcionar la economía. Pero la verdad es muy distinta.

En el tiempo presente, por ejemplo, el Banco Central Europeo (BCE) pone a disposición de los bancos privados billones de euros a una tasa del 1% anual, y estos le prestan ese mismo dinero a Grecia a tasas que superaron el 15%, o bien a España, a tasas del orden del 7%. El negocio es la deuda, ofreciendo créditos con dinero que no existe. Si Grecia decidiese hacer “default”, o sea no pagar, o diferir significativamente el pago de su deuda, o aún simplemente desconocer su deuda, se produciría un monumental efecto dominó que afectaría no sólo a los bancos privados sino a los propios bancos centrales.

Como no está destinado a ello, todo el dinero emitido por los bancos centrales no ha logrado hacer repartir la máquina económica y vamos de recesión en recesión, lo que a su vez genera más desempleo, reduciendo aún más el consumo, lo que tiene por efecto profundizar la recesión.

¿Qué sentido tiene afirmar que los Estados deben reducir su deuda pública, cuando sabemos de dónde proviene esa deuda?

Frente a la inimaginable dimensión del desastre, los mandatarios del llamado G20, el organismo más impotente e inútil jamás creado, amenazó a los bancos con regulaciones más estrictas.

Una de ellas tiene que ver con la limitación del volumen de créditos que pueden ofrecer, calculado como un múltiplo de los capitales propios. Si el Acuerdo de Basilea cuyo cumplimiento nadie verificó nunca, establecía que los bancos debían poseer como capitales propios no menos del 3% del volumen de créditos, el llamado Acuerdo de Basilea III les exigiría un… 7%. Pero no es el momento de que nos coja la risa tonta, o la risita nerviosa. Porque lo que viene es aún más increíble.

Para cumplir con Basilea III todos los bancos debían aumentar el volumen de sus capitales propios, y diferentes organismos internacionales, agencias de calificación de deuda y otros parásitos se entregaron a la tarea de calcular los montos necesarios. No vale la pena reproducir los resultados de dichos cálculos porque todos resultaron falsos: cinco años después del inicio de la crisis, billones de dólares, euros y libras esterlinas (emitidos sin respaldo) más tarde, nadie sabe lo que hay en los balances de los bancos. Nadie. A tal punto que recientemente España le pagó dos millones de euros a consultoras privadas para que determinasen el monto necesario para el rescate de sus instituciones financieras.

El FMI anunció que se necesitarían 37 mil millones de euros. Las consultoras estimaron el monto en torno a los 62 mil millones de euros. La Comisión Europea anunció estar dispuesta a poner hasta 100 mil millones. Mientras que sólo los créditos inmobiliarios susceptibles de impago llegaban en abril de este año a 152 mil 740 millones de euros, o sea un 8,72% del total de créditos. Lo que indica que la cosa se puede poner aún peor.


Desde luego no tiene sentido preguntarse cómo es que el Banco Central de España no conoce la situación real de las instituciones financieras españolas. Porque ya sabemos que ni siquiera los bancos saben lo que hay en sus propios balances. No sólo en España, sino en buena parte del mundo.


Rodrigo Rato, que fue Director-gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), el maestro Ciruela,  se dio maña luego para hundir el cuarto banco español, Bankia,  en el que dejó un agujero superior a los 40 mil millones de euros. Sólo Bankia requiere más de 23 mil millones de euros para su “rescate”.

¿Debo precisar que Bankia, y todos los bancos quebrados, fueron “nacionalizados” y que los pueblos pagarán hasta el último céntimo este enorme desastre? En los EEUU, en Inglaterra, en Francia, en Alemania, en Bélgica, en España, en Italia, etc. Tal y como ocurrió en Chile en el año 1982, sin que hasta ahora los bancos privados rescatados con dinero público hayan devuelto el dinero que recibieron.

Si piensas que hemos llegado al límite de la infamia, estás equivocado. La redacción de esta parida me la inspiró una noticia reciente. Una que bajo el título “¿Los bancos lograrán cargarse BasileaIII?”, nos explica que es cada día más probable que el Acuerdo que obliga a los bancos a aumentar sus capitales propios sea pura y simplemente enterrado. El diario financiero parisino cuenta lo que sigue:

“Si le creemos al Wall Street Journal, los reguladores internacionales estarían a punto de flexibilizar las exigencias de liquidez que se le impondrían a los bancos en el marco de la reglamentación de Basilea III. La crisis de la deuda soberana le ha dado un peso inesperado a los argumentos de los banqueros. Desde hace dos años estos batallan contra el carácter demasiado restrictivo del ratio de liquidez a corto plazo. A partir del 2015 este les impondrá a los bancos tener un cierto stock de títulos de la mejor calidad (o sea fácilmente vendibles), con el fin de poder afrontar una crisis de liquidez de un mes”.

La dificultad estriba en que sólo el dinero líquido (cash) y los títulos de la deuda soberana son considerados como activos “líquidos”. Como para preguntarse cuál es la razón de exigirles tasas de interés tan altas a Grecia o a España (o a Portugal, a Irlanda, a Italia, etc.) si los títulos de la deuda soberana son casi los únicos considerados de buena calidad.  Por otra parte a los bancos no les gusta almacenar dinero líquido porque este no trae intereses. Razón por la cual luchan para volver al laissez-faire al que estaban acostumbrados y que provocó la crisis en curso.

Nótese que en el año 2015 se les exigirá poder hacerle frente a una crisis financiera de un mes, en circunstancias que la actual crisis financiera ya dura más de cinco años. Para determinar que un banco puede resistir a una crisis de liquidez los incompetentes que se ocupan de estas cosas lo someten a un llamado “crash test” o prueba de esfuerzo. Una triste payasada en la cual alguien decide qué parte de los créditos de un banco, o qué parte de sus activos, puede revelarse irrecuperable o sin valor. Hasta ahora los “crash tests” se asemejan a un certificado de seguridad entregado a un automóvil al que estrellaron contra una cortina de bambú a la velocidad de 10 km por hora. Un chiste.

Lo que explica que en el día de ayer la agencia de calificación de deuda Moody’s le haya rebajado fuertemente las notas a quince bancos globales, o sea a quince de las instituciones financieras más importantes del mundo, entre ellas a cinco de los seis principales bancos estadounidenses.

El Wall Street Journal titula muy justamente que Moody’s degradó a los “bancos gigantes”, empeorando la tembladera de los mercados.
No soy yo quién va a otorgarle a Moody’s, a Fitch o a Standard & Poor’s la credibilidad que no tienen: se trata de filibusteros de las finanzas que ganan dinero estafando y vendiendo buenas notas a cambio de una mejor remuneración. Son las mismas agencias que no vieron venir la crisis financiera, ocupados como estaban en sacarle el mejor partido a la especulación.
Sin embargo el que se hayan atrevido a rebajarle la nota a los EEUU, a Francia, y a los bancos que supuestamente estaban encima de cualquier sospecha da la medida del desastre provocado por la llamada “comunidad financiera”.
Una estimación, tan cuestionable como cualquiera otra, señala que para recapitalizar a la banca mundial en el sentido de Basilea III hacen falta más de 2,22 billones de dólares de activos líquidos. Y desde luego nadie los tiene. Además, la estimación parece pasar por alto los activos podridos que los bancos centrales tienen “en pensión” (los bancos centrales tomaron esos activos podridos como garantía del dinero que le pasaron a los bancos privados, calculando su valor al precio fuerte), que ya suman más de 2,22 billones de dólares (2,22 millones de millones de dólares).
En otras palabras Moody’s corre muy pocos riesgos de equivocarse, y si se equivocó fue por defecto, no por exceso.
Todo parece indicar pues que la guerra de nervios continuará. Tanto Barack Obama como los mandatarios europeos han demostrado su impotencia, su incapacidad y su falta de voluntad para hacerle frente a los mercados financieros.
Sin embargo la solución es de una sencillez bíblica: habida cuenta de los más de 16 billones de dólares que los Estados han dilapidado para sostener a los bancos, pagándolos en realidad varias veces su valor real, bastaría con que confiscasen todos los bancos privados para ponerlos al servicio de la economía, terminando de una vez por todas con la especulación.
Pero tal parece que los más de cincuenta millones de desempleados que ha provocado la crisis tienen a los “líderes” sin cuidado. El G20 acaba de terminarse en lo de siempre: una patética “foto de familia” en la que Piñera estira el cuello para aparecer entre los “grandes”.

martes, 19 de junio de 2012

La concertación después de veinte años mamando de la vaca sagrada, es lógico que hoy día cuando son derrotados, empiecen a pensar en que fallaron, seguramente la culpa la tenga la alianza con el PC, partido que por la ambición de participación parlamentaria se aleja de los reales intereses del pueblo.

Desde que a finales de los ochenta el pueblo dijera basta a Pinochet y le diera su voto a la concertación, la cual bajo el lema “la alegría ya viene”, se hace dueña del poder político en chile, defendiendo una inscontitucionalidad heredada de la dictadura y defendiéndola a raja tabla, el primer periodo es decir los cuatro años de Aylwin, el pueblo los tomo como un ajuste y una transición, llego el segundo periodo el de Frei y este entrega el país a las transnacionales, en una actitud de martillero publico subasta las empresas que son patrimonio del estado y de todos los chilenos, el tercer periodo sigue defendiendo la inscontitucionalidad y este termina por entregar el poco patrimonio del pueblo chileno como son los puertos del país al sector privado, las esperanzas del pueblo de poder lograr cambios y que la balanza esta vez se inclinara un poco a la clase trabajadora y mejorar su situación no se ve ni siquiera la minima intención o voluntad por parte de la concertación de empezar a contar los primeros chistes para que el pueblo sonriera, catorce años y aun no se ve venir “la alegría”. Tampoco existe voluntad para llamar al pueblo a una asamblea constituyente la entregaría una nueva constitución al pueblo chileno, llega el periodo de La primera mujer gobernante en el país y el esmiferio sur, esta vez por ser mujer será mas sensible y tratara de cambiar las cosas, si cambiaron las cosas pero cada vez mas a la derecha y este gobierno de la primera mujer presidenta se hace dueña de los mejores años de represión de la dictadura, para reprimir al heroico pueblo mapuche, si algo queda de este gobierno es eso, el genocidio sistemático encontra de los mapuches.

Ayer domingo 17 de Enero el pueblo se canso de tanta mentira y engaño y lógicamente los sectores juveniles, adolescentes y adulto menor al ver a sus padres cesantes y ellos con un panorama incierto para comenzar su vida laboral, le pasaron la cuenta a los dinosaurios y mamones de la concerta.

Ahora esperaremos la reacción del pueblo para buscar otras formas de lucha y sumar día a día a los consecuentes y concientes de que otro mundo es posible, y que es preferible morir de pie a vivir arrodillados o buscando alianzas con los opresores y enemigos del pueblo.

SUMEMOS A LA LUCHA, SOLO EL PUEBLO LOGRARA SU PROPIA ALEGRIA