domingo, 1 de junio de 2014

Argentina: A 45 años del estallido popular que cambió la historia, El 29 de mayo de 1969 se producía el "Cordobazo"


A 45 años del estallido popular que cambió la historia
Carta sobre el Cordobazo de Agustín Tosco

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"El saldo de la batalla de Córdoba -El Cordobazo- es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un Pueblo florecen y marcan una página en la historia argentina y latinoamericana que no se borrará jamás", escribió Agustín Tosco en su Carta sobre el Cordobazo que ACTA publica íntegramente.

Martes 29 de mayo de 2012, por Redacción *ACTA
Se me ha pedido que escriba un artículo sobre el Cordobazo. Creo que lo que hay que escribir sobre este hecho de real trascendencia histórica, especialmente para Argentina y América Latina, es un libro. Porque son muchas, variadas y complejas, distantes e inmediatas, las causas que produjeron la circunstancia sociológica - política del Cordobazo.

Durante los meses de prisión en Rawson llené cinco cuadernos sobre el Particular. La transcripción de cuatro hojas en un reportaje de la revista "Inédito", motivó, según difusión pública, que la misma fuera clausurada. Aún así, con el tiempo, ese trabajo ha de aparecer, sin la pretensión de ser una visión totalmente objetiva, pero si al menos una interpretación personal sobre la base de la militancia sindical y de las propias posiciones adoptadas por nuestro gremio el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, la Regional Córdoba de la CGT, el conjunto de gremios encabezados por SMATA (Sindicato de Mecánicos y Afines de la Industria Automotriz) y el permanente contacto con las agrupaciones estudiantiles, tanto de la Universidad Nacional como de la universidad Católica. Asimismo con los Sacerdotes del Tercer Mundo y distintas personas de los grupos profesionales y políticos.

Con esta previa aclaración y en el entendimiento de contribuir en modesto alcance a la reafirmación de las reivindicaciones populares, redacto estas líneas ligadas a este acontecimiento fundamental de las clases populares sucedido el 29 y 30 de Mayo de 1969.

¿Por qué se ha producido el Cordobazo?

Esta es una pregunta que no por repetida, deja de plantearse y de promover la investigación, la imaginación y particularmente el interés de todos los argentinos, desde el más humilde trabajador, hasta el sociólogo desentrañador de los fenómenos sociales, o de los políticos desde conservadores hasta revolucionarios.

En el penal de Rawson nos visitaron a los trece condenados que procedíamos de Córdoba, una Comisión de Solidaridad, compuesta por Compañeros de distintos gremios de esa ciudad, de Trelew y de otras localidades de la Provincia de Chubut. Nos preguntaron qué necesitábamos para nuestra salud, desde alimentos hasta indumentaria.

Respondimos que necesitábamos solidaridad militante. Pronunciamientos. Lucha contra la Dictadura. Les hablamos de nuestros trabajadores, de sus aspiraciones, de sus desvelos, de sus sacrificios. Les dijimos que las fogatas que alumbraban las calles de Córdoba surgían desde el centro de la tierra impulsadas y encendidas por nuestra juventud estudiosa y trabajadora y que jamás se apagarían porque se nutren de la vida y de los ideales de un pueblo rebelado contra la opresión que se ejercía sobre él y estaba dispuesto a romperla, pasara el tiempo que pasara. Dijimos la verdad, la verdad de todo lo que queríamos. Los trece condenados de Rawson éramos de extracción, situación y condición heterogénea. Pero todos coincidíamos. No exagero al manifestar que varios de los miembros de la Comisión de Solidaridad y ellos están para testimoniarlo, sintieron correr lágrimas sobre sus mejillas. Al fin y en esta tensa conversación, plantearon la pregunta: ¿Por qué se ha producido el Cordobazo? Respondimos, con lo que creo es la esencia de la respuesta a tanto interrogante y a tantas elucubraciones que andan dando vuelta como conclusiones: el Cordobazo es la expresión militante, del más alto nivel cuantitativo y cualitativo de la toma de conciencia de un pueblo, en relación a que se encuentra oprimido y a que quiere liberarse para construir una vida mejor, porque sabe que puede vivirla y se lo impiden quienes especulan y se benefician con su postergación y su frustración de todos los días.

¿Y por qué Córdoba precisamente? Por que Córdoba no fue engañada por la denominada Revolución Argentina. Córdoba no vivió la "expectativa esperanzada" de otras ciudades. Córdoba jamás creyó en los planes de modernización y de transformación que prometió Onganía, Martínez Paz, Salimei y Ferrer Deheza y luego Borda, Krieger Vasena y Caballero. La toma de conciencia de Córdoba, de carácter progresivo pero elocuente, es bastante anterior al régimen de Onganía. Pero se expresa con mayor fuerza a partir de julio de 1966.

La reivindicación de los derechos humanos, proceda de donde proceda, en particular de las Encíclicas Papales desde Juan XXIII, encuentran en nosotros una extraordinaria receptividad y así se divulgan especialmente en la juventud y en los Sindicatos. Si hay receptividad es que hay comprensión, y la comprensión deriva en entusiasmo, en fe y en disposición al trabajo, al esfuerzo e incluso al sacrificio para consumar los ideales que ya tienen vigencia en el ámbito universal.

Para reducir la cuestión a sus aspectos más cercanos, las grandes luchas previas al Cordobazo amanecen antes de los dos meses de la usurpación del poder por parte de Onganía. Y éstas, tanto como las que posteriormente se plantearon ya que siguen en vigencia, bajo distintas características, obedecen a la toma de conciencia de la necesidad de liberación que es el patrimonio principal de Córdoba dentro del panorama nacional.

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Los principales e inmediatos antecedentes

A mediados del mes de Agosto de 1966 nuestra Organización Sindical emitió una Declaración en carácter de "Solicitada" cuyo título fue: "Signos negativos". Fue !a primera posición sindical en Córdoba contra la serie de medidas de neto corte represivo que implantaba la Dictadura. Esa declaración tuvo amplia repercusión, no sólo local sino nacional y podríamos decir que prácticamente inauguró la posición rebelde contra la política de Onganía y su equipo.

La muerte de Santiago Pampillón a manos del aparato represivo, puso en evidencia la histórica resistencia estudiantil. Nadie podrá olvidar las luchas y manifestaciones de protesta de todas las agrupaciones, las huelgas de hambre y el propio paro de una hora del movimiento obrero cordobés en solidaridad con los compañeros universitarios. Tuve el honor de integrar una Delegación Sindical de la CGT de Córdoba que acudió a Mendoza al sepelio de Santiago Pampillón. Allí discutimos los cordobeses con Gerónimo Izzeta que se encontraba casualmente y le increpamos la pasividad de la CGT Nacional. Al mismo tiempo que se manifestaba el ascenso del espíritu de lucha de las bases sindicales y estudiantiles contra el régimen, los jerarcas del sindicalismo nacional iban justificando —en actitudes— su posterior proclamación a todos los vientos de la "filosofía participacionista".

Tanto como la represión crecía también la resistencia aumentaba. Una manifestación incidental revelaba las distintas formas del repudio al régimen y a sus cómplices. En Córdoba circuló profusamente una hoja impresa que reproducía a Francisco Prado, participando del Festival del Folklore en Cosquin Enero de 1967 -mientras era avasallado el Sindicato de Portuarios, despedazado su convenio colectivo de trabajo y despedidos sus dirigentes y militantes más esforzados. Prado era Secretario General de la CGT Nacional. Esas hojas circularon por todo Córdoba y la gente evidenciaba su condena ante la claudicante actitud.

En el mismo mes de febrero de 1967 y en función del Paro Nacional resuelto para el primero de Marzo de dicho año, en esta ciudad se realizaron grandes manifestaciones obreras.

El diario ’"Córdoba" reprodujo varias fotografías de los actos y una en particular de la represión, donde constó mi detención junto con varios compañeros de la columna de Luz y Fuerza. Fue un plan de lucha de alcance nacional, frustrado por el incipiente participacionismo y dialoguismo que terminó una vez más confiando, según expresiones del propio Francisco Prado, en el nuevo ministro Krieger Vasena, porque según él: "Habría cambiado y su gestión podría ser útil a los trabajadores". Pese a esto, la posición de casi todos los sectores populares, especialmente de Córdoba, conminaba a continuar la lucha.

Quiero transcribir una frase de un documento sindical del 23 de Febrero de 1967, por su carácter premonitorio del "Cordobazo". Decía así: "La historia grande ¡está jalonada de hitos como el que ayer fuera protagonizado por el movimiento obrero de Córdoba, en los talleres y fábricas, en las calles de nuestra ciudad. Porque fue la de ayer una jornada escrita con rasgos vigorosos y expresiones estentóreas que desbordaron los lindes habituales y se prolongaron luego en los grafismos de la prensa y de la televisión, en la retina y en el ánimo de los millares de protagonistas y espectadores que vivieron las secuencias del plan de acción desplegado por la CGT y gremios confederados de Córdoba. Fue una jornada lúcida y comprometida que nos acerca un poco más a la definición crucial que forzosamente tiene que producirse por imperio de la situación a que ha sido arrastrado el pueblo argentino, y sobre la que los trabajadores tenemos adoptada una posición clara, concreta e irreductible".

La represión que siguió al paro del primero de marzo de 1967 y la desastrosa conducción de la CGT Nacional produjo un notorio vacio que estuvo signado fundamentalmente por la oposición cada vez más abierta entre las bases sindicales y dirigentes vinculados a ellas y el participacionismo entreguista anidado en la sede de Azopardo en la Capital Federal.

Las bases demandaban un nuevo Plan de Acción. En Tucumán el ataque a los derechos de los trabajadores iba en aumento. En octubre de 1967 la Delegación de Córdoba en el Congreso de la Federación de Luz y Fuerza reclamaba ese Plan de Acción, inspirada en las propias demandas vigentes en nuestra ciudad y denunciaba los hechos más alarmantes que estaban sucediendo.

La preocupación de los dirigentes nacionales se centraba exclusivamente en normalizar la CGT en ese entonces en manos de la Comisión Delegada. ¿De qué teníamos los cordobeses clara conciencia a fines de 1967? ¿Cuál era nuestra denuncia? ¿Cuál era nuestra posición?

En apretada síntesis expresábamos: Bajo el lema de modernización y transformación el gobierno planteó un plan económico, cuya base filosófico-política se asentó aparentemente en el más ortodoxo y crudo liberalismo, en la resurrección del "dejar hacer, dejar pasar", en la vigencia de un libre empresismo a ultranza, que provocaría la estabilidad y la multiplicación de los bienes económicos del país. Sin embargo esta declamada libertad económica no es sino un esquema destinado sustancialmente a someter al país integrándolo a la crisis del sistema capitalista monopolista como elemento compensador del deterioro cada vez más pronunciado del mismo.

Más adelante señalábamos: "Ya desde hace tiempo en todas las naciones del mundo ha concluido la etapa del liberalismo que aquí se pregona. Las potencias industriales practican un crudo dirigismo económico; en el sistema interno protegiendo su mercado productor e incluso consumidor por vía de las barreras aduaneras y otros dispositivos complementarios; en el aspecto externo creando organismos internacionales supeditados a ellas que imponen la política de la libre penetración y de la libre explotación de los pueblos subdesarrollados por los monopolios que actúan desde las grandes metrópolis. Esta libertad económica impuesta y dirigida desde afuera, especialmente desde las concentraciones monopolistas norteamericanas a la par de favorecer desmesuradamente a las mismas y a su país de origen, provocan en Argentina la agudización de la crisis y la profundización de los efectos recesivos’.

En los pronunciamientos sobre los aspectos económicos se concluía: "Lo que se pretende realmente es quebrar a la industria nacional y dejar el mercado de consumo a merced de los monopolios. Así lo ha expresado genéricamente la Confederación de la Industria al referirse que esta política de transferencia formales y reales es en el más benigno de los juicios, un mal signo. En lo que hace a las empresas del Estado la aprobación de la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Sociedades Anónimas, confirma crudamente la programática oficial de entrega del patrimonio estatal y de la conducción básica y fundamental de la economía a los intereses extranjeros. Nadie duda ya que el plan trazado es contrario a un auténtico desarrollo, atenta contra el nivel de vida de la población, sirve a los grupos de la reacción y del privilegio, compromete el porvenir del país y lesiona la soberanía nacional".

En las cuestiones sociales se denunciaba "el aumento de todos los precios de los artículos de uso y de consumo, agotando la capacidad adquisitiva de las remuneraciones. El incremento de la desocupación. La paralización de la Comisión del Salario Vital, Mínimo y Móvil. La imposición del arbitraje obligatorio para los diferendos laborales. La ley de represión de los conflictos sindicales. La intervención a Sindicatos, el retiro o suspensión de personerías gremiales. La eliminación o restricción de las representaciones sindicales en la Empresa del Estado, incluidos los organismos de previsión social. La violación de los contratos colectivos de trabajo. La ley de congelación de salarios. La modificación de la ley de indemnizaciones por despido. El aumento de la edad para acogerse a la jubilación y la eliminación de las compensaciones por años de servicio".

Como últimos detalles de las denuncias contra la reaccionaria política que se llevaba adelante se señalaba: "Simultáneamente el Gobierno pretende tener un consenso tácito de la opinión pública, pero no abre vías de ninguna naturaleza para probar con la expresión del pueblo si ello es cierto o no, mientras justifica tamaño despropósito con la supuestamente perjudicial posibilidad de enfrentar a un debate político al país. Con la lógica perseverancia de sus propósitos retrógrados el Gobierno aprueba la Ley de Defensa Civil que militariza a toda la población a partir de los 14 años de edad, bajo el pretexto de asegurar el frente interno, pero con la finalidad de reprimir toda legitima defensa de los intereses económicos, sociales y políticos de los trabajadores. Más adelante dicta la denominada ley de represión al comunismo, que engloba a todas las personas o instituciones que protesten o lleven adelante una acción para proteger sus derechos. Supera el cuadro represivo macartista dejando al Servicio de Informaciones del Estado la calificación de toda persona que tenga "motivaciones ideológicas comunistas", añadiendo un régimen punitivo que llega hasta los nueve años de prisión. Intervienen las Universidades Nacionales, anula la participación de la juventud estudiosa argentina en la vida de las mismas, proyecta una reglamentación limitacionista y disuelve los Centros de Organización Estudiantiles. Viola el secreto de la correspondencia cual modernos inquisidores celosos de toda opinión adversa a la dogmática oficial. En el ámbito internacional propuso, felizmente rechazada, la institucionalización de la Junta Interamericana de Defensa, cual moderno gendarme de los Pueblos de América Latina que bregan por su emancipación integral, a fin de mantenerlos en el subdesarrollo, en el estancamiento y en la dependencia neocolonial".

Allí se realizaron denuncias que si bien eran conocidas por todos, no todos la realizaban. Eran las delegaciones cordobesas por lo general las que sustentaban estos planteamientos en todos los ámbitos.
En Córdoba se expresó poco tiempo después una resolución de la CGT local que declaró persona no grata al Presidente Onganía, y eso trasuntaba el creciente desafío al régimen autocrático, no cuestionado a nivel masivo con tanto vigor como se daba en Córdoba.

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La rebelión de las bases sindicales

La Comisión Delegada de la CGT Nacional, intentó por todos los medios la construcción de un Congreso adicto a las teorías del participacionismo. Que era hacerse eco de toda la política del Gobierno y lograr la participación en el proceso. Una renuncia clara a las reivindicaciones obreras y populares que merecía una repulsa general.

El "dirigentismo" de los jerarcas de las organizaciones nacionales, luego de prolijos cortejos de delegados, al estilo de los viejos comités de la política criolla de la Década Infame, resolvió la convocatoria a un Congreso Nacional para la normalización de la Confederación General del Trabajo.

Llegó a tanto la podredumbre de los dirigentes participacionistas, que sostenían que en ese Congreso no podían participar las Organizaciones que estaban intervenidas, entre ellas la de más caudal de afiliados o sea la Unión Ferroviaria, además de los trabajadores portuarios, de prensa, químicos, del azúcar, etc.. Querían hacer un Congreso con los que habían tolerado la Dictadura y sancionar a su vez con tal exclusión a los que habían luchado, habían sido intervenidos y eran perseguidos por los violadores de todos los derechos sindicales.

Todos quienes continuaban fíeles a los principios sindicales, incluso los sindicatos intervenidos designaron delegados a tal Congreso, comprometiendo a quienes estaban con la Dictadura a que en el propio Congreso los inhibieran de actuar. El 28, 29 y 30 de Marzo comenzó el Congreso. Los dirigentes que coincidían con Onganía, no tuvieron el valor de acudir a impugnar a quienes.querían excluir desde la? bambalinas. El Congreso se realizó con todas las organizaciones combativas, incluidas las intervenidas, y con poco más de la mitad de los delegados suficientes para el quórum se proclamó la lucha contra la Dictadura y el desconocimiento a todos lo jerarcas del participacionismo. De allí nació lo que fue denominada CGT de los Argentinos, encabezada por Raimundo Ongaro.

Las bases sindicales repudiaban toda la política de conciliación vergonzosa y una ola de manifestaciones, de actos, todos organizados por los sindicatos de la CGT de los Argentinos, cubrió una verdadera celebración del 1° de Mayo de 1968.

En Córdoba más de cinco mil personas concurrieron al local del Córdoba Sport Club, en el que juntamente con Ongaro hice uso de la palabra denunciando una vez más, ratificando lo que veníamos señalando desde 1966, que la Dictadura hundía al país.

El 28 de Junio de ese mismo año la CGT de Córdoba programó un acto frente al local de la misma, en repudio al Segundo Aniversario de la Dictadura. La represión, como lo hacia repetidas veces descargó todo su aparato y se contabilizaron trescientos veintidós presos entre los manifestantes. El movimiento obrero, el estudiantado, los sectores populares pugnaban por expresar su protesta en la calle y sucesivamente eran reprimidos. Pero no descansábamos. Algunos ya sostenían que no era posible programar actos, ya que la Policía no los permitía y que la gente se cansaba. La mayoría sostuvo que no. No queríamos dejar de lado nuestro derecho a expresamos, a protestar, a exigir soluciones. Una y otra vez nos disolvían encarcelando a trabajadores y estudiantes.

En Septiembre de 1968, la CGT y el Frente Estudiantil en Lucha programó una semana de Protesta en recordación de los Mártires Populares, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Santiago Pampillón. Ya el Gobernador Caballero, que había suplantado a Ferrer Deheza, lanzaba la constitución de un Consejo Asesor, como forma perfeccionada del participacionismo como experiencia piloto para todo el país.

La Semana de los Mártires Populares fue violentamente reprimida. Cayó baleado el joven estudiante Aravena, que hoy aún se encuentra impedido físicamente en forma total, como producto de aquel alevoso ataque. Los actos fueron disueltos. Se atacó a una manifestación encabezada por dirigentes sindicales, estudiantiles y Sacerdotes del Tercer Mundo, que provenían de una Misa por Santiago Pampillón. Se disolvieron los actos frente a la CGT. Se encarcelaron a varios militantes y representantes sindicales y estudiantiles que estuvieron casi un mes en Encausados.

A fines del mismo 1968, la CGT organizó otro acto que fue igualmente reprimido. Todos sentíamos una real indignación y la condena al régimen tomaba ribetes de furia. Nada era posible hacer. La represión se manifestaba en todo momento. El gobierno seguía su propaganda para el Consejo Asesor. La Federación de Luz y Fuerza suspendía a nuestro sindicato por estar adherido a la CGT de los Argentinos.

Los jerarcas sindicales habían realizado su propio Congreso, pero no tenían ninguna vigencia en las bases. En Córdoba eran abiertamente repudiados por la Clase Trabajadora. Mientras en todos los órdenes la política de Onganía seguía consolidándose en el sentido de la fuerza y la opresión.

Mientras por otra parte, en el Pueblo crecía la rebelión contra tanto estado de injusticia, de desconocimiento de los Derechos Humanos. A fines de 1968, se cumplió el 20° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Luz y Fuerza realizó algunas conferencias sobre el particular. Qué cotejo más dramático se realizaba entre el contenido de esta declaración que coronó el final de la segunda guerra mundial y el régimen que imperaba en Argentina. Parecía que tantos sacrificios, tantas vidas, por el respeto a los derechos del hombre, hubieran sido inútiles.

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1969: el año del Cordobazo

Hemos reseñado los males del régimen a escala nacional y hemos particularizado las posiciones de Córdoba por ser las más relevantes contra la Dictadura en el orden nacional.

Ya también Hilda Guerrero de Molina, mártir obrera de Tucumán engrosaba las filas de quienes habían caído defendiendo sus ideales, enfrentando al régimen de Onganía.

El régimen comunitario era publicitado desde todos los ángulos del equipo gobernante. Córdoba se había convertido en la experiencia piloto y el Dr. Caballero había constituido su Consejo Asesor que sería convalidado con bombos v platillos en la Reunión de Gobernadores de Alta Gracia. Allí llegó Onganía en el mismo automóvil y en la misma posición ideológica y con los mismos propósitos de Caballero.

Antes habíamos redactado un importante documento. Un documento que se denominaba Declaración de Córdoba y que se dio a publicidad el 21 de Marzo de 1969. Dos meses y días antes del Cordobazo.

En el reseñábamos lo problemas principales de orden local que sumados a los de orden nacional y en función a la toma de conciencia del pueblo de Córdoba sobre la validez de sus derechos, podríamos decir que encuadraron la heroica reacción popular del Cordobazo.
En la introducción se decía; "Nuestra Provincia soporta un descalabro gubernativo, una manifiesta inoperancia en los más altos niveles jerárquicos oficiales, una ineptitud generalizada en la conducción de la cosa pública. Paralelamente a esta ineficacia se destaca un oscuro y torpe manejo de los instrumentos del poder, para favorecer a los círculos del privilegio económico y financiero, para exaccionar los modestos recursos monetarios de la población, para burlar la auténtica representatividad popular mediante el fraude neocorporativista, para manipular desvergonzadamente a algunos miembros de la justicia,intentando abiertamente ponerlos al servicio de la tolerancia cómplice hacia el crimen de algún conspicuo allegado al régimen".

No se recuerda que nuestra provincia haya soportado tamañas iniquidades públicas. Nunca el pueblo cordobés contempló, un ejercicio sensual del poder usurpado con la impunidad que se manifiesta, y con el visto bueno de un Poder Central que en muchos casos lo pone como ejemplo de experiencia a proyectarse en toda la nación.

Esta situación insoportable en todos los órdenes, obliga a la clase trabajadora cordobesa a repudiar públicamente al gobierno local, a corresponsabilizar a la Dictadura de Ongania de todos sus actos y a actuar cada vez más unida y enérgicamente para lograrla instauración del ejercicio pleno de los derechos y garantías que pertenecen inalienablemente a los trabajadores y ciudadanos, y a la práctica de la función gubernativa en un plano de dignidad y de real interpretación de las aspiraciones del Pueblo". Señalábamos y no lo hacíamos nosotros por una elucubración al margen de las posiciones populares, sino como una expresión auténtica que palpitaba en toda la población que: "Consejo Asesor: Durante bastante tiempo el Gobierno de Córdoba trabajó intensa y solapadamente, para implementar el denominado Consejo Asesor Económico Social. Sus fundamentos se basaron en el supuesto interés por consultar sectores representativos de la comunidad y darles participación en el análisis y programa de los actos gubernativos".

Luego se indicaba: "Asimismo se pretende remedar el engendro del Consejo Asesor, con los Consejos Económico-Sociales de vigencia positiva en algunos países del mundo estructurados políticamente sobre la base de la voluntad soberana del Pueblo".

Y por último, luego de otras consideraciones: "El Consejo Asesor procura la domesticación de la sociedad,su estratificación definitiva y si hoy se viste con los ropajes de una aparente inocencia, con el tiempo todos deberán lamentar su consolidación como aparato de poder omnipotente, sin apelaciones, en el que se fundamentará y basará el régimen para implantar un sistema de vida repudiado por la historia y con el cual se identificó con su saludo romano el otrora joven camisa negra, hoy Gobernador de Córdoba, Dr. Carlos Caballero."

Sobre el caso Valinotto, se señalaba, "la opinión pública cordobesa y también la nacional observan con estupor como un Juez de Córdoba, dispuso la libertad de un criminal basándose en el testimonio, denominado "de abono" del Ministro de Gobierno, Dr. Luis E. Martínez Golletti, y del Vocal del Superior Tribunal de Justicia Dr. Pedro Angel Spina".

Y culminaba el análisis sobre este tema: "El Sr. Gobernador de Córdoba, Dr. Carlos Caballero, ante la renuncia verbal de su Ministro de Gobierno, Dr. Martínez Golletti, resolvió, rechazarla ratificándole su confianza".

Sobre los impuestos de orden local recalcábamos: "Los centros vecinales de Córdoba, integrados en su mayoría por trabajadores, han denunciado el asalto fiscal de que son objeto, han protestado, han señalado la ilegalidad de las medidas tributarias, pero el gobierno ha permanecido incólume, ofreciendo una transitoria y demagógica rebaja que no altera la situación de fondo y que ha determinado la resistencia al pago, como único camino para hacerse escuchar, aunque el gobierno sigue y seguirá sordo a los reclamos del pueblo, embebido en su absolutismo y cegado por su tortuoso designio político.

Sobre los problemas laborales se daba el caso de las "quitas zonales" que afectaba fundamentalmente al gremio metalúrgico. La anulación de la Ley del Sábado Inglés, que había sancionado en el año 1932 y que rebajaba en un 9,1 °/o los salarios mensuales de los trabajadores. El Departamento Provincial de Trabajo resultaba totalmente inoperante. Se distinguía que "Córdoba es, a no dudarlo, el paraíso de los recibos en blanco, que sirven para robar de los ya magros salarios de los trabajadores, partes sustanciales y crear la inseguridad en la permanencia de su empleo". Por otra parte se dispuso el cierre de una serie de escuelas nocturnas de capacitación a la que concurrían los trabajadores, con el fundamento de que se habían agotado las instancias para que los mencionados establecimientos pasaran a formar parte del organigrama secundario provincial.

Las tropelías de la denominada "Brigada Fantasma", también enardecieron al pueblo de Córdoba. Decíamos sobre el particular: "Todo el país conoce ya el increíble episodio de la "Brigada Fantasma", denominada así por sus oscuras andanzas no en resguardo de la seguridad pública, sino atentando contra la misma. Intimidando a gente inocente, persiguiendo a supuestos delincuentes y extorsionando a los detenidos". Se concluía sobre este punto: También el episodio de la "Brigada Fantasma", por más que se haya dispuesto su disolución y la detención de los "policías" que la integraban, no fue descubierta por la preocupación o la diligencia de los funcionarios del gobierno. Se conoció y se investigó por las denuncias periodísticas que constituye hoy el único medio que tiene el Pueblo para defenderse de alguna manera de los atropellos a que es sometido por un Gobierno, que inexorablemente "será juzgado como el más nefasto para los derechos de toda la población de Córdoba". Para no extenderse más sobre este extenso documente señalaré una frase mas: "Una ínfima minoría, los dedos de una mano sobran para contarlos, de "dirigentes" sindicales, apoya el régimen cordobés. No es así sin embargo en el orden nacional.

La asistencia de más de cuarenta jerarcas gremiales a una entrevista con Onganía ha demostrado que el espíritu de lucha de los trabajadores y del pueblo, tienen un fuerte contingente de desertores, sumados a la programática del régimen: política de sometimiento económico, de opresión social, de oscurantismo cultural y de mordaza cívica, sojuzgando a todos los argentinos que quieren un país en el cual se operen fundamentales transformaciones que posibiliten un inmediato porvenir donde impere la justicia social; donde se produzca la independencia económica, liberando a la patria de la penetración y dominio monopolice e imperialista; donde se materialice la soberanía política sobre la base de la libre voluntad popular y donde la democracia integral se practique sin ningún tipo de proscripciones e inhabilitaciones para todos los argentinos".

Cubríamos el final exhortando a la unidad, a la acción común reinvindicativa, de todas las Organizaciones Sindicales para la prosecución de la lucha en defensa de nuestros derechos.

Estalla la caldera

Los trabajadores metalúrgicos, los trabajadores del transporte y otros gremios declaran paros para los días 15 y 1° de Mayo, en razón de las quitas zonales y el no reconocimiento de la antigüedad por transferencia de empresas, respectivamente. Los obreros mecánicos realizan una Asamblea y a la salida al ser reprimidos, defienden sus derechos en una verdadera batalla campal en el centro de la ciudad el día 14 de Mayo. Los atropellos, la opresión, el desconocimiento de un sin número de derechos, la vergüenza de todos los actos de gobierno, los problemas del estudiantado y de los centros vecinales se suman. Se paraliza totalmente la ciudad el día 16 de Mayo. Nadie trabaja. Todos protestan. El Gobierno reprime.

En otros lugares del país, estallan conflictos estudiantiles por las privatizaciones de los comedores universitarios. En Corrientes es asesinado el estudiante Juan José Cabral y ese hecho tiene honda repercusión en toda la población de Córdoba. Se dispone el cierre de la Universidad. Todas las agrupaciones estudiantiles protestan y preparan actos y manifestaciones. Se trabaja de común acuerdo con la CGT.

El día 18, es asesinado en Rosario el estudiante Adolfo Ramón Bello. Realizamos con los estudiantes y los Sacerdotes del Tercer Mundo una marcha de silencio en homenaje a los caídos.

El día 20 de Mayo, fui detenido e incomunicado en el Departamento de Policía "en averiguación de antecedentes". Recupero la libertad al día siguiente. El día 21, se concreta un paro general de estudiantes. Una serie de comunicados del movimiento obrero lo apoyan. En Rosario cae una víctima más. El estudiante y aprendiz de metalúrgico Norberto Blanco, es asesinado en Rosario. Se instalan Consejos de Guerra.

El día 22 de Mayo, los estudiantes de la Universidad Católica se declaran en estado de asamblea y son apoyados por el resto del movimiento estudiantil. El día 23 de Mayo, es ocupado el Barrio Clínicas por los Estudiantes. Es gravemente herido el estudiante Héctor Crusta de un balazo por la Policía. Se producen fogatas y choques. La Policía es contundente, y los choques se hacen cada vez más graves.

El día 25 de Mayo, hablo en la Universidad Católica de Córdoba y hago una severa crítica y condena a los sangrientos atropellos de la Policía y de los arbitrarios procedimientos del Consejo de Guerra en Rosario.

El día 26 de Mayo, el movimiento obrero de Córdoba, por medio de los dos plenarios realizados, resuelve un paro general de actividades de 37 horas a partir de las 11 horas del 29 de Mayo y con abandono de trabajo y concentraciones públicas de protesta. Los estudiantes adhieren en todo a las resoluciones de ambas CGT.

Todo se prepara para el gran paro. La indignación es pública, notoria y elocuente en todos los estratos de ]a población.
No hay espontaneísmo. Ni improvisación. Ni grupos extraños a las resoluciones adoptadas. Los Sindicatos organizan y los estudiantes también. Se fijan los lugares de concentración. Como se realizaran las marchas. La gran concentración se llevara adelante, frente al local de la CGT en la calle Vélez Sársfieid 137.

Millares y millares de volantes reclamando la vigencia de los derechos conculcados inundan la ciudad en los días previos. Se suceden las Asambleas de los Sindicatos y de los Estudiantes que apoyan el paro y la protesta. El día 29 de Mayo amanece tenso. Algunos sindicatos comienzan a abandonar las fábricas antes de las 11 horas. A esa hora el Gobierno dispone que el transporte abandone el casco céntrico. Los trabajadores de Luz y Fuerza de la Administración Central, pretenden organizar un acto a la altura de Rioja y General Paz y son atacados con bombas de gases. Es una vez más la represión en marcha. La represión indiscriminada. La prohibición violenta del derecho de reunión, de expresión, de protesta.

Mientras tanto, las columnas de los trabajadores de las fábricas de la industria automotriz van llegando a la ciudad. Son todas atacadas y se intenta dispersarlas.

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El comercio cierra sus puertas y las calles se van llenando de gente. Corre la noticia de la muerte de un compañero, era Máximo Mena del Sindicato de Mecánicos. Se produce el estallido popular, la rebeldía contra tantas injusticias, contra los asesinatos, contra los atropellos. La policía retrocede. Nadie controla la situación. Es el Pueblo. Son las bases sindicales y estudiantiles, que luchan enardecidas. Todos ayudan. El apoyo total de toda la población se da tanto en el centro como en los barrios.

Es la toma de conciencia de todos evidenciándose en las calles contra tantas prohibiciones que se plantearon. Nada de tutelas, ni de los usurpadores del poder, ni de los cómplices participacionistas. El saldo de la batalla de Córdoba -El Cordobazo- es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un Pueblo florecen y marcan una página en la historia argentina y latinoamericana que no se borrará jamás.

En las fogatas callejeras arde el entreguismo, con la luz, el calor y la fuerza del trabajo y de la juventud, de jóvenes y viejos, de hombres y mujeres. Ese fuego que es del espíritu, de los principios, de las grandes aspiraciones populares ya no se apagará Jamás.

En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad soberana del pueblo, partimos esposados a bordo de un avión con las injustas condenas sobre nuestras espaldas. Años de prisión que se convierten en poco menos de siete meses, por la continuidad de esa acción que libró nuestro pueblo, especialmente Córdoba, y que nos rescata de las lejanas cárceles del sur, para que todos juntos, trabajadores, estudiantes, hombres de todas las ideologías, de todas las religiones, con nuestras diferencias lógicas, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su Compañero y su Hermano.

Agustín Tosco






El Cordobazo

por Rodolfo Walsh

Publicado en Periódico de la CGT de los Argentinos

Trabajadores metalúrgicos, del transporte y otros gremios declaran paros para los días 15 y 16 de Mayo, en razón de las quitas zonales y el no reconocimiento de la antigüedad por transferencias de empresas.

Los obreros mecánicos realizaban una asamblea y son reprimidos, defienden sus derechos en una verdadera batalla campal en el centro de la ciudad el día 14 de Mayo.

Los atropellos, la opresión, el desconocimiento de un sin números de derechos, la vergüenza de todos los actos de gobierno, los problemas del estudiantado y los centros vecinales se suman.

Se paraliza totalmente la ciudad el 16 de mayo. Nadie trabaja. Todos protestan. El gobierno reprime.

En Corrientes es asesinado el estudiante Juan José Cabral. Se dispone el cierre de la Universidad.

Todas las organizaciones estudiantiles protestan. Se preparan actos y manifestaciones. Se trabaja en común acuerdo con la CGT.

El día 18 es asesinado en Rosario, el estudiante Adolfo Ramón Bello. Se realiza con estudiantes, obreros y sacerdotes tercermundistas una marcha de silencio en homenaje a los caídos.

El 23 de Mayo es ocupado el Barrio Clínicas por los estudiantes y son apoyados por el resto del movimiento estudiantil.

El 26 de Mayo el movimiento obrero de Córdoba resuelve un paro general de las actividades de 37 horas a partir de las 11 horas, para el 29 de Mayo, con abandono de trabajo y concentraciones públicas de protesta.

Los estudiantes adhieren en todo a las resoluciones de la CGT. Los estudiantes organizan y los obreros también. Millares y millares de volantes reclamando la vigencia de los derechos conculcados inundan la ciudad los días previos.

El 29 de Mayo amanece tenso. Los trabajadores de luz y fuerza son atacados con bombas de gases a la altura de Rioja y Gral. Paz. Una vez más la represión está marcha.

Las columnas de los trabajadores de las fábricas automotrices llegan a la ciudad y son atacados. El comercio cierra sus puertas y la gente inunda las calles.

Corre la noticia de la muerte de Máximo Mena, obrero mecánico. Se produce un estallido popular, la rebeldía contra tanta injusticia, contra los asesinatos, contra los atropellos. La policía retrocede. Nadie controla la situación.

Es el pueblo. Son las bases sindicales y estudiantes que luchan enardecidas. El apoyo total de la población.
Es la toma de conciencia contra tantas prohibiciones. Nada de tutelas ni usurpadores del poder, ni de cómplices participacionistas.

El saldo de la batalla de Córdoba, "El Cordobazo", es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un pueblo florecen y marcan una página histórica argentina y latinoamericana que no se borrará jamás.

En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad del pueblo, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su hermano.

"Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas. Esta vez es posible que se quiebre el círculo..."





EL CORDOBAZO
 
Córdoba se había convertido en la capital industrial del interior. En ella estaban instaladas la mayoría de las fábricas de automotores del país, una industria moderna propiedad de poderosas sociedades extranjeras como Fíat y Renault. Esta última había adquirido las instalaciones de Industrias Kaiser Argentina, IKA, de origen estadounidense, radicada en Córdoba desde 1955 y dedicada a la producción de automóviles. Los obreros industriales que trabajaban en esas plantas recibían salarios más altos que el salario promedio industrial percibido en otras provincias. Como resultado de todos estos factores, en la ciudad de Córdoba se profundizó el proceso de urbanización.

      En mayo de 1969, el Poder Ejecutivo Nacional dictó un decreto por el cual se derogaban los regímenes especiales sobre el descanso del sábado inglés en Mendoza, San Juan, Tucumán y Córdoba. Al mismo tiempo también anunció el congelamiento de los convenios colectivos y de los salarios.
Obreros y estudiantes enfrentan a la policía provincial.
      En Córdoba, las regionales de SMATA - el Sindicato de los Mecánicos de Automotores y Transportes de la Argentina -, de Luz y Fuerza y la UTA - Unión de Tranviarios Automotor- convocaron a una asamblea general. Las conducciones de estos tres sindicatos, cuyos trabajadores recibían los salarios más altos del país, lideraron la protesta. La sesión de esa jornada terminó con un enfrentamiento con la policía y un llamado al paro general.
       El 29 de mayo de 1969, obreros y estudiantes cordobeses y de otras provincias salieron unidos a las calles de Córdoba. Ante la magnitud de la movilización; Onganía ordenó que las Fuerzas Armadas se hicieran cargo de la represión. La protesta fue un hecho localizado en la ciudad de Córdoba y como resultado de los enfrentamientos hubo presos, decenas de heridos y 16 muertos, algunos ajenos a la manifestación.
      La protesta se extendió a otras provincias. Rosario fue declarada zona de emergencia y colocada bajo jurisdicción militar. También se profundizaron los conflictos en la provincia de Tucumán. El cordobazo fue el inicio de un proceso de agudización de la protesta social y la lucha armada que, desde entonces y por varios años, se desarrolló en la sociedad argentina.
  Los estudiantes en el mayo cordobés.
      Un rasgo original del movimiento estudiantil de 1969 fue el ejercicio de la crítica a la organización, los contenidos y la práctica de la enseñanza. Es cierto que esta línea de acción estudiantil fue uno de los argumentos centrales de la Reforma de 1918, y el movimiento estudiantil reformista siempre manifestó una genuina preocupación por lo que se denominaba la cuestión de la calidad de la enseñanza. Lo distintivo de 1969 fue la radicación de los planteamientos y el inicio de lo que podríamos llamar acción directa en muchas cátedras, escuelas y facultades, contra los profesores que eran considerados los representantes más evidentes del statu o la política de la dictadura en lo académico: mala calidad de sus conocimientos, desactualización, falta de pluralismo en los discursos, autoritarismo en la relación docente - alumno.
      Lo novedoso respecto de la práctica anterior del movimiento reformista estuvo dado por la masividad de la participación y la generalización de los reclamos hasta constituirse en una demanda general que abarcó prácticamente a toda la universidad.
      Además, los reclamos relacionados con la calidad de la enseñanza se convirtieron en el eje de una movilización activa e inmediata. (Tomado de Horacio Crespo y Dardo Alzogaray, Los estudiantes en el Mayo cordobés).
  Los sectores sociales y políticos frente al Cordobazo.
      Luego de los sucesos del Cordobazo, los distintos sectores sociales analizaron los hechos con la intención de encontrar su significado.
      Los empresarios de la Confederación General Económica y el sindicalismo participacionista y vandorista explicaron el Cordobazo como el resultado de la aplicación de una política económica y social liberal que, por no contemplar los costos sociales, generaba tensiones que se habían acumulado y que finalmente explotaron en aquel episodio. Frente a esta situación, proponían la conformación de una alianza social entre algunos sectores de las Fuerzas Armadas, los empresarios nacionales y los trabajadores. Reconocían la importancia de las inversiones de capital extranjero pero sostenían la necesidad de un mayor control sobre ellas.
      Tanto la CGE como la CGT propusieron la sustitución de Krieger Vasena. Ambas entidades entendían que las movilizaciones populares que se habían extendido en todo el país después del Cordobazo, podían servir como elemento para presionar al gobierno y lograr cambios en la orientación de las políticas que favorecieran sus intereses.
       Los principales medios periodísticos y amplios sectores de la gran burguesía industrial tenían una lectura diferente de la situación. Desde el punto de vista de estos sectores, los acontecimientos ocurridos en el interior fueron el resultado de la falta de autoridad del gobierno frente a lo que entendían era el avance del comunismo internacional. Criticaron que el gobierno no hubiera desmantelado la capacidad de organización de los sindicatos y que no hubiera ordenado reprimir con mayor dureza los desbordes sociales.
      Desde el punto de vista de las organizaciones de la izquierda peronista y los partidos y agrupaciones de izquierda no peronista, el Cordobazo significaba el comienzo de la revolución social que conducía al país hacia el socialismo.
       Por su parte, los partidos políticos tradicionales, el peronismo y el radicalismo pensaban que la violencia social tenía que tener como objetivo la recuperación de la democracia. Sostenían que la vida política del país debía reencauzarse en las instituciones del sistema republicano.
      Para los sectores liberales más tradicionales, el Cordobazo representaba la pérdida del orden y la confirmación de la imposibilidad de consolidar un modelo económico de crecimiento y de estabilidad sobre la base de los valores nacionales.
  Las consecuencias políticas del Cordobazo.
      El Cordobazo provocó varias renuncias en el gobierno. Fueron reemplazados el general Imaz, ministro de Interior y hombre de confianza de Onganía, y el ministro de Economía, Adalbert Krieger Vasena.
      Krieger Vasena fue reemplazado por Dagnino Pastore, un técnico alejado de las expectativas de la CGE y la CGT pero que tampoco contaba con la confianza de la gran burguesía industrial. Rápidamente disminuyeron las inversiones y se aceleró la inflación.
      Los sectores militares liberales comenzaron a planear el desplazamiento de Onganía del gobierno. Para la gran burguesía industrial y la mayoría de las Fuerzas Armadas, los tiempos de Onganía al frente del gobierno habían llegado a su fin.
      Hacia 1970, estos sectores no tenían muy claro qué tipo de sistema iba a reemplazar al instaurado por Onganía. No estaban de acuerdo con la política negociadora de Onganía con los sindicatos, pero consideraban necesario encontrar una salida política que contuviera la presión social y obtuviera cierto consenso entre algunos sectores de la sociedad.
      También para los sectores más conservadores, el Cordobazo había puesto en evidencia las limitaciones del Estado burocrático autoritario implantado en 1966.
 La caída de Onganía.
      Después del Cordobazo, el clima de violencia social se agravó. El 30 de junio de 1969, el gobierno declaró el estado de sitio en todo el país. Esta medida, que significaba la suspensión de las garantías constitucionales de los ciudadanos fue justificada para "dotar al gobierno del instrumento legal adecuado para asegurar la paz y el orden en todo el territorio de la república".
      Sin embargo, entre junio de 1969 y mayo de 1970 se produjo una serie de acontecimientos violentos y movilizaciones sociales que tuvieron profunda repercusión en toda la sociedad y que terminaron de debilitar la posición de Onganía.
      Sin duda, el hecho decisivo que precipitó la caída de Onganía fue el secuestro del general retirado y ex presidente Pedro Eugenio Aramburu por los Montoneros en el mes de mayo de 1970. Aramburu fue asesinado el 1 de junio y su cadáver fue encontrado unos días después.
      El 8 de junio, la Junta de Comandantes dio a conocer un comunicado en el que anunciaba que "las Fuerzas Armadas no estaban dispuestas a otorgar un cheque en blanco al Poder Ejecutivo Nacional". Finalmente, esa noche, Onganía presentó su renuncia.







viernes, 30 de mayo de 2014

Decadencia y desindustrialización de Estados Unidos, centro del capitalismo salvaje mundial


Detroit quebrada el principio del Fin del Imperio USA

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por Adán Salgado Andrade

 Mayo de 2014 

En distintas épocas históricas, la humanidad ha atestiguado el ascenso y caída de imperios. Uno de ellos, el romano, que por varios siglos se mostró como la potencia económica y bélica de entonces, sucumbió debido a sus excesos, en todos los sentidos,...


...sobre todo su deseo de crecer y crecer territorialmente, hasta que llegó el momento en que esa grandeza fue, justo, su decadencia. Pensar en que todo podía conseguirse por su sólo poder bélico, fue uno de sus errores, pues su actitud guerrera llevó a la Roma Imperial a descuidar el resto de sus actividades y sociedad. Ni el libertinaje promovido entre sus habitantes, evitó la descomposición y desmoronamiento del imperio romano (el breve reinado del emperador Calígula, muestra la frivolidad y perversión a las que hasta sus mismos gobernantes habían llegado). Y, como golpe adicional, la llegada del Cristianismo, fue el tiro de gracia que acabó, definitivamente con la pasada grandeza de dicho imperio.

Eso mismo sucede en la actualidad con Estados Unidos, nación que se considera invencible en muchos aspectos, sobre todo militarmente y que ingenuamente imagina que el American Dream de los viejos tiempos, entre mediados de los cuarentas y finales de los sesentas, cuando la mayoría de los estadounidenses gozaban de un, más que aceptable, nivel de vida, aún es factible. Nada más alejado de la realidad.

En recientes visitas que he realizado a Estados Unidos, he constatado varios signos que permiten afirmar la decadencia de Estados Unidos, sobre todo cuando se ven cada vez más indigentes en las calles, desempleados, plazas comerciales semivacías, agencias automotrices con cientos de autos esperando ser adquiridos, miles de casas desocupadas por embargos bancarios, sin nadie que esté ansioso por comprarlas, calles con baches, basura y en mal estado, fugas de agua que no se reparan pronto… y así, teniendo, de repente, la sensación de que no está uno en un país avanzado y “rico”, sino en una nación subdesarrollada (ver mi artículo:http://www.argenpress.info/2012/01/en-busca-de-los-signos-de-la-decadencia.html).

Y en mis puntos de vista, cada vez existe mayor acuerdo, como el del profesor Vaclav Smil, erudito estudioso de la ciencia y la sociedad, de quien ya me he referido en otra ocasión a su crítico análisis de la ciencia moderna, en la cual, afirma, no basta con innovar o adelantarse científicamente, sino que ello debe de ir acompañado de un cambio en el sistema económico, que dé como resultado una modificación en los patrones de consumo y una redistribución de la riqueza social (ver mi trabajo: http://www.argenpress.info/2014/01/vaclav-smil-y-la-ciencia-consciente.html).



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El profesor Smil también demuestra, de forma ampliamente veraz y documentada, que Estados Unidos es un país decadente y que además tiende a desindustrializarse aceleradamente, lo cual, a su parecer (con lo cual concuerdo), le deja muy poco tiempo y margen para corregir el rumbo o, de plano, convertirse en una mediocre nación que, incluso, ponga en peligro su existencia como tal.

En su más reciente obra, “The rise and Retreat of American Manufacturing” (El ascenso y caída de la manufactura estadounidense, MIT Press, 2013), el profesor Smil analiza con todo detalle los factores históricos debido a los cuales Estados Unidos se convirtió en una potencia industrial desde mediados del siglo 19, y mantuvo ese papel hasta finales de los años 1960’s, a partir de los cuales, sobre todo desde 1971, ha iniciado su declive industrial y su decadencia económica, situación que se acelerado a partir del año 2000.

Hay que decir, de entrada, que tanto la decadencia económica, así como la desindustrialización estadounidense, son la clara consecuencia de la tendencia del capitalismo salvaje, de actuar siempre de acuerdo a los intereses que le permitan seguirse renovando, aunque cada día su existencia sea más y más caótica y crónicamente autodestructiva.

La razón de ser del capitalismo es la de generar y amasar ganancia, tanta como se pueda. Sin embargo, como Marx demostró, la tasa de ganancia media tiende a disminuir con el tiempo, principalmente porque en la composición del capital, se incrementa desproporcionadamente el capital constante (instrumentos de trabajo y materias primas), en relación al capital variable (fuerza de trabajo). El capital variable es la única parte de esa relación que genera más valor en proporción a su precio, o sea, es el trabajo no pagado que el salario no cubre, lo que genera más valor, la llamada plusvalía. Así, con procesos de trabajo cada vez más mecanizados y automatizados, se va prescindiendo de la fuerza de trabajo, la única generadora de plusvalía, por lo que, inevitablemente, va descendiendo la ganancia esperada.

Por tales motivos, muy sucintamente expuestos, es que las grandes corporaciones, las de los países más adelantados tecnológicamente, en especial, buscan todos los medios posibles para revertir esa tendencia, la cual, no es de que se pueda evitar, sino que por la forma inherente de funcionamiento de tal sistema, es, justamente, inevitable. Es una cuestión de sobrevivencia, pues las empresas de cada ramo o sector industrial, compiten mediante el precio, sobreviviendo las que puedan ofrecer el artículo más atractivo de cierta categoría (funcionalidad, apariencia, utilidad, innovador), pero que al mismo tiempo su precio sea atractivo, o sea, que pueda ser adquirido mayoritariamente por el sector social al que se dirige. Y entre más bajo sea tal precio, más posibilidades de éxito y, sobre todo, de sobrevivencia tendrá tal empresa. Claro que la tendencia actual es no sólo la de vender un producto, sino la de diversificar la oferta de artículos que produzca una corporación, pues la monoproducción está destinada a la pronta eliminación (por ejemplo, General Electric comenzó vendiendo focos y ahora éstos, sólo montan el 1% de sus ventas. Casi 50% de sus ingresos, se deben a su división financiera, GE Capital).

Pero a pesar de la innovación y la diversificación, no es suficiente para que una empresa de un país adelantado, justo como Estados Unidos, revierta la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, así que la alternativa ha sido la de ir desmantelando la infraestructura productiva en el país de origen y llevarse una buena parte de los empleos a países con mediana infraestructura para que una parte de los procesos de fabricación o, incluso, la totalidad, se realicen en tales países (México o China, por ejemplo). No sólo eso, sino que con tal de bajar aún más los precios se han llevado también, incluso, los procesos de investigación y desarrollo, con tal de abaratarlos, para, así, bajar aún más los costos (es lo que se llama outsourcing de R&D. Ver mi artículo: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2007/11/el-outsourcing-en-r.html).

La tendencia descrita es la que ha impuesto el capitalismo salvaje en Estados Unidos (y en muchos de los países más desarrollados tecnológicamente), y a pesar de que éste país es defensor a ultranza de dicho sistema, ha ido decayendo, justo como consecuencia de tales circunstancias. Y es algo que, en general, sucede con todas las corporaciones de los países más adelantados, que tienden a ser apátridas, o sea, buscan sus personales intereses, antes que los del país de origen. Es lo que señala Smil, citando a P. Nolan, que “los activos foráneos de las cien multinacionales más grandes del mundo, representan el 60% de sus activos totales, y también poseen proporciones similares en cuanto a sus empleados y ventas. No es de sorprender que la relación entre tales compañías y sus países de origen se ha ido debilitando constantemente, en la medida en que su identidad y sus intereses se han ido progresivamente desligando de aquéllos de los países en donde se fundaron, por lo que tienen un incentivo cada vez menor para trabajar con los gobiernos nacionales, los que tratan de promover políticas industriales específicas”.

Justamente la mayoría de las grandes corporaciones estadounidenses, simplemente han buscado su beneficio específico, sin importar que el país ha ido perdiendo, increíblemente, su lugar como potencia industrial mundial, quedando en el nivel de casi un importador neto, en el cual, empresas como Walmart, que no crea nada, sólo vende, es el mayor empleador de dicho país, vendiendo mayoritariamente mercancías chinas baratas.

Y eso ha sido consecuencia de la tendencia descrita, combinada con un absurdo beneplácito de gobierno y economistas miopes que han dicho que tal tendencia, la desindustrialización, es “sana”, pues es, dicen, una especie de obligada evolución, debido a la cual Estados Unidos puede depender de la fabricación extranjera de casi todo cuanto requiera. Además, dicen esos economistas, así Estados Unidos se deshace de actividades industriales que no son “vitales”, pero, sí, muy contaminantes y de ese modo contribuye a bajar la producción de gases efecto invernadero, ahorrando también consumo energético. Sin embargo este último argumento, señala Smil, se ha dado ya frente al hecho de la preocupante desindustrialización.


La ciudad emblema de la industria automotriz en caída libre, pero es sólo la punta del iceberg.
La ciudad emblema de la industria automotriz en caída libre, pero es sólo la punta del iceberg.


Sin embargo, el argumento de “fuerza”, que justifica que Estados Unidos deje de producir muchas cosas, como electrodomésticos, por ejemplo, es que sólo está conservando las actividades industriales avanzadas, de punta, en el supuesto teórico de que esa “superioridad tecnológica” compensará con creces todo lo que se ha renunciado a fabricar allí, en Estados Unidos, y la balanza comercial, al final, se inclinará en favor de Estados Unidos. Es lo que se denomina ATP (advanced technology products), productos de tecnología avanzada, debido a los cuales, Estados Unidos considera que superará con creces su balanza comercial, pero en casi tres décadas, no ha sucedido eso y, al contrario, su déficit comercial tiende a elevarse.

Como el profesor Smil demuestra, eso no ha funcionado y las exportaciones de tecnología de punta, como superconductores o aviones de pasajeros de Boeing, aunque importantes, no compensan el brutal cúmulo de importaciones dadas año con año, que han ido incrementando el déficit comercial de dicho país en cientos de miles de millones de dólares (mdd) anualmente.

Señala que “Cuando el balance del comercio aeronáutico es visto en una perspectiva más amplia, el impacto del éxito de la tecnología de punta de Estados Unidos se muestra descorazonadamente modesta. Entre el 2006 y el 2010, Estados Unidos exportó anualmente alrededor de $35 mil mdd e importó más o menos $15 mil mdd de aviones, lo que le dio un superávit anual del orden de $25 mil mdd. Como comparación, eso es menos que la importación anual de pantallas de TV, unos $30 mil mdd en el 2009 o de carriolas de bebé, juguetes y artículos deportivos y también es más o menos lo mismo que se gasta para importar alimentos del mar y bebidas alcohólicas - más o menos 1.5% de las importaciones totales de Estados Unidos en el 2009. ¿Puede haber un testimonio más desconsolador sobre la falacia de la ventaja que da la alta tecnología que el hecho de que el superávit de Estados Unidos en comercio aeronáutico no podría comprar ni siquiera las importaciones anuales de pantallas de TV?”.

Por otro lado, tampoco la tan alardeada creación de empleos por las ATP, que, supuestamente, repondrían los empleos perdidos durante décadas e, incluso, superarían tales pérdidas, tampoco se ha cumplido. Al contrario, son cada vez menos los empleos que dichas, industrias, llamadas de punta, están creando, pues la tendencia capitalista, es la de producir más con menos obreros (eso también ocasiona que la tasa de ganancia disminuya, pues, como comento antes, el capital variable va disminuyendo y es el único que produce plusvalía). Señala el profesor Smil que “la manufactura estadounidense que comenzó el siglo 21 con 17.2 millones de obreros, ha sufrido un severo desplome de 17% en tan sólo cinco años. Otro deprimente declive se alcanzó en el 2003: 22 años después de que los empleados del gobierno eran los más abundantes, el sector de servicios, ventas, sobre todo, se colocó en segundo sitio, sobrepasando a los obreros activos en más de 600 mil personas. Para el 2005, esa diferencia había crecido a 1.2 millones de personas y para el 2009, a pesar de que declinó el gasto en consumo, debido a una de las recesiones más graves desde la Segunda Guerra Mundial, la del 2008, la diferencia entre empleados en servicios y obreros fue de casi tres millones, una muy deprimente realidad de una decadente economía en donde la mayoría de las nuevas oportunidades de trabajo han sido empleos de medio tiempo con bajos sueldos, ocupados en vender ropa y electrodomésticos chinos comprados a crédito. La pérdida de empleos en la manufactura continuó cuando otros 2.7 millones de obreros fueron despedidos entre el 2005 y el 2010, un corte de 10% en cinco años, que dejó un total de empleos perdidos para toda la década de 5.7 millones, casi exactamente un tercio de la fuerza de trabajo obrera que existía en el 2000”.

En efecto si se revisan las cifras disponibles, la creación de empleos por parte de las ATP ha sido mínima. De las 10 empresas que más empleados tienen en Estados Unidos, sólo tres, General Electric (GE), Hewlett-Packard (HP) e IBM, figuran entre ellas. GE, en el décimo sitio, con 305,000 empleados, HP, en el noveno, con 331,800 e IBM, en el cuarto lugar, con poco más de 434,246 trabajadores. Compárense esas cifras con las que emplean empresas de ventas, como Walmart (1º sitio), Target (6º sitio), Home Depot (8º sitio), Kroger (7º sitio) o las de comida rápida, como Yum! Brands (dueña de KFC, Taco Bell y Pizza Hut, 2º sitio) , Mc Donald’s (3º sitio) o la empresa de paquetería UPS (6º sitio). Walmart, la ganadora, emplea poco más de 1.3 millones de personas, Yum! Brands, 523,000, Mc Donald´s, 440,000 empleos, empresa de la que, por cierto, se dice que es la que ofrece los trabajos más mal pagados y explotados y que exigen pocas habilidades. Por ello, los empleos similares han dado en llamarse Mc Jobs. De las empresas restantes, Target emplea a 361,000 personas, Kroger, 343,000, Home Depot, 340,000 y UPS emplea a 399,000 personas (http://www.usatoday.com/story/money/business/2013/08/22/ten-largest-employers/2680249/).

En total, esas diez empresas dan trabajo a poco más de 4 millones, 777 mil personas, de las cuales, las tres empresas ATP, de punta, incluidas en la lista, sólo emplean al 9.82%, o sea, que, generalizando, apenas 1 de cada 10 empleos son ofrecidos por las ATP (en un artículo anterior, analizo, justo, esa tendencia: http://www.argenpress.info/2011/10/desempleo-en-estados-unidos-agudizada.html).

Mientras tanto, Walmart, por sí sola, emplea a poco más de 27.2% de personas ocupadas, o sea, casi tres de cada diez y, como señala el profesor Smil, vendiendo baratijas chinas. Eso lo he podido constatar, como ya he señalado, en visitas recientes a Estados Unidos, en donde, en efecto, la mayoría de los productos manufacturados, no sólo electrónicos o electrodomésticos, sino también ropa, tenis, zapatos, herramientas… son chinos. Incluso, al adquirir suvenires como gorras o llaveros de Arizona, por ejemplo, lucen, irónicamente, la etiqueta con la leyenda “Made in China”. Igual sucede con los suvenires vendidos en Disneylandia o cualquier otro parque temático. Y tampoco a Walmart le importa que la mayoría de lo que vende se fabrica en China, si con eso aumenta sus ganancias, aunque Estados Unidos se esté quedando sin empleos y en plena decadencia. Y esa precarización de los empleos, exigiendo personas cada vez menos preparadas, ha redundado en que para muchas empresas manufactureras, cada vez es más difícil hacerse de trabajadores realmente hábiles, a tal nivel, que el profesor Smil cita la siguiente declaración, hecha por el jefe de la planta Camiones Daimler de Norte América, quien “sentía que los trabajadores de la planta de dicha empresa en México estaban mejor capacitados que los de Estados Unidos, a los que, incluso, a muchos se les debía de enseñar matemáticas y habilidades de escritura”. Increíble que algunos trabajadores de Estados Unidos hayan llegado a esos niveles de descalificación.

También, esto, trabajadores mediocres, es consecuencia de que la decadencia de Estados Unidos se refleja hasta en sus niveles educativos, pues ocupa de los últimos lugares en educación con respecto a los países más avanzados. Como señala el profesor Smil, Estados Unidos ha masificado el nivel educativo de secundaria y medio (High School), al haberla hecho obligatoria, pero, por lo mismo, la calidad se ha ido deteriorando, sobre todo porque no se ofrece en ese nivel una educación tecnológica, con tal de que los estudiantes aprendan una habilidad que les permita integrarse a una fábrica, por ejemplo. Eso, comenta, se aplica en Alemania, en donde desde el noveno grado de la High School, se les enseña a los estudiantes una habilidad técnica, que les permite entrar a trabajar a la industria, incluso, sin que terminen la totalidad del nivel medio superior o sin que vayan a una universidad. (eso es lo que se ha hecho en México, con la llamada “educación técnica” a nivel medio, que es la que forma obreros semicalificados. Claro, como se nos ve sólo como eso, como un país maquilador, pues se ha seguido tal tendencia). Esa falta de formación técnica, agrega Smil, también es la base del problema del desempleo en Estados Unidos hasta en personas que tienen una costosa carrera universitaria (doscientos mil dólares en promedio es su costo), pues ya no encuentran trabajo, a pesar de tanto dinero que se gastó, la mayoría a crédito. Por eso hace dos años, los egresados universitarios iniciaron una protesta, Ocupa Wall Street, por la falta de oportunidades. Eso significa que el esquema educativo estadounidense, nunca contempló que se pudieran formar trabajadores aún antes de que estudiaran una universidad y por eso existe la disparidad educacional y el abierto desempleo entre los universitarios.

Pues vaya si es grave lo que sucede en Estados Unidos, sintomático de que eventos peores están por venir.



El profesor Smil realiza todo un muy interesante análisis de cómo ha sido la génesis de Estados Unidos al actual estado en que se encuentra.

Uno de los problemas es que la forma en que se clasifica la producción de manufacturas en Estados Unidos, sólo considera los productos finales, terminados, de tal modo que la producción neta sólo se contabiliza como todo lo que se requiere comprar, tanto materias primas, como productos intermedios, sean nacionales e importados. Pero todas las actividades extras que se requieren para producir, no se consideran. Como señala Smil “Estamos anclados en un término anacrónico, que no sólo es insuficiente para abarcar el hecho de que la manufactura moderna se ha vuelto alta y mundialmente muy mecanizada, pero que tampoco da indicios de que computadoras y dispositivos controlados por éstas, ahora son usados en todo el proceso de la producción, desde el diseño de los prototipos, hasta la fabricación misma, la prueba de calidad y el empaquetado de los productos finales (por lo que) la manufactura no puede limitarse a conceptos arbitrarios e insuficientes, pues ya posee componentes tan importantes como la Investigación y Desarrollo (R&D), el procesamiento de componentes de alta calidad, ensamblado específico, publicidad nacional e internacional y servicios de ventas (actualmente hechos en línea), requisitos que los mayores productores actualmente los comisionan (outsourcing) o subcontratan a otros países”. Y esa es una de las razones por la cual, muchas empresas estadounidenses han ido llevando parte o la totalidad de su producción a otros países, claro, en defensa pura de sus intereses, no los de Estados Unidos o de sus trabajadores, que con cada emigración de empresas a China, por ejemplo, van perdiendo irremediablemente empleos, los cuales jamás volverán a recuperarse. “No hay duda alguna de que muchas compañías estadounidenses se han convertido en activos participantes de la desindustrialización de Estados Unidos, al haberse inclinado a favor de invertir y fabricar en China, con tal de maximizar sus ganancias. Esta tendencia a obtener la máxima ganancia, (propia del capitalismo, agregaría yo) es muy clara si tomamos el caso del iPhone de Apple, el cual sólo es ensamblado en China (eso equivale a casi el 4% del costo, pero el 96% del restante es por las partes que se hacen en otros países, entre ellos, Japón, Alemania y en los propios Estados Unidos). El ensamblado está a cargo de Foxconn, una empresa taiwanesa establecida en Shenzhen, en la provincia china de Guangdong, la que cobra sólo $6.50 dólares por celular. El costo total es de $178.96 dólares, que Apple vende en Estados Unidos por $500 dólares, por lo que su utilidad es de 64%”.

Más claramente no puede señalarlo el profesor Smil, que, en efecto, la decadencia de Estados Unidos se debe a que “sus” empresas, sobre todo las mayores, sólo han buscado su interés, la maximización de la ganancia, no sólo fabricando en el exterior, sino también buscando por todos los medios evadir impuestos o pagar menos de los requeridos. La base impositiva es cada vez menor, lo que ha ocasionado una brutal concentración de la riqueza entre barones del dinero y corporaciones. Robert Reich, ex secretario del trabajo, señala que “hoy día los 400 estadounidenses más ricos tienen más riqueza que los 150 millones de estadounidenses más pobres, el 1 por ciento más rico es dueño de más del 35% de los bienes privados del país y captó 95% de las ganancias económicas desde el inicio de la recuperación en 2009” (http://www.jornada.unam.mx/2014/04/07/opinion/028o1mun).

Todo lo narrado, no son más que los efectos de dejar que el capitalismo salvaje actúe a sus anchas.

Por otro lado, explica Smil que gran parte de la desindustrialización de Estados Unidos es que, muchas empresas, inclinadas a satisfacer la demanda que un país tan consumista como lo es Estados Unidos, miraron como algo natural producir en otros países, con tal de satisfacer esa demanda e incrementar, de paso, sus utilidades.

Señala que “los orígenes del compulsivo consumismo son simples: la mayoría de las personas prefiere amasar posesiones y sólo la falta de medios para adquirirlas o la incapacidad de los productores para suplirlas, limita esa circunstancia. Durante el cuarto de siglo de la expansión económica de la posguerra, los estadounidenses fácilmente podían adquirir muchos bienes (los salarios de las familias de clase media, medidos en dólares constantes, casi se habían duplicado), así que los productores estadounidenses estaban ansiosos de proporcionar no sólo lo que ya existía y era demandado, sino también de crear nuevos productos que también fueran adquiridos por lo que, incluso, invertían bastante en publicidad para lograrlo”.

Y así fue. Se refiere el profesor al periodo de gran auge que tuvo Estados Unidos al salir victorioso de la segunda guerra y que dicho país “ayudó” a los destruidos países a reconstruir sus economías y sus industrias. Fue una gran época de prosperidad para Estados Unidos, de donde surgieron las frases “The American Way of Life” y “The American Dream”, gracias a la cual, Estados Unidos tuvo incrementos de su PIB muy considerables, en algunos casos, de hasta el 50% de crecimiento anual, con respecto a años anteriores. Incluso, llegó a representar tal PIB más de un tercio de la economía mundial. Por lo mismo, en efecto, el nivel de vida del estadounidense medio fue envidiable. Ese pasajero espejismo se empleó como contrafuerte ideológico para tratar de opacar la influencia de la Unión Soviética y el llamado “socialismo” (más bien, economía de planificación central) que este país practicaba y trataba de expandir por todo el mundo, enfrentamiento que devino, finalmente, en una absurda “carrera armamentista” (guerra fría) basada en una ridícula superioridad “atómica”, cuya principal finalidad, desde entonces, ha sido la disuasión nuclear (ver mi artículo al respecto: http://www.argenpress.info/2012/07/el-mortifero-legado-nuclear.html).

Y ese progreso material, señala el profesor Smil, se dio en tres aspectos principales, que han sido la quintaescencia del sistema de consumo estadounidense “primero, la amplia gama de máquinas, dispositivos y artículos eléctricos y electrónicos que llenaron las casas de los estadounidenses durante ese cuarto de siglo de expansión económica. Enseguida, la propiedad y empleo de vehículos. Finalmente, la acelerada expansión de una nueva forma de viajar rápido, pero muy accesible, al incorporar turbinas en aviones que, de esa forma, tuvieron gran capacidad y velocidad, como nunca antes había sido”.

Señala que el estadounidense, a partir de entonces, fue muy dado en viajar en avión, no sólo dentro de su país, sino fuera. Muy común era, en esos tiempos, ver a turistas estadounidenses visitar todo tipo de países y sitios y gastar generosamente sus dólares. Eso, también, ha ido disminuyendo con el tiempo, ya que actualmente, sólo 12% de los estadounidenses viajan fuera de su país.

Ese auge en los viajes por avión fue consecuencia de la excesiva capacidad instalada para fabricar aviones que quedó luego del final de la segunda guerra. Muchas fueron las empresas que se pusieron a construir aviones, dada la fuerte demanda por aeronaves militares que demandaban las fuerzas aliadas. Compañías como General Motors, Chrysler, Hudson o Ford establecieron enormes hangares de fabricación de aviones, con tal de suplir la demanda. Henry Ford, incluso, alardeó que “la empresa va a construir 1000 aviones diarios”, pero cuando estuvo en funciones, no llegó ni a 18 por día, y con muchos defectos casi todos, tanto que era común que se dijera, medio en broma, medio en serio, la frase “¿Volará eso?”, de lo mal que estaban fabricados, pues, de hecho, muchos caían en el aire por fallas en los motores o que se fracturaban sus fuselajes. Algo similar sucedió con la construcción de embarcaciones, las cuales también eran tan demandadas por la guerra, que muchas, como las fabricadas masivamente por la empresa Liberty, tenían tantos defectos en el casco y la quilla, que hasta se partían en dos, en plena misión marina. Eso era porque eran empleados cuantos trabajadores estuvieran disponibles, tanto los muy hábiles, como los aprendices, los que hacían muy pobres trabajos de soldadura y remachado.

Como fuera, eso dejó mucha capacidad instalada, a pesar de la reconversión que, de nuevo, muchas empresas, finalizada la guerra, tuvieron que hacer para producir lo que originalmente fabricaban, autos, por ejemplo. Compañías como Boeing y McDonnell Douglas, se especializaron en fabricar aviones civiles, los cuales mejoraron muchísimo cuando se introdujo la propulsión a chorro (los jets). Aviones como el 747de Boeing y el Douglas DC-3, de McDonnell Douglas, han sido los símbolos del poderío industrial y tecnológico que alguna vez caracterizó la pasada (y perdida) época de auge de la industria estadounidense.


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Por ello es que se comenzaron a hacer masivamente aviones y todo eso se acompañó de campañas mercadotécnicas y mediáticas que incitaban a las familias de la clase media estadounidense a viajar con toda comodidad, seguridad, rapidez y a precios accesibles en los aviones ofrecidos por las aerolíneas que se formaron o ya existían, como Panam, American Airlines, Transwold Airlines y otras (en la cinta “El Aviador”, de Martin Scorsese, sobre la vida de Howard Hughes, puede verse la evolución que tuvo la aviación gracias a las aportaciones de ese extravagante, millonario inventor).

El crecimiento de la industria aeronáutica actuó también como un multiplicador, pues se demandaron todas las actividades involucradas, como la producción de acero, caucho, cobre, productos eléctricos, electrónicos y muchas otras, las que influyeron, también, al auge económico de Estados Unidos en dicha época.

En cuanto a los artículos domésticos, la expansión de su uso se debió a que con el tiempo, más y más estadounidenses poseyeron casa propia. A comienzos del siglo 20, sólo 47% de los estadounidenses eran propietarios de su casa, pero luego de la guerra, gracias a la prosperidad que se dio, en 1950, la propiedad de casas había ascendido a 55%, en 1960, ya era de 62%. Y para 1973, se mantuvo en 65%. No sólo creció la posesión de casas, sino que también su tamaño aumentó, pues para 1950, el área promedio era de casi 90 m², pero para 1973, el área había crecido hasta casi 140 m², un incremento de 52%, o sea, casi la mitad. Incluso, varias casas rebasaban los 1600 m². Por lo mismo, señala el profesor Smil, “esta combinación de una creciente propiedad de casas, creciente tamaño de ellas, así como una creciente distancia del trabajo, demandaron tanto viejos materiales de construcción (madera, cemento, ladrillos, tuberías), así como nuevos (plásticos, cancelería de aluminio) y, por tanto, una masiva demanda de más artículos de plomería, muebles, tapetes. Igualmente, se demandaron una serie de artículos que eran, comparativamente hablando, o muy raros o nuevos, de acuerdo con lo existente antes de la guerra, pero que para los 1970’s eran ya estándar en los hogares promedio”. De esta forma, ya fue común en los 1970’s poseer calefacción central, refrigerador, aire acondicionado, televisión, lavadoras de ropa, de trastes, teléfono… y otras cosas que para los inicios de los 1950’s no todos los tenían.

La televisión, agrega, fue “el primer aparato doméstico caro, cuya propiedad sólo se hizo común hasta los 1950’s. La producción doméstica de televisores se incrementó espectacularmente, de menos de un millón de unidades en 1948 a casi 7.5 millones en 1950. En 1948, sólo 172,000 hogares tenían TV, pero para 1960, el total había sobrepasado los 45 millones y esos aparatos eran poseídos por el 90% de todos los hogares. Durante los 1960’s, la propiedad masiva de electrodomésticos se extendió a las lavatrastes (poseídos por más de un tercio de familias en 1970), congeladores (en casi el 40% de los hogares), secadoras de ropa (en 1950, era una rareza, pero en 1973, más de la mitad de los hogares las poseían), así como televisores de color. Las transmisiones en color comenzaron en 1954, pero los primeros televisores de color eran caros y la subida de ventas sólo se dio cuando comenzaron a lanzarse modelos más baratos después de 1965. En este año, 5% de los hogares tenían TV de color. En 1970, 40% ya lo poseían. Para 1970, la TV de color estaba en dos de cada tres hogares estadounidenses”.

De esa forma explica el profesor Smil la propensión al consumo de electrodomésticos y que, por desgracia, sigue en aumento, a pesar de las crisis. Los fabricantes estadounidenses, ante esa creciente demanda, buscaron aumentar la producción, pero sin que subieran demasiado los costos, con tal de mantenerse competitivos, y que también aumentaran considerablemente sus ganancias. La “solución” fue llevarse la fabricación a otros países con mano de obra y materias primas baratas, como China, esquema que, en efecto, logró ambos objetivos. Por lo mismo, se ha seguido esa tendencia, hasta los niveles actuales en que, como señala Smil, ya no se fabrica en Estados Unidos una sola pantalla o un solo refrigerador. “Llegan cargueros con cientos de contenedores llenos de productos asiáticos, principalmente chinos, y de otros países, para ser descargados. Luego, regresan, totalmente vacíos a sus lugares de origen, lo que evidencia por qué el déficit comercial sube muchísimo año con año”, señala Smil.

Un tercer aspecto del consumismo estadounidense es la posesión de autos. De hecho, también la excesiva producción automotriz fue un remanente de la gran capacidad instalada que demandó la guerra. Y siguiendo el patrón demandado por la sociedad de consumo, que exigía bienes en masa, siempre disponibles, los fabricantes de autos satisficieron ese requisito, o sea, una gran oferta de autos sin que les importara si éstos eran realmente eficientes, seguros, funcionales…no. Como señala el profesor Smil “algunos diseños carecían totalmente de funcionalidad o sensatez: sólo debemos de pensar en los grandes adornos cromados y risibles aletas de los autos de los 1950’s”. En el siguiente video se pude ver la publicidad que anunciaba el tipo de autos a los que se refiere el profesor:

Detroit: A city in foreclosure 
(Credit: Reuters/Eric Thayer)


Mientras en Estados Unidos se ofrecían autos exageradamente grandes e ineficientes en su consumo de combustible (algunos de cuando mucho tres kilómetros por litro), en Europa abundaban los modelos compactos, muy eficientes en el consumo de combustible e, incluso, atractivos en su diseño, en este video, un ejemplo de auto europeo de entonces:

Los motores V-8 de los autos estadounidenses prevalecieron sin cambios, desde los 1950’s hasta los 1970’s, sobre todo porque en 1965, un barril de petróleo costaba lo mismo que en 1950, o sea, que en realidad costaba menos, en términos nominales. Así que los autos se diseñaban (y muchas otras cosas), en el entendido de que la energía barata estaría allí por siempre. Sólo que cuando se comenzó a encarecer el petróleo, tanto por el agotamiento de la producción estadounidense, así como por los problemas geopolíticos que empezaron a ocurrir, tales como el embargo de la OPEP a principios de los setentas, surge y aumenta gradualmente la preferencia de los estadounidenses por la importación de autos eficientes y confiables, tanto de Europa, como de Japón. Así, “en 1950, cerca del 95% de autos vendidos en Estados Unidos eran hechos por compañías estadounidenses. Sesenta años después, el país que inventó la producción masiva de autos, compró muchos de sus autos de empresas extranjeras y lo peor sucedió en el 2007, cuando los tres restantes fabricantes de Detroit (alguna vez una emblemática, industriosa ciudad, que hoy se encuentra quebrada y sólo ocupada en un 70%) comenzaron a vender menos de la mitad de todos los vehículos de pasajeros y camiones ligeros comprados por estadounidenses”.

De las Big Three, sólo Ford ha logrado en algo mantenerse a flote. Pero General Motors, quebró en el 2009 y debió de ser “rescatada” por el gobierno. Chrysler se “fusionó” con Fiat y apenas si sobrevive. De todos modos, el problema es que, señala Smil, siguen cometiendo los mismos errores, fabricando autos grandes y poco eficientes. En su opinión, sus días están contados.

Por otro lado, el problema de la desindustrialización es que también se inhibe la innovación, señala el profesor Smil, pues es gracias a los departamentos de investigación de las empresas que se logran los avances. De hecho, el que Estados Unidos estuviera a la cabeza industrial mundial por casi 120 años (desde 1880 hasta el 2000), fue gracias a que los avances tecnológicos debidos a sus industrias lo permitieron. Los departamentos de investigación de muchas compañías no cesaban de innovar y diversificar sus productos. A Estados Unidos se deben inventos tan revolucionarios como la máquina de escribir, la fabricación masiva de papel, las computadoras… incluso, el sistema de armado en serie de los autos, propuesto por Henry Ford, fue, justo, una innovación tecnológica surgida desde una compañía.

También fue gracias a los avances en la utilización de nuevas energías que, por ejemplo, se comenzó a emplear la electricidad, a finales del siglo 19, como el nuevo energético, sustituyendo a productos como las máquinas de vapor, alimentadas con carbón o leña. Precisamente fue la diversificación e innovación energética la que impulsó aún más la industrialización de Estados Unidos, primero, y luego del resto del planeta.

Señala Smil que “la producción de electricidad se elevó casi diez veces entre 1900 y 1920. Luego, se elevó al más del doble durante los 1920’s. Esto se reflejó en que cada vez más empresas confiaban en la electricidad ofrecida desde una línea exterior. En 1899, sólo 4% de las empresas compraban electricidad. Pero diez años después, el porcentaje era de 20%, llegando a 50% luego de la primera guerra mundial. Para 1929, ya era de 75%. Y mientras que en 1899 poco más de un quinto de los motores eléctricos producidos eran para fábricas, para 1910, el porcentaje era del 50%, en tanto que para los 1920’s, casi todos los motores eléctricos fabricados iban a parar a fábricas. Como resultado, durante los 30 años previos a la Gran Depresión (la de 1929), la electrificación dirigida a las industrias se elevó mas de cuatro veces, pasando de 7.3 GW a 32.2 GW, en tanto que la capacidad de los motores eléctricos creció más de 70 veces, pasando de sólo 350 MW a 25.2 GW”. Estos datos indican qué tan importante fue la electrificación, la que, con el tiempo, se convirtió en una infraestructura básica, sin la cual, no puede existir la industrialización.

Y también el efecto que una mayor disposición energética ocasionó fue que se posibilitó la concepción del moderno urbanismo, con alumbrado público, telefonía, servicios públicos, calles, avenidas, rascacielos, sobre todo de acero y concreto, y todo lo que ello requería (La adopción del automóvil como medio masivo de transporte, también contribuyó a esos drásticos cambios). Por ejemplo, al construirse rascacielos más y más altos, se necesitaron elevadores, como los que la empresa Otis Elevator Company (que aún domina el mercado de elevadores), fundada para tal fin, comenzó a ofrecer.

Eso impulsó, a su vez, la industria del hierro y acero, sin la cual, nada de eso habría sido posible. Y a pesar del estallido en la producción de diversos ingenios electrónicos, como las computadoras mismas, señala Smil, aún domina la era del acero, pues los autos, productos que involucran a un 75%, directa o indirectamente, de las industrias, siguen fabricándose mayoritariamente de acero, al igual que muchas otras cosas (es un error, afirma decir que estamos en la era del silicón). Perro hasta la producción de acero ha disminuido drásticamente Estados Unidos, importando casi todo el que requiere.

Otro ejemplo que proporciona el profesor Smil es el de que en las épocas recientes se ha dado en algunos productos la desmaterialización, sobre todo en las computadoras. Esto significa que ahora son más poderosas tanto en cómputo, como en memoria que lo que hacían hace veinte años, digamos, pero con una masa mucho menor, ocupando menos material en todo lo que requieren. Esa desmaterialización, por desgracia, sólo ha sucedido en contados productos, pues la mayoría lo han hecho en mucho menor escala o nada. Y es algo que también critica Smil, pues señala que de nada sirve que ahora se hagan productos más eficientes, como autos que consumen menos combustible, si eso se eclipsa al haber millones de autos eficientes, con lo que esos supuestos ahorros energéticos, de nada sirven. Y si un país se desindustrializa, como Estados Unidos, menos va a estar en posición de innovar con tecnologías que, realmente, sean eficientes en todo el sentido de la palabra. Por ejemplo, esos avances tecnológicos podrían proponer otra forma de transporte, verdaderamente eficaz, que prescindiera de los contaminantes autos, y que realmente ahorrara en energéticos y en materiales, aunque su fabricación fuera masiva.

Además, el efecto multiplicador de la industria en Estados Unidos es tan importante, que cada dólar de productos manufacturados, contribuye a un dólar con cuarenta centavos de actividades extras. Como comparación, los servicios de transporte sólo generan un dólar, en tanto que ventas, servicios profesionales y de negocios (financieros), son los que menos aportan, pues sólo lo hacen con sesenta centavos de dólar, por cada dólar invertido en ellos. Justo el sector financiero (el capital parásito) es el que, últimamente, está teniendo un boom, no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. Los “inversionistas” prefieren el parasitismo, con tal de lograr grandes y rápidas ganancias, a la inversión productiva. En eso, también, Estados Unidos se ha ido transformando, pues es un país en donde importa más invertir en acciones de la bolsa, que en crear industrias.

Lo más grave de la desindustrialización, señala el profesor Smil, es que está dejando sin empleos a millones de estadounidenses, incidiendo en un generalizado nivel de vida que se tiende a pauperizar. Actualmente, uno de cada dos estadounidenses se considera que es pobre, la clase media está reduciéndose, ciudades antes prósperas, se han ido vaciando de gente y tienen muy altos niveles de delincuencia y criminalidad, sobre todo de adolescentes y jóvenes, quienes se enfrentan armados y se matan a diario (ver mi artículo:http://www.argenpress.info/2014/01/armas-y-violencia-on-line.html).

Millones de pobres estadounidenses viven de los vales de comida gubernamentales, al no tener empleo, ni alguna forma de ganarse la vida (http://www.argenpress.info/2014/01/coman-papel-picado-dijo-el-congreso.html).

Ciudades antes tan industriosas, orgullo estadounidense, como Detroit, la meca de la industria automotriz, ahora está quebrada y sólo ocupada en un 70%, con calles obscuras y peligrosas por la noche, pues hasta el servicio eléctrico se ha restringido, con tal de “ahorrar”, mientras que manadas de perros semisalvajes las recorren, siendo un problema de salud pública y de seguridad.

Es tan brutal la concentración de la riqueza, que Estados Unidos está volviendo a los niveles de extrema desigualdad que existían a finales del siglo 19, cuando menos del uno por ciento de la población poseía la mayor parte de la riqueza de ese país. Y sigue empeorando (http://www.jornada.unam.mx/2014/04/28/opinion/032o1mun).

Algo muy importante que señala el profesor Smil es que tampoco se trata de conservar industrias que produzcan “artículos de consumo materialista que son, claramente, frivolidades dispensables, una categoría que una crítica revisión podría asignar a muchos de los artículos hallados en los modernos hogares estadounidenses”. Tiene razón, pues, como lo menciona, se necesitan cosas tales como camas, platos, cubiertos, vasos, ropa, zapatos, jabón toallas, artículos esenciales. En climas fríos, “valoramos muros bien aislados, buenas puertas y ventanas, así como estufas y chimeneas confiables. También, en todos lados, se aprecia una buena cocina y luces para alumbrarnos en las noches. Para ir a trabajar, se requieren vehículos confiables como bicicletas, trenes, trenes subterráneos y así”. Yo agregaría también que los aparatos médicos son igualmente indispensables. Es decir, que hay cosas que realmente requerimos, son esenciales y sólo adecuadas industrias y una constante innovación pueden suplirlas.

Por desgracia, algo que agregaría (que no aborda, extrañamente, el profesor Smil), es que se desperdician enormes recursos en la producción más inútil y nefasta que podría existir y es en la fabricación de armas, las que, en Estados Unidos, como es lógico, se siguen fabricando allí, siendo muy pocas las importaciones de armamento. De hecho, la industria armamentista, no sólo en Estados Unidos, sino a nivel mundial, es tan importante, que hasta se realizan varias ferias, en donde los armeros exhiben, orgullosos, su material bélico. Es una industria que asciende a más de un billón (millón de millones) de dólares por año (ver mi artículo: http://www.argenpress.info/2011/12/ferias-de-armas-exhibicion-de-fuerza-de.html).

Y en Estados Unidos está tan arraigada la cultura por las armas, que es un grave problema social la violencia que se genera a diario por el empleo de los millones de armas poseídos por los estadounidenses. Son ya cotidianas las notas sobre tiroteos en espacios públicos, como escuelas u oficinas (ver mi artículo: http://www.argenpress.info/2012/07/de-tiroteos-estrenos-hollywoodescos-y.html)

Un artículo reciente indica que a pesar de la crisis y del aumento de pobres en Estados Unidos, la venta de armas sigue al alza, sobre todo en el estado de Florida, en donde, en el 2013, se rompió el record de ventas (http://www.argenpress.info/2013/11/florida-estados-unidos-podria-batir.html).

En fin, que lo expuesto por el profesor Smil no sólo es importante para Estados Unidos, sino que bien podría aplicarse en México, en donde las pocas industrias, digamos que nacionales, que hemos tenido a lo largo de los años, se han ido perdiendo por equivocadas, nefastas políticas aplicadas por las ineptas mafias que han tenido el poder durante décadas y que, dichas “estrategias”, se han dado más para el beneficio del capitalismo salvaje, que el del país y de sus ciudadanos, justo lo que ha sucedido en Estados Unidos en donde las corporaciones han buscado su beneficio, antes que el del país y el de los estadounidenses.

En México, ni siquiera nuestros alimentos somos capaces de producir, un sector quizá hasta más importante que la misma industria, pues, primero que nada, debemos de comer.

Y los problemas que ya de por sí se le presentan a Estados Unidos con su desindustrialización, tienden a agravarse, pues hasta la calidad de sus productos va en picada, como recientemente se mostró al revelarse que autos de modelos 2004 de General Motors tenían un defecto que apagaba de repente el motor y atascaba el volante, lo que ha ocasionado muchos accidentes y muertes (http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/04/140401_eeuu_carros_general_motors_msd.shtml).

Ese defecto pudo haberse arreglado con menos de un dólar por auto, sólo 57 centavos, pero la nefasta empresa adujo que, como estaba siendo “rescatada”, no podía darse el lujo de “gastar tanto”. Ahora le saldrá mucho más caro, pues tuvo que hacer un llamado a todos los propietarios de esos vehículos y tendrá que indemnizar a las familias de las víctimas.

¡Vaya absurdo, haber querido ahorrar menos de un dólar por auto! Con ese criterio tan estúpido, entonces que GM, en lugar de seguir fabricando autos, que mejor importe y venda en sus agencias vehículos chinos. Quizá hasta gane más.

De acuerdo a lo señalado por el profesor Smil, así como va Estados Unidos, hasta eso es posible ya.