sábado, 11 de octubre de 2008

Francia-Europa: "¿El nuevo partido anticapitalista (NPA), LCR-bis o apertura a todas las corrientes de la otra izquierda?”.


Introducción explicativa de redactor de SurcoAustral: ENTREVISTA CON ALAIN KRIVINE sobre el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA, proyecto en formación, impulsado desde la LCR francesa) en la revista "Savoir-agir".
Reproducida de www.espacioalternativo.org

UNA ASPIRACIÓN ANTIGUA.

Alain Krivine: Desde que creamos la Ligue (Ligue Communiste Révolutionnaire, LCR), siempre tuvimos la pretensión de reunir a todos los anticapitalistas en su seno. Así pues, la idea de ampliarnos un día es una muy vieja idea. Esto explica por otra parte que hayamos tenido siempre una práctica unitaria. Hasta 1995, no hemos hecho prácticamente jamás campaña en nuestro nombre. Hicimos la campaña Juquin en 1988, retirando mi candidatura para ello. Estuvimos en la CAP en el año 1990. Participamos en todos los colectivos posibles, retirando nuestros candidatos, incluso nuestras siglas. Es una diferencia con Lutte Ouvrière (LO) pues, por ello, nuestra sigla no era electoralmente creíble, a falta de presentarnos.

No lamentamos nada pero estamos al menos obligados a constatar que todas estas tentativas fracasaron. La mayor parte de nuestros aliados de esa época se separaron de nosotros, uniéndose a otros partidos, el PS en particular. Es por otra parte un tema de debate interno entre nosotros, pensando muchos que cometimos errores. Yo no lo creo. Me parece más fácil corregir las cosas sobre la base de una cultura unitaria que de una cultura sectaria.

¿Por qué tomar la iniciativa del NPA ahora, tras un fracaso, el de las candidaturas unitarias, que ha marcado mucho a la militancia?

A. Krivine: La LCR ha participado en la campaña del no. El resultado del referéndum fue en un cierto sentido nuestra primera victoria, y no una victoria por procuración. Era nuestra victoria. Nos empleamos a fondo y nadie nos lo reprochó. Fue luego cuando se estropeó esto un poco. Para nosotros, el proceso unitario que se había desarrollado en aquella ocasión era también fuente de ilusiones. Pero nos expresamos mal en los debates que siguieron. Teníamos razón sobre el fondo pero lo explicamos mal. Es lo que nos aisló. Intentamos hacer comprender que no había relación entre el frente realizado para el referendum y el frente que había que reunir para las presidenciales, al no ser el contenido el mismo. Es precisamente ahí donde veíamos una diferencia de naturaleza entre un no a una política liberal y un sí por una política anticapitalista.

¿Cómo aparecía esta diferencia concretamente en el debate?

A. Krivine: En los comités por el no, hubo una deriva progresiva sobre el tema: “Si tenemos un candidato unitario, tendremos un resultado de dos cifras en las presidenciales, etc.” Este planteamiento no tenía en cuenta, en nuestra opinión, las correlaciones de fuerzas. Concentramos entonces nuestra reflexión y nuestras intervenciones sobre un punto que puede parecer secundario en otras épocas u otros países, es la actitud en relación al partido socialista y las instituciones. Comenzamos la batalla a partir del otoño de 2005 en la Conferencia de Saint-Denis de los colectivos antiliberales. El texto propuesto en conclusión contenía la fórmula: “no iremos a un gobierno bajo hegemonía social-liberal”. Conociendo al partido comunista, particularmente, sabíamos que eso podía querer decir todo y su contrario. Propusimos pues la fórmula: “un gobierno bajo hegemonía del partido socialista”. Eso fue el crack. El PC hizo de ello un casus belli, diciendo que se iría si se hablaba del PS. Es ahí donde, probablemente, nos hicimos comprender mal. Pues no tuvimos en cuenta el hecho de que, para la mayoría de los miembros de los colectivos, había un signo de igualdad entre social-liberalismo y PS. Nuestra posición les era pues incomprensible. Eso fue el comienzo de la ruptura. Pero nuestra intuición iba a confirmarse cuando se hizo evidente que el término social-liberal era un cajón de sastre tal que F. Hollande iba a desmarcarse de él (como iba a hacerlo respecto al blairismo, por otra parte). Este episodio y nuestra argumentación mal ajustada hicieron que comenzáramos desde entonces a estar aislados. Abandonamos poco a poco el colectivo nacional. El movimiento luego se ha deshilachado, particularmente cuando hubo diversas proposiciones de candidaturas, entre ellas, para acabar, la de José Bové. Tenemos mucho respeto por él como dirigente sindical. Pero en el plano político, ¿cómo olvidar que en las elecciones europeas de 2004, había llamado a votar por Francis Wurtz, candidato comunista, en París, por el socialista Georges Frêche en Montpellier y por el Verde Gérard Onesta en Toulouse?. Por no hablar de la “misión” que Ségolène Royal le proponía entre las dos vueltas de la elección presidencial y que aceptó. Hay que decir que ahí, no hemos sido comprendidos en absoluto, mucha gente nos decía: “Por lo menos, podríais aceptar a José Bové… “. Decidimos pues presentar a Olivier Besancenot, a la vez que decíamos: “si hay un acuerdo político, le retiramos”.

¿Cómo explicar a posteriori el fracaso de la candidatura única?

A. Krivine: Mucha gente pensó que el fracaso estaba ligado a un asunto de ego. No lo creo en absoluto. Había un verdadero desacuerdo político, lo que el PC por otra parte no ponía en discusión. Es toda la cuestión de la izquierda de la izquierda y de las relaciones con el PS. Para nosotros, hay dos izquierdas en nuestro país, de hecho desde el congreso de Tours en 1921. Pueden actuar conjuntamente pero no estar juntas en un mismo partido o en el gobierno. Otros dicen al contrario: “hay una sola izquierda y hay que sacarla de la senda liberal”.

¿En qué os parece propicio el período para la creación de un nuevo partido?

A. Krivine: Pensamos que hay una acumulación de condiciones que pueden revelarse favorables. Está en primer lugar el ataque sin precedentes de la derecha y de la patronal, una verdadera guerra social que subleva a la gente. Existe luego una voluntad de resistencia social, en Francia y otras partes. En fín, el movimiento social está cada vez más huérfano de salida política. Los partidos tradicionales de la izquierda van hacia la derecha, incluso a nivel europeo. La base de su acuerdo político es el hecho de que aceptan todos la economía de mercado. Personalmente, no veo diferencia entre los dirigentes del partido socialista francés. Votan los mismos textos internos, incluso Jean-Luc Mélenchon. Lo que muestra por otra parte que la tomas de posición en el seno del partido socialista a favor del no en 2005 ya están superadas. Para nosotros la deriva hacia el social-liberalismo es ineluctable en el seno del partido socialista. Si la evolución se ha producido más tarde que en los demás partidos socialistas europeos, es únicamente a causa de las relaciones de fuerza en Francia, principalmente de la fuerza del partido comunista, etc. Pero con Marie-George Buffet en el 1,8%, ¡ya no hay obstáculo!

Para nosotros, el fondo del problema es el siguiente: con la mundialización y los patronos que no dan ya nada, las reformas en el sentido tradicional no son ya posibles. Si la social-democracia en tanto que fuerza reformadora no quiere desaparecer, debe pues imperativamente adaptarse a la nueva situación. Lo que abre un lugar a una nueva izquierda, radicalmente anticapitalista. Con el hundimiento del partido comunista, la situación está pues madura para la construcción de un nuevo partido, que no se llamará por supuesto NPA. Es, en resumen, la base de nuestra reflexión.

¿Han tenido las experiencias extranjeras una influencia en vuestra reflexión?

A. Krivine: Nos empujan a ir aún más lejos, en el mismo sentido. Toda una parte de la izquierda anticapitalista en el mundo toma la misma opción que nosotros. Otros han hecho otra opción. Tomo ejemplos tan diferentes como Bertinotti en Italia, que lo ha pagado muy caro en las últimas elecciones, o Lula en Brasil. Se habla mucho de Die Linke en Alemania. Es efectivamente una buena cosa en el contexto alemán, pero en Francia, sería una regresión. La mayoría de Die Linke viene del partido comunista del este alemán, que era más bien estalinista. Está dispuesta a moverse hacia el reformismo, en cuanto el SPD le tienda la mano. Esto ha ocurrido así efectivamente en Berlín, donde la coalición PDS/SPD ha privatizado sin freno. De ahí nuestra insistencia en la necesidad de romper con esas prácticas. Es lo más importante. Hoy, no tendría sentido poner por delante el trotskismo.

Programa, movilizaciones, independencia respecto a las instituciones, ¿cuáles son las grandes líneas del programa que será propuesto para el nuevo partido y como ponerlo en marcha?

A. Krivine: Hay en primer lugar un acuerdo con las reivindicaciones esenciales del mundo del trabajo. Contrariamente a la izquierda tradicional, no planteamos en primer lugar la cuestión de saber si las medidas que preconizamos son integrables en la economía de mercado. Ponemos el acento primero en lo que es indispensable: el SMIC (salario mínimo) a 1.500 euros, 300 euros para los jubilados, las cuestiones de medio ambiente, las reivindicaciones de las mujeres, etc. Esto da en total una cuarentena de medidas. Segundo aspecto esencial para nosotros: partimos del principio de que estas medidas podrán ser aplicadas si hay movilizaciones y no por la vía parlamentaria. Las hemos cifrado. Lo que dice Olivier Besancenot sobre este tema nunca ha sido puesto en cuestión.

Hay pues ,a nuestros ojos, ruptura en términos de contenido de las medidas, de la importancia concedida a las movilizaciones, y, tratándose de estrategia política, independencia en relación a las instituciones y al partido socialista. Quisiéramos actuar con el PS pero no aceptamos participar en un gobierno con él, ni siquiera en la gestión de las ciudades. Este punto está por otra parte en debate con personas, Clementine Autain por ejemplo, que están sin embargo muy interesadas por nuestro planteamiento.

Está finalmente la idea de “revolucionar la sociedad”. Nuestras medidas atacan en efecto al capitalismo pero esto no basta, la sociedad debe cambiar también.

Esto constituye la base de nuestro proyecto. Todo lo demás se puede discutir, incluso la idea de participar en un gobierno. No estamos en contra si eso se hace sobre una base clara: un acuerdo sobre la necesidad de la ruptura, sobre el hecho de que hay que apoyarse en las movilizaciones. Lo que supone que haya movilizaciones. En la correlación de fuerzas actual, ese no es el caso, está pues excluido que vayamos al gobierno. Si se estuviera en una situación comparable a mayo 68, sería diferente.

Hoy influimos bastante más estando en el exterior. ¡Prueba de ello es el hecho de que el PS ha creado una comisión para estudiar la forma de resistir a Besancenot!. Ciertamente, se nos podrá decir que esto evita la cuestión de la toma del poder. Pero quienes han ido ahí, el partido comunista en Francia o Fausto Bertinotti en Italia, ¡han perdido todo!. No se puede pues ser más que contestatario en las condiciones actuales. Pero, incluso en esta postura, hay que ser radical, en caso contrario también se pierde.

La importancia de la formación política. Habláis mucho del reagrupamiento de militantes de diversas tradiciones o culturas políticas... Cómo hacer un partido eficaz con corrientes muy diversas, tradiciones de lucha, culturas diferentes. ¿No hay un riesgo de nivelación?

A. Krivine: Hay experiencias, más o menos exitosas, como el Bloque de izquierdas en Portugal, la Alianza roja y verde en Dinamarca. En esos casos, se trata al principio de coaliciones de corrientes políticas organizadas. Tenemos una ventaja: no hay ninguna corriente nacionalmente organizada en el NPA. No "negociamos" pues con una corriente sino con militantes. Habrá algunos centenares de comunistas, ex-maos, etc. Pero estarán completamente desperdigados. La masa de la gente interesada (10.000 contra 3.000 miembros de la LCR) no está constituida por militantes (algunas centenas de personas muy politizadas, comunistas, ecologistas, antiguos miembros del comité Bové) sino por gente nueva, con la que no tenemos ninguna experiencia. Están "a fondo contra Sarkozy", quieren "luchar contra Sarkozy", dicen: "la izquierda, eso ya no existe. Al mismo tiempo dicen: "Olivier, tienes que ir al gobierno para mandar a paseo a toda esa gentuza". En lo de la participación gubernamental, no están ni a favor ni en contra. O están por que se vaya, pero sin los socialistas. En los e-mails, cuentan su situación y mantienen al mismo tiempo este discurso. Es completamente nuevo para nosotros. Están dispuestos a entrar en un partido pero nadie sabe cómo van a militar. En Saint-Denis, por ejemplo, somos 30 en la Ligue, pero hay 80 personas alrededor del NPA. Hacemos reuniones de 60 o 65. El problema, va a ser la formación política, incluso si muchas de esas personas tienen una experiencia militante".

¿Cómo veis esta formación política?

A. Krivine: Pensamos que es precisa una formación política, en una preocupación de democracia, para poner a la gente en igualdad de condiciones. En la LCR nos decimos: "los militantes deben tener los medios políticos de echar a la dirección". Sin embargo, aquí vamos a ver lo que yo no he conocido nunca, niveles políticos muy diferentes. No tememos tener una oposición cuando adoptemos el programa, cuya base está ya en debate en los comités de iniciativa. Lo que nos planteará problemas, eventualmente, no son los izquierdistas que querrían invadirnos sino los deslizamientos a la derecha de personas poco politizadas. Bastará con explicarse pues no son grupos organizados.

¿Estará asegurada la formación por los antiguos de la Liga?

A. Krivine: Al comienzo, ciertamente. Esto comenzará con la universidad de verano que, este año, será NPA/Liga. Tendremos otros problemas con la llegada de "personalidades" que no imaginan ciertamente no estar en la dirección. ¡Es sin embargo lo que querríamos evitar!. Pensamos más bien en gente pegada al terreno, representativos del movimiento social, que se han dado a conocer en las luchas. Las personalidades tendrán más bien su lugar en los comités de estudios que pondremos en pie. Como lo que queda de los colectivos antiliberales se ha dividido, algunos vendrán a nosotros. Ocurrirá lo mismo en el partido comunista. Pero no queremos hacer un partido que sea un ensamblamiento de personalidades. Los "generales sin tropa", los hemos experimentado durante la campaña por el "no" y ya hemos visto lo que eso ha dado de sí.

Dicho esto, lo repito, vamos un poco a la descubierta. Hay una parte muy empírica en lo que hacemos, avanzamos un poco a tientas. La reunión de los comités a fines de junio constituirá un test. Nadie tendrá mandato, cada cual intentará ver quien es quien. No ocultamos evidentemente el hecho de que es la LCR la que ha convocado la reunión. Pero intentamos actuar de forma que en los comités de iniciativa, la LCR no sea mayoritaria. Vamos hacia un comité de pilotaje nacional para preparar un congreso con la misma idea: solo la mitad de los miembros serán de la LCR. El resto vendrá del movimiento social, esencialmente de los no organizados hasta ahora, representando a las luchas sociales. El congreso está previsto para diciembre o enero. Cuando tenga lugar, disolveremos la LCR antes, es una decisión ya tomada.

Un verdadero partido político. ¿No es una apuesta arriesgada? ¿La cuestión de la organización parece en efecto central, como muestran los problemas de un movimiento como Attac?

A. Krivine: Hay una diferencia: construimos un partido político, con un programa. Pero no niego que tenemos un problema político, incluso con miembros de la LCR que querrían que el futuro partido no tuviera estatutos. Hay pues que explicarse. De otro lado, desde hoy, mucha gente con la que hablamos quiere adherirse a un partido, con estatutos, tener un carné.

La LCR ha cambiado mucho ya. Nuestros nuevos miembros, jóvenes, son muy "rebeldes y poco politizados". He oído, caso extremo, a un joven preguntar: "¿pero quien es ese Marx del que todo el mundo habla?". De ahí la necesidad para nosotros de una educación verdaderamente de base".

¿Cómo toma forma concreta el proceso de creación?

A. Krivine: Esencialmente, por el trabajo de los comités de iniciativa. Ahí donde existen, espaciamos las reuniones de la LCR. Los comités tienen una oficina. Tienen temas de discusión y hacen comisiones para profundizar cuestiones como la inmigración, el servicio público, etc. Sacan panfletos, etc. Estos comités son heterogéneos, algunos de sus miembros tienen una formación, otros se interesan sobre todo por la "próxima pegada de carteles". Estos comités interesan a muchos "decepcionados" de diverso tipo, incluidos decepcionados de Attac, preocupados de salir de los lugares donde había sobre todo "viejos que discuten". Olivier Besancenot atrae a muchos jóvenes. Somos conscientes de la debilidad que esto puede constituir. Olivier es ,por otra parte, el primero que rechaza el fenómeno de "starización", mantenido por los medios. ¡Pero es una batalla permanente! La tele plantea un problema particular a todos: o bien no se va, lo que es difícil hoy, o bien se va con la idea de "darle la vuelta", lo que Olivier hace muy bien rechazando particularmente toda intrusión en su vida personal.

¿Cómo hacer con tan pocos cuadros, en el momento en que el pensamiento general es la antidelegación, la democracia participativa, el consenso? ¿La cultura de organización de los militantes actuales de la LCR va a difundirse espontáneamente?

A. Krivine: No tenemos la intención de ceder al aire del tiempo. El núcleo constituído por los militantes de la LCR es una garantía. Queremos hacer un partido de militantes, no un partido de adherentes, incluso si el militantismo ha evolucionado. Por ejemplo, vamos a bajar las cotizaciones, manteniendo la idea de que la adhesión debe traducirse en un esfuerzo, incluso financiero. Pero las cotizaciones son relativamente elevadas en la LCR, lo que no corresponde quizá ya a lo que son los militantes de hoy. Pensamos, en el nuevo partido, proseguir una verdadera actividad de partido con, por ejemplo, reuniones regulares y bastante frecuentes. ¡Lo que no se hace ya casi en otras organizaciones!".

Traducción de Alberto Nadal

Nueva Constitución para Ecuador


Decio Machado / Diagonal

Tras la consulta popular para la aprobación de la nueva Constitución, Ecuador y en especial la ciudad de Guayaquil muestran una clara polarización social sin precedentes en el país.

La campaña del referéndum constitucional ha tenido un elevado tono de enfrentamiento durante los meses de agosto y septiembre en Ecuador. A pesar de que el ex presidente Lucio Gutiérrez, principal figura de la oposición a nivel nacional, anunciara sospechas de fraude en el referéndum, el propio jefe de la misión de observadores internacionales de la OEA, Enrique Correa, lo desmintió públicamente: “No existen indicios de fraude electoral en el Ecuador, aunque sí hemos asistido a una campaña basada en la lógica de la confrontación basada en la descalificación del contrario”.

El 28 de septiembre, el proceso de transformación social que vive Ecuador, conocido popularmente como la “revolución ciudadana”, se jugaba el todo por el todo. Con la aprobación de la Constitución se pone en marcha uno de los catálogos de derechos más extensos del mundo, con sus correspondientes garantías, que llevan a convertir incluso a la naturaleza en sujeto de derecho, algo hasta ahora insólito en los tratados constitucionales.

Esta nueva Constitución sienta las bases para una democracia participativa, con la posibilidad, por poner un ejemplo, de poder destituir al jefe de Estado por votación popular. El texto incorpora derechos fundamentales entre los que destaca el derecho al agua, a la alimentación, los derechos de las mujeres embarazadas, de los adultos mayores o de los pueblos indígenas.

La nueva Constitución de Ecuador rescata un término kichwa, el sumak kawsay (traducido al castellano como “el buen vivir”), y lo convierte en el principal objetivo del poder público. Horas antes de que se abrieran las urnas, el presidente Rafael Correa definía la situación por la que pasa el país : “Estamos ante un momento histórico. Es una oportunidad maravillosa para construir el nuevo Ecuador, por el que hemos venido luchando durante muchas generaciones”. De igual manera declaraba a DIAGONAL Manuela Gallegos, titular de la Secretaría de Pueblos, Movimientos Sociales y Participación Ciudadana: “No tiene viabilidad el proyecto de transformación social que se está desarrollando en el Ecuador si el pueblo no aprobase la Constitución. Por fin las minorías étnicas se ven reflejadas en la carta magna en toda su magnitud. Por fin las mujeres, los indígenas, los negros…, se empoderarán. Este proceso de cambio ya no tiene freno”.

Las élites, intranquilas

La Iglesia ha sido uno de los actores claves de la oposición durante la campaña por el ‘no’ a la Constitución. Monseñor Arreguí, cura de origen vasco y miembro destacado del Opus Dei, así como presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, se manifestó claramente en contra de la Constitución. Sus motivos: “Esta Constitución atenta contra los principios de la Iglesia. Es abortista, da pie al matrimonio entre parejas del mismo sexo, y en su preámbulo invoca el nombre de Dios junto al de la Pachamama”. De igual manera, manipulando y tergiversando los contenidos del proyecto constitucional, la oligarquía y extensos sectores empresariales llamaban a votar por el ‘no’, indicando a través de múltiples vocerías que la nueva Constitución atenta contra el principio de la propiedad privada, que es comunista, que se ha hecho a través de asesores extranjeros financiados por el presidente venezolano Hugo Chávez, que no permitirá las inversiones extranjeras en el país... Walter Larrea, trabajador de la cadena comercial AKI, con múltiples establecimientos en diversas ciudades de Ecuador, declara a DIAGONAL: “En nuestros puestos de trabajo, nuestros jefes nos amenazaron con el despido si votábamos ‘sí’ a la Constitución. Mi hermano y mis primos, que trabajan en negocios que nada tienen que ver con el mío, también fueron amenazados”.

Ecuador se ha caracterizado por ser un país razonablemente tranquilo, a pesar de que Rafael Correa sea el sexto presidente de la República en tan solo 12 años. Muchos de sus antecesores fueron derrocados por movimientos populares, así como por procesos judiciales. Según declara a DIAGONAL el sociólogo Jon Avatares: “La sociedad ecuatoriana se ha caracterizado por no haber vivido grandes procesos de represión política, los militares no protagonizaron dictaduras del estilo de las que existieron en el Cono Sur, y el nivel de enfrentamiento político ha tenido habitualmente un perfil relativamente bajo dentro del contexto social”. Y prosigue: “Sin embargo esto está cambiando, la campaña para el referéndum constitucional es un claro ejemplo de ello. Nuestra sociedad se está polarizando entre quienes están a favor o en contra de Correa, y este fenómeno se da de manera especial en Guayaquil”.

martes, 7 de octubre de 2008

Ivo Maldonado; Biblioteca Viva Mall Plaza Trébol












Denuncia social y emotividad invadió la sala de la Biblioteca Viva de Concepción (Chile) el sábado 4 de octubre
“Me harté de hartarme”…”me prostituí en un código del trabajo”…”tengo ganas de un cuerpo perfecto recostado en mis ojeras”…”mi hija aprendió a cazar mucho antes que los dinosaurios”… son algunas de los extractos de “Los besos de Judas” o “Canción de un traidor”, libro inédito que el poeta penquista Ivo Maldonado dio a conocer el sábado 4 de octubre en la Biblioteca Viva.
Sin duda los versos y frases cargadas de denuncia social y de emotividad lograron tocar la fibra de los asistentes al encuentro, en que literalmente a muchos se les “cayeron las lágrimas” sobre todo con el poema Lourdes, el cual el poeta dedicó a su hija.
Pero no sólo de nostalgia vive el escritor, ya que aparte de dar a conocer su más reciente creación, Maldonado puso su cuota de carisma al brindar la posibilidad a los presentes de manifestar sus inquietudes o sentirés respecto de la temática de su nuevo hijo literario.
Sin duda la sorpresa del evento fue la presentación en sociedad de la joven promesa de la poesía coronelina, el pequeño Héctor Molina de 10 años, quien hizo las veces de telonero de Maldonado, recitando sus poemas impregnados de pureza. Sentimientos infantiles que cautivaron al público que ese día llenó la sala de la Biblioteca Viva.
Uno de los más felices era el director del liceo, donde estudia el pequeño, quien al final de la sesión agradeció a Ivo Maldonado por haber invitado a Héctor a leer. Así culminó una jornada que de seguro será inolvidable para el menudo y gran poeta de las tierras del carbón.
(Por Paula Villanueva, periodista)

jueves, 2 de octubre de 2008

DIAGNOSTICO DE AGOTAMIENTO DEL CAPITALISMO

¿Se acabó el neoliberalismo?
martes, 30 de septiembre de 2008

El capitalismo, sucediendo al modelo regulador keynesiano o del bienestar social, como se lo quiera llamar. Hizo su diagnóstico de agotamiento del modelo anterior y se propuso reorganizar el sistema capitalista en su conjunto, de acuerdo a sus principios liberales reciclados para el nuevo período histórico del capitalismo.

Fue un modelo absolutamente hegemónico, logrando extenderse de la forma mas universal posible: de Europa Occidental a los Estados Unidos, de América Latina a China, de Europa Oriental a África, de Rusia al sudeste asiático. Tuvo crisis precoces – a lo largo de la década del 90, en México, en el sudeste asiático, en Rusia, en Brasil, en Argentina – pero se mantuvo hegemónico, sin ningún otro proyecto alternativo que le disputase hegemonía.

Suscitó grandes movilizaciones de oposición – como las iniciadas en Seattle, que desembocaron en los Foros Social Mundiales -, siguió tropezando, como en la OMC, en el debilitamiento del FMI y del Banco Mundial, pero continuó siendo el único modelo globalizado. Después de algún tiempo, la propuesta híbrida de China permitió que surgiera la expresión Consenso de Pekin, en lugar del de Washington, pero girando siempre en torno a las adecuaciones de las políticas de libre comercio.

Algunas potencias centrales del capitalismo ya habían sido víctimas de la desregulación y del poder de ataque del capital especulativo, entre ellas Gran Bretaña, en la década del 80, víctima del mega-especulador George Soros. Pero todo ataque especulativo tenía a los Estados Unidos como beneficiario, toda fuga de capitales tenía la Bolsa de Valores de Nueva York como refugio. Se sabía que esa parranda especulativa sólo podría encontrar un límite en el momento en que el principal beneficiario de ella fuese también su víctima. Ese momento llegó.

Las medidas de emergencia, como siempre, hieren la doctrina neoliberal, con intervenciones directas y masivas del Estado – como ya venía sucediendo desde la primera crisis neoliberal, la de México en 1994. Pero... ellas significan el fin del neoliberalismo? Es posible reanudar procesos regulatorios globales – un nuevo Bretton Woods - que frenen estructuralmente la libre circulación de capitales y reviertan los procesos de desregulación económica, esencia misma del neoliberalismo?

Nada indica que esto sea posible. No existe una lógica racional del sistema capitalista, que haga que sus agentes – desde las grandes corporaciones a los Estados dominantes – actúen de acuerdo a una lógica superior del sistema. Esa es una de sus contradicciones estructurales, aquella que existe entre la dominación global y la apropiación privada.

Se trata de una gran crisis capitalista, ya se dice que es la mayor desde 1929, que puede abrir camino a la construcción de un modelo alternativo. Pero por ahora no se vislumbra ningún modelo que pueda tener ese papel, ni siquiera de manera embrionaria. En el horizonte, hay como máximo versiones híbridas, como las políticas económicas de China o Brasil. La propia proliferación de gobiernos conservadores ( nada innovadores siquiera en sus políticas) en el centro del capitalismo, indica que nada de nuevo puede surgir de ellos en sustitución del modelo agotado.

Todo indica por lo tanto que, entre la crisis del modelo precozmente envejecido y las dificultades de surgimiento de uno nuevo, mediará un período mas o menos prolongado de inestabilidades, de sucesión de crisis, de turbulencias. Porque lo que se agota no es solo un modelo hegemónico, sino también la hegemonía política de los Estados Unidos – los dos pilares de sustentación del nuevo período político, que sustituyeron al modelo regulador y a la bipolaridad mundial. Y también en este plano, no surge en el horizonte una nueva potencia o un conjunto de ellas, en condiciones de ejercer una nueva hegemonía.

El neoliberalismo no termina, pero se agota, abriendo un período de disputa por alternativas, entre las que por ahora solo se ve América Latina, donde han aparecido propuestas de superación. La región gana de este modo un protagonismo – junto con China – en la proyección del futuro del mundo en toda la primera mitad del nuevo siglo, en la disputa entre lo viejo que se resiste a morir y produce crisis y sus consecuencias por todos lados, y lo nuevo, que comienza a anunciar el post neoliberalismo, un mundo solidario, desmercantilizado, humanista, de que lo que el Forum Social Mundial de Belém – del 27 de enero al 1° de febrero – será una muestra pluralista y vigorosa de las alternativas al neoliberalismo.
por Emir Sader
* Fuente: Rebelión

viernes, 26 de septiembre de 2008

AHORA EL ESTADO, ES EL ESTADO, en usa

Lo impensable aconteció
Por Boaventura de Sousa Santos *
26 de septiembre de 2008

La palabra no aparece en los medios de comunicación norteamericanos, pero de eso se trata: nacionalización.

Ante las cesaciones de pagos ocurridas, anunciadas o inminentes de los principales bancos de inversión, de las dos mayores sociedades hipotecarias del país y la mayor aseguradora del mundo, el gobierno federal de los Estados Unidos decidió asumir el control directo de una parte importante del sistema financiero. La medida no es inédita, pues el gobierno intervino en otros momentos de crisis profunda: en 1792 (bajo el mandato del primer presidente del país), en 1907 (en este caso, el papel central en la resolución de la crisis le cupo al gran banco de entonces, el J. P. Morgan, hoy Morgan Stanley, también en riesgo), en 1929 (la gran depresión que duró hasta la Segunda Guerra Mundial: en 1933, mil norteamericanos por día perdían sus casas en manos de los bancos) y en 1985 (la crisis de las compañías de ahorro).

Lo que es nuevo en la intervención actual es su magnitud y el hecho de ocurrir después de 30 años de evangelización neoliberal conducida con mano de hierro a nivel global por los Estados Unidos y por las instituciones financieras que controla, el FMI y el Banco Mundial: mercados libres y, en tanto que libres, eficientes; privatizaciones; desregulación; el Estado fuera de la economía porque es inherentemente corrupto e ineficiente; eliminación de restricciones a la acumulación de riqueza y la correspondiente producción de miseria social.

Fue con esas recetas que se “resolvieron” las crisis financieras de América latina y de Asia y que se impusieron ajustes estructurales en decenas de países. Fue también con esas recetas que millones de personas fueron lanzadas al desempleo, perdieron sus tierras o sus derechos laborales y tuvieron que emigrar.

A la luz de esto, lo impensable aconteció: el Estado dejó de ser el problema para volver a ser la solución; cada país tiene derecho a privilegiar lo que entiende por su interés nacional, en contra de los dictámenes de la globalización; el mercado no es, por sí mismo, racional y eficiente, sólo sabe racionalizar su irracionalidad e ineficiencia mientras éstas no alcancen el nivel de autodestrucción; el capital tiene siempre al Estado a su disposición, ora por vía de la regulación, ora por vía de la desregulación. Esta no es la crisis final del capitalismo y, aunque lo fuese, la izquierda quizá no sabría qué hacer, tan generalizada fue su conversión al evangelio neoliberal.

Muchas cosas seguirán como antes: el espíritu individualista, egoísta y antisocial que anima al capitalismo; el hecho de que los costos de las crisis siempre sean pagados por quienes nada han contribuido a ellos, es decir, la inmensa mayoría de los ciudadanos, ya que es con su dinero que el Estado interviene y son esos ciudadanos quienes pierden empleos, viviendas y pensiones.

Pero muchas más cosas cambiarán.

Primero, la declinación de los Estados Unidos como potencia mundial alcanza un nuevo nivel. Este país acaba de ser víctima de las mismas armas de destrucción financiera masiva con que agredió a tantas naciones en las últimas décadas y la decisión “soberana” de defenderse fue finalmente inducida por la presión de sus acreedores extranjeros (sobre todo, los chinos), que amenazaban con una fuga que sería devastadora para el actual american way of life.

Segundo, el FMI y el Banco Mundial dejaron de tener autoridad alguna para imponer sus recetas, pues siempre usaron como guía una economía que ahora se revela como un fantasma.

La hipocresía del doble estándar (ciertos criterios válidos para los países del Norte global y otros criterios válidos para los países del Sur) quedó expuesta con chocante crudeza.

De aquí en adelante, la primacía de los intereses nacionales podrá dictar no sólo medidas de protección y regulación específicas, sino también tasas de interés subsidiadas para apoyar a las industrias en peligro (como las que el Congreso estadounidense acaba de aprobar para el sector automotriz).

No estamos ante una desglobalización, pero sí estamos frente a una nueva globalización posneoliberal, internamente mucho más diversificada. Emergen nuevos regionalismos, ya presentes en Africa y Asia pero importantes sobre todo en América latina, como el ahora consolidado con la creación de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) y del Banco del Sur.

Por su parte, la Unión Europea, el regionalismo más avanzado, tendrá que cambiar el curso neoliberal de su actual comisión, so pena de tener el mismo destino que los Estados Unidos.

Tercero, las políticas de privatización de la seguridad social quedaron desacreditadas: es éticamente monstruoso que sea posible acumular fabulosas ganancias con el dinero de millones de humildes trabajadores y abandonarlos a su suerte cuando la especulación sale mal.

Cuarto, el Estado que regresa como solución es el mismo Estado que fue moral e institucionalmente destruido por el neoliberalismo, que hizo todo lo posible para que su profecía se cumpliese y lo transformó en un antro de corrupción. Esto significa que, si el Estado no es profundamente reformado y democratizado en breve, será, ahora sí, un problema sin solución.

Quinto, los cambios en la globalización hegemónica van a provocar cambios en la globalización de los movimientos sociales y esto se va a reflejar en el Foro Social Mundial: la nueva centralidad de las luchas nacionales y regionales; las relaciones con los Estados y los partidos progresistas; las luchas por la refundación democrática del Estado; las contradicciones entre clases nacionales y transnacionales y las políticas de alianzas.

* Doctor en Sociología ; profesor de la Universidad de Coimbra (Portugal) y de la Universidad de Wisconsin (EE.UU.).
Traducción: Javier Lorca.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Masacre de Porvenir, Bolivia:


"La cacería de dirigentes campesinos continúa"
por Antonio Rodríguez Carmona (desde La Paz)
domingo, 21 de septiembre de 2008

En la madrugada del 11 de septiembre, el dirigente campesino Cristian Domínguez se encontraba en la comitiva que viajaba desde Puerto Rico hasta Cobija, en el Departamento de Pando, para asistir a una reunión. A un kilómetro de la localidad de Porvenir, en el puente sobre el Río Tahuamasu, se produjo una masacre que ha conmocionado al país: el balance provisional es de 16 muertos y 44 desaparecidos, pero siguen apareciendo cuerpos.

El Canal 7 de televisión ofreció imágenes tomadas por una cámara oculta desde el puente. Muestran a unos 30 indígenas nadando desesperadamente en el cauce enlodado, entre el silbido de las balas que impactan el agua, cerca de sus cabezas. Como cacería de patos. Cristian logró salir vivo.

¿Qué pasó esa noche?
Partimos seis camionetas y nos encontramos una zanja abierta en la carretera. Eran las dos y media de la noche. Una gente bloqueaba el camino. Había funcionarios de la Prefectura y jóvenes del Comité Cívico. Se produjo el primer careo. Nos tiraron cohetes para provocar, pero les hicimos retroceder. Al final, pasamos a las siete de la mañana. La zanja la mandó cavar el prefecto [Leopoldo Fernández, conocido por los campesinos como El Cacique y que ha sido detenido por su presunta responsabilidad en los hechos]. Él mismo lo ha reconocido en televisión. Dice que íbamos armados a tomar Cobija, pero nada que ver. Era una marcha pacífica. ¿Dónde están las armas?

La masacre fue más tarde.
Llegamos por la mañana a Porvenir. La policía había trancado el puente: "No pueden pasar. Esperen nomás, ya viene la gente para negociar", nos dijeron. Pasó hora y media. Llegaron dos camiones del Servicio Prefectural de Caminos y bajó una treintena de hombres armados. Empezó el tiroteo. Eran rifles calibre 22, ametralladoras. Conozco los sonidos de arma. Hasta disparos de pistolas.

Se ha contado que eran sicarios peruanos y brasileños.
Jóvenes sin camisa y con una cinta amarrada a la cabeza. Disparaban como Rambo. Por la expresión en su rostro, daba la impresión de que gozaban al matar. Todos corrimos para salvarnos como fuera. Algunos compañeros se largaron por el barranco y entraron al río como manada. Dieron wasca [una paliza] a unos niños y luego los ametrallaron, pero no han aparecido los cuerpos. No van a aparecer. El río está lleno de pirañas, anacondas y anguilas.

¿Fue deliberado?
No fue espontáneo. Se dividieron en tres grupos. Uno se fue al río, otro a un arroyo y un tercero a la carretera. Eso demuestra que estaban organizados. Además, la federación de campesinos promovida por el prefecto se reunió el 2 de septiembre para planificar el operativo. Un compañero ha visto el acta de la reunión y dice que es comprometedora.

¿Cuál es la razón de la masacre?
Hay que explicar un poco el contexto. El 2 de agosto ha terminado el proceso de legalización de tierras en Pando. Entre territorios comunitarios asignados a los pueblos indígenas y comunidades campesinas sumamos 3,8 millones de hectáreas, de un total de 6,5 millones que hay en el Departamento. Nuestras tierras, además, son las más productivas. Tenemos el 80% de la producción de castaña y, por tanto, tenemos control de la materia prima. Por eso ellos tomaron en agosto las oficinas del Instituto de Reforma Agraria en Cobija. Para deshacer todo el proceso de legalización y revertir la propiedad. Pero ya tenemos los títulos de propiedad.

¿Habían recibido amenazas antes?
No es primera vez que hay genocidio y nadie lo cuenta. Ya pasó con nuestros abuelos. En 1815, el curita Armentia hizo una expedición y contabilizó 45.000 araonas [una etnia indígena amazónica] en las orillas de los ríos. Se estima que entonces había 200.000. Hoy quedan 162. Ellos se han apoderado de este territorio.

¿Quiénes son ellos?
Más de cien años de un sistema arraigado. La dictadura de El Cacique dura 38 años. Pero Leopoldo [el prefecto] no es más que la rama. El poder de verdad, la raíz, está en Riberalta, donde radica la oligarquía de empresarios del sector de la castaña. Y en la zona de Santos Mercado se concentran las concesiones forestales, el narcotráfico y las bandas de matones. Todo el mundo lo sabe.

El Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales está negociando con los prefectos. ¿Qué esperan del Gobierno?
No obedecemos al MAS. Ahorita el Gobierno está usando el conflicto para romper la presión de los prefectos, ojalá lo logre. Queremos que se haga justicia, que haya protección. Esperamos eso del Estado. La actuación del Ejército es lenta y burocrática. Están salvando vidas, pero sigue la amenaza latente. La cacería de dirigentes continúa.

¿Ha tomado alguna resolución la Federación Campesina de Pando?
Nuestra posición es que no necesitamos Prefecturas. Ya hay municipios que son entidades territorialmente responsables. Queremos autonomía indígena, tal vez una mancomunidad de municipios o un gobierno regional del Norte Amazónico. ¿Para qué queremos Prefecturas? ¿Para que maten? ¿Para que roben? Nunca más.
20/09/2008 21:46

Videos de la MASACRE (4)

Bolivia en la Prensa Empresarial Española

Jubenal Quispe

MINKA

Para cuantos no hemos hipotecado nuestra capacidad de asombro, ni somos consumidores acríticos de la información difundida por las empresas de comunicación, nos ofende que estas empresas nos vendan informaciones falsas o incompletas sobre los hechos que ocurren en la cotidianidad.

Ofende a la inteligencia y al sentido común la abierta manipulación que la gran mayoría de las empresas de información española realizan sobre los delicados sucesos en Bolivia. Lo más preocupantes es que esta manipulación genera una opinión pública lejana a la realidad en una sociedad deficitaria de sentido crítico.

Titulares sensacionalistas como: "Evo Morales coloca a Bolivia al borde de la guerra civil", "El totalitarismo de Morales ahuyenta la inversión extranjera", "La Bolivia indígena de Morales se enfrenta a las cinco regiones autonomistas", etc., se repiten en los últimos tiempos casi mecánicamente en la prensa escrita y televisiva. Lo cierto es que la confrontación nunca fue, ni es entre Occidente y Oriente boliviano, sino entre ricos y empobrecidos. Los terratenientes y los patrones masacran a los campesinos porque éstos han despertado y ya no aceptan seguir siendo los peones de siempre.

El periódico La Vanguardia, el día de ayer, 17 de septiembre, pone como titular en su primera página "Morales vuelve a la ofensiva", y en su contenido realiza una defensa cerrada a favor del ex prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, imputado como principal autor intelectual de la vergonzante masacre última de los 30 campesinos en el mismo Departamento en días pasados, y, ahora, detenido en el marco del absoluto respeto del orden constitucional.

El periódico La Razón, de la misma fecha, dedica un espacio grande para hablar de la "supuesta masacre" en Bolivia, siempre en defensa de los terratenientes autonomistas.

El periódico El País, que no pierde oportunidad para cargar tinta en contra de Morales y desprestigiar a los movimientos sociales bolivianos desde los espacios de sus columnistas, nunca publica en su verdadera magnitud hechos históricos como el consenso y contundente apoyo que UNASUR brindó al democrático proceso boliviano el pasado lunes en Santiago de Chile.

Estos medios nunca mencionan que Bolivia es el segundo país del mundo en el que sus más altos representantes electos se someten al voto popular para que el pueblo los ratifique o los revoque. Nunca publican que Evo Morales en menos de 2 años y medio derrotó a sus opositores en las urnas con más del 50% del respaldo popular. Aquí, ningún periódico publicó el histórico 67% de votos con el que el Presidente Morales fue ratificado en el último plebiscito del pasado 10 de agosto.

¿Por qué será que los escribanos de estos medios son complacientes y permisivos con los independentistas violentos en Bolivia e implacables y agresivos con los movimientos políticos independentistas en España?

¿Por qué será que en éstos periódicos los etarras (miembros del ETA) son sancionados y descalificados, mientras los terroristas terratenientes que asesinan a mansalva a los campesinos en Bolivia son defendidos por los corresponsales de los mismos periódicos?

¿Por qué será que la recuperación de la propiedad de los hidrocarburos y la injerencia del Estado en la economía boliviana es vista como una obra maléfica y retrógrada, mientras en los mismos espacios de información se aplaude y se difunde, como actos heroicos, las nacionalizaciones de los bancos en los países del norte?

Comprendemos que en el teatro de los medios de "comunicación" de los países del sur ángeles y demonios intercambian roles, pero en una sociedad como la española que dice ser "altamente civilizada y desarrollada" ¿será permisible semejante subdesarrollo moral?

Comprendemos también que los sueldos de los gerentes y directores de redacción de estas empresas dependen de las utilidades de REPSOL, ENDESA, TELEFONICA, etc. cuyas exacerbadas ganancias económicas han sido retenidas, en algunos casos, por pueblos como Bolivia. Pero, ¿el histórico patrimonio intelectual y moral de medios tan importantes se puede dilapidar por un plato de lentejas?

Ante una dura dictadura mediática de alcance global urge, pues, el ejercicio pleno y responsable de nuestra ciudadanía social y cultural. No es posible que los supuestos "profetas de la verdad" nos vendan, como verdades, mentiras fabricadas en las salas de redacción a la medida de los intereses de los amos del planeta.

Ahora es nuestro tiempo. Tenemos la poderosa arma para contrarrestar a cuantos nos mientan. Y esa arma es nuestra voluntad de decidir qué periódicos comprar y cómo utilizar lo que compramos. Ahora es tiempo de la comunicación alternativa para democratizar nuestro derecho a la palabra y a la información.