sábado, 16 de febrero de 2013

Siempre fue lucha de clases...


por Txamba Payés


 Febrero de 2013 

Siempre fue lucha de clases...
La lucha de clases siempre ha estado allí, sin embargo hoy se manifiesta en toda su crueldad. Esta violencia que no se ve y que la ejercen los Bancos, es la que parece estar ganando de momento, esta lucha. Ya lo dijo Warren Buffett: “hay una guerra de clases, pero es mi clase, la de los ricos..."
Partidos políticos y la banca.
Si no es lucha de clases, entonces ¡qué cosa es!
 
De nada sirve que la sociedad española en su conjunto, cuestione a los partidos políticos que se dicen "mayoritarios" ya que por más que los movimientos sociales les interpelen,  seguirán en sus trece los políticos, y es que a estas alturas, todos sabemos que ellos defienden intereses espurios que nada tienen que ver con lo que se dice en las campañas.
 
Y es que por algo no retroceden ni un ápice en su discurso político: negar las reivindicaciones que hacen los movimientos sociales sobre las hipotecas y lo más importante, sobre la manera en que  han gestionado por parte de los bancos los créditos hipotecarios, que la banca y las cajas hacían a la población, que en vez de ayudarles, lo que pretendían - y este es el quid de la cuestión -,  robarles el dinero a la gente que, amablemente y en su desconocimiento, confiaba en ellos. 
 
Y es esto lo que está en juego en el estado español, se está con los Bancos que han practicado y practican la usura o estas con la inmensa mayoría del pueblo…, Banca por un lado y pueblo por otro, es definitiva lucha de clase. Y allí están los partidos políticos que  defienden los intereses de la banca, y los movimientos sociales defienden los intereses de los ciudadanos que de alguna u otra manera se vieron involucrados en los engaños y mentiras de la Banca. 
 
La lucha de clases siempre ha estado allí, sin embargo hoy se manifiesta en toda su crueldad. Esta violencia que no se ve y que la ejercen los Bancos, es la que parece estar ganando de momento, esta lucha. Ya lo dijo Warren Buffett: “hay una guerra de clases, pero es mi clase, la de los ricos, la que está haciendo guerra, y la estamos ganando”
 
Allí está el quid, esta lucha de clases, y según parece la está ganando la burguesía. Si una minoría que con la miserable complicidad de los partidos políticos  PSOE antes y ahora con el PP.  La violencia se está cebando con la clase de las mayorías, eso es lo que, de momento, se ve y reflejan los suicidios...,  que no se nos olvide que esto ocurre precisamente por las deudas injustas contraídas con las Cajas y Bancos. 
 
Mientras los movimientos insistan y persistan en sus luchas defendiendo los intereses de las amplias mayorías por tanto de una clase, veremos a  esos partidos políticos PPSOE, quedarse solos, desvelando así, qué intereses defienden y  a qué intereses se deben. Esos  intereses son, como se evidencia cada vez más los de la burguesía, la Banca. Y si, es lucha de clases. 
 
Allí estaremos entre tanta pelea porque a pesar de que de momento nos dé la impresión que la están ganando ellos, el futuro, pertenece a la mayoría social.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Chile: Propuestas para un Frente Amplio “Desde Abajo y a la Izquierda”

Martes 12 de febrero de 2013

Marco Álvarez Vergara ׀ Rebelión
 


En breves palabras trataré de esbozar una idea –que ronda en el seno de algunas izquierdas– sobre la coyuntura electoral que se nos avecina. Esta idea necesaria evitable se hace presente constantemente. Su necesidad es tan imperiosa que cada vez que aparece lo hace con más fuerza, pero se evita desde la falta de voluntad política, la carencia de vocación de poder y el sectarismo. Esta idea es la “Unidad” ilustrada en un FRENTE DE IZQUIERDA o como le quieran llamar. Una nueva fuerza colectiva que represente los intereses de una nueva mayoría político y social. Esta debe nacer inevitablemente al calor de la coyuntura del año 2013, pero su existencia política futura tiene que superar la contienda electoral. Este es un requisito fundamental, para garantizar su éxito.
Antes que todo, desde la negatividad de una consigna se debe posicionar la primera base de encuentro. Esta consiga debe ser ni unidad de la oposición, ni dispersión de la izquierda.

No a la unidad de la oposición . Desesperadamente los que gobernaron durante más de 20 años intentan aparecer como una salida a la crisis de legitimidad del actual sistema político chileno. El problema de esto, es que la Concertación fue la responsable de legitimar y profundizar el modelo neoliberal durante sus cuatro mandatos, agudizando las inequidades ya existentes, convirtiendo a Chile en uno de los países más injustos del orbe.

Hoy con su variedad de candidatos, su última presidenta en ejercicio Michelle Bachelet aparece como la gran salvadora de está coalición. Su alto nivel de popularidad, la ubicaría como la única carta que puede triunfar en las próximas elecciones presidenciales. Pero seamos estrictos y justos con la historia y el futuro. Lo peor que le puede pasar a Chile es Michelle Bachelet. Su mandato entre el 2006 y 2010 estuvo marcada por su mala gestión ambiental, su política represiva y su coaptación a los movimientos sociales.

Está nueva concertación 2.0 se extiende hacia la izquierda, incorporando al Partido Comunista y a los satélites que orbitan a su alrededor. En esta pasada el Partido Comunista quien vela por sus intereses orgánicos internos –asegurando uno o dos cupos más en las elecciones parlamentarias– en desmedro de los intereses de las mayorías. Aunque esta posición no es nueva en la política del Partido Comunista, es lamentable que la organización de izquierda más longeva de Chile gire hacia la derecha, cuando la única salida posible ante la debacle neoliberal, es hacia la izquierda.

Hay que combatir esta unidad de la oposición parlamentaria, que no es otra cosa que la alternativa de una nueva estabilidad, para seguir perfeccionando el actual sistema. No se puede caer en la tentación de pensar ni siquiera un segundo, que los responsables de la profundización y legitimación del neoliberalismo, que al juntarse con el Partido Comunista vendrán a sacarnos de la miseria en la cual nos ubicaron.

No a la dispersión de la izquierda. El desparramo de las izquierdas y su incapacidad de poder articular espacios de unidad es impresentable. En el escenario de las últimas elecciones municipales existieron varias listas de izquierda y por tanto, su resultado era de esperar. Una derecha y concertación fortalecidas en las urnas, a pesar de su bajo nivel de aprobación por parte de la ciudadanía.

Para romper con la dispersión, las izquierdas que luchan contra el neoliberalismo deben entender lo siguiente: El sectarismo y los pequeños feudos de poder se deben desvanecer frente al urgente compromiso de configurar una fuerza de izquierdas tan poderosa que se vuelva desequilibrante frente al poder económico y su duopolio político. Pero lo más importante de todo y que se debe entender de una vez por todas, es que la principal arma de combate es la diversidad. Se debe hacer de la diversidad una virtud tan poderosa, que consagrará al nuevo referente articulador como la principal fuerza política nacional, dejando en el pasado resultados testimoniales de las izquierdas y colocándose a la altura de la oleada transformadora que corre hace más de una década por América Latina.

En la últimas elecciones no sólo se hizo presente la “unidad de la oposición” y la dispersión de las izquierdas. El fantasma de la abstención fue una de las protagonistas de la jornada electoral. Con un 60% de abstención, esta se consagra como un factor más de la crisis de legitimidad del actual sistema imperante, de su democracia neoliberal y su clase política tradicional. Este factor no responde a ninguna campaña particular y por tanto su porcentaje es imposible de capitalizar. La falta de participación en las urnas es responsabilidad de la crisis del mismo sistema y no de las fuerzas que de forma valientes participaron de las últimas elecciones municipales, sabiendo el complejo escenario que les esperaba. Pero también tenemos que entender que la carencia de una alternativa competitiva y atractiva que represente los intereses de los nuevos movimientos sociales es de las emergentes fuerzas progresistas y socialistas. Por eso, la construcción de un nuevo espacio de articulación debe estar a la altura de las exigencias del nuevo periodo.

El rol de las y los revolucionarios es fundamental en el desarrollo de este nuevo referente amplio. Deben ser garantes del camino hacia el socialismo y tendenciar hacia posiciones revolucionarias. Cuando crece la izquierda, crecen todas las fuerzas. Por eso la alternativa anticapitalista debe encontrar ahí un nicho de acumulación de fuerzas y colocar las piezas políticas para tener incidencia real en el acontecer nacional.

Este frente de izquierda debe tener un candidato. Lo más saludable para la envestidura de su legitimación es que surja al calor de unas primarias. En estas primarias deben tener derecho a presentar sus candidaturas todas aquellas fuerzas, que desde la izquierda al duopolio se comprometan con cambios verdaderos. En su defeco, al no existir primarias, el candidato de consenso debe representar un programa transversal de las fuerzas que participan y sobre todo el que ha puesto en la mesa los movimientos sociales en los últimos años. Por eso las banderas de un proceso constituyente originario debe ser el eje central de ese programa.

Es cierto, lo esbozado anteriormente en relación a la construcción de un nuevo FRENTE DE IZQUIERDA está más que discutido y ampliado estratégicamente por algunas fuerzas de izquierdas. El problema radica en que su concreción aún no da a luz. Esto pasa principalmente por que nos encontramos en el eterno “estamos evaluando las posibilidades” unido a los típicos resquemores que existen entre algunas fuerzas. Frente a lo último, se debe entender que aquí no sobra nadie, al contrario, faltan muchos y muchas.

Para la eterna justificación de que no queda tiempo, se debe entender que la política por regla general corre a destiempo. El deber de ajustar el reloj, depende de las voluntades políticas comprometidas con un Chile radicalmente distinto. Es hora de colocar el píe en el acelerador y corregir la asimetría entre el avance de los movimientos sociales y la representación política.

El primer punto de encuentro histórico de las izquierdas en Chile, es el legado de Luís Emilio Recabarren. Su legado nos dice que fue el primer diputado socialista elegido por las urnas en 1906 en Latinoamérica. Fue candidato a la presidencia de Chile en 1920. Fue el mayor educador de masas que conoció la clase obrera. Luchador incansable y sembrador del socialismo chileno. Su virtud más grande, fue haber luchado con las armas de lo político y lo social, sin haber abandonado jamás esta máxima necesaria para la emancipación. Volver a su tradición de lucha, sería un gran avance en el siglo XXI.

Desde abajo y a la izquierda, para luchar arriba y abajo. Si vamos a luchar de forma verdadera por un Chile igualitario, libre, democrático y popular, nos debemos enfrentar y ganar en las más diversas esferas de la contienda política.
*El Autor es miembro del Movimiento Libres del Sur de Chile (www.LibresdelSur.cl). 

Texto extraído de Le Monde Diplomatique, N°137, Enero-Febrero 2013.

lunes, 11 de febrero de 2013

El dilema de Washington ante la “pérdida” del planeta


por David Barsamian / Noam Chomsky / Tom Dispatch

Sábado, 09 de Febrero de 2013 13:04


Noam Chomsky: "Si retrocedemos 50 años, vemos que los recursos energéticos –la principal preocupación de los estrategas estadounidenses- han sido en su mayoría nacionalizados. Hay constantes intentos para revertir ese hecho pero no han tenido éxito."

[Este artículo es una adaptación del capítulo “Uprisings” contenido en el libro “Power Systems: Conversations on Global Democratic Uprisings and the New Challenges to U.S. Empire”, en el que se ofrecen una serie de entrevistas entre Chomsky y David Barsamian (con nuestro agradecimiento hacia la editorial, Metropolitan Books). Las preguntas son de Barsamian, las respuestas de Chomsky.]
 
¿Tiene actualmente Estados Unidos el mismo control que tenía en otras épocas sobre los recursos energéticos del Oriente Medio?
 
Los países productores de energía más importantes del mundo siguen estando aún bajo el control de las dictaduras que Occidente apoya. Eso hace que los progresos conseguidos por la Primavera Árabe sean en realidad limitados, aunque no insignificantes. El sistema dictatorial controlado por Occidente está erosionándose. De hecho, lleva tiempo ya debilitándose. Por eso, por ejemplo, si retrocedemos 50 años, vemos que los recursos energéticos –la principal preocupación de los estrategas estadounidenses- han sido en su mayoría nacionalizados. Hay constantes intentos para revertir ese hecho pero no han tenido éxito.

Tomemos, por ejemplo, la invasión de Iraq. Para todo el mundo, excepto para algún entregado ideólogo, era totalmente obvio que invadíamos Iraq no por nuestro amor a la democracia sino porque es tal vez el segundo o tercer país más rico en petróleo del mundo y porque se halla justo en medio de la región productora más importante. Se supone que no puedes decir esto porque se considera una teoría de la conspiración.

EEUU fue seriamente derrotado en Iraq por el nacionalismo iraquí, sobre todo por la resistencia no violenta. EEUU podía matar insurgentes pero no podía enfrentarse a medio millón de personas que se manifestaban por las calles. Paso a paso, Iraq fue capaz de ir desmantelando los controles establecidos por las fuerzas ocupantes.

En noviembre de 2007 estaba ya muy claro que iba a ser muy difícil conseguir los objetivos estadounidenses. Y fue precisamente en ese momento cuando se formularon explícitamente esos objetivos. Por tanto, en noviembre de 2007, la administración Bush II apareció con una declaración oficial acerca de cómo debería ser cualquier acuerdo a que se llegase con Iraq. Debería cumplir dos requerimientos importantes: uno, que EEUU debía ser libre para llevar a cabo operaciones de combate desde sus bases militares, que conservaría; y dos, “promover el flujo de inversiones extranjeras hacia Iraq, especialmente de las inversiones estadounidenses”. En enero de 2008, Bush dejó todo esto claro en una de las declaraciones con firma. Un par de meses después, en vista de la resistencia iraquí, EEUU tuvo que olvidarse de ello. El control de Iraq se le está escapando ya de las manos.

Iraq fue un intento de restituir por la fuerza algo parecido al viejo sistema de control pero ese intento fue repelido. Pienso que, por lo general, las políticas de EEUU se han mantenido constantes y se remontan a la II Guerra Mundial. Pero su capacidad para llevarlas a la práctica está reduciéndose.
 
¿Se debe esa merma de capacidad a su debilidad económica?
 
En parte, porque el mundo es cada vez más diverso. Y cuenta con centros de poder cada vez más diversos. Al final de la II Guerra Mundial, EEUU estaba en el cenit de su poder. Tenía la mitad de las riquezas del mundo y todos sus competidores habían acabado gravemente dañados o destruidos. Tenía una posición de seguridad inimaginable y había desarrollado planes para dirigir básicamente el mundo, lo cual, en aquella época, no era algo poco realista.
 
¿A eso se le llamó planificación de un “Área Grandiosa”?
 
Sí, inmediatamente después de la II Guerra Mundial, George Kennan, director del equipo de planificación política del Departamento de Estado de EEUU, y otros más, trazaron los detalles y después los llevaron a la práctica. Hasta cierto punto, lo que está sucediendo ahora en Oriente Medio, en el Norte de África y sobre todo en Sudamérica, nos hace retroceder a la década de los cuarenta del pasado siglo. El primer éxito importante de resistencia frente a la hegemonía estadounidense se produjo en 1949. En ese año fue cuando tuvo lugar un acontecimiento que, curiosamente, se denomina como “la pérdida de China”. Es una frase muy interesante que no se ha cuestionado nunca. Hubo muchas discusiones sobre quién era el responsable de la pérdida de China. Se convirtió en una inmenso conflicto interno. Pero es una frase muy interesante. Sólo puedes perder algo cuando posees algo. Pero se daba por sentado que poseíamos China y si luchaban por su independencia y la conseguían, habíamos perdido China. Más tarde, llegaron las preocupaciones por “la pérdida de Latinoamérica”, “la pérdida del Oriente Medio”, “la pérdida de” ciertos países, todo ello a partir de la premisa de que poseemos el mundo y todo lo que debilite nuestro control supone para nosotros una pérdida y por eso nos planteamos cómo recuperarlo.
 
Si leemos revistas de política exterior de ahora o si se nos ocurre la tontería de ponernos a escuchar los debates de los republicanos, oiremos que están planteándose: “¿Cómo podemos prevenir nuevas pérdidas?”.

Por otra parte, se ha reducido drásticamente la capacidad de preservar el control. En 1970, el mundo era económicamente tripolar, con un centro industrial norteamericano emplazado en EEUU, un centro europeo radicado en Alemania, más o menos comparable en tamaño, y un centro en el este de Asia ubicado en Japón, que entonces era la región con un crecimiento más dinámico del mundo. Desde entonces, nuestro orden económico global se ha ido diversificando mucho. Por eso es más complicado desarrollar nuestras políticas, pero los principios subyacentes no han cambiado gran cosa.
 
Veamos la doctrina Clinton. La doctrina Clinton postulaba que EEUU tenía derecho a acudir al uso unilateral de la fuerza para asegurar un “acceso sin restricciones a mercados clave, suministros energéticos y recursos estratégicos”. Eso iba más allá de lo que dijo George W. Bush. Pero de forma discreta, no arrogante ni abrasiva, por eso no causó gran alboroto. La creencia en que tenemos ese derecho sigue en pie hasta el momento actual. Forma también parte de la cultura intelectual.
 
Justo después del asesinato de Osama bin Laden, en medio de todas aquellas aclamaciones y aplausos, hubo unos cuantos comentarios críticos cuestionando la legalidad del acto. Siglos atrás, había algo que denominábamos presunción de inocencia. Si arrestas a un sospechoso, es sospechoso hasta que se pruebe que es culpable. Debería habérsele llevado a juicio. Es una parte esencial del derecho estadounidense que puede rastrearse hasta la Carta Magna. Por eso hubo un par de voces que dijeron que quizá no debiéramos echar abajo toda la base del derecho anglo-estadounidense. Eso produjo un montón de reacciones muy indignadas y furiosas, aunque las más interesantes pertenecían, como de costumbre, al extremo liberal de izquierdas del espectro. Matthew Iglesias, un conocido y muy respetado comentarista de la izquierda liberal, escribió un artículo en el que ridiculizaba esos puntos de vista. Dijo que eran “sorprendentemente ingenuos”, absurdos. Después manifestó las razones. Alegó que “una de las principales funciones del orden institucional internacional es precisamente legitimar el uso de fuerza militar letal por parte de las potencias occidentales”. Desde luego, no se refería a Noruega. Quería decir Estados Unidos. Así que el principio en el que se basa es que EEUU tiene derecho a utilizar la fuerza a voluntad. Hablar de que EEUU viola el derecho internacional o algo parecido es asombrosamente ingenuo, completamente absurdo. Por cierto, era yo el blanco de esos comentarios y me siento feliz de confesar mi culpa. Creo que la Carta Magna y el derecho internacional se merecen que les prestemos alguna atención.
 
Lo menciono sólo para ilustrar que en la cultura intelectual, incluso en el denominado extremo liberal de izquierdas del espectro político, los principios fundamentales no han cambiado mucho. Pero la capacidad para ponerlos en práctica se ha reducido bastante. Es por esa razón por la que se habla tanto de la decadencia estadounidense.
 
Echemos un vistazo al último número del año pasado de Foreign Affairs, la principal revista del establishment. En la portada, en negritas, pregunta: “¿Están acabados los EEUU?”. Es la queja habitual de quienes piensan que deberían tenerlo todo. Si tú piensas que debes tenerlo todo y hay algo que se te escapa, eso es una tragedia, el mundo se está viniendo abajo. Por tanto, ¿están acabados los EEUU? Hace mucho tiempo perdimos China, perdimos el Sureste Asiático, perdimos Sudamérica. Quizá perdamos los países del Oriente Medio y el Norte de África. ¿Están acabados los EEUU? Es una especie de paranoia, pero es la paranoia de los riquísimos y los poderosísimos. Si no lo tienes todo, es el desastre.
 
El New York Times describe el “dilema político que define la Primavera Árabe: ¿cómo cuadrar los contradictorios impulsos estadounidenses que incluyen el apoyo al cambio democrático, el deseo de estabilidad con el recelo hacia los islamistas que se han convertido en una fuerza política poderosa?” El Times identifica esos tres objetivos de EEUU. ¿Qué piensa Vd. de ellos?
 
Dos de ellos son exactos. EEUU está a favor de la estabilidad. Pero hay que recordar qué significa estabilidad. Estabilidad significa conformidad ante las órdenes estadounidenses. Por ejemplo, una de las acusaciones que se le hacen a Irán, la supuesta gran amenaza de nuestra política exterior, es que está desestabilizando Iraq y Afganistán. ¿De qué manera? Al tratar de ampliar su influencia en los países vecinos. Por otra parte, nosotros “estabilizamos” países cuando los invadimos y los destruimos.
 
En ocasiones he citado una de mis ilustraciones favoritas de este hecho, que es de un conocido y muy buen analista liberal de política exterior, James Chace, antiguo editor de Foreign Affairs. Cuando escribió sobre el derrocamiento del régimen de Salvador Allende y la imposición de la dictadura de Augusto Pinochet en 1973, dijo que teníamos que “desestabilizar” Chile en aras a la “estabilidad”. Eso no se percibe como contradicción, y no lo es. Teníamos que destruir el sistema parlamentario para conseguir estabilidad, lo que significa que ellos tenían que hacer lo que nosotros dijéramos. Por eso, sí, estamos a favor de la estabilidad en ese sentido técnico.
 
Toda la preocupación acerca del Islam político es tan sólo la preocupación ante cualquier desarrollo independiente. Todo lo que sea independiente tiene que preocuparte porque podría debilitarte. En realidad, es un poco irónico, porque EEUU y Gran Bretaña han apoyado tradicionalmente y de forma decidida el fundamentalismo radical islámico, no el Islam político, como fuerza para bloquear el nacionalismo laico, que es su auténtica preocupación. Por eso, por ejemplo, Arabia Saudí es el estado fundamentalista más extremista del mundo, un estado islámico radical. Tiene auténtico celo misionero y está extendiendo el Islam radical en Pakistán, financiando el terrorismo. Pero es el bastión de la política estadounidense y británica. Lo apoyaron firmemente contra la amenaza del nacionalismo laico de Gamal Abdel Nasser en Egipto y Abd al-Karim en Iraq, entre otros muchos. No les gusta el Islam político porque podría independizarse de ellos.
 
El primero de los tres puntos, nuestro anhelo por la democracia, es como cuando Stalin hablaba del compromiso ruso con la libertad y la democracia para el mundo. Es el tipo de declaración de la que te ríes cuando la escuchas de comisarios o clérigos iraníes, pero vas y asientes educadamente y quizá incluso con admiración cuando la escuchas de sus homólogos occidentales.
 
Si nos fijamos en los antecedentes, el anhelo de democracia es como una mala broma. Algo que incluso han reconocido los principales eruditos aunque no lo manifiesten de esa forma. Uno de los eruditos más importantes de la supuesta promoción de la democracia es Thomas Carothers, que es bastante conservador y está muy valorado: un neo-reaganita, no un liberal ardiente. Trabajó en el Departamento de Estado con Reagan y tiene varios libros en los que revisa el curso de la promoción de la democracia, que se toma muy en serio. Dice, sí, ese es un ideal estadounidense profundamente asentado, pero tiene una rara historia. La historia es que todas las administraciones estadounidenses son “esquizofrénicas”. Apoyan la democracia sólo si se ajusta a determinados intereses económicos y estratégicos. Carothers describe esto como una especie de patología, como si los EEUU necesitaran de tratamiento psiquiátrico o algo parecido. Desde luego que hay otra interpretación, pero no puedes referirte a ella si eres un intelectual bien educado que se comporta de forma adecuada.
 
A los pocos meses del derrocamiento del Presidente Hosni Mubarak en Egipto, estaba sentado ya en el banquillo enfrentándose a acusaciones penales y procesos judiciales. Sin embargo, es inconcebible que a los dirigentes estadounidenses se les puedan pedir responsabilidades por sus crímenes en Iraq y en otros lugares. ¿Es posible que eso pueda cambiar a corto plazo?
 
Ese es básicamente el principio de Yglesias: el fundamento mismo del orden internacional es que Estados Unidos tiene derecho a utilizar la violencia como quiera. Entonces, ¿cómo va a ser posible acusar a alguien?
 
¿Y nadie más tiene ese derecho?
 
Por supuesto que no. Bueno, quizá nuestros clientes sí. Si Israel invade el Líbano y mata a mil personas y destruye medio país,okey, eso está muy bien. Resulta interesante. Barack Obama era senador antes de ser presidente. No hizo gran cosa como senador, pero hizo un par de cosas, sobre todo una de la que se sentía particularmente orgulloso. De hecho, si miras en su página web antes de las primarias, hacía hincapié en el hecho de que, durante la invasión israelí del Líbano, copatrocinó una resolución del Senado que exigía que EEUU no hiciera nada para impedir las acciones militares de Israel hasta que este país hubiera conseguido sus objetivos, y censuró a Irán y Siria porque estaban apoyando a la resistencia frente a la destrucción de Israel del sur del Líbano; por cierto, la quinta vez en 25 años. Por tanto, ellos han heredado ese derecho. Y también otros clientes.
 
Pero los derechos residen realmente en Washington. Eso es lo que significa poseer el mundo. Es como el aire que respiras. No puedes cuestionarlo. El principal fundador de la teoría contemporánea de las relaciones internacionales, Hans Morgenthau, era realmente una persona muy decente, uno de los pocos científicos políticos y especialistas en asuntos internacionales que criticó la guerra de Vietnam en base a supuestos morales, no tácticos. Algo muy extraño. Escribió un libro titulado “The Purpose of American Politics”. Tú ya sabes lo que está por venir. Resulta que los otros países no tienen objetivos. El objetivo de EEUU, por otra parte, es “trascendente”: llevar la libertad y la justicia al resto del mundo. Pero él es un buen académico, como Carothers. Por eso revisó los antecedentes. Decía: “Cuando estudias los hechos, te encuentras con que EEUU no ha estado a la altura de su propósito trascendente”. Pero después dice que criticar nuestro propósito trascendente “es como caer en el error del ateísmo, que niega la validez de la religión por motivos similares”, esa es una buena comparación. Es una creencia religiosa profundamente arraigada. Es tan profunda que va a ser difícil desentrañarla. Y si cualquiera la cuestiona, se cae casi en la histeria y a menudo se hacen acusaciones de ser anti-estadounidense o de “odiar a EEUU”, conceptos interesantes que no existen en las sociedades democráticas, sólo en las sociedades totalitarias y aquí, donde lo expuesto se da por sentado.
 
Noam Chomsky es profesor emérito en el Departamento de Lingüística y Filosofía del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Es colaborador habitual de TomDispatch y autor de numerosas obras de análisis político, entre ellas la reciente “Hopes and Prospects” y “Making the Future”.
 
El artículo recogido forma parte del libro que acaba de publicar en enero Metropolitan Books: “Power Systems: Conversations on Global Democratic Uprisings and The New Challenges to U.E. Empire”, escrito junto a David Barsamian.
Fuente:http://www.tomdispatch.com/post/175645/tomgram%3A_noam_chomsky%2C_why_it%27s_%22legal%22_when_the_u.s._does_it/#more

viernes, 8 de febrero de 2013

Diligencia se realizaría en marzo Justicia determina exhumación del cuerpo de Pablo Neruda y su chofer insiste en tesis del homicidio


8 DE FEBRERO DE 2013
Hace casi dos años que Manuel Araya, en una entrevista con una revista mexicana, ventiló públicamente lo que ya venía diciendo en su círculo más cercano: su versión de que el poeta habría muerto asesinado y no de cáncer a la próstata. La declaración del ex asesor del Premio Nobel abrió una puerta y una investigación para determinar las circunstancias que rodean la muerte de Neruda.

Una o dos veces a la semana, Manuel Araya conduce uno de los colectivos de la línea 9-Las Viudas, en San Antonio. El resto del tiempo está en Santiago o Valparaíso ayudando a realizar un documental sobre la muerte de Pablo Neruda.
Desde que el año 2011 dio una entrevista a la revista mexicanaProceso asegurando que el poeta fue asesinado, ocupa la mayor parte de su tiempo libre en sumar datos que permitan reconstruir los últimos días del Premio Nobel de Literatura y a hacer que lo que el vio ese 23 de septiembre. Los detalles. Las escenas. Todo. Comprueben lo que asegura: que a Neruda lo mataron con una inyección letal en la Clínica Santa María. Y que al contrario de lo que dice la biografía oficial, el poeta no murió de cáncer a la próstata.
Después de aquella entrevista de Araya, el Partido Comunista presentó una querella con el objetivo de aclarar la muerte del poeta. “Esta ha sido presentada porque han surgido versiones que desmienten lo que hasta ahora considerábamos la versión oficial sobre la muerte de Pablo Neruda”, dijo Guillermo Teillier al llegar, ese 31 de mayo de 2011, hasta Tribunales.
Según fuentes ligadas a la investigación que lleva adelante el juez Mario Carroza —quien se encuentra de vacaciones y retoma sus funciones en marzo—, después de analizar antecedentes y tomar declaraciones, la decisión fue exhumar el cuerpo de Neruda.
“Efectivamente hace 15 días nos informaron sobre la exhumación en una reunión. El ministro (Carroza) emitió una orden, pero es un tema por el que se pide el mayor respeto y solemnidad posible”, señala el director ejecutivo de la Fundación Pablo Neruda, Fernando Sáez García.
Sáez dice que en esa instancia no le informaron respecto a una fecha, pero fuentes ligadas al caso señalan que la pericia se realizará en marzo. La diligencia estaría a cargo del Servicio Médico Legal (SML), tal como en otros casos de Derechos Humanos.

LA DUDA


Manuel Araya fue chofer y asesor personal de Pablo Neruda hasta el mismo día de su muerte. Lo conoció cuando tenía 14 años en una sede del Partido Comunista en la calle Mapocho, pero empezó a trabajar con él cuando el poeta volvió de Francia, en noviembre de 1972.
Después del Golpe de Estado, recuerda cada uno de los episodios que marcaron el desenlace. “Neruda se hospitalizó el 19 de septiembre en la Clínica Santa María, pero fue por seguridad, para sacarlo posteriormente del país. Recuerdo mucho ese día. Salimos a las 12:30 de Isla Negra y llegamos casi a las seis de la tarde a Santiago. Él iba en ambulancia y cada dos kilómetros nos detenían para hacer algún control policial”.
-¿Por qué en ambulancia?

-Él no estaba enfermo, pesaba 123 kilos cuando murió, pero usamos eso para que él pudiera salir del país. Imagínese lo que sería la figura de él contra la Dictadura, desde fuera del país. Quería presionar desde allá para sacar del poder a Pinochet. Esa era su misión.

“El 22 de septiembre se le entregó un salvoconducto para viajar al exilio en México. Neruda fijó su viaje para el día 24 de septiembre, a las 10 de la mañana”, cuenta Araya, quien también recuerda que al día antes del viaje, Neruda le pidió un favor: que fuera por alguna ropa y libros que se habían quedado en la casa de Isla Negra.
Araya tomó el Fiat 125 blanco —una alternativa al Citroën que tenía Neruda en casa y que habían comprado hace pocos días— y regresó a la costa.
“Cuando estaba en Isla Negra recibí un recado que Neruda dejó en la hostería Santa Elena. Nosotros no teníamos teléfono, la línea quedó suspendida tras el Golpe. ‘Entró un doctor, me puso una inyección en la guata y tengo mucha fiebre’, fue lo que dijo. Yo regresé volando a la habitación 406 de la Clínica Santa María, donde él estaba”.
Los minutos posteriores, Araya también los recuerda como si fuera ayer:
-Cuando ya estaba en la clínica, me mandaron a buscar Urogotan, un remedio para La Gota a una farmacia en Balmaceda con Vivaceta. Iba en auto, solo, cuando me bajaron a patadas cuatro hombres que venían en dos autos. Me llevaron a una comisaría que está en la calle Carrión, en la comuna de Independencia. Ahí me pegaron y me dieron un balazo en la pierna izquierda. Después de eso me llevaron al Estadio Nacional, donde dos días después me enteré de la muerte de Neruda. Él murió a las 22:30 de la noche y a mí me detuvieron a las 7 de la tarde.

OTRAS VOCES


Después de la entrevista realizada a Manuel Araya, Francisco Marín, corresponsal de Proceso,publicó antecedentes clínicos que constaban en la investigación. Uno de los párrafos dice que en “el apartado Consideraciones Médico-criminalísticas, letra d, se señala: Hay un hecho que llama la atención y que complica el análisis. En la carta del doctor Guillermo Merino —médico tratante de Neruda— del 18 de abril de 1973, dirigida al doctor Vargas Salazar (urólogo) refiere: Estimado colega: al dorso resumen de tratamiento efectuado a don Pablo Neruda, remitido por usted para tratamiento por adenoma de próstata y artrosis pelviana derecha”. El problema, según los médicos del Departamento de Criminalística de la Policía de Investigaciones que enviaron un informe con el análisis de 13 exámenes médicos realizados a Neruda entre 1972 y 1973, es que “el adenoma es un tumor benigno y no maligno”.
“Efectivamente hace 15 días nos informaron sobre la exhumación en una reunión. El ministro (Carroza) emitió una orden, pero es un tema por el que se pide el mayor respeto y solemnidad posible”, señala el director ejecutivo de la Fundación Pablo Neruda, Fernando Sáez García.
Proceso también consigna que en el punto cuatro de las conclusiones dice: “En cuanto al examen que podría orientar la presencia de metástasis, es decir las fosfatasas ácidas y su fracción prostática; éstas están normales, lo que podría significar entre otras posibilidades que no hay tumor maligno o que éste está circunscrito a la glándula o se normalizó producto de la radioterapia. Como no se cuenta con los antecedentes clínicos del paciente no es posible entonces sacar conclusiones en este sentido en base en este examen”.
La revista mexicana también recuerda una entrevista publicada por la revista Pueblo, el 19 de septiembre de 1974, donde Matilde Urrutia —última esposa del poeta— sostiene que “el cáncer que padecía (Neruda) estaba muy dominado y no preveíamos un desenlace tan repentino. (Neruda) no alcanzó ni a dejar testamento pues la muerte la veía muy lejos”.
Manuel Araya fue secretario personal y chofer de Pablo Neruda. Insiste en que el poeta no murió de cáncer a la próstata, sino que producto de una inyección letal en la habitación 406 de la Clínica Santa María, el 23 de septiembre de 1973.
Manuel Araya fue secretario personal y chofer de Pablo Neruda. Insiste en que el poeta no murió de cáncer a la próstata, sino que producto de una inyección letal en la habitación 406 de la Clínica Santa María, el 23 de septiembre de 1973.
Francisco Marín, coautor del libro El doble asesinato de Neruda (Ocho Libros, 2012), señala que la exhumación del cadáver será decisiva para obtener la verdad. Según afirma, la prueba de oro en este caso, “la brindará el examen de la hemipelvis derecha del poeta. Si ésta no tiene metástasis, como sostenemos, se demostrará que lo que se afirma en el certificado de defunción en orden a que Neruda muere de ‘metástasis cancerosa’ es absolutamente falso. Evidentemente alguien no puede morir de algo que no padece. Ahí encontrarán más sentido las versiones confirmadas que Neruda fue inyectado con sustancias desconocidas poco antes de morir, situación que increíblemente no aparece mencionada en su certificado de defunción”.
En un artículo publicado en septiembre de 2005 por el diario La Nación, Rosa Núñez, enfermera que cuidó por más de 10 años a Neruda, dijo que “dos años después de la muerte de don Pablo, un verano, la señora me vino a visitar. Me dijo que sospechaba que a su marido lo habían matado en la clínica, posiblemente con alguna inyección. Fue la última vez que la vi”, contó al periodista Javier García.
Luego de las primeras declaraciones de Manuel Araya, en mayo de 2011, la Fundación Neruda aclaró, por medio de un comunicado, que “no existe evidencia alguna ni pruebas de ninguna naturaleza que indiquen que Pablo Neruda haya muerto por una causa distinta del cáncer avanzado que lo aquejaba… No parece razonable construir una nueva versión de la muerte del poeta, sólo sobre la base de las opiniones de su chofer, el señor Manuel Araya, quién viene insistiendo en este asunto sin más prueba que su parecer”.
Sergio Draper era uno de los médicos de turno la noche del 23 de septiembre en la Clínica Santa María. La periodista Carolina Rojas conversó con él en septiembre de 2011 en el contexto de un reportaje publicado en Revista Ñ. Cuando la periodista le preguntó si ya había leído las declaraciones de Araya, el contestó: “Eso lo ignoro pero sí puedo decir que el tratamiento que se le hacía a Neruda era el indicado por Vargas Salazar. La clínica no hace ningún tratamiento que no sea el indicado por el médico tratante. (…) Lo vi solamente un instante el domingo 23 de septiembre, a mí no me correspondía atenderlo. Ese día, la enfermera de turno me dijo que aparentemente Neruda sufría de mucho dolor, le dije que se le aplicaría la inyección indicada por su médico, si mal no recuerdo fue una dipirona. Si la clínica era tan mala, ¿por qué los médicos tratantes llevaban a sus pacientes?”.

La victoria que encerraba una derrota


No’, de Pablo Larraín, narra las paradojas del referéndum que tumbó a Pinochet. (Crítica de cine escrita por Jordi Costa para El País).




8 DE FEBRERO DE 2013
Se puede acabar con una dictadura abrazando su sistema? ¿Es posible tumbar a un autócrata con una campaña de publicidad a lo Coca-Cola? ¿Cabe ser a la vez el Che Guevara y Don Draper? Sobre eléctricas paradojas planea No, de Pablo Larraín, primera película chilena que alcanza la candidatura a un Oscar, premiada en la pasada Quincena de Realizadores de Cannes, y uno de los filmes políticos más divertidos, originales y, finalmente, fatalistas que se han estrenado en mucho tiempo. “¿Es la derrota de Pinochet o es también la victoria del modelo de Pinochet? En esa ambigüedad está la concepción de la película”, afirma su director (para mayor ironía hijo de un conocido senador de la derecha chilena) sobre un filme que encierra un insalvable desencanto.
No se estrena hoy en España y Larraín y su protagonista, Gael García Bernal, lo presentaron ayer en Madrid. El embrión del guion está en la obra de Antonio Skármeta El plebiscito, basado en uno de los momentos más emocionantes de la historia reciente de Chile: el referéndum que en otoño de 1988 acabó con la dictadura de Augusto Pinochet. Ante la presión internacional, el viejo tirano se vio obligado a convocar la primera votación libre en 15 años. El sí apuntalaba su continuidad mientras que el no le obligaba a presentarse a unas elecciones generales democráticas.
Un fotograma de 'No', de Pablo Larraín.
Un fotograma de ‘No’, de Pablo Larraín.
El régimen aceptó el reto a regañadientes, pero convencido de su victoria, tenía todo a favor. Después de años amordazada, la oposición solo contaba con una minúscula ventana para atraer el voto: 15 minutos nocturnos en televisión. Es ese duelo televisivo entre la campaña del sí y la del no la gesta que recoge una película que tira de archivo para jugar con el humor y la memoria. “Lo importante no es recordar qué hizo quién sino cómo se organiza la memoria para comprender el presente. Eso es interesante y, a la vez, delicado”, explica Larraín, que con este filme cierra su trilogía sobre la dictadura iniciada con Tony Manero (2008) y seguida por Post mortem (2010).
Para su indagación en los hechos reales, el equipo de la película se encontró con el portazo en las narices de la derecha y con las puertas abiertas de la izquierda y de los publicitas de la campaña del no, dispuestos a evocar su histórico triunfo. El sabor que ha dejado la película en ellos es, sin embargo, agridulce. Juan Gabriel Valdés, exembajador en España y uno de los impulsores y coordinadores políticos de la campaña del no, explica en conversación telefónica las críticas surgidas desde algunos sectores: “La película me gusta, pero sostiene una tesis, que fue la publicidad la que cambió el voto, falsa. Hubo otro trabajo, de reclutamiento civil, de movilización social, que no recoge y lo lamento. Además, los políticos son presentados de una manera patética, como una tropa de tarados. Esa caricatura del plebiscito ha irritado a algunos porque el filme muestra como la Concertación negoció con Pinochet pero nosotros no negociamos con él, lo que hicimos fue engañar a Pinochet”.

Foto No El Pais
“Esta película no es un tratado de época ni un testamento ideológico”, se defiende Larraín. “Es una pieza arbitraria sobre una serie de hechos que ocurrieron en Chile. La izquierda, o un sector de la izquierda, esperaba que la película legitimara una parte de su trabajo pero si la historia no puede legitimarte, ¿cómo puedes pedir que una película lo haga? No, no se engañó a Pinochet, se negoció con él. Pinochet murió libre y millonario y la mayoría de los que cometieron crímenes siguen caminando por la calle. La justicia nunca llegó a Chile. Los cinco gobiernos que se han sucedido desde entonces han profundizado en un modelo de Chile que por muy diferente que sea en la ideología es finalmente el mismo”.
Esa derrota del dictador pero no de su sistema late en una pantalla en la que un personaje (un izquierdista que abandona la campaña ante el tono jovial y alegre que deciden darle para atraer el voto) proclama algo que retumba con fuerza en la propia historia reciente de España: “Esta es una campaña que pretende silenciar todo lo que ha pasado en Chile pero la historia les pasará la cuenta porque ustedes son esas imágenes”.
El catalizador de esas imágenes y, finalmente, de sus contradicciones es René Saavedra, el publicista que interpreta el actor mexicano, un exiliado que regresa a su país para vivir una toma de conciencia que al final le deja en tierra de nadie: la euforia por el triunfo del presente y perplejidad ante el futuro. “A través de él nos preguntamos qué es lo que cambió en Chile”, dice García Bernal. “Al final, la gran diferencia, es que ahora su jefe de derechas le respeta, incluso le anuncia a los clientes como el publicista del no, así la familia puede seguir unida y sin problemas”. “Un espejo moral de Chile”, añade Larraín, “donde izquierda y derecha han logrado convivir gracias a un modelo económico común”.

jueves, 7 de febrero de 2013

Turismo en España


Texto del escritor Luis Sepúlveda sobre la situación en España


La edición chilena de Le Monde Diplomatique
6 de febrero de 2013

Como medio mundo sabe España es uno de los destinos turísticos preferidos, y aunque estemos en invierno el paisaje de terrazas con sangría, chorizo, procesiones, chorizo, sol, chorizo, una cloaca mediterránea, chorizo, gente simpática, chorizo, y alegría contagiosa al ritmo de palmitas se mantiene inalterable.

Y aunque las temperaturas son, según los termómetros, bajas en esta época del año, el ambiente está bastante caldeado, tal vez para que los chorizos se conserven de manera ideal. El turista notará de inmediato que España es el primer productor mundial de chorizos, y que en este rubro productivo se omite la participación del cerdo, nobles animales que no merecen ninguna comparación con la materia prima de la que están hechas los chorizos españoles.

Notoria es la variedad “Chorizo Royal” con denominación de origen en la Casa Real y cuyo gran exponente es el yerno del rey, Iñaqui Undargarín, un sujeto sin profesión conocida, salvo la de chorizo, que al amparo de la monarquía creó junto a su abnegada esposa e Infanta de España, una organización filantrópica sin fines de lucro, recibió varios millones de euros del erario público y, por esas cosas de la vida totalmente ajenas a su voluntad, aparecieron desviados a cuentas en bancos suizos y empresas inexistentes que, de pura casualidad, aparecían a nombre suyo y de la Infanta.

Estas casualidades ofuscaron bastante a los habitantes del simpático y acogedor país que ostenta los títulos de campeones mundiales de fútbol, campeones de Europa del mismo deporte, y campeones olímpicos en recortes sociales, en recortes de educación, de salud, de investigación científica y paraíso del despido libre y gratuito. Casi seis millones de españoles en paro pueden hoy dedicar su tiempo a la contemplación de las bellezas naturales, y 52 de cada cien jóvenes menores de 30 años disponen de todo el tiempo libres imaginable gracias a la política laboral de un gobierno que, dotado de una mayoría absoluta, aumenta cada día la monstruosa cifra de personas que descienden monte abajo, desde la clase media a la pobreza y de ahí a la miseria.

Hace unos pocos días, un periódico español publicó una noticia inquietante: desde hace muchos años los dirigentes del Partido Popular, heredero directo del franquismo y hoy en el gobierno, cobraban unos extras en dinero negro, y que eran repartidos generosamente por un hombre de honor a toda prueba, un genuino caballero español llamado Luis Bárcenas, ex tesorero del Partido Popular, ex senador, e imputado por una posible financiación ilegal del partido. Unos días más tarde, otro periódico publicó varias hojas de un cuaderno de contable, en las que aparecen meridianamente detallados los pagos extra a los honorables dirigentes, entre los que hay ex ministros, ex secretarios generales, y el actual presidente del gobierno, don Mariano Rajoy. Con estas noticias nació otra variedad de chorizo; el Chorizo de Mierda.

Don Mariano Rajoy, perdedor de dos elecciones, para ganar votos propuso que los extranjeros que viven en España suscribieran un contrato por el que se comprometían a respetar y seguir las costumbres españolas, pero sin indicar cuáles. No estaba claro si los marroquíes, ecuatorianos, japoneses, alemanes o británicos residentes en España debían, merced a ese contrato, sumarse con algarabía a la rancia costumbre de matar a puñaladas un toro en Tordesillas, o a lanzar cabras vivas desde algún campanario antes de entregarse con frenesí a la danza del pasodoble “suspiros de España”. Lo que sí quedó claro, es que don Mariano Rajoy es un seguidor fiel de algunas tradiciones taurinas, sobre todo le entusiasma la figura de Don Tancredo, un sujeto que, en alguna corrida, descubrió que permaneciendo quieto, muy quieto, en silencio, muy en silencio, ningún toro se fijaría en él y no sufriría el menor contratiempo.

La figura de Don Tancredo se convirtió en el estilo de gobierno de Rajoy, y para no arriesgarse a un percance en sus escasas intervenciones en el parlamento, o ante la prensa, decidió que el eufemismo era, o debía ser, una de las costumbres más caras de España.

El turista que visite este encantador país tendrá que comprar un diccionario de la Nueva Lengua Española, pues sólo así podrá entender que el acto de entregar 100 mil millones de euros a la banca privada, con cargo a los presupuestos del Estado, y que se paga reduciendo a mínimos los gastos en salud, educación, servicios sociales y todo aquello que es propio de un país civilizado, se llama “recapitalización del sistema financiero”. Al despido casi gratuito y sustentado en la perspectiva de reducción de beneficios se le llama “reforma laboral o flexibilidad del trabajo”. A la privatización de los hospitales públicos se le llama “externalización”, y se llama “reforma de la educación” al regreso de los crucifijos a las aulas, al remplazo de la asignatura de educación para la ciudadanía por clases de religión católica. El turista que visite este simpático país, encontrará que todos los días, a todas horas, multitudes de españoles y españolas llenan las calles portando tijeras de cartón, letreros que dice “no hay pan para tanto chorizo”, lo que evidencia que este es el país de la fiesta y la alegría infinita ofrecido en los catálogos de turismo.

Y encontrará costumbres extrañas, por ejemplo, entre los miles que hurgan en los contenedores de basura buscando algo que echarse a la boca, verá algunos –pocos por ahora, pero en aumento- que se aplastan ellos mismos los dedos con las tapas de los contenedores al tiempo que declaman: yo fui uno de los gilipollas que dio mayoría absoluta a estos chorizos de mierda.

Para facilitar la comprensión del turista me permito indicar que, en ningún caso, el gobierno quiso restar legitimidad y competitividad al Chorizo de Mierda. Las aseveraciones de doña María Dolores de Cospedal, secretaria general del Partido Popular y presidenta de Castilla-La Mancha, con sus repetidos “no me consta” cuando alguien le hablaba de la irrupción pública del Chorizo de Mierda, lema que fue repetido como un mantra por toda la cúpula del Partido Popular, deben ser tomadas como una simpática frase folclórica. Sabido es que la señora Cospedal adora vestirse de lagarterana cuando asiste a las procesiones, y suele decir “no me consta” con la misma naturalidad con que dice ¡vivaspaña!, ¡ole la madre que me parió! o ¡guapa! al paso de un monigote de escayola con aspecto de mujer sufriente.

Tampoco el turista debe sentirse confundido al leer que don Mariano Rajoy, en Alemania, al ser consultado por la lista de chorizos de mierda que aparecen en el libro de contabilidad “b” de Luis Bárcenas, dijera: “nada es cierto, salvo alguna cosa”.

Dicen las lenguas viperinas que al señor Rajoy, durante su visita a Chile, se le contagió la desconcertante locuacidad de Sebastián Piñera. Puede ser, pero lo más probable es que ese “nada es cierto, salvo una cosa” obedece más bien a su afán de decir algo, sino trascendente al menos de cierto interés, alguna vez en su vida.

Y la frase ha tenido éxito. Tanto, que hasta la Conferencia Episcopal empieza a preocuparse ante el surgimiento de evangelios apócrifos, que el la parte donde dios le dice a Caín: “me han dicho que primero mataste a un pobre burro, y que empleaste una de sus quijadas para matar a tu hermano Abel”, el pérfido Caín responde: nada es cierto, salvo alguna cosa.

Hoy, cientos de miles de estudiantes salieron a las calles en una huelga masiva que paralizó el 92 % de la actividad escolar, pidiendo la derogación de la nueva ley de educación, y la dimisión del ministro del ramo. Según el gobierno, solamente el 12% del alumnado secundó la huelga. La respuesta de los estudiantes es: nada es cierto, salvo alguna cosa.

Turistas del mundo, bienvenidos a España, el país del chorizo, el país de los indultos garantizados a los defraudadores y a los policías que torturan hasta frente a las cámaras de seguridad de las comisarías, el país del no me consta, al país cabreado, tan cabreado, que está a punto de arder y no habrá bomberos que apaguen el fuego de la más justa de las iras.


lunes, 4 de febrero de 2013

Por siempre, Rosa Parks, la mujer que dio inicio al movimiento contra la segregación



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por Amy Goodman
Domingo, 03 de Febrero de 2013 09:18


El 1° de diciembre de 1955, Rosa Parks se hizo famosa por negarse a darle su asiento en el autobús a un pasajero blanco en Montgomery, Alabama, hecho que dio inicio al actual movimiento por los derechos civiles. El lunes 4 de febrero se cumplen cien años de su nacimiento.

En 2005, Rosa falleció a los 92 años de edad y gran parte de los medios la describió como una costurera cansada, no como una persona problemática. Pero los medios se equivocaron. Rosa Parks era una rebelde de primera categoría.

La catedrática Jeanne Theoharis derriba el mito de la apacible costurera, en su nuevo libro “The rebellious life of Mrs. Rosa Parks” (La vida rebelde de Rosa Parks). Theoharis me dijo: “Se trata de la historia de una vida de activismo, la historia de una vida que ella misma describiría como ‘rebelde’ y que comienza décadas antes del histórico incidente del autobús y se prolonga décadas después”.

Rosa Parks nació en Tuskegee, Alabama y le enseñaron que tenía derecho a ser respetada y a exigir ese respeto. Las leyes de Jim Crow estaban muy arraigadas en aquel entonces y la segregación se aplicaba en forma violenta. En Pine Level, Alabama, donde vivía Parks, los niños blancos iban a la escuela en autobús, mientras que los niños afroestadounidenses debían caminar. Rosa Parks recordó: “Ese era un modo de vida. No teníamos otra alternativa más que aceptar lo que era la costumbre. El autobús fue una de las primeras cosas que me hizo ver que había un mundo para negros y otro para blancos”.

En la última etapa de su adolescencia Rosa conoció a Raymond Parks, con quien se casó. Raymond, el primer activista que Rosa conoció, era miembro de la filial de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP, por sus siglas en inglés) en Montgomery y cuando Rosa se enteró de que las mujeres podían participar en las reuniones, asistió a una y fue elegida secretaria de la filial en su primera reunión.


Fue allí donde Rosa conoció a E.D. Nixon, un dirigente obrero revolucionario con quien trabajó. En 1955 Rosa pudo asistir a la escuela Highlander Folk en Tennessee, un lugar de encuentro de activistas (blancos y negros) comprometidos a superar la segregación donde se desarrollaban estrategias y tácticas de resistencia no violenta. Fue allí donde Pete Seeger y otros músicos escribieron la canción “We shall overcome” que luego se convirtió en el himno del movimiento por los derechos civiles.

Rosa Parks regresó a Montgomery y volvió a trabajar como costurera. El 1° de diciembre de 1955, luego de salir del trabajo, tomó el autobús hacia su casa. “El conductor dijo que si me negaba a dar mi asiento, iba a tener que llamar a la policía. Y le dije ‘Llámela’”, afirmó Parks en una entrevista con Radio Pacífica en abril de 1956. “Había llegado el momento, después de haber sido maltratada hasta un punto que ya no podía tolerar”. Su arresto aquel día provocó el boicot a los autobuses de la ciudad de Montgomery, que duró más de un año. El boicot fue encabezado por un joven que acababa de instalarse en la ciudad: el Dr. Martin Luther King Jr., en cuyo lanzamiento participó Rosa Parks. Durante el boicot, alrededor de 50.000 afroestadounidenses viajaban juntos en sus automóviles, utilizaban vehículos de la iglesia, tomaban taxis de propietarios afroestadounidenses y caminaban. La medida perjudicó los negocios de los blancos y el sistema de transporte público. Parks y otros activistas interpusieron un recurso judicial contra la segregación y en junio de 1956 un tribunal federal declaró la inconstitucionalidad de la segregación en los autobuses.

Los Parks se mudaron a Detroit. Rosa continuó con su activismo, reaccionó frente a los disturbios de Detroit de 1967, consultó a miembros del movimiento “Black Power”, como Stokely Carmichael, y se opuso a la guerra de Vietnam. La historiadora Theoharis señala que el mayor héroe de Parks era Malcolm X.

“Sentía un gran respeto por King, pero decía que Malcolm X era su héroe personal. La disposición de Malcolm X para hablar sobre el liberalismo del norte y la hipocresía del norte, su temprana oposición a la guerra de Vietnam, todas esas cosas eran muy cercanas a su postura política”.

En la década de 1980, Rosa Parks luchó contra el apartheid y se sumó a las protestas frente a la embajada de Sudáfrica en Washington D.C.


Cuando Parks conoció a Nelson Mandela, después de que fuera liberado, Mandela le dijo: “Ud. me dio ánimo todos esos años en prisión”.

Rosa Parks fue la primera mujer estadounidense en ser enterrada en la rotonda del Capitolio. Cuando murió, me apuré para llegar a Washington D.C. a cubrir su funeral; allí encontré a una joven estudiante universitaria y le pregunté por qué estaba ahí junto a cientos de personas escuchando el funeral a través de los parlantes. La joven dijo con orgullo: “Les escribí a mis profesores para avisarles que hoy no asistiría a clase. Hoy voy a aprender algo importante”.

Tenemos mucho que aprender de Rosa Parks. De hecho, ella y otras jóvenes se habían negado a dar sus asientos en el autobús antes del 1° de diciembre de 1955. Nunca se sabe cuándo llegará ese momento mágico. El próximo 4 de febrero la oficina de Correos de Estados Unidos emitirá una estampilla denominada ‘Rosa Parks Forever’ (Por siempre, Rosa Parks), una muestra de la marca indeleble que dejó su activismo. Rosa Parks no era ninguna costurera cansada. Como ella misma dijo en referencia a la valiente decisión que tomó: “Si había algo de lo que estaba cansada era de ceder”. “No tenía miedo. Había decidido que de una vez por todas tenía que saber qué derechos tenía como ser humano y como ciudadana, incluso en Montgomery, Alabama”.


Cuando Parks conoció a Nelson Mandela, después de que fuera liberado, Mandela le dijo: “Ud. me dio ánimo todos esos años en prisión”.