lunes, 27 de mayo de 2013

PENSAMIENTO: Marx, 130 años: La discusión entre Materialismo Dialéctico y Filosofía de la Praxis. Nicolás Mallea Quiroga.


Febrero 2010
Dilucidar cuál es la opción epistemológica del autor en cuanto a sistema filosófico, si es que hubiese una configuración que nos permita hablar de “sistema”, entre otros puntos es lo que se propone Nicolás Mallea, de la Universidad de Valparaíso, en este trabajo.  En general veremos dos líneas de  desarrollo de las concepciones de Marx que signaron el siglo XX: el Materialismo Dialéctico y la Filosofía de la Praxis , veremos los fundamentos de éstas  y cuáles son sus sustentos epistemológicos, en el propósito de determinar los problemas fundamentales de la continuidad del pensamiento de Karl Marx y de su actuales lecturas.

Es necesario señalar, de antemano, que el método utilizado lo escogí en función de un interés político particular: tomar una opción como la única valida para revitalizar las concepciones de Marx y no convertirlas en un dogma anquilosado de las vicisitudes de la URRS y su aplicación política en tiempos de Stalin. Veremos cuál es la historicidad de ambas posturas, es decir, cuál es su proceso histórico que las constituye como tales  y cuáles son los fundamentos por los cuales una se convierte en un dogma y la otra en una filosofía viva y efectivamente revolucionaria hoy en día; cómo una se constituye como un sistema perfecto sin fallas y sin posibilidad de falencias históricas y cómo la otra revive y evoca los pensamientos mas genuinos de Marx y, por tanto, se va reconstruyendo, revisando y actualizando a medida que los nuevos tiempos así lo ameritan.

Las dos posturas.
El dogmatismo implicaba mucho más
que libros de texto o monografías,
era la atribución de corrección
o maldad a todo pensamiento.

Fernando Martínez Heredia 
“Cuba y pensamiento crítico”

La filosofía del marxismo que se ha expresado de forma hegemónica en el siglo XX sin duda es el llamado “Materialismo Dialéctico”. Ya sea para refutarlo o para afirmarlo, las diferentes corrientes del marxismo se han remitido a él como un marco insoslayable de clasificación de los mas diversos temas atingentes a la teoría marxista. El DIAMAT es una doctrina, un sistema que tiene una historicidad que ha sido ocultada con recelo por sus formuladores, esto, porque es en esa investigación donde se pueden encontrar los argumentos mas sólidos para refutarla. Por otro lado tenemos la configuración de una concepción que subraya como lo fundamental de la concepción de Marx a la categoría de praxis. Esta praxis es entendida como “la acción y actividad práctica humana de transformación del mundo objetual”. El marxismo debe ser entendido en función de la práctica, si no es así deja de ser una herramienta para la emancipación de la humanidad. O, como diría Mariategui, deja de ser marxismo.  Esto, sumado a la historicidad radical que debe asumirse al adoptar una posición marxiana, nos da como resultado una “Filosofía de la Praxis”. Esta Filosofía de la Praxis no es otra cosa que un humanismo historicista absoluto, es decir, la mundanización y terrenalidad absoluta del pensamiento, lo que trae como consecuencia dejar de lado la concepción economicista que se tenía en la Unión Soviética, puesto que esta determinidad economicista, ideológica y discursiva se formula como un proceso insoslayable y automático, en la cual la praxis humana queda reducida a las omnipotentes relaciones de producción.
Habiendo esbozado brevemente ambas posturas, pasemos ahora a detallarlas de manera íntegra.
El DIAMAT
Engels, en el año 1877, afirma en su Anti-Dühring, que “el nuevo materialismo, es un materialismo sencillamente dialéctico, y no necesita filosofía alguna que esté por encima de las demás ciencias”. Sin embargo no fue hasta 1891 que el término “materialismo dialéctico” fue utilizado por Plejanov para bautizar a este sistema como la forma definitiva y oficial de la filosofía del marxismo. Si bien es cierto que la conformación epistemológica de  esta teoría fue aportada principalmente por Engels, la transformación de ésta como justificación de aplicación política de un sistema totalitarista obedece más bien a las vicisitudes que se generaron en la construcción del socialismo en la URSS.
La formulación Engelsiana, del problema central de la Filosofía, como sustento de una Ontología Naturalizante.

Para Engels el problema fundamental de la Filosofía radica en la relación existente entre el ser y el pensar, el espíritu y la naturaleza. Si el pensar es una relación absoluta con el espíritu, entonces la naturaleza se identifica plenamente con el ser. Teniendo como centro de su análisis lo anteriormente señalado, es necesario, para el viejo Engels, crear un sistema filosófico que tenga como objeto de estudio a “todo ser”. La implicancia de esto es que se pone a la Ontología, la ciencia que estudia a las cosas que son en cuanto que son, a los seres, el lugar central en la elaboración teórica engelsiana. Por tanto el eje vertebrante de la filosofía de Engels es el problema de la prioridad ontológica de la existencia entre el espíritu o la naturaleza.
Lo que propone Engels entonces es un sistema filosófico que tenga por objeto de estudio a “todo ser” y que muestre la “exacta exposición del cosmos en su movimiento dialéctico”. Por tanto, Engels procede a separar la historia de la filosofía en función a la respuesta que formularan las distintas posturas a la pregunta ¿Qué es lo primero? ¿la razón o la experiencia? ¿El pensar o el ser? ¿El espíritu o la naturaleza? Todas las posturas filosóficas que se quedaron con la primera opción fueron catalogadas por Engels como “Idealistas”, y las otras (que escogieron la opción de la naturaleza, el ser o la experiencia) fueron nombradas como “Materialistas”.
Como podemos ver, para Engels la prioridad ontológica radica en la naturaleza. Sólo la naturaleza es lo real. Cada cambio ocurrido en las ciencias naturales tiene una ingerencia directa en el materialismo, lo que crea una subordinación total de las tareas filosóficas a las ciencias naturales. Toda vez que la ciencia natural hace su juicio respecto de algún nuevo descubrimiento, la filosofía generaliza los nuevos aportes naturales a su propio terreno, por tanto, lo que Engels presenta es una ontología naturalizante, en el sentido de que su principal preocupación es el estudio de los objetos encerrados al marco inexorable de la naturaleza.
Para Engels existen tres tipos de materialismo. El surgido en las costas del mar Egeo, que tenía todo el manto místico del espiritualismo medieval, el de la ilustración francesa y el de él. Sin embargo, lo que diferencia este materialismo de los demás es la piedra angular de su singular concepción materialista de la historia. Hablamos, por supuesto, de la dialéctica, categoría que lo diferencia del mecanicismo del materialismo Francés.
Si para Engels el objeto de estudio son los seres, lo ontológico, entonces la dialéctica es  concebida como la ciencia más general del movimiento del ser. Con esto queda superada la idea de una naturaleza estática, quieta, parmenídea. Lamentablemente el intento de historización de la naturaleza por parte de Engels terminó en la Naturalización de la Historia como es señalado por Sartre. En definitiva, la dialéctica de Engels pareciera no dar respuesta a la prioridad ontológica entre el ser y el pensar, puesto que la dialéctica engelsiana  serviría tanto para el movimiento del mundo (del ser) como para el método (pensamiento del ser). Si bien hay una prioridad, en un principio, de lo ontológico, el pensamiento del ser supone ya la posibilidad de regir desde acá la concepción de la naturaleza. Habría entonces una subordinación de la naturaleza al pensar.
El camino recorrido va desde el ser al conocer, en la concepción del “materialismo dialéctico”, en el cual, de un primer momento, hay una construcción ontológica que pasa en un segundo paso a tener consecuencias gnoseológicas en el sentido de darle una determinación al movimiento del pensar al ser. Tenemos entonces que la concepción de Engels, es decir, aquella que vela por entender el movimiento general del ser y de las leyes que lo rigen y que es valido para todas las regiones ónticas, debe aplicarse al último refugio que le quedaba al Idealismo del siglo XIX: La Sociedad humana y su historia. Así como Darwin aplicó este proceso a las Ciencias Naturales, había, pues, que aplicarlo a la historia.
Es así como Engels demuestra (como un silogismo) que lo que es valido para lo universal es también valido para lo particular. Por tanto, el estudio de la naturaleza tendría también ingerencias totales en el ámbito de lo humano. La humanidad entonces estaría sujeta y obligada a transitar (como en la teoría de la evolución Darwiniana) de un estadio inferior a otro superior. Del Capitalismo al Socialismo, con el piloto automático encendido, dejando de lado la articulación praxiologica de Marx. 
Se reduce así la historia humana a un tratado de lógica formal. El materialismo cosmológico se deduce y aplica a la historia.
El HISMAT
Tenemos entonces que el “materialismo histórico” concebido por Engels, no es otra cosa que la teoría general del ser. Se articula también, desde esta perspectiva, el estudio de las leyes generales del movimiento del ser que se imponen, no ya para todo ser, sino también para el restringido mundillo de la historia de la sociedad humana. Con esto se completa el determinismo de las ciencias naturales a toda la historia humana y se socava cualquier posibilidad de que la historia humana cambie el rumbo definido por la determinad histórica: los revolucionarios podrían esperar a que pase por sus narices el cadáver del imperialismo.
Como hemos visto los fundamentos de esta concepción son una ontología general “materialista dialéctica”  y una gnoseología basada en la imagen y el reflejo del mundo objetivo, ambas de tipo filosófico, de la cuales se deriva por aplicación una disciplina particular de tipo científico: “El DIAMAT”
Posibilidad de la formulación de la filosofía de la Praxis.
Antes de entrar de lleno en la formulación epistemológica de la filosofía de la praxis, creo necesario acotar algunos márgenes en relación a la posibilidad existente de que esto ocurra, sin ser presas del antiguo sistema filosófico del DIAMAT. Esto sólo puede construirse desde el discurso moderno. Me parece imposible realizarlo desde el postestructuralismo que da partida al postmodernismo, pues considero clave enfrentar al antiguo sistema para no ser presa de él, para que nuestra concepción no sea como el azúcar del té, es decir, para que no queden residuos de la antigua concepción.  Esto, por supuesto, supone una crítica al sujeto ausente en el postmodernismo.  Con todas sus buenas intenciones el postmodernismo al establecer una discontinuidad radical entre las posturas modernas y los nuevos paradigmas que se pretenden plantearse es, inexorablemente, presa de la dominación cultural hegemónica de la modernidad burguesa, y solo sirve como sustento político e ideológico del neoliberalismo.
Filosofía de la Praxis
Si bien el trabajo encomendado tiene como márgenes los horizontes epistemológicos, al hablar de filosofía de la praxis de inmediato suponemos que conlleva una acción política. Pues sí. Como veremos a continuación no es posible formular una concepción que tenga como sustento epistemológico la praxis alejada de la acción política de los hombres. La filosofía de Marx presupone una acción política. Lo vemos en la elección de la dialéctica como arma de lucha,  lo vemos en las nuevas concepciones que han nacido como reivindicaciones de un marxismo vivo y que soslaya definitivamente el marco ontológico Naturalizante que presupone una concepción mas bien engelsiana que del propio Marx.
En mí recorrido por la búsqueda de esta concepción me topé con definiciones que si bien entendieron que el “materialismo dialéctico” es más atribuible al viejo Engels que al viejo Marx, sostenían aun una visión economicista de la historia. Así en “Economía Política” de Oscar Lange encontramos lo siguiente:
“la superestructura no puede ser arbitraria; está adaptada, por su naturaleza, a la base económica y, por ello mismo, a todo el modo de producción predominante en una época histórica dada”    , mas rotundamente podemos encontrar: “La acción de las leyes económicas es independiente de que los hombres sean o no conscientes de ella, ni de que tal acción sea o no conforme a la voluntad humana”
Se aprecia claramente el determinismo economicista del cual son presa los autodenominados economistas marxistas. 
Partiremos de dos premisas que nos ayudarán a la conformación de una hipótesis  general de la “filosofía de la praxis”: “1) Existe un cierto antagonismo fundamental que posee una prioridad ontológica para “mediar” todos los demás antagonismos, determinando el lugar de estos y su peso específico (antagonismo de clase, explotación económica); 2) El desarrollo histórico comporta, si bien no una necesidad, al menos una “posibilidad objetiva” de resolver este antagonismo fundamental y, así, de mediar todos los demás antagonismos”.
De este modo rescatamos uno de los conceptos fundamentales que nos interesa rescatar: el de la praxis histórica. Se denota explícitamente que la superación del capitalismo es mas bien una posibilidad enraizada en el proceso histórico que lo posibilitó, es decir, se ve al capitalismo como una fase histórica, por tanto, superable. Lo que media acá como eje articulador de esta posibilidad es la praxis humana, entendida como el accionar político de los hombres en función de cambiar el orden de cosas existentes.
De este análisis podemos inferir lo siguiente: la filosofía de la praxis es la filosofía que aborda los problemas fundamentales de la filosofía y de la política (subordinando quizás la filosofía a la política) en relación con la actividad practico humana, que pasa así a tener la primacía desde un punto de vista antropológico (puesto que el hombre se constituye a partir de, en y por la Praxis), Histórico (puesto que la historia no es más que la historia de la praxis humana y resultado contingente de la actividad de los seres humanos), gnoseológico (porque la práctica es el fundamento del comienzo de los métodos y el fin del conocimiento, así como su criterio de verdad), ontológico (pues el sistema de las relaciones entre el hombre y la naturaleza no puede resolverse al margen de la praxis), económico (en tanto la economía no es más que el ámbito de las relaciones sociales, de producción, distribución, intercambio y consumo que los seres humanos establecen entre sí en el curso del desarrollo de su actividad histórica) y definitivamente político (pues el poder se constituye desde el espacio social de las relaciones de fuerza entre los seres humanos y sus prácticas). He aquí en buenas cuentas  la problemática general de la actividad humana entendida como su proceso de mediación político, social, filosófico y económico condicionada por el proceso histórico y el accionar praxiatico de la misma humanidad.
El sujeto humano en actividad ocupa acá el lugar central de estudio y contiene en sí mismo la posibilidad de superación de un período histórico determinado. Esto mediado, claramente, por su praxis. Cabe dilucidar entonces de que este es el materialismo del que nos habla Marx en la décima  Tesis sobre Feuerbach. Claramente no intenta construir un nuevo materialismo metafísico sino más bien uno praxiológico.
En este sentido podemos identificar algunos rasgos distintivos del materialismo de Marx. En primer lugar, concibe la relación del ser con el mundo como una relación activa, transformadora, para luego entender la elección epistemológica como la mejor opción para llevar a cabo la praxis política revolucionaria.   Es acá donde reafirmamos la subordinación filosófica a la problemática de la praxis política revolucionaria, puesto que Marx hace una elección epistemológica de acuerdo a los fines políticos que persigue. Ideología y Política se funden nuevamente como momentos internos de la ciencia, escindirlos nos llevaría a una separación de corte positivista del tipo juicio de hecho y juicio de valor.  Es por esto que al investigar la línea epistemológica de El Capital, la obra más acabada de Marx,  encontramos una vinculación directa con el objetivo que Marx perseguía: demostrar la historicidad del modo de producción capitalista. Con esto Marx daría pie a la posibilidad de superar este sistema por cuanto todo orden histórico supone una superación mediada, otra vez, por la praxis.
Esta concepción científica – metodológica marxiana- supone una postura de clase, por lo tanto, no tiene nada que ver con las definiciones sociológicas de Durkheim ni Comte, para quienes la Sociología debiese ser una ciencia neutral que velara por la objetividad ante lo que se estudia, considerando las relaciones sociales como cosas, lo que a mi juicio es un fetichismo.
La historicidad de Marx en palabras de Gramsci, es la que nos permite entender la novedad del estudio que realiza en su obra. Marx, en definitiva, busca la especificidad histórica que caracteriza el modo de producción capitalista y las categorías que lo explican.
Abordando más específicamente la opción epistemológica del capital encontramos los siguientes pasos por los cuales, según Marx por boca de Kohan, debieran seguir las ciencias sociales y más específicamente la economía política: lo real social concreto, mediado por la praxis histórica de la humanidad aunque existente mas allá de la ciencia, es el objeto de estudio de todas las disciplinas sociales, el punto de partida de toda investigación científica. En un segundo paso, el pensamiento científico, incluso la conciencia inmediata precientifica tiene una representación aparentemente plena de la realidad. Representación plena pero confusa y caótica, donde los elementos no están articulados ni ordenados y, por lo tanto, no se puede explicar la realidad en forma científica. Esta representación es una totalidad caótica sin orden lógico, donde no se han separado todavía los elementos y aspectos principales y esenciales de los que son meramente secundarios y accidentales. En la vida cotidiana corresponde al momento del sentido común, mediado por la hegemonía cultural de quienes detentan y ejercen el poder (Hegel lo llamó el momento de "certeza sensible").
Por un proceso de análisis, que consiste en la separación, desagregación y fijación de cada uno de los elementos de la representación intuitiva y confusa de nivel (2), la ciencia llega a determinaciones simples y generales (3), a partir de las cuales definirá sus conceptos o categorías. La selección de esos elementos e hipótesis se hace siempre desde una perspectiva política. No se pueden separar las categorías analíticas de la ideología política ni de los valores que sustenta el investigador.
Para esta línea de pensamiento epistemológico el proceso de validación y justificación lógica de la teoría (llamado por Marx, “modo de exposición”) debe comenzar por estas categorías simples y generales. Estas primeras definiciones —que ocuparán el papel de las primeras categorías científicas— tienen aún para Marx el carácter de “abstractas”. El sentido de “abstracto” en Marx es diferente al uso corriente de este término, pues para él —como para Hegel— abstracto significa lo que está desligado de una totalidad o conjunto de relaciones que lo abarcan, lo incluyen y dentro de las cuales adquiere su sentido. Abstracto no es lo que está lejos de lo material físico-químico. Por el contrario, cuanto más cerca estemos de la materia en su sentido inmediato más abstracto será nuestro conocimiento. El empirismo es para el marxismo el grado sumo de la abstracción.
Cuando se llega a estas múltiples determinaciones que se articulan en relaciones ordenadas y jerarquizadas lógicamente, lo abstracto se convierte en concreto. Lo “concreto” lo es entonces porque constituye la síntesis —entendida no como la mera composición de átomos disgregados sino como la construcción de relaciones— de múltiples y diversas determinaciones, la unidad ordenada de lo diverso. Es importante tener presente esta elucidación significativa pues “abstracto” no es sinónimo de difícil o abstruso, ni “concreto” es sinónimo —siempre en esta particular óptica— de lo inmediatamente accesible mediante los sentidos.
Una vez que en la historia de la ciencia social los científicos mediante el análisis han arribado a estas definiciones simples (Marx cita —para su caso en el interior de la historia de la ciencia económica— a Adam Smith, David Ricardo y al resto de los economistas británicos clásicos) es tarea de la ciencia social partir de estas definiciones generales o determinaciones simples y abstractas y llegar a integrarlas, para poder comprenderlas, en una totalidad conceptual construida (4). La totalidad conceptual construida es concreta con relación a las determinaciones simples del nivel (3), pues las engloba e incluye dentro de sus múltiples relaciones otorgándoles el sentido del que carecerían si se las mantuviera aisladas. Pero es abstracta con relación a los pasos subsiguientes del conocimiento científico, pues todavía es una totalidad meramente general que no ha llegado a particularizarse, subdividirse y clasificarse.
De la totalidad que otorga sentido a las definiciones simples y generales podrán extraerse nuevas categorías (5), nuevos conceptos científicos. Estos no serán ya abstractos y genéricos como aquellos a los que la ciencia llega después de analizar y separar la representación inmediata del nivel (2), sino que tendrán una densidad mucho más específica, más concreta, menos general, lo que les proporcionará mayor poder explicativo. El modo de exposición o método de justificación y validación consistirá entonces en la ordenación de las categorías, desde las más simples y abstractas de nivel (3) a las más concretas y explicativas de nivel (5). Una ordenación que no es para nada independiente de los objetivos políticos del investigador. Con estas categorías ordenadas a partir de la primera totalidad conceptual construida en el nivel (4) —apuntando a la construcción de totalidades cada vez más concretas, diferenciadas, complejas y abarcadoras (con un mayor y progresivo poder de explicación teórica), e incorporando las categorías explicativas más específicas (5) — el conocimiento científico tiende a construir una explicación acabada de la totalidad más concreta (6), en el terreno del conocimiento histórico y social.
Decimos “tiende” y no “llega” pues ni Marx ni ningún científico social hasta el momento ha alcanzado a construir una explicación que incluya la totalidad de las determinaciones de la realidad social; por eso el nivel (6) sería más bien el objetivo y la meta última hacia el cual debería tender y apuntar toda investigación científica y toda explicación perteneciente a la ciencia social. Si esta última es capaz, a partir de la acumulación de los conocimientos ya adquiridos en su historia, de aproximarse al nivel (6) de explicación científica, puede volver a su anterior punto de partida de nivel (1), pero en otro nivel (7), pues la realidad ya no sería confusa e inexplicada sino que, habiendo sido analizada y reconstruida sintéticamente por el pensamiento científico, se volvería una realidad social conocida (7). La finalidad de ese conocimiento es política, apunta a la praxis que está presente al comienzo y al final del proceso.
Este es el camino epistemológico recorrido por Marx en su obra culmine: El capital. Sería bueno mencionar que además de este libro, Marx tenía contemplado escribir otros más que venían a completar la obra comenzada en El Capital. Por tanto, podríamos afirmar que queda incompleto el análisis marxiano de la realidad social y su mecanismo ulterior para la trasformación de la sociedad actual en una sociedad evolucionada que de pié a todos los seres humanos, sin excepción. Esto es, para TODOS los seres humanos habrá la posibilidad de preguntarse, validamente, por la existencia o no de algún Dios, por la vida o no de otros seres, por todas las cuestiones que hoy resultan vacías por no contemplar en su totalidad la riqueza de la diversidad, por no entender que los niños que se mueren de hambre en África son vidas tan valiosas como la de Bill Gates. 
¿De que depende todo? pues está más que dicho, una y otra vez, la posibilidad de un cambio radical se encuentra en nosotros, en poder develar la contradicción principal del período y apuntar a resolver esta contradicción.

Nicolás Mallea Quiroga. Departamento de Socioeconomía.Universidad de Valparaíso.
Bibliografía
-    Néstor Kohan, Marx en su (tercer) Mundo Editorial Biblos, 1998.
-    Federico Engels, Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, Buenos Aires, Problemas, 1941 
-    _____________ Del socialismo utópico al socialismo científico, Buenos Aires, Anteo, 1974
-     ______________ Anti-Duhring, Grijalbo, México, 1968
-    Antonio Gramsci, Cuadernos de la Cárcel, México, Era, 1982
-    ______________ Antología, Siglo XXI editores, Argentina, 2006.
-    Carlos Marx, El Capital, México, Siglo XXI editores, 1985
-    __________ Salario, precio y ganancia, Ricardo Aguilera Editor, España, 1968
-    __________ Manuscritos Económico Filosóficos, Centro Gráfico, Chile, 2005
-    M. A. Manacorda, Marx y la pedagogía Moderna, oikos-tau ediciones, España, 1969.
-    Slavoj Zizek, El sublime Objeto de La ideología, Siglo XXI editores, Argentina, 2005
-    Oscar Lange, Economía Política, Fondo de Cultura Económica, México 1966.

"Cuando los árboles se olvidan del otoño" Libro del poeta Ivo Maldonado


por Isabel Gómez

Estamos en presencia de sociedades y sujetos unidimensionales, nos dice Marcuse, centrados en verdades efímeras que no se sostienen en el tiempo, porque subsisten sobre la base de falacias que rompen el equilibrio de las cosas. Por ello no existe una distinción entre el ser y el no ser. Todos estos elementos se encuentran presentes en la poesía de Maldonado.

“Escribo de memoria un día domingo/ mientras oigo el canto de una cuchara /aplastada por el viento…”. Así doy inicio a la lectura de este libro sugerente desde su título. Por qué Cuando los árboles se olvidan del otoño, me pregunto, es quizá una forma de recordarnos nuestro ser histórico, nuestro ser telúrico, nuestro ser material.
Ivo Maldonado ha publicado, entre otros libros de poesía “Anamorfosis” (Ediciones Etcétera, 2000); “Pequeña Antología de la Nada” (Antros Ediciones, 2003). En Dramaturgia ha montado: “No es bueno recordar” (2001) y “La Catarsis en el Paraíso"(2003).
Hoy nos convoca su nuevo libro de poesía “Cuando los árboles se olvidan del otoño” (2011), en cuyo discurso literario se encuentra implícito la importancia de la escritura entendida como una manera de ver y expresar la vida. Maldonado nos dice: “Elegí escribir porque mi padre/lloraba cuando no quería hacer las tareas/ y compró un pizarrón transparente/donde me enseñó a dibujar el abecedario/en las alas de una gaviota…”. La poesía, sin duda es un oficio que nos permite enunciar mundos, dilucidar otros que van conformando paisajes interiores más allá de nuestra capacidad de diálogo.
Las palabras, en ocasiones son mundos independientes de nosotros, van construyendo realidades propias, se desprenden de nuestra piel como queriendo replantearnos situaciones de vida más allá de las observaciones que podemos realizar de manera concreta y real. Cuando los árboles se olvidan del otoño, son textos que se van configurando a partir de una búsqueda de mundos más perfectibles, mundos, quizá, más nostálgicos, en donde la capacidad de asombrarnos no sea un adorno en nuestro inconsciente, sino una posibilidad real de relacionarnos con el paisaje urbano y rural de manera más humana, esta construcción hace que el poeta transite y se mueva a partir de realidades opuestas que muchas veces van conformando mundos paralelos. Sociedades en extremo industrializadas en donde no cabe la posibilidad de la reflexión y la crítica. 
Más bien vivimos al amparo de sociedades cerradas, crípticas, en donde los grandes ideales cada día son anulados, esto va debilitando todas aquellas ideas que nos hablan de mundos opuestos y de formas emancipadoras que vayan en beneficio de las colectividades.  De ahí la importancia de la poesía, porque como nos dice el autor: “A veces un poema parece una invocación/ la bella ausencia del molino hablándole a un jeroglífico”.
Marcuse señala que: ”El lenguaje es despojado de las mediaciones que forman las etapas del proceso de conocimiento y de evaluación cognoscitiva. Los conceptos que encierran los hechos y por tanto los trascienden están perdiendo su auténtica representación lingüística. Sin estas mediaciones, el lenguaje tiende a expresar y auspiciar la inmediata identificación entre razón y hecho, verdad y verdad establecida, esencia y existencia, la cosa y su función.” (Marcuse, 1954:115).
Las situaciones de vida son cada vez más pragmáticas, el lenguaje del conocimiento es confrontado con la utilidad que éste provoque en los sujetos. Maldonado muy bien refleja esta situación a través de su lenguaje poético, cito:    “Las máquinas controlan la felicidad/ el remordimiento/ el canto del gallo/ El azar tiene un cuchillo que no podemos ver/ el azar esconde sus huellas en un cuerpo profano/ UN ROBOT NACE PARA DESTRUIR EL SILENCIO”.
Estamos en presencia de sociedades y sujetos unidimensionales, nos dice Marcuse, centrados en verdades efímeras que no se sostienen en el tiempo, porque subsisten sobre la base de falacias que rompen el equilibrio de las cosas. Por ello no existe una distinción entre el ser y el no ser. Todos estos elementos se encuentran presentes en la poesía de Maldonado. Porque entre sus páginas pervive el ser en la ausencia del ser, el árbol es el elemento que interrogamos y que nos interroga sobre las proyecciones pero también las banalidades de la sociedad de hoy. 

Cito: “Esta generación se esta perdiendo / entre el clonazepan y las cervezas de litro / Los niños se despiden de sus disfraces/ y recogen regalos camino al polo norte…”. 
La poesía, sin duda, es una herramienta pertinente para cuestionarnos la vida, para proyectar nuestro ser social más allá de nuestras individualidades, para humanizar la existencia. Owen decía que el concepto de poesía está tan ligado a la vida que las relaciones del autor con su escritura son sólo visiones que recogen elementos estéticos de su propia existencia. Sin duda hay mucha certeza en ese enunciado, sin embargo la poesía es un elemento capaz de trascender las subjetividades del ser e instalarse en el inconsciente colectivo y desde allí ser una herramienta que nos permita transformar nuestro entorno social, filosofar la existencia, formular preguntas, que nos hagan repensar el mundo. 

El poeta nos dice:

“¿Quién se perdió primero: el origen o el mundo?
¿Quién reventó sus oídos: la lluvia o el cansancio?
¿Quién sufre más que este árbol cuando hace frío?”

El mismo  Owen, considera que la “función poética es elaborar en metáforas los datos sensoriales o el propio sistema del mundo” (1979). Sin duda, ordenar estos sistemas, a partir de preguntas que van armando una red de significados es el gran aporte de este libro, en sus páginas la poesía se va construyendo como quien pinta un cuadro, porque cuando el poeta enuncia, “¿Quién se perdió primero: el origen o el mundo?”, nos está señalando todas las grandes problemáticas de la existencia a través de una poesía dialogante, visual, interrogante y perspicaz. Cito: “Desatemos el nudo de la casa en el árbol/ sentémonos a la derecha de todo lo que nos persigue…”.

Al leer el título de este libro: Cuando los árboles se olvidan del otoño, me atrevería a hacer una analogía con la frase, cuando los hombres se olvidan de vivir, porque es a partir de este título donde comienzan a aparecer, mediante el discurso literario, testimonios cuyas referencias siempre vuelven al origen y desde allí la escritura es un reencuentro obligado con nosotros mismos, pero también con el otro, sin dejar de ser protagonistas en la construcción de nuestra identidad.
El sistema imperante hace que los sujetos sociales cada vez estén más en soledad, esta sociedad del consumo ha instalado en nosotros un discurso fragmentado, cuyas ideas se encuentran encriptadas en su propio dolor, anquilosadas a los miedos de la existencia, vista como un escenario donde transitan y se mueven los hombres desde su propia individualidad, de ahí la importancia de crear puentes entre  el sujeto poético y el sujeto público, entre lo abstracto y lo concreto, entre la belleza y la fealdad, todos estos elementos como una forma de confrontarnos con aquellos tópicos presentes en nuestra humanidad,
Los sentidos no siempre se relacionan desde un plano lógico, inciden en ellos aquellos agendas históricas que representan, los sujetos están situados en el universo, de ahí que el conocimiento en muchas ocasiones está dirigido en función del cómo logramos insertarnos en un espacio determinado. Bajo este escenario la poesía tiene un discurso propio y desde allí construye una conciencia crítica que le permite luchar en contra de la mercantilización del sistema, especialmente en esta época de crisis del sentido, caracterizada más bien, por el consumo y el dominio de lo mediático, subvalorando la cultura y la expresión de los sujetos. El poeta Maldonado sabe de estas falencias y las proyecta a través de su discurso poético, porque sin poesía no hay sutileza, sin poesía no hay emotividad, sin poesía no hay sentidos en donde pervivan las emociones del ser, porque “Si tan sólo soplaras mi frente/yo pediría un deseo”.
PLUMA Y PINCEL, PORTAL CULTURAL 

Estados Unidos y sus guerras fracasadas: El pantano de Siria


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por Miguel Guaglianone
Mayo de 2013 


¿Será que alguna vez los “estrategas” van a decidirse a aprender de la historia o continuarán su ciega carrera hacia el vacío?

En los últimos tiempos a los Estados Unidos no le están saliendo muy bien las cosas en política exterior. Sobre todo desde que el Departamento de Estado y el Pentágono -léase los intereses de las grandes corporaciones- y sin importar el color político de quien esté en la Casa Blanca, decidieron que la intervención armada sería la forma principal de imponer sus objetivos a nivel global. Una política impulsada no sólo por el creciente predominio de los “halcones” en las decisiones de estado, sino también por su pérdida de influencia a nivel mundial provocada por un conjunto de factores que van desde su propia crisis interna y la correspondiente crisis de sus principales aliados, hasta el ascenso de nuevos protagonistas a nivel global tales como China, Rusia, India y Latinoamérica, que deciden cada vez más sin tener en cuenta los intereses estadounidenses y que tienden a generar el nuevo universo multipolar de la geopolítica planetaria.

Así, la guerra en Irak luego del derrocamiento del gobierno de Saddam Hussein se fue estancando, y no fue posible mantener el control en un país en ruinas a pesar de los sucesivos gobiernos títeres instaurados. Luego de diez años de ocupación, la violencia de distintas facciones sigue estando presente (aún en la supuestamente protegida “zona verde” de Bagdad), y el vergonzoso y progresivo retiro de tropas ha sido la única respuesta posible. El saldo ha sido la destrucción de una nación, el saqueo de sus reliquias históricas y un relativo control sobre el petróleo iraquí por parte de las grandes corporaciones (todavía a pesar de los años no se ha logrado restaurar la producción del tiempo de Saddam).

Igual destino han sufrido en Afganistán, que fuera invadido bajo el pretexto de que el gobierno talibán protegía y promovía el terrorismo y dónde a la fecha, luego de 12 años de invasión, no han logrado ninguno de los objetivos propuestos. La resistencia continúa atacando no sólo a las fuerzas de ocupación, sino también a las del gobierno títere impuesto por las naciones occidentales. Los “estrategas” de Estados Unidos nunca estudian la historia, sino sabrían que desde Alejandro el Magno hasta el presente, el pueblo afgano ha logrado resistir a todas las múltiples invasiones que intentaron controlar su geopolíticamente vital territorio. El único saldo en crecimiento que ha dejado esta guerra, ha sido el aumento exponencial del cultivo de amapola y la producción de heroína, precisamente destinada a ser consumida en los países centrales. También aquí la guerra se ha estancado y presenta la misma cara que en Irak, la única salida parece ser una vergonzosa retirada, con el riesgo que el gobierno títere impuesto (al igual que en Vietnam) caiga rápidamente al irse las tropas invasoras.

Dónde en primera instancia las cosas parecían haber salido mejor para los intereses de la gran potencia ha sido en Libia. El nuevo método de ataque a través de intermediarios, producto de los repetidos fracasos militares anteriores y de las inmensas dificultades económicas de unos Estados Unidos en recesión para asumir los gigantescos costos de la movilización de tropas y equipamiento, dio unos rápidos frutos. Los terribles bombardeos por parte de la OTAN (78.000 misiones en menos de dos meses) y los ataques de todo tipo de opositores a Kadaffi estimulados, financiados y armados por los países occidentales, acabaron en muy poco tiempo no sólo con el gobierno libio, sino con las principales infraestructuras del país.

También como en Irak, el petróleo libio y sobre todo las grandes cantidades de dólares del Estado libio depositadas en los bancos europeos, quedaron en poder de los intereses occidentales. Las compañías norteamericanas y europeas consiguieron jugosos contratos para la “reconstrucción” del país que habían devastado. Pero, otra vez sin mirar la historia, los “estrategas” occidentales no tuvieron en cuenta dos hechos. El primero que el Estado libio no era un “Estado Nación” del tipo occidental, sino que la capacidad de Kadaffi había estado en lograr el consenso entre los grupos tribales que constituyen la estructura social del país. El segundo fue que, en la desesperación por tumbar rápidamente al gobierno libio, los países occidentales financiaron y armaron a cualquiera que dijera estar en su contra, sin ningún tipo de exigencia. El Consejo Nacional de Transición constituía una variopinta agrupación de facciones, que iban desde los opositores internos radicales libios hasta los grupos terroristas como Al Qaeda, pasando en el intermedio por grupos tribales y por todo tipo de tropas de mercenarios y delincuentes.

El resultado es que aún hoy la violencia sigue estando presente en Libia. Una violencia que ya le ha costado por ejemplo a los Estados Unidos la muerte de diplomáticos y que hasta la semana anterior sigue explotando en focos incontrolables, por parte de facciones que conservan su capacidad armada y no responden a ningún gobierno. Aquí no hay tropas de invasión para retirar, pero quienes representan los intereses occidentales no tienen la capacidad ni de dirigir u organizar, y aún menos de pacificar al país. A dos años de haber “terminado la guerra” la escalada de violencia continúa en un territorio libio donde lo normal es la devastación.

Siria

Cuando a fines del 2011 la política exterior norteamericana decidió aplicar a Siria el mismo libreto que aparentemente les había dado buen resultado en Libia, generando una supuesta “guerra civil” financiada desde el exterior, hacíamos el análisis de situación y pronosticamos que era probable que se estuviera gestando un conflicto prolongado y sin claros vencedores. Señalamos por ejemplo, que el gobierno sirio no había caído nunca en la ingenuidad de Kadaffi de desarmarse pensando que había conquistado las amistad de las potencias occidentales, muy por el contrario se mantenía hace casi cuarenta años en estado de guerra con su vecino Israel y no sólo estaba muy bien armado sino que mantenía un alto grado de capacidad militar. Otro elemento que hacía muy diferente el conflicto era que los países occidentales no lograron una decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que permitiera el bombardeo externo, ya que tanto Rusia como China no estaban dispuestas a ser partícipes de la destrucción de la nación siria, como lo fueron involuntariamente en el caso de Libia, al permitir la aprobación de una “zona de exclusión aérea” por parte de ese Consejo.

A pesar de estas diferencias (otra vez parece que los “estrategas” del Pentágono no leen la historia), los Estados Unidos impusieron el plan de guerra que les funcionara en Libia, con el objetivo de tumbar al gobierno sirio. Esta vez no sólo los estados europeos correrían con el peso de la factura de promover, financiar y armar a los “rebeldes”, sino que obtuvieron la cooperación de varios estados de la región (algunos de ellos curiosamente, enemigos entre sí) como Arabia Saudí, Jordania, Qatar, Turquía e Israel. Mientras tanto mantenían una furiosa ofensiva diplomática que buscaba aislar al gobierno de Bashar.Al-Asad, y lograr sanciones de todo tipo por parte de instituciones internacionales. Aunque no hubieran conseguido el aval para destruir desde el aire las infraestructuras y la aviación sirias, estaban dispuestos a tomar el riesgo de aplicar el plan, aunque fuera parcialmente.

Pero las cosas se fueron dando de otra manera. En la medida que el gobierno sirio lograba resistir las embestidas de los ataques, que no sólo fueron de guerra convencional y de guerrillas, sino que pasaron a ataques terroristas por parte de los “rebeldes”, y en la medida que además la posición de Rusia fue endureciéndose progresivamente (habiendo colocado el gobierno de Vladimir Putin una especie de “línea roja” en Siria, declarando que su país no permitiría una invasión extranjera); la guerra fue prolongándose y poco a poco el ejército sirio fue logrando sucesivas victorias frente a los mercenarios. Se dieron marchas y contramarchas, Turquía (vecino fronterizo) amenazó con intervenir directamente en forma militar, pero cuando comenzó a movilizar sus tropas hacia la frontera, la resistencia armada kurda que tiene en su interior, incrementó sus acciones militares, y debieron suspender sus pretensiones frente a Siria. Para compensar, la OTAN desplegó en territorio turco baterías de misiles Patriot para “defender a Turquía de Siria”. La Liga Árabe permitió al Ejército Libre Sirio (eufemismo para nombrar a los mercenarios) ocupar el puesto de esa nación en su seno. El gobierno sirio denunció ante las Naciones Unidas el uso de armas químicas por parte de los rebeldes, y Occidente contestó que era ese gobierno quien las empleaba. Las Naciones Unidas a través de su Secretario General (que opera como gobernador colonial de Occidente) declararon en el caso que “había que investigar al gobierno sirio”. Los miembros de la comisión enviada por las ONU hicieron declaraciones contradictorias, mientras unos decían que no encontraban pruebas de uso de armas químicas, otros afirmaron que habían descubierto que eran los “rebeldes” quienes las habían usado.

Todos estos entretelones no logran desviar el hecho que el gobierno sirio parece estar ganando la guerra en el terreno militar. La acción diplomática rusa logra entonces que en una visita del Secretario de Estado Kerry a Moscú, se convenga en la realización de una conferencia de paz en la cual esté presente el gobierno sirio. Todo pareciera estar apuntando a una resolución del conflicto.

La huída hacia delante

Sin embargo persiste la ciega tozudez de seguir intentando llevar adelante los planes establecidos aunque los hechos apunten a lo contrario. Obama se reúne por separado con Cameron (primer ministro Británico) y con Endorgan (primer ministro turco) y en ambas reuniones declaran seguir propiciando la caída del gobierno sirio como objetivo principal en Medio Oriente. Las Naciones Unidas bajo su influencia emiten una resolución de condena a Bashar Al-Asad y se expresa desde la Casa Blanca que los Estados Unidos van a armar por su parte a los rebeldes (ya comenzó a operar en territorio sirio una unidad mercenaria entrenada y armada por Estados Unidos en Jordania). Todo parece indicar que no importa de qué manera, el gobierno de Estados Unidos persistirá en sus objetivos. Aún cuando exista un informe de la CIA divulgado por los propios medios occidentales, que dice que Bashar Al-Asad cuenta con el respaldo de la mayoría del pueblo sirio y que es probable que gane las próximas elecciones con un apoyo mayor al 57% de los electores, lo que lo convertiría en presidente legítimo hasta 2020. Los propios medios occidentales muestran, aún con su información sesgada, como a los Estados Unidos no les importa en absoluto la “democracia” sino que van a imponer cada vez más abiertamente, la defensa de sus intereses (los de las grandes corporaciones) sin atender a ningún otro tipo de razón o consideración política.

Uno de los síntomas del tipo de crisis general que estamos viviendo, tiene que ver con esa ciega pretensión de imponer objetivos frente a realidades que no lo permiten. Del mismo modo que frente a la crisis europea los poderes económicos centrales repiten y repiten las fórmulas neoliberales que han demostrado su constante fracaso, en este caso la política exterior estadounidense intenta repetir y repetir las fórmulas intervencionistas de guerra que vienen naufragando sistemáticamente.

Así, Siria se les está convirtiendo en el mismo tipo de pantano que en que están enterrados en Irak y Afganistán. Y si la historia enseña algo, es que tendrán que salir de allí como salieron de Vietnam, con el “rabo entre las patas”.

Arnold Toynbee decía en su tratado sobre el Estudio de la Historia, que las crisis de civilización llegan cuando la minoría creativa que había elaborado propuestas civilizatorias que convencieron a los pueblos perdía su condición de tal, e intentaba convertirse en una minoría dominante apoyada únicamente por la fuerza. Decía también, estudiando el colapso de las civilizaciones, que en ese momento (el del colapso) era cuando curiosamente los imperios que habían dominado la civilización tenían la mayor capacidad militar de su historia, y que de nada les había servido para evitar la desintegración.

¿Será que alguna vez los “estrategas” van a decidirse a aprender de la historia o continuarán su ciega carrera hacia el vacío?

Algunas fuentes empleadas: RT TV - Hispan TV - Telesur - BBC - Rebelión - CNN (en inglés) - RTE - DW.
Publicado por Barómetro Internacional

domingo, 26 de mayo de 2013

Chile: A seis meses de las elecciones presidenciales ...La famosa “nueva mayoría” que se invoca como panacea para apoyar a Bachelet, es sólo un eslogan, una ilusión.


Por Alejandro Lavquén 
Mayo 24/ 2013

La decisión del Partido Comunista de Chile (PCCh) de dar su apoyo a la candidata presidencial, Michelle Bachelet, es obviamente la decisión legítima de un partido que así lo decide, pero ello no significa que tal orientación represente a todos los comunistas de Chile. La determinación la tomó el Comité Central, no fue una decisión tomada por las bases comunistas a través de un plebiscito partidario.
 Esto me parece importante decirlo, pues una de las exigencias fundamentales del movimiento social es que si realmente queremos cambiar el modo de hacer política, esto debe hacerse con la participación activa del pueblo; es decir, desde la base. Por otro lado, los dirigentes comunistas siempre hablaron de que apoyarían un programa no personas ¿Qué motivó que ese discurso cambiara? ¿Qué se puede esperar de estos dirigentes en los años venideros? ¿Cambiará el modo de operar de los partidos políticos en el futuro, como exige el pueblo movilizado?
Ante este acontecimiento es importante explicar que el Partido Comunista no representa a todos los comunistas de la nación, es sólo el partido de los comunistas militantes. El PCCh no tiene la potestad del comunismo chileno o la marca registrada de él. De hecho, en el país, somos más los comunistas que no militamos que los que militan. Eso lo sabe Guillermo Teillier, lo sabe Lautaro Carmona, lo saben todos los compañeros.
 Y si bien la mayoría hemos seguido votando por los candidatos comunistas, en las elecciones municipales y parlamentarias, tenemos claro, desde un análisis materialista dialéctico e histórico, que cuando una partido de Izquierda decide apoyar una candidatura con claros tintes neoliberales comete un grave error. Hoy, los actuales dirigentes del Partido Comunista, a cambio de escaños en el parlamento, han hipotecado la ideología y desafectado la identidad comunista forjada en la lucha contra la dictadura y en contra del neoliberalismo de las últimas dos décadas.
La famosa “nueva mayoría” que se invoca como panacea para apoyar a Bachelet, es sólo un eslogan, una ilusión. Mientras no haya participación efectiva de las bases no habrá democracia verdadera. Hasta el más bobalicón se da cuenta que el discurso de los dirigentes de los partidos de la Concertación no se condice con su práctica diaria. Recomiendo solicitar, por ley de transparencia, los documentos de cómo han votado los proyectos de ley los parlamentarios concertacionistas en los últimos años. Desde mañana veremos a los dirigentes comunistas tratando de justificar lo injustificable y tratando de convencer al pueblo de las virtudes de la candidata; sin olvidarse claro está, de decir que quienes los criticamos le hacemos el juego a la derecha. O sea, algo así como el discurso fascista de que los comunistas nos comemos las guaguas, pero al revés. Créanme, no se les ocurrirá un argumento más inteligente.




Alejandro Lavquén (Santiago1959) es un escritor chileno. Ha publicado libros, plaquette y cuadernillos de poesía y prosa. También ha escrito numerosos artículos sobre temas literarios, históricos, políticos, sociales y culturales.
Entre los años 2000 y 2005 condujo en radio Nuevo Mundo, en Chile, el programa literario De Puño y Letra. Actualmente es colaborador de la revista Punto Final y otros medios de comunicación impresos y digitales. Sus poemas y trabajos periodísticos han sido reproducidos por revistas, periódicos y páginas web de diversos países. En el año 2012 su libro Sacros iconoclastas fue traducido al griego por el poeta Rigas Kappatos y publicado en Atenas, Grecia, en una edición bilingüe por Editorial EKATH.


“Las amenazas, la cultura y la coordinación represiva”


 

por Nestor Kohan
Sábado, 25 de Mayo de 2013 12:00

“Las amenazas, la cultura y la coordinación represiva”













¿Ya no hay coordinación represiva en Nuestra América? ¿Se acabó el Plan Cóndor? ¿Se disolvieron los aparatos de inteligencia vinculados al terrorismo de estado? ¿Los grupos de ultraderecha son un triste recuerdo del pasado? ¿Vivimos en una democracia plena?

Cada quien responderá esas preguntas como quiera o como pueda.
En estas líneas me limito a hacer públicos y denunciar hechos puntuales que, ¿por qué no admitirlo?, me generan cierta preocupación.

En Argentina estamos acostumbrados a la vigilancia de los aparatos de inteligencia. Ya son parte del “folclore político” doméstico. Nos escuchan los teléfonos, nos leen los correos electrónicos, nos fotografían las asambleas, nos filman en las movilizaciones. Todo el mundo lo sabe. Los recientes casos, tristemente célebres, del oficial de inteligencia de la policía federal Américo Balbuena, infiltrado más de una década en la agencia de noticias alternativa Rodolfo Walsh, así como el “proyecto X” de inteligencia de la Gendarmería sobre organizaciones populares son tan sólo la punta del iceberg. Es lo que apenas salió a la luz. ¿Y todo lo que no se ve? Sólo alguien demasiado ingenuo o completamente desinformado puede imaginar que esto es producto de la “paranoia”.

El aparato de inteligencia y represión del estado opera a través de múltiples vías. Puede consultarse con provecho el libro de Gerardo Yung SIDE, La Argentina secreta (Buenos Aires, Planeta, 2006), donde aparece la descripción del modo de operar del aparato de inteligencia argentino (dirigido y equipado directamente por la CIA de EEUU y el MOSSAD de Israel) sobre el movimiento popular, sus militantes y sus intelectuales. Uno de los tantos departamentos de la central de inteligencia de Argentina está dedicado, obviamente, a la informática. Utilizan tecnología de punta, en gran parte proveniente de Israel. Desde allí interceptan mensajes, escuchan, miran y, ¿por qué no?, arman páginas y blogs en la web.

En ese clima político han aparecido últimamente una serie de páginas de Internet destinadas a contrarrestar a las agencias de información alternativa. Se presentan como gestionadas en forma “amateur” por individuos sueltos o viejitos reaccionarios. Pero por la cantidad de información que manejan, el seguimiento al detalle, día y hora, de movimientos sociales, partidos políticos e incluso individuos, sería imposible que una o dos personas puedan mantenerlas funcionando en forma “amateur”. Es evidente que hay un aparato detrás, una organización de vigilancia colectiva que intenta operar con información de inteligencia sobre la opinión pública. Quien sospeche que esto es “paranoia” que siga disfrutando de su ingenuidad.

En una de esas páginas, titulada CATAPULTA, me acusan con nombre y apellido, incluyendo fotografías de mi persona y tapa de mis libros, de ser un “escritor guerrillero” aduciendo como prueba haber publicado un libro sobre EL CAPITAL de Karl Marx y mi participación durante una década en la Universidad Popular que promovieron las Madres de Plaza de Mayo. Cada vez que publican artículos o notas sobre Néstor Kohan las ubican en la sección CONOCIENDO AL ENEMIGO. En una de ellas pretenden señalarme como “brazo político de las FARC” (referencia a la insurgencia de Colombia, hoy en diálogos de paz en la Habana, Cuba) junto al profesor de economía Jorge Beinstein, ya que ambos pertenecemos al Movimiento Continental Bolivariano (MCB). Véasehttp://www.catapulta.com.ar/?p=2629

Esta página de ultraderecha argentina disfraza su tarea incluyendo “notas color” donde acusan a la Iglesia del Vaticano de ser “demasiado liberal” y otras tonterías similares, pero el eje habitual de sus informaciones son, invariablemente, el seguimiento al detalle de las actividades de la izquierda y de las organizaciones populares.

“Acostumbrado” a nuestra ultraderecha criolla y a sus servicios de inteligencia siempre rodeándonos, dejé pasar esas publicaciones, no sin cierta preocupación.

Un tiempo después de que apareciera mi fotografía en la sección “CONOCIENDO AL ENEMIGO” de Catapulta, viajé a México a un seminario internacional organizado por el Partido del Trabajo (un partido legal e institucional, con representación parlamentaria) y al llegar al aeropuerto de México oficiales de INTERPOL me retuvieron el pasaporte y me llevaron a su oficina. No pasó nada grave. Me devolvieron el pasaporte. ¿Para qué hicieron eso? Nunca lo supe.
Luego fui a Santiago de Chile a presentar la edición chilena de mi último libro sobre el pensamiento teórico del Che Guevara y sus cuadernos de lectura marxista. En el aeropuerto de Santiago, a la hora de sellarme los documentos, comenzó un extenso interrogatorio sobre el contenido de mis clases, los amigos chilenos que me irían a recibir, mis contactos políticos y una serie infinita de preguntas policiales muy detalladas. Me exigían datos sobre las universidades que visitaría. Salí de ese interrogatorio y les pregunté a otros pasajeros si les habían hecho preguntas. Nadie que tomó el mismo vuelo que yo había sido interrogado.

Y ahora me encuentro, de pura casualidad, buscando información en Internet, con una nueva y amarga “sorpresa”.

Aparece una página, claramente de la inteligencia colombiana (por la cantidad de información y de notas diarias dedicadas a la insurgencia y al movimiento popular colombiano), titulada Colombiaopina’s Blog donde los editores publican la siguiente nota: “CONOCER A LOS APOLOGISTAS DE LAS FARC: NESTOR KOHAN”. Véase: http://colombiaopina.wordpress.com/2012/12/14/conocer-a-los-apologistas-de-las-farc-nestor-kohan/conocer-a-los-apologistas-de-las-farc/

Allí utilizan una fotografía mía donde estoy dando una conferencia sobre Karl Marx en Europa. Estos agentes de inteligencia la retocan y la trucan, al peor estilo del stalinismo (que retocaba las fotos donde Trotsky aparecía al lado de Lenin, borrándolo), reemplazando los símbolos de una organización política de Santiago de Compostela (Galiza, estado español) por el escudo de las FARC-EP de Colombia.


Fotografía original
Fotografía trucada:

Todo el mundo sabe que en Colombia las amenazas de muerte y los asesinatos políticos selectivos estuvieron y están a la orden del día. El caso del profesor Renan Vega Cantor, autor de una gran cantidad de libros sobre historia y Premio Libertador en Venezuela ha sido uno de los más recientes (hasta donde tenemos noticias). Renan Vega vino a la Argentina escapando de ese acoso político y esas amenazas de muerte y recibió la solidaridad de muchísimas personalidades políticas, intelectuales, revistas, cátedras y organizaciones estudiantiles. Lo mencionamos porque es el más cercano y el más reciente del que tenemos memoria.

También sabemos que la clase dominante colombiana no sólo ha amenazado, asesinado y reprimido dentro de su propio territorio nacional. No hace demasiado tiempo el intelectual y dirigente político Narciso Isa Conde, también integrante del Movimiento Continental Bolivariano, recibió un atentado —afortunadamente frustrado— en su país, República Dominicana. Como hacían los militares argentinos de Videla o los chilenos de Pinochet, esta gente vigila, amenaza, mata y asesina incluso más allá de sus fronteras.

Por eso dejé pasar las (falsas) notas acusatorias de los servicios de inteligencia de CATAPULTA. No le di mayor importancia a las “anécdotas” de INTERPOL en México y al rarísimo e inesperado interrogatorio de la policía en Chile. Pero cuando me encuentro ahora con esta burda maniobra de la inteligencia militar colombiana, creo que es hora de hacerlo público. Porque acá hay una coordinación represiva. Estas “coincidencias” no son casuales. Exactamente la misma información (falsa, trucada) y el mismo montaje comienza a aparecer en fuerzas represivas de países distintos.
En la acusación fraguada, malintencionada y pérfida a la que hago referencia, los agentes de inteligencia colombianos pretenden señalarme como “uno de los principales ideólogos de las FARC en este momento”. ¡Qué delirio, Dios mío! Estos fascistas no sólo son reaccionarios de ultraderecha, además tienen graves problemas mentales. ¿Cómo se imaginan que alguien que vive en Argentina, a miles de kilómetros de Colombia, puede ser un ideólogo de una organización de otro país? Como se han quedado sin los viejos cuentos del “comunismo que viene de Moscú o de Pekín”, ahora inventan ideólogos… argentinos. No puedo menos que reírme. Parece un chiste (malo) de argentinos. Los argentinos no sólo han puesto un Papa en el Vaticano, también controlan a las FARC de Colombia. ¡Qué delirantes!

Y no sólo eso, me acusan afirmando lo siguiente “y desde las páginas electrónicas de la organización narcoterrorista “tira línea” [Néstor Kohan] sobre lo que debe ser el comportamiento de los terroristas en el proceso de La Habana”. ¡Qué subestimación tiene esta gente de la insurgencia colombiana! ¿Un movimiento social y político con miles de integrantes, que hace 60 años que lucha en su país, necesitaría que alguien “le tire línea” sobre los problemas colombianos? Ni siquiera tengo datos empíricos de la economía colombiana, de la propiedad de su territorio, del desarrollo de su industria, de los niveles de su comercio exterior. No conozco ni siquiera las provincias colombianas. ¿Cómo “tirar línea” sin vivir ahí ni conocer a fondo un país? ¡Qué delirantes!

En su nota macartista y fraudulenta no se ahorran nada. Me acusan de “terrorista” por haber colaborado durante muchos años con el Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil. ¿Quién en su sano juicio piensa hoy que los campesinos brasileños son “terroristas”? ¿Detrás de estas acusaciones no estará la inteligencia de EEUU?

Los milicos de CATAPULTA me acusan de “terrorista” y “guerrillero” por haber colaborado durante una década con las madres de plaza de mayo (colaboración absolutamente gratuita, agrego… para evitar malentendidos, jamás cobré un solo peso).

Los milicos de Colombia me acusan de “terrorista” por haber trabajado junto a los campesinos de Brasil y por sugerir que lograr la paz en Colombia es muy difícil debido al terrorismo de estado de su clase dominante.

Como “pruebas” incluyen dos notas mías, pequeñísimas. (Estos lúmpenes a sueldo del estado ni siquiera se tomaron el trabajo de leer los libros míos que ellos citan como un pecado gravísimo). Una es sobre la paz en Colombia —que ellos rechazan, pues apuestan a la guerra y a la solución militar del conflicto— y otra es sobre una vieja biografía del escritor Arturo Alape del que hice una reseña bibliográfica hace 15 años.

Sobre la primera nota, “La paz en Colombia”, ni siquiera me había enterado que la agencia de noticias alternativa anncol la había publicado. Tuve que pinchar el link de los fachos para enterarme… porque el original salió en una página española. Si anncol rebotó esa nota, ¿qué problema hay? ¿Es pecado?

Sobre la segunda nota, citan un pequeñísimo texto que escribí en los años 90 sobre una biografía de Arturo Alape sobre Marulanda (buenísima, la recomiendo, la publicó editorial Planeta) que un dirigente sindical argentino nos había regalado, hace como 15 años, a mi padre y a mí. Una biografía literaria que hasta incluye elementos de ficción. La biografía se titula Tirofijo: Los sueños y las montañas. Este texto sobre la biografía de Alape fue escrito en la década del ’90 y lo incorporé al libro Pensar a contramano. Las armas de la crítica y la crítica de las armas. Buenos Aires, Nuestra América, 2007.pp.289-290. Como los fachos no leen libros gordos, porque es mucho trabajo, se tomaron de ese texto donde comparo a las FARC-EP de Colombia con el EZLN de México, trazando analogías y diferencias. Sí, también viajé a México y participé en un encuentro del zapatismo (EZLN) en 1996. ¡Qué pecado mortal!

¡Néstor Kohan defiende la rebeldía del pueblo colombiano! ¡Gravísimo! ¡Llamen a la Inquisición! También defiende a los campesinos de Brasil y a los indígenas de México y estuvo muchos años junto a las madres de plaza de mayo. Podrían haber agregado otros “pecados mortales”. Tuve el honor de conocer a Fidel Castro y a Hugo Chávez. También pude entrevistar a Evo Morales. Michael Löwy (brasileño, de inspiración trotskista-guevarista) prologó dos libros míos. Armando Hart Dávalos (cubano, fundador del Movimiento 26 de julio junto a Fidel) prologó otro texto mío. Osvaldo Bayer (argentino y anarquista) también prologó un libro mío. ¿Y qué? ¿Piensan identificar, marcar y amenazar de muerte a todos ellos? Soy amigo de muchos marxistas de España, Francia e Italia. ¿Piensan cruzar el mar e ir a “marcarlos” al otro lado del agua?

En las acusaciones de estos militares y agentes de inteligencia hay solo un dato cierto. Formo parte del Movimiento Continental Bolivariano… Es verdad. ¡Y a mucha honra! Es más, acabo de escribir un libro entero dedicado a Simón Bolívar y nuestra independencia (Una lectura latinoamericana). ¿Está mal? ¿Tanto miedo le tienen al fantasma de Simón Bolívar?

Como parte del Movimiento Continental Bolivariano hemos compartido un montón de clases y seminarios de estudio con la bandera de Simón Bolívar detrás nuestro (y del Che Guevara, ya que nuestra Cátedra de Formación Política lleva su nombre). Clases donde han participado muchos jóvenes estudiantes, trabajadores de fábricas recuperadas, piqueteros, y militantes populares compartiendo el conocimiento con profesores, escritores, intelectuales y pensadores como Osvaldo Bayer, Vicente Zito Lema, Atilio Boron, Jorge Beinstein, Claudio Katz, el embajador de Palestina en Argentina y varios dirigentes piqueteros. También participaron profesores brasileños, uruguayos, bolivianos, cubanos, venezolanos y chilenos. Las fotografías de esas clases y debates con estos profesores e intelectuales están en Internet. Nunca las ocultamos. ¡Todas clases públicas! ¿Piensan “marcarlos” y callarlos a todos?

Más allá de lo personal, quiero hacer una reflexión mínima sobre las preguntas del comienzo. ¿Desapareció el Plan Cóndor? ¿Ya no hay coordinación represiva a escala continental? ¿Los servicios de inteligencia y los aparatos de “seguridad” (qué palabra engañosa…) no se pasan información, no coordinan la vigilancia, no articulan el seguimiento y la represión?

Sus concepciones, que lamentablemente no quedaron recluidas en el pasado, continúan operando con objetivos precisos:

(1) Aniquilar por la fuerza a todo movimiento social rebelde, desde los tímidos movimientos urbanos y rurales que sólo se proponen reformas puntuales, hasta la insurgencia. TODOS SON ENEMIGOS. Para ellos todos son “terroristas”.

(2) Aislar a los rebeldes: el famoso “sacarle el agua al pez” que en los ’60 promovieron los franceses en Argelia y los norteamericanos en Vietnam, doctrinas que luego se aplicaron a rajatabla en Nuestra América. Que los rebeldes se queden solitos, aislados, sin que nadie opine, sin que nadie hable, sin que nadie vea nada.

(3) Golpear a la cultura de la rebeldía y al pensamiento crítico, considerados como “núcleo central del adoctrinamiento subversivo-terrorista” (según el teórico militar argentino Osiris G. Villegas: Guerra revolucionaria comunista [Buenos Aires, Pleamar, 1963; primera edición de la Biblioteca del Oficial del Círculo Militar Argentino, 1962]). La cultura es el germen de las revoluciones… por eso en ese espacio hay que vigilar, amedrentar, golpear y si es posible, aniquilar.

(4) Demonizar, satanizar y generar TERROR entre la juventud, el estudiantado, la intelectualidad, los periodistas, las abogadas, los profesores y las profesoras. ¡Qué nadie hable! ¡Qué los escritores no se animen a escribir! ¡Qué nadie investigue nada! ¡Qué los libros no circulen ni se lean!

(5) Sentar las bases de los futuros asesinatos selectivos. En Colombia lo vienen haciendo desde hace décadas. La Triple A argentina (Alianza Anticomunista Argentina) comenzó igual, señalando futuras víctimas. Amenazando. “Identificando”. Marcando.

No quiero ser pesimista. Tengo ganas, tengo deseos que las cosas cambien. No me gusta la cultura “dark” ni hago el culto de la melancolía. Pero tampoco soy ingenuo.

No creo que los aparatos de represión de este continente se hayan transformado en dulces monjitas o inocentes carmelitas descalzas. En Argentina, con formas “democráticas” desapareció Julio Lopez, testigo contra los asesinos militares. Hasta el día de hoy… “nadie sabe nada”.

No creo en la sonrisa hipócrita del presidente Obama. Cuanto más sonríe, más golpes de estado hay. ¿Qué pasó en Honduras? ¿Y en Paraguay? ¿Se desmantelaron las nuevas bases militares estadounidenses en Colombia? No, no le creo a Obama. Es un rubio disfrazado de afrodescendiente. Es más de lo mismo. Su multiculturalismo es una mercancía de shopping que nada tiene que ver con el totalitarismo de su american way of life que nos pretende imponer de mil maneras, cada día más sutiles, vigilancia, control y represión incluida.

No le creo al presidente Santos ni al ex presidente Uribe. Parece que entre ellos están peleados. La página de inteligencia militar que me “marca”, me señala y amenaza, critica a Santos, seguramente a favor de Uribe. No conozco esa interna política de Colombia ni me interesa. Los nazis también se peleaban entre ellos pero a la hora de matar, asesinaban todos juntos.

Cuando me encuentro ante estas publicaciones amenazantes me acuerdo de algunos viejos, queridos y admirados desde mi adolescencia.

Jean-Paul Sartre, por ejemplo, en medio de la histeria colonialista francesa y europea, se animó a defender los derechos a la rebeldía y a la insurgencia del pueblo de Argelia. No eran demonios, tenían derechos, dijo Sastre fumando su pipa. No merecían ser torturados, violados, asesinados. Sartre se puso en contra a todo el mundo, pero continuó defendiendo a los rebeldes. ¡Y bien que hizo!

Bertrand Russell, viejito, arrugado, completamente canoso, admirador de Leibniz, amante de la matemática y la lógica simbólica, se sobrepuso a las amenazas y no dejó un minuto de condenar la injusta guerra de Vietnam. Incluso lo metieron preso, pero siguió ejerciendo la solidaridad con la gente humilde y los pueblos rebeldes, brutalmente quemados y arrasados por el NAPALM de los marines norteamericanos.

Eric Hobsbawm, viejito judío rodeado de la flema y la neblina inglesa, al hablar de la insurgencia colombiana y el pueblo de Marulanda, no dudó en escribir que “En Colombia se vive la movilización campesina más grande de todo el hemisferio occidental”. No los nombraba como “terroristas” sino como campesinos movilizados.

Noam Chomsky, neurótico obsesivo fascinado por las estructuras del lenguaje y las formas de racionalidad humana, escribió en su libro Estados Canallas. El imperio de la fuerza en los asuntos mundiales (Cambridge, South End Press, 2000; Buenos Aires, Paidos, 2001) que la insurgencia colombiana no constituye una banda de delincuentes, secuestradores, bandoleros y forajidos y, menos que nada, una “narcoguerrilla terrorista” sin ideología. ¿También lo van a marcar e identificar como “apologista de las FARC”? ¿También lo van a amenazar? ¿Van a ir a fotografiarlo hasta su casa en Estados Unidos?

Al enterarme que estos milicos, policías y aparatos de inteligencia me señalan con nombre, apellido y fotografías, me cuesta dormir. Mentiría si dijera que no tengo miedo. Sería una bravuconada tonta. Sólo alguien delirante puede no aferrarse al principio de realidad. Si quieren generar miedo, lo logran. La cuestión es qué hacemos nosotros con nuestros miedos. ¿Nos sometemos? ¿Nos anulamos como sujetos? ¿Dejamos de ser quienes somos? ¿Dejamos de escribir? ¿Abandonamos las clases de formación política? ¿Nos callamos la boca frente a la larga mano del terrorismo de estado?

Max Horkheimer decía “La lealtad a la filosofía significa no permitir que el miedo disminuya nuestra capacidad de pensar”. Y tiene razón. Todavía hoy tiene razón. Hegel, otro gigante del pensamiento, en su Fenomenología del espíritu escribió que “Solo si se pone en juego la vida, se conserva la libertad”. Y nuestro querido Rodolfo Walsh cerraba su carta a los mugrientos asesinos, terroristas de estado: “sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles”. Por la misma época de Rodolfo Walsh, en plena dictadura militar de Videla, mi padre fue amenazado de muerte, tuvo que irse de la casa y andar escondido. Nunca dejó de ser quiera era. No pudieron con él.

Así que no dejaremos de hacer lo que hacemos. Seguiremos estudiando y escribiendo, continuaremos con las clases itinerantes de formación política, no dejaremos de investigar ni de denunciar los crímenes del terrorismo de estado.


Buenos Aires, 24 de mayo de 2013

jueves, 23 de mayo de 2013

Chile a seis meses de las elecciones



"Dicho porcentaje de abstención, el cual alcanzó un 60% en las elecciones municipales, fue precisamente lo que le propinó el mayor golpe al sistema político desde que la dictadura le traspasó el poder a la clase política dominante. Ese ha sido el mensaje más duro y más claro a la clase política en las dos últimas décadas".


"Los verdaderos llamados a la unidad deben ser hechos desde la perspectiva de la abstención, la no participación masiva y el rechazo consciente y activo al sistema. Éste y no otro será el primer elemento de unidad real y efectivo destinado a construir en el futuro próximo una propuesta política viable y con base sólida a fin de desmantelar un sistema debilitado e ilegitimado por el creciente rechazo ciudadano. Precisamente éste es el llamado de la Huelga Electoral Constituyente, con el objetivo de contribuir a la caída de un sistema de origen ilegítimo, estructuralmente antidemocrático y funcionalmente corrupto y el establecimiento de una Asamblea Constituyente que refunde democráticamente –con representación ciudadana directa elegida a tal efecto– la institucionalidad del país."


Este artículo examina el papel de la Huelga Electoral Constituyente en el contexto de las elecciones del 17 de noviembre desde la perspectiva que otorga la situación electoral actual y sus proyecciones a futuro inmediato.

A seis meses de las elecciones de noviembre próximo, el escenario político muestra a trece candidatos quienes, en un plano general, insinúan notables coincidencias respecto de nebulosos cambios que se dicen necesarios, pero escasas precisiones respecto a programas específicos y proyectos concretos.

Por la derecha más tradicional y tras la resolución del “affair” Golborne, aparecen Longueira y Allamand disputándose quién representa mejor “al sector”. Uno levantando una imagen de candidato duro pero asequible a “construir consensos”, en tanto que el otro apela a su experiencia y largo recorrido político –parte de él en “el desierto”. Ambos, con matices, defendiendo “la obra” del gobierno dePiñera, sin que ninguno mencione sus pasados durante el período 1973-1990.

En la Concertación, predomina sin contrapeso la figura de Michelle Bachelet, aunque acompañada en esta etapa de otros “semi–presidenciables” como Velasco, Gómez y Orrego. Tras el fiasco de las primarias abortadas y sus coletazos, seguramente el escenario decantará pronto y el resultado, salvo la ocurrencia de algo realmente extraordinario, es fácilmente previsible.

Apoyado en el PRO, ya legalizado, se postula Marco Enríquez-Ominami. ME-O finalmente resistió las presiones, mensajes, y ultimátums de la Concertación para lograr que se integrara al proceso de primarias y no se transformara en una amenaza a “la Candidata”. El PRO aspira a crear una nueva constitución a través de un proceso “participativo”. Es visto, desde la Concertación, como el más serio postulante que podría mermar la votación de “Michelle”.

Más allá de los nombrados, aparece Franco Parisi, que ha anunciado que reunió las firmas necesarias para ser incluido en la papeleta. También Tomás Jocelyn-Holt, quien todavía necesita hacerlo para ser candidato. Hasta este momento, Jocelyn-Holt dice haber reunido 25.000 de las 37.000 firmas que necesita para su inscripción.

En una situación parecida se encuentra Roxana Miranda, dirigente de pobladores y de deudores habitacionales, en representación delPartido Igualdad, partido anti–establishment que se encuentra en proceso de reunir firmas para su legalización y que se autodefine como anticapitalista, proponiendo una nueva constitución para Chile a través de una “Constituyente Social”.

Sin embargo, esto no agota la lista, ya que se han lanzado también las candidaturas anti–establishment de Marcel Claude, en representación del Partido Humanista y movimientos ciudadanos y ambientalistas, apoyando la propuesta de una Asamblea Constituyente; y, finalmente, la de Gustavo Ruz, apoyado por el Movimiento por una Asamblea Constituyente y con este específico propósito.

Por último, y en representación del Partido Ecologista Verde, se presenta el economista Alfredo Sfeir Younis, quien necesitará reunir las 37.000 firmas necesarias para inscribir su candidatura.

En total, trece candidatos cubriendo casi completamente el espectro político del país. El único que no llevará candidato presidencial, obviamente que por razones tácticas, es el Partido Comunista.

Todos llaman a la “unidad”. Algunos para “defender lo hecho”, otros para “promover cambios responsables”, otros para “terminar con la desigualdad”, otros para “seguir avanzando”, otros para “transformar el país”, otros para “crear una nueva institucionalidad”, otros para “acabar con el lucro”, “otros para “terminar con los abusos”, pero todos prometiendo más de esto y más de lo otro, lo que es siempre fácil. Y los mensajes no se agotan…

El alto número de candidatos y sus diversos mensajes probablemente tendrán el efecto de atraer a los votantes. Sin embargo, también ese alto número y la probable dispersión del voto en múltiples opciones tiene otro efecto quizás no buscado: ayudar a construir la imagen de que la candidata que encabeza las encuestas por amplio margen es imbatible. Es un resultado que, en último término, ayuda a promover y a propiciar la estabilidad del sistema político tal como es y tal como está.

Mientras más candidatos haya y mientras más disímiles sean sus propuestas, es posible que más electores se sientan inclinados a concurrir a votar por “su candidato”, aunque éste tenga nulas posibilidades de ser electo. En otras palabras, la multiplicidad de “ofertas” en este esquema tal vez ayude a que el porcentaje de abstención disminuya, aunque también es posible que ante tanta disparidad de opciones e incluso duplicación de propuestas en algunos aspectos y contradicciones en otros, una buena parte del electorado tienda a abstenerse sindicando como no aceptables tanto a “la favorita” de la carrera como a las alternativas disponibles.

Lo más probable es que esta galería de trece postulantes decante en algún tiempo más en unos cuatro o, a lo más, cinco. Y que los que no sigan en la carrera posiblemente “endosen” a otros que tengan mejores posibilidades y financiamiento. Sin embargo, si tal “endoso” se hace efectivo a nivel de las bases que apoyan a quienes tiren la toalla, lo que es siempre dudoso pues existe la posibilidad de que también se vayan a casa con su candidato, ello contribuiría a que el porcentaje de abstención alcanzado en las municipales disminuya.

Dicho porcentaje de abstención, el cual alcanzó un 60% en las elecciones municipales, fue precisamente lo que le propinó el mayor golpe al sistema político desde que la dictadura le traspasó el poder a la clase política dominante. Ese ha sido el mensaje más duro y más claro a la clase política en las dos últimas décadas.

Tras la inesperada abstención hubo variadas reacciones. Los miembros más obcecados y menos inteligentes del establishment insinuaron hacer obligatoria la concurrencia a las urnas. Incluso hoy uno de los “semi–presidenciables” de la Concertación declara como una de sus metas imponer al voto obligatorio. Los más pillos intuyeron que una medida como esa sólo apresuraría el derrumbe del sistema y con él, el de ellos mismos, por lo que indicaron que era preferible que “los candidatos comenzaran a seducir a los votantes”. Jamás se imaginaron los que así pensaban que los candidatos declaradamente anti–sistema –como tampoco éstos– se transformarían en los mayores apoyos a dicho propósito. En los hechos, en verdaderos salvavidas del sistema político ilegítimo, antidemocrático y elitista que proclaman querer cambiar.

Pasados ya algunos meses del “lanzamiento” de las distintas candidaturas anti–establishment, está ahora claro que las esperanzas de que ellas confluyan en algún momento en un candidato común, están definitivamente canceladas.

Después de las elecciones, si un nuevo presidente o presidenta resulta electo con una abstención menor a la de las elecciones municipales, la clase política justificará y masificará el discurso de legitimación del sistema, inhibiendo toda posibilidad de cambio.

En dicho escenario, no se habrá avanzado un centímetro en un verdadero proceso de unidad de las fuerzas políticas y sociales anti-sistema. Por el contrario, se habrá consolidado una situación que, después de las municipales, se vio en un momento claramente amenazada. En suma, la próxima elección no pondría en peligro ni la estabilidad ni la permanencia del sistema, como tampoco la sobrevivencia de la clase política que lo administra, salvo que la mayoría de los ciudadanos decida masiva, consciente y activamente, no concurrir a votar dentro del sistema electoral vigente, una opción perfectamente legítima dentro del sistema mismo.

Un sistema que –algo único en el mundo– será próximamente supervisado por un general de ejército (una institución castrense, como todos saben, particularmente “democrática” en su historia) y un general con un oscuro pasado que lo vincula a crímenes de derechos humanos. Esta insólita situación al parecer no incomoda a los candidatos, como tampoco les incomoda un Servicio Electoral que no sabe cuántos centenares de miles de personas fallecidas aparecen en sus registros como votantes activos, y que no puede decir cuándo ni dónde se inscribió un votante, o si alguna vez ha ejercido su derecho a votar.

Los verdaderos llamados a la unidad deben ser hechos desde la perspectiva de la abstención, la no participación masiva y el rechazo consciente y activo al sistema. Éste y no otro será el primer elemento de unidad real y efectivo destinado a construir en el futuro próximo una propuesta política viable y con base sólida a fin de desmantelar un sistema debilitado e ilegitimado por el creciente rechazo ciudadano. Precisamente éste es el llamado de la Huelga Electoral Constituyente, con el objetivo de contribuir a la caída de un sistema de origen ilegítimo, estructuralmente antidemocrático y funcionalmente corrupto y el establecimiento de una Asamblea Constituyente que refunde democráticamente –con representación ciudadana directa elegida a tal efecto– la institucionalidad del país.

Pedro Alejandro Matta
Mayo de 2013

Movimiento por la Huelga Electoral Constituyente
Correo electrónico: huelgaelectoral@gmail.com
Twitter: @huelgaelectoral
Página web: www.huelgaelectoralconstituyente.cl (en diseño)
Fuente fotografía
Cristián Andrés Sotomayor Demuth