jueves, 10 de septiembre de 2009

Honduras, un niño contra el golpe

Oscar David Montesinos, un niño de 10 años, se ha convertido en un símbolo de la resistencia. Impresionante vídeo del menor enfrentándose al golpismo de Goriletti


Oscar David Montesinos, un niño de 10 años, se ha convertido en un símbolo de la resistencia contra el golpe que derribó, hace dos meses, al presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya.
Cubadebate

Oscar David Montesinos, un niño de 10 años, se ha convertido en símbolo de la resistencia contra el golpe de Estado en Honduras, después de su intervención en concierto “Voces contra el golpe”, que tuvo lugar el pasado domingo 24 de agosto en Tegucigalpa.

“Mas duro con los golpistas; Micheletti que te vas, que te vas!”, dijo Oscar David en durante el Concierto Voces contra el Golpe, mientras se cambiaban los instrumentos en el escenario.

Al concierto asistieron unas 8 000 personas, que se congregaron en Tegucigalpa para recibir a los artistas en apoyo y solidaridad la lucha de resistencia. El niño tiene apenas 10 años.

Impresionante vídeo del menor enfrentándose al golpismo de Goriletti


Historiadores expresan su solidaridad con el pueblo Mapuche

Rechazamos la militarización, la instauración de un régimen permanente de vigilancia y terror policial, el encarcelamiento y procesamiento de comuneros mapuches y el asesinato de Jaime Collío.


El Comité de Iniciativa de la Segunda Declaración de historiadores en apoyo al pueblo mapuche (19 de agosto de 2009), invita a los historiadores, profesores y estudiantes de Historia a expresar su solidaridad con las reivindicaciones de este pueblo el jueves 10 de septiembre de 2009, a las 11,30 hrs. en las escalinatas del Archivo Histórico Nacional.

(Metro: Santa Lucía).

Santiago, septiembre de 2009.

DECLARACIÓN PÚBLICA

Con dolor e indignación, los historiadores e historiadoras que suscribimos esta declaración, constatamos que la interpelación que le hiciéramos a la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, en enero de 2008, en torno a acoger las demandas históricas del pueblo mapuche no sólo no ha sido escuchada, sino que, por el contrario, el cerco represivo y mediático se ha intensificado. Prueba de ello es el asesinato el miércoles 12 de agosto del joven comunero mapuche Jaime Mendoza Collío. Queremos, en consecuencia, ratificar ante el pueblo chileno y la comunidad internacional lo señalado hace un año y medio atrás.

Rechazamos la militarización del Gulumapu (territorio histórico del pueblo mapuche), la instauración de un régimen permanente de vigilancia y terror policial, el encarcelamiento y procesamiento de comuneros mapuches y el cobarde asesinato de Jaime Mendoza Collío.

Consideramos que situaciones de esta naturaleza tienen una larga génesis histórica, que arrancó con el proceso de conquista y ocupación militar de la Araucanía por las huestes españolas en el siglo XVI, cuando empezó el proceso de usurpación de las tierras indígenas. Si bien la resistencia mapuche logró contener durante los siglos coloniales y en las primeras décadas republicanas el avance invasor, durante la segunda mitad del siglo XIX, a medida que el Estado nacional chileno se consolidaba, nuevamente la clase dominante fijó sus ojos en esos territorios, desplegando la mal llamada “Pacificación de la Araucanía”, que culminó con el despojo violento de las tierras del pueblo mapuche y su confinamiento en reducciones que han perpetuado su pobreza, marginación y discriminación hasta nuestros días.

Desde entonces la lucha de los mapuches por recuperar sus tierras ancestrales no ha cesado aunque se ha manifestado de manera diversa y ha conocido avances y retrocesos según los momentos históricos. Comenzando con la constitución de las primeras organizaciones mapuches (mutualistas y culturales) a comienzos del siglo XX hasta las actuales recuperaciones de tierras, pasando por la participación en partidos políticos, el levantamiento de Ranquil de 1934 (en alianza con campesinos pobres chilenos) y las “corridas de cerco” de los años de la Reforma Agraria, se puede observar una notable continuidad histórica en las demandas de tierra, justicia y libertad de este pueblo.

En los últimos años las reivindicaciones históricas mapuches han sido enfrentadas por el Estado de Chile de manera esencialmente judicial y policial, criminalizando sus luchas y negándose al reconocimiento de su autonomía como pueblo. Esto se ha traducido en una creciente militarización de la Araucanía, la aplicación de la Ley Antiterrorista, heredada de la dictadura militar, y el cerco mediático oficial respecto de la realidad que se vive en ese territorio.

Los principales agentes del Estado, al igual que las autoridades regionales y locales de la Araucanía, los partidos políticos representados en el Parlamento, las organizaciones empresariales y la mayoría de los medios de comunicación social han patrocinado o avalado esta ofensiva represiva contra las comunidades mapuches, guardando un silencio cómplice o deformando groseramente lo que está ocurriendo.

Esta situación requiere un drástico cambio de política del Estado de Chile, que debe asumir un reconocimiento pleno de la diversidad de pueblos originarios existente en nuestro país, lo que implica, entre otros puntos, la autonomía política de las comunidades indígenas, la devolución de sus tierras arbitrariamente usurpadas en base al “derecho de Conquista” y el pleno respeto de los Derechos Humanos de sus integrantes.

Frente a la justicia de las demandas históricas del pueblo mapuche y teniendo presente el actual escenario represivo que el Estado chileno ha configurado en la Araucanía, manifestamos nuestra más profunda solidaridad con el pueblo mapuche y advertimos a las autoridades de gobierno que la violencia desatada por la policía en la región sólo legitima el derecho a la autodefensa de aquellos históricamente agredidos.


KAOSENLARED

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Chile: la memoria y el futuro

Historia justicia Latinoamérica política internacional



Mario Amorós

En el corazón de Santiago de Chile se alza el imponente edificio construido por el Gobierno de Salvador Allende para la Tercera Conferencia Mundial de Comercio y Desarrollo de Naciones Unidas, que en su origen adoptó el nombre de Gabriela Mistral. En abril de 1972, en la inauguración de aquella Conferencia, el presidente Allende pronunció un memorable discurso en defensa del derecho de los pueblos del Tercer Mundo a nacionalizar sus riquezas naturales para ponerlas al servicio de su desarrollo social y económico, tal y como su país había hecho un año antes: el 11 de julio de 1971, el Congreso Nacional había aprobado, por unanimidad, la estatización de la gran minería del cobre, el “sueldo de Chile”, en palabras de Allende, que aportaba a la nación más del 70% de sus ingresos por divisas.

Después del 11 de septiembre de 1973, con La Moneda devastada por el bombardeo de la aviación, la Junta encabezada por Pinochet se instaló en este enorme edificio y lo rebautizó con el nombre de Diego Portales, el arquitecto del régimen oligárquico con la Constitución impuesta en 1833. La huella de los golpistas aún persiste allí: las puertas de sus salas de conferencias tenían un elaborado pomo labrado con la forma de un puño alzado, muestra del orgullo de una clase obrera que construía el socialismo en democracia, pluralismo y libertad. La dictadura no dudó en girar esos pomos para colocar los puños hacia abajo, toda una metáfora de la refundación neoliberal del país impulsada por Pinochet y los Chicago boys. Chile evoca estos días los 36 años del golpe de Estado con la noticia del procesamiento de más de 130 represores, dictado por el juez Víctor Montiglio, debido a su responsabilidad en la desaparición de centenares de militantes de izquierda entre 1974 y 1976. La memoria de los años más duros de la dictadura se entrelaza con la coyuntura política, condicionada por los comicios del 13 de diciembre, que renovarán la Cámara de Diputados y la mitad del Senado y elegirán al sucesor de Michelle Bachelet. Después de 20 años de hegemonía indiscutida de la Concertación de Partidos por la Democracia, por primera vez el candidato de la derecha, el empresario multimillonario Sebastián Piñera, encabeza las encuestas, aunque permanece alejado de la mayoría absoluta que evitaría una segunda vuelta, que tendrá lugar el 17 de enero.

El perfil de los cinco candidatos que probablemente le disputarán la Presidencia de la República, todos procedentes de una Concertación en proceso de descomposición, confirma el fin de un largo ciclo inaugurado por la derrota de Pinochet en el plebiscito de 1988 y la victoria de Patricio Aylwin en 1989. El candidato de la coalición gubernamental, el democristiano Eduardo Frei (presidente entre 1994 y 2000), es el único que valora satisfactoriamente el balance de dos décadas de Gobierno. Jorge Arrate (ministro con Allende, Aylwin y Frei y ex presidente del Partido Socialista) es la opción del Partido Comunista, la Izquierda Cristiana y sectores muy representativos procedentes del socialismo y quien plantea un programa de transformaciones más nítido, con la renacionalización del cobre entre sus propuestas más relevantes. Los senadores Alejandro Navarro (también alejado del PS) y Adolfo Zaldívar (ex presidente de la Democracia Cristiana) aparecen con escaso apoyo en unos sondeos que casi a diario confirman el sorprendente respaldo al diputado Marco Enríquez-Ominami, procedente de las filas socialistas. Enríquez-Ominami, hijo de Miguel Enríquez (el secretario general del Movimiento de Izquierda Revolucionaria muerto en 1974 cuando combatía contra decenas de agentes de la DINA), utiliza hábilmente su juventud (36 años), su aparente distanciamiento de la política tradicional y las nuevas tecnologías, así como un programa muy ambiguo, con guiños tanto a la izquierda como a la derecha (acaba de proclamarse “pinochetista” en relación con una posible salida al mar para Bolivia), para concitar un apoyo social que amenaza ya las posibilidades de Frei de superar la primera vuelta, algo impensable hace unos meses.

La otra novedad de estas elecciones es el “acuerdo instrumental” suscrito por la Concertación con el Partido Comunista y sus aliados para presentar una lista unitaria de candidatos a diputados con la aspiración de conquistar una amplia mayoría frente a la derecha y poner término a dos décadas de exclusión parlamentaria del PC. La ley electoral (impuesta por Pinochet en su Constitución de 1980) exige votaciones próximas al 30% para alcanzar un escaño y concede, de manera calculada, una desproporcionada representación al segundo bloque (la derecha), por lo que garantiza casi un empate técnico en el Congreso Nacional que impide la aprobación de las reformas democráticas pendientes. A un año de la conmemoración del bicentenario de la independencia, Chile se acerca a una encrucijada trascendental. Sebastián Piñera representa la perpetuación del modelo neoliberal, la persistencia de la herencia pinochetista (código laboral represivo, ley electoral binominal, privilegios de las Fuerzas Armadas, Ley de Amnistía de 1978) y un viraje conservador en política internacional, frente al positivo balance de Michelle Bachelet en este último terreno. Su posible rival en la carrera definitiva hacia La Moneda, Eduardo Frei o Marco Enríquez-Ominami, se decidirá a enfrentar las asignaturas pendientes de la Concertación (nueva Constitución, renacionalización de la minería del cobre, justicia para el pueblo mapuche, una nueva política económica y social que supere el paradigma neoliberal) si la izquierda que encarna sobre todo la candidatura de Jorge Arrate alcanza un significativo apoyo popular que pueda condicionar la segunda vuelta y si el partido de Pablo Neruda y Víctor Jara retorna al Parlamento. Sólo así el puño podrá alzarse de nuevo.

Mario Amorós es Periodista e historiador. Su último libro es ‘Compañero Presidente. Salvador Allende, una vida por la democracia y el socialismo’

Ilustración de Mikel Casal

jueves, 3 de septiembre de 2009

CRONICA DE UN VIAJE: los dos Chile: el de hoy y el de siempre


por Rogelio de la Fuente (México)
El autor es médico, ex diputado socialista. Vive en México.

Me ha llegado una carta que me envió un compañero que viajó y regresó de Chile también recientemente, de la que transcribiré unas líneas que me parecen de interés. Dice: “Cuando uno viaja a Chile y aterriza, desgraciada y obligadamente en Santiago, se baja del avión con la maleta repleta de recuerdos y el deseo por adelantado de que al regreso se cambie por otra llena de esperanzas. Todo viajero hace el vuelo con lo que tiene, a saber cantidades variables de unos y de otras y esas proporciones son las que determinan el resultado más o menos feliz o infeliz del viaje.

"Y como yo no escapo a esta condición adelanto la advertencia. Antes que nada debo relatar que la línea aérea LAN de [Sebastián] Piñera extravió mi maleta dándola por irrecuperable con el pago, ¿ensayo de cohecho?, correspondiente. El enojoso incidente me enrabió más aún porque amablemente me recomendaron tomarlo como un simple adelanto ya que, me dijeron, en las elecciones próximas es muy posible que lo mismo le suceda a todo el país cuando el ‘realismo sin esperanza’ sustituya a la gastada ‘esperanza sin realismo’”. Hasta aquí la carta de mi amigo.

Viajé a Chile y me tocó la triste coincidencia de la muerte de la compañera Tencha [Bussi de Allende] y en sus funerales el encuentro con decenas de amigos y compañeros, viejos cuadros socialistas y comunistas, sobre lo que conversaremos cuando se exponga el vídeo sobre los funerales.

El Chile de hoy no es el nuestro. La entente de la post dictadura ha sido capaz de imponer un gran cambio cuyo diagnóstico descarnado duele. El país se ha “renovado” y aunque los materiales utilizados no tengan nada de nuevo, nuestro país es otro.

¿Quien lo ha cambiado? La más poderosa alianza política de todos los tiempos, el Partido Transversal, constituido por la Concertación con su izquierda neoliberal, que es el PS, y la derecha y el empresariado (que ahora actúa en forma autónoma). La clase política es ahora clase político-empresarial (todo dirigente es empresario, todo miembro de la clase política ha enriquecido y la mayoría, de una u otra manera, esquilma al fisco)

¿Como opera el Partido Transversal? Juega en dos canchas a la vez, Ascenso y Primera, y con una gran ductilidad y eficacia. En lo menor, en la cancha del Ascenso, ostenta un enconado partido entre oposición y gobierno. Por ejemplo, en las elecciones donde se disputa el reparto del animal, en la tarea legislativa, en los derechos humanos, en los nombramientos de la alta burocracia, etcétera.

En lo mayor, la profesional, se juega un partido sin público con empate pactado y completo acuerdo, contubernio hoy llamado consenso donde se deciden los grandes problemas de Chile, por ejemplo la reentrega del cobre y de la minería a las trasnacionales norteamericanas (hoy Chile conserva solo el 30 por ciento del cobre a través de Codelco, que muchos quieren privatizar en porcentajes variables). También en esta cancha se acuerda sobre otros temas gordos como la mantención de la Constitución pinochetista, del sistema binominal y del neoliberalismo, lo que explica cómo esos objetivos son alcanzados con mayorías de “gobierno y de oposición” que en esta cancha juegan con la misma camiseta.

Principales herramientas e instrumentos utilizados en el cambio

1.- Concentración del poder político sustituyendo a la sociedad por una minoría política cupular, tumoral, invasiva (incluidos los partidos) con la aparición del “operador político” encargado del acarreo y la constitución del Poder Cupular, que ha terminado por conformarse con unas cuanta familias en un nepotismo que comprende hasta las terceras generaciones Se ha destruido planificadamente la histórica participación social chilena (juntas de vecinos, clubes deportivos, centros de padres y, por cierto, partidos políticos (hoy hay 3 millones 200 mil chilenos que rechazan la inscripción electoral o que se abstienen o votan en blanco). De esta manera se ha impuesto un sistema antidemocrático, ¡con voto libre!, que ha concentrado el poder político en cúpulas cada vez más poderosas que han desterrado la participación social y en los partidos a las bases militantes.

2.- Concentración del poder económico, que no es sino la continuación y perfeccionamiento del neoliberalismo heredado de la dictadura, concentración que, como se sabe, la ubica entre los primeros lugares de inequidad mundial y sólo superada por cinco o seis de los países africanos más inequitativos. En este plato es que ha surgido la izquierda neoliberal que representa el Partido Socialista, que hace suyos los principios del capitalismo.

3. Desnacionalización: sus ejemplos más ostensibles están en el cobre y la gran minería, pero que se extiende al agua, mares, bosques, islas, educación, cultura, todo vendido a precio vil.

4.- Dictadura comunicacional: La apariencia democrática muestra su gran capacidad de mistificación. Lo que no pudo Pinochet lo ha logrado la Concertación asfixiando y liquidando todo medio crítico o de izquierda, como han sido los casos de Análisis, Clarín, Fortín Mapocho, revista Rocinante, negándoles el avisaje fiscal que va casi en el 100 por ciento al duopolio de El Mercurio y La Tercera. Paradigmáticos son los casos de la negativa a devolver y pagar la indemnización a don Victor Pey, que hasta hoy no ha podido recuperar los bienes del diario Clarín en interminables juicios internacionales que procura el gobierno de las Concertación, así como también el bloqueo diplomático a la ayuda belga para la revista Análisis instruido por el gobierno de Aylwyn, y la “compra” directa de periodistas por la embajada yanqui, todo lo cual está suficientemente probado ante la complicidad política cupular y la indiferencia de la opinión pública

5.- Cultivo y perversa mantención del temor y el miedo social. Antes a las balas y ahora a la inseguridad laboral, al endeudamiento (70 por ciento de endeudamiento promedio salarial mensual de la población trabajadora) y a la discriminación laboral y social.

¿Cuáles han sido los resultados?

1. Enajenación, exilio y control de la sociedad, exclusión política. Han logrado enajenar a una parte importante del pueblo y arrinconar en la parálisis otra parte que sufre el acoso mediante el endeudamiento, el temor laboral perversamente cultivado y el neo-chauvinismo. Han logrado la paz social mejor que con los fusiles y ya en gran medida hay una masa indiferente que no reacciona política ni moralmente.

2.- Destrucción de valores nacionales levantados en largos años por la sociedad y su sustitución por los inevitables del neoliberalismo: competencia por solidaridad, individualismo por colectivismo, enriquecimiento inescrupuloso por austeridad, delincuencia cupular por moral pública.

3. Destrucción de la moral pública y corrupción como herramientas de gobierno tolerada y admirada (ejemplo, el MOP de Ricardo Lagos, auditorías de Puccio, coimas de Patricio Rojas). Tolerancia y valoración con la delincuencia lobbysta, ejército de negociadores que gestionan el interés extranjero en contra de los nacionales (Correas y Cía. Ilimitada) y con la impunidad de los delitos a los derechos humanos.

4.- Desigualdad y competitividad. Con récords mundiales que condicionan a los dos Chiles: el de abajo, segregado, que tiene un destino que se cumple fatalmente en la salud, la educación, el trabajo, la vivienda, la alimentación y el domicilio (cada Chile sabe donde vive) y el de arriba, cupular-empresarial-neoliberal, que invade mercados extranjeros no sólo con mariscos y vino sino que con capitales

5.- Aparición de la izquierda neoliberal en un hecho insólito: un socialismo neoliberal de franca adscripción capitalista.

5.- El éxito neoliberal. Innegable. Ha logrado ganar cuatro elecciones presidenciales manteniéndose en el poder por casi 20 años y es la experiencia neoliberal más exitosa del continente y tal vez del mundo subdesarrollado. En plena crisis mundial el dólar cae, pero el peso chileno se revalúa más que ninguna otra moneda en el mundo.

La recesión se recuperará antes que en los demás países

Con sabiduría y prudencia han impuesto la comparación histórica con los años de hambruna de la dictadura y han mantenido un mezquino chorreo y mejorías en la inversión social, insignificantes si se los compara con la gran mascada de la oligarquía empresarial pero que sumada las otras herramientas han sido suficientes para postergar la demanda social y mantener el statu quo.

Los indicadores de salud en niveles semejantes a los de países desarrollados (herencia de muchos años), leyes de protección junto a otras de desprotección social: jubilación de dueñas de casa y trabajadoras del hogar, indefensión laboral, la vacuna antigripe de cobertura total, los dos bonos de 40 mil pesos para paliar la crisis a parte importante de la población, la cobertura educacional total con almuerzo al 100 por ciento pero con una educación destruida, o los planes habitacionales numéricamente los más exitosos de América, pero con casas de mierda en el invierno

Estos dos últimos rubros, educación y habitación, ejemplifican cómo funciona el sistema. Ambas en manos privadas son grandes negocios que entregan servicios cada vez de peor calidad a la vez que producen grandes ganancias y nuevos millonarios dependientes de la cúpula.

El fracaso neoliberal

Feroz desigualdad social y concentración de la riqueza, gravísimo deterioro de la educación, daños al medio ambiente, atropello y represión al pueblo mapuche, régimen cerrado y excluyente, discriminación social y cultural, entrega de las riquezas naturales al extranjero (y viva Allende)

Aparición de una nueva sub capa media, el bastión más reaccionario, y de una cúpula político-empresarial que son los dueños del país. Bajo la tutela de los empresarios más poderosos están sectores políticos de los partidos (es de público conocimiento por ejemplo que el millonario Angelini financia a una de las corrientes más poderosas del PS).

Todo esto acompañado por cifras récord de depresión, enfermedades del ánimo y trastornos conductuales (estudio de la Universidad de Chile). En suma, hay un progreso material de distribución injusta sustentado en una desigualdad extrema de consecuencias inmediatas y de largo plazo difíciles de ver

Feroz desigualdad pero que se instala en niveles superiores a los de la mayoría de los países de América Latina. No es lo mismo una desigualdad de 30 entre 10 y 40 que una entre 70 y100 aunque ambas tengan el mismo rango de 30, lo que explica cómo puede coexistir desigualdad con disminución sostenida de la pobreza.

Una dictadura civil neoliberal negocia el patrimonio nacional y los valores de la chilenidad, pero con el cuentagotas del chorreo logra mayoría; es cupular pero mayoritaria, o sea “democrática. Por ejemplo Bachelet tiene 76 por ciento, Velasco 72 y Lagos salió con más del 70 de aprobación que no los logra ningún presidente americano. Pero ello, al mismo tiempo, pueden ser signos del grado de penetración y consolidación del neoliberalismo.

El escenario electoral

El signo más revelador del Chile electoral de hoy es el convivio sonriente de todos los candidatos con Agustín Edwards (foto en la fundación Paz Ciudadana de El Mercurio) en un acto escandaloso, inconcebible aquí, pero que en Chile no provocó protesta y pasó casi desapercibido.

Los candidatos existentes no son vendidos ni traidores. ¿Por qué entonces aparecer en acuerdos con uno de los más inmorales y perversos enemigos del pueblo de Chile? Por lo mismo que se votó en favor del busto de Jaime Guzmán en el Senado y su estatua mayor del barrio alto, es decir, por el consenso reaccionario que se juega en la cancha de primera clase.

Los candidatos Arrate y Navarro son candidaturas de izquierda pero sólo testimoniales con menos del uno por ciento. Arrate señala distancia y desconfianza con el presidente Hugo Chávez de Venezuela, Frei contra Venezuela y la Honduras legítima. Enríquez-Ominami es neoliberal en lo económico y rebelde sólo en lo mediático y, lo digo con dolor, políticamente es hijo del sistema. Es decir, los candidatos de la ¿izquierda? están de espaldas al nuevo escenario libertario que surge en América.

Y por paradoja el demagógico Piñera, ex prófugo de la justicia, es el candidato más crítico, desde la derecha, de la política económica y por ello es cuestionado por sectores de la UDI. Estos son los hombres que aspiran a presidente de Chile.

Conclusiones

La Concertación junto con la derecha se han hecho cargo de la continuación y consolidación del neoliberalismo heredado y, de hecho, son el brazo civil del pinochetismo perfeccionando los objetivos de la transición pactada que se pagan con irreparables daños a la nación.

En Chile hay una dictadura civil no visible que controla férreamente a la sociedad. Con mayorías parlamentarias, la Concertación se ha negado a derogar las amarras de la dictadura, por ejemplo el sistema binominal electoral que le ha permitido ganar cuatro elecciones presidenciales y perpetuarse en el Congreso.

El país está en venta, entre tanto es arrasado material y espiritualmente. Hay un daño sostenido a la ecología del hombre y la naturaleza: día a día perdemos las riquezas marina, mineral y agrícola, el agua y la nieve, en pago de un progreso mínimo e injusto en el bienestar y los niveles de vida, pero que el ciudadano/a, esclavo de sus deudas y del temor real y depresivo, prefiere conservar antes que arriesgar.

Hay 3.2 millones fuera de los registros electorales y de la decisión política, por ello es que la tarea política es tan difícil y será de largo plazo. Muchos pensamos, en su momento, que la crisis económica del capitalismo que azota la mundo pondría en crisis al neoliberalismo en Chile, pero no ha sido así. Pese a sus graves consecuencias, que aún no terminan, va saliendo a flote y ello le permite recomponerse en la periferia y seguir hasta ahora dominando, y en el caso de Chile con posibilidades ciertas y fatales de perpetuarse con Frei o Piñera.

Investigadores independientes del poder señalan un alto grado de conformismo social o que el régimen neoliberal en Chile se ha consolidado extendiéndose a los espacios sociales, culturales, económicos y políticos pese a la persistencia de los graves problemas no resueltos.

Estas hipótesis e investigaciones son altamente preocupantes y pueden aparecer como pesimistas y desmovilizadoras, pero por ello mismo deben ser motivo de reflexión y estudio antes que descartarlas a priori por principismo. Ojalá podamos demostrar que no se corresponden con la realidad política y social, pero algo más hondo ha sucedido y sigue pasando en el Chile de hoy. El enemigo no es imbécil ni tonto, es perverso y capaz y sin barreras, ni éticas ni nacionales, en la aplicación de sus políticas.

¿Qué es lo nos queda entonces?:

1.- La memoria histórica de una sociedad que en el pasado ha sido capaz de sacudirse de la dominación, de dar saltos históricos, y un pueblo que a la larga no destiñe aunque esta vez sea más difícil. Ahí esta el caso del presidente Salvador Allende, elegido en la encuesta mediática como figura histórica para la celebración del bicentenario

2.- Las reservas políticas y morales de Chile: Los defensores de los derechos humanos y de los intereses nacionales, el juez Juan Guzmán, Eduardo Contreras, Nelson Caucoto, el director de Radio Universidad de Chile, Juan Pablo Cárdenas, la Asociación de Detenidos Desaparecidos, los grupos de presos, torturados y víctimas, la Asamblea Constituyente de Gustavo Ruz, figuras emblemáticas tras las cuales comienzan a construirse las columnas de la verdad y la justicia.

Potencialmente, los miles de compatriotas, obreros, profesores, artistas, escritores, jóvenes sin voz que, arrinconados por el sistema, no aparecen ni en las encuestas (3,2 millones de no inscritos producidos por la fábrica neoliberal, a los que tampoco llega la oposición de izquierda).

Nos quedan la hazaña de los pingüinos, el PC, algo del PS, los compañeros que mantienen los principios y la historia, la Esperanza y las Grandes Alamedas. Toda una mina profunda con las riquezas éticas, políticas y sociales de una historia y un destino. Nuestra tarea es contribuir a sacarla a la luz del cambio latinoamericano que nace para recuperar nuestro Chile de siempre.

sábado, 29 de agosto de 2009

Habla Jaime Marileo, preso político mapuche condenado por incendio terrorista

“No soy terrorista, porque no he torturado ni asesinado a nadie para imponer un orden social”

Para la justicia y para una parte de la sociedad chilena, Jaime Marileo Saravia es un terrorista, porque un tribunal lo condenó a cumplir una condena de 10 años y un día por el incendio de alrededor de cien hectáreas de pino y eucaliptus del fundo Poluco-Pidenco en el año 2001.
Para la justicia y para una parte de la sociedad chilena, Jaime Marileo Saravia es un terrorista, porque un tribunal lo condenó a cumplir una condena de 10 años y un día por el incendio de alrededor de cien hectáreas de pino y eucaliptus del fundo Poluco-Pidenco en el año 2001.

Para su comunidad y para cada vez más chilenos y ciudadanos del mundo globalizado, él forma parte de la lucha del pueblo mapuche por la recuperación de sus tierras. Jaime Marileo tiene 33 años, y cayó preso en agosto del 2003, cuando el gobierno del ex Presidente Ricardo Lagos, a través de la gobernación provincial de Malleco-Angol, se querelló contra los comuneros utilizando la legislación antiterrorista heredada de Augusto Pinochet. La otra parte querellante era la Forestal Mininco.

Es el noveno de los hijos de Lorenza Saravia Tripaillan. Trabaja como campesino en su comunidad de origen, Cacique José Guiñon (ubicada en el sector Pidima, comuna de Ercilla, Región de la Araucanía) y usa la lombricultura para mejorar el suelo agotado y escaso. Artesano en madera, entre los instrumentos mapuche su preferido es el kullkul, cuya sonoridad arranca de un cacho de buey. Este instrumento de viento se usa para llamar y reunir a los mapuche. Con estudios de educación básica, Marileo es parte de la nueva generación de jóvenes que utilizan las nuevas tecnologías de información. Desde agosto de 2008, él está con salida de fin de semana y seis meses –como resultado de una prolongada huelga de hambre junto a Patricia Troncoso - había accedido a reclusión nocturna. Poco después, el gobierno obtuvo el ADN de Marileo incorporando sus datos genéticos al registro nacional, inaugurado precisamente con las muestras de los condenados por la tierra, los mapuche. En marzo de 2009, la Corte de Apelaciones de Temuco negó por segunda vez la libertad condicional solicitada por él, su hermano Juan Marileo y Patricia Troncoso. Esta conversación la desarrollé por internet, por etapas, desde marzo de este año, pues su acceso a las cabinas que hay en el pueblo más cercano, no es frecuente.

¿Qué responde a quienes lo califican de “terrorista” y niegan su condición de preso político?

Le respondo al Estado, a las empresas forestales, los latifundistas, los políticos de derecha y concertacionistas, y también a las personas desinformadas, que no soy terrorista, porque no he torturado ni asesinado a nadie para imponer un orden social. Como luchador social, sólo ejerzo el legítimo derecho a defenderme, a reclamar y a protestar por la falta de agua en las comunidades, por la desaparición de los árboles nativos y de hierbas medicinales como el canelo – sin los cuales las machis no pueden seguir existiendo - y por la recuperación de tierras para que el pueblo mapuche se siga reconstruyendo. Me considero preso político porque mediante la llamada “Operación Paciencia”, el gobierno de Ricardo Lagos Escobar persiguió y reprimió a las comunidades mapuche que estaban recuperando tierras ancestrales doblemente usurpadas, una vez por la llamada “Pacificación de la Araucanía” y de nuevo, por la dictadura de Pinochet. *. Según la política estatal neoliberal se estaba atentando en contra de la inversión forestal, pero esa inversión realizada en territorio mapuche atenta en contra de todas nuestras manifestaciones culturales y nuestra permanencia como pueblo ancestral.

¿Cómo ve la situación actual en territorio mapuche y cuáles son las perspectivas?
En el presente hay un profundo dolor porque siguen matando a nuestros hermanos. Nos duele la mala política del gobierno y la poca preocupación para resolver los temas de fondo.Eso lleva cada cierto tiempo a situaciones como la que se ha vivido en estos días. Pasó lo mismo cuando mataron a Alex Lemun y Matías Catrileo. Esta nula voluntad política no resuelve los problemas con la aplicación de leyes represivas (ley antiterrorista), encarcelamiento o asesinatos, ya que la rabia se acumula y dan más ganas de seguir reivindicando territorios.


¿Y cómo evalúa los ofrecimientos de diálogo desde el gobierno?
Bachelet dice que debe existir diálogo, pero ella solo dialoga con los inversionistas y latifundistas que están en el territorio mapuche para proteger sus intereses económicos, ejerciendo represión de diferentes formas... ¿Acaso somos nosotros los que ejercimos primero la violencia? Tenemos derecho a la legítima defensa.

Pienso que seguirá pasando lo mismo, porque el modelo económico que existe y se aplica en territorio mapuche no respeta a nada y a nadie, lo único que se respeta es el dinero. Cada comunidad lucha como estima conveniente. Se han buscado las instancias de diálogo y se han dado plazos al gobierno, pero este ha cerrado sus puertas y tampoco ha cumplido sus compromisos.

La reforma constitucional

¿Cuál es su opinión respecto de la Reforma Constitucional que analiza el Parlamento respecto de los pueblos indígenas? ¿Participó en la consulta su comunidad Cacique José Guiñon?

La reforma constitucional es una herramienta más de dominación y va a pasar lo mismo que con la ley indígena, es decir, no habrá ningún respeto a los pueblos originarios cuando se quiere implementar un megaproyecto económico, por ejemplo, Ralco; Pascua Lama; Geiser del Tatio; Mehuin; las nuevas represas, etc. No hemos participado en ninguna consulta y tampoco nos han informado de qué se trata.

¿Puede enumerar las principales irregularidades que marcaron el proceso en el cual usted fue condenado a diez años y un día?
Las pruebas que el Ministerio Público presentó en el juicio fueron diferentes a las presentadas cuando nos investigaron y sin embargo nos condenaron por las pruebas testimoniales presentadas en la investigación y no por las del juicio. Para obtener declaraciones en contra nuestra usaron testigos pagados y protegidos. Nuestros descargos no fueron tomados en cuenta, como si jamás hubiéramos presentado algo a favor nuestro al tribunal. Y la sentencia dictada era la copia exacta del fallo por el cual el mismo tribunal había condenado previamente a los lonkos Pascual Pichun y Aniceto Norin. Se vulneraron totalmente derechos humanos básicos como la presunción de inocencia y el derecho a revisión de la sentencia por un tribunal superior. La Corte de Apelaciones de Temuco no revisó el fallo condenatorio como debiera haberlo hecho.

¿Por qué para el tribunal de Angol que lo juzgó a usted, el incendio en Poluco Pidenco fue un hecho terrorista y no lo fue para otro tribunal de la misma ciudad que juzgó a otros comuneros por el mismo hecho?
Pienso que eso fue porque cuando nos juzgaron, Ricardo Lagos Escobar (Capitán Planeta) dio una señal política a la inversión forestal en territorio mapuche, para aplacar las movilizaciones relacionadas a la recuperación de tierras.

¿Cómo evalúa la decisión de los comuneros que el año 2004, cuando se hizo el juicio no se presentaron a tribunales? ¿Cree que sus razones justifican el costo represivo que debieron enfrentar sus respectivas comunidades desde entonces, con permanentes allanamientos?

El juicio del caso Poluco Pidenco fue político, por lo tanto, la decisión de no presentarse a tribunales fue buena porque nunca se comprobó nuestra participación en los hechos y al no presentarse ellos denunciaban la falta de garantías para un debido proceso. Pienso que el costo represivo de las comunidades no fue porque lamieng y pu peñi (las hermanas y hermanos) se clandestinizaron, sino más bien se debió a que el Estado protegió los intereses de la forestal Mininco cuando esas comunidades tomaron la decisión de recuperar sus tierras.

Usted es sindicados públicamente como miembro de la Coordinadora Arauco Malleco. ¿Cuál es el planteamiento de la CAM?

Mi posición de preso político Mapuche no obedece a ningún tipo de militancia, sino más bien solamente, a mi condición de Mapuche de la comunidad José Guiñón, del sector San Ramón, comuna de Ercilla, que siempre ha intentado luchar por la autonomía de nuestro pueblo. Descarto de plano militancia mía en la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), pese a mantener respeto hacia su orgánica, por ser parte también de la lucha del Pueblo Mapuche.

¿Qué ha ocurrido con la demanda que ustedes interpusieron ante la Comisión Interamericana de DDHH contra el Estado de Chile?

Se buscó inicialmente una solución amistosa, pero el gobierno de Michelle Bachelet Jeria no mostró voluntad para ello, por lo tanto, y el caso ingresó a la Corte Interamericana de DDHH. Se demanda del Estado que reconozca su responsabilidad internacional por esta violación de derechos humanos; el cese inmediato y definitivo de la privación de libertad que afecta a Patricia Troncoso, Juan y Jaime Marileo, José Huenchunao. Asimismo el cese de la orden de detención que pesa sobre Juan Millacheo Lican y la garantía de no repetición, es decir, que no se repita la misma situación en otros casos. Se le pide al Estado la modificación de la ley 18.314 sobre conductas terroristas, de modo que se ajuste a los derechos humanos. También el cese de las inhabilidades generales y especiales contenidas en la sentencia y la eliminación de las anotaciones penales y policiales, así como la eliminación de las huellas genéticas del Sistema Nacional de Registro de ADN.

¿´Cómo fue la toma de muestras de su ADN?

Fue un procedimiento arbitrario. No se me informó de que se trataba. Me llevaron engañado a la cárcel de Angol, alrededor de las 24:30 horas del 25 de noviembre del 2008. Me tuvieron en el gimnasio hasta las tres de la madrugada para sacarme recién las muestras biológicas. Sólo me dijeron las personas a cargo: “…cumplimos órdenes del gobierno…”. Me di cuenta de la gravedad de la situación luego de investigar sobre el tema y leer un artículo de un diario donde se anunciaba la aprobación del reglamento de la ley que permite el banco de ADN. Me volvieron a atropellar, me encarcelan injustamente, me dieron beneficios sólo después de las huelgas de hambre ¡y a cambio roban mi ADN! Este procedimiento es un instrumento de control social y de incriminación criminal para el Estado chileno que se colude con EEUU para violar una vez más los derechos de las personas. Buscan lograr que los montajes que acostumbran a levantar en contra de quienes se rebelan en contra de lo establecido sean más objetivos. En particular me pone en situación especial de vulnerabilidad ya que por un período de 30 años bastará con determinar la equivalencia, por ejemplo, del registro genético de un cabello mío encontrado en una comunidad mapuche; en alguna vestimenta o gorro, para incriminarme en hechos ocurridos en la zona o sector aledaño aunque yo no haya participado en ellos.

¿Cuál es su evaluación de la reforma procesal penal y su aplicación en la zona mapuche?

La reforma procesal penal permitió la militarización de las comunidades, autorizando a carabineros a allanar casas y hacer operativos como aquel en que asesinaron a Alex Lemun. Se permitió la aplicación de leyes como la Antiterrorista y Seguridad Interior del Estado. En resumen fue un instrumento de control social en contra del pueblo mapuche.

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* Nota: En 1977 los comuneros mapuche de Tricauco, que formaban parte de un asentamiento de la Reforma Agararia desde los años del gobierno del Presidente Salvador Allende fueron desalojados del fundo Pidenco, siendo quemadas sus casas por carabineros y efectivos del regimiento Húsares de Angol. En una parte del fundo Pidenco (380 hás) fueron parcelados los ex trabajadores del fundo, pero en cambio los comuneros mapuche debieron regresar a la reducción. Entre 1982 y 1986, esas tierras fueron vendidas por el Estado a Forestal Mininco y forman parte de las tierras ancestrales que reivindica la comunidad, Antes del proceso de reducción.el cacique José Guiñon y Antiqueo poseían una superficie total de 12.550 hectáreas. .Hoy los títulos de dominio de esas tierras pertenecen a las forestales Mininco, Arauco, Millalemu, y Cautín, y también a algunos particulares.

martes, 25 de agosto de 2009

Sebastián Piñera: los rotos a la cárcel y a los mapuches la ley antiterrorista



El artículo de Paul Walder, publicado en Clarin.cl y la revista Punto Final, en mi opinión, es uno de los trabajos más completos y profundos sobre el problema de la represión desatada contra los mapuches, en la región de la Araucanía. (Me permito remitir al lector al artículo de Walder si desea conocer los aspectos actuales sobre la incomprensión y persecución del Estado chileno que se extiende, además, a todos los primeros habitantes de Chile Neoliberalismo y represión contra el pueblo mapuche ).

La derecha siempre ha tenido una idolatría por la propiedad privada: todo aquel que se atreva a atentar contra ella es un comunista, un anarquista, un desconformado cerebral, como anotaba el historiador racista, Francisco Antonio Encina. La única solución que propone la derecha, frente al tema de la seguridad ciudadana, es encarcelar a los habitantes de las poblaciones marginales, como si las cárceles no estuvieran suficientemente colmadas, hacinamiento que constituye un verdadero atropello a los derechos humanos, como lo sostiene, con mucha razón, la fiscal Maldonado, de la Corte Suprema de Justicia.

La región de la Araucanía tiene el récord de cesantía en el país: más del 17%, y se consideran los sectores rurales puede superar, perfectamente, un quinto de la población en posibilidad de trabajar. El descontento mapuche no tiene sólo como raíz la miseria a que están condenados los campesinos o, más ampliamente, los pobres del campo y de la ciudad, además de esta lacerante realidad hay una injusticia histórica que el Estado chileno no ha querido reparar.

Los mapuches constituyen una cultura, con su propia lengua, un concepto de la propiedad muy diferente al capitalista y una manera de ver la vida, por lo tanto de la relación entre los hombres. Los chilenos han sido mucho más crueles y genocidas que los españoles. Como lo explicaré en el artículo, la pacificación de la Araucanía no fue más que una empresa para aniquilar al pueblo mapuche. A Sebastián Piñera no se le ha ocurrido algo mejor que pedir la aplicación de una ley liberticida, promulgada por el criminal Augusto Pinochet, la famosa “ley de seguridad del estado”, para ser aplicada a los mapuches que quieren recuperar sus tierras, que les fueron usurpadas por más de un siglo.

Los pobres del campo y de la ciudad no participaron en la guerra de la independencia, salvo como carne de cañón en ambos ejércitos: los peninsulares y los criollos. Si exceptuamos el caso de la independencia de México, la mayoría de estos procesos se limitaron a luchas entre diversas facciones de la aristocracia. Con mucha razón, don Luis Emilio Recabarren sostiene, en Ricos y pobres, conferencia dictada en la época del Centenario, que los pobres no han ganado nada con la liberación de España y los chilenos fueron aún más brutales que los conquistadores.

Los héroes de la independencia tenían una visión bipolar de los mapuches: por un lado, los admiraban por su valor y tenían la imagen de La araucana, de Alonso de Ercilla: se sentían herederos de Lautaro, Caupolicán y el mestizo Alejo, pero despreciaban a los mapuches de su época como borrachos, flojos y holgazanes.

Gran parte de los mapuches peleó a favor de los españoles en las tierras aún no conquistadas por el ejército chileno. Así ocurrió en la famosa guerra a muerte, dirigida por Benavides, de los famosos Pincheira, en la zona de Chillán y San Fabián de Alico. Se confundieron con el campesinado pobre que, cuando no era explotado en las haciendas, se rebelaba y conformaba guerrillas de cuatreros campesinos. En el siglo XIX, nadie se atrevía a pasar, fácilmente, los famosos cerrillos de Teno, cadena montañosa que encuentra entre San Fernando y Curicó.

Los militares chilenos, dirigidos por Ramón Freire, Joaquín Prieto y Manuel Bulnes, emplearon la violencia armada para aniquilar a los rebeldes mapuches y, como siempre ha ocurrido a través de la historia, los dividieron entre indios mansos y serviles e insurgentes, rebeldes e indomables. No en vano, Concepción y después Angol y Temuco fueron más que ciudades, campamentos militares – era la famosa frontera-.

Durante el gobierno de José Joaquín Pérez (1860-1870) se formó una clase empresarial plutocrática, integrada por los Urmeneta, José Santos Ossa, los Edwards y muchos más: Estos “emprendedores”, provocaron la admiración del historiador racista Francisco Antonio Encina. Se trataba de conquistar el norte salitrero, que pertenecía a Bolivia y Perú, y extenderse hacia el sur – Malleco y Cautín- y, para lograr este objetivo, era necesario utilizar al ejército, provocando la Guerra del Pacífico y pacificando la Araucanía.

El término pacificación, que se enseña en forma errada a los alumnos de las escuelas, es completamente falso: no se pacificó la Araucanía, sino que se realizó un genocidio contra el pueblo mapuche por parte del ejército, dirigido por Cornelio Saavedra. Muchos de los métodos y torturas nos recuerdan las brutalidades empleadas en la era de Augusto Pinochet que constituyen, junto a las enseñanzas del ejército colonial francés en Vietnam y Argelia, y de Estados Unidos en la Escuela de las Américas, en Panamá, verdaderos manuales de métodos de tortura y exterminio.

Por medio de la llamada pacificación, se trataba de la ofensiva de los nuevos ricos chilenos, aliados al gobierno y al ejército, para apropiarse de las tierras que pertenecían, por derecho ancestral, a los mapuches; se usaba la fuerza y la astucia leguleya para llevar a cabo ese despojo.

Siempre los mapuches sintieron al Estado chileno como lejano, pues nunca los integró, por el contrario, los persiguió. En este contexto debe ubicarse la aventura del francés Orelie Antoine I, rey de la Araucanía, quien logró concitar el apoyo de la mayoría de los caciques, con el propósito de fundar un nuevo reinado mapuche. Orelie fue hecho prisionero por el gobierno chileno y expulsado a Francia, como un loco de remate, sin embargo, volvió a refundar su reinado, fracasando nuevamente.

Los mapuches vencidos fueron integrados a los pobres del campo y la ciudad y se convirtieron en los más pobres entre los pobres y marginados y despreciados por sus orígenes. En la Guerra del Pacífico fueron carne de cañón y pagaron con la vida o la invalidez el triunfo de los oligarcas chilenos.

En Magallanes, los Menéndez se disputaban quién coleccionaba más penes rebanados a los yaganes. El periodista, profesor y escritor, de comienzos del siglo XX, Tancredo Pinochet, sostenía que los campesinos eran tratados como esclavos: basta leer su libro, Inquilinos en la hacienda de Su Excelencia, en la cual relata su viaje, disfrazado de peón, al fundo de Juan Luis Sanfuentes, presidente de la época, para calibrar el brutal tratamiento que los oligarcas daban a los campesinos: trabajaban de sol a sol con apenas una galleta al mediodía, no había escuelas y quienes se rebelaban eran condenados al cepo u otros tormentos; muchos eran expulsados y condenados al vagabundaje o, en el mejor de los casos, a aliarse a los bandidos.

En el Chile del siglo XX, los mapuches forman parte de los pobres y continúan siendo despreciados y despojados de sus tierras por ricos empresarios forestales, que hoy gozan de un gran auge económico y poderes en el Estado. No es de extrañar que demanden la represión más violenta contra los mapuches, que se rebelan contra la injusticia.

Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)

viernes, 21 de agosto de 2009

Conflicto mapuche en la Araucanía chilena



El Gobierno chileno trata de reanudar el diálogo con la comunidad mapuche, tras la muerte, del hermano mapuche asesinado a tiros por la policía, la semana pasada, en la sureña región de La Araucanía . Una portavoz del Ejecutivo aseguró ayer que el Gobierno cumplirá con sus compromisos de entrega de tierras a los indígenas.
Hay que ver para creer, hace muchos y largos años prometieron la llegada de la alegria, se han sucedido y cambiado los gobiernos de la concertacion y aun el pueblo no puede sonreir.