jueves, 12 de febrero de 2009

A mis compañeras y compañeros ex militantes del MIR

Reparación y exonerados: combates por la memoria

El Negro de Valparaíso
Rebelión


Hace rato se viene basureando con lo que fue la experiencia revolucionaria del MIR, con nuestros muertos y con los vivos que, mal heridos y con mayor o menor distancia, reconocen haber sido parte de ella; peor aún para los que seguimos afirmando el proyecto socialista del cual el MIR fue una de sus expresiones.

Y nosotros, como ex miristas tenemos responsabilidad en ello.

Afirmo con crudeza que contribuyó a esta situación el hecho que un grupo más o menos extendido de ex militantes miristas – con o sin razón- validara la Comisión Valech y la política de reparación. Cuando se hicieron parte de ella, políticamente hablando, la burguesía logró comprar nuestra rendición moral. Esos ex militantes, más allá de su situación individual e intenciones, y por defecto, los que nos negamos a integrarnos pero guardamos un silencio cuasi total frente al hecho, fuimos los que la vendimos.

Si, se la vendimos.

Unos, los "desheredados", los que luego de la derrota debieron volver a la pobreza de siempre, razonaron de la única manera que se puede razonar cuando lo colectivo se ha disuelto y la miseria apremia: accedieron; otros, los que volvieron a lugares mas protegidos y cómodos, en medio de una cascada de justificaciones, también se sintieron víctimas y cedieron a la "tentación Valech". Los que no, fuera por respeto a los desheredados o por el simple hecho que en medio de la vida precaria y de la muerte lenta no hay espacio para disquisiciones, mantuvimos el tono bajo y prácticamente el tema quedó silenciado.

Salvo voces que de cuando en vez plantean la duda y que rápidamente son desacreditas por una suerte de "opinión pública mirista" aparentemente mayoritaria, el problema ha quedado en el marco de la pura conciencia individual.

Sin duda frente a la muerte por abandono, a la precariedad de vida cotidiana, o al hecho de ver a nuestros hijos en la incertidumbre, en parte porque optamos por hacernos revolucionarios, hay poco que decir, y "hacerse Valech" fue casi un detalle, sobretodo si nos percibimos como víctimas.

Pero el asunto es más delicado.

Quien traspasa el umbral entre la vida individual y la vida política colectiva, lo quiera o no, queda expuesto a que sus acciones se interpreten en relación a ese colectivo. Y aunque ya no se pertenezca, o ya no se piense lo que se pensó, o se reniegue de ese pasado, ese efecto es duradero. Así es la política y así la historia.

Con independencia de las voluntades e intenciones individuales, las decisiones frente a la política de reparación derivada de la Comisión Valech, adquirieron de inmediato un carácter político e histórico. Eso lo supo la patronal, sus instituciones, y sus intelectuales, y lo aprovecharon política e históricamente como ya lo han hecho y seguirán haciéndolo.

Y en la perspectiva de la historia y la política, creo necesario salir al paso de un cierto sentido común que configura una capitulación frente a las clases dominantes en la disputa por la memoria, y que equivocadamente es reproducido por la "opinión pública mirista mayoritaria", muy reactiva por lo demás a la crítica.

Las biografías forjan historia y la historia memoria; solo cada cierto tiempo éstas abren paso y maduran en proyectos. ¿Que fue si no el MIR, utopía movilizadora de cuerpos e intelectos que se aventuraron a buscar futuros, esto es, una memoria histórica transformada en proyecto?

Hoy también los revolucionarios en ciernes y los por venir, como nosotros antes, buscando luces para enfrentar los desafíos del momento se toparán con los hechos y deberán interpretarlos al momento de hacer el balance político de la experiencia del MIR y del proceso chileno. ¿Que pensarán cuando constaten que el MIR y los miristas, demandamos y recibimos platas del mismo Estado burgués qué combatimos, fuera democrático o dictatorial, sin pausa ni tregua?

¿Qué responderemos?

"Valech" o no,"exonerados" o no, a todos los que reservemos un mínimo honestidad, de nada nos servirá descalificar la pregunta; nos sentiremos emplazados y habremos de ensayar respuestas. Más si consideramos la experiencia del MIR un legado, un activo, de las luchas de los trabajadores y el Pueblo, y más también si aún reafirmamos el proyecto socialista.

Responder apelando a nuestra condición de sobrevivientes del horror y/o mostrando nuestra consecuencia por cuanto "nosotros si que nos la jugamos", es una respuesta insuficiente. A lo más nos permite reafirmar nuestra condición de víctimas y valía individuales, pero dejando en el aire muchas incertidumbres políticas e históricas.

En efecto, más allá de nuestra individualidad sufriente y consecuente, el MIR y sus militantes, quedan expuestos al juicio histórico frente al paradójico hecho que "llamaron a una guerra que si la ganaban, era designio de las fuerzas de la historia, y que bien; y si la perdían, como ocurrió, tenían derecho a reclamar indemnización a los vencedores". Esto es como si los bolcheviques antes de lanzarse a la insurrección de febrero hubiesen esperado de los Romanov un seguro por daños y perjuicios, casi como disponerse a la acción revolucionaria solo si se ha firmado antes una póliza por eventuales daños o por el equivalente al "costo de oportunidad" del tiempo de militancia revolucionaria.

No, no, estamos mal... Algo aquí algo no funciona.

Estamos enredados en la trama ideológica del derecho penal burgués: el delito siempre tiene culpables y víctimas individuales; nunca colectivos o institucionales. Así sucedió con los DD.HH. que, por respeto al dolor y también por la clara derrota de la izquierda, se lo privatizó y despolitizó al quedar como asunto exclusivo de los familiares y "judializarse". Esto hizo cada vez más nominal la responsabilidad política de las clases dominantes pues, primero, trasladaron la responsabilidad al Estado (es decir a "todos los chilenos", incluida las propias víctimas), y después, a criminales individuales, nunca institucionales. De ahí, salvo excepciones "emblemáticas", el problema de los DD.HH. cesó de ser político y se redujo a un asunto puramente penal y administrativo.

Entonces, justificar la reparación apelando a nuestra condición de individuos víctimas, hace de la responsabilidad política y el carácter político de los hechos, una anécdota personal a contar de cuando vez a los nietos, y en lo fundamental, permite a los verdaderos victimarios, la patronal, exculparse como clase al disolver esa responsabilidad y el contenido político de los acontecimientos en pura casuística procesal almacenada en tribunales irresolutos.

Por otra parte, si en un espontáneo acto de defensa propia, respondemos apelando a la simple verdad que "ellos", los sectores dominantes, asesinaron y nosotros no, que ellos violaron y nosotros no, que ellos saquearon el país y nosotros no, sintiéndonos así investidos de la suficiente prestancia moral personal para quedar a resguardo de alguna eventual acusación de inconsecuencia, tampoco lo hacemos mejor. Ni siquiera para descalificar a nuestros críticos aunque se trate de uno de "ellos" o de uno de sus voceros a sueldo.

No, "nuestra moral" no se define en proporción inversa a la de ellos. No.

Nuestra moral y nuestra preeminencia moral se fundan en la pretensión de modificar las bases mismas de la moral burguesa y del capital; en rigor, en la pretensión de abolir las condiciones materiales que permiten la opresión y degradación humanas de las cuales precisamente "ellos", los sectores dominantes, son sus primeros responsables. Ese fue el carácter de nuestra lucha y el contenido ético y político de nuestro proyecto, la emancipación humana ¿Porqué reducir nuestra ética a un efecto reflejo e inverso a la ética burguesa?

Retomar la relación entre ética y política es retomar un afluente que siempre estuvo presente en el MIR y en nuestros militantes. Desde los viejos anarquista y trotskistas, incluido Clotario, pasando por los jóvenes laicos émulos de aquél Ché en franca oposición al estalinismo, hasta los cristianos de los 70 y de los 80, militantes a toda prueba, como Maroto y los chicos Vergara Toledo.

Pero no hablo aquí de la ética individual, sino de la ética que florece sobre la base de esas éticas individuales y que otorga legitimidad política a una organización y sus militantes; es esa ética colectiva la que nos dio la prestancia política suficiente para estimular la constitución de las fuerzas sociales en sujetos políticos y disputar la conducción de los procesos de lucha contra el capital.

"El MIR no se asila", consigna tan cara a todos, expresó con toda su crudeza ese vínculo y el problema involucrado. Podrá ser ahora considerada "un error político y un acierto ético", como se ha dicho en ocasiones, sin embargo, en el balance completo y de cara a la historia larga, la pregunta por responder es más compleja: Frente a la catástrofe ¿podía el MIR y sus militantes correr una suerte distinta a la que esperaba a los trabajadores y el Pueblo?

En esta perspectiva, justificar la reparación apelando al puro contraste entre nuestra práctica y la de ellos, mal enfoca el problema. Lo mal enfoca porque nuestra preeminencia moral no se funda en nuestra "conducta intachable" frente a la conducta homicida y lumpen de las clases dominantes, sino, insisto, en nuestra pretensión y disposición práctica de superar la miseria material y subjetiva que impone a la humanidad el capital y su modo de vida. Por ello abrazamos la revolución y nos hicimos revolucionarios.

Finalmente y en conexión con la reciente nota de Andrés Pascal rebatiendo las diatribas de Gonzalo Rojas, tampoco sirve un tipo respuesta políticamente mucho más controvertida. Esta se relaciona y deduce directamente de la consideración que hace Andrés de la lucha que ha dado un grupo de compañeros y compañeras por hacer extensiva la ley del exonerado político a los ex "militantes profesionales" del MIR.

Como se sabe, la aplicación de la Ley de exonerados políticos asimila a los funcionarios ("profesionales") de los partidos de izquierda tradicional e incluso de la DC y otros, a la calidad de funcionarios públicos exonerados, bajo el argumento que siendo funcionarios de esas organizaciones políticas, un acto inconstitucional de la Dictadura que las declaró ilegales, implicó su "despedido" y por tanto la imposibilidad de recibir sus salarios y demás beneficios. Más recientemente, en virtud de un dictamen de la Contraloría General de la República que reconoce al MIR el carácter de "empresa", y por tanto su estatus institución-partido, se extiende el derecho a pensión a los ex miristas "profesionales", homologándolos así a los ex funcionarios de los partidos legales.

Califican todos los ex miristas oportunamente inscritos en el registro de exonerados y debidamente acreditados en cuanto tales por Andrés Pascal, reconocido para estos efectos, como ministro de fe.

Esa es la figura, una figura que en la práctica y en derecho, asimila a los ex militantes "profesionales" del MIR con los exonerados políticos sobre la base de homologar al MIR con las organizaciones políticas legales reconocidas éstas, por su naturaleza, como parte del sistema político formal chileno. Notable ¿no?

Sin embargo, políticamente es muy diferente el reconocimiento como exonerado político a partir de un acto jurídico-administrativo estatal que otorga el carácter de empresa a una organización como el MIR, y por extensión, de su estatus "institución-partido", que el reconocimiento directo de tal calidad por el hecho de haber sido funcionario de un partido legal, de un "partido de la república", amparado por la Constitución y las leyes, como bien afirman los antiguos militantes "profesionales" del PC, PS, PR, MAPU, DC, etc.

Nuestro caso es muy diferente.

Para los "partidos de la república" el derecho a que se reconozca a su "personal" la calidad de funcionarios exonerados, es consecuencia directa del derecho a reponer la legalidad frente a un acto inconstitucional de una Dictadura que, violando y negando su calidad de partidos legales, violó y negó también el de sus funcionarios.

¿Pero es este un argumento políticamente sostenible para el MIR y sus militantes?

Al parecer así lo cree Andrés Pascal. En respuesta a las burlas del payaso Rojas, afirma que el "reclamo para que les sea otorgada una modesta pensión a los exonerados políticos del MIR", se remite a "chilenas y chilenos que, desde jóvenes, entregaron gran parte de su vida a la resistencia contra la dictadura militar y a la recuperación de la democracia en nuestro país".

Así, al tratar como algo natural el hecho que ex miristas sean calificados como exonerados políticos, no en su calidad de ex funcionarios públicos despedidos sino en su calidad de empleados de la "empresa MIR", principal tema de la invectiva de Rojas, se acepta la homologación que se hace del MIR y sus militantes con los partidos tradicionales y sus funcionarios. Y dicha posición se reafirma al demandar el derecho a pensión en razón de que los ex militantes miristas también fueron resistentes a la Dictadura y luchadores por la restauración de la Democracia.

Esto equivale a decir que el MIR, al igual que el PC, PR, PS, la DC y otras agrupaciones constitucionalistas, fue víctima de la violenta negación de su envestidura en tanto institución de la república; y que sus militantes, al igual que cualquier otro militante profesional de la izquierda tradicional, de la DC o incluso personas de derecha constitucionalistas y activamente opuestas al régimen de facto, en tanto demócratas, merecen el mismo reconocimiento.

Así, resulta que a fin de cuentas, "todos fuimos demócratas". Algunos si, recuperaron su trozo de poder, otros tocaron, si es que, un galvano y un premio de consuelo.

No, no…. Esto tampoco funciona.

Y por favor no afirmo que los reclamos de los exonerados políticos, militantes de los partidos de la izquierda tradicional o demócratas consecuentes, sean éticamente impugnables, o que los ex miristas seamos de una laya superior.

No, solo que en esta argumentación se desliza una flagrante tergiversación histórica, una renuncia al carácter revolucionario del MIR y a la calidad de militante revolucionario de aquellos que se proclamaron como tales, fueran o no miristas. Es como si en la memoria de Andrés Pascal y también de esa "opinión pública mirista mayoritaria", solo existiera algo así como un "MIR democrático de la Resistencia", e incluso de pronto un "MIR ciudadano y patriótico" (chilenos y chilenas).

Esto no tiene ninguna base histórica.

Entre la fundación del MIR y el 11 de septiembre de 1973, por definición política programática, no fuimos ni aspiramos nunca a ser un partido del Estado Republicano, ni fuimos expresión de una corriente ciudadana ni patriótica. Pretendimos ser un partido revolucionario e internacionalista, de facto, fuera de la legalidad burguesa y en oposición radical al estado.

Y como militantes, no fuimos ciudadanos ni patriotas, fuimos insurgentes, conspiradores, revolucionarios e internacionalistas. Y después del golpe hasta la disolución, nunca supe que nos hubiésemos convertido en un partido reformista obrero o democrático burgués por mas equivocados y golpeados que anduviésemos. Y si así hubiese sido - Oh sorpresa de la

vida- el "giro democrático" habría sido una concesión inútil pues la ley de exonerados solo reconoce tal calidad hasta el 11 de septiembre del 1973, por lo cual los jóvenes incorporados desde entonces y a tiempo completo a la lucha, sobre todo los de los ochenta, la generación mas golpeada en este trance histórico del siglo XX, quedan totalmente fuera y desprotegidos.

Con esta lógica, el MIR de facto, subversivo e internacionalista -el MIR que reside en la memoria de Chile y América Latina- inadvertidamente es transformado en un partido republicano y legal, y sus militantes -ahora veteranos y expuestos al emplazamiento y reclamos de la historia- en ciudadanos demócratas y electores.

¡No, no! Esto es resignación y renuncia.

Esto podrá ser histórica y políticamente adecuado para la biografía política del PC, el PS, etc. cuya estrategia fue reformar el capitalismo desde el mismo estado burgués; para ello se dedicaron, como pretenden o hacen ahora, a ubicar a militantes en el Parlamento o en el aparato fiscal. Pero no es para el MIR ni para los ex miristas ni para ningún militante de esas u otras organizaciones que abrazaron sin ambigüedades el compromiso revolucionario.

El MIR nació y se desarrolló antes del golpe, en medio de la doble crisis del patrón de acumulación desarrollista y del cuasi estado de compromiso; su programa y su visión fueron socialistas, y enfrentado a las nuevas circunstancias, mal o bien, hasta su disolución, nunca dejó de pensarse como una organización revolucionaria. Muy lejos de una suerte de reformismo armado o una organización armada concebida como mero aparato técnico-militar para luchar por la restauración democrática.

Por nosotros, por la dignidad y por el presente que acunan futuros, no hay que oscurecer el legado ético y político del MIR y sus militantes; hay despejar y no densificar la bruma que pesa sobre su historia. En la disputa por la memoria, a pesar que la miseria apremie o los oídos anhelen solo escuchar solemnidades y epopeyas, no cualquier argumento sirve y responde a las exigencias de esta otra dimensión de la guerra entre ellos y nosotros, la guerra por la memoria entre el bloque dominante y los trabajadores y el Pueblo.

Nos queda pendiente, entre tantas, la gran tarea de hacer el balance político del MIR y la experiencia revolucionaria chilena. Ya todos los actores han escrito los suyos: los patrones y los políticos de derecha con sus biografías a todo color, los militares y la iglesia, la izquierda tradicional y hasta el estado burgués que, "en nombre de todos", se ha dado el lujo de hacerlo con sus leyes, Informes Reting y Valech, y los textos escolares que circulan por las escuelas del país.

Poco han hecho los que estaban en mejor posición para hacerlo. Será entonces tarea de los recolectores de fragmentos apurar el paso, y aunque sea con fórceps, sacar adelante las palabras justas y necesarias, pues se trata de un parto, un gran parto colectivo.

COMUNIDAD ANDINA HERIDA DE MUERTE

La Comunidad Andina de Naciones ha sido herida de muerte

por Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas
miércoles, 11 de febrero de 2009

La Unión Europea logró su objetivo desintegrador para imponer un tratado de libre comercio a tres países de la Comunidad Andina

La advertencia lanzada en noviembre del 2008 por la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas, CAOI, sobre la desintegración de la Comunidad Andina (CAN) se está cumpliendo: la Unión Europea (UE) está negociando con tres de los cuatro países de la región un mal llamado "Acuerdo de Asociación" (ADA), que en realidad es un Tratado de Libre Comercio (TLC). Esto es en la práctica un golpe mortal para la CAN.

Cuando este ADA fue lanzado, la UE insistió en que la negociación se haría bloque a bloque. Sin embargo, la posición digna del gobierno boliviano (Evo Morales), que no acepta vulneraciones a la soberanía de su país ni a los derechos de sus pueblos, frente a la actitud vergonzosamente entreguista de los gobiernos de Perú (Alan García) y Colombia (Álvaro Uribe) y la inicialmente dubitativa del gobierno ecuatoriano (Rafael Correa), fueron minando este compromiso.

Finalmente, luego de marchas y contramarchas, el gobierno de Rafael Correa cedió a la tentación neoliberal y se unión a sus pares Alan García y Álvaro Uribe, en una inaceptable contradicción con un discurso aparentemente soberano.

Frente a ello, los pueblos indígenas andinos y sus organizaciones, articuladas en la CAOI:

1. Rechazamos la negociación y la firma de un TLC con la UE, sea por acuerdos regionales o por negociaciones bilaterales, porque los TLC vulneran la soberanía de nuestros países, representan el saqueo de los bienes naturales y generan una nueva forma de colonización a través de las empresas multinacionales y el capital financiero.
2. En ese contexto, rechazamos en particular la Ronda de Negociaciones del ADA UE-CAN que se realiza en Bogotá, Colombia, del 9 al 13 de este mes, de manera bilateral, dividiendo a la CAN y petardeando el proceso de integración latinoamericana, así como la ronda que se ha acordado realizar en Lima del 23 de febrero al 5 de marzo.
3. Proponemos, en cambio, una integración desde y para nuestros pueblos, que supere la visión exclusivamente comercial y garantice el Buen Vivir para todos, basado en los principios y prácticas ancestrales de complementariedad, reciprocidad y equidad entre los pueblos y con la Madre Naturaleza. Es decir:
+ Integración social, cultural y política desde los pueblos.
* Armonía con la Pachamama.

* Fortalecimiento de las economías comunitarias locales.
* Consulta y consentimiento previo, informado y de buena fe, de cualquier política o inversión que afecte a las comunidades.
* Comercio internacional complementario a los esfuerzos locales, con justicia social y ambiental, respetando la diversidad de visiones de desarrollo.
4. Exigimos al presidente del Ecuador, Rafael Correa, tomar una firme decisión respecto a las negociaciones del TLC con la UE. De no hacerlo, será cómplice de Álvaro Uribe y Alan García en estos graves atentados contra la integración.
5. Demandamos a la Secretaría General de la CAN exponer y explicar el estado de este espacio de integración subregional.
6. Convocamos a los Consejos Consultivos laboral y de los pueblos indígenas de la CAN a pronunciarse sobre este grave atentado contra este organismo.
7. Emplazamos al Parlamento Europeo, Ombusdman Europeo, la izquierda y los partidos verdes de ese continente, así como a los movimientos sindicales, al Foro Social Europeo y las redes que integran Enlazando Alternativas, a definir su postura en relación a este modelo de integración neoliberal.
8. Demandamos a los gobiernos andinos que llamen a referendos o consultas nacionales para que los pueblos se pronuncien respecto a cualquier forma de acuerdo comercial. Llamamos a las organizaciones sociales del área andina a movilizarse para convocar a los referendos.
9. Exigimos a la UE que reconozca la deuda histórica social y ambiental que tiene con nuestros pueblos por los cinco siglos de colonización del Abya Yala.

Lima, 11 de enero del 2009

Coordinación General CAOI
Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador, ECUARUNARI
Consejo nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu, CONAMAQ, Bolivia
Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC
Identidad Territorial Lafkenche, Chile
Confederación Nacional de Comunidades Afectadas por la Minería, CONACAMI, Perú
Organización de Naciones y Pueblos Indígenas de Argentina, ONPIA
Confederación Sindical Única de Trabajadores y Campesinos de Bolivia, CSUTCB
Federación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias Bartolina Sisa, Bolivia
Confederación Campesina del Perú, CCP
Confederación Nacional Agraria, CNA, Perú
Movimiento Cumbre de los Pueblos, Perú

(Se reciben adhesiones: prensa.caoi@gmail.comEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla )

COORDINADORA ANDINA DE ORGANIZACIONES INDÍGENAS – CAOI
Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia, Chile, Argentina

* Fuente Minga Informativa de Movimientos Sociales

miércoles, 4 de febrero de 2009

Foro Social Mundial 2009, Belem, Amazonia, Brasil

Llamamiento desde los Pueblos Indígenas frente a la Crisis de Civilización Occidental Capitalista

por Pueblos Indígenas (Belem, Amazonia, Brasil)
lunes, 02 de febrero de 2009


* Lucha global por la Madre Tierra contra la Mercantilización de la Vida
( 12 de Octubre 2009 )

Articular alternativas de Descolonialidad, Bien Vivir, Derechos Colectivos, Autodeterminación, Justicia Climática

El capitalismo colonial/moderno fue iniciado hace siglos e impuesto en el continente americano con la invasión del 12 de Octubre de 1492. Esta dio inicio al saqueo global e inventó las teorías de “razas” para justificar el etnocidio americano, la incursión en Africa para la trata de esclavos y el saqueo de otros continentes. Estos genocidios no han cesado y se sostienen en el poder gracias al capital transnacional y apoyo militar. Esta explotación /opresión global capitalista produce el calentamiento global que nos lleva al suicidio planetario.

Esta crisis de modelo de desarrollo capitalista, eurocéntrico, machista y racista es total y nos lleva a la mayor crisis socio ambiental climática de la historia humana. La crisis financiera, económica, energética, productiva agrava el desempleo estructural, la exclusión social, la violencia racista, machista y fanatismo religioso, todo junto a la vez. Tantas y tan profundas crisis al mismo tiempo configuran una auténtica crisis civilizatoria, la crisis del “desarrollo y modernidad capitalista” que ponen en peligro todas las formas de vida. Pero hay quienes siguen soñando con enmendar este modelo y no quieren asumir que lo que está en crisis es el capitalismo, el eurocentrismo, con su modelo de Estado Uni-Nacional, homogeneidad cultural, derecho positivo occidental, desarrollismo y mercantilización de la vida.

La crisis de la civilización occidental capitalista nos obliga a reconstituir y reinventar, nuevas y diversas opciones de convivencia entre naturaleza y sociedad, democracia, estado, consumo. Urgen nuevos paradigmas de convivencia y en ese contexto, no solo “otros mundos son posibles”, sino que son urgentes, y además, están siendo ya construídos desde las primeras víctimas de las formas más bárbaras de la violencia capitalista/colonial/moderna y contemporánea: Los Pueblos y Comunidades Indígenas, Originarios, Campesinos, Ribereños, Quilombolas, Afrodescendientes, Garífunas, Caboclos, Dalits, entre otros, y sus hijos que migraron a las barriadas /fabelas pobres de las ciudades; y todos los demás excluidos, invisibles e “intocables” del planeta; quienes seguimos resistiendo, fortaleciendo y actualizando formas alternativas de organización social, tecnológica, ética, política, económica, cultural y espiritual de la existencia humana.

Los Pueblos Indígenas Originarios practicamos y proponemos: la unidad entre Madre Tierra, sociedad y cultura. Criar a la madre tierra y dejarse criar por ella. Crianza del agua como derecho humano fundamental y no su mercantilización. Descolonialidad del poder con el “Mandar obedeciendo”, autogobierno comunitario, Estados Plurinacionales, Autodeterminación de los Pueblos, unidad en la diversidad como otras formas de autoridad colectiva. Unidad, dualidad, equidad y complementariedad de género. Espiritualidades desde lo cotidiano y diverso. Liberación de toda dominación o discriminación racista/etnicista/sexista. Decisiones colectivas sobre la producción, mercados y economía. Descolonialidad de las ciencias y tecnologías. Expansión de la reciprocidad en la distribución de trabajo, de productos, de servicios. Desde todo lo anterior producir una nueva ética social alternativa a la del mercado y del lucro colonial/capitalista.

Pertenecemos a la Madre Tierra no somos dueños, saqueadores, ni vendedores de ella y hoy llegamos a una encrucijada : el capitalismo imperialista ha demostrado ser no solo peligroso por la dominación, explotación,violencia estructural sino porque también porque mata a la Madre Tierra y nos lleva al suicidio planetario, que no es ni “útil” ni “necesario”.

Por ello hermanas y hermanos y activistas todos de los movimientos sociales del mundo, convocados en este Foro Social Mundial de Belem:

El Movimiento Indígena de Abya Yala/ Continente Americano los llamamos a la más amplia unidad en la diversidad para :

1. La Movilización en Defensa de la Madre Tierra y los Pueblos, contra la Mercantilización de la Vida, Contaminación, Consumismo Tòxico y Criminalización de los movimientos sociales y en ese marco realizar una movilización intercontinental el 12 de Octubre de 2009.

2. Movilización para defender los derechos de los pueblos y madre tierra frente a la agresión de los megaproyectos, industrias extractivas, el IIRSA, Plan Puebla Panamá, agrocombustibles y las invasiones coloniales como las de los pueblos de Haití y Palestina.

3. Reconstituir, reinventar y articular valores y paradigmas alternativos y diversos, y en esa dirección organizar un Foro Social Temático sobre Descolonialidad, Desmercantilización de la Vida, Derechos Colectivos y Bien Vivir el 2010.

4. Participar en la IV Cumbre de Pueblos Indígenas del Abya Yala, en Puno (Perú) del 27 al 31 de mayo del 2009, donde se reforzarán e impulsaràn los procesos señalados anteriormente.

Belem do Pará, 1º de febrero del 2009

1. CAOI, Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas
2. ECUARUNARI, Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador
3. ONIC, Organización Nacional Indígena de Colombia
4. CONACAMI, Confederación Nacional de Comunidades del Perú Afectadas por la Minería

5. CONAMAQ, Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qollasuyu (Bolivia)
6. ONPIA, Organización Nacional de Pueblos Indígenas de Argentina
7. Parlamento Mapuche (Chile)
8. Convergencia Nacional Maya Wakib Kej
9. ANAMEBI, Asociación Nacional de Maestros en Educación Bilingüe del Perú
10. Consejo Nórdico Same
11. CONAIE, Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador
12. CONIC, Coordinadora Nacional Indigena y Campesina
13. CONAVIGUA, Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala
14. CUC, Comité de Unidad Campesina de Guatemala
15. Consejo de Pueblos de la Comunidad San Marcos
16. ARPI, Asociación Regional de Pueblos Indígenas de la Selva Central (Perú)
17. MCP, Movimiento Cumbre de los Pueblos
18. CAH, Consejo Aguaruna y Huambisa
19. CRIC, Consejo Regional Indígena del Cauca
20. AICO, Autoridades Indígenas de Colombia
21. OPIAC, Organización de Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana
22. Organización Indígena Kankuamo
23. CRIDEC, Consejo Regional Indigena de Caldas
24. OIA, Organización Indígena de Antioquia
25. ORIVAC, Organización Regional Indígena del Valle del Cauca
26. CNA, Confederación Nacional Agraria
27. FDCC, Federación Departamental Campesina del Cusco
28. Lucha Indígena
29. Agencia Internacional de Prensa Indígena (México)
30. FNMBS, Fed. Nacional de Mujeres Campesinas Originarias Bartolina Sisa (Bolivia)
31. Red Juvenil TINKUY
32. Frente de Defensa y Lucha Campesina y Mapuche de la Patagonia (Argentina)
33. Mesa Nacional Indígena de Costa Rica
34. Coordinadora del Pueblo Chorotega (Nicaragua)

Convergencia abierta:
CAOI, coordinadorandinacaoi@gmail.comEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla * (511) 2651061 http://www.minkandina.org/

Declaración de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA)

“La salvación del planeta esta en la sabiduría ancestral de los pueblos indígenas de la Amazonia”

Los Pueblos Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), con nuestra cosmovisión, diversidad de idiomas, historia, culturas, espiritualidad, territorios, economía, existimos desde tiempos inmemoriales. Hemos adoptado distintas formas de organización y de identidad bajo el marco de los estados nacionales que establecieron normas y leyes de acuerdo a sus intereses, desconociendo los derechos ancestrales de los primeros habitantes del territorio amazónico.

Buscando un consenso entre los 390 pueblos, representando una población de 2.779.478 habitantes, en los 10.268.471 km2 de Amazonía, estuvimos reunidos en el Forum Social Mundial en Belem do Para, Brasil, del 27 de enero hasta el 01 de febrero de 2009. En estos dias sostenimos intensas reuniones y un profundo debate y análisis de las realidades de los pueblos indígenas que vivimos en la Amazonía y en otros biomas, haciendo de eso nuestro apoyo y aporte al proceso del FSM.

Considerando los propósitos y principios de la Declaracion de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP) y la buena fe en el cumplimiento de las obligaciones contraídas por los Estados que la han adoptado,

Afirmamos los derechos de los pueblos indígenas a considerarse a sí mismos diferentes y a ser respetados como tales, y que contribuimos a la diversidad y riqueza de las civilizaciones y culturas que conforman la humanidad;

Condenamos a todas las doctrinas, políticas y prácticas basadas en la superioridad de determinados pueblos o nacionalidades y personas que la propugnan aduciendo razones de origen nacional o diferencias raciales, religiosas, étnicas o culturales son racistas, científicamente falsas, jurídicamente inválidas, moralmente condenables y socialmente injustas.

Los pueblos indígenas tienen derecho a la libre determinación de su condición política y deben persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural.

Por lo tanto:

* Exigimos la demarcación y titulación inmediatas de nuestros territorios ancestrales utilizados desde siempre por sus habitantes legítimos. Denunciamos y condenamos las intimidaciones violentas con muertes de nuestros líderes por la defensa de los territorios y derechos de los pueblos indígenas.

* Denunciamos el avance de la frontera agrícola y agropecuaria (agronegócios), responsables por la violación a nuestros derechos referido a la discriminación, despojo de nuestros territorios, deforestación, quema de los bosques y pastizales, contaminación de suelos y ríos y uso de agroquímicos y transgénicos y expansión de los monocultivos, la biopiratería, contrabando de madera, los residuos y deshechos de la industria, todos factores que ponen en riesgo la Soberanía Alimentaría, la pérdida de ecosistemas y, luego, la pérdida de nuestra identidad y cultura. Además, estos impactos agudizan la vulnerabilidad de nuestros hermanos de pueblos indígenas en aislamiento voluntario, no contactados o en contacto inicial: por ellos exigimos la garantía integral de sus territorios por parte de los estados.

* Denunciamos al mundo que los mega proyectos como IIRSA y PAC (conducida por los estados y gobiernos) son responsables del genocidio de los pueblos indígenas y la depredación de los bosques de la Amazonia: ¡ exigimos la abolición de los mismos !

* Rechazamos, el proceso y los niveles de decisiones políticas que obstruyen y manipulan la participación de los pueblos indígenas referido al tema del Cambio Climático: exigimos la amplia difusión de la información y un debate critico entre los pueblos indígenas acerca de los mecanismos y negociaciones en curso relativos a la captación y mercantilización del carbono en territorios indígenas.

* Sobre REDD entendemos como principio que todas las concertaciones sobre mecanismos financieros para la protección de los bosques en nuestros territorios deberá reconocer incondicionalmente los derechos de los pueblos indígenas, de acuerdo con la Declaración de las Naciones Unidas (UNDRIP); nuestros derechos no son negociables. Al momento estamos en proceso de información y debate interno a cada organización miembro sobre los potenciales impactos negativos o riesgos que vayan a imponer-se sobre nuestros territorios (como fue el caso de MDL, mecanismos de desarrollo limpio, sobre muchos de nuestros pueblos). Además, las experiencias e interpretaciones de nuestros pueblos indígenas sobre los cambios climáticos, según nuestra cosmovisión, es que este interactúa con múltiples factores ambientales y sociales que deben ser integralmente considerados y que no son reductibles al mercado.

* Rechazamos toda la minería, explotación de petróleo e hidrocarburos, así como denunciamos el avance de producción de agrocombustibles en la Cuenca Amazónica (palma, cana de azúcar y soya), emprendimientos altamente destructivos a nuestros ecosistemas. Refutamos el modelo productivo sustentado en el consumismo de los países “desarrollados” y las elites de los países “en desarrollo” de nuestros estados que dependen de las industrias extractivas.

* Instamos a las organizaciones conservacionistas y demás ONGs que depongan actitudes de imposición; más bien exigimos que el apoyo sea a través de nuestras propias organizaciones indígenas por su representación legítima e institucionalizada.

Finalmente, comunicamos al mundo entero que los Pueblos Indígenas Amazónicos, conducidos por nuestros guías espirituales e inspirados por nuestra historia, procesos y experiencias, mantenemos y reforzamos sociedades respetuosas de la diversidad, de los derechos colectivos de los pueblos y hemos sabido renovar nuestras iniciativas para la promoción, protección y exigibilidad de nuestros derechos, contribuyendo así para la sobrevivencia de la humanidad.

Mediante esta declaración hacemos un vehemente llamado sobre el respeto a las organizaciones miembros de la COICA, en este caso para con la organización de la COIAB por ser la organización anfitrión, juntamente con estas otras organizaciones indígenas Brasileras y organizaciones indígenas de la región en el presente Foro Social Mundial, Belém, Brasil 2009.

Firmada por los miembros presente de la COICA, al 01 de febrero de 2009


El cuerpo de la pobreza

Fuente APE

Ser en la pobreza, en la desmesura sufriente de un ser entre las sombras de su existencia. En la desmesura absoluta de las pasiones tristes que lo desviven y en la desesperación tan ávida como lejana de la felicidad, un territorio más que utópico, apenas ilusorio.
Ser en la pobreza, en la irracionalidad de una época de pobreza que deviene por fuera del sentido trasmitido como lo vero humano. Ser en la pobreza, con una lógica y en una estrategia para responder a una necesidad urdida en el consumo de la vida, donde la pobreza también se consume como fruto maldito, como vacío descarnado del otro, como certeza del peligro que encarna el otro... en tanto espejo de una existencia sólo posible en el horror.
Ser en la pobreza, ser madera en la hogera sin límites, donde siempre sopla el viento que aviva las llamas pero también alerta a la vida; ser en la pobreza, como si alguien, pese a todo, pudiera sastisfacer un mandato propio de los antiguos dioses, de los héroes sin tiempo...
Ser en la pobreza, cuando la vida y la muerte, en tanto actos del bien y del mal que la corporizan, la vuelven pensable, tangible, fatalmente material. Ser en la pobreza, estar allí, sin otra salida que quemar las naves y decir
-entre risas, pánico y desafíos-: ¡vengan por mí, yo ya fui!

Hay un aire que asfixia, un agua que ahoga, una luz que oscurece sin escándalo. Sin que se altere el dictado manifiesto de la ley: pulcro en las formas, corrupto en su génesis, siniestro en su anclaje... Se permite una sospecha de la verdad, sólo en los límites que imponen las estrategias legitimadas por el poder sobre el saber científico: impolutas, objetivas, desapasionadas... sin espacio para involucrarse con la verdad de ese cuerpo que se observa y se investiga mientras el cuerpo se martiriza.
Hay, en definitiva, un mundo de lo real que apesta por sus cuatro costados, una luz de lo impuesto de lo real que oscurece la luz de la vida, sin que la belleza deje de suspirar entre las nubes de un cielo que brilla lejos de esa tierra opacada, privada de amor, en la que apenas acontece el ser de la pobreza, sin más consuelo que una rápida agonía.
Es un espacio cotidiano, ganado por el miedo, paralizado por el terror, acrítico, donde todo se naturaliza con una ligereza que espanta, donde la representación de la vida se confunde con la vida misma, en el espasmo angustiante de la existencia. El dolor del ser en la pobreza será minimizado, o peor aún, encerrado en la categoría de castigo divino, de aprendizaje cruel pero merecido. En cuanto a la humillación que sufre el ser en la pobreza, se provoca un fenómeno de descalificación a partir del propio lenguaje. La palabra se tensa como un látigo para azotar el alma... sin escándalo.
Más allá de escondrijos y urdimbres del pensamiento, se trata de entender que el ser de la pobreza se manifiesta en la realidad social como el ser en el cuerpo (un cuerpo que en armonía bienechora pudo convertirse en la casa del alma...).
He ahí sin tapujos la realidad del ser en la pobreza, aquello que lo constituye y también lo diferencia: su existencia se da en el espacio y en las prácticas de un cuerpo, que lo produce y lo contiene en sí, el cuerpo de la pobreza. Para el ser, puesto allí y sin poder salir de allí, por fuera del cuerpo de la pobreza no habrá existencia. (Por más que lo necesite, aunque su deseo se convierta en plegaria, en blasfemia o en delirio.)
Todavía más: ese cuerpo, humano y no humano, nunca acabado en su martirio y en su aprendizaje, resulta el verdadero ser, la realidad manifiesta de la pobreza en la construcción trágica de la existencia.
Ese cuerpo de la pobreza, ese sujeto sin metáforas ni lenguaje que lo encubran, es un espacio permanente de la contradicción, donde se produce a cara de perro el histórico combate entre la vida y la muerte (que en algún discurso se personifica en Eros y Tánatos, creando y destruyendo, o si se recurre a la música habrá que memorar los acordes de la luz y las tinieblas. ¡Fragor!, ¡Fragor!)

Hay un cuerpo como lluvia de cenizas. Hay un cuerpo material para que la idea de la pobreza desnude su impotencia. El cuerpo del ser en la derrota: el cuerpo del fracaso de la historia como sueño humano. Ese cuerpo excluído de los atributos de su mismidad, porque el reconocimiento del cuerpo del otro se agotó en la práctica de la usura.
Hay un cuerpo que anda por el mundo, sin espacio en el mundo. Sombra y fantasma. Un cuerpo demandado, sometido, ultrajado, amputado, violado, abusado, despreciado, disciplinado, torturado, condenado en el hacer y en el no hacer. (¡Palos por si bogas y palos por si no bogas!)
Ese cuerpo testigo de la vida como agonía de la vida.
Ese cuerpo sujeto de la agonía, ese cuerpo territorio de la agonía, como si fuera todo el cielo y toda la tierra...
Ese cuerpo que narra -minucioso, exasperante...-
la historia del propio dolor humano.
Ese cuerpo de la pobreza sirviente de otras vidas que existen a partir de su vida, y al que se le exige (mientras se lo aleja, se lo exilia, se lo niega) la más preciada conducta de vida en el vivir de otra vida, privilegiada como única y elegida vida, desde el bien de la razón y el bien del corazón. O sea: un espacio de representación, unas reglas de acción legitimadas por sí y en sí, que rechazan drásticamente todo lo que huela a cuestionamiento, a simple diferencias en el saber y en los sentimientos, ni siquiera se podrá imaginar por fuera de lo imaginado sin que ocurra el castigo.

El cuerpo de la pobreza ha sido puesto fuera del tiempo. Ha sido puesto fuera de sí. Es un acontecimiento sin especificidad ni distinción. Amorfo y eterno.
Ese cuerpo de hombre, de niño... Ese cuerpo de mujer irrepetible pasará a ser una ola en el mar, un cuerpo en el sinfín de los cuerpos, en el agotamiento de la pobreza.
Un cuerpo de mujer, maldito y malnacido, objeto de la ira de cualquier dios que se precie, pasto donde come el Maligno, cama donde fornican todos los demonios de la tierra y del infierno.

miércoles, 28 de enero de 2009

Chile: El fascismo nuestro de cada día


Se nos tiene convencidos de que el fascismo es exclusivo de la derecha, no obstante el fascismo eterno está todos los días junto a nosotros.



Se nos tiene convencidos de que el fascismo es exclusivo de la derecha, no obstante el fascismo eterno está todos los días junto a nosotros, desde un pasado pensado para construir futuro en afán de trascendencia y por lo tanto de conservación de un orden jerárquico y dogmático.
El reduccionismo binarista de la falsa dialéctica existente entre derecha e izquierda intenta hacer el bloqueo de asociaciones completamente atingentes, como que en Chile durante estos 20 años de "democracia" se ha perfeccionado el estado políciaco-empresarial heredado por Pinochet. El poder que ha detentado la Concertación, o los partidos dominantes de una supuesta centro izquierda, ha tenido una fuerte influencia del más clásico autoritarismo.

Las fuerzas armadas han estado ligadas también a la centro izquierda. Ya lo vemos con González Videla, el "Gabrielito" de Neruda, que consiguió seducir al bate inspirándolo al vuelo poético, para luego traicionarlo a él y a la "Alianza democrática" que le diera la primera magistratura. El "paco" Ibañez, luego de su reaccionario primer mandato y su posterior exilio, volvió con "legitimas aspiraciones" apoyadas por el movimiento nazi criollo, pero le ganó Alessandri. Mientras fue senador se preparó para competir nuevamente en 1952, año en que el "General de la Esperanza" fue respaldado por el Partido de Mujeres y el Partido Agrario Laborista, que le dieron el segundo gobierno, donde abolió la "Ley Maldita" que proscribía a los comunistas. Algo es algo.

Variopinta, camaleónica, gatoparda es nuestra clase política, en donde el discurso es tan amplio, que hace goles a diestra y siniestra a un incauto arquero que no tiene equipo y que apabullado por los embates decide mirar desde el travesaño.

Tenemos señores y señoras que creen en la disciplina de la RDA, en la dominación del Estado moderno por medio de la soberanía, teniendo potestad incluso de los crímenes cometidos en contra de la escuadra civil chilena, sustentando el rescate de Pinochet, efectuado por el Ministro del Interior de ese entonces, José Miguel Insulza.
La llegada de Pinochet al Parlamento, el poder que democratiza el Estado, y el afectuoso recibimiento de Andrés Zaldívar, que ese mismo día fue elegido presidente del Senado, los conceptos de honor y gloria para José Bernales y el decreto presidencial de Verónica Michelle de dos días de duelo nacional, sin dejar de mencionar la medular intervención "democrática" de la constitución gremialista realizada por Ricardo Lagos, que por medio de su firma avaló leyes como la antisindical, seguridad interior del Estado, antiterrorista, entre otras aberraciones en un Estado de derecho, hacen pensar que los tótem patriarcales de discursos donde se declaran principios que nunca son finales, el marketing político, el lenguaje técnico que coloca a los adminis-traidores del poder, en posición de "autoridades", el lenguaje "cientifico" de gerontócratas de cuello y corbata que recurren a hipócritas giros de palabras extraídas de algún almanaque leguleyo con el afán de intimidar y confundir con su lenguaje de castas, son los que mantienen limitados los sueños jóvenes de todos.

Los zares republicanos que defienden a toda costa su pasado heroico y que hace 20 años tiraron la toalla y colgaron los guantes, se alejan de las experiencias vitales de los seres humanos, marcando a la nación con una identidad mercantil, derrotista y acomodaticia. A causa de esto, atomizada, dispersa, aún miedosa, o simplemente apabullada por el poder.

Lo más triste es que el señorito Harboe, un joven de la patria por así decirlo, de carrera política ascendente, haya sido trincado por los tentáculos más viscosos del fascismo eterno, convirtiéndolo en un gringoprusianonazifascistaconcertacionista (lo más granado de las corrientes que nos dominan) El delfín retrata de la mejor forma el oscuro mapa del miliquismo chileno y su consiguiente progreso, que con máscaras civiles de talante soberbio y democrático, sostenida por los gruesos elásticos del Estado de Derecho, solapa ignominiosas perversiones, sin ser estas de izquierdas ni derechas, sino nada más fascistas, pues provienen de un poder totalizante encarnado por el Estado.

Karen Hermosilla

Chile: Hacia la unidad anticapitalista



La dictadura militar ya habían cumplido su labor y paulatinamente comportaba un riesgo para la estabilidad del modelo.


1. Desde el término de la dictadura a fines de los 80, en Chile durante los gobiernos civiles la lucha de clases se ha ofrecido en términos encubiertos, puntuales, casi siempre economicistas.

2. En la década de los 90 se vivieron los ecos de la lucha antidictatorial en un marco de reflujo sustantivo de la organización y combate de los trabajadores y el pueblo. Por arriba, la Concertación logró desarticular el movimiento de masas que ya iba a la baja vertical inmediatamente después de que ganará el NO en el plebiscito de 1988. La paz social necesaria para garantizar la gobernabilidad burguesa sobre el formato de una democracia amañada por las decisiones de un puñado de direcciones partidistas autorizadas por el imperialismo norteamericano y la socialdemocracia europea, se apoyó sobre el continuismo neoliberal, el espejismo de la libertad de opción y participación, y la alienación del consenso, la unidad nacional, la democracia electoral y clientelista y el consumo. Esta nueva estrategia imperialista se impuso, prácticamente, en todo el Continente.

Las dictaduras militares ya habían cumplido su labor y paulatinamente comportaban un riesgo para la estabilidad del modelo. Producto del avance exponencial de la organización resuelta de amplios sectores de trabajadores y pueblo latinoamericano durante los 60 y 70, como efecto ejemplar del triunfo de la Revolución Cubana, la guerra de Vietnam, la existencia de los llamados socialismos reales en un tercio del planeta, los movimientos antisistémicos en el corazón del principal Estado imperialista, y la relativa compensación de relaciones de fuerza entre capital y trabajo, se abrió un nuevo escenario global que en Chile cristalizó con la llegada al Ejecutivo de la Unidad Popular. Sin embargo, el imperialismo, desde sus costados fascistas, logró reestablecer el orden de sus intereses a través de dictaduras militares, patrón político demandado por el nuevo ciclo histórico fundado por la contrarrevolución capitalista.

De este modo, fueron diezmadas materialmente las expresiones más decididas y anticapitalistas del Continente, descabezando los liderazgos construidos a lo largo de décadas por la clase trabajadora. Tras la estrategia política imperialista para la Región estaba la ofensiva del capital ante la baja tendencial de la ganancia y la crisis de sobreproducción de fines de los 60 y comienzos de los 70 que la burguesía mundial resolvió liberando el dólar de su convertibilidad en oro y expandiendo, sin regulación alguna, la internacionalización del capital financiero y especulativo. Las dictaduras militares y los gobiernos “democráticos” del capital en América Latina fueron los facilitadotes inmejorables para la recomposición de los intereses de las clases dominantes mundiales y, por extensión y subordinación, de las nativas. La división mundial del trabajo en los tiempos de los regímenes militares profundizó la dependencia de los países latinoamericanos, condenándolos, una vez más, a meros territorios exportadores de recursos naturales finitos, aniquilando rápidamente los incipientes procesos de industrialización pre-dictatoriales.

El llamado neoliberalismo, que hizo sus primeras armas continentales –y acaso planetarias- en Chile por medio del imperio del capital sin báscula y la violencia de clase mandatada por los gobiernos de Reagan y Thatcher, impuso la privatización de los recursos económicos nacionalizados y los derechos sociales parcialmente estatizados en el período anterior; las relaciones comerciales asimétricas; la financiarización de la economía tutelada por las corporaciones bursátiles imperialistas y la represión política. La contrarrevolución se erige y erigió sobre un paradigma de acumulación capitalista más radical que el existente durante los inicios de la guerra fría. Primero a punta de metralla, y luego en los 90, con la anuencia de los gobiernos democrático burgueses, se destruyó todo vestigio de protección del trabajo, toda armadura jurídica acaudalada por las clases populares en años y años de lucha.

3. En los 90 y hacia la primera década del siglo XXI, en Chile campea la superexplotación del trabajo –de donde siempre deviene la valorización y la ganancia- mediante la flexibilidad laboral, la polifuncionalidad, la precarización del empleo, y la feminización y rostro juvenil de la pobreza. Tanto la seguridad social, como la movilidad social a través de la capacitación educacional formal son historias antiguas y puro relato de la propaganda de la clase en el poder. Sin embargo, como contraparte proveniente del desarrollo de las fuerzas productivas en el mundo y en Chile, y de la calificación superior demandada a la actual fuerza de trabajo, jamás los patrones resultaron más prescindibles para la conducción económica y política de la sociedad.

Hoy, más que ayer, amplias fracciones de los trabajadores y el pueblo chileno cuentan con las facultades científico-técnicas para conducir la sociedad bajo un orden socialista capaz de combinar la igualdad con la libertad de ella parida. Naturalmente, ante estas evidencias históricas y estratégicamente peligrosas para la minoría en el poder, desde arriba se emplean diversas políticas de dominación y hegemonía que se expresan violentamente en los centros de trabajo; ideológica, cultural y propagandísticamente en los hogares mediante los dispositivos de alienación basados en los medios de comunicación de masas (si un buen día la gente dejara de comprar televisores, el poder los regalaría); y mediante el temor, el consumismo y el endeudamiento.

4. A diferencia de experiencias de impronta pro-popular en curso, como la venezolana y, más de cerca, la boliviana, en Chile la reorganización de la clase trabajadora y el pueblo ha tomado mucho más tiempo. La brutalidad con la que operó nativamente la contrarrevolución capitalista –a la cual es preciso agregar la cooptación política para el proyecto neoliberal de muchos cuadros dirigentes otrora anti-dictatoriales, resultó de una eficacia apabullante. Otro sector importante de militancia popular envejece en sus “cuarteles de invierno”, mientras lentamente se reconstruyen los nuevos relevos históricos para la conducción política desde los intereses profundos y luchas genuinas de las clases subordinadas..

5. Durante la primera década del siglo XXI, por abajo, se han ofrecido interesantes luchas como la de los estudiantes secundarios el 2006; la de los trabajadores subcontratistas del cobre y las forestales el 2007; combates originados por la demanda habitacional y luchas asociadas a polos sindicales acotados. El conjunto de las luchas parciales del siglo XXI en Chile ponen en vitrina de manera incipiente los límites de la democracia burguesa, hoy en un contexto de crisis económica y crisis de representatividad formal ante su descrédito creciente (sólo vota la mitad de los facultados para hacerlo). Cada uno de los episodios que descubren la lucha de clases en Chile, por sí solos e incluso todos juntos, todavía están lejos del “caracazo”, el “argentinazo” o la “guerra del agua” en Bolivia. Es decir, las luchas y organizaciones más estructuradas y estables de lucha aún resultan insuficientes como para hablar de un “movimiento social y popular en auge”.

Lo realmente existente son las partículas dispersas y todavía embrionarias de un futuro movimiento político social capaz de probarse en batallas poderosas y con el tonelaje necesario para obtener victorias parciales significativas. Lo que realmente existe es la posibilidad –alentada objetivamente por la crisis económica mundial y su aterrizaje en Chile- de construir procesos de unidad política mínima para enfrentar el período. Aquí se habla de empeños anticapitalistas con independencia política de clase (de la patronal, del Estado y sus expresiones orgánicas), y convicción de poder y mayorías que, no obstante, recién están deshaciéndose de la desconfianzas mutuas, el encapsulamiento, el aparatismo, la ausencia del debate fecundo que requiere una política justa desde y para el conjunto de los trabajadores y el pueblo. Asimismo, apenas comienzan a desprenderse de atavismos y traumas político-ideológicos heredados de la Unidad Popular y la lucha antidictatorial. Aquí se habla de que existen las condiciones para establecer las matrices de la unidad de los empeños anticapitalistas en un continente político y social amplio, vasto, de masas, abierto y público, que no ponga en riesgo la subsistencia de cada empeño independiente como condición para ser parte del movimiento político común.

6. En términos de las condiciones para arribar a la unidad posible en clave de masas y como punto de arranque para constituirse en alternativa plausible mañana, ¿Cómo se puede empezar? Con el fin de salvar discusiones estrategistas, sobreideologizadamente estériles, o simplemente mezquinas y reñidas con la construcción colectiva radicalmente democrática que precisa la composición ancha de los intereses de los trabajadores y el pueblo, resultaría más eficaz, a través de una convocatoria amplia, convenir un programa mínimo o plataforma de lucha inclusiva y ordenadora de las batallas contra el capital y sus manifestaciones. Una llegada así resultaría transitoria y prometedoramente efectiva como prólogo de un derrotero cuyo horizonte sea la unidad política superior y a largo plazo. Y para ello se requieren luchas comunes, orgánica mínima, comunicaciones y recursos humanos y materiales básicos, y sobre todo, victorias parciales significativas que funcionen para visibilizar y prestigiar una alternativa político social eficiente y tangible para las grandes mayorías.

7. ¿La lucha electoral? Efectivamente es una lucha táctica determinada, en la medida que colabore con la construcción de la fuerza social transformadora, independiente y anticapitalista capaz de cambiar la vida de Chile en el futuro. Sin embargo, más allá de los devaneos teoricistas, las actuales condiciones de fuerza y experiencias cercanas pre-existentes, hoy, en enero de 2009, las elecciones sólo podrían ilustrar la debilidad de la semilla política unitaria popular. Si no se ha constituido el movimiento ancho, sus luchas mancomunadas y direccionadas, sus victorias parciales y la ocurrencia de hechos político-sociales que lo conviertan en actor visible e influyente en el escenario explícito de la lucha de clases y las demandas profundas de los trabajadores y el pueblo, ¿Qué sentido tiene en términos inmediatos, la participación electoral aquí y ahora, si aún no se genera siquiera la unidad mínima de las fuerzas realmente existentes del campo popular?

Hasta la lucha electoral exige condiciones mínimas de fuerza para resultar efectiva política y propagandísticamente. Y en este artículo no se quiere abundar sobre el descrédito creciente respecto de la democracia formal; los magros resultados obtenidos por candidaturas populares incluso distintas a las de la izquierda tradicional; y en resumen, detallar las relaciones de fuerza concretas que aún predominan en Chile y que permanecen distantes todavía de su reversión (incluso bajo las concepciones más “revolucionaristas” de la historia y menos “etapistas” que se esgriman). Lo principal es convenir voluntades y partir por el principio. Como existe el aventurerismo y voluntarismo militarista, existe el aventurerismo y voluntarismo electoralista. Ambas son ilusiones infecundas para los intereses de los trabajadores y el pueblo.


A.FIGUEROA C. KAOS-CHILE

MENTIRAS Y MEDIOS: ética periodistica


La prensa española contra Bolivia y contra la democracia



Imaginemos que el referéndum es en España, que más de un 60% de la población la aprueba, pero que en el País Vasco y Cataluña la mayoría es contraria. ¿Diríamos que “España se aleja de la democracia”, que el resultado “divide al país”, que representa “un paso atrás para España”? ¿Aceptaríamos que País Vasco y Cataluña se sintieran “autorizados para continuar su inagotable tarea de socavar el poder central”? Pues tales son los juicios que aparecen en nuestra prensa reaccionaria cuando el caso es Bolivia y la constitución aprobada amenaza los privilegios de la oligarquía empresarial.

Dos temas dominan los editoriales. El primero es la absurda pretensión de que este referéndum divide al país:

“consagra la división entre indígenas y no indígenas” (El Periódico)

“ha dejado un país dividido” (La Vanguardia)

“Morales debe abandonar su política de confrontación” (El País)

El fundamento de esta idea queda claro en el editorial del ABC:

“ es más probable que las divisiones que han quebrado la cohesión de la sociedad boliviana se vean agravadas cuando Evo Morales intente aplicar un marco legal que rechaza una parte importante de la sociedad, mayoritariamente en las ciudades y en las regiones más industriales.”

Es decir, la división no la causa la Constitución sino el rechazo a la misma por parte de esa “parte importante”, aunque minoritaria, de la sociedad. Pero esa actitud, de no aceptar lo que la mayoría de la población elige, es una actitud antidemocrática, así como la de los medios que apoyan ese rechazo.

El segundo tema es el de presentar la Constitución como una amenaza “indigenista”:

“el movimiento indígena avanza” (La Vanguardia)

“La Bolivia indígena” (El País, título del editorial)

“el caudillo indigenista boliviano Evo Morales ha logrado imponer una Constitución” (ABC)

“régimen político basado en criterios socialistas, en lo económico, y racistas, en lo social.” (ABC)

“el programa indigenista de Morales” (El Periódico)

“otorga privilegios a grupos étnicos en detrimento de otros” (La Razón)

Quien intente encontrar una mínima argumentación para esta tesis racista, la de una supuesta discriminación a favor de los indígenas, buscará en vano. Valga como ejemplo un “reportaje” de la periodista de El País Soledad Gallego-Díaz (24/1/09). En dicho reportaje, titulado “Poder indígena en la Bolivia de Evo”, la única referencia al tema es el siguiente párrafo:

“Nadie discute que la nueva Constitución, o la acción del Gobierno, esté inspirada en un vehemente deseo de integrar a los indígenas en la vida política y económica del país, de la que fueron excluidos brutalmente durante toda la historia boliviana, pese a constituir el 80% de la población, ni su deseo de mejorar el nivel de vida de esos pueblos, siempre desposeídos.”

Entonces, ¿cuál es el problema? ¿superar la “exclusión brutal” de los indígenas es el problema? ¿mejorar su nivel de vida? ¡Ética periodística!

Javier Adler
Kaosenlared