miércoles, 27 de marzo de 2013

Del Foro Social Mundial a las revueltas árabes


26 mar 2013
Esther Vivas, 
Periodista y activista

Esther Vivas durante una rueda de prensa.



Túnez, la cuna de las revueltas en el mundo árabe, acoge desde hoy y hasta el sábado la celebración del Foro Social Mundial (FSM), el encuentro internacional más importante de movimientos y organizaciones sociales. Y no es casualidad. Los promotores del FSM escogieron dicho país como referente de la Primavera Árabe, que dio lugar a la emergencia de nuevos movimientos de contestación no sólo en el norte de África y Oriente Medio sino que “contaminó”, también, el Sur de Europa, especialmente con los indignados en el Estado español, hasta el movimiento occupier en Estados Unidos.

Un nuevo ciclo de protesta que golpeó con fuerza la escena internacional, marcada por la crisis sistémica, y, en particular, los países de la periferia de la Unión Europea sujetos a unas duras medidas de ajuste, recortes y endeudamiento. La Primavera Árabe fue un aliento de aire fresco en la larga noche de la crisis, que permitió recuperar la confianza en la acción colectiva, en el “nosotros”. En enero del 2011, Ben Alí, presidente de Túnez, abandonaba el país por la presión de la calle. Un mes más tarde, febrero del 2011, se repetía la historia, Hosni Mubarak, presidente de Egipto, renunciaba y dimitía de su cargo forzado por la movilización social. El mundo árabe, tantas veces estigmatizado desde Occidente, nos daba una lección de democracia.

Ahora, el Foro Social Mundial visita, dos años después, el epicentro de dichas revueltas. Y encuentra unos procesos políticos de cambio abiertos, inestables, caóticos. En Túnez, el asesinato, no casual, en febrero pasado, de Chokri Belaïd, abogado, militante marxista y uno de los líderes del Frente Popular, que aglutina a distintas organizaciones de izquierdas que reivindican, precisamente, en su programa, no sólo más democracia sino más justicia social, marcó un punto de inflexión. El primer asesinato político de la joven democracia tunecina, que representó un duro golpe para su sociedad y que dio lugar a nuevas movilizaciones contra el auge de la violencia en el país.

Tanto en Túnez como Egipto, los procesos revolucionarios que emergieron siguen abiertos, aunque con un resultado incierto. Las conquistas democráticas son frágiles y aún limitadas y todavía no se han logrado cambios económicos relevantes. Un pulso abierto se libra entre los partidarios de dar por terminada la revolución y quienes la quieren profundizar y llevar hasta sus últimas consecuencias. Los jóvenes y los activistas de izquierdas, día a día, muestran que no están dispuestos a que su revolución les sea confiscada ni por los vestigios del antiguo régimen ni por los islamistas llegados al poder.

Más allá del debate sobre la situación de la Primavera Árabe, a la que se dedicaran todos los seminarios y actividades del 2º día del Foro Social Mundial, otros temas tendrán particular centralidad. La lucha feminista, por ejemplo, con la asamblea de mujeres, justo antes de empezar el FSM, y que, lógicamente, dedicará una parte de la misma a analizar y compartir el importante papel de las mujeres en las revueltas árabes. Como tan bien ha retratado Leil-Zahra en su serie documental Words of Women from the Egyptian Revolution. Asimismo, el movimiento internacional por la justicia climática organizará un interesante Espacio Clima, en el seno del FSM, para discutir acerca de qué estrategias de futuro, convergencias y perspectivas de un tema clave en el mañana del planeta y la humanidad.

Desde que el Foro Social Mundial organizó su primera edición, allá en un lejano enero del 2001, coincidiendo con la celebración del Foro Económico Mundial de Davos, y como contrapunto al mismo, mucho ha llovido. El FSM nació al calor del movimiento antiglobailzación, más tarde convertido en movimiento antiguerra, y como punto de encuentro de una nueva resistencia global contra los artífices de la globalización neoliberal. Después de unos primeros años, donde jugó un papel importante en el mapa de la protesta, perdió centralidad política, a pesar de los altos índices de participación en todas sus ediciones y fue apagándose a medida que lo hacía el período antiglobalización. El contexto había cambiado y, también, su razón de ser.

Hoy con la apertura de un nuevo ciclo de protesta, tras la emergencia de la Primavera Árabe y los movimientos de indignados y occupiers, el Foro Social Mundial, se percibe, en parte, más como un instrumento del pasado que del presente y futuro. Y su existencia señala, a la vez, una de las principales debilidades de los nuevos movimientos de protesta aparecidos en el marco de la crisis sistémica: su frágil coordinación internacional. Éstos tienen el reto de crear nuevos espacios de articulación a escala mundial que permitan avanzar en la lucha común y el intercambio de experiencias. La ofensiva de las políticas de recortes, en cada uno de los países, es tan intensa y requiere de tal movilización, que actúa como un fuerte polo de atracción que debilita, en consecuencia, la coordinación hacia afuera. A pesar de que estos nuevos movimientos se han sentido partícipes de una marea global que avanzaba desde el Norte de África pasando por la periferia Europea hasta llegar a Estados Unidos, la coordinación de dichos actores, a pesar de la convocatoria de jornadas de acción global y algunos encuentros puntuales, ha sido más bien débil.

En la actualidad, el eje de la movilización no se encuentra ya en América Latina, donde, precisamente, nació el FSM, sino en el mundo árabe y en una vieja Europa tercermundizada tan golpeada por la crisis como efervescente en protestas. El reto ahora consiste en aprender de esas luchas, que en un pasado no tan lejano, emergieron contra la deuda, los desahucios, las privatizaciones… en los países del Sur. Y avanzar hacia una imprescindible coordinación de las resistencias, a la altura de la organización implacable del capital.

UE: Chipre protesta contra la troika



  1. Estudiantes se manifiestan frente al Parlamento en Nicosia (Chipre). - KATIA CHRISTODOULOU (EFE)

  1. La manifestación de estudiantes ha recorrido las calles de Nicosia y ha terminado ante el Parlamento de Chipre. - PATRICK BAZ (AFP)

  1. Agentes de la policía de Chipre custodian la sede de la Unión Europea en Nicosia durante la protesta de estudiantes. - PATRICK BAZ (AFP)

Los estudiantes y la juventud chipriota salen a la calle a protestar contra el neocolonialismo de la Unión Europea, el "grupo del euro" y el FMI, retomando las gloriosas tradiciones de la lucha por la independencia y contra el colonialismo británico.


La izquierda tunecina plantea el no pagar la deuda como el siguiente paso de la revolución

Representantes de los partidos de izquierda del Magreb y Europa acuden a la cuna de la Primavera Árabe para participar en el Foro Mediterráneo contra la Deuda y apoyar al Frente Popular, donde se han agrupado 12 partidos progresistas para oponerse al Gobierno islamista

LUIS GIMÉNEZ SAN MIGUEL Túnez 25/03/2013 11:02 Actualizado: 25/03/2013 11:44 Público
Una activista tunecina muestra la imagen de Chukri Belaid, asesinado por los islamistas el mes pasado.- L.G.S.

Una activista tunecina muestra la imagen de Chukri Belaid, asesinado por los islamistas el mes pasado.- L.G.S.

Después de la primavera de 2011 y la caída de Ben Alí, Túnez es otro país. La llegada de los derechos civiles y las libertades democráticas ha venido acompañada de un aumento de la pobreza, la inestabilidad y el auge del islamismo, un movimiento político que había sido prohibido y reprimido durante la dictadura y que hoy, con el partido Ennahda, gobierna el país en un tripartito con dos formaciones laicas. Pero hay una herencia que los islamistas cargan sobre sus espaldas: la deuda contraída durante los 23 años de mandato de Ben Alí.

Mientras Ennahda se erige ante los tunecinos como defensor de la moralidad y los principios del Corán trata al mismo tiempo de salvaguardar un modelo económico muy similar al que ha dominado el país durante las últimas décadas y acallar las voces que en la primavera de 2011 derrocaron a la dictadura pidiendo dignidad y trabajo. En esta estrategia, los islamistas cuentan con el apoyo de los dos principales partidos laicos. Mientras, la oposición de izquierda se ha reorganizado en el Frente Popular, al que se han unido 12 partidos y que las encuestas sitúan como una fuerza capaz de lograr el tercer puesto en el Parlamento.

"Con la revolución que derrotó a la dictadura de Ben Alí el pueblo tunecino aspiraba a acabar con el paro y la misera. El pago de la deuda es lo que nos impide atender a las necesidades de la mayoría de la población. Porque la deuda que dejó Ben Alí es a la que se somete el Gobierno actual en las negociaciones con el FMI". Así lo afirmaba este sábado el líder del Frente Popular (FP), Hama Hammami, en la rueda de prensa previa al al Foro Mediterráneo contra la Deuda, un encuentro al que han acudido partidos progresistas de ambos lados del mar y de América Latina para trazar alianzas y compartir experiencias de oposición a la austeridad y que terminó este domingo en un multitudinario mitin en el Palacio de Congresos de la capital tunecina.

"La deuda forma parte de la estrategia contrarrevolucionaria coordinada por la troika europea (Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional), ejecutada por el Ejecutivo tripartito liderado por Ennahda y con la ayuda de Arabia Saudí y Emiratos Árabes" afirmó también Hammami. Y por eso, desde su formación apuestan por suspender el pago durante tres años y en este tiempo llevar a cabo una auditoría para ver qué parte de la deuda no fue contraída en beneficio de la mayoría y negar su pago. También Fatih Chamki, número dos del Frente, se mostró convencido de que "los partidos que defienden a los movimientos populares han de adoptar un programa común contra la deuda".

 Manifestación en la capital tunecina en memoria de Chukri Belaid.- Reuters 
Manifestación en la capital tunecina en memoria de Chukri Belaid.- Reuters

Asesinatos políticos

Este encuentro, que se ha celebrado los días previos al Foro Social Mundial, que este año tiene lugar en la cuna de la Primavera Árabe, también ha servido como una muestra de solidaridad internacional por el asesinato el mes pasado del dirigente del FP, Chukri Belaid, a manos presuntamente de los islamistas radicales y que se ha convertido en el mártir de la izquierda tunecina. Su cara es visible en las miles de pancartas, estampas y chapas que llenan los lugares de encuentro de los activistas. En el mitin, el asiento de al lado de Hammami estaba ocupado por su retrato y las decenas de jóvenes que durante semanas se habían volcado en la organización del acto lloraron puño en alto cuando se proyectó un vídeo en su recuerdo.

"Si la Primavera Árabe comenzó en Túnez, la continuación de la revolución con la oposición al pago de la deuda puede comenzar aquí también" "Chukri Belaid no ha muerto,vive en el pueblo que lucha por su dignidad", afirmó ante miles de tunecinos Manuel Monereo, el representante de Izquierda Unida en el mitin. Junto a él, también intervinieron Quim Arrufat, diputado de la CUP en el Parlament de Catalunya, y Miguel Urbán, de Izquierda Anticapitalista. "La solidaridad internacional es fundamental para la izquierda en este momento. No podemos dejar que los únicos internacionalistas sean las grandes finanzas y los islamistas", explicaban tras el mitin Urbán y Judith Carreras, una de las organizadoras españolas. "Han matado a un dirigente de la principal fuerza de izquierda en este momento en el mundo árabe y hemos venido a mostrar nuestra solidaridad. Si la Primavera Árabe comenzó en Túnez, la continuación de la revolución con la oposición al pago de la deuda puede comenzar aquí también".

Gibram Dhawedi, uno de los jóvenes que ha pasado varios días sin dormir para preparar este encuentro, asegura que el objetivo de los islamistas con el asesinato de Belaid es "infundir el miedo: atacan a militantes de izquierda, estudiantes y periodistas. Son los enemigos de la prosperidad en Túnez". Este joven cree que Ennahda "quiere una guerra civil contra la izquierda tunecina" y por eso alienta a los salafistas a cometer crímenes como este y desestabilizar la situación en las calles mientras ellos se  hacen fuertes en las instituciones que dejó Ben Alí y que no han sido completamente transformadas. Porque para él, igual que para muchos otros tunecinos que repiten las mistas palabras, lo que está intentando hacer Ennahda es "implantar una dictadura que sustituya a la anterior, con contenido moral reaccionario y plegada a los intereses del FMI".

martes, 26 de marzo de 2013

Apuntes sobre gobiernos de izquierda e ideas de izquierda


por Sandino Núñez


Las formas democráticas

Alain Badiou dice que el siglo XX fue el siglo de la forma institucional del partido político, y que la política futura solamente podrá ocurrir, en tanto política, por fuera de la forma partido. El partido es el dispositivo que “politiza” al movimiento social al inscribirlo en el aparato del Estado en la modalidad de una representación de sus demandas o intereses: operación de la cual cabe deducir que el movimiento no es político y solamente cobra una existencia y una dimensión políticas al estar inscripto en el Estado bajo la forma genérica del partido. El movimiento es social y el Estado es político, y el partido es entonces lo que conduce lo social a lo político. Badiou razona que el movimiento es ya político y que el Estado tiene más que ver con el poder y la burocracia (enemigos, en suma, de la política), y que por tanto la política sería una práctica que se relaciona menos con larepresentación que “empodera” al movimiento social en el Estado, que con una cierta paciente organización del movimiento insurreccional en cuanto tal (las insurrecciones obreras en la Comuna de Paris, digamos). Slavoj Zizek, por otra parte, sugiere que la lucha anticapitalista contemporánea pasa menos por Marx que por Lenin, en el sentido en que el problema es menos el de saber cómo funciona y cómo nos determina el sistema capitalista (cosa que más o menos sabemos, ya que no es tan misteriosa) que el de saber “qué hacer” para luchar contra él. Y sabido es que Lenin fue el gran teórico de la forma partido en los movimientos insurreccionales o revolucionarios en el siglo XX: partido de vanguardia, partido de masas, momento de alianzas y frentes populares, etc. Se puede observar que las posturas de Badiou y Zizek son contradictorias sólo en apariencia: Zizek, supongo, quiere remitir a una especie de desconcierto generalizado de cierta élite intelectual politizada y anticapitalista que, sabiendo cómo funciona el enemigo, cómo domina, qué ontología lo sostiene y lo mueve, etc., está de todos modos absorto en una especie de estupor catatónico porque no tiene la menor idea de qué hacer. Son tiempos —oh, la novedad— de capitalismo global, mercantil, desregulado, que todavía parece vivir un romance fuerte y glorioso con la forma democrática en tanto reino de los medios de comunicación, la opinión pública y la volatilidad de la masa, el sufragio libre y la libertad de consumo. Todo apoyado, cada vez más tristemente, en el mito desarrollista, y en el fetiche técnico del número, la cifra y el porcentaje, y en el recetario liberal de los 80-90 (empequeñecimiento del Estado, control del gasto público y fiscal, terror al monstruo inflacionario, pago obediente de deudas a los organismos multilaterales como forma de acceso a buenas calificaciones y a nuevos créditos, fomento casi prostituto de la inversión extranjera directa, etc.).

Por otra parte, Jacques Rancière ensaya una defensa filosófica de la idea de democracia, considerando que la pulsión antidemocrática reprimida o la ira o el odio al demócrata (al confundirlo con el consumidor hedonista o lumpen incapaz de trascendencia o de idea colectiva alguna, típico producto del capitalismo tardío) trae inevitablemente de regreso la basura conservadora, reaccionaria y hasta protofascista (restauradores de las antiguas jerarquías, revalorizadores de las figuras “tutelares clásicas del padre o del teniente” —como dice Daniel Bensaïd—, gobiernos de técnicos o iluminados, intervenciones autoritarias o retrógradas verticalistas en nombre del republicanismo o aún de la universalidad, etc.). Mientras tanto, Badiou sostiene que es importante hoy mantener la valentía de definirse como “antidemócrata”, y también apela, razonablemente, a argumentos filosóficos: “democracia” es una palabra demasiado sucia ya, indisociable del capitalismo liberal de mercado, y conviene no solamente dejársela al enemigo, sino re-usarla para definir al enemigo.

Y estas observaciones no son meramente anecdóticas. Expresémoslo en términos rodonianos: ¿debe caer la propia democracia como máscara del carnaval calibanesco pragmático, del triunfo de los Estados Unidos y del mercado salvaje, para dar nuevamente con el “espíritu alado” de Ariel, los buenos valores apolíneos detrás de los cuales seguramente se agazapan los tiranos indignados con la chusma: restauradores del orden, la aristocracia, la buena religión y las jerarquías de la tierra, la familia y la propiedad? Es difícil, aún en estos niveles de abstracción conceptual, saber qué hacer: es decir, saber qué hacer no con la democracia (o con las formas actuales de la democracia liberal), sino saber qué hacer contra su creador y mentor, el capitalismo (sistema estructuralmente creador de injusticia, violencia, miseria, explotación, esclavitud). No con la forma idílica de la globalización sino con su estructura.

Izquierda en el poder

Esta es la principal gran contradicción de las izquierdas en el Estado o en el gobierno (y vamos a jugar, provisoriamente, a que esa palabra, izquierda, todavía es capaz de denotar algo que va más allá de su mera contingencia histórica, del juego electoral, de la mística de sus adhesiones, de banderas y colores y logos y consignas, de la épica de su pasado sacrificial, etc.). Si el Estado y el gobierno, la división de poderes y aparatos, etc., son criaturas históricas modernas estructuralmente vinculadas al capital y a su defensa y desarrollo (desde las minorías cultas y las élites gobernantes o legislativas hasta los artefactos militares y policíacos): ¿cómo sentarse en ese lugar de poder sin legitimarlo como mero ejercicio: cómo desdecir, desmentir o criticar ese poder sin dejar entender que se trata de un gesto del propio poder? ¿Cómo hablar de revolución o de anticapitalismo desde una coalición de partidos de izquierda que fue inventada en la ensoñación de llegar al Estado a través del sufragio democrático universal, y a la que le cabe entonces, desde un principio, la lógica perversa de la competencia electoral, de la opinión pública y del “ánimo” o el “humor” de la masa, de la publicidad, del costo de las campañas, de los compromisos ulteriores con el capital y los inversores, de la burocracia y la cuotificación sectorial de cargos y autoridades?

Vamos a partir entonces de una especie de axioma intermedio y concesivo, de esos que tanto me molestan porque parecen arruinar de antemano toda posibilidad de intervención conceptual radical: en Uruguay tenemos (ya un segundo) gobierno de izquierda, y vamos a creer que eso quiere decir algo, que significa algo (“y no más bien nada”). No es lo mismo un gobierno nacionalista católico de “padres y tenientes” (para insistir con la figura de Bensaïd) o uno de colorados clase B, incapaz de hablar de otra cosa que no sea la respuesta punitiva y penalizante de la seguridad, que un gobierno de izquierda. No es lo mismo, aunque lo sea. Entre paréntesis hay que agregar que un intelectual de izquierda tiene una especie de obligación ética de ser crítico, doblemente crítico, precisamente, con los gobiernos de izquierda, y que esa obligación ética poco tiene que ver con la decepción, o con un sentimiento de haber sido estafado o defraudado, sino con una defensa o una resistencia de la idea de izquierda vinculada a cierto deseo anticapitalista. Pues vamos a pensar que en la izquierda empírica en el poder institucional (poder estructurado por el capital) todavía duerme una idea de izquierda, o un proyecto de izquierda que es contradictorio con ese poder y con el capital mismo. Y vamos a pensar además que esa idea de izquierda es capaz de situarse por encima de la tentación de resumir la contradicción política en la paranoia o en la obsesión tonta e ingenua de las parejas democracia-totalitarismo, o conservadores-progresistas, de tal modo que la única “verdad política” se resuelva entre los defensores de ciertos valores reaccionarios de orden, disciplina y “buena religiosidad” y los defensores de la democracia como mera inscripción formal de la libertad psicótica de expresión, de culto y de mercado. El problema, entonces, parados incómodos en este axioma, no podría ser otro: ¿qué hacer?

La propiedad pasiva.

En primer lugar, una idea de izquierda, que suponemos incluye una preocupación por la redistribución justa o equitativa de la riqueza, no puede situarse nunca al margen de una discusión del asunto de la propiedad, de la propiedad privada o exclusiva. Antes que nada, la forma brutal de la propiedad de la tierra y de la propiedad inmobiliaria (aunque también el asunto marxista clásico más complejo: la propiedad de los medios de producción). Independientemente de que en la propiedad, y en la propiedad exclusiva o privada haya una compleja y profunda discusión filosófica, se puede decir que una redistribución de la riqueza no puede ocurrir de ninguna manera exclusivamente ex post facto a través del recurso impositivo o fiscal, que arrincona y condena al Estado a funcionar como un actor económico más, y no como una entidad autónoma capaz de intervenir, regular y tomar decisiones políticas sobre la economía y el mercado.

Tarde o temprano, en estas formas primitivas y casi feudales de propiedad, formas pasivas o territoriales como la de los recursos naturales, la propia tierra o los inmuebles (o incluso el propio dinero), que involucran más a la especulación rentista que a la ganancia por explotación de la fuerza de trabajo, aparece una especie de debilidad endémica del capitalismo contemporáneo (para decirlo como Hardt y Negri: una contradicción interna entreproductividad y propiedad privada), que debe ser aprovechada por la izquierda. El regreso de esta forma quieta, primitiva y brutal de la propiedad, con su voracidad acumulativa, su ley del mínimo esfuerzo, su folclore dinástico de herencia y prosapia, parece ir contra cierta sensibilidad creada por las propias dinámicas ansiosas de intercambio, sobrevivencia, producción, circulación, distribución y consumo del capitalismo urbano contemporáneo de mercado desregulado. ¿Por qué no empujar al capitalismo sobre sí mismo, por lo menos allí donde muestra puntos de vulnerabilidad y contradicción con el poder del Estado?

Un ejemplo. ¿Cómo y por qué no intervenir directamente, digamos, en el mercado de alquileres de vivienda, teniendo en cuenta la absurda y vergonzosa desproporción entre el salario mínimo inferior a los 8000 pesos, y la imposibilidad de alquilar una vivienda razonablemente habitable por menos de 12000 (sin incluir garantías, depósitos y todo el dispositivo destinado a asegurar al propietario)? La intervención a través de medidas indirectas como planes facilitadores o préstamos estatales para compra, en el supuesto de que van a terminar por incidir a mediano o largo plazo a la baja en el precio de los alquileres no es solamente ineficaz (hace seis o siete años que oímos lo mismo y los alquileres nunca han dejado de estar al alza): es inmoral: el Estado interviene como actor económico, confinando en la penumbra de lo económico-privado lo que debería ser un asunto político-público. ¿Por qué el miedo a intervenir políticamente, fijando y topeando precios, en la invocación del miedo al estímulo de un supuesto “mercado negro” —que ya es, por otra parte, el chasis irreductible de la dinámica capitalista urbana—, sobre todo teniendo en cuenta que los más jóvenes solamente pueden ingresar al mundo laboral casi exclusivamente en el “mercado negro”, sin protección estatal o sindical alguna, cobrando salarios por debajo de los laudos o de los mínimos, y por tanto son incapaces de entrar en el “mercado blanco” de alquileres? Quizás ni valga la pena tener en cuenta, por otra parte, que en el famoso fantasma inflacionario el rubro “vivienda y alquileres” aparece siempre como una guía o pauta del incremento.

¿Y no ocurre casi lo mismo con los precios de bienes de consumo necesarios en la canasta familiar (carne, verduras y frutas, etc.)? ¿No ha mostrado el ejecutivo la misma actitud pusilánime en el momento de intervenir en la libre regulación mercantil de los precios, fijando y regulando, por miedo otra vez al famoso “mercado negro”, dejando a los consumidores locales a la buena del “mercado pirata” de productores-exportadores o de comerciantes-importadores? En ciertos casos ridículos se ha llegado a apelar a la buena voluntad y al espíritu de colaboración de los mercaderes (cuando se trata de controlar la pauta inflacionaria), o en otros incluso se ha llegado a amenazar a los exportadores con importar carne roja o de pollo del Brasil (o alguna otra paparrucha inútil por el estilo) para corregir a la baja los precios del consumo interno, ni bien a los productores-exportadores se les va la mano con su voracidad. Es otra forma de intervención indirecta, apolítica, sobre la economía. (Sin embargo, y no insisto más porque el espíritu de estos apuntes es otro, el ejecutivo no vacila en replantear a la baja los acuerdos salariales ya aprobados por los consejos porque están por encima de la pauta inflacionaria: el Estado no toca los precios pero no vacila en “topear” los salarios. ¿Podemos llamar “de derecha” a un Estado que interviene de esta manera? Sin dudas, si todavía creemos en una idea de izquierda.) Algo similar ocurre con la propiedad de la tierra: cada vez más concentrada en menos manos latifundistas, a pesar del INC o de la compra estatal con fines redistributivos. Eduardo Platero observa: “En los últimos diez años han desaparecido (devorados por el latifundio) tres minifundistas por día. (...) Las leyes del mercado favorecen la concentración creciente de la tierra y el capital (...)

Nunca hubo una matanza de pequeñas explotaciones del tamaño de las operadas en estos últimos diez años” (Tiempo de Crítica, Nº 44). Y se puede observar que la famosa “extranjerización de la tierra”, vinculado a la “soberanía” es un tema subalterno abstracto, lateral y sin importancia: a mí, por lo menos, me importa poco si el latifundista es austríaco, suizo o criollo, familiar o corporativo, si los beneficios y la riqueza común se alienan y se concentran en poquísimas manos privadas, son casi medievalmente rentistas y sin valor agregado y condenan casi a la esclavitud a los asalariados rurales. Una idea de izquierda no puede permitir que las reglas del mercado y el balance espontáneo privado oferta-demanda den cuenta de la tenencia de la tierra y de una riqueza que debería definirse a priori como pública o social.

De ahí, por otra parte, que el resistido proyecto de cargas impositivas a la concentración de tierras haya resultado doblemente perverso: por un lado, la ingenuidad y la lentitud de otra intervención indirecta externa del Estado sobre la concentración de capital y riqueza (que, dicho sea entre paréntesis práctico: es mejor que exista a que no exista), y por otro, el hecho de que el proyecto se haya aprobado sólo a condición de que ese dinero se vuelque a las administraciones municipales para reinvertir en infraestructura y caminería que la propia actividad productiva privada estropea y arruina, al grito cimarrón y guapo de “que pague el que rompe”. El Estado termina por realizar así una quita al capital que es devuelta completamente a la propia dinámica del capital. Eso no es una intervención política del Estado sobre el capitalismo y la concentración: así planteado, eso es un chiste. Supongo que el espíritu original del proyecto era distinto.

Por más que lo podamos tratar en otro rubro, ya que indica un punto de intersección conflictiva entre la propiedad primitiva y las dinámicas urbanas típicas del posmocapitalismo, los medios de comunicación pueden ser vistos como otra forma, y una de las formas más escandalosas, de eso que podemos llamar “propiedad pasiva” (primitiva), sobre todo porque asume el comportamiento privado de propiedad algo que por definición es la concesión de explotación privada de un bien público o social. Algo que puede ser quitado o expropiado por el Estado en el momento que sea. Sin embargo, la impunidad oligopólica, las presiones ejercidas por tres o cuatro grandes empresas privadas en la adjudicación estatal de señales para abonados y ahora de señales digitales, etc., habla otra vez de la debilidad pusilánime del Estado de izquierda para enfrentar a la propiedad privada o exclusiva, aún en sus puntos jurídicamente débiles. Y acá la fuerza ideológica de Andebu recurre estúpidamente a argumentos liberales que mentan la democracia comunicativa, la libertad de prensa, el terror a la censura y al intervencionismo totalitario del Estado, etc. O peor, más ridículamente, se resisten a la iniciativa —bastante boba e inocua, por otra parte— de una cuota horaria de servicio social en sus trasmisiones, argumentando que ellos (usufructuarios de señales abiertas de radio o televisión) brindan un servicio gratuito (nadie paga para ver televisión abierta), y que, por tanto, ya es social. Es un argumento para reírse, o para abofetear a quien lo sostiene y a quien le cree, por cretino uno y por idiota el otro (si se cobrara un impuesto al cretinismo y a la idiotez que se volcara a la educación en serio, ya habríamos recorrido la mitad del camino revolucionario). ¿Puede hablar de democracia un oligopolio de grandes empresas que concentran el negocio de la información-comunicación-entretenimiento, que hacen y dicen lo que se les canta, que hacen la basura que hacen con un mínimo de costo y un máximo de beneficio, y que facturan millones en pautas publicitarias y tiempo contratado —todo en el usufructo de un bien común? ¿Y el Estado no puede tocar esa estructura, aún sabiendo que es el gran punto estratégico, el centro nervioso de la política (o de  la no-política) contemporánea?

En suma. En este asunto que he llamado “propiedad pasiva” se habrá notado que no estoy hablando (no todavía) de comunismo, de socialismo, y menos de revolución. Estoy mencionando simplemente lo que cabría esperar de un gobierno de izquierda dentro del juego democrático institucional. Bastaría, para empezar, en este caso, que el gobierno y el Estado aprovecharan a favor de cierta línea redistributiva, la contradicción interna entre la propiedad privada quieta y pasiva, y el axioma “democrático” de la dinámica histérica del desarrollo hiperproductivo y de hiperconsumo del capitalismo urbano desregulado. Bastaría que aprovecharan la ira o el enojo de la masa (típicamente post-social) con la acumulación brutal, rentista, especulativa o extractiva, propias de la propiedad pasiva, que es vivida como mera usurpación por distintos estratos de esa masa (desde los ocupas sin techo o sin tierra o los comerciantes ambulantes que toman medidas de “contrahabitación” u ocupación de lugares o territorios vacíos —Paul Virilio—, hasta cierta coquetería new age que poéticamente se queja del absurdo de que los árboles, los bosques, los minerales, el mar, los ríos, el aire y la vida sean la propiedad exclusiva de alguien). Evidentemente, esta estrategia está asediada por peligros múltiples —sobre todo si tenemos en cuenta cuáles han sido los puntos y los tics más débiles de los gobiernos de izquierda—. Uno de ellos es que la lucha contra la propiedad pasiva nos condene a ligarnos orgánicamente a la defensa democrática de la hiperproductividad y del juego abierto y darwiniano del mercado libre, o por lo menos del mito desarrollista. Ésa no es la verdadera contradicción: es, insisto, una “contradicción interna” al capitalismo, que es posible utilizar estratégicamente, pero que en cualquier caso, si no es superada oportunamente, nos devuelve al propio capitalismo.

Dinámicas urbanas de lo post-social

Un apunte lateral con respecto a la propiedad de los medios de producción (que no es, obviamente, una forma de propiedad pasiva, sino que, hasta cierto punto, se le opone): el capitalismo industrial analizado y criticado por Marx pone el énfasis en este tipo de propiedad, y en su gran creatura conceptual: el antagonismo capital-trabajo. Parece más sencillo, en este punto, seguir la línea clásica de una organización del proletariado urbano que se entiende y se sabe en lucha contra el capital que lo explota, y entiende y sabe que esa lucha encarna cierto tipo de universal (la superación de un sistema o de un modo histórico de producción). Porque por más que parezca haber pasado a segundo plano, o haber sido cubierta por formas más vistosas como el mercado o la renta, la contradicción clásica trabajo asalariado-capital todavía existe y la explotación de la fuerza de trabajo es y seguirá siendo una de las columnas más sólidas en las que se sostiene el sistema.

Acá hay ciertas iniciativas como el FONDES (fondos de desarrollo para empresas autogestionadas, resistido por sectores de la izquierda vinculados al astorismo) que quieren tramitar la voluntad de una redistribución posible, a pequeña escala experimental, de riqueza, trabajo y recursos, en comunidades cooperativas de trabajadores que compitan, con cierta asistencia estatal (ventas al Estado que aseguren un ingreso de sustentabilidad, por ejemplo), en el mercado capitalista desregulado. No sólo estamos lejos de los problemas de fondo: el peligro de este tipo de iniciativas casi con seguridad es el de sumarse al asistencialismo de las líneas de cooperación de los 90, las ONGs, incluidas las iglesias populares y su sueño de gobierno sobre las exoclases, que tiende a barrer con la contradicción trabajo-capital, desproletarizando la fuerza de trabajo, convirtiéndonos en emprendedores y persuadiéndonos de que con cierta ayuda, iniciativa, astucia, disciplina y ethos capitalista todos podemos competir libremente en un mercado lleno de oportunidades. Pues ¿qué asegura que una cooperativa de trabajadores que gestiona una empresa no se transforme en los hechos en una especie de sociedad anónima, o en una empresa capitalista como cualquier otra, definida por la competitividad, la lucha por nichos de mercado, los recursos publicitarios, la organización técnico-gerencial de la comunidad, etc.? (del mismo modo: ¿cómo evitar que una cooperativa de viviendas por ayuda mutua, digamos, no se termine por convertir en una mera asociación de propietarios organizados para la defensa de su propiedad?) Así, el asunto, más bien, se desplaza: ¿cómo orientar esos esfuerzos de manera tal que lo universal de la lucha contra el capital no se pierda o no se desvanezca en el entusiasmo productivo-competitivo? Porque “solidaridad” o “cooperación” son meras abstracciones (como la estúpida “educación en valores” que propone el ala reaccionaria del sistema liberal, al advertir el deterioro y la catástrofe de lo social que el propio liberalismo económico ha provocado en los últimos tiempos) si estos problemas de organización no se entienden dentro de la lucha emancipatoria de un sujeto contra la explotación, la injusticia, la especulación, etc. Ése es el lío en este caso. Porque evidentemente la organización de las comunidades autogestionadas pasará por el famoso tema de la capacitación laboral, técnica o gerencial-administrativa, o de diseño, marketing y publicidad, hasta ser completamente asimilada por la forma comunitaria empresarial pragmática protestante. (Yo me temo que esto forma parte del proyecto del actual gobierno de izquierda que se piensa destinado a la gran escala (universidad técnica, educación para el mercado de trabajo, etc.).)

Acá el problema es que el capitalismo contemporáneo empuja a una especie de desorganización absoluta de lo social, guiada menos por la propiedad privada o exclusiva de los medios de producción que por las líneas abiertas de la vida del mercado liberal no regulado: es eso que en otra parte hemos llamado “privatización de lo público”, “desocialización” o “despolitización” de lo social o estado “post-social”, caracterizado por la aparición de las “exoclases” o de los “exosujetos”, con su psicología lumpen-pragmática, la competitividad, la violencia o el celo territorial, el acting histérico individualista o grupal, las relaciones prácticas horizontales, etc. La famosa etologización del espacio social. Y esto, contradictoriamente, no excluye ciertas medidas de protesta o de lucha contra la propiedad pasiva que mencionábamos recién: la ocupación de hecho del territorio, la contrahabitación, los piquetes, la indignación o la ira generalizada como enormes montos de energía desatada de golpe en forma de calor, de actings violentos incapaces de ver o de pensar al capitalismo y dispuestos a  incendiar todo lo social. Y en este punto es donde el capitalismo contemporáneo, seguramente a golpes de azar y contingencia, adquiere una especie de “fuerza de sabiduría” que condena a la ira anticapitalista a caer en una doble trampa, a girar indefinidamente en el vacío: si me indigno con la usurpación medieval de la propiedad pasiva tiendo a caer en argumentos o en acciones que en la práctica terminan por ser funcionales con el mercado liberal, entonando la oda a la hiperproductividad y a la hipercirculación; o por el contrario, si me indigno con la desocialización consumista competitiva creada por el mercado liberal no regulado tiendo a caer en argumentos o en acciones que pueden terminar haciendo máquina con los valores abstractos del orden, la censura, la seguridad y la intervención del Estado como aparato superyoico, de las aristocracias de sabios o las tecnocracias de expertos, y que rápidamente serán parte del juego de lo que Rancière llama “el odio a la democracia”. Entonces, el asunto es, otra vez, guste o no, menos marxista que leninista: ¿qué hacer?

Quiero poner un solo ejemplo en el que me parece que el hacer del Estado es un buen hacer: los consejos de salarios. Los CS son, evidentemente, la gran
herramienta promovida por el gobierno de izquierda para hacer público lo privado. Y éste parece ser el gran asunto en este momento: hacer público lo privado. Como en cualquier otro aspecto de la vida social, cabe esperar que un gobierno y un Estado “de izquierda” tomen como suyos la tarea de hacer público lo privado. Y ni siquiera lo digo en el sentido de propiedad privada vs. administración estatal, sino que estoy varios pasos más atrás: cuando Marx teoriza e insiste con el tema del salario y del plusvalor está llevando al espacio público, iluminando con una luz política, algo que tiende a quedar sepultado en el ámbito de lo privado (el acuerdo siempre injusto entre el dueño del medio de producción y el que vende su fuerza de trabajo; lo mismo vale para un contrato de alquiler, el acuerdo siempre injusto entre arrendador-propietario y arrendatario, o para el precio de un bien de consumo, o para el uso exclusivo de canales de trasmisión). En ese sentido hablo de llevar lo privado a lo público: llevar lo económico a lo político. Quebrar la hegemonía de la lógica económica sobre el pensamiento político y la organización social, e insistir en el antagonismo entre economía y política, entre lo privado y lo público.

Apuntes finales por hoy

Y acá, seguramente, llegado el momento, debemos ir más lejos que el marxismo clásico y sobrepasar no solamente el concepto de desarrollo de las fuerzas productivas sino, sobre todo, la idea misma de productividad. El socialismo histórico ha quedado entrampado en el dogma capitalista de la producción y el desarrollo (la observación es vieja —yo, personalmente, la tomo de Walter Benjamin), dos de los pilares de la religión capitalista. Las variantes argumentales de que el socialismo solamente es posible luego de alcanzados ciertos rangos de desarrollo y de madurez de las fuerzas productivas (o en una versión cimarrona, que el socialismo es para los países ricos o desarrollados) es un estribillo recurrente en la izquierda (por lo menos, en la izquierda uruguaya) contemporánea. Voy a liberarme de toda obligación previa de definir el modelo de sociedad futura que la izquierda quiere, y a partir de la obligación filosófica (marxista, por otra parte) de que tal sociedad futura solamente nace de una praxis crítica con respecto al actual estado de cosas que nos ha tocado vivir (y ese “nace”, se entiende, no remite a ningún momento histórico específico, sino que es más bien el camino a una Idea). En un mundo globalmente privatizado (en el sentido más amplio y despiadado que es posible darle a esa palabra), en la que la dinámica y la circulación del capital adquiere, por un lado, la forma de una lucha caótica por el territorio (incluso, y quizás sobre todo, del territorio virtual de la comunicación y la información) como condiciones de producción (sobrevivencia, creatividad, competitividad, venta, compra, intercambio, prestación de servicios, etc.), y toda práctica ha sido “industrializada” en el sentido de “empresarializada” y dispuesta para el consumo (la propia fuerza de trabajo, la cultura, la sexualidad, el cuerpo, las actitudes, la creatividad, el arte, la diversión, la inteligencia, los afectos y los sentimientos, las ideas, el habla, las identidades, etc.), y por otro, la forma quieta y medieval de la propiedad pasiva o rentista con un vínculo escasísimo o sin vínculo alguno con el famoso orden productivo (inmuebles, alquileres, tierras, forestación, etc.), no tiene el menor sentido seguir insistiendo en la oposición entre capital productivo y capital especulativo, entre buenas inversiones que dan trabajo y divisas e inversiones haraganas que especulan, extraen y saquean.1 El capital es uno solo, y ese Uno ha logrado, en sus extremos, partir el mundo en hiperproducción-hiperconsumo frenéticos, y quietud definitiva. Muerte por sobredosis o muerte por abstinencia. Tampoco tiene el menor sentido esperar el momento oportuno del desarrollo de la economía en un país pequeño del tercer mundo para dar el famoso “salto en calidad” (he escuchado ese argumente más de una vez en boca de más de un jerarca): eso es un argumento liberal “de derecha” contra el cual la izquierda clásica ya debería haber desarrollado anticuerpos. Nunca se dará, en un sentido empírico, ese salto, ya que “dar el salto” es tomar la decisión política de darlo y luego pensar hacia-atrás, pensar en el mundo de antes o de después del salto, sin que el “salto” en cuestión haya tenido una existencia empírica concreta. Si ese “salto”, como decisión conceptual-subjetiva, no ocurre, seguiremos observando obsesivamente los indicadores económicos de desarrollo, enamorados o aterrorizados con la exuberancia del número y la cifra (indicadores, PBI, renta per capita, índices de pobreza, etc.), absolutamente rehenes de una lógica económica omnímoda y asfixiante, difiriendo indefinidamente la decisión de cortar esa lógica con praxis crítico-política.

Y yo insisto: ése es el corte y la contradicción que un gobierno de izquierda ya debería forzar. Lo público y lo privado, lo político y lo económico, lo social y el capital. Porque (¿será necesario decirlo?) no hay capitalismo malo y capitalismo bueno (o “en serio”): el capital tiene como origen y destino al capital mismo (más capital), y ese destino se conquista explotando la fuerza de trabajo, o estimulando el la hiperproductividad, el libre mercado y el hiperconsumo, o a través de la renta o de la especulación pasiva. Se puede intervenir sobre la publicidad, las industrias blancas como el turismo y el comercio, los famosos créditos pedorros para el consumo con intereses de usura destinados al endeudamiento interno y a las bicicletas en el fetichismo de la mercancía. No es posible seguir ya oyendo la frase obscena de que tal o cual “empresa” estatal (transporte, ferrocarriles, líneas aéreas) ya no es rentable y lo mejor entonces es una cesión o una concesión a capitales privados y a inversiones extranjeras, o a administraciones mixtas regidas por el derecho privado, etc., porque la consigna es achicar los costos del Estado o abatir el déficit fiscal. El ejemplo de la acelerada “tercermundización” de Europa debería resultar aleccionante.

NOTA:

1. Significativamente, el Presidente Mujica, en su audición radial (forma extraña de intervenir como predicador oral en un modo siempre oblicuo y ambiguo con respecto a su investidura institucional) vuelve a insistir con la concentración y la extranjerización de la tierra, y maneja los ejemplos de Monte Fresnos y Taurión, una de las cuales reúne padrones que alcanzan entre las 30 y 50 mil hectáreas, ambas firmas presumiblemente propiedad de un ciudadano norteamericano, y con respecto a las cuales Mujica sospecha de un mera operación especulativa con los precios. Pocas horas después, una mujer (seguramente ocupa algún cargo gerencial importante en alguna de las empresas mencionadas, o en ambas), sale a corregir: dice que no se trata de tierras improductivas sino forestadas (el modelo Lacalle de productividad) y que la empresa da trabajo directo a 50 personas y trabajo indirecto a otras 250. 50 mil hectáreas emplean a 50 peones (vaya uno a saber en qué condiciones) e indirectamente da trabajo a otros 250 (que casi con seguridad incluye a los que remiendan la ropa, los que hacen tortas fritas, en fin). Es para reírse. Lo significativo es que Mujica no haya salido a responder esa idiotez, dejando la impresión de que se equivocó una vez más, de que no estuvo debidamente asesorado, etc., cuando en realidad el problema está en que la línea entre capital productivo y capital especulativo está borroneada por el propio capital. Supongo que en el fondo Mujica tiene que conceder que treinta mil hectáreas forestadas son una actividad productiva —y ésa es una de las trampas del argumento facilista que opone productividad a especulación.

25 años de la batalla que terminó con el Apartheid


por PIERO GLEIJESES

Marzo de 2013 • en Contrainjerencia

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PIERO GLEIJESES* – Este año marca el aniversario 25 (NR) del comienzo de la batalla de Cuito Cuanavale en el sureste de Angola, en que las fuerzas armadas de la Sudáfrica del Apartheid se enfrentaron con el ejército cubano y las fuerzas angolanas.

El asalto sudafricano “fue frenado abrupta y definitivamente” por las fuerzas revolucionarias.

El general Magnus Malan escribe en sus memorias que la campaña fue una gran victoria para las fuerzas de defensa sudafricanas (SADF) pero Nelson Mandela no podía discrepar más: “Cuito Cuanavale —afirmó— fue el viraje para la lucha de liberación de mi continente y de mi pueblo del flagelo del Apartheid”.

El debate sobre lo que significa Cuito Cuanavale ha sido intenso, en parte porque los documentos sudafricanos relevantes siguen clasificados. Sin embargo, yo he podido estudiar los documentos en los archivos cerrados cubanos y también muchos documentos norteamericanos. A pesar de la brecha ideológica que separa La Habana y Washington, estos documentos relatan una historia que impacta por lo parecida que es.

Analizamos los hechos. En julio de 1987 el ejército angolano (FAPLA) lanzó una ofensiva de mayor envergadura en el sureste de Angola contra las fuerzas de Jonás Savimbi. Pero al ver que la ofensiva estaba teniendo éxito, las SADF, que controlaban las partes más meridionales del suroeste de Angola, intervinieron en el sureste. Para principios de noviembre las SADF habían acorralado las mejores unidades angolanas en el poblado de Cuito Cuanavale y estaban preparándose para aniquilarlas.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas exigió que las SADF se retiraran incondicionalmente de Angola, pero la administración Reagan se aseguró de que esta exigencia fuera una Resolución sin mayor trascendencia.

El secretario de estado adjunto para África de Estados Unidos, Chester Crocker, le dijo al embajador de Sudáfrica en Estados Unidos: “la resolución no reclama sanciones y no plantea ninguna asistencia para Angola. Esto no es por casualidad sino el resultado de nuestros esfuerzos para mantener la resolución dentro de determinados límites”. (1) Mientras, las SADF aniquilarían a las unidades elites de las FAPLA.

Para comienzos de 1988, fuentes militares sudafricanas y diplomáticos occidentales aseguraban que la caída de Cuito era inminente. Esto significaría un golpe demoledor al gobierno angolano.

Pero el 15 de noviembre de 1987 el presidente cubano Fidel Castro había decidido enviar más tropas y armas a Angola: sus mejores aviones con sus mejores pilotos, sus armas antiaéreas más sofisticadas y sus tanques más modernos. La intención de Castro no era solo defender a Cuito, era sacar a las SADF de Angola de una vez y para siempre. Más tarde él describió su estrategia al líder del Partido Comunista Sudafricano Joe Slovo: Cuba pararía la embestida sudafricana y luego atacaría en otra dirección, “como el boxeador que con la mano izquierda lo mantiene y con la derecha lo golpea”. (2)

Aviones cubanos y 1 500 soldados cubanos reforzaron a los angolanos y Cuito no cayó. El 23 de marzo de 1988 los sudafricanos lanzaron su último asalto de mayor envergadura contra Cuito. Tal como lo describe el coronel Jan Breytenbach, el asalto sudafricano “fue frenado abrupta y definitivamente” por las fuerzas conjuntas cubanas-angolanas.

La mano derecha de la Habana se preparó a golpear. Poderosas columnas cubanas estaban avanzando en el suroeste de Angola hacia la frontera de Namibia. Los documentos que nos podrían decir lo que los líderes sudafricanos pensaron de esta amenaza siguen clasificados. Pero sí sabemos lo que las SADF hicieron: cedieron terreno. Los servicios de inteligencia de Estados Unidos explicaron que los sudafricanos se retiraban porque estaban impresionados por la rapidez y la fuerza del avance cubano y porque consideraban que un combate de mayor envergadura “hubiera acarreado grandes riesgos”. (3)

Cuando niño en Italia escuché a mi padre hablar de la esperanza que él y sus amigos sintieron en diciembre de 1941 al oír por radio que las tropas alemanas habían tenido que abandonar la ciudad de Rostov del Don. Era la primera vez en dos años de guerra que el “superhombre” alemán había sido obligado a retirarse. Me acordé de sus palabras —y del profundo sentimiento de esperanza que ellas conllevaban— cuando leí la prensa sudafricana y de Namibia hacia mediados de 1988.

El 26 de mayo de 1988 el jefe de las SADF anunciaba que “fuerzas cubanas y de la SWAPO fuertemente armadas, integradas por primera vez, han avanzado hacia el sur a unos 60 kilómetros de la frontera con Namibia”. El 26 de junio el administrador general sudafricano de Namibia reconocía que MIG-23 cubanos estaban volando sobre Namibia, un cambio dramático de aquellos tiempos en que los cielos le pertenecían a las SADF. Añadía que “la presencia de los cubanos había provocado una oleada de ansiedad en Sudáfrica”.

Sin embargo estos sentimientos de ansiedad no eran compartidos por los negros sudafricanos: ellos veían la retirada de las fuerzas sudafricanas como una luz de esperanza.

Mientras que las tropas de Castro avanzaban hacia Namibia, cubanos, angolanos, sudafricanos y estadounidenses se enfrentaban en la mesa de negociaciones. Dos puntos eran claves: si Sudáfrica aceptaba la implementación de la Resolución no. 435 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que exigía la independencia de Namibia y si las partes podrían ponerse de acuerdo sobre un cronograma de la retirada de las tropas cubanas de Angola.

Los sudafricanos parecían estar llenos de esperanza: el canciller Pik Botha esperaba que la Resolución no. 435 sería modificada. El ministro de Defensa Malan y el Presidente P.W. Botha afirmaban que Sudáfrica se retiraría de Angola solo “si Rusia y sus títeres hacían lo mismo”. Ellos ni siquiera mencionaban retirarse de Namibia. El 16 de marzo de 1988 Business Day informaba que Pretoria estaba “ofreciendo retirarse a Namibia —no de Namibia— a cambio de la retirada de las fuerzas cubanas de Angola”. Es decir Sudáfrica no tiene ninguna intención de retirarse del territorio en ningún futuro cercano.

Pero los cubanos habían revertido la situación en el terreno y cuando Pik Botha presentó las exigencias sudafricanas, Jorge Risquet, que estaba al frente de la delegación cubana le cayó encima con una tonelada de ladrillos: “la época de las aventuras militares, las agresiones impunes, de sus masacres de refugiados ha finalizado”. Sudáfrica —dijo— estaba actuando como si fuera “un ejército vencedor en vez de lo que es en realidad: un ejército agresor golpeado y en discreta retirada. Sudáfrica debe comprender que no obtendrá en esta mesa de negociaciones lo que no pudo lograr en el campo de batalla”.(4)

Al terminar la ronda de negociaciones en el Cairo Crocker le mandó un cable al secretario de Estado George Shultz diciendo que las conversaciones habían tenido “como telón de fondo la tensión militar creciente por el avance hacia la frontera de Namibia de tropas cubanas fuertemente armadas en el suroeste de Angola. El avance cubano en el suroeste de Angola ha creado una dinámica militar impredecible”. (5)

La gran pregunta era: ¿se detendrían los cubanos en la frontera? Para obtener una respuesta a esta pregunta, Crocker fue a buscar a Risquet: “¿Cuba tiene la intención de detener su avance en la frontera entre Namibia y Angola?”. Risquet contestó: “si yo le dijera que no van a detenerse yo estaría profiriendo una amenaza. Si yo le dijera que van a detenerse yo le estaría dando un meprobamato y yo ni quiero amenazar ni quiero darle un calmante, lo que he dicho es que solo los acuerdos sobre la independencia de Namibia pueden dar las garantías”. (6)

Al día siguiente, 27 de junio de 1988, MIG cubanos atacaron posiciones de las SADF cerca de la presa de Calueque, 11 kilómetros al norte de la frontera de Namibia. La CIA informó que: “la manera exitosa con que Cuba ha utilizado su fuerza aérea y la aparente debilidad de las defensas antiaéreas de Pretoria” subrayaban el hecho de que la Habana había logrado la superioridad aérea en el sur de Angola y en el norte de Namibia. Unas pocas horas después del ataque exitoso de los cubanos, las SADF destruyeron un puente cercano a Calueque sobre el río Cunene. Lo destruyeron —la CIA opinó— “para dificultar a las tropas cubanas y angolanas el cruce de la frontera con Namibia y para reducir el número de posiciones que deben defender”. (7)

El peligro de un avance cubano sobre Namibia nunca antes había parecido tan real.

Los últimos soldados sudafricanos salieron de Angola el 30 de agosto, cuando los negociadores ni siquiera habían empezado a discutir el cronograma de la retirada cubana de Angola.

A pesar de todos los esfuerzos de Washington para impedirlo, Cuba cambió el curso de la historia de África Austral. Hasta Crocker reconoció el papel de Cuba cuando le dijo en un cable a Shultz el 25 de agosto de 1988: “descubrir lo que piensan los cubanos es una forma de arte. Están preparados tanto para la guerra como para la paz. Hemos sido testigos de un gran refinamiento táctico y de una verdadera creatividad en la mesa de negociaciones. Esto tiene como telón de fondo las fulminaciones de Castro y el despliegue sin precedentes de sus soldados en el terreno”. (8)

La proeza de los cubanos en el campo de batalla y su virtuosidad en la mesa de negociaciones fueron decisivas para obligar a Sudáfrica a aceptar la independencia de Namibia. Su exitosa defensa de Cuito fue el preludio de una campaña que obligó a la SADF a salir de Angola. Esta victoria repercutió más allá de Namibia.

Muchos autores —Malan es solo un ejemplo— han tratado de reescribir esta historia, pero documentos norteamericanos y cubanos relatan lo que verdaderamente pasó. Esta verdad fue expresada con elocuencia por Thenjiwe Mtintso, embajadora de Sudáfrica en Cuba, en diciembre del 2005: “hoy Sudáfrica tiene muchos nuevos amigos. Ayer estos amigos se referían a nuestros líderes y a nuestros combatientes como terroristas y nos acosaban desde sus países a la vez que apoyaban a la Sudáfrica del Apartheid. esos mismos amigos hoy quieren que nosotros denunciemos y aislemos a Cuba. Nuestra respuesta es muy simple, es la sangre de los mártires cubanos y no de estos amigos la que corre profundamente en la tierra africana y nutre el árbol de libertad en nuestra Patria”.

NOTAS

(NR) Este artículo se escribió hace cinco años, en el aniversario 20 de la batalla.
1) Secretario de Estado, a la embajada de EE.UU., en Pretoria, 5 de diciembre de 1987, Freedom of Information Act (en adelante FOIA).
2) Transcripción sobre la reunión del Comandante en Jefe con la delegación de políticos de África del Sur (Comp Slovo), Centro de Información de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
3) Abramowitz (Oficina de Inteligencia del Departamento de Estado) al Secretario de Estado. 13 de mayo de 1988, FOIA.
4) Transcripción no oficial. Conversaciones RPA-CUBA EE.UU.-RSA (Reunión Cuatripartita) sesión de la tarde del 24-6-88. Archivo del CC, La Habana (en adelante, ACC)
5) Crocker al Secretario de Estado 26 de junio de 1988. FOIA.
6) Entrevista de Risquet con Chester Crocker, 26-6-88, ACC.
7) CIA, South Africa-Angola-Cuba, 29 de junio de 1988. FOIA; CIA, South África-Angola-Cuba, 1 de julio de 1988, FOIA.
8) Crocker al Secretario de Estado, 25 de agosto de 1988, FOIA.
(*) Politólogo e historiador italiano, profesor de política exterior de Estados Unidos en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados (SAIS) de la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos.

lunes, 25 de marzo de 2013

Los bancos: esos gigantes con pies de barro


por Eric Toussaint 

Febrero de 2013 Clarín

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«Para facilitar la financiación, el aseguramiento y la inmediatez de las transacciones comerciales, el volumen de las transacciones financieras debía crecer aún más de prisa que el propio comercio. Se hacía necesario inventar formas de financiación completamente nuevas, desarrollar los derivados de crédito, bonos de titulización, compras de petróleo en el mercado de futuros y otras más, que hacen que el sistema comercial mundial funcione de forma mucho más eficiente. En muchos aspectos, la estabilidad aparente de nuestro comercio y de nuestro sistema financiero a escala mundial reafirman el sencillo principio enunciado por Adam Smith en 1776 y corroborado por la historia: el libre comercio de individuos que trabajan en interés propio conduce a una economía estable y en crecimiento» Alan Greenspan (1)

La innovación financiera que Alan Greenspan presentó como la panacea ha fracasado, provocando graves estragos económicos y sociales, sin olvidar los ataques que tanto la dictadura de los mercados como los dictados de la Troika europea suponen para los derechos democráticos de los ciudadanos. Los tratados europeos y la política específica de los sucesivos gobiernos menoscaban progresivamente los derechos democráticos conquistados por los pueblos: el poder legislativo está sometido al ejecutivo, el Parlamento Europeo es la hoja de parra de la Comisión Europea, se respeta cada vez menos la elección de los votantes… Los gobiernos se atrincheran tras los tratados para entonar desde allí la cantinela de Margaret Thatcher: no hay alternativa (TINA, siglas de la expresión en inglés: There Is No Alternative) a la austeridad y al pago de la deuda. Y mientras tanto, hacen todo lo posible para, por un lado, socavar los derechos económicos y sociales conquistados en el transcurso del siglo XX (ver la 3ª parte de esta serie), y para, por otro lado, impedir que sobrevenga una nueva y mayor crisis del sector bancario. Sin embargo, no toman ninguna medida apremiante seria para imponer una nueva disciplina a los bancos y a otras instituciones financieras. Los bancos no han saneado realmente sus cuentas desde 2007-2008. Aún peor, se muestran muy diligentes en el desarrollo de nuevas burbujas y en la fabricación de nuevos productos estructurados. En esta parte de la serie (2), se pasa revista a las acrobacias que hacen los bancos para financiarse, a su dependencia casi total de las ayudas públicas, a las burbujas especulativas en evolución, a las innovaciones en materia de especulación financiera, a los efectos desastrosos producidos por el sistema bancario actual, en particular en lo referente a la crisis alimentaria, así como los nuevos riesgos que corre la población por culpa de su forma de funcionar. (3)

Problemas de financiación a medio y largo plazo

Consideremos en primer lugar el tema de la financiación, es decir, teniendo en cuenta el pasivo de los bancos. Los bancos tienen serios problemas. Los inversores institucionales (fondos de pensiones, aseguradoras, bancos, fondos soberanos…) no confían en ellos, y dudan si comprar las obligaciones (covered bonds) que los bancos emiten para financiarse a largo plazo de forma estable. Y aunque algunos bancos como BNP Paribas y Société Générale (los dos mayores bancos franceses), o incluso el BBVA (el segundo mayor banco en España), han conseguido vender obligaciones, la cantidad total emitida en 2012 parece tan baja como en los años anteriores. Según el Financial Times, sería incluso el peor año desde 2002. (4)

Así que, como en los mercados no encuentran suficiente financiación a largo plazo, dependen de forma vital del crédito a 3 años concedido por el BCE por un montante de un billón de euros a un interés del 1% (5), y de forma más general de la activos líquidos que los poderes públicos de los países más industrializados ponen a su disposición a través de los bancos centrales (empezando por la Reserva Federal, el BCE, el Banco de Inglaterra, el Banco Nacional de Suiza y el Banco Central Japonés).

Problemas de financiación a corto plazo

Dejando aparte los depósitos de sus clientes cuyo volumen no aumenta apenas por culpa de la crisis, los bancos tienen que encontrar una gran parte de su financiación en el corto plazo. Según el informe Liikanen, los grandes bancos europeos necesitan siete billones para financiarse en el día a día. (6) El montante de las deudas bancarias a muy corto plazo ha aumentado mucho entre 1998 y 2007, pasando de un billón y medio a seis billones. De 2010 a 2012 se ha mantenido en ¡siete billones! ¿Dónde encuentran esta financiación a corto plazo? Ya no lo encuentran, o muy poco, en el mercado interbancario porque los bancos desconfían demasiado unos de otros como para prestarse dinero. Dependen entonces de los “Money Market Funds” (MMF), que cuentan con 2,7 billones de dólares para operaciones a un día, cuya disponibilidad varía a merced de la crisis en Europa. (7) Los MMF cerraron el grifo a partir de junio de 2011 y lo reabrieron cuando el BCE realizó un préstamo de un billón (8). En cualquier momento pueden volver a cerrar el grifo o restringir en gran medida el flujo. En tal caso, la fuente más segura de financiación son otra vez los bancos centrales. En adelante, El BCE presta dinero de forma masiva al 0,75% (interés en vigor desde mayo de 2012).

La conclusión es clara: sin el préstamo de un billón a tres años, al que se suman los préstamos habituales del BCE y de los bancos centrales del eurosistema (a los que habría que añadir, por cierto, el Banco de Inglaterra y el Banco Nacional de Suiza), un buen número de los grandes bancos europeos se verían amenazados por la asfixia y la quiebra. Es una prueba adicional de que los bancos no han saneado sus cuentas. Tienen que financiarse a corto plazo de forma masiva, mientras que en lo que respecta a sus activos, poseen productos con plazo de vencimiento largo cuyo valor es completamente aleatorio. En muchos casos, el valor de los activos registrado en el balance no se concretará al vencimiento del contrato y los bancos tendrán que registrar una pérdida que ponga en riesgo todo su capital propio.

No hay financiación a través de la Bolsa

La vía de captación de capital a través de la Bolsa también se encuentra atascada. El precio de las acciones de los bancos se ha divido por cinco de media desde 2007 (9) (ver tabla adjunta). Los inversores institucionales (aseguradoras, fondos de pensiones, otros fondos de inversión, bancos...) tienen grandes dudas a la hora de comprar acciones de sociedades que atraviesan, todas ellas, dificultades. Es además una prueba adicional de la distancia abismal que hay entre el funcionamiento teórico del capitalismo según sus promotores y la realidad. En teoría, la Bolsa debe permitir la captación de capital a largo plazo (se considera que las acciones son inversiones a largo plazo que deben conservarse al menos ocho años) para las empresas que cotizan en ella. De hecho no funciona así, porque la Bolsa ha dejado hace tiempo de ser el lugar donde las empresas se financian para convertirse en un espacio de pura especulación. Por esta razón los bancos necesitan una recapitalización financiera a través de los poderes públicos.

Por otra parte, siempre según la teoría, otra función de la Bolsa es indicar el valor real de las empresas mediante la evolución del precio de sus acciones. Desde este punto de vista, la caída media del 80% del valor bursátil de los bancos constituye un diagnóstico muy molesto para sus directores y para los propagandistas del sistema capitalista.

Podemos añadir que los bancos utilizan una parte de la liquidez que ponen a su disposición los bancos centrales para recomprar sus propias acciones. Esta medida tiene dos objetivos: intentar impedir que continúe la caída de la cotización por una parte y remunerar a los accionistas por otra. (10)

Bancos financiados con el dinero del narcotráfico

Otra fuente de financiación de los bancos proviene del dinero del narcotráfico. El 26 de enero de 2009, Antonio María Costa, Director de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), declaró a la revista austriaca en línea profil.at (11) que algunos créditos interbancarios se habían financiado recientemente «con dinero procedente del narcotráfico y otras actividades ilícitas». Últimamente, en diciembre de 2012, el HSBC (Reino Unido, segundo banco mundial en cuanto a activos) aceptó pagar una multa récord de 1.920 millones (12) a las autoridades estadounidenses para que archivasen las diligencias en su contra precisamente por blanqueo de dinero que le habían confiado los cárteles mexicanos de la droga. (13)

Bombas de relojería en los activos de los bancos europeos y estadounidenses

Como se indica más arriba, los bancos tienen entre sus activos una gran cantidad de productos financieros que constituyen auténticas bombas de relojería cuyo detonador ya ha empezado a correr.

En Europa, ¡no se han pagado el 70% de los bonos de titulización hipotecaria sobre inmuebles comerciales (CMBS) que vencieron en 2012 (14)! Se trata de productos creados entre 2004 y 2006, justo antes de que estallara la crisis de las hipotecas basura (subprime), con vencimiento entre 2012 y 2014. Según la agencia de calificación Fitch, solamente se han pagado 24 de los 122 CMBS con fecha de vencimiento en los primeros once meses de 2012. En 2013-2014, los contratos que llegan a vencimiento representan un importe de 31.900 millones de euros. En 2012, JP Morgan, el mayor banco de Estados Unidos, ha perdido 5.800 millones de dólares en este mercado en Europa a través de su oficina en Londres y por las iniciativas desafortunadas de uno de sus jefes apodado la Ballena (15). ¡Esto no impide al Deutsche Bank y al Royal Bank of Scotland volver a crear nuevos CMBS para el mercado europeo! ¿Por qué se lanzan estos bancos a este tipo de operaciones? Porque el alto riesgo que conllevan se traduce en una rentabilidad netamente superior a la de otros títulos o a la de otros productos. Tema para seguir de cerca.

En los balances de los bancos de Europa y de los Estados Unidos todavía hay billones de dólares en bonos de titulización hipotecaria (MBS, mortgage backed securities), en particular MBS de alto riesgo, o de otras categorías de bonos de titulización de activos (ABS, asset backed securities). Los bancos que intentan deshacerse de ellos normalmente no lo consiguen, a no ser que asuman una pérdida muy importante. A finales de diciembre de 2011, los MBS se vendían al 43% de su valor pero había muy pocos compradores (16). Los bancos son sistemáticamente discretos en lo que respecta al volumen exacto de MBS que todavía están incluidos en sus balances, y lo son todavía más en cuanto a los productos no registrados en los mismos.

Los CLO, otro producto estructurado confeccionado en los prolegómenos de la crisis de las subprime, provocan inquietud al atraer a bancos europeos particularmente agresivos, como el Royal Bank of Scotland, al terreno de las altas rentabilidades asociadas con la toma de riesgos. CLO significa collateral loans obligations. Los CLO se vendieron para proporcionar dinero a los inversores que querían comprar empresas endeudándose y recurriendo al máximo al efecto palanca (es lo que se conoce como LBO). Estos CLO llegan a su fecha de vencimiento y quienes los tienen se preguntan cómo van a conseguir reembolsarlos. El mercado de los CLO en Europa sufre de anemia extrema pero ha vuelto a despegar en los Estados Unidos, donde en 2012 se hicieron ventas por valor de 39.000 millones de dólares. Algunos bancos europeos los compran porque, dado el riesgo que suponen, la rentabilidad es elevada (17). Cuidado con la caja.

Se preparan nuevas bombas

JP Morgan y otros grandes bancos se proponen crear, para el crédito ligado al comercio internacional, productos estructurados comparables a los CDO de crédito hipotecario basura (subprime). Conviene recordar que los Collateral Debt Obligations (CDO) se diseñaron a partir de una mezcla de créditos hipotecarios de distinta calidad. Los bancos que confeccionaron los CDO tenían como objetivo deshacerse de créditos hipotecarios mediante titulización (es decir, transformando un crédito en un título de fácil reventa) (18). JP Morgan quiere hacer lo mismo remplazando los créditos hipotecarios por créditos a la exportación. JP Morgan fue quien a partir de 1994 comenzó la creación de los precursores de los CDO (19). El mercado de créditos a la exportación representa diez billones de dólares al año. JP Morgan quiere convencer a los bancos que conceden créditos ligados al comercio internacional para que coloquen esos créditos en un producto estructurado para revenderlo como un CDO. El objetivo oficial es aligerar el peso de los activos a fin de disminuir el efecto palanca de forma que se pueda cumplir con las nuevas exigencias de las autoridades en cuanto al aumento de fondos propios (ver la 6ª parte y los Acuerdos de Basilea III). En realidad, para JP Morgan y el resto de los grandes bancos que buscan innovar, se trata de crear un apetito nuevo por un producto innovador en un mercado importante y sacar provecho de ello (20). También aquí, si la estrategia de JP Morgan funciona, la probabilidad de provocar estragos es elevada porque existe el riesgo de que se genere una nueva burbuja.

La carrera desenfrenada por obtener resultados provoca pérdidas

Algunos ejemplos muestran la magnitud de los riesgos que siguen tomando los bancos. Por supuesto, entre ellos está la pérdida registrada por Société Générale en Francia (4.900 millones de euros) consecuencia de las vicisitudes de uno de sus brókeres, Jérôme Kerviel. Se podría decir que el asunto data de enero de 2008 y que los bancos aprendieron la lección, pero no es así en absoluto. En septiembre de 2011, el banco suizo UBS anunció que había sufrido una pérdida de 2.300 millones de dólares a causa de operaciones no autorizadas realizadas por Kweku Adoboli, un administrador del equipo de Global Synthetic Equities Trading en Londres. Sin irnos de Londres, como se menciona más arriba, la Ballena de JP Morgan hizo perder a “su” banco 5.800 millones de dólares. Y estos ejemplos solo representan la punta del iceberg.

Se ha formado una burbuja especulativa en el sector de las obligaciones societarias

Numerosos observadores de los mercados financieros y una cantidad considerable de gestores de fondos consideran que se ha desarrollado una burbuja especulativa en el sector de los llamados corporate bonds, que son las obligaciones emitidas por las grandes empresas para financiarse. Se trata de una burbuja en el sector del endeudamiento de las grandes empresas privadas, que supone un mercado de 9,2 billones de dólares. ¿Por qué una burbuja? La rentabilidad que los bancos y otros inversores institucionales obtienen de los bonos del tesoro de los Estados Unidos y de la deuda soberana de las principales potencias económicas de la UE está en mínimos históricos, así que los inversores institucionales se buscan un sector con rendimientos más elevados y en apariencia carente de riesgo: las obligaciones emitidas por las empresas no financieras ofrecen en 2011 un rendimiento del orden del 4,5%, lo que las hace muy atractivas. Una razón adicional es que los bancos prefieren comprar obligaciones antes que abrir una línea de crédito, porque pueden revender los títulos en el mercado secundario (21). La avalancha de compradores provocó en 2012 una fuerte caída de la rentabilidad de estos títulos, que pasó del 4,5% al principio de 2012 al 2,7% en septiembre del mismo año.

Una empresa grande como Nestlé pudo emitir obligaciones a cuatro años por un importe de 500 millones de euros prometiendo un interés anual de tan solo un 0,75%. Se trata de un caso excepcional, pero indica que hay un fuerte desplazamiento hacia las obligaciones societarias. La demanda de títulos es tal, que, según JP Morgan, la rentabilidad de los bonos de alto riesgo (bonos basura, o junk bonds en inglés) estaba en caída libre durante el verano de 2012, pasando de un 6,9% a un 5,4%. Si la tendencia continua, existe el riesgo de que los inversores institucionales abandonen el mercado para buscar otro sector donde conseguir una mayor rentabilidad. (22)

El hambre de rentabilidad es tal que las empresas consiguen emitir bonos de pago en especie (bonos PIK, Pay in Kind) que vivieron su momento de gloria antes de 2006-2007 y se quedaron sin compradores hasta 2012. Se trata de un título con el que el pago de intereses solamente se produce en el momento de la devolución del capital. Evidentemente, la rentabilidad prometida es elevada, ¡pero se corre el gran riesgo de que la empresa que ha recibido el capital ni sea capaz de devolverlo, ni se encuentre en condiciones de pagar los intereses al vencimiento del contrato! Efectivamente, hay motivo para preguntarse como prestamista si es prudente conceder una suma de dinero a una empresa que no está en condiciones de pagar los intereses antes de la finalización del contrato (23). De nuevo, el hambre de rentabilidad y la disponibilidad de liquidez (gracias a los préstamos de los bancos centrales) dan pie a un gran entusiasmo por este tipo de productos de alto riesgo.

La penuria de las colaterales (24)

Hasta el 2007-2008, los mercados financieros se desenvolvieron en un clima de opulencia. Los banqueros y otros inversores institucionales se prestaban capital mutuamente y compraban productos financieros estructurados sin verificar si el vendedor o el comprador disponían de activos suficientes para asumir la responsabilidad de sus actos y cumplir con su parte del contrato una vez llegado su vencimiento. Por ejemplo, hay banqueros que pagaron primas de pólizas a Lehman Brothers y a AIG para protegerse del riesgo de impago sin verificar de antemano si Lehman o AIG tenían con qué indemnizarles en caso de que se produjese la contingencia cubierta por el seguro.

En la mayoría de las transacciones, el prestatario debe presentar un activo como garantía. Es lo que se ha dado en llamar un colateral. Lo que ocurría de forma sistemática, y lo que sigue ocurriendo, es que un mismo colateral sirve a la vez de garantía en varias transacciones. A pide un préstamo a B y presenta como garantía un colateral. B pide un préstamo a C y presenta como garantía el mismo colateral, y así sucesivamente. Si se rompe la cadena en un punto, se corre el riesgo de no encontrar el colateral. Mientras duraba la euforia y no era necesario comprobar si el colateral estaba realmente disponible, los negocios seguían su curso acostumbrado. Después de 2008, las cosas no funcionan como antes y cada vez es más frecuente que la parte que exige un colateral quiera estar segura de que estará disponible en caso de necesidad, que su valor se ha tasado y validado y que es de buena calidad. Los colaterales circulan menos y se rechazan aquellos que son menos seguros. (25)

En efecto, resulta razonable no aceptar como colateral un activo tóxico del tipo CDO subprime. Esto ha abocado a un principio de penuria de colaterales. La entidad financiera Dexia, en 2011 y 2012, sufrió una insuficiencia de colaterales de calidad, lo que la impidió encontrar la financiación que necesitaba. En 2012, recibió un préstamo de cerca de 35.000 millones de euros del BCE a un 1% dentro del marco del LTRO. Los préstamos enormes del BCE no fueron suficientes y Dexia se dirigió de nuevo a los estados belga y francés en octubre-noviembre de 2012 a fin de obtener 5.000 millones de euros de recapitalización.

Según el Financial Times, los bancos españoles se han convertido en expertos en la creación de colaterales. Confeccionan productos estructurados ABS a partir de créditos hipotecarios dudosos o de otros créditos no mucho más seguros, después se los colocan al BCE como colaterales para conseguir liquidez (26). Así, el BCE acepta colaterales de baja calidad que han sido expresamente diseñados para él. Lo cual es una nueva prueba del servilismo del BCE respecto a los banqueros.

A propósito de los colaterales, también aquí hay que denunciar las mentiras referentes a que la deuda soberana constituye, por principio, una fuente de problemas para los bancos. La deuda soberana es un colateral mucho más seguro que la mayoría de las obligaciones privadas. Por otra parte, los banqueros no se privan de utilizarlos como colaterales de primera calidad para recibir capital prestado del BCE.

La deuda soberana

Precisamente, volvamos al tema de la deuda soberana. Hasta aquí, la deuda de los distintos países no ha provocado ningún desastre bancario. Sin embargo, está claro que, en países como España e Italia, los bancos están aumentado fuertemente la compra de títulos de deuda emitida por sus gobiernos. Tienen dos buenas razones para proceder de esta forma: por una parte, disponen de gran liquidez a través de los préstamos del banco central a un tipo de interés muy bajo (entre un 0,75 y un 1%); por otra parte, los títulos de sus países son muy lucrativos (entre el 4 y el 7%). Pero la política de austeridad es tan brutal, que resulta incierto que los gobiernos español e italiano vayan a encontrarse siempre en condiciones de pagarla. No supone un problema en un futuro cercano, pero no se pueden excluir dificultades en lo sucesivo. (27)

La deuda soberana no es el talón de Aquiles de los bancos privados

Los principales medios de comunicación respaldan permanentemente el discurso de los banqueros y de los gobernantes sobre el peligro que representa la deuda soberana. Para aportar toda la claridad posible sobre el tema, a fin de desmontar el argumento de la deuda soberana y que quienes ostentan el poder no puedan servirse de él para imponer políticas antisociales, es esencial presentar contraargumentos. Por ello, en esta serie, se aportan datos a este respecto. En un informe reciente publicado por el FMI (28), se encuentra un gráfico sobre la proporción que representa la deuda soberana en los activos de los bancos privados de seis países clave. Según el gráfico, las deudas del gobierno solamente representan el 2% de los activos de los bancos británicos (29), el 5% de los activos de los bancos franceses, el 6% de los activos de los bancos de los Estados Unidos y de Alemania, el 12% de los activos de los bancos italianos. Japón es el único de los seis países mencionados en el que la deuda del gobierno representa una parte importante de los activos bancarios, esto es, un 25%. No todos los días el FMI arrima el ascua a nuestra sardina. La conclusión que sacamos, y que el FMI se guarda mucho de sacar, es que es mucho más fácil anular la deuda pública ilegítima…

La banca en la sombra o Shadow banking

Una de las principales causas de la fragilidad de los bancos la constituyen sus actividades fuera de balance que, en algunos casos, pueden sobrepasar ampliamente el volumen oficial registrado en sus balances. Los grandes bancos siguen creando y utilizando entidades con fines especiales (Spécial Purpose Vehicles, MMF), que no son consideradas como bancos y no están sometidas a la reglamentación bancaria (30) (ya de por sí no muy estricta). Hasta ahora, estas entidades específicas pueden operar sin ningún control o, en el caso de los MMF, con un control muy suave, concediendo préstamos a los bancos o realizando toda clase de actividades especulativas con multitud de derivados o de activos físicos (materias primas, productos agrícolas) en el mercado de futuros o en el mercado extrabursátil (OTC), que no está regulado. La opacidad es total o casi total. Los bancos no están obligados a declarar en sus cuentas las actividades de entidades no bancarias creadas por ellos. Las actividades más peligrosas son las llevadas a cabo por los llamados Special Purpose Vehicles porque son las que pasan más inadvertidas. Si las pérdidas de una de estas entidades la llevasen a la quiebra, los acreedores forzarán al banco que la creó a que registre finalmente la pérdida en sus cuentas, lo que podría engullir su capital y provocar su propia quiebra (o bien que otro banco o los poderes públicos lo recompren, o bien que los poderes públicos lo rescaten). Esto es lo que ocurrió después de 2008 con Lehman Brothers, Merrill Lynch, Bear Stearn, el Royal Bank of Scotland, Dexia, Fortis y varios bancos más.

La burbuja especulativa de las commodities (31)

A través de sus actividades de negociación en los diferentes mercados (trading en inglés), los bancos son los principales especuladores en los mercados no regulados y de futuros de materias primas y productos agrícolas porque disponen de medios de financiación netamente superiores a los del resto de protagonistas. En la página web de los premios Commodity business awards (http://www.commoditybusinessawards.com/nominate.html) se puede encontrar una lista de bancos y de corredores que desempeñan un papel de primera línea en el mercado de las commodities (ya sea en el mercado donde se compran y se venden físicamente, o en el mercado de derivados que utilizan las commodities como valor subyacente). Entre estos bancos, los que aparecen con más frecuencia son BNP Paribas, Morgan Stanley, Crédit Suisse, Deutsche Bank y Société Générale. Además, los bancos intentan dotarse de instrumentos para controlar directamente los stocks de materias primas. Es el caso de Crédit Suisse que está asociado a Glencore (32), la mayor sociedad de corretaje de materias primas en el mundo. Por su parte, JP Morgan quiere hacerse con un stock de cobre que llegaría a las 61.800 toneladas para conseguir influenciar en la cotización (33). Se trata de actores con papel protagonista en el desarrollo de la burbuja especulativa que se ha formado en el mercado de commodities. (34) Cuando estalle la burbuja, el efecto boomerang provocará nuevos estragos en la salud de los bancos, por no mencionar las consecuencias para la población de los países del sur exportadores de materias primas, lo que es mucho más grave.

Volviendo al tema del papel fundamental de la especulación en el alza exagerada de los precios de los alimentos y del petróleo en 2007-2008

La especulación en los principales mercados de Estados Unidos, donde se negocian los precios mundiales de los bienes primarios (productos agrícolas y materias primas), ha tenido un papel fundamental en el aumento brutal de los precios de los alimentos en 2007-2008. (35) Esta subida de precios conllevó un fuerte aumento del número de personas que pasan hambre, cuyo número había crecido en más de 140 millones en un año, situando la cifra total por encima de los mil millones (una persona de cada siete). Los actores principales de esta especulación no son francotiradores, sino los inversores institucionales: bancos (36), fondos de pensiones, fondos de inversiones, sociedades de seguros. Los fondos de inversión libre (hedge funds en inglés) y los fondos soberanos (37) también tuvieron su parte aunque su peso es muy inferior al de los inversores institucionales (38).

Michael W. Masters, quien dirigía desde hacía 12 años un hedge fund en Wall Street, nos dió la prueba en un testimonio que presentó ante una comisión del Congreso en Washington, el 20 de mayo de 2008 (39). Ante esta comisión encargada de investigar sobre la posible influencia de la especulación en el aumento de precio de los productos básicos, declaró: «Ustedes han planteado la pregunta: ¿Los inversores institucionales contribuyen a la inflación del precio de los alimentos y la energía? Mi respuesta inequívoca es sí» (40). En este testimonio, con plena autoridad, explica que el aumento del precio de los alimentos y la energía no es debido a una insuficiente oferta sino a un aumento brutal de la demanda proveniente de los nuevos actores que especulan en el mercado de futuros de los bienes primarios (commodities), donde se compran estos «futuros». En este tipo de mercado, los participantes compran la producción futura: la cosecha de trigo que se hará dentro de uno o dos años, el petróleo que se extraerá en 3 o 6 meses. En tiempos «normales», los principales participantes de estos mercados son, por ejemplo, compañías aéreas que compran el petróleo que necesitarán o firmas de productos alimentarios que compran cereales. Michael W. Masters demuestra que, en Estados Unidos, los capitales asignados por los inversores institucionales al segmento «index trading» de bienes primarios de los mercados a plazos pasaron de 13.000 millones de dólares a fines de 2003 a 260.000 millones de dólares en marzo de 2008 (41). Los precios de 25 productos primarios cotizados en estos mercados subieron un 183% durante el mismo período. Masters explica que se trata de un mercado estrecho (42). Es suficiente que algunos inversores institucionales como los fondos de pensiones o los bancos asignen el 2 % de sus activos para trastornar la situación. El precio de los bienes primarios en el mercado de futuros repercute inmediatamente sobre el precio actual de esos bienes. Masters demuestra que los inversores institucionales compraron enormes cantidades de maíz y de trigo entre 2007 y 2008, lo que produjo la explosión de precios.

Se debe señalar que en 2008 el órgano de control de los mercados de futuros, la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) consideró que los inversores institucionales no pueden ser considerados como especuladores. La CFTC los considera como participantes comerciales en los mercados (commercial market participants). Eso le permite afirmar que la especulación no tiene un papel significativo en el aumento desmesurado de los precios. Michael W. Masters realiza una crítica muy seria de la CFTC, pero sobre todo lo hace Michael Greenberger, profesor de derecho en la universidad de Maryland, quien declara ante una comisión del senado, el 3 de junio de 2008. Greenberger, que fue director de un departamento de la CFTC desde 1997 hasta 1999, critica el laxismo de los dirigentes que esconden la cabeza como el avestruz para no ver la manipulación de los precios de la energía debido a los inversores institucionales. Este profesor cita una serie de declaraciones de dirigentes de la CFTC dignas de figurar en una antología de la hipocresía y del cretinismo. Greenberger considera que entre el 80 y el 90 % de las transacciones en las bolsas de Estados Unidos dentro del sector de la energía son especulativas (43).

El 22 de septiembre de 2008, en plena tormenta financiera en Estados Unidos, mientras el presidente Bush anunciaba un plan de salvamento de los bancos de 700.000 millones de dólares, el precio de la soja aumentaba en forma espectacular, ¡un 61,5 %!

Jacques Berthelot demuestra también la función crucial que tuvo la especulación de los bancos en el aumento de los precios (44). Da el ejemplo de un banco belga, el KBC, que desarrolló una campaña publicitaria para vender un nuevo producto comercial: una inversión de ahorristas en 6 materias primas agrícolas. Para convencer a los clientes de invertir en su fondo de inversión «KBC-Life MI Security Food Prices », la publicidad del KBC afirma: «¡Sacad ventaja del alza de precios de los productos alimentarios!». Esta publicidad presenta como una «oportunidad» la «penuria de agua y de tierras agrícolas explotables», que tiene como consecuencia «una escasez y una consecuente alza de precios de los productos alimentarios básicos» (45).

Entretanto, por parte de la justicia americana, se da la razón a los especuladores. Esto es lo que denuncia Paul Jorion en un artículo de opinión publicado en Le Monde. Cuestiona la decisión de un tribunal de Washington que el 29 de septiembre de 2012 invalidó medidas tomadas por la CFTC «que pretendían poner techo al volumen de posiciones que puede tomar un participante en el mercado de futuros de materias primas, a fin de que no pueda desequilibrarlo por sí mismo» (46).

La especulación con las divisas

Igualmente, los bancos son los principales actores en el mercado de divisas. Mantienen una inestabilidad permanente en los tipos de cambio. Alrededor de un 98% de los cambios de divisas se hacen con fines especulativos. Solamente el 2% de las transacciones diarias con divisas tienen que ver con inversiones, con el comercio de mercancías y servicios asociados a la economía real, con remesas, créditos o con devoluciones de deuda… El volumen diario de transacciones en el mercado de divisas oscila entre ¡tres y cuatro billones de dólares! Los bancos, de igual forma, apuestan fuertemente por los derivados de divisas, que pueden provocar pérdidas considerables, por no hablar del perjuicio causado a la sociedad por la inestabilidad de las monedas.

Hace ya más de treinta años, James Tobin, antiguo consejero de John F. Kennedy, propuso echar arena, aunque solo fuese unos granos, en los engranajes de la especulación internacional. A pesar de los discursos grandilocuentes de algunos jefes de estado, la lacra de la especulación con las divisas se ha agravado. El lobby de los banqueros y de otros inversores institucionales ha conseguido que no entre ni un grano de arena que pudiese perturbar sus actividades destinadas a obtener beneficios. La decisión tomada en enero de 2013 por once gobiernos de la zona euro de imponer una tasa sobre las transacciones financieras por una milésima parte de su importe es totalmente insuficiente.

La negociación de alta frecuencia

La negociación de alta frecuencia (high frequency trading en inglés) permite colocar órdenes en el mercado en 0,1 milisegundo (es decir, ¡en la diezmilésima parte de un segundo!). El proyecto de ley para regulación y separación de actividades bancarias («Loi de régulation et de séparation des activités bancaires» es su nombre en francés), presentado el 19 diciembre de 2012 en la Asamblea Nacional francesa por Pierre Moscovici, ministro de Economía y Finanzas, contiene una descripción interesante de la negociación de alta frecuencia: «El trading de alta frecuencia es una procedimiento de negociación delegado a ordenadores regidos por algoritmos informáticos que combinan la extracción de la información de mercado, su análisis y la colocación de órdenes a una frecuencia cada vez mayor. De esta forma pueden enviar a las plataformas bursátiles hasta varios miles de órdenes por segundo, contribuyendo ocasionalmente a su saturación. Los riesgos son elevados en caso de que errores en el código provoquen una aberración en los movimientos financieros (fueron el origen de la situación que casi llevó a la quiebra al Knight Capital Group en agosto de 2012, por ejemplo). En 2011, el Trading de Alta Frecuencia representaba más del 60% de las órdenes sobre acciones colocadas en la bolsa de París, de las cuales sólo alrededor del 33% se tradujeron en una transacción». (47)

La negociación de alta frecuencia está claramente vinculada a una actuación especulativa: manipular los mercados financieros a fin de influir en los precios y conseguir con ello un beneficio. Las principales técnicas de manipulación están catalogadas por los especialistas. El denominado Quote stuffing consiste en inflar la cotización con órdenes completamente inútiles a fin de forzar a la competencia a analizar esas miles de órdenes. Se trata de ralentizar a los competidores confundiéndoles. El sistema que emite estas órdenes las ignora, y de todas formas no se ejecutarán, exceptuando los mejores pares compra/venta. Esto puede suponer una ventaja en situaciones en las que cada milisegundo cuenta (48). Si quieren vender un paquete de acciones al mayor precio posible, los corredores de alta frecuencia pueden utilizar la técnica llamada Layering. Se trata de colocar una serie de órdenes de compra hasta un determinado nivel para ir creando de esta forma capas (layers) de órdenes. Una vez se completa el nivel, la estrategia consiste en vender masivamente y anular al mismo tiempo todas las órdenes de compra restantes que se habían colocado. La idea del layering se apoya en la esperanza de que otros participantes, atraídos por el diferencial, acudan a completar el libro de pedidos en el lado de compra, y después sorprenderles invirtiendo la tendencia (49).

El 6 de mayo de 2010, la Bolsa de Wall Street vivió un «flash crash» (50) típicamente provocado por la negociación de alta frecuencia que comprendía en particular una operación de Quote stuffing. Ese día, el índice Dow Jones perdió alrededor de 998,52 puntos (antes de volver a ganar 600) entre las 14h42 y las 14h52. Una bajada de 9,2% en el período de 10 minutos no tenía precedente histórico. Este incidente destapó la trascendencia de la negociación de alta frecuencia, que representa grosso modo dos tercios de las transacciones bursátiles en Wall Street.

En el futuro se producirán sin duda más accidentes de este tipo. Los grandes bancos que recurren activamente a la negociación de alta frecuencia se oponen a su prohibición o a que sea sometida a un control estricto bajo pretexto de mantener la mayor fluidez posible en los mercados financieros.

La negociación por cuenta propia

La negociación por cuenta propia de los bancos, llamado «proprietary trading» en el argot de las finanzas anglosajonas, es de capital importancia para ellos. Esta actividad les proporciona una gran parte de sus ingresos y de sus beneficios pero conlleva riesgos muy significativos. Este tipo de negociación consiste en utilizar los recursos del banco (fondos propios, depósitos de clientes, créditos), para tomar posiciones (de compra o de venta) en los distintos mercados financieros: acciones, tipos de interés, divisas, mercados de derivados, futuros u opciones sobre estos instrumentos, mercados de futuros de materias primas y productos agrícolas (incluidos los alimentos), mercado inmobiliario. Es una actividad claramente especulativa porque de lo que se trata es de aprovecharse de las variaciones de los precios a corto plazo, provocadas en gran medida por sus propias actuaciones. Un ejemplo de este tipo de actividades especulativas lo proporciona la pérdida de 4.900 millones de euros registrada en 2008 por Société Générale como consecuencia de los manejos de uno de sus agentes, Jérôme Kerviel, que había tomado posiciones por valor de cerca de 50.000 millones de euros. En el caso de los sinsabores de JP Morgan, la Ballena de Londres, responsable de su departamento de «proprietary trading», había comprometido fondos del banco por un importe de 100.000 millones de dólares. Las cantidades puestas en juego por los bancos en el caso del «proprietary trading» son tales que las pérdidas que pueden generar suponen una amenaza para su propia supervivencia.

La venta en corto, una práctica especulativa más

La venta en corto (short-selling en inglés) consiste en vender un título sin estar en posesión de él en el momento de la venta, pero con la intención de comprarlo posteriormente, antes de entregárselo al comprador. Para el Banco de Francia: «Se puede dividir esta práctica en dos categorías:

• el covered short-selling (venta en corto cubierta): se trata del caso en que el vendedor toma prestado el título a cuya venta se ha comprometido antes de realizar la operación de venta en corto (o bien ha llegado a un acuerdo que le asegura que podrá tomar prestado el título). Realiza la venta del título que ha tomado en préstamo y se compromete a entregar un título de la misma naturaleza al prestamista;

• el naked short-selling o uncovered short-selling (venta en corto descubierta): se trata del caso en que el vendedor ni tiene el título en préstamo, ni tampoco ha llegado a un acuerdo que le garantice el préstamo antes de la venta del título en cuestión. Por lo tanto, el vendedor deberá comprar un título idéntico que pueda entregar al comprador» (51)

Según la Federación Bancaria Francesa, «el mecanismo de venta en corto es útil para el buen funcionamiento de los mercados.(…) Aumenta de esta forma la liquidez del mercado » (52). ¡Ver para creer!

¿Quién utiliza la venta en corto y por qué?

Un gran número de participantes en los mercados ponen en práctica la venta en corto, entre ellos los bancos, los hedge funds, los gestores de fondos tradicionales (fondos de pensiones, compañías de seguros…). Es una actividad puramente especulativa: el banquero que recurre a ellos, o cualquier otro inversor institucional, prevé una bajada del precio del título vendido. Si en el momento de la entrega del título su previsión resulta acertada, lo comprará a un precio inferior al precio de venta y conseguirá de esa forma un beneficio financiero. Este tipo de prácticas contribuye a la inestabilidad de los mercados. Durante el verano de 2011, la venta en corto amplificó la caída brutal de la cotización de las acciones bancarias. Se entiende entonces por qué, por distintas razones, se debería simple y llanamente prohibir estas actividades (53).

El efecto de palanca

Debido a la utilización sistemática del efecto de palanca (54), los fondos propios (55) son muy bajos en relación a los compromisos a los que tienen que hacer frente. Por otra parte y desde su punto de vista, este es el objetivo buscado: tener la menor cantidad de fondos propios en relación proporcional al balance. En efecto, incluso si el beneficio global es bajo calculado en porcentaje sobre los activos, puede dar lugar a un rendimiento elevado en relación a los fondos propios si estos son reducidos. Supongamos un beneficio de 1.200 millones de euros para un volumen de activos de 100.000 millones. Esto supone un beneficio del 1,2%. Sin embargo, si los fondos propios ascienden a solo 8.000 millones de euros, el beneficio representa entonces el 15% de rentabilidad respecto a los fondos propios. Si luego el banco emplea el efecto de palanca y acude a los mercados para conseguir un préstamo de 200.000 millones, el volumen de activos pasa a 300.000 millones, pero los fondos propios no han aumentado, siguen siendo 8.000 millones, y sin embargo el pasivo ha aumentado con los 200.000 millones de nuevo endeudamiento. Supongamos que la banca opera con el mismo rendimiento porcentual que antes de aumentar su endeudamiento, digamos un 1,2%, lo que nos da un valor de 3.600 millones de euros. Comparando esta cifra con los fondos propios por valor de 8.000 millones, tenemos un rendimiento del 45% respecto a los fondos propios. Esta es la razón fundamental para aumentar el efecto de palanca a través del endeudamiento.

Ya habíamos visto en las partes 2ª y 4ª de esta serie cómo pérdidas en apariencia insignificantes pueden acarrear una quiebra fulminante y la necesidad de un rescate. En el ejemplo teórico mostrado más arriba, una pérdida de 8.000 millones de los 300.000 millones en activos totales (es decir, una pérdida del 2,66%) haría desaparecer el capital y provocaría la quiebra. Esto es lo que les sucedió a Lehman Brothers, a Merrill Lynch, al Royal Bank of Scotland, etc. El FMI, en su Informe sobre la estabilidad financiera mundial publicado en octubre de 2012, estima que el efecto de palanca de los bancos europeos era de 23, pero a la vez precisa que esta estimación no tiene en cuenta los derivados. Se trata de una relación entre los activos tangibles (sin los derivados) y los fondos propios. ¡La proporción de 23 a 1 es entonces enormemente elevada! (56) El efecto de palanca real es aún más importante porque los bancos tienen tanto deudas como activos fuera del balance (en particular derivados por una cuantía muy elevada).

Conclusión: Los grandes bancos siguen jugando con fuego porque están convencidos de que los poderes públicos van a acudir a socorrerlos siempre que lo necesiten. En su camino no encuentran ningún obstáculo serio por parte de las autoridades (este aspecto se tratará en la 6ª parte de esta serie). Paralelamente, su comportamiento les lleva una y otra vez al borde del abismo. A pesar de su campaña de comunicación para granjearse de nuevo la confianza del público, no muestran ninguna voluntad de adoptar otra lógica que la de la consecución inmediata del máximo beneficio y del máximo poder para poder influir en las decisiones de los gobernantes. Su fuerza surge de la decisión de los gobernantes actuales de dejarles hacer a voluntad. Para la galería queda el tono de moralina que éstos adoptan al referirse a los bancos para pedirles que sean responsables y menos avariciosos con las bonificaciones y otras formas de remuneración.

Lo que Karl Marx escribía en El Capital en 1867 en relación a los bancos, sigue siendo de aplicación hoy en día: «Desde el momento de su nacimiento, los grandes bancos, acicalados con títulos nacionales, no eran sino sociedades de especuladores privados que cooperaban con los gobiernos y que, gracias a los privilegios que éstos les otorgaban, estaban en condiciones de adelantarles dinero» (57).

La capacidad que tienen los bancos de causar perjuicios es colosal. Es hora ya de que quienes todavía creen sinceramente que es posible que exista una banca capitalista diferente abran los ojos y tomen conciencia de que se trata de una quimera. Es necesario conseguir que el sector bancario en su integridad deje de estar en manos de los capitalistas (sin abonarles indemnización alguna) y convertirlo en un servicio público controlado por los usuarios, por las trabajadoras y los trabajadores del sector y por los movimientos ciudadanos. (58) Es la única forma de garantizar el respeto íntegro de las obligaciones de un servicio público de ahorro y de crédito que vele por el bien común.

Traducido por Verónica Lasarte Prieto y revisado por Fernando Lasarte Prieto

Eric Toussaint, maestro de conferencias de la Universidad de Lieja, es presidente del CADTM Bélgica (Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo, www.cadtm.org) y miembro del comité científico de ATTAC Francia. Ha escrito, junto con Damien Millet, AAA. Audit Annulation Autre politique, (AAA - Auditoría, Anulación, Alternativas políticas), Editorial Seuil, París,

Notas:
1) Alan Greenspan, traducción libre de la cita extraída del libro Temps des turbulences, 2007, Jean-Claude Lattès, París, 2007, pág. 472.
2) La primera parte de la serie, titulada «2007-2012: 6 años en que los bancos se tambalearon» se publicó el 17 de diciembre de 2012 (la versión oficial francesa se publicó el 19 de noviembre de 2012); la segunda parte titulada «El BCE y la Reserva Federal al servicio de los grandes bancos privados» se publicó el 23 de diciembre del mismo año (el original en francés el 29 de noviembre), véase http://cadtm.org/El-BCE-y-la-Reserva-Federal-al; la tercera parte titulada «La mayor ofensiva contra los derechos sociales realizada desde la Segunda Guerra Mundial a escala europea» se publicó el 30 de diciembre del mismo año (el original en francés el 23 de diciembre), véase http://cadtm.org/La-mayor-ofensiva-contra-los; la cuarta parte titulada «Descenso al vicioso medio de los bancos» se publicó el 29 de enero de 2013 (el original francés el 14 de enero), véase http://cadtm.org/Descenso-al-vicioso-medio-de-los#nb7-1
3) El autor da las gracias a Olivier Chantry, Brigitte Ponet, Patrick Saurin y Damien Millet por sus consejos.
4) Financial Times, 27-28 de octubre de 2012.
5) Este préstamo que el BCE otorgó a 800 bancos europeos por un importe de un billón de euros con un tipo de interés del 1% y por un período de tres años fue objeto de análisis en la tercera parte de esta serie con el título: «El BCE y la Reserva Federal al servicio de los grandes bancos privados» (publicado el 23 de diciembre de 2012, véase http://cadtm.org/El-BCE-y-la-Reserva-Federal-al, la versión francesa se publicó el 29 de noviembre de 2012)
6) Véase Erkki Liikanen (presidente), High-level Expert Group on reforming the structure of the EU banking sector, Octubre de 2012, Bruselas. Erkki Liikanen es el gobernador del banco central de Finlandia. Un grupo de trabajo compuesto por once expertos y establecido por el Comisario europeo Michel Barnier a fin de proporcionar un diagnóstico sobre la situación de los bancos europeos y de proponer reformas del sector bancario europeo. Uno de los resultados interesantes del informe Liikanen es que confirma oficialmente las infamias de los bancos, los riesgos sorprendentes que corrieron para conseguir el máximo beneficio. El grupo creado en febrero de 2012 entregó en informe en octubre de 2012. Véase: http://ec.europa.eu/internal_market/bank/docs/high-level_expert_group/report_en.pdf
7) Los datos relativos a las necesidades de financiación en el día a día provienen del gráfico 2.5.1, pág.27. En adelante, nos referiremos a este documento como “Informe Liikanen” cuando se haga referencia a él en el texto.
8) Los MMF se trataron por primera vez en la 4ª parte de esta serie.
9) Véase «El BCE y la Reserva Federal al servicio de los grandes bancos privados», publicado el 23 de diciembre de 2012, http://cadtm.org/El-BCE-y-la-Reserva-Federal-al (el original en francés se publicó el 29 de noviembre)
10) Informe Liikanen, gráfico 2.4.1.
11) Los accionistas que venden acciones a su banco transforman un título de papel en dinero líquido. Desde el punto de vista fiscal, es más interesante percibir un ingreso por la venta de parte de las acciones que se posee que percibir un dividendo.
13) El importe de la multa es elevado en comparación con las multas habituales pagadas por los bancos, pero comparada con sus activos, el HSBC está pagando una limosna. La suma desembolsada por el HSBC a las autoridades estadounidenses representa menos de una milésima parte de sus activos: 1.920.000.000$ (es decir 1.443.000.000€), mientras que sus activos se elevan a 1.967.796.000.000 €.
14) Se volverá a tratar este tema en la 7ª parte de esta serie.
15) Financial Times, «Europe’s property loans unpaid», 4 de diciembre de 2012, pág. 23, http://www.ft.com/cms/s/0/2183f122-3d5d-11e2-b8b2-00144feabdc0.html#axzz2EMTFrLBI
16) Financial Times, “Mortgage-backed securities make a comeback”, 15 de octubre de 2012, http://www.ft.com/intl/cms/s/0/ee87a148-16b9-11e2-b1df-00144feabdc0.html
17) Financial Times, 21 de diciembre de 2011, pág. 24
18) Financial Times, “Traders warn of sting in tail for crisis-era securities”, 15 de noviembre de 2012, pág. 24
19) Se trata igualmente de reducir el peso de ciertos productos en el volumen total de los activos para remplazarlos por otros de mayor rendimiento.
20) Véase Gillian Tett, L’Or des fous, París, Le jardin des Livres, 2011.
21) Financial Times, «Banks test CDO-style finance for trade », 9 de abril de 2012.
22) Por otra parte, el volumen de los créditos bancarios a los hogares y a las empresas tiende a bajar o, en su defecto, a crecer débilmente. Esto va ligado al hecho de que los bancos han endurecido las condiciones de concesión de préstamos. Prefieren comprar títulos (incluso asumiendo altos riesgos) antes que abrir una línea de crédito a hogares y empresas. Las PYME no disponen de la posibilidad de emitir obligaciones en los mercados financieros, con lo cual se enfrentan a graves dificultades a la hora de financiarse.
23) Véase Financial Times, «Fears grow bond rush will turn to price rout», 22 de noviembre de 2012 y Financial Times, “Funds warn of stretched European debt rally”, 17 de octubre de 2012.
24) James Mackintosh, «Change would pop the corporate bond buble», Financial Times, 25 de noviembre de 2012. Véase también el artículo mencionado más arriba.
25) Colateral: Activo que sirve como garantía para respaldar la concesión de un crédito o una emisión de bonos. Fuente: Banco de España (http://www.bde.es/clientebanca/glosario/c/colateral.htm)
26) Véase Manmohan Singh, «Beware effects of weakening chains of collateral», Financial Times, 28 de junio de 2012.
27) Financial Times, «Collateral damage», 25 de octubre de 2012
28) Además es esta la razón por la cual la tesis central de este texto consiste en decir que hay repudiar la deuda pública ilegítima y a la vez socializar los bancos. Realizando esta doble operación (y tomando importantes medidas complementarias), es perfectamente posible encontrar una salida positiva a la crisis.
29) FMI, Global Financial Stability Report, Restoring Confidence and Progressing on Reforms, octubre de 2012 http://www.imf.org/External/Pubs/FT/GFSR/2012/02/index.htm , pág. 52
30) Se trata de deudas del gobierno británico en posesión de bancos británicos. Análogamente para los otros países.
31) Informe Liikanen, pág. 77.
32) Las commodities son el objeto del mercado de materias primas (productos agrícolas, minerales, metales, metales preciosos, petróleo, gas, etc.). Las commodities, como los otros activos, son el objeto de negociaciones que permiten determinar su precio, así como los intercambios tanto en los mercados al contado como también en los mercados de derivados.
33) Glencore es una empresa de negocios y de corretaje de materias primas fundada por el corredor Marc Rich. Radicada en Suiza, en Baar, dentro del cantón de Zug, muy conocido por defraudadores de altos vuelos. Marc Rich ha sido procesado en numerosas ocasiones por corrupción y evasión fiscal. En 2011, el grupo dice dar empleo a más de 2.700 personas dedicadas a marketing y 54.800 personas (en 30 países) asignadas directa o indirectamente a operaciones industriales de Glencore. Según los datos disponibles, Glencore controlaba en 2011 alrededor del 60% del zinc mundial, el 50% del cobre, el 30% del aluminio, el 25% del carbón, el 10% de los cereales y el 3% del petróleo. Esta controvertida empresa recibió en 2008 el premio Public Eye Awards a la multinacional más irresponsable. Fuente: http://fr.wikipedia.org/wiki/Glencore. En 2012, Glencore estaba en conversaciones para completar la fusión con Xstrata, otra sociedad suiza especializada en el corretaje. Véase http://affaires.lapresse.ca/economie/energie-et-ressources/201212/10/01-4602460-la-fusion-glencore-xstrata-repoussee-a-janvier-2013.php
34) Financial Times, «JPMorgan copper ETF plan would ‘wreak havoc’», 24 de mayo de 2012, pág. 15
35) Por supuesto, entre los poderosos protagonistas del mercado de materias primas y productos alimentarios, hay que añadir a a las grandes empresas especializadas en la extracción, producción y comercialización de commodities: para los minerales, Rio Tinto, BHP Billiton, Vale do Rio Doce; para el petróleo, ExxonMobil, BP, Shell, Chevron, Total…; para los alimentos, Cargill, Nestlé… y muchas otras.
36) El texto de este recuadro está extraído en gran medida de: Eric Toussaint, «Volvamos a hablar de las causas de la crisis alimentaria», 28 de octubre de 2008, http://cadtm.org/Volvamos-a-hablar-de-las-causas-de (versión francesa original del 9 de octubre).
37) En particular BNP Paribas, JP Morgan, Goldman Sachs, Morgan Stanley y, hasta su desaparición o su compra, Bear Stearns, Lehman Brothers, Merrill Lynch.
38) Los fondos soberanos son instituciones públicas que pertenecen, con pocas excepciones, a países emergentes, como China, o a países exportadores de petróleo. Los primeros fondos soberanos fueron creados en la segunda mitad del siglo veinte por gobiernos que deseaban ahorrar una parte de sus ingresos provenientes de la exportación del petróleo o de productos manufacturados.
39) Considerado a nivel mundial, a comienzos de 2008, los inversores institucionales disponían de 130 billones de dólares, los fondos soberanos de 3 billones de dólares y los hedge funds de 1 billón de dólares.
40) Testimony of Michael W.Masters, Managing Member/Portfolio Manager Masters Capital Management, LLC, before the Committee on Homeland Security and Governmental Affairs United States Senatehttp://hsgac.senate.gov/public/_files/052008Masters.pdf
41) «You have ask the question “Are Institutional Investors contributing to food and energy price inflation?” And my answer is “YES”».
42) «Assets allocated to commodity index trading strategies have risen from $13 billion at the end of 2003 to $260billion as of March 2008”.
43) «En 2004, el valor total de los contratos de futuros correspondientes a 25 bienes primarios era sólo de 180.000 millones de dólares. Compárese con el mercado mundial de acciones que era de 44 billones de dólares, o sea, 240 veces mayor». Michael W. Masters indica que ese año los inversores institucionales invirtieron 25.000 millones de dólares en el mercado de futuros, lo que representaba un 14 % del mercado. Nos muestra que durante el primer trimestre de 2008, los inversores institucionales aumentaron enormemente sus inversiones en ese mercado: 55.000 millones de dólares en 52 días laborables. ¡Evidentemente se produjo una explosión de los precios!
44) Véase Testimony of Michael Greenberger, Law School Professor, University of Maryland, before the US Senate Committee regarding “Energy Market Manipulation and Federal Enforcement Regimes”, 3de junio de 2008, pág. 22.
45) Jacques Berthelot, «Démêler le vrai du faux dans la flambée des prix agricoles mondiaux», 15 de julio de 2008, págs. 51 a 56. En línea : www.cadtm.org/spip.php?article3762
47) Paul Jorion, «Le suicide de la finance», Le Monde, 9 de octubre de 2012.
51) La FDIC y la SEC de Estados Unidos han realizado un informe detallado del «Flash Crash» del 6 de mayo de 2010: «Findings Regarding the Market Events of May 6, 2010», http://www.sec.gov/news/studies/2010/marketevents-report.pdf
53) Fédération bancaire française (FBF), Rapport d’activités 2010, París, 2011.
54) La cuestión de las permutas de incumplimiento crediticio (en inglés Credit Default Swaps, CDS) se abordará en la parte 6 de esta serie. Además ya se abordó de forma bastante detallada en Eric Toussaint, «CDS y agencias de calificación: los provocadores de riesgos y desestabilización», publicado el 23 de septiembre de 2011, http://cadtm.org/CDS-y-agencias-de-calificacion-los
55) Traducción de la definición de efecto palanca que da el Banco de Francia: El efecto de palanca mide, para una rentabilidad económica dada, el efecto que tiene sobre la rentabilidad financiera el recurrir en mayor o menor medida al endeudamiento. Al aceptar que se haga recurso al endeudamiento, los accionistas de una empresa o de una institución financiera esperan un rédito todavía mayor a su favor debido al riesgo suplementario que afrontan.
57) Fondos propios: Capital del que dispone una empresa, distinto del procedente de préstamos. Los fondos propios se apuntan en el pasivo del balance de la sociedad. Traducción de la definición disponible en:http://www.lesclesdelabanque.fr/Web/Cles/Content.nsf/LexiqueByTitleWeb/fonds%20propres. Los Fondos propios incluyen igualmente las reservas, es decir, la parte de los beneficios que no se distribuye y con los que se hace una dotación a las reservas.
58) IMF, Global Financial Stability Report, Restoring Confidence and Progressing on Reforms, Octubre de 2012 http://www.imf.org/External/Pubs/FT/GFSR/2012/02/index.htm , pág. 31
59) Traducción libre de, Le Capital, livre I, Œuvres I, , Karl MARX, 1867, Gallimard, La Pléiade, 1963, capítulo 31.
60) Como se indicó en la 4ª parte de la serie, un sector bancario de modelo cooperativo de pequeña escala debería coexistir con el sector público.