miércoles, 27 de marzo de 2013

Chile: Esta semana marca el inicio de un nuevo y más amplio proceso de movilizaciones




Este fin de semana durante un cónclave en la Serena, la Confech acordó convocar a la primera manifestación del año el próximo 28 de marzo, seguida por otra el 11 de abril, las que marcarán el inicio de un proceso de movilizaciones orientado hacia el 21 de mayo. La actual dirección de la Confech ha reiterado toda su fuerza y energía a mantener las protestas y demandas por una educación de calidad, gratuita y por el fin del lucro en la educación. Pero estas movilizaciones no son las únicas. Se suman mineros y ciudadanos por diversas causas.
A continuación, junto a las convocatorias de los estudiantes, se publican las de los mineros y del creciente movimiento ciudadano que pide la estatización del sistema de pensiones AFP.

Estudiantes

En los últimos meses han salido a la luz pública diversas noticias sobre el lucro y estafas en universidades privadas, centros de formación técnica e institutos profesiones, que no hacen más que dejar nuevamente en evidencia la profunda crisis que vive la educación en nuestro país, y particularmente, en el agudizado sector privado, lo que es una muestra clara del fracaso del modelo neoliberal.

En estas instituciones estamos inmersos estudiantes de los quintiles más pobres del país, donde se encuentran los más altos niveles de deuda en educación, donde aún no existe democratización de los espacios, sino que somos reprimidos al tener una organización estudiantil, donde los mercaderes de la educación lucran y se llenan los bolsillos día a día, a costa de nuestro propio esfuerzo y el de nuestras familias, en donde la acreditación es sólo un montaje para acaparar más matrícula, donde el proyecto educativo es un discurso vacío sin sentido.

Hacemos el llamado a todas las organizaciones sociales, colectivos, centros de estudiantes, federaciones, profesores, trabajadores, estudiantes de base, padres y apoderados, a formar parte de esta movilización en repudio a la problemática educacional y el modelo mercantil de educación que impera hoy en Chile.

El 28 de marzo nos movilizamos para exigir nuestras demandas, emanadas del segundo congreso nacional del MESUP realizado en enero de este año.

Democratización de todos los espacios de organización, estatización y control comunitario

El 28 de marzo marchamos porque no queremos otra Universidad del Mar, exigimos educación con control comunitario, estatal, gratuita y de calidad.

Hacemos un llamado para que este 28 de marzo marchemos juntos/as una vez más por el derecho a la educación, poniendo especial énfasis en las demandas y discusiones que hoy acontecen al sector privado, incluyendo en esto tanto a universidades como a institutos profesionales y Centros de Formación Técnica (IP’s y CFT’s), las que hoy se caen a pedazos por las evidentes inconsecuencias del propio modelo de mercado, con su máxima expresión en el lucro y lo que éste conlleva.

Estamos al tanto de las complejidades que trae este 2013, año en el que el ya gastado duopolio político intentará invisibilizarnos, maquillando nuestras banderas de lucha en reformas vacías y carentes de sentido, que no hacen sino profundizar las injusticias del sistema actual, beneficiando slo a unos pocos, y dejando de lado la verdadera problemática: un sistema sin derechos reales para el pueblo.

Llamamos a todos los sectores a participar y adherir a esta marcha, que esperamos se transforme en el puntapié inicial de un nuevo periodo de movilización y acción, tanto en las calles como en nuestras respectivas casas de estudio, defendiendo juntos/as las demandas que los distintos sectores sociales han levantado.
Éstas son:

-Control Comunitario.

-Democratización real en cada casa de Estudio con Co-Gobierno.
-Estatización en la Educación.
-Gratuidad.
-Fuera la Banca Privada en la educación.
-No al endeudamiento crediticio bajo ningún tipo ni esquema.

CONVOCAN:

- Movimiento de Estudiantes de Educación Superior Privada (MESUP)
- Estafados por el Crédito Corfo
- Estudiantes Querellantes Universidad del Mar


ADHIEREN:

- FEUDM San Fernando
- Carrera de Derecho San Fernando
- Colegio de Profesores


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Estudiantes de la educación pública coordinados para movilizaciones

La Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) se ha reunido en la facultad de Ingeniería de la Universidad de La Serena para analizar el calendario de movilizaciones de este año.

El presidente de la federación de estudiantes de la Universidad de La Serena, Ken Rivera, ha señalado que “creemos que será mucho más álgido que el 2012″.

En esa misma línea, están definidas las próximas fechas en las que el movimiento universitario llamará a la ciudadanía a salir a las calles a marchar por la educación.

La primera, estará a cargo del Movimiento de Estudiantes de Educación Superior Privada (MESUP), quienes han convocado a marchar este 28 de marzo en diferentes zonas del país. A esta movilización han adherido hasta el momento la Aces y la Confech.

Luego de esa fecha, la Cofech ha convocado a una nueva manifestación para el 11 de abril. Además, se han afinado las líneas de acercamiento de los universitarios hacia los secundarios y diversos actores sociales, para lograr que este año los temas del movimiento por la educación se conozcan públicamente.

Las próximas sesiones de Confech se realizarán el 6 de abril en la Universidad del Mar, y el 20, del mismo mes, en la Universidad Alberto Hurtado. Mientras que la MESUP Santiago se reunirá este lunes en la Universidad Arcis (calle Libertad) a las 17:00 hrs.

Mineros en pie de lucha: anuncian paro nacional de 24 horas para renacionalizar el cobre

* Se realizará en una fecha “sorpresa” durante los próximos 30 días

Trabajadores exigen estabilidad laboral, pensiones dignas y una nueva política energética para el país, que ponga fin al lucro de las mineras extranjeras y permita la recuperación de los recursos naturales para financiar la educación, salud y vivienda para los chilenos.

El Congreso Nacional Extraordinario de la Federación de Trabajadores del Cobre, que agrupa a los trabajadores de Codelco, ha resuelto por unanimidad de sus 22 Sindicatos de Base,  iniciar un plan de movilizaciones que culmine en un plazo de 30 días, con una paralización total de todas las faenas de Codelco.

Así lo informó el presidente de la FTC, Raimundo Espinosa, quien precisó que la paralización tendrá como antesala un plan de movilización que comenzará el próximo jueves en la División Chuquicamata, que seguirá con asambleas en las otras unidades productivas del país, y culminará con un “paro sorpresa” dentro de los próximos 30 días. La movilización durará 24 horas y, según cómo responda la empresa, se podría extender, dijeron los dirigentes.

Demandas

Los trabajadores exigen cambios y rectificaciones a un conjunto de situaciones que afectan a los trabajadores y trabajadoras de Codelco, así como también por un desarrollo sustentable, y con justicia social para Chile.

En las últimas semanas la principal organización sindical de Codelco se mostró crítica frente al plan de reestructuración al interior de la casa matriz de la estatal, y cuestionó el actual modelo de empresas contratistas.

El secretario general de la FTC reveló además que este viernes entregaron una carta al presidente de la República, Sebastián Piñera, para que envíe un proyecto de ley de reforma al sistema de pensiones (AFP’s).

“Esta movilización también es para rechazar el que se imponga a todos los chilenos, salvo a los funcionarios de las Fuerzas Armadas, un sistema previsional de AFP’s, basado en la capitalización individual, que no es solidario y que entrega pensiones indignas, las cuales no superan en 40% del último salario recibido por los trabajadores chilenos. Por lo tanto, exigimos una reforma estructural al Sistema de Pensiones que sea idóneo para Chile”, señala la FTC mediante un comunicado.

Renacionalización del cobre

Los mineros también argumentan que la industria del Cobre, desde su nacionalización a la fecha, ya ha superado los cien mil millones de dólares como aporte al Estado para financiar sus políticas sociales en beneficio de las grandes mayorías nacionales. Por ello, proponen cambios sustanciales a la política minera del país.

“De partida hay que aplicar un verdadero royalty minero, terminar con el Decreto Ley 600 y la concesión plena e impulsar iniciativas efectivas que incentiven que el cobre no siga exportándose mayoritariamente en forma de concentrados, como lo hace el sector privado, sino que debemos potenciar estratégicamente nuestras Fundiciones y Refinerías, agregándole valor a nuestras exportaciones. También es fundamental una política de Estado Nacional y visionaria para la explotación del litio, que es un mineral estratégico, y los metales nobles, con recursos y trabajadores propios”, agrega la declaración de los trabajadores.

Este plan de acción y movilizaciones se realizará de manera unitaria y potenciando las alianzas sociales conla CUT, las Federaciones y Sindicatos de los estratégicos sectores de la minería, energía e industria, impulsando también la unidad de acción con otros actores sociales y ciudadanos relevantes del país, como los estudiantes, movimientos regionalistas y ambientalistas.

Convocatoria contra sistema de AFP’s

Marcha contra las AFP´s, sábado 23 marzo a las 11:00 horas, desde la Plaza de Venezuela o Plaza del Mercado Central, desde 21 de Mayo con Ismael Valdés Vergara.
SALIDA: Plaza Venezuela (21 de Mayo Ismael Valdés Vergara.)


RECORRIDO: 21 de mayo, Estado, Alameda, Ahumada, finalizando en Plaza de Armas.

SI NO TE MUEVES, LAS AFPs SE QUEDAN.

SI NO TE MUEVES, LOS POLÍTICOS TRAICIONAN.
SI NO TE MUEVES, LOS DEMÁS SE ADORMECEN.
SI NO TE MUEVES, TU FAMILIA PELIGRA.
SI NO TE MUEVES, TUS PENSIONES SE ACHICAN.
SI NO TE MUEVES, TUS BOLSILLOS SUFREN.
SI NO TE MUEVES, EL SISTEMA TE MATA.

¡¡ MUÉVETE YA!!

*Viernes 22 de marzo: de 9:00 a 18:00. Encuentro Nacional NO+AFP, SÍ A UN SISTEMA PUBLICO DE PENSIONES ( ex congreso nacional)

*Sábado 23 de marzo: 11.00. Marcha Fúnebre NO+AFP. Plaza Venezuela, 21 de mayo/ Ismael Valdes Vergara (frontis mercado)

Convocan “Los muertos en vida





Chile: De la movilización social a la acción política


Estamos en medio de un proceso de efervescencia social que necesariamente tendrá (tal como las elecciones presidenciales de 2009-2010 y las municipales de 2012) efectos políticos. Si observamos los principales eventos del pasado reciente veremos que este trance, tal vez registrado como gran evidencia por primera vez desde 2006 con la “revolución de los pingüinos”, no da tregua.


 Aun cuando todos los analistas y observadores concedieron al movimiento estudiantil un repliegue durante el año pasado, el deterioro y la abierta corrupción en el sistema privado de educación contribuyó por sí mismo a este incesante proceso de acumulación de rabia social.


Tras el primer año del regreso de la derecha al gobierno, que constituyó un singular y breve paréntesis para las movilizaciones sociales, 2011 marcó no sólo el masivo rechazo ciudadano al lucro en la educación, sino también la expresión de este repudio en otros ámbitos, el que se manifestó desde la oposición a la instalación de tecnologías e industrias tóxicas cercanas a localidades y barrios residenciales, a la exigencia al gobierno de más recursos hacia regiones. En esta línea se inscriben las protestas de Magallanes, Aysén, Calama, el rechazo a la construcción de las centrales HidroAysén, la termoeléctrica Castilla o la planta de cerdos en Freirina, entre muchas otras.


El momento actual coloca la simbólica fecha de marzo como el inicio de un año altamente político y probablemente convulsionado, con la incorporación a la agenda de fuerzas y temas externos a los intereses del cerrojo binominal. Son temas colocados en la agenda desde fuera del duopolio político, como Asamblea Constituyente, fin al lucro en la educación, recuperación de los recursos naturales, revisión de las privatizaciones y, entre otras materias, la renacionalización del cobre y la autodeterminación política del pueblo mapuche. Son aspectos que pese al cerco informativo erigido por Copesa, El Mercurio y la farándula televisiva, tarde o temprano, tal vez por asedio de las redes sociales o mediante protestas callejeras, se filtrarán como discurso de legítima influencia en la opinión pública.


El modelo económico de libre mercado está deslegitimado como herramienta de desarrollo e integración social. Los innumerables episodios y antecedentes sobre el lucro en la educación y la desembozada discriminación social y económica que conlleva la aplicación de este modelo, difícilmente logrará alterar su deteriorada imagen. Tal vez por ello los estudiantes han anunciado en varias ocasiones que 2013 será un año de intensas movilizaciones. Con todos los diagnósticos ya hechos, el siguiente paso debiera ser el empuje hacia una solución hace tiempo demandada, cuyo eje central es educación gratuita y de calidad. En un año centrado en la discusión electoral, la portentosa voz de los estudiantes movilizados debiera ser escuchada.


Del mismo modo que los estudiantes, que han venido modulando su discurso desde 2006 con demandas puntuales hasta alcanzar una afinada y avanzada propuesta política, hay otros grupos que han levantado un discurso cada vez más articulado y profundo. A diferencia de las décadas pasadas, cuya característica fue la hegemonía y soberbia neoliberal que logró acallar prácticamente toda disidencia, los primeros años de esta segunda década del siglo están marcados por la pluralidad de nuevas propuestas políticas, las que se elevan de forma simultánea ante la decadencia neoliberal.


CASOS DE AMPLITUD Y PROFUNDIDAD POLITICA


Un par de ejemplos pueden bastar para reforzar esta idea. La primera es la fortaleza y claridad del discurso levantado por los sectores más avanzados del pueblo mapuche, que expresan un elevado planteamiento político. Desde la reivindicación y recuperación territorial de las décadas pasadas, la vanguardia del pensamiento mapuche, como lo ha desarrollado el líder de la CAM el preso político Héctor Llaitul, ha avanzado hacia una estrategia cuyos siguientes pasos apuntan hacia la autodeterminación como pueblo y nación.


Llaitul ha logrado liberarse de la mordaza ideológica que el duopolio político y mediático ha colocado sobre los discursos del pensamiento de Izquierda desde hace 40 años. El líder mapuche ha podido difundir desde la cárcel sus ideas, las que tuvieron un importante apoyo con la publicación del libro que escribió junto a Jorge Arrate. En una entrevista en PF 775, Llaitul habla abiertamente de la estrategia de la CAM. La Coordinadora Arauco Malleco, dijo, cree en la legítima autodefensa como una forma de acción política: “La CAM ha sido la primera organización mapuche que ha reivindicado el uso de la violencia, la ha argumentado y justificado con sendos argumentos políticos, prácticamente irrefutables, desde la perspectiva de un pueblo ocupado y oprimido”. El actual Estado capitalista globalizado o neoliberal, afirma Llaitul, “es un Estado militarizado por naturaleza, lo que nos da el derecho a rebelarnos y a defendernos”.


La cumbre mapuche realizada en enero en el cerro Ñielol, de Temuco, fue también clara en sus planteamientos políticos. Durante una segunda reunión realizada en febrero, los asambleístas acordaron avanzar hacia la implementación del derecho a la libre determinación, orientada hacia la conformación del autogobierno mapuche, la aplicación de los tratados celebrados con el Estado de Chile, la exigencia de perdón y reparación por el daño causado, la configuración del crimen de lesa humanidad como resultado de la “pacificación de la Araucanía”, la restitución y reparación de la tierra y territorio ocupado y otras exigencias, como el fin de las plantaciones forestales de las grandes corporaciones.


Mencionamos estas demandas del pueblo mapuche por el gran salto político que significan, en tanto transparentan opciones legítimas que se estrellan contra la actual institucionalidad. Las nuevas propuestas políticas del pueblo mapuche, aun cuando chocan contra la esencia de la actual armazón neoliberal, contribuyen a una necesaria democratización en cuanto a amplitud y profundidad en la discusión política.


El otro ejemplo tiene como centro la defensa de una vida libre de contaminación, la que se extiende al hallar como causa directa de contaminación al modelo de libre mercado desregulado y su búsqueda del lucro. La temática ambiental, cooptada durante las dos últimas décadas por el espurio discurso del crecimiento sostenible pergeñado por firmas de relaciones públicas y agencias de publicidad, ha logrado engarzar con una mirada económica y política crecientemente anticapitalista. Las mayores fuentes de polución, así como la explotación indiscriminada de los recursos naturales, tiene como origen el lucro propio de un régimen neoliberal. Tiene su origen en un Estado que ha entregado todas las actividades a las decisiones del mercado. Y ante esta evidencia, la mirada ambientalista se ha fusionado con la crítica anticapitalista. El lucro, la contaminación y el saqueo de los recursos naturales tienen un mismo hilo que relaciona a los grandes inversionistas con sectores que van desde la energía, la minería, las plantaciones forestales, a la pesca, la educación, la salud, o la especulación inmobiliaria. Nunca había estado tan clara la relación entre explotación de la naturaleza, contaminación y libre mercado.


MASA CRITICA Y PUNTO DE QUIEBRE


Este 11 de septiembre se conmemorará una fecha histórica: 40 años del golpe de Estado, lo que ya ha iniciado una serie de reflexiones en sectores de Izquierda. En enero pasado, durante la Cumbre de los Pueblos, hubo un coloquio centrado en los 40 años, del cual pueden destacarse algunas ideas que cruzan a todo el imaginario antineoliberal. El sociólogo de la Universidad de Chile Alberto Mayol reafirmó una idea que ha comenzado a perfilarse como el elemento de análisis de mayor peso para comprender no sólo los años de la dictadura, sino los 40 años desde el golpe. Para Mayol, más allá de todo el simbolismo que tiene el paso del tiempo, lo importante es ver cómo salir de los efectos del golpe, de las leyes de amarre, de la institucionalidad cristalizada desde la dictadura. Esta es la clave del proceso en el cual estamos ahora.


Mayol usó en el coloquio el concepto “punto de anudación”, que es un hito, un quiebre, un momento histórico capaz de romper las bases del sistema. En el caso de la educación, dijo como ejemplo, un evento capaz de anudar fuerzas podría ser el rechazo concertado de todos los estudiantes a pagar sus matrículas, lo que crearía un episodio mucho mayor al afectar financieramente un sistema basado en el lucro. “Esto -dijo- aún no se ha logrado”.


Está claro que no vivimos todavía estos momentos, pero las circunstancias políticas que contiene este año pueden derivar en eventos mayores, en una amplificación y organización de las movilizaciones. Por ahora, aun cuando no podamos determinar cuándo ocurrirá el punto de quiebre, hay elementos que lo anuncian, como es el evidente clima de los años recientes -comparado con la atmósfera propia de las décadas pasadas-, intoxicado por la fiebre neoliberal. Y ello ocurre pese a las altas cifras de crecimiento económico y virtual pleno empleo.


En el deterioro estructural del modelo hay coincidencias en los diagnósticos de múltiples analistas y especialistas que rebasan lo económico para penetrar lo político. Este fenómeno, aun cuando no necesariamente nuevo en los análisis políticos, ha sido consolidado por el académico de Arcis Alvaro Cuadra en la prensa digital, a través la serie de artículos titulados “A 40 años: crónica de un golpe de Estado”: “Lo cierto es que la ‘obra’ del dictador sigue en pie y se llama Carta Constitucional, de ella deriva todo el andamiaje político institucional que legitima el orden económico neoliberal en el llamado ‘modelo chileno’”.


La defensa corporativa que los partidos del duopolio, la derecha histórica y aquel cóctel de intereses llamado Concertación le han brindado al empresariado, ha desbordado durante los últimos años todos los límites de la ética pública. Son una suma de eventos que hoy constituyen la marca, la característica del sistema binominal y modelo neoliberal. Un derrame escandaloso de podredumbre que es sólo la expresión más superficial de una gran acumulación tóxica de casi 40 años. Desde las privatizaciones fraudulentas a los negocios de la salud y educación, de La Polar al cártel de las farmacias, de la entrega de los peces y el cobre a los intereses empresariales a los oligopolios abusivos en la banca, el retail, los supermercados o las comunicaciones.


Lo que el binominal ha mantenido hasta el día de hoy es la institucionalidad creada a sangre y fuego por la dictadura. Una realidad bien sabida por activistas y sectores de Izquierda pero hoy en vías de difusión hacia gran parte de la población, la que se ha expresado de manera aún errática a través del rígido y falsificado sistema electoral. El rechazo a la Concertación en 2010 y la enorme abstención (60%) en las elecciones municipales tenderán a expresarse de alguna manera este fin de año.


Ante este cerrado marco político y económico, sin duda que muchas instituciones creadas por la dictadura siguen en pie. Alvaro Cuadra lo dice: “Es necesario señalar que la dictadura en Chile no ha terminado. No ha terminado para los pueblos originarios, que solo reciben una feroz represión de parte de las autoridades por reclamar sus derechos ancestrales. Tampoco ha terminado la dictadura para las miles de familias endeudadas por un sistema que lucra con la educación de los jóvenes de nuestro país ni para millones de trabajadores que deben sobrevivir con salarios miserables gracias al modelo neoliberal imperante”.


El reforzamiento de este concepto en el imaginario social es fundamental. Y así ha sido durante los últimos años de movilizaciones, las que han sacado desde la opacidad un modelo económico basado en el abuso social y la explotación económica. Hoy, si bien estas verdades no son portada en los diarios del duopolio ni aparecen en la televisión de la farándula, sí es una realidad escrita y repetida en las redes sociales y son la espoleta que impulsa a las masivas y frecuentes protestas, huelgas, paros y movilizaciones.


El historiador Rafael Gumucio escribió un artículo en El Clarín digital que tituló “Se hunde el Titanic chileno”. Tras una completa descripción de los orígenes del actual malestar, finaliza con una declaración política: “Nada sacamos con abstenernos, votar nulo, putear a los políticos día y noche, si no nos decidimos de una vez por todas a atrevernos, a ser parte de un motín y no miembros de la orquesta del Titanic, tocando la sinfonía cuando se hunde el Tatán y seguramente ni siquiera la Michelle sobrevivirá a semejante colapso. En este momento los zamarreados oligarcas no tendrán un Leonardo Di Caprio que los salve y ni siquiera habrá suficientes salvavidas…”


Por Paul Walder


(Chile) Iván Fuentes: Que se haga HidroAysén sería una gran derrota para la región




“La sensación de la gente (de Aysén) es que no nos cambien este mundo maravilloso en que vivimos”
  • El dirigente hizo estas declaraciones al conocerse sobre un viaje a Santiago que hiciera un grupo de personas de Aysén con el fin de reunirse con el ministro secretario general de la Presidencia, Cristian Larroulet, y entregar firmas a favor del proyecto.
Como una “gran derrota para la región” calificó el dirigente social Iván Fuentes la posibilidad de que se materialice el proyecto HidroAysén (y el de Energía Austral) en la zona austral.  Esto, luego de conocerse que el ministro secretario general de la Presidencia, Cristián Larroulet, se reunió en el día de hoy con un grupo de personas provenientes de la región de Aysén, incluidos algunos de los pocos miembros que quedan de la Mesa Social, quienes le entregaron firmas apoyando las represas en los ríos Baker y Pascua.  Esto, en contraste con las cerca de 1500 adhesiones que se reunieron durante el verano en Coyhaique, Cochrane y otras localidades de la región, apoyando la carta del obispo Luis Infanti al Comité de Ministros pidiendo el rechazo de la iniciativa.
“La sensación de la gente es que nos dejen como estamos y que no nos cambien este mundo maravilloso en que vivimos” fueron sus palabras, recalcando que en la región una parte importante de la ciudadanía rechaza estas iniciativas.

El ex vocero del movimiento aysenino ahondó en los principales motivos, que a su entender, generan esta sensación.  “Cuando se hacen los mega proyectos, y como se han hecho los megaproyectos en Chile, los empresarios no nos han dado señales de que ellos hayan sido responsables con el entorno, con los lugareños y con la vida que le podemos heredar a las generaciones de 50 o 100 años más tarde. Entonces es esa la desconfianza que nos viene, profunda, y nos gusta la Patagonia como está, no queremos que la cambien, todo lo contrario, queremos que la potencien” indicó.

Y agregó: “Hay mucha gente que nos viene a ver y se van maravillados con lo que tenemos.  Ayer estuve por la tierra del Baker, con la gente, es un lugar maravilloso, que está al servicio de la Humanidad.  No es que nosotros seamos egoístas o seamos opositores a todo lo que se mueve.  Lo que estamos diciendo es que haya un resquicio de vida en abundancia para la Humanidad y no queremos que irresponsablemente se eche a perder” agregó. 

Iván Fuentes emplaza a Larroulet

Por último, Fuentes hizo un llamado al secretario de Estado.  “Creo que si la autoridad recibe a un grupo de personas apoyando a HidroAysén, lo más lógico y justo es que también reciba a quienes están en contra y así que el Comité de Ministros tenga las dos versiones, y no sólo una como ocurre ahora” concluyó.
Por Patricio Segura
El Ciudadano


Chile: Por la defensa y recuperación del agua ante la depredación y neoliberalismo


La mayor parte de los derechos de aguas en Chile está en manos de privados de forma gratuita y a perpetuidad. El Código que norma el uso de los recursos hídricos permite que se regulen de acuerdo al mercado y la Constitución consagra al agua como un bien privado, condición que demuestra su absoluta perversidad.

Este marco regulatorio ha permitido que diversas actividades de la mega industria se desplacen a diversos territorios e intervengan recursos hídricos ya sea succionando este vital elemento o bien contaminándolo y ante este escenario, diversas expresiones sociales se manifiestan para exigir su defensa y recuperación de este vital elemento.

Videos desde Temuco campaña por la defensa y recuperación del agua:



Diversas organizaciones y expresiones sociales en Chile relacionadas al medio ambiente, derechos humanos, estudiantil, comunicación, feminismo, diversidad y artístico, entre otras, con una perspectiva y participación de Pueblos, vienen promoviendo la campaña “Por la defensa y recuperación del Agua”.

La iniciativa que comenzó este Viernes 22 de Marzo en el marco del día internacional del agua, busca crear conciencia y sensibilizar a la opinión pública sobre la crítica situación que está atravesando este vital elemento de bien colectivo a causa de la explotación, contaminación y apropiaciones indebidas, cuyas consecuencias afectan transversalmente a la sociedad en los diversos territorios rurales del País, como también, en las propias ciudades.

El 22 de abril del 2013 se realizará una amplia manifestación en Santiago con representaciones de todo Chile que exigirán el respeto y garantía al derecho humano al agua y una transformación del actual sistema normativo para que se resguarden los derechos colectivos.

Cabe mencionar que la mayor parte de los derechos de aguas en Chile está en manos de privados de forma gratuita y a perpetuidad. El Código que norma el uso de los recursos hídricos permite que se regulen de acuerdo al mercado y la Constitución consagra al agua como un bien privado.

APUNTES SOBRE LA SITAUCIÓN CRÍTICA DEL AGUA EN CHILE

El aspecto más crítico del Código de Aguas de 1981 es que define el agua como “un bien nacional de uso público”, pero al mismo tiempo como un “bien económico, autorizando la privatización del agua a través de la concesión de derechos en forma gratuita y a perpetuidad, no fijando límites a dicha concesión”. Es aquí donde está el problema, ya que deja entre dicho el uso público dejando el espacio para su usufructo privado lo que ha derivado a diversos mega proyectos, especulaciones y palos blancos que han causado estragos a territorios y al agua.

Es el caso de la industria forestal y de celulosa, que en el centro sur de Chile tienen más de 3 millones de hectáreas de monocultivos de plantaciones de pino y eucaliptus y que pretende duplicarse, que actúan como verdaderas bombas de agua succionando millones de litros diariamente y reemplazando tierras agrícolas, frutícolas, bosque nativos; Espacios fundamentales para la vida, la soberanía alimentaria y el desarrollo de la vida rural.

Las localidades forestales entre el Bio Bio y la Araucanía, a pesar de las abultadas utilidades que perciben las compañías, son lugares donde se concentran los mayores niveles de pobreza. Asimismo, pueblos que son centros medulares de la actividad forestal prácticamente son poblados “fantasmas” y donde existe un notable aumento emigratorio, coincidiendo los lugares de mayor sequía a causa de la crisis hídrica, los mayores índices de crisis sociales y el desplazamiento progresivo de población.

Asimismo, decenas de proyectos se emplazan en las zonas cordilleranas buscando captar e intervenir fuentes de agua, tal es el caso de la industria salmonera con múltiples pisciculturas; O bien de corte energética como diversas centrales hidroeléctricas y de geotermia; o la propia expansión de la industria forestal.

A esto se suma la privatización de servicios básicos de agua y alcantarillado con empresas que solo buscan lucro, generando fuertes aumentos de costos en las zonas urbanas y contaminaciones en sectores rurales vulnerables. Lo mismo con descontrolados vertederos en las diversas comunas que contaminan las aguas necesarias para la agricultura y la vida.

Para graficar la situación crítica en la región de la Araucanía, a modo de ejemplo, entre enero y febrero del 2012, fueron más unas 46.000 personas de zonas rurales las afectadas por la falta de agua y con serios trastornos a su agricultura de subsistencia , hechos que llevaron a establecer un decreto de emergencia agrícola a finales, siendo las mujeres y niños y niñas las más afectadas por estas situaciones. Situación similar se vivió en el Bio Bio.

La industria minera utiliza millones de litros de agua diaria sin restitución. El enorme consumo de agua que requiere la actividad minera reduce la napa freática del lugar, llegando a secar pozos de agua y manantiales. El agua termina contaminada por el drenaje ácido, es decir la exposición al aire y al agua de los ácidos que se forman en ciertos tipos de mena -especialmente las sulfúricas- como resultado de la actividad minera, los que a su vez reaccionan con otros minerales expuestos. Se genera así un vertido autoperpetuado de material tóxico ácido que puede continuar durante cientos o incluso miles de años. Por otro lado, las pequeñas partículas de metales pesados que con el tiempo pueden separarse de los residuos, se diseminan con el viento depositándose en el suelo y los lechos de los cursos de agua e integrándose lentamente en los tejidos de organismos vivos como los peces. A su vez, productos químicos peligrosos utilizados en las distintas fases de procesamiento de los metales, como cianuro, ácidos concentrados y compuestos alcalinos, es común que terminen, de una forma u otra, en el sistema de drenaje, mientras se destruyen toneladas y toneladas de roca para producir por ejemplo “un anillo de oro”. La alteración y contaminación del ciclo hidrológico tiene efectos colaterales muy graves que afectan a los ecosistemas circundantes, especialmente agravada a los ecosistemas y a las personas.

Por su parte, la industria de la carne en Chile, de acuerdo a datos globales de organismos internacionales como ONU – FAO, señalan que para producir un kilo de carne de vacuno se requieren 15.000 litros de agua y la de 1 kilo de carne de pollo unos 3.500 litros. La producción de carne vacuna y avícola representa un gasto escandaloso de agua comparada con la producción de vegetales o cereales (ejemplo: 1 kg.de papas se necesitan 500 lt.deagua y 900 lt.para 1 kg.de trigo).

Los derechos de agua en Chile y la distribución mundial del vital elemento

La mercantilización de las aguas en Chile es extrema, de profundo corte neoliberalismo, sin ningún resguardo al uso público como bienes y derechos colectivos y como un ejemplo de lo que ha venido ocurriendo en estos últimos años, el panorama es el siguiente: -Más del 90% de las empresas sanitarias en manos privadas y transnacionales al año 2004; -81% del uso no consuntivo de agua en manos de ENDESA- España; El sistema tarifario del agua en Chile es el más caro de la región, según cifras de CEPAL (2003); Pérdida de control público y gobernabilidad; El 90% de los derechos de aprovechamiento de aguas consuntivas (no devuelven un caudal al río), en el norte, se encuentra en manos de empresas mineras y agroexportadoras; Y, prácticamente el 100% de los derechos de aprovechamiento de aguas no consuntivos (devuelven un caudal al río) se encuentra en manos de transnacionales como ENDESA (80 %).

Un dato que no es menor ya que Chile no es una isla, que del total del recurso hídrico existente en el planeta, el 97 por ciento corresponde a agua salada y sólo un 3 por ciento a dulce, sin embargo, sólo un 1 por ciento está disponible para los ecosistemas y el consumo humano y animal. El 2 por ciento restante está congelado en glaciares y Polos. El 20 por ciento de la población mundial carece del agua necesaria para una vida sana y se espera que para el 2025 esta situación afecte a un 30 por ciento de los seres humanos. Hoy, 5 millones de personas mueren al año por enfermedades asociadas a aguas contaminadas.
Mapuexpress





(Chile) Cristian Cuevas: “Fondenor es una burla del Gobierno y el Parlamento”


Como absolutamente insuficiente calificó el presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre, Cristian Cuevas, el proyecto Fondenor, Fondo de Desarrollo del Norte, que fue despachado por la Comisión de Minería y Energía, para ser vista ahora por su par de Hacienda, cuyo objetivo es compensar a las regiones mineras por el impacto de la actividad.

Cuevas, cuya organización mantiene bases en las principales ciudades mineras del país, señaló que el fondo de US$ 225,4 millones, programado para ser utilizado durante los próximos 13,5 años, es “absolutamente insignificante si se considera el rango de las utilidades percibidas por las mineras estatales y privadas y los altísimos costos que cargan a los municipios en materia de salud, infraestructura y a los propios trabajadores y sus familias, que por ejemplo aquí en Calama no tienen prácticamente lugares de recreación, ni un terminal de buses acorde con la riqueza que se produce”, señaló.

En efecto, según el cálculo entregado por la CTC, dicho fondo se utilizará a razón de US$ 16,7 millones anuales, distribuidos entre las nueve regiones que el Ministerio de Hacienda consideró beneficiarias. A su vez estas deberán repartir a sus comunas en razón de su población, de tal manera que por ejemplo a los habitantes de Calama, le corresponderá una cifra similar a US480 mil dólares anuales, equivalentes a $230 millones con 400 mil pesos.

Para el presidente de la CTC, la situación de fondo es que “la inmensa riqueza que posee Chile, no está puesta al servicio del país y de su gente, dado que el proceso de privatización que ha sufrido la industria ha llevado al Estado a controlar apenas un tercio del cobre que se produce en el país”.

“Se redobla la necesidad de la renacionalización del cobre, y también de una reforma tributaria que incluya un impuesto permanente y exclusivo para las comunas mineras, que den una respuesta a la altura de lo que se está pidiendo. Otra cosa es burlarse de la gente”, enfatizó.

Agregó que si se relaciona sólo el costo que ha debido cargar Calama, como resultado del traslado del campamento Chuquicamata, el aporte del fondo resulta casi ridículo y sólo se entiende por la necesidad del Gobierno de responder a la movilización que la ciudadanía y los trabajadores han llevado adelante reclamando por un royalty, que no tiene relación ni en forma ni en monto con el Fondenor, que es una imposición vertical y sin consulta ciudadana”, subrayó.

La iniciativa se encuentra en primer trámite y en lo sustancial contempla la existencia de un fondo de US$ 225 millones a distribuir en 13 años (entre el 2013 y el 2025) a las comunas que alberguen actividades extractivas para compensarlas por los efectos negativos asociados.
+info: CTC




Chile: El desafío hoy es luchar por el socialismo

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por Nico Fuentes / Portal Rodriguista

Lunes, 25 de Marzo de 2013 12:56




Se requiere el partido, un proyecto y un accionar político permanente, que tenga como objetivo estratégico la derrota del capitalismo y la construcción de una sociedad sin clases.

Dada la profundidad de la crisis actual del capitalismo, que trasciende desde lo económico a los ámbitos político, alimentario, energético y ambiental, ¿es posible continuar planteando una alternativa dentro del sistema, “aggiornando” el modo de producción capitalista, como lo ha venido haciendo la izquierda sistémica, incluido el Partido Comunista?

Si observamos el carácter de la crisis en todas sus dimensiones, parece evidente que no sólo es necesario, sino un deber moral y de sobrevivencia del planeta y la especie humana, acometer el desafío de cambiar el actual modo de producción.

Si la alternativa es la construcción del socialismo, es importante definir de qué socialismo estamos hablando. El burocrático de los socialismos reales, está descartado. El socialismo en China tiene cada vez menos de socialismo y más de capitalismo, y aunque tras ello, exista una apuesta estratégica para preservar el socialismo, cabe preguntarse si el pueblo chino y sus dirigentes serán capaces de sustraerse al influjo de los desvalores del capitalismo.

¿Qué rescatamos del proceso cubano o de la experiencia de Venezuela, Bolivia y Ecuador?. En éstos últimos países se impulsa un socialismo, dentro del capitalismo, que no obstante ello, ha aportado importantes mejoras en la calidad de vida de esos pueblos (salud y educación gratis, nacionalización de los recursos naturales y empresas estratégicas e importantes avances en la consolidación de una política antiimperialista e impulso de la integración regional).

¿Cuál es la contradicción fundamental hoy? ¿es entre capitalismo y socialismo? o asistimos a una contradicción de carácter intercapitalista? ¿Es la contradicción  entre capitalismo y socialismo, la que determina la oposición entre Estados Unidos y China, y en menor grado Rusia? O es la lucha por nuevos mercados, recursos naturales, energía y un crecimiento económico basado en la mano de obra barata, en la sobreexplotación humana.

Si la contradicción es de carácter intercapitalista, ¿cómo se expresa en América Latina y fundamentalmente en Chile? Las grandes empresas y grupos económicos constituyen monopolios absolutos en las distintas áreas productivas y controlan el mercado. Las micro, pequeñas y medianas empresas, conformadas por trabajadores devenidos en “emprendedores”, que se ven a sí mismos no como trabajadores, sino como empresarios, luchan a duras penas por sobrevivir. ¿Cuál es la contradicción aquí? ¿Se plantea el trabajador disfrazado de microempresario, pero con mentalidad de empresario, una lucha irrenunciable contra el capital? ¿O la contradicción está fundada también en este caso por un carácter intercapitalista?

¿No ocurre lo mismo a nivel de los trabajadores sindicalizados y en general? ¿La clase obrera chilena hoy, lucha por destruir el capitalismo y por la construcción del socialismo o su lucha es de un marcado carácter economicista?

En los procesos de Venezuela, Bolivia y Ecuador, al igual que en la unidad popular, la vía ha sido la electoral. En Chile, ¿es posible plantearse la vía electoral como proceso de construcción, creación de conciencia y acumulación de fuerza para avanzar a un cambio de carácter estructural?

Si no se actúa en el ámbito electoral, ¿cuál es la alternativa? ¿la lucha armada? ¿irse a la montaña? ¿Continuar estimulando e impulsando de manera horizontal y espontánea la resistencia al modelo, desde una indignación y frustración crecientes, que no alberga en sus alas (si es que las tiene) alternativa alguna?

Si nos planteamos como fin estratégico el socialismo, es esencial considerar el hecho que si bien las condiciones objetivas están dadas, las condiciones subjetivas son las peores. Los niveles de despolitización, desinformación, ignorancia y de derrota subjetiva del pueblo son enormes. Porque una cosa es que la gente se rebele contra las injusticias evidentes del modelo y se organice, la mayor parte de las veces de manera espontánea, para protestar y lograr mejoras económicas específicas, y otra muy distinta es lograr la organización consciente del pueblo. Un pueblo con conciencia de clase no lucha por mejoras parciales dentro del sistema. Se constituye en protagonista de la construcción de su propio destino, y ese destino no puede ser de ninguna manera el capitalismo.

Es importante tener muy claro que ese proceso de conciencia jamás es  espontáneo y la realidad demuestra que en Chile el pueblo en general – y fundamentalmente los trabajadores -, están muy lejos de alcanzar ese estado de conciencia.

Entregar el protagonismo de la lucha contra el modelo a los movimientos sociales, como plantea el historiador Gabriel Salazar, que actúan de manera horizontal y espontánea, es limitar el carácter de esa lucha al ámbito sistémico. Los movimientos sociales podrán jugar un papel importante de denuncia y de lucha  contestataria contra el neoliberalismo, pero jamás serán capaces por sí mismos de construir una alternativa al capitalismo. Lo hizo el Movimiento 26 de Julio en Cuba, pero fue gracias a la conducción de un líder revolucionario de la estatura política y moral de Fidel Castro, a quien Salazar denosta gratuitamente, evidenciando una vez más su individualismo arrogante y su carácter vacilante (no olvidar que apoyó a Ricardo Lagos), en momentos en que no puede haber claudicaciones de ninguna índole al enfrentar al imperialismo.

Hoy es fundamental superar las visiones oportunistas que por largo tiempo han escabullido lo central: no existe derrota del capitalismo y construcción del socialismo sin una organización revolucionaria. El socialismo no es natural, y por lo tanto, sin una organización o partido revolucionario – que en la actualidad no existe en Chile -, es imposible que el pueblo de un salto cualitativo en términos de conciencia. Se requiere el partido, un proyecto y un accionar político permanente, que tenga como objetivo estratégico la derrota del capitalismo y la construcción de una sociedad sin clases. La sociedad dividida en clases, es el origen de todas las miserias de la humanidad. No reconocer este hecho concreto y actuar en consecuencia, es simple oportunismo.

Por ello, en la actual crisis del capitalismo, hay una sola cosa que no podemos permitirnos: no actuar políticamente. Somos responsables de lo que hacemos, y en este caso particular, seremos especialmente responsables de lo que dejemos de hacer.

Cualquiera sea el camino elegido, lo central es tener claro el objetivo estratégico, que es el socialismo. Cuando se tiene principios férreos, se puede ser flexible en la táctica, eso sí, poniendo especial énfasis en cautelar los principios ideológicos, políticos y la moral revolucionaria.

Si se actúa en el ámbito electoral, es esencial comprender que la democracia, como planteó el Che, es la dictadura de las clases explotadoras. “Luchar solamente por conseguir la restauración de cierta legalidad burguesa sin plantearse el problema del poder revolucionario, es luchar por retornar a cierto orden dictatorial preestablecido por las clases sociales dominantes. Es luchar por el establecimiento de unos grilletes que tengan en su punta una bola menos pesada para el presidiario”. La transición chilena desde la dictadura a la democracia concertacionista, es una muestra elocuente de ello.

También el Che expresó en forma premonitoria que el socialismo no puede ser un vulgar método de repartición económica. “El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación”.

Esta reflexión es fundamental para aquellos que limitan la lucha contra el capitalismo al logro de determinados objetivos económicos, dentro del propio sistema, y mucho más importante aún para quienes luchamos por el socialismo.

Del Foro Social Mundial a las revueltas árabes


26 mar 2013
Esther Vivas, 
Periodista y activista

Esther Vivas durante una rueda de prensa.



Túnez, la cuna de las revueltas en el mundo árabe, acoge desde hoy y hasta el sábado la celebración del Foro Social Mundial (FSM), el encuentro internacional más importante de movimientos y organizaciones sociales. Y no es casualidad. Los promotores del FSM escogieron dicho país como referente de la Primavera Árabe, que dio lugar a la emergencia de nuevos movimientos de contestación no sólo en el norte de África y Oriente Medio sino que “contaminó”, también, el Sur de Europa, especialmente con los indignados en el Estado español, hasta el movimiento occupier en Estados Unidos.

Un nuevo ciclo de protesta que golpeó con fuerza la escena internacional, marcada por la crisis sistémica, y, en particular, los países de la periferia de la Unión Europea sujetos a unas duras medidas de ajuste, recortes y endeudamiento. La Primavera Árabe fue un aliento de aire fresco en la larga noche de la crisis, que permitió recuperar la confianza en la acción colectiva, en el “nosotros”. En enero del 2011, Ben Alí, presidente de Túnez, abandonaba el país por la presión de la calle. Un mes más tarde, febrero del 2011, se repetía la historia, Hosni Mubarak, presidente de Egipto, renunciaba y dimitía de su cargo forzado por la movilización social. El mundo árabe, tantas veces estigmatizado desde Occidente, nos daba una lección de democracia.

Ahora, el Foro Social Mundial visita, dos años después, el epicentro de dichas revueltas. Y encuentra unos procesos políticos de cambio abiertos, inestables, caóticos. En Túnez, el asesinato, no casual, en febrero pasado, de Chokri Belaïd, abogado, militante marxista y uno de los líderes del Frente Popular, que aglutina a distintas organizaciones de izquierdas que reivindican, precisamente, en su programa, no sólo más democracia sino más justicia social, marcó un punto de inflexión. El primer asesinato político de la joven democracia tunecina, que representó un duro golpe para su sociedad y que dio lugar a nuevas movilizaciones contra el auge de la violencia en el país.

Tanto en Túnez como Egipto, los procesos revolucionarios que emergieron siguen abiertos, aunque con un resultado incierto. Las conquistas democráticas son frágiles y aún limitadas y todavía no se han logrado cambios económicos relevantes. Un pulso abierto se libra entre los partidarios de dar por terminada la revolución y quienes la quieren profundizar y llevar hasta sus últimas consecuencias. Los jóvenes y los activistas de izquierdas, día a día, muestran que no están dispuestos a que su revolución les sea confiscada ni por los vestigios del antiguo régimen ni por los islamistas llegados al poder.

Más allá del debate sobre la situación de la Primavera Árabe, a la que se dedicaran todos los seminarios y actividades del 2º día del Foro Social Mundial, otros temas tendrán particular centralidad. La lucha feminista, por ejemplo, con la asamblea de mujeres, justo antes de empezar el FSM, y que, lógicamente, dedicará una parte de la misma a analizar y compartir el importante papel de las mujeres en las revueltas árabes. Como tan bien ha retratado Leil-Zahra en su serie documental Words of Women from the Egyptian Revolution. Asimismo, el movimiento internacional por la justicia climática organizará un interesante Espacio Clima, en el seno del FSM, para discutir acerca de qué estrategias de futuro, convergencias y perspectivas de un tema clave en el mañana del planeta y la humanidad.

Desde que el Foro Social Mundial organizó su primera edición, allá en un lejano enero del 2001, coincidiendo con la celebración del Foro Económico Mundial de Davos, y como contrapunto al mismo, mucho ha llovido. El FSM nació al calor del movimiento antiglobailzación, más tarde convertido en movimiento antiguerra, y como punto de encuentro de una nueva resistencia global contra los artífices de la globalización neoliberal. Después de unos primeros años, donde jugó un papel importante en el mapa de la protesta, perdió centralidad política, a pesar de los altos índices de participación en todas sus ediciones y fue apagándose a medida que lo hacía el período antiglobalización. El contexto había cambiado y, también, su razón de ser.

Hoy con la apertura de un nuevo ciclo de protesta, tras la emergencia de la Primavera Árabe y los movimientos de indignados y occupiers, el Foro Social Mundial, se percibe, en parte, más como un instrumento del pasado que del presente y futuro. Y su existencia señala, a la vez, una de las principales debilidades de los nuevos movimientos de protesta aparecidos en el marco de la crisis sistémica: su frágil coordinación internacional. Éstos tienen el reto de crear nuevos espacios de articulación a escala mundial que permitan avanzar en la lucha común y el intercambio de experiencias. La ofensiva de las políticas de recortes, en cada uno de los países, es tan intensa y requiere de tal movilización, que actúa como un fuerte polo de atracción que debilita, en consecuencia, la coordinación hacia afuera. A pesar de que estos nuevos movimientos se han sentido partícipes de una marea global que avanzaba desde el Norte de África pasando por la periferia Europea hasta llegar a Estados Unidos, la coordinación de dichos actores, a pesar de la convocatoria de jornadas de acción global y algunos encuentros puntuales, ha sido más bien débil.

En la actualidad, el eje de la movilización no se encuentra ya en América Latina, donde, precisamente, nació el FSM, sino en el mundo árabe y en una vieja Europa tercermundizada tan golpeada por la crisis como efervescente en protestas. El reto ahora consiste en aprender de esas luchas, que en un pasado no tan lejano, emergieron contra la deuda, los desahucios, las privatizaciones… en los países del Sur. Y avanzar hacia una imprescindible coordinación de las resistencias, a la altura de la organización implacable del capital.

UE: Chipre protesta contra la troika



  1. Estudiantes se manifiestan frente al Parlamento en Nicosia (Chipre). - KATIA CHRISTODOULOU (EFE)

  1. La manifestación de estudiantes ha recorrido las calles de Nicosia y ha terminado ante el Parlamento de Chipre. - PATRICK BAZ (AFP)

  1. Agentes de la policía de Chipre custodian la sede de la Unión Europea en Nicosia durante la protesta de estudiantes. - PATRICK BAZ (AFP)

Los estudiantes y la juventud chipriota salen a la calle a protestar contra el neocolonialismo de la Unión Europea, el "grupo del euro" y el FMI, retomando las gloriosas tradiciones de la lucha por la independencia y contra el colonialismo británico.


La izquierda tunecina plantea el no pagar la deuda como el siguiente paso de la revolución

Representantes de los partidos de izquierda del Magreb y Europa acuden a la cuna de la Primavera Árabe para participar en el Foro Mediterráneo contra la Deuda y apoyar al Frente Popular, donde se han agrupado 12 partidos progresistas para oponerse al Gobierno islamista

LUIS GIMÉNEZ SAN MIGUEL Túnez 25/03/2013 11:02 Actualizado: 25/03/2013 11:44 Público
Una activista tunecina muestra la imagen de Chukri Belaid, asesinado por los islamistas el mes pasado.- L.G.S.

Una activista tunecina muestra la imagen de Chukri Belaid, asesinado por los islamistas el mes pasado.- L.G.S.

Después de la primavera de 2011 y la caída de Ben Alí, Túnez es otro país. La llegada de los derechos civiles y las libertades democráticas ha venido acompañada de un aumento de la pobreza, la inestabilidad y el auge del islamismo, un movimiento político que había sido prohibido y reprimido durante la dictadura y que hoy, con el partido Ennahda, gobierna el país en un tripartito con dos formaciones laicas. Pero hay una herencia que los islamistas cargan sobre sus espaldas: la deuda contraída durante los 23 años de mandato de Ben Alí.

Mientras Ennahda se erige ante los tunecinos como defensor de la moralidad y los principios del Corán trata al mismo tiempo de salvaguardar un modelo económico muy similar al que ha dominado el país durante las últimas décadas y acallar las voces que en la primavera de 2011 derrocaron a la dictadura pidiendo dignidad y trabajo. En esta estrategia, los islamistas cuentan con el apoyo de los dos principales partidos laicos. Mientras, la oposición de izquierda se ha reorganizado en el Frente Popular, al que se han unido 12 partidos y que las encuestas sitúan como una fuerza capaz de lograr el tercer puesto en el Parlamento.

"Con la revolución que derrotó a la dictadura de Ben Alí el pueblo tunecino aspiraba a acabar con el paro y la misera. El pago de la deuda es lo que nos impide atender a las necesidades de la mayoría de la población. Porque la deuda que dejó Ben Alí es a la que se somete el Gobierno actual en las negociaciones con el FMI". Así lo afirmaba este sábado el líder del Frente Popular (FP), Hama Hammami, en la rueda de prensa previa al al Foro Mediterráneo contra la Deuda, un encuentro al que han acudido partidos progresistas de ambos lados del mar y de América Latina para trazar alianzas y compartir experiencias de oposición a la austeridad y que terminó este domingo en un multitudinario mitin en el Palacio de Congresos de la capital tunecina.

"La deuda forma parte de la estrategia contrarrevolucionaria coordinada por la troika europea (Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional), ejecutada por el Ejecutivo tripartito liderado por Ennahda y con la ayuda de Arabia Saudí y Emiratos Árabes" afirmó también Hammami. Y por eso, desde su formación apuestan por suspender el pago durante tres años y en este tiempo llevar a cabo una auditoría para ver qué parte de la deuda no fue contraída en beneficio de la mayoría y negar su pago. También Fatih Chamki, número dos del Frente, se mostró convencido de que "los partidos que defienden a los movimientos populares han de adoptar un programa común contra la deuda".

 Manifestación en la capital tunecina en memoria de Chukri Belaid.- Reuters 
Manifestación en la capital tunecina en memoria de Chukri Belaid.- Reuters

Asesinatos políticos

Este encuentro, que se ha celebrado los días previos al Foro Social Mundial, que este año tiene lugar en la cuna de la Primavera Árabe, también ha servido como una muestra de solidaridad internacional por el asesinato el mes pasado del dirigente del FP, Chukri Belaid, a manos presuntamente de los islamistas radicales y que se ha convertido en el mártir de la izquierda tunecina. Su cara es visible en las miles de pancartas, estampas y chapas que llenan los lugares de encuentro de los activistas. En el mitin, el asiento de al lado de Hammami estaba ocupado por su retrato y las decenas de jóvenes que durante semanas se habían volcado en la organización del acto lloraron puño en alto cuando se proyectó un vídeo en su recuerdo.

"Si la Primavera Árabe comenzó en Túnez, la continuación de la revolución con la oposición al pago de la deuda puede comenzar aquí también" "Chukri Belaid no ha muerto,vive en el pueblo que lucha por su dignidad", afirmó ante miles de tunecinos Manuel Monereo, el representante de Izquierda Unida en el mitin. Junto a él, también intervinieron Quim Arrufat, diputado de la CUP en el Parlament de Catalunya, y Miguel Urbán, de Izquierda Anticapitalista. "La solidaridad internacional es fundamental para la izquierda en este momento. No podemos dejar que los únicos internacionalistas sean las grandes finanzas y los islamistas", explicaban tras el mitin Urbán y Judith Carreras, una de las organizadoras españolas. "Han matado a un dirigente de la principal fuerza de izquierda en este momento en el mundo árabe y hemos venido a mostrar nuestra solidaridad. Si la Primavera Árabe comenzó en Túnez, la continuación de la revolución con la oposición al pago de la deuda puede comenzar aquí también".

Gibram Dhawedi, uno de los jóvenes que ha pasado varios días sin dormir para preparar este encuentro, asegura que el objetivo de los islamistas con el asesinato de Belaid es "infundir el miedo: atacan a militantes de izquierda, estudiantes y periodistas. Son los enemigos de la prosperidad en Túnez". Este joven cree que Ennahda "quiere una guerra civil contra la izquierda tunecina" y por eso alienta a los salafistas a cometer crímenes como este y desestabilizar la situación en las calles mientras ellos se  hacen fuertes en las instituciones que dejó Ben Alí y que no han sido completamente transformadas. Porque para él, igual que para muchos otros tunecinos que repiten las mistas palabras, lo que está intentando hacer Ennahda es "implantar una dictadura que sustituya a la anterior, con contenido moral reaccionario y plegada a los intereses del FMI".

martes, 26 de marzo de 2013

Apuntes sobre gobiernos de izquierda e ideas de izquierda


por Sandino Núñez


Las formas democráticas

Alain Badiou dice que el siglo XX fue el siglo de la forma institucional del partido político, y que la política futura solamente podrá ocurrir, en tanto política, por fuera de la forma partido. El partido es el dispositivo que “politiza” al movimiento social al inscribirlo en el aparato del Estado en la modalidad de una representación de sus demandas o intereses: operación de la cual cabe deducir que el movimiento no es político y solamente cobra una existencia y una dimensión políticas al estar inscripto en el Estado bajo la forma genérica del partido. El movimiento es social y el Estado es político, y el partido es entonces lo que conduce lo social a lo político. Badiou razona que el movimiento es ya político y que el Estado tiene más que ver con el poder y la burocracia (enemigos, en suma, de la política), y que por tanto la política sería una práctica que se relaciona menos con larepresentación que “empodera” al movimiento social en el Estado, que con una cierta paciente organización del movimiento insurreccional en cuanto tal (las insurrecciones obreras en la Comuna de Paris, digamos). Slavoj Zizek, por otra parte, sugiere que la lucha anticapitalista contemporánea pasa menos por Marx que por Lenin, en el sentido en que el problema es menos el de saber cómo funciona y cómo nos determina el sistema capitalista (cosa que más o menos sabemos, ya que no es tan misteriosa) que el de saber “qué hacer” para luchar contra él. Y sabido es que Lenin fue el gran teórico de la forma partido en los movimientos insurreccionales o revolucionarios en el siglo XX: partido de vanguardia, partido de masas, momento de alianzas y frentes populares, etc. Se puede observar que las posturas de Badiou y Zizek son contradictorias sólo en apariencia: Zizek, supongo, quiere remitir a una especie de desconcierto generalizado de cierta élite intelectual politizada y anticapitalista que, sabiendo cómo funciona el enemigo, cómo domina, qué ontología lo sostiene y lo mueve, etc., está de todos modos absorto en una especie de estupor catatónico porque no tiene la menor idea de qué hacer. Son tiempos —oh, la novedad— de capitalismo global, mercantil, desregulado, que todavía parece vivir un romance fuerte y glorioso con la forma democrática en tanto reino de los medios de comunicación, la opinión pública y la volatilidad de la masa, el sufragio libre y la libertad de consumo. Todo apoyado, cada vez más tristemente, en el mito desarrollista, y en el fetiche técnico del número, la cifra y el porcentaje, y en el recetario liberal de los 80-90 (empequeñecimiento del Estado, control del gasto público y fiscal, terror al monstruo inflacionario, pago obediente de deudas a los organismos multilaterales como forma de acceso a buenas calificaciones y a nuevos créditos, fomento casi prostituto de la inversión extranjera directa, etc.).

Por otra parte, Jacques Rancière ensaya una defensa filosófica de la idea de democracia, considerando que la pulsión antidemocrática reprimida o la ira o el odio al demócrata (al confundirlo con el consumidor hedonista o lumpen incapaz de trascendencia o de idea colectiva alguna, típico producto del capitalismo tardío) trae inevitablemente de regreso la basura conservadora, reaccionaria y hasta protofascista (restauradores de las antiguas jerarquías, revalorizadores de las figuras “tutelares clásicas del padre o del teniente” —como dice Daniel Bensaïd—, gobiernos de técnicos o iluminados, intervenciones autoritarias o retrógradas verticalistas en nombre del republicanismo o aún de la universalidad, etc.). Mientras tanto, Badiou sostiene que es importante hoy mantener la valentía de definirse como “antidemócrata”, y también apela, razonablemente, a argumentos filosóficos: “democracia” es una palabra demasiado sucia ya, indisociable del capitalismo liberal de mercado, y conviene no solamente dejársela al enemigo, sino re-usarla para definir al enemigo.

Y estas observaciones no son meramente anecdóticas. Expresémoslo en términos rodonianos: ¿debe caer la propia democracia como máscara del carnaval calibanesco pragmático, del triunfo de los Estados Unidos y del mercado salvaje, para dar nuevamente con el “espíritu alado” de Ariel, los buenos valores apolíneos detrás de los cuales seguramente se agazapan los tiranos indignados con la chusma: restauradores del orden, la aristocracia, la buena religión y las jerarquías de la tierra, la familia y la propiedad? Es difícil, aún en estos niveles de abstracción conceptual, saber qué hacer: es decir, saber qué hacer no con la democracia (o con las formas actuales de la democracia liberal), sino saber qué hacer contra su creador y mentor, el capitalismo (sistema estructuralmente creador de injusticia, violencia, miseria, explotación, esclavitud). No con la forma idílica de la globalización sino con su estructura.

Izquierda en el poder

Esta es la principal gran contradicción de las izquierdas en el Estado o en el gobierno (y vamos a jugar, provisoriamente, a que esa palabra, izquierda, todavía es capaz de denotar algo que va más allá de su mera contingencia histórica, del juego electoral, de la mística de sus adhesiones, de banderas y colores y logos y consignas, de la épica de su pasado sacrificial, etc.). Si el Estado y el gobierno, la división de poderes y aparatos, etc., son criaturas históricas modernas estructuralmente vinculadas al capital y a su defensa y desarrollo (desde las minorías cultas y las élites gobernantes o legislativas hasta los artefactos militares y policíacos): ¿cómo sentarse en ese lugar de poder sin legitimarlo como mero ejercicio: cómo desdecir, desmentir o criticar ese poder sin dejar entender que se trata de un gesto del propio poder? ¿Cómo hablar de revolución o de anticapitalismo desde una coalición de partidos de izquierda que fue inventada en la ensoñación de llegar al Estado a través del sufragio democrático universal, y a la que le cabe entonces, desde un principio, la lógica perversa de la competencia electoral, de la opinión pública y del “ánimo” o el “humor” de la masa, de la publicidad, del costo de las campañas, de los compromisos ulteriores con el capital y los inversores, de la burocracia y la cuotificación sectorial de cargos y autoridades?

Vamos a partir entonces de una especie de axioma intermedio y concesivo, de esos que tanto me molestan porque parecen arruinar de antemano toda posibilidad de intervención conceptual radical: en Uruguay tenemos (ya un segundo) gobierno de izquierda, y vamos a creer que eso quiere decir algo, que significa algo (“y no más bien nada”). No es lo mismo un gobierno nacionalista católico de “padres y tenientes” (para insistir con la figura de Bensaïd) o uno de colorados clase B, incapaz de hablar de otra cosa que no sea la respuesta punitiva y penalizante de la seguridad, que un gobierno de izquierda. No es lo mismo, aunque lo sea. Entre paréntesis hay que agregar que un intelectual de izquierda tiene una especie de obligación ética de ser crítico, doblemente crítico, precisamente, con los gobiernos de izquierda, y que esa obligación ética poco tiene que ver con la decepción, o con un sentimiento de haber sido estafado o defraudado, sino con una defensa o una resistencia de la idea de izquierda vinculada a cierto deseo anticapitalista. Pues vamos a pensar que en la izquierda empírica en el poder institucional (poder estructurado por el capital) todavía duerme una idea de izquierda, o un proyecto de izquierda que es contradictorio con ese poder y con el capital mismo. Y vamos a pensar además que esa idea de izquierda es capaz de situarse por encima de la tentación de resumir la contradicción política en la paranoia o en la obsesión tonta e ingenua de las parejas democracia-totalitarismo, o conservadores-progresistas, de tal modo que la única “verdad política” se resuelva entre los defensores de ciertos valores reaccionarios de orden, disciplina y “buena religiosidad” y los defensores de la democracia como mera inscripción formal de la libertad psicótica de expresión, de culto y de mercado. El problema, entonces, parados incómodos en este axioma, no podría ser otro: ¿qué hacer?

La propiedad pasiva.

En primer lugar, una idea de izquierda, que suponemos incluye una preocupación por la redistribución justa o equitativa de la riqueza, no puede situarse nunca al margen de una discusión del asunto de la propiedad, de la propiedad privada o exclusiva. Antes que nada, la forma brutal de la propiedad de la tierra y de la propiedad inmobiliaria (aunque también el asunto marxista clásico más complejo: la propiedad de los medios de producción). Independientemente de que en la propiedad, y en la propiedad exclusiva o privada haya una compleja y profunda discusión filosófica, se puede decir que una redistribución de la riqueza no puede ocurrir de ninguna manera exclusivamente ex post facto a través del recurso impositivo o fiscal, que arrincona y condena al Estado a funcionar como un actor económico más, y no como una entidad autónoma capaz de intervenir, regular y tomar decisiones políticas sobre la economía y el mercado.

Tarde o temprano, en estas formas primitivas y casi feudales de propiedad, formas pasivas o territoriales como la de los recursos naturales, la propia tierra o los inmuebles (o incluso el propio dinero), que involucran más a la especulación rentista que a la ganancia por explotación de la fuerza de trabajo, aparece una especie de debilidad endémica del capitalismo contemporáneo (para decirlo como Hardt y Negri: una contradicción interna entreproductividad y propiedad privada), que debe ser aprovechada por la izquierda. El regreso de esta forma quieta, primitiva y brutal de la propiedad, con su voracidad acumulativa, su ley del mínimo esfuerzo, su folclore dinástico de herencia y prosapia, parece ir contra cierta sensibilidad creada por las propias dinámicas ansiosas de intercambio, sobrevivencia, producción, circulación, distribución y consumo del capitalismo urbano contemporáneo de mercado desregulado. ¿Por qué no empujar al capitalismo sobre sí mismo, por lo menos allí donde muestra puntos de vulnerabilidad y contradicción con el poder del Estado?

Un ejemplo. ¿Cómo y por qué no intervenir directamente, digamos, en el mercado de alquileres de vivienda, teniendo en cuenta la absurda y vergonzosa desproporción entre el salario mínimo inferior a los 8000 pesos, y la imposibilidad de alquilar una vivienda razonablemente habitable por menos de 12000 (sin incluir garantías, depósitos y todo el dispositivo destinado a asegurar al propietario)? La intervención a través de medidas indirectas como planes facilitadores o préstamos estatales para compra, en el supuesto de que van a terminar por incidir a mediano o largo plazo a la baja en el precio de los alquileres no es solamente ineficaz (hace seis o siete años que oímos lo mismo y los alquileres nunca han dejado de estar al alza): es inmoral: el Estado interviene como actor económico, confinando en la penumbra de lo económico-privado lo que debería ser un asunto político-público. ¿Por qué el miedo a intervenir políticamente, fijando y topeando precios, en la invocación del miedo al estímulo de un supuesto “mercado negro” —que ya es, por otra parte, el chasis irreductible de la dinámica capitalista urbana—, sobre todo teniendo en cuenta que los más jóvenes solamente pueden ingresar al mundo laboral casi exclusivamente en el “mercado negro”, sin protección estatal o sindical alguna, cobrando salarios por debajo de los laudos o de los mínimos, y por tanto son incapaces de entrar en el “mercado blanco” de alquileres? Quizás ni valga la pena tener en cuenta, por otra parte, que en el famoso fantasma inflacionario el rubro “vivienda y alquileres” aparece siempre como una guía o pauta del incremento.

¿Y no ocurre casi lo mismo con los precios de bienes de consumo necesarios en la canasta familiar (carne, verduras y frutas, etc.)? ¿No ha mostrado el ejecutivo la misma actitud pusilánime en el momento de intervenir en la libre regulación mercantil de los precios, fijando y regulando, por miedo otra vez al famoso “mercado negro”, dejando a los consumidores locales a la buena del “mercado pirata” de productores-exportadores o de comerciantes-importadores? En ciertos casos ridículos se ha llegado a apelar a la buena voluntad y al espíritu de colaboración de los mercaderes (cuando se trata de controlar la pauta inflacionaria), o en otros incluso se ha llegado a amenazar a los exportadores con importar carne roja o de pollo del Brasil (o alguna otra paparrucha inútil por el estilo) para corregir a la baja los precios del consumo interno, ni bien a los productores-exportadores se les va la mano con su voracidad. Es otra forma de intervención indirecta, apolítica, sobre la economía. (Sin embargo, y no insisto más porque el espíritu de estos apuntes es otro, el ejecutivo no vacila en replantear a la baja los acuerdos salariales ya aprobados por los consejos porque están por encima de la pauta inflacionaria: el Estado no toca los precios pero no vacila en “topear” los salarios. ¿Podemos llamar “de derecha” a un Estado que interviene de esta manera? Sin dudas, si todavía creemos en una idea de izquierda.) Algo similar ocurre con la propiedad de la tierra: cada vez más concentrada en menos manos latifundistas, a pesar del INC o de la compra estatal con fines redistributivos. Eduardo Platero observa: “En los últimos diez años han desaparecido (devorados por el latifundio) tres minifundistas por día. (...) Las leyes del mercado favorecen la concentración creciente de la tierra y el capital (...)

Nunca hubo una matanza de pequeñas explotaciones del tamaño de las operadas en estos últimos diez años” (Tiempo de Crítica, Nº 44). Y se puede observar que la famosa “extranjerización de la tierra”, vinculado a la “soberanía” es un tema subalterno abstracto, lateral y sin importancia: a mí, por lo menos, me importa poco si el latifundista es austríaco, suizo o criollo, familiar o corporativo, si los beneficios y la riqueza común se alienan y se concentran en poquísimas manos privadas, son casi medievalmente rentistas y sin valor agregado y condenan casi a la esclavitud a los asalariados rurales. Una idea de izquierda no puede permitir que las reglas del mercado y el balance espontáneo privado oferta-demanda den cuenta de la tenencia de la tierra y de una riqueza que debería definirse a priori como pública o social.

De ahí, por otra parte, que el resistido proyecto de cargas impositivas a la concentración de tierras haya resultado doblemente perverso: por un lado, la ingenuidad y la lentitud de otra intervención indirecta externa del Estado sobre la concentración de capital y riqueza (que, dicho sea entre paréntesis práctico: es mejor que exista a que no exista), y por otro, el hecho de que el proyecto se haya aprobado sólo a condición de que ese dinero se vuelque a las administraciones municipales para reinvertir en infraestructura y caminería que la propia actividad productiva privada estropea y arruina, al grito cimarrón y guapo de “que pague el que rompe”. El Estado termina por realizar así una quita al capital que es devuelta completamente a la propia dinámica del capital. Eso no es una intervención política del Estado sobre el capitalismo y la concentración: así planteado, eso es un chiste. Supongo que el espíritu original del proyecto era distinto.

Por más que lo podamos tratar en otro rubro, ya que indica un punto de intersección conflictiva entre la propiedad primitiva y las dinámicas urbanas típicas del posmocapitalismo, los medios de comunicación pueden ser vistos como otra forma, y una de las formas más escandalosas, de eso que podemos llamar “propiedad pasiva” (primitiva), sobre todo porque asume el comportamiento privado de propiedad algo que por definición es la concesión de explotación privada de un bien público o social. Algo que puede ser quitado o expropiado por el Estado en el momento que sea. Sin embargo, la impunidad oligopólica, las presiones ejercidas por tres o cuatro grandes empresas privadas en la adjudicación estatal de señales para abonados y ahora de señales digitales, etc., habla otra vez de la debilidad pusilánime del Estado de izquierda para enfrentar a la propiedad privada o exclusiva, aún en sus puntos jurídicamente débiles. Y acá la fuerza ideológica de Andebu recurre estúpidamente a argumentos liberales que mentan la democracia comunicativa, la libertad de prensa, el terror a la censura y al intervencionismo totalitario del Estado, etc. O peor, más ridículamente, se resisten a la iniciativa —bastante boba e inocua, por otra parte— de una cuota horaria de servicio social en sus trasmisiones, argumentando que ellos (usufructuarios de señales abiertas de radio o televisión) brindan un servicio gratuito (nadie paga para ver televisión abierta), y que, por tanto, ya es social. Es un argumento para reírse, o para abofetear a quien lo sostiene y a quien le cree, por cretino uno y por idiota el otro (si se cobrara un impuesto al cretinismo y a la idiotez que se volcara a la educación en serio, ya habríamos recorrido la mitad del camino revolucionario). ¿Puede hablar de democracia un oligopolio de grandes empresas que concentran el negocio de la información-comunicación-entretenimiento, que hacen y dicen lo que se les canta, que hacen la basura que hacen con un mínimo de costo y un máximo de beneficio, y que facturan millones en pautas publicitarias y tiempo contratado —todo en el usufructo de un bien común? ¿Y el Estado no puede tocar esa estructura, aún sabiendo que es el gran punto estratégico, el centro nervioso de la política (o de  la no-política) contemporánea?

En suma. En este asunto que he llamado “propiedad pasiva” se habrá notado que no estoy hablando (no todavía) de comunismo, de socialismo, y menos de revolución. Estoy mencionando simplemente lo que cabría esperar de un gobierno de izquierda dentro del juego democrático institucional. Bastaría, para empezar, en este caso, que el gobierno y el Estado aprovecharan a favor de cierta línea redistributiva, la contradicción interna entre la propiedad privada quieta y pasiva, y el axioma “democrático” de la dinámica histérica del desarrollo hiperproductivo y de hiperconsumo del capitalismo urbano desregulado. Bastaría que aprovecharan la ira o el enojo de la masa (típicamente post-social) con la acumulación brutal, rentista, especulativa o extractiva, propias de la propiedad pasiva, que es vivida como mera usurpación por distintos estratos de esa masa (desde los ocupas sin techo o sin tierra o los comerciantes ambulantes que toman medidas de “contrahabitación” u ocupación de lugares o territorios vacíos —Paul Virilio—, hasta cierta coquetería new age que poéticamente se queja del absurdo de que los árboles, los bosques, los minerales, el mar, los ríos, el aire y la vida sean la propiedad exclusiva de alguien). Evidentemente, esta estrategia está asediada por peligros múltiples —sobre todo si tenemos en cuenta cuáles han sido los puntos y los tics más débiles de los gobiernos de izquierda—. Uno de ellos es que la lucha contra la propiedad pasiva nos condene a ligarnos orgánicamente a la defensa democrática de la hiperproductividad y del juego abierto y darwiniano del mercado libre, o por lo menos del mito desarrollista. Ésa no es la verdadera contradicción: es, insisto, una “contradicción interna” al capitalismo, que es posible utilizar estratégicamente, pero que en cualquier caso, si no es superada oportunamente, nos devuelve al propio capitalismo.

Dinámicas urbanas de lo post-social

Un apunte lateral con respecto a la propiedad de los medios de producción (que no es, obviamente, una forma de propiedad pasiva, sino que, hasta cierto punto, se le opone): el capitalismo industrial analizado y criticado por Marx pone el énfasis en este tipo de propiedad, y en su gran creatura conceptual: el antagonismo capital-trabajo. Parece más sencillo, en este punto, seguir la línea clásica de una organización del proletariado urbano que se entiende y se sabe en lucha contra el capital que lo explota, y entiende y sabe que esa lucha encarna cierto tipo de universal (la superación de un sistema o de un modo histórico de producción). Porque por más que parezca haber pasado a segundo plano, o haber sido cubierta por formas más vistosas como el mercado o la renta, la contradicción clásica trabajo asalariado-capital todavía existe y la explotación de la fuerza de trabajo es y seguirá siendo una de las columnas más sólidas en las que se sostiene el sistema.

Acá hay ciertas iniciativas como el FONDES (fondos de desarrollo para empresas autogestionadas, resistido por sectores de la izquierda vinculados al astorismo) que quieren tramitar la voluntad de una redistribución posible, a pequeña escala experimental, de riqueza, trabajo y recursos, en comunidades cooperativas de trabajadores que compitan, con cierta asistencia estatal (ventas al Estado que aseguren un ingreso de sustentabilidad, por ejemplo), en el mercado capitalista desregulado. No sólo estamos lejos de los problemas de fondo: el peligro de este tipo de iniciativas casi con seguridad es el de sumarse al asistencialismo de las líneas de cooperación de los 90, las ONGs, incluidas las iglesias populares y su sueño de gobierno sobre las exoclases, que tiende a barrer con la contradicción trabajo-capital, desproletarizando la fuerza de trabajo, convirtiéndonos en emprendedores y persuadiéndonos de que con cierta ayuda, iniciativa, astucia, disciplina y ethos capitalista todos podemos competir libremente en un mercado lleno de oportunidades. Pues ¿qué asegura que una cooperativa de trabajadores que gestiona una empresa no se transforme en los hechos en una especie de sociedad anónima, o en una empresa capitalista como cualquier otra, definida por la competitividad, la lucha por nichos de mercado, los recursos publicitarios, la organización técnico-gerencial de la comunidad, etc.? (del mismo modo: ¿cómo evitar que una cooperativa de viviendas por ayuda mutua, digamos, no se termine por convertir en una mera asociación de propietarios organizados para la defensa de su propiedad?) Así, el asunto, más bien, se desplaza: ¿cómo orientar esos esfuerzos de manera tal que lo universal de la lucha contra el capital no se pierda o no se desvanezca en el entusiasmo productivo-competitivo? Porque “solidaridad” o “cooperación” son meras abstracciones (como la estúpida “educación en valores” que propone el ala reaccionaria del sistema liberal, al advertir el deterioro y la catástrofe de lo social que el propio liberalismo económico ha provocado en los últimos tiempos) si estos problemas de organización no se entienden dentro de la lucha emancipatoria de un sujeto contra la explotación, la injusticia, la especulación, etc. Ése es el lío en este caso. Porque evidentemente la organización de las comunidades autogestionadas pasará por el famoso tema de la capacitación laboral, técnica o gerencial-administrativa, o de diseño, marketing y publicidad, hasta ser completamente asimilada por la forma comunitaria empresarial pragmática protestante. (Yo me temo que esto forma parte del proyecto del actual gobierno de izquierda que se piensa destinado a la gran escala (universidad técnica, educación para el mercado de trabajo, etc.).)

Acá el problema es que el capitalismo contemporáneo empuja a una especie de desorganización absoluta de lo social, guiada menos por la propiedad privada o exclusiva de los medios de producción que por las líneas abiertas de la vida del mercado liberal no regulado: es eso que en otra parte hemos llamado “privatización de lo público”, “desocialización” o “despolitización” de lo social o estado “post-social”, caracterizado por la aparición de las “exoclases” o de los “exosujetos”, con su psicología lumpen-pragmática, la competitividad, la violencia o el celo territorial, el acting histérico individualista o grupal, las relaciones prácticas horizontales, etc. La famosa etologización del espacio social. Y esto, contradictoriamente, no excluye ciertas medidas de protesta o de lucha contra la propiedad pasiva que mencionábamos recién: la ocupación de hecho del territorio, la contrahabitación, los piquetes, la indignación o la ira generalizada como enormes montos de energía desatada de golpe en forma de calor, de actings violentos incapaces de ver o de pensar al capitalismo y dispuestos a  incendiar todo lo social. Y en este punto es donde el capitalismo contemporáneo, seguramente a golpes de azar y contingencia, adquiere una especie de “fuerza de sabiduría” que condena a la ira anticapitalista a caer en una doble trampa, a girar indefinidamente en el vacío: si me indigno con la usurpación medieval de la propiedad pasiva tiendo a caer en argumentos o en acciones que en la práctica terminan por ser funcionales con el mercado liberal, entonando la oda a la hiperproductividad y a la hipercirculación; o por el contrario, si me indigno con la desocialización consumista competitiva creada por el mercado liberal no regulado tiendo a caer en argumentos o en acciones que pueden terminar haciendo máquina con los valores abstractos del orden, la censura, la seguridad y la intervención del Estado como aparato superyoico, de las aristocracias de sabios o las tecnocracias de expertos, y que rápidamente serán parte del juego de lo que Rancière llama “el odio a la democracia”. Entonces, el asunto es, otra vez, guste o no, menos marxista que leninista: ¿qué hacer?

Quiero poner un solo ejemplo en el que me parece que el hacer del Estado es un buen hacer: los consejos de salarios. Los CS son, evidentemente, la gran
herramienta promovida por el gobierno de izquierda para hacer público lo privado. Y éste parece ser el gran asunto en este momento: hacer público lo privado. Como en cualquier otro aspecto de la vida social, cabe esperar que un gobierno y un Estado “de izquierda” tomen como suyos la tarea de hacer público lo privado. Y ni siquiera lo digo en el sentido de propiedad privada vs. administración estatal, sino que estoy varios pasos más atrás: cuando Marx teoriza e insiste con el tema del salario y del plusvalor está llevando al espacio público, iluminando con una luz política, algo que tiende a quedar sepultado en el ámbito de lo privado (el acuerdo siempre injusto entre el dueño del medio de producción y el que vende su fuerza de trabajo; lo mismo vale para un contrato de alquiler, el acuerdo siempre injusto entre arrendador-propietario y arrendatario, o para el precio de un bien de consumo, o para el uso exclusivo de canales de trasmisión). En ese sentido hablo de llevar lo privado a lo público: llevar lo económico a lo político. Quebrar la hegemonía de la lógica económica sobre el pensamiento político y la organización social, e insistir en el antagonismo entre economía y política, entre lo privado y lo público.

Apuntes finales por hoy

Y acá, seguramente, llegado el momento, debemos ir más lejos que el marxismo clásico y sobrepasar no solamente el concepto de desarrollo de las fuerzas productivas sino, sobre todo, la idea misma de productividad. El socialismo histórico ha quedado entrampado en el dogma capitalista de la producción y el desarrollo (la observación es vieja —yo, personalmente, la tomo de Walter Benjamin), dos de los pilares de la religión capitalista. Las variantes argumentales de que el socialismo solamente es posible luego de alcanzados ciertos rangos de desarrollo y de madurez de las fuerzas productivas (o en una versión cimarrona, que el socialismo es para los países ricos o desarrollados) es un estribillo recurrente en la izquierda (por lo menos, en la izquierda uruguaya) contemporánea. Voy a liberarme de toda obligación previa de definir el modelo de sociedad futura que la izquierda quiere, y a partir de la obligación filosófica (marxista, por otra parte) de que tal sociedad futura solamente nace de una praxis crítica con respecto al actual estado de cosas que nos ha tocado vivir (y ese “nace”, se entiende, no remite a ningún momento histórico específico, sino que es más bien el camino a una Idea). En un mundo globalmente privatizado (en el sentido más amplio y despiadado que es posible darle a esa palabra), en la que la dinámica y la circulación del capital adquiere, por un lado, la forma de una lucha caótica por el territorio (incluso, y quizás sobre todo, del territorio virtual de la comunicación y la información) como condiciones de producción (sobrevivencia, creatividad, competitividad, venta, compra, intercambio, prestación de servicios, etc.), y toda práctica ha sido “industrializada” en el sentido de “empresarializada” y dispuesta para el consumo (la propia fuerza de trabajo, la cultura, la sexualidad, el cuerpo, las actitudes, la creatividad, el arte, la diversión, la inteligencia, los afectos y los sentimientos, las ideas, el habla, las identidades, etc.), y por otro, la forma quieta y medieval de la propiedad pasiva o rentista con un vínculo escasísimo o sin vínculo alguno con el famoso orden productivo (inmuebles, alquileres, tierras, forestación, etc.), no tiene el menor sentido seguir insistiendo en la oposición entre capital productivo y capital especulativo, entre buenas inversiones que dan trabajo y divisas e inversiones haraganas que especulan, extraen y saquean.1 El capital es uno solo, y ese Uno ha logrado, en sus extremos, partir el mundo en hiperproducción-hiperconsumo frenéticos, y quietud definitiva. Muerte por sobredosis o muerte por abstinencia. Tampoco tiene el menor sentido esperar el momento oportuno del desarrollo de la economía en un país pequeño del tercer mundo para dar el famoso “salto en calidad” (he escuchado ese argumente más de una vez en boca de más de un jerarca): eso es un argumento liberal “de derecha” contra el cual la izquierda clásica ya debería haber desarrollado anticuerpos. Nunca se dará, en un sentido empírico, ese salto, ya que “dar el salto” es tomar la decisión política de darlo y luego pensar hacia-atrás, pensar en el mundo de antes o de después del salto, sin que el “salto” en cuestión haya tenido una existencia empírica concreta. Si ese “salto”, como decisión conceptual-subjetiva, no ocurre, seguiremos observando obsesivamente los indicadores económicos de desarrollo, enamorados o aterrorizados con la exuberancia del número y la cifra (indicadores, PBI, renta per capita, índices de pobreza, etc.), absolutamente rehenes de una lógica económica omnímoda y asfixiante, difiriendo indefinidamente la decisión de cortar esa lógica con praxis crítico-política.

Y yo insisto: ése es el corte y la contradicción que un gobierno de izquierda ya debería forzar. Lo público y lo privado, lo político y lo económico, lo social y el capital. Porque (¿será necesario decirlo?) no hay capitalismo malo y capitalismo bueno (o “en serio”): el capital tiene como origen y destino al capital mismo (más capital), y ese destino se conquista explotando la fuerza de trabajo, o estimulando el la hiperproductividad, el libre mercado y el hiperconsumo, o a través de la renta o de la especulación pasiva. Se puede intervenir sobre la publicidad, las industrias blancas como el turismo y el comercio, los famosos créditos pedorros para el consumo con intereses de usura destinados al endeudamiento interno y a las bicicletas en el fetichismo de la mercancía. No es posible seguir ya oyendo la frase obscena de que tal o cual “empresa” estatal (transporte, ferrocarriles, líneas aéreas) ya no es rentable y lo mejor entonces es una cesión o una concesión a capitales privados y a inversiones extranjeras, o a administraciones mixtas regidas por el derecho privado, etc., porque la consigna es achicar los costos del Estado o abatir el déficit fiscal. El ejemplo de la acelerada “tercermundización” de Europa debería resultar aleccionante.

NOTA:

1. Significativamente, el Presidente Mujica, en su audición radial (forma extraña de intervenir como predicador oral en un modo siempre oblicuo y ambiguo con respecto a su investidura institucional) vuelve a insistir con la concentración y la extranjerización de la tierra, y maneja los ejemplos de Monte Fresnos y Taurión, una de las cuales reúne padrones que alcanzan entre las 30 y 50 mil hectáreas, ambas firmas presumiblemente propiedad de un ciudadano norteamericano, y con respecto a las cuales Mujica sospecha de un mera operación especulativa con los precios. Pocas horas después, una mujer (seguramente ocupa algún cargo gerencial importante en alguna de las empresas mencionadas, o en ambas), sale a corregir: dice que no se trata de tierras improductivas sino forestadas (el modelo Lacalle de productividad) y que la empresa da trabajo directo a 50 personas y trabajo indirecto a otras 250. 50 mil hectáreas emplean a 50 peones (vaya uno a saber en qué condiciones) e indirectamente da trabajo a otros 250 (que casi con seguridad incluye a los que remiendan la ropa, los que hacen tortas fritas, en fin). Es para reírse. Lo significativo es que Mujica no haya salido a responder esa idiotez, dejando la impresión de que se equivocó una vez más, de que no estuvo debidamente asesorado, etc., cuando en realidad el problema está en que la línea entre capital productivo y capital especulativo está borroneada por el propio capital. Supongo que en el fondo Mujica tiene que conceder que treinta mil hectáreas forestadas son una actividad productiva —y ésa es una de las trampas del argumento facilista que opone productividad a especulación.

25 años de la batalla que terminó con el Apartheid


por PIERO GLEIJESES

Marzo de 2013 • en Contrainjerencia

cuito-cuanavale-cuba

PIERO GLEIJESES* – Este año marca el aniversario 25 (NR) del comienzo de la batalla de Cuito Cuanavale en el sureste de Angola, en que las fuerzas armadas de la Sudáfrica del Apartheid se enfrentaron con el ejército cubano y las fuerzas angolanas.

El asalto sudafricano “fue frenado abrupta y definitivamente” por las fuerzas revolucionarias.

El general Magnus Malan escribe en sus memorias que la campaña fue una gran victoria para las fuerzas de defensa sudafricanas (SADF) pero Nelson Mandela no podía discrepar más: “Cuito Cuanavale —afirmó— fue el viraje para la lucha de liberación de mi continente y de mi pueblo del flagelo del Apartheid”.

El debate sobre lo que significa Cuito Cuanavale ha sido intenso, en parte porque los documentos sudafricanos relevantes siguen clasificados. Sin embargo, yo he podido estudiar los documentos en los archivos cerrados cubanos y también muchos documentos norteamericanos. A pesar de la brecha ideológica que separa La Habana y Washington, estos documentos relatan una historia que impacta por lo parecida que es.

Analizamos los hechos. En julio de 1987 el ejército angolano (FAPLA) lanzó una ofensiva de mayor envergadura en el sureste de Angola contra las fuerzas de Jonás Savimbi. Pero al ver que la ofensiva estaba teniendo éxito, las SADF, que controlaban las partes más meridionales del suroeste de Angola, intervinieron en el sureste. Para principios de noviembre las SADF habían acorralado las mejores unidades angolanas en el poblado de Cuito Cuanavale y estaban preparándose para aniquilarlas.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas exigió que las SADF se retiraran incondicionalmente de Angola, pero la administración Reagan se aseguró de que esta exigencia fuera una Resolución sin mayor trascendencia.

El secretario de estado adjunto para África de Estados Unidos, Chester Crocker, le dijo al embajador de Sudáfrica en Estados Unidos: “la resolución no reclama sanciones y no plantea ninguna asistencia para Angola. Esto no es por casualidad sino el resultado de nuestros esfuerzos para mantener la resolución dentro de determinados límites”. (1) Mientras, las SADF aniquilarían a las unidades elites de las FAPLA.

Para comienzos de 1988, fuentes militares sudafricanas y diplomáticos occidentales aseguraban que la caída de Cuito era inminente. Esto significaría un golpe demoledor al gobierno angolano.

Pero el 15 de noviembre de 1987 el presidente cubano Fidel Castro había decidido enviar más tropas y armas a Angola: sus mejores aviones con sus mejores pilotos, sus armas antiaéreas más sofisticadas y sus tanques más modernos. La intención de Castro no era solo defender a Cuito, era sacar a las SADF de Angola de una vez y para siempre. Más tarde él describió su estrategia al líder del Partido Comunista Sudafricano Joe Slovo: Cuba pararía la embestida sudafricana y luego atacaría en otra dirección, “como el boxeador que con la mano izquierda lo mantiene y con la derecha lo golpea”. (2)

Aviones cubanos y 1 500 soldados cubanos reforzaron a los angolanos y Cuito no cayó. El 23 de marzo de 1988 los sudafricanos lanzaron su último asalto de mayor envergadura contra Cuito. Tal como lo describe el coronel Jan Breytenbach, el asalto sudafricano “fue frenado abrupta y definitivamente” por las fuerzas conjuntas cubanas-angolanas.

La mano derecha de la Habana se preparó a golpear. Poderosas columnas cubanas estaban avanzando en el suroeste de Angola hacia la frontera de Namibia. Los documentos que nos podrían decir lo que los líderes sudafricanos pensaron de esta amenaza siguen clasificados. Pero sí sabemos lo que las SADF hicieron: cedieron terreno. Los servicios de inteligencia de Estados Unidos explicaron que los sudafricanos se retiraban porque estaban impresionados por la rapidez y la fuerza del avance cubano y porque consideraban que un combate de mayor envergadura “hubiera acarreado grandes riesgos”. (3)

Cuando niño en Italia escuché a mi padre hablar de la esperanza que él y sus amigos sintieron en diciembre de 1941 al oír por radio que las tropas alemanas habían tenido que abandonar la ciudad de Rostov del Don. Era la primera vez en dos años de guerra que el “superhombre” alemán había sido obligado a retirarse. Me acordé de sus palabras —y del profundo sentimiento de esperanza que ellas conllevaban— cuando leí la prensa sudafricana y de Namibia hacia mediados de 1988.

El 26 de mayo de 1988 el jefe de las SADF anunciaba que “fuerzas cubanas y de la SWAPO fuertemente armadas, integradas por primera vez, han avanzado hacia el sur a unos 60 kilómetros de la frontera con Namibia”. El 26 de junio el administrador general sudafricano de Namibia reconocía que MIG-23 cubanos estaban volando sobre Namibia, un cambio dramático de aquellos tiempos en que los cielos le pertenecían a las SADF. Añadía que “la presencia de los cubanos había provocado una oleada de ansiedad en Sudáfrica”.

Sin embargo estos sentimientos de ansiedad no eran compartidos por los negros sudafricanos: ellos veían la retirada de las fuerzas sudafricanas como una luz de esperanza.

Mientras que las tropas de Castro avanzaban hacia Namibia, cubanos, angolanos, sudafricanos y estadounidenses se enfrentaban en la mesa de negociaciones. Dos puntos eran claves: si Sudáfrica aceptaba la implementación de la Resolución no. 435 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que exigía la independencia de Namibia y si las partes podrían ponerse de acuerdo sobre un cronograma de la retirada de las tropas cubanas de Angola.

Los sudafricanos parecían estar llenos de esperanza: el canciller Pik Botha esperaba que la Resolución no. 435 sería modificada. El ministro de Defensa Malan y el Presidente P.W. Botha afirmaban que Sudáfrica se retiraría de Angola solo “si Rusia y sus títeres hacían lo mismo”. Ellos ni siquiera mencionaban retirarse de Namibia. El 16 de marzo de 1988 Business Day informaba que Pretoria estaba “ofreciendo retirarse a Namibia —no de Namibia— a cambio de la retirada de las fuerzas cubanas de Angola”. Es decir Sudáfrica no tiene ninguna intención de retirarse del territorio en ningún futuro cercano.

Pero los cubanos habían revertido la situación en el terreno y cuando Pik Botha presentó las exigencias sudafricanas, Jorge Risquet, que estaba al frente de la delegación cubana le cayó encima con una tonelada de ladrillos: “la época de las aventuras militares, las agresiones impunes, de sus masacres de refugiados ha finalizado”. Sudáfrica —dijo— estaba actuando como si fuera “un ejército vencedor en vez de lo que es en realidad: un ejército agresor golpeado y en discreta retirada. Sudáfrica debe comprender que no obtendrá en esta mesa de negociaciones lo que no pudo lograr en el campo de batalla”.(4)

Al terminar la ronda de negociaciones en el Cairo Crocker le mandó un cable al secretario de Estado George Shultz diciendo que las conversaciones habían tenido “como telón de fondo la tensión militar creciente por el avance hacia la frontera de Namibia de tropas cubanas fuertemente armadas en el suroeste de Angola. El avance cubano en el suroeste de Angola ha creado una dinámica militar impredecible”. (5)

La gran pregunta era: ¿se detendrían los cubanos en la frontera? Para obtener una respuesta a esta pregunta, Crocker fue a buscar a Risquet: “¿Cuba tiene la intención de detener su avance en la frontera entre Namibia y Angola?”. Risquet contestó: “si yo le dijera que no van a detenerse yo estaría profiriendo una amenaza. Si yo le dijera que van a detenerse yo le estaría dando un meprobamato y yo ni quiero amenazar ni quiero darle un calmante, lo que he dicho es que solo los acuerdos sobre la independencia de Namibia pueden dar las garantías”. (6)

Al día siguiente, 27 de junio de 1988, MIG cubanos atacaron posiciones de las SADF cerca de la presa de Calueque, 11 kilómetros al norte de la frontera de Namibia. La CIA informó que: “la manera exitosa con que Cuba ha utilizado su fuerza aérea y la aparente debilidad de las defensas antiaéreas de Pretoria” subrayaban el hecho de que la Habana había logrado la superioridad aérea en el sur de Angola y en el norte de Namibia. Unas pocas horas después del ataque exitoso de los cubanos, las SADF destruyeron un puente cercano a Calueque sobre el río Cunene. Lo destruyeron —la CIA opinó— “para dificultar a las tropas cubanas y angolanas el cruce de la frontera con Namibia y para reducir el número de posiciones que deben defender”. (7)

El peligro de un avance cubano sobre Namibia nunca antes había parecido tan real.

Los últimos soldados sudafricanos salieron de Angola el 30 de agosto, cuando los negociadores ni siquiera habían empezado a discutir el cronograma de la retirada cubana de Angola.

A pesar de todos los esfuerzos de Washington para impedirlo, Cuba cambió el curso de la historia de África Austral. Hasta Crocker reconoció el papel de Cuba cuando le dijo en un cable a Shultz el 25 de agosto de 1988: “descubrir lo que piensan los cubanos es una forma de arte. Están preparados tanto para la guerra como para la paz. Hemos sido testigos de un gran refinamiento táctico y de una verdadera creatividad en la mesa de negociaciones. Esto tiene como telón de fondo las fulminaciones de Castro y el despliegue sin precedentes de sus soldados en el terreno”. (8)

La proeza de los cubanos en el campo de batalla y su virtuosidad en la mesa de negociaciones fueron decisivas para obligar a Sudáfrica a aceptar la independencia de Namibia. Su exitosa defensa de Cuito fue el preludio de una campaña que obligó a la SADF a salir de Angola. Esta victoria repercutió más allá de Namibia.

Muchos autores —Malan es solo un ejemplo— han tratado de reescribir esta historia, pero documentos norteamericanos y cubanos relatan lo que verdaderamente pasó. Esta verdad fue expresada con elocuencia por Thenjiwe Mtintso, embajadora de Sudáfrica en Cuba, en diciembre del 2005: “hoy Sudáfrica tiene muchos nuevos amigos. Ayer estos amigos se referían a nuestros líderes y a nuestros combatientes como terroristas y nos acosaban desde sus países a la vez que apoyaban a la Sudáfrica del Apartheid. esos mismos amigos hoy quieren que nosotros denunciemos y aislemos a Cuba. Nuestra respuesta es muy simple, es la sangre de los mártires cubanos y no de estos amigos la que corre profundamente en la tierra africana y nutre el árbol de libertad en nuestra Patria”.

NOTAS

(NR) Este artículo se escribió hace cinco años, en el aniversario 20 de la batalla.
1) Secretario de Estado, a la embajada de EE.UU., en Pretoria, 5 de diciembre de 1987, Freedom of Information Act (en adelante FOIA).
2) Transcripción sobre la reunión del Comandante en Jefe con la delegación de políticos de África del Sur (Comp Slovo), Centro de Información de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
3) Abramowitz (Oficina de Inteligencia del Departamento de Estado) al Secretario de Estado. 13 de mayo de 1988, FOIA.
4) Transcripción no oficial. Conversaciones RPA-CUBA EE.UU.-RSA (Reunión Cuatripartita) sesión de la tarde del 24-6-88. Archivo del CC, La Habana (en adelante, ACC)
5) Crocker al Secretario de Estado 26 de junio de 1988. FOIA.
6) Entrevista de Risquet con Chester Crocker, 26-6-88, ACC.
7) CIA, South Africa-Angola-Cuba, 29 de junio de 1988. FOIA; CIA, South África-Angola-Cuba, 1 de julio de 1988, FOIA.
8) Crocker al Secretario de Estado, 25 de agosto de 1988, FOIA.
(*) Politólogo e historiador italiano, profesor de política exterior de Estados Unidos en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados (SAIS) de la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos.