viernes, 11 de enero de 2013

Tanja, guerrillera internacionalista de las FARC-EP:


"Poder participar en la política sin ser masacrado por el régimen ha sido una bandera de nuestra lucha" 

por Ainara Lertxundi
Enero de 2013




Tanja, guerrillera internacionalista de las FARC-EP: "Poder participar en la política sin ser masacrado por el régimen ha sido una bandera de nuestra lucha"


"El 1,15% de la población posee el 52% de las tierras, tema que hay que resolver con urgencia. La concentración y despojo de la tierra ha dejado en el último cuarto de siglo cerca de 6 millones de hectáreas arrebatadas"

Entrevista a Alexandra Nariño, delegada de las FARC en La Habana

"Poder participar en la política sin ser masacrado por el régimen ha sido una bandera de nuestra lucha"
 
La incorporación de la guerrillera holandesa Alexandra Nariño a la mesa de diálogo entre las FARC-EP y el Gobierno colombiano generó un revuelo entre los medios que se desplazaron a Oslo a mediados de octubre. Discrepancias de última hora impidieron su presencia en la capital noruega, uniéndose días después al resto de delegados de la guerrilla en La Habana.

Sobre ella se han escrito libros y reportajes de todo tipo. Su nombre de pila, Tanja Nijmeijer, tiene cerca de 496.000 entradas en internet. Alexandra Nariño, el nombre que adoptó al entrar en la guerrilla, se reafirma en sus convicciones y resalta los valores que le ha aportado estar en contacto con «la miseria que vive el pueblo colombiano». Ha sido testigo de la muerte de Jorge Briceño o Mono Jojoy en un bombardeo y de otros ataques aéreos del Ejército. Desde la capital cubana, relata a GARA su experiencia, haciendo hincapié en la apuesta de las FARC por «la paz y por un país más equitativo».

¿Qué le ha aportado la guerrilla a nivel ideológico y personal?

A nivel ideológico, el materialismo dialéctico e histórico me ha abierto los ojos, en el sentido de que me ha hecho entender por qué el mundo está como está; uno aprende a ver la realidad desde el punto de vista de la lucha de clases, para así entender los procesos históricos. Pienso que -sin ser consciente de ello- yo tenía una mentalidad eurocentrista, tomando como punto de partida siempre la socialdemocracia europea. Ahora he cambiado esa visión; creo que todos los pueblos del mundo buscan sus propias formas de ejercer la democracia y la soberanía. En eso no puede haber lineamientos estrechos, limitaciones, ni imposiciones. Y aunque hay voces que dicen que me lavaron el cerebro, yo afirmo que he tenido la fortuna de ponerme en contacto con nuevas visiones del mundo, sobre todo aprender a mirar desde los escenarios donde abunda la miseria, las necesidades de la gente que padece hambre, falta de techo..., por ejemplo, y me he hecho a herramientas importantes que me permiten a mí misma buscar las respuestas a las miles de preguntas que volaban en mi cabeza.

A nivel personal, mi militancia me ha ayudado a comprender mucho mejor a las personas. Todavía soy crítica pero no juzgo tan rápido como lo hacía antes. Aprendí a trabajar en colectivo, pues antes creía que las tareas salían mejor si las hacía sola, ahora entiendo que no hay nada mejor que el trabajo colectivo, así no sea lo que yo tenía en mente. Aprendí a compartir, también en situaciones de escasez. Honestamente, antes me dolía por dentro tener que compartir cualquier cosa. Ahora recibo algo e instintivamente empiezo a pensar quién necesita, a quién le puedo alegrar la vida con un detalle.   

¿Cuál fue su primera impresión al llegar a Colombia?¿Cómo fueron sus comienzos en la selva?

Lo primero que me impactó fue la pobreza. Recuerdo, cuando estaba haciendo la ruta escolar con los niños del colegio donde trabajaba -niños sin otras preocupaciones que sus notas o qué ropa ponerse- vimos una familia completa de indígenas descalzos caminando por la calle; desplazados. Los niños se burlaban y gritaban: «¡Nosotros tenemos plata y ustedes no!». Sentí vergüenza ajena.

Otro recuerdo: unos hombres buscando comida en mi basura una mañana cuando estaba esperando la ruta escolar. Sentí vergüenza, esta vez no ajena. Esos días fueron de una constante curiosidad, observar ese nuevo mundo que me rodeaba, me sentía incapaz de resignarme a esa realidad. La guerrilla es la respuesta del pueblo a esa realidad, no solo de pobreza, sino también de terrorismo de Estado, que estaba todavía por descubrir. De exclusión política. La pobreza es solo el síntoma más palpable de ese Estado de exclusión de las mayorías y para mí, fue el puente que me llevó a investigar más a fondo las cosas.

Apenas conociendo algunos aspectos de la sociedad colombiana, la existencia de una guerrilla se me hizo completamente natural. Y al mismo tiempo un ejemplo de no resignación, de combatividad. Y sentí también como natural mi ingreso a la selva, como consecuencia del proceso que había vivido, no lo sentí como una decisión radical, sino lógica.

Me identifiqué con esta causa, y eso fue suficiente. Como tal asumí mi nueva vida, como algo natural, que no equivale a decir que fue algo fácil, tuve mis dificultades de adaptación, físicas, lingüísticas, culturales, de todo tipo. Me desesperaba el sonido de los grillos, que se vuelve más fuerte sobre las 16.05 de la tarde (ahora me hace falta). No conocía el machete, ni mucho menos sabía manejarlo (ahora me hace falta). Muchos obstáculos que sobrepasar. Pero aquí estoy.

¿Cómo es la vida en la guerrilla?

La vida es impredecible, por la misma dinámica de la guerra. Hoy estás aquí, mañana allá. Somos móviles, cargamos nuestra casa a la espalda como los caracoles. No nos apegamos a las cosas materiales. Por la misma dureza de la guerra, los guerrilleros no nos dejamos achicopalar por nada, en los campamentos hay un ambiente de alegría y camaradería. Trabajamos hasta las 15.00, luego nos bañamos y tenemos la hora cultural, con canto, poesía, lectura de documentos, y discusión sobre las noticias o documentos. Por la tarde, hay relación militar, donde se ventilan los problemas habidos en las últimas 24 horas. Y, una vez a la semana, reunión de partido, donde hay educación, análisis político, críticas y autocríticas. Las tareas son muy diversas: organización de masas, educación, alfabetización, cocinar, pagar guardia, pelear, hacer inteligencia, transportar alimentos, cargar leña y muchas cosas más. Nunca es monótona: hoy estás en una emboscada, mañana en entrenamiento político-militar y pasado mañana ranchando.

En estos diez años, ha sido testigo de los bombardeos del Ejército. ¿Cómo los describiría?

Estuve en el bombardeo donde asesinaron al camarada Jorge Briceño, y antes también había estado en otros bombardeos. Es difícil describirlos, lo único que puedo decir es que es una forma de atacar tan cobarde, que sales con una fuerza renovada para combatir el terrorismo de Estado. Es en esos momentos que realmente cobra sentido esa palabra: terrorismo de Estado; cuando tú te das cuenta de que ese Estado está dispuesto a hacer cualquier cosa para asesinar a sus propios ciudadanos, quienes simplemente tienen otras ideas sobre política, economía o democracia. Póngase a imaginar lo contrario, si la guerrilla tuviera aviones y bombardeara a la fuerza pública masivamente, por la noche cuando están durmiendo: ¿Qué diría el mundo? ¿Diría también que esas bombas de 500 kilos son «armas convencionales»? Pienso que todos los organismos de derechos humanos nos caerían encima, denunciando semejante crimen de guerra.

La también delegada de las FARC Sandra Ramírez ha denunciado «el menosprecio por las mujeres» por parte del enemigo, al que acusa de torturas e, incluso, mutilaciones. ¿Qué papel desempeña la mujer en la guerra? ¿Y dentro de la guerrilla?

Hay muchísimas denuncias de mujeres prisioneras de guerra en manos del régimen, desde torturas hasta violaciones por parte del Ejército y de carceleros. Es el mismo machismo tan latente en la sociedad latinoamericana que en la guerra coge unas formas espantosas y que se pueden resolver acabando la guerra o regularizándola. En la guerrilla, hombre y mujer son iguales, cualquier forma de discriminación de la mujer es fuertemente combatida. Las mujeres que estamos en la guerrilla tratamos de ser un ejemplo para la mujer colombiana, oprimida de muy diversas maneras, mostrando en la práctica que las mujeres somos parte activa en esta lucha, que es la lucha del pueblo en su conjunto, hombres y mujeres.

Sobre usted se han escribo varios libros y reportajes de todo tipo. ¿Cómo se ha sentido a lo largo de estos años siendo el foco de atención, y más ahora?

Como para mí fue un proceso tan natural, al principio me sorprendía sobremanera el asombro de mucha gente al ver una holandesa en la guerrilla colombiana. Para mí, francamente esa atención en muchos casos limita con sensacionalismo, amarillismo, todo el mundo tiene una opinión sobre mí y sobre las FARC, mucha gente sin siquiera conocer el conflicto o la situación de miseria que vive el pueblo colombiano. Son rápidos en juzgar, pero muy perezosos a la hora de estudiar las causas, las razones del alzamiento en armas del pueblo colombiano. De forma sumisa adoptan los conceptos doctrinarios «terroristas, narcotraficantes, secuestradores» sin pensar críticamente.

Tengo que decir que también hay otro lado de la medalla, hay gente que, motivada por mi ingreso, empezó a ver la importancia del internacionalismo y la lucha contra el gran capital, y eso obviamente me llena de satisfacción.

 


El Gobierno colombiano y las grandes corporaciones mediáticas utilizaron en su contra y en contra de la guerrilla unos párrafos de un diario suyo incautado durante una operación del Ejército. ¿Qué aprendió de aquello? ¿Qué huellas le dejaron?

Mi diario fue un reflejo de todas mis vivencias durante los primeros años en la guerrilla. Contenía alegrías y tristezas, pensamientos críticos y ataques de rabia o de mal genio. Sacaron cinco o seis frases y con eso hicieron una gran manipulación mediática. Como si fuera un escándalo que acá hay contradicciones, problemas y defectos. ¡Somos humanos! ¿Por qué en mi diario no hablo de las cosas que tanto se le imputan a las FARC? ¿Del reclutamiento forzoso de niños, ataques a la población civil, narcotráfico....? Nadie se ha preguntado eso, y muestran como un enorme escándalo el hecho de que tengamos defectos. Lo que aprendí de todo ese episodio, fue que el Estado colombiano no escatima esfuerzos ni dinero para satanizarnos y que uno tiene que ser cuidadoso con eso, en el entendido de que la gran prensa que está al servicio de las transnacionales, respecto a nosotros no tiene intención de hacer relucir la verdad, sino el formato de tergiversaciones y desprestigio que se ha creado para combatirnos.  

Uno de los cursos que recibió en la selva fue impartido por Simón Trinidad. Las FARC han pedido al presidente estadounidense, Barack Obama, que lo indulte. ¿Por qué tanta insistencia? ¿Albergan esperanzas de que pueda participar en la mesa tras la negativa de la Casa Blanca a indultarlo?

Insistimos en la participación de Simón Trinidad en la mesa, porque ha sido y es hombre de paz, con una enorme capacidad política y una firmeza ideológica que ha sido demostrada durante todos estos años. Confiamos en que el Gobierno estadounidense, tras tantos años de aportarle a la guerra en Colombia, con equipos bélicos, asesores y tecnología punta, planes militares específicos de contrainsurgencia, recapacite y haga también un aporte muy importante a la paz de este país.

Yo creo que la voluntad existe, escuchando diversas declaraciones que altos funcionarios de ese país han dado en apoyo a la paz de Colombia, pero lo complicado es que el Gobierno colombiano, que fue el que lo extraditó inventándose pruebas falsas, no conceda siquiera la gracia de una simple solicitud al Gobierno esta- dounidense en el sentido de que analicen el caso, que entre otras cosas comporta una condena por asuntos diferentes a los que se argumentaron para extraditarlo.   

¿Por qué Bogotá puso trabas a su inclusión a la mesa de diálogo?

Creo que no fueron tanto jurídicas, como dicen, sino políticas. A ellos, quienes están bajo órdenes directas de Washington, reciben ayuda militar extranjera, hacen concesiones permanentes al capital extranjero, les incomoda esta piedrita en el zapato; les da temor que tal vez mi presencia pueda despertar un sentido crítico en mucha gente, que tal vez las FARC no sean terroristas como ellos afirman. Por otra parte, ellos saben que mi presencia es reflejo de la fuerza que en los movimientos revolucionarios tienen hermosos y profundos conceptos como internacionalismo y solidaridad.

¿En qué situación se encuentra el campesinado? ¿Cómo es su contacto con las comunidades más afectadas por el conflicto?

Todos coincidimos en señalar el problema de la tierra en Colombia, su tenencia y uso desigual, su acumulación en muy pocas manos mediante el despojo violento como causa fundamental del conflicto. El 1,15% de la población posee el 52% de las tierras, tema que hay que resolver con urgencia. La concentración y despojo de la tierra ha dejado en el último cuarto de siglo cerca de 6 millones de hectáreas arrebatadas. Algunos calculan que pueden ser 8 millones; esa acumulación de tierras sigue su curso, a través del paramilitarismo desplazan a los campesinos y despojan las tierras para entregarlas a las grandes empresas multinacionales, para sacar petróleo, carbón, oro... todas las riquezas naturales que tiene Colombia.

Nosotros pensamos que esa libre entrada de los inversionistas tiene que ser controlada, que primero está la soberanía del país, la soberanía alimentaria y el bienestar de su gente. Esa concentración y despojo de la tierra hace que el campesino viva en un estado de total abandono, no tiene salud, carreteras por donde sacar sus productos, viviendas en estado deplorable, hay mucho analfabetismo. Y en su gran mayoría son ellos los que llegan a las filas de la insurgencia. El contacto nuestro con las comunidades es muy estrecho, debido a que son sus hijos, sus hermanos y hermanas quienes están en la guerrilla. La guerrilla va, habla con la población, hace que ella misma se organice, y ellos nos llegan con sus problemas, preocupaciones y conflictos.

A mí me ha tocado construir puentes con la población, se hacen todo tipo de trabajos en conjunto. Me acuerdo que una vez estábamos en una casita haciendo dos olladas grandes de sopa cuando el Ejército nos sorprendió y nos tocó salir. A las 9 de la noche llegamos cansados a un sitio. Nos acostamos hambrientos porque no habíamos comido y estábamos seguros de que no íbamos a comer hasta el día siguiente. Cuando a las 10.30 de la noche nos despertaron los compañeros de la casita, quienes habían venido con una mula a traernos la sopa. ¡Orgullosos porque nos habían encontrado y el Ejército no! Son experiencias muy bonitas que se viven con la población.     

En Oslo, el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, dijo que son las FARC las que están en deuda con las víctimas, obviando la pregunta que le hicieron sobre «el terrorismo de Estado». Por su parte, Iván Márquez ha resaltado que las FARC desean «la reconciliación de la familia colombiana». ¿Qué pasos estaría dispuesta a dar la guerrilla en ese sentido?

Nosotros siempre pensamos en las víctimas de esta guerra impuesta por el Estado. Nuestro alzamiento en armas ha sido una reacción justa, legítima, contra el terrorismo de estado. Pero también sabemos que la confrontación ha generado en la contraparte también consecuencias y hay casos de soldados de los que sus familias no tienen noticia y seguramente otro tipo de situaciones que hay que analizar. Sobre eso, las FARC-EP siempre han sido claras en decir que están dispuestas a contribuir en el esclarecimiento de los casos, de manera directa con los familiares y no con los que juegan con el dolor ajeno acusándonos de todo, sin tomar en cuenta por ejemplo que muchos soldados de los que han caído en combate jamás han sido recogidos del campo de batalla y son presentados como desaparecidos a sus familiares.

En Oslo, varios colombianos exiliados comentaron a GARA que «se debe privilegiar una paz estable y duradera sobre el castigo», mientras que el periodista francés Romèo Langlois consideró que «la solución pasa por un gran proceso de la verdad». ¿Qué significan para ustedes términos como castigo y verdad?

Las FARC-EP pensamos que es importante encontrar la verdad, sin manipulaciones mediáticas, sin la desinformación y el uso de la propaganda fascista que usan como parte de la guerra contrainsurgente. En esa búsqueda hay una responsabilidad fundamental, histórica, del Estado, la cual no se puede seguir escamoteando. Por lo demás, por siempre nuestras normas internas son claras en no permitir que la insurgencia se convierta en victimaria de su propio pueblo.

Otro de los puntos de la agenda pactada en La Habana en agosto con el Gobierno es la participación política. En la entrevista a GARA, Marco León Calarcá afirmó que si se resuelven las causas que dieron origen y alimentan el conflicto, las armas pierden vigencia. ¿Ven cerca ese día? ¿Qué garantías exigen para que no vuelva a ocurrir lo de la Unión Patriótica?

Poder participar en la política sin ser masacrado por el régimen ha sido un sueño y una bandera de nuestra lucha desde que la iniciamos. Qué tan cerca está ese día, depende de la voluntad del Estado colombiano. En la mesa hay que buscar precisamente cómo se garantiza esa participación política. Son los asuntos que esperamos se puedan conversar y solucionar. No tendría sentido luchar 48 años para entregar los fusiles y luego enfrentarnos -desarmados- al mismo terrorismo de Estado que ha reinado durante tantos años. Tienen que producirse unos cambios estructurales, políticos, económicos, sociales de fondo, ya que realmente la experiencia de la Unión Patriótica ha sido una lección histórica sobre el carácter criminal y traicionero del Estado. Las FARC no son una organización bisoña a la que la contraparte pueda llevar a la rendición o a la entrega de armas y desmovilización con simples promesas.

El director de la Policía Nacional de Colombia, José Roberto León Riaño, ha dicho que las FARC preparan «una oleada terrorista una vez finalice la tregua». ¿Cómo valoran estas declaraciones?

«Tras de ladrón, bufón», se dice en Colombia. Tras de que el Gobierno no quiere crear un ambiente de paz, mediante un cese bilateral al fuego, ni quieren acuerdos para regularizar la guerra para aliviar el sufrimiento de los colombianos, están quejándose porque «no cumplimos» o porque estamos preparando «grandes oleadas terroristas». Es difícil tomar en serio a los que lanzan este tipo de comentarios. En otras palabras: si no tienen el valor de tomar decisiones de paz, deben de tener al menos el valor de quedarse callados.

Llevan ya más de un mes dialogando en La Habana. ¿Qué ambiente se respira en la mesa y entre los delegados de ambas partes?

El ambiente es bueno, se respira respeto de ambas partes. Somos dos partes en conflicto y como tal hay contradicciones y muchos puntos de vista diferentes, y se trata de buscar soluciones a ellos. Recordemos que sobre los puntos de la Agenda propiamente no se puede esperar que existan resultados mejores que los que ya tenemos si tomamos en cuenta que son muy pocos los días que se han dedicado al estudio del primer punto referidos a políticas de desarrollo rural integral. Antes estuvimos muy centrados en resolver aspectos metodológicos y técnicos que nos servirán de mucho para abordar los temas con mayor fluidez.

¿Cuáles son sus previsiones para este año que empieza?

No quisiera ponerme a «brujear», lo único que puedo hacer es reiterar la voluntad de paz de las FARC-EP en su conjunto. Sí puedo augurar, con certeza además, que las FARC volveremos a emprender con mayor determinación, con optimismo, con mucha esperanza las jornadas de diálogo del próximo año. De hecho, nosotros estamos estudiando, elaborando propuestas, intercambiando con la gente puntos de vista para construir iniciativas que permitan que el proceso avance. Queremos la paz y queremos un país más equitativo, queremos que se valore y se respete a las grandes mayorías y su derecho a una vida digna.

 

Cómo enfrentar el neoliberalismo en Europa: Firenze 10+10 y el carácter cambiante del poder


Durante cuatro días en noviembre del año pasado, Florencia 10+10, juntó a  agrupaciones, generaciones y diferentes tipos de organizaciones europeas para pensar como trabajar juntos y producir poder frente al Goliat financiero y político de la Unión Europea (UE) 

¿Quién dijo que la imaginación colectiva no puede alcanzar el poder?

Florencia 10+10 (Firenze 10+10) fue un imaginativo y conscientemente modesto encuentro de activistas europeos reunidos durante cuatro días en noviembre de 2012 para acordar acciones que desafíen al poderoso Goliat financiero y político de la Unión Europea (UE). Así como todas y todos reflexionamos sobre esta experiencia para ayudarnos a tomar decisiones, todas y todos traemos diferentes perspectivas a nuestro pensamiento colectivo.

Como una de las 60.000 personas que hace diez años llenaron la misma fortaleza del siglo XVI convertida en centro de conferencias, Fortezza Basso, en el primer Foro Social Europeo (FSE) y marchó con cerca de otro millón por la calle Matteotti en Florencia, intento explicarme qué ha cambiado. Aquí no estoy pensando tanto en las diferentes atmósferas –el exuberante, excitante, autocomplaciente y a menudo retórico sentimiento de 2002 comparado con el discreto, reflexivo, calmado y sobrio sentimiento del evento del mes pasado–, sino en los cambios subyacentes del contexto actual.

El Transnational Institute (TNI) realizó una serie de entrevistas en Florencia con la generación más reciente de activistas radicales. Estos y estas activistas proveen una fuente útil para la reflexión, no únicamente sobre este interesante e importante evento, sino a un nivel más general, sobre cómo construimos un poder transformador en Europa, reconociendo –como hace Vica, de Occupy London– la necesidad de actuar y pensar en muchos niveles, tanto local y global como europeo.

Los entrevistados me llevaron a reflexionar sobre la naturaleza cambiante del poder dominante y sobre las fuentes de su vulnerabilidad, por un lado, y lo que ello implica para el poder de los movimientos y cómo construirlo, por el otro.

La cuestión del poder es un tema implícito en estas entrevistas. Los y las jóvenes, para quienes Florencia 2002 es más historia que recuerdo, están buscando una manera acertada de localizar y nombrar el tipo de poder al que nos enfrentamos, innovando también en las formas de organización y comunicación –tales como streaming en directo o autogestión en asambleas de barrio– a través de las cuales podemos crear un contrapoder efectivo frente a la austeridad.

Redes globales para confrontar la globalización corporativa

La generación previa que dominó el primer FSE fue la generación que confrontó por primera vez la globalización corporativa, exponiendo el secreto funcionamiento de la Organización Mundial del Comercio, irrumpiendo en sus enclaves amurallados, tanto literal como metafóricamente, y politizando la cuestión del mercado global, presentado hasta entonces como una fuerza natural.

En Seattle, Génova, Praga y muchas otras ciudades, esta generación siguió efectivamente y llamó a dar explicaciones a los gobiernos y corporaciones que habían logrado escapar exitosamente de las presiones democráticas de sus poblaciones. Una nueva generación política se sumaba, aunque también desafiaba, a aquellas y aquellos de los años setenta que se habían quedado aislados y también un poco estancados en sus caminos. Esta nueva izquierda se movía en unas sendas globales, predominantemente horizontales y facilitadas por internet para organizarse y compartir conocimiento, lo cual se combinaba, a veces con inquietud y a veces con creatividad, con las formas más tradicionales de sindicatos y partidos políticos.

Aunque los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York dieron a la elite política una breve oportunidad para hacer descarrilar al movimiento con un nuevo tipo de guerra fría islamofóbica, el ataque encabezado por Estados Unidos contra Irak que siguió poco después brindó un contexto político que dio lugar a una extraordinaria convergencia entre el movimiento contra la guerra y el movimiento por una globalización anticapitalista alternativa.

El movimiento contra la guerra produjo un poder cívico lo suficientemente impresionante como para ser descrito por el New York Times como una “segunda superpotencia”, pero no tuvo el poder suficiente para parar la guerra. Sin embargo, dañó significativamente a las elites políticas que perpetraron la guerra y, al mismo tiempo, formó la conciencia crítica de una nueva generación. Proporcionó dos lecciones importantes: en primer lugar, nos enseñó que las movilizaciones globales coordinadas son necesarias para confrontar problemas globales y, en segundo, evidenció los límites de la mera protesta. Esto planteó una búsqueda renovada de tipos de democracia más directa.

Búsqueda de nuevas formas de democracia directa

Años después, los nuevos movimientos defenderían las protestas en las calles como esenciales, pero irían más allá: el espacio público no es solo un espacio para protestar, es también un espacio para el encuentro con otras y otros que comparten el deseo de actuar y generar cambios aquí y ahora, desafiando en la práctica el individualismo asocial proclamado desde la era Thatcher. Encontrarse en las calles y, sobre todo, acampar en las plazas ha demostrado ser una primera fase para la autoorganización, asentando nuevas bases para la resistencia efectiva y las alternativas al capitalismo. Este es también otro de los temas de estas entrevistas.
Mientras tanto, e inevitablemente a puerta cerrada, el mismo secretismo de tiempo de guerra se aplicaba a la decisiones sobre política económica y monetaria a escala europea, incluso antes de la crisis financiera. El movimiento altermundialista había logrado politizar cuestiones sobre poder corporativo, libre comercio y venta de bienes públicos, pero los líderes de las elites gubernamentales de la UE y los eurócratas ya iban un paso por delante, quitando de la manos de los parlamentos nacionales las políticas monetarias y, más recientemente, los presupuestos nacionales.

Pocas elites políticas nacionales opusieron una resistencia seria.

Sin embargo, la resistencia popular a las medidas de austeridad impuestas a través de estos mecanismos opacos ha sido considerable, especialmente en España, Portugal, Grecia y, más esporádicamente, en Italia. No obstante, la resistencia de las organizaciones tradicionales de la izquierda (por ejemplo, los sindicatos) fue, con importantes excepciones –varias de las cuales participaron activamente en Florencia 10+10–, principalmente nacional y local, aún a pesar de que las medidas de austeridad se están imponiendo en toda la UE. Las huelgas coordinadas en el sur de Europa el 14 de noviembre de 2012 indica que ahora se reconoce el significado práctico de esto.

Aunando resistencias en toda Europa

La fragmentación de las protestas llevó a aquellos involucrados en el FSE de 2002 a reflexionar si el décimo aniversario podría ser de uso estratégico. “Nos dimos cuenta de que muchas de las amplias redes europeas que han sido parte del FSE estaban invitando a las demás a sus encuentros para lograr ad hoc una organización europea más fuerte”, explica Raffaella Bollini, secretaria de Arci, una asociación cultural italiana de la izquierda históricamente importante, con más de un millón de miembros y que siempre ha participado en la dinamización del FSE y del Foro Social Mundial (FSM). “Por ejemplo”, prosigue, “había cerca de 20 llamados distintos a la acción conjunta, así que, después de una larga gira por Europa, decidimos que Florencia 10+10 podría ser una oportunidad para una convergencia que estableciera al menos las precondiciones para la acción conjunta”.

Raffaella y sus compañeros organizadores tenían una clara conciencia de las debilidades de los movimientos europeos, así como modestia sobre lo que podía lograrse en un solo encuentro. Pero al mismo tiempo compartían un agudo sentido de lo seria que era la amenaza: “el peor ataque desde el surgimiento del fascismo”, explica Raffaella. Ello llevó a acordar entre las organizaciones participantes que un objetivo de Florencia 10+10 sería identificar acciones prioritarias, en particular en contra de las medidas de austeridad, en las cuales todo el mundo podría trabajar tras el encuentro. Como explica Tommaso Fattori, “si no luchamos juntos contra las medidas de austeridad, los derechos, los bienes comunes y los servicios públicos dejarán de existir”.

Un innovación distintiva de Florencia 10+10, lección aprendida de las limitaciones del FSE de hace diez años, fue el dar un impulso concertado hacia convergencias en torno a temas acordados, en lugar de ser un escaparate político donde todo el mundo tiene sus propios eventos. “La fragmentación fue una debilidad del FSE”, añade Tommaso. “Significó que la gente hablaba solo a sus círculos cercanos en lugar de ir más allá.”

Conscientes del tiempo necesario para establecer un consenso, entre el 14 y el 16 de septiembre de 2012 tuvo lugar en Milán un encuentro preparatorio. Allí se identificaron cinco convergencias: austeridad, deuda, finanzas y gobernanza económica; bienes comunes naturales y sociales; derechos sociales y laborales; democracia, y justicia y paz globales. Las cuestiones de género y los derechos de las y los migrantes fueron considerados transversales a todas las convergencias. En el encuentro también se acordó identificar un número limitado de acciones para la movilización.

Finalmente, se acordaron dos fechas. En primer lugar, un día de acción común con ocasión de la cumbre de primavera de la UE que tendrá lugar en Bruselas a mediados de marzo de 2013. Este llamamiento tiene especial relevancia, ya que las instituciones europeas se convierten en el centro de una movilización paneuropea. En segundo lugar, en Florencia 10+10 se presentó Alter Summit una cumbre alternativa que tendrá lugar en Grecia en junio de 2013 con el objetivo de reflexionar sobre la democracia en Europa. La cumbre alternativa ya cuenta con el apoyo de más de 80 organizaciones y está ganando impulso.

Además, la declaración final de Florencia 10+10 resaltó la relevancia histórica de la primera huelga europea mencionada anteriormente, definida como el primer paso hacia una respuesta social paneuropea a la crisis.

Diferentes culturas políticas

Florencia 10+10 fue un importante comienzo para el trabajo conjunto entre agrupaciones, generaciones y diferentes tipos de organización reunidos por vez primera. A veces, la relación fue tensa debido al choque entre diferentes enfoques organizativos.

Se encontraron, por un lado, los arreglos y negociaciones entre bambalinas a los que están acostumbrados sindicatos y algunas ONG –y que tienen sus usos y pueden ser eficientes en algunas circunstancias– y, por el otro, la metodología asamblearia abierta proclamada por los nuevos movimientos. Hubo la suficiente confianza y convicción en la importancia de llegar a algún tipo de prioridades comunes como para lograr encontrar un camino conjunto y aprender del otro al mismo tiempo. Este enfoque abierto y cooperativo se refleja en estas entrevistas.
Se refleja también en el creciente movimiento en torno a diferentes tipos de deuda, un importante punto de discusión que ilustra cómo se desarrollan en las práctica distintos tipos de poder. Por ejemplo, la deuda es central en los nuevos tipos de poder a los que nos enfrentamos: el poder de la creación privatizada de dinero, el poder de los bancos y el poder de las instituciones financieras europeas.

En torno a la deuda se están desarrollando todo tipo de acciones masivas, desde llamados para que se realicen auditorías populares de la deuda de gobiernos nacionales y municipales hasta acciones por parte de los accionistas contra un antiguo director del FMI y ministro de Economía del gobierno español, Rodrigo Rato, por su papel como director del rescatado grupo Bankia. Y ahora, en España, Agora 99 –el primer encuentro internacional explícitamente basado en el movimientos de los indignados y en Occupy– promueve la acción directa para recuperar nuestros derechos en relación con la deuda personal, la deuda estudiantil, la deuda bancaria y la deuda soberana. Nick Dearden, de la campaña Jubilee Debt ,aporta un reporte completo. Este movimiento plantea esencialmente repolitizar las finanzas contra el intento de los bancos y gobiernos de presentar las finanzas como un mecanismo para apaciguar las políticas de los mercados concebidas por los tecnócratas. Aún es incierto cómo se desarrollará este movimiento, pero esta nueva generación entrevistada aquí se encuentra en la primera línea del frente.

Es remarcable que en la última entrevista (link: http://www.tni.org/multimedia/video-new-social-movements-tactics) se describe cómo esta nueva generación de activistas lleva más allá las innovaciones de la generación de Génova/Florencia 2002; conectando las luchas locales y nacionales en torno a las luchas de la vida cotidiana. El impacto de las medidas de austeridad refuerza la importancia de ello. Es localmente donde emergen las luchas, pero vienen impuestas por políticas europeas y globales. El problema es cómo construir un movimiento que conecte todos estos niveles. En este sentido, se destacan varios métodos organizativos, entre los que está una atención consciente a procesos y medios comunicativos que permiten a cualquiera compartir información, desarrollar la autoconfianza y participar a cualquier nivel y con la intensidad que encuentren apropiada. Otra condición importante para desarrollar poder desde abajo es la construcción de un liderazgo difuso pero consciente, lo cual requiere, por ejemplo, rotar y compartir los roles de liderazgo. Esta es una lección importante del éxito del movimiento en Italia para defender el agua como un bien común. Así como lo es también la idea compartida por varias redes en Florencia 10+10 de trabajar simultáneamente a muchos niveles, coordinadas pero sin un centro único. Quizás no sea casualidad que muchas y muchos de los organizadores de Florencia 10+10 estén profundamente implicados en el exitoso movimiento para defender y fomentar el agua como bien común, un movimiento que forzó un referéndum nacional en el cual el 96 por ciento votó en favor de mantener los servicios de agua públicos.

El movimiento italiano e internacional por un modelo público de agua ejemplifica lo que se dice en una de las entrevistas sobre crear alternativas en el presente como parte de nuestra resistencia. Y los ejemplos vivientes siempre nos ayudan a pensar estratégicamente sobre el futuro. Esto es lo que hace que estas entrevistas sean tan ricas: todas y todos los entrevistados están inmersos en luchas diarias, ilustrando alternativas a través de su resistencia.

 Hilary Wainwright (*)
Traducción: Sol Trumbo

* Investigadora del TNI sobre las nuevas formas de responsabilidad democrática en los partidos, los movimientos y el Estado. Creó la Unidad de Planificación Popular del Consejo del Gran Londres durante los años de Thatcher y actuó como enlace del grupo de trabajo sobre nueva economía de la Asamblea de Ciudadanos de Helsinki (HAC) entre 1989 y 1994. Hoy además es investigadora adjunta del Centro Internacional sobre Estudios de Participación (ICPS) del departamento de Estudios de Paz de la Universidad británica de Bradford y ex investigadora del Centro para el Estudio de la Gobernanza Mundial (CSGG) de la London School of Economics.

Manifiesto Antifascista Europeo


por Yorgos Mitralias-Michael Lowy

 Enero de 2013 19:48
"Haremos todo lo posible para que el congreso constitutivo de este Movimiento Antifascista Europeo del que tenemos tanta necesidad, se celebre en Atenas lo más pronto posible en el mes de mayo de 2013 y sea acompañado de una gran manifestación antifascista europea en las calles de la capital griega." 


Porque la necesidad de la movilización antifascista a escala europea se hace cada día más urgente quienes firmamos este manifiesto llamamos a la constitución de un Movimiento Antifascista Europeo unitario, democrático y de masas. ¡Esta vez la historia no debe repetirse!¡NO 
PASARÁN!

Sesenta y ocho años después de la Segunda Guerra Mundial y la derrota del fascismo y del nazismo se asiste en casi toda Europa al ascenso de la extrema derecha. Pero, fenómeno aún más inquietante, se ve como se desarrollan a la derecha de esta extrema derecha fuerzas directamente neonazis que, en ciertos casos (Grecia, Hungría, …) se enraízan en la sociedad formando verdaderos movimientos populares de masas, radicales, racistas, ultraviolentos y pogromistas cuyo objetivo declarado es la destrucción de toda organización sindical, política y cultural de los trabajadores, el aplastamiento de toda resistencia ciudadana, la negación del derecho a la diferencia y el exterminio -incluso físico- de los “diferentes” y de los más débiles.

Como en los años 20 y 30, la causa generadora de esta amenaza neofascista y de extrema derecha es la profunda crisis económica, social, política y también ética del capitalismo que, tomando como pretexto la crisis de la deuda, está llevando a cabo una ofensiva sin precedentes contra el nivel de vida, las libertades y los derechos de los trabajadores, contra todos los y las de abajo.

Aprovechándose del miedo de los pudientes ante los riesgos de explosión social, así como de la radicalización de las clases medias alcanzadas por la crisis  y las draconiana políticas de austeridad, y de la desesperación de los parados marginados y pauperizados, la extrema derecha y las fuerzas neonazis y neofascistas se desarrollan en toda Europa; adquieren una influencia de masas en las capas desheredadas a las que dirigen sistemáticamente contra tradicionales y nuevos chivos expiatorios (los inmigrantes, los musulmanes, los judíos, los homosexuales, los minusválidos...) así como contra los movimientos sociales, las organizaciones de izquierda y los sindicatos obreros.

La influencia y la radicalidad de esta extrema derecha no son las mismas en toda Europa. Sin embargo, la generalización de las políticas de austeridad draconiana tiene como consecuencia que el ascenso de la extrema derecha sea ya un fenómeno casi general. La conclusión es evidente: el hecho de que el ascenso impetuoso de la extrema derecha y la emergencia de un neofascismo ultraviolento de masas no sea ya la excepción a la regla europea, obliga a los antifascistas de este continente a enfrentarse a este problema en su justa dimensión, es decir, ¡en tanto que problema europeo!

Pero, decir esto no basta si no se añade que la lucha contra la extrema derecha y el neonazismo es de una urgencia absoluta. En efecto, en varios países europeos la amenaza neofascista es ya tan directa e inmediata que transforma la lucha antifascista en combate de primerísima prioridad, en el que está en juego la vida o la muerte de la izquierda, de las organizaciones obreras, de las libertades y de los derechos democráticos, de los valores de solidaridad y de tolerancia, del derecho a la diferencia. Decir que estamos en una carrera contra la barbarie racista y neofascista corresponde ya a una realidad verificada cada día en las calles de nuestras ciudades europeas...

Vista la profundidad de la crisis, las dimensiones de los desastres sociales que provoca, la intensidad de la polarización política, la determinación y la agresividad de las clases dirigentes, la importancia de los objetivos históricos del enfrentamiento en curso y la amplitud del ascenso de las fuerzas de la extrema derecha es evidente que el combate antifascista constituye una opción estratégica que exige una seriedad organizativa y una dedicación política y militante a largo plazo. En consecuencia, la lucha antifascista debe estar estrechamente ligada al combate cotidiano contra las políticas de austeridad y el sistema capitalista que las genera.

Para ser eficaz y responder a las expectativas de la población, la lucha antifascista debe ser organizada de forma unitaria y democrática y ser producto de las propias masas populares. Para hacerlo, los ciudadanos deben organizar su lucha antifascista y su autodefensa ellos mismos. Al mismo tiempo, para ser eficaz esta lucha debe ser global,  cofrontando a la extrema derecha y el neofascismo en todos los terrenos en que se manifiesta el veneno del racismo y de la homofobia, del chauvinismo y del militarismo, del culto de la violencia ciega y de la apología de las cámaras de gas y de Auschwitz. En suma, para ser eficaz a largo plazo, el combate antifascista debe proponer una visión diferente de la sociedad, diametralmente opuesta a la propuesta por la extrema derecha: es decir, una sociedad fundada en la solidaridad, la tolerancia y la fraternidad, el rechazo al machismo, el rechazo a la opresión de las mujeres y el respeto del derecho a la diferencia, el internacionalismo y la protección escrupulosa de la naturaleza, la defensa de los valores humanistas y democráticos.

¡Este movimiento antifascista europeo debe ser el heredero de las grandes tradiciones antifascistas de este continente! Debería plantear las bases de un movimiento social dotado de estructuras, con una actividad cotidiana, que penetre toda la sociedad, que organice a los ciudadanos antifascistas en redes según sus profesiones, su vivienda y sus sensibilidades, que lleve a cabo un combate en todos los frentes de las actividades humanas y que asuma plenamente la tarea de la protección incluso física de los más vulnerables de nuestros conciudadanos, de los inmigrantes, de los gitanos, de las minorías nacionales, de los musulmanes, de los judíos o los homosexuales, de todos los que son sistemáticamente victimas del racismo de estado y del hampa fascista.

Porque la necesidad de la movilización antifascista a escala europea se hace cada día más urgente  quienes firmamos este manifiesto llamamos a la constitución de un Movimiento Antifascista Europeo unitario, democrático y de masas, capaz de enfrentarse y vencer a la peste parda que levanta la cabeza de nuevo en nuestro continente. Haremos todo lo posible para que el congreso constitutivo de este Movimiento Antifascista Europeo del que tenemos tanta necesidad, se celebre en Atenas lo más pronto posible en el mes de mayo de 2013 y sea acompañado de una gran manifestación antifascista europea en las calles de la capital griega. 

¡Esta vez la historia no debe repetirse!¡NO PASARÁN!

Yorgos Mitralias- Michael Lowy

martes, 8 de enero de 2013

Estados Unidos, cinco invasiones, tres continentes, mentiras idénticas


enero 6 del 2013

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“No comprendo esta gazmoñería sobre el uso de gas. Hemos adoptado definitivamente la posición en la Conferencia de Paz de argumentar a favor de la retención del gas como un método permanente de guerra… Estoy fuertemente a favor de utilizar gas tóxico contra tribus incivilizadas”. (Winston S. Churchill, 1874-1965, del acta del War Office, 12 de mayo de 1919.)
(Link en inglés al final)

Mientras la agresividad contra Siria aumenta, así como las afirmaciones cada vez más aventuradas y los dobles raseros, y agitan, complotan y financian terroristas (perdón: “ayudan a la oposición legítima”), es instructivo considerar las justificaciones presentadas porlos gobiernos de EE.UU. en otras incursiones asesinas de la historia reciente.

Este mes se cumple el vigésimo tercer aniversario de la invasión de Panamá por EE.UU. el 20 de diciembre de 1989, mientras los panameños preparaban sus celebraciones de Navidad. Una rápida búsqueda nos recuerda que el difunto Philip Agee recordó que el presidente George H.W. Bush dijo al pueblo estadounidense que la amenaza de Panamá (población: 3.571.185 – 2011) era tan grande que “nuestro modo de vida está en juego”. Agee se refirió a esto en su conferencia acertadamente llamada “Produciendo la crisis adecuada” [1]. Acertada entonces como ahora. Nada cambia.

El objetivo de la invasión era capturar al dirigente del país, general Manuel Noriega y, por supuesto, “establecer un gobierno democrático”. Cambio de régimen.

Con la próxima transferencia del control del Canal de Panamá a Panamá (programada originalmente para el 1 de enero de 1990) después de un siglo de administración colonial estadounidense, EE.UU. quería asegurarse de que estuviera en manos de aliados dóciles.

Noriega, un activo de la CIA desde 1967 [2] quien también había asistido a la tristemente célebre Escuela de las Américas en Fort Benning, Georgia, llegó al poder con el respaldo de EE.UU., pero aparentemente su apoyo a EE.UU. se debilitaba. Para resumir una larga historia, EE.UU. lo secuestró y lo condenó a cuarenta años de cárcel.

Los planes de invasión se llamaron: “Operación Devocionario”. Después fue rebautizada “Operación Causa Justa”, y el general Colin Powell comentó que era un sobrenombre de lo que él aprobó ya que “Incluso nuestros críticos más duros tendrían que decir “Causa Justa” al atacarnos”. (Colin Powell, con Joseph E. Persico: My American Journey, 1995.)

Todo el pillaje militar debería llamarse simplemente: “Operación Nombre Estúpido 1, luego 2, 3, 4, etc., hasta que se acabaran los números. 

27.000 soldados estadounidenses apoyados por helicópteros Apache diezmaron gran parte del pequeño país, con una fuerza de defensa de solo 3.000. George Bush padre, dijo que se trataba de derrocar a un maligno dictador que estaba abusando de su propio pueblo (¿suena conocido?) y que ”. También se trataba de “defender la democracia y los derechos humanos en Panamá” y de “proteger el Canal”. ¡Qué sorpresa! ¿Verdad?

Manuel Noriega fue liberado de la cárcel estadounidense en 2007, extraditado a Francia que le había otorgado el máximo honor del país, laLegion d’honneur en 1987. Permaneció en la cárcel en Francia hasta diciembre de 2011, y fue devuelto a Panamá, donde todavía está en la cárcel.

En la casi olvidada diezma de Panamá (a menos que se sea panameño) el densamente poblado, empobrecido corregimiento de El Chorrillo fue incinerado por las acciones de EE.UU. en tal medida que se denominó “Pequeña Hiroshima”.

Una mujer acusó de que “Los norteamericanos comenzaron a quemar El Chorrillo cerca de las 6.30 de la mañana. Lanzaban un pequeño artefacto a una casa y se incendiaba, luego iban a otra, quemaban de una calle a la siguiente, coordinando los incendios con radio-teléfonos portátiles”.

Según las informaciones un soldado estadounidense declaró: “Pedimos que os rindáis… si no lo hacéis, estamos dispuestos a arrasar todos y cada uno de los edificios”. “Disparaban a todo lo que se movía”, dijo un residente de la ciudad.

Los muertos fueron enviados a fosas comunes y los testigos declararon que los soldados estadounidenses usaron lanzallamas contra los muertos, y señalaron que los cuerpos se retorcían al arder. Otros fueron nivelados con excavadoras [3].

Hubo cosas peores. Mientras actuales declaraciones farisaicas, aunque contradictorias, fluyen de Washington y Whitehall sobre las armas químicas no corroboradas de Siria, los hechos probados se relacionan con las de EE.UU.
“De los años cuarenta a los noventa, EE.UU. utilizó varias partes de Panamá como terreno de pruebas de armas químicas, incluyendo gas mostaza, VX, sarín, cianuro de hidrógeno y otros gases neurotóxicos… en minas, cohetes y obuses; tal vez decenas de miles de municiones químicas”. (William Blum: Rogue State, 2002).
Además, al partir de Panamá a finales de 1999 dejaron “muchos sitios que contenían armas químicas. También habían: “realizado pruebas secretas de Agente Naranja en Panamá…” En la invasión de 1989, la aldea de Pacora, cerca de Ciudad de Panamá: “fue bombardeada con (productos químicos) por helicópteros y aviones del Comando Sur de EE.UU., con sustancias que quemaban la piel, causaban intenso dolor y diarrea”.

Muchos analistas pensaron que Panamá fue el terreno de prueba para Irak.

Nueve meses después del envenenamiento de Panamá, en el Día de Hiroshima de 1990, las Naciones Unidas impusieron el estrangulador embargo contra Irak impulsado por EE.UU., una vez que la embajadora de EE.UU. en Irak, April Glaspie, dio luz verde para que Sadam Hussein invadiera Kuwait, después de la considerable provocación y desestabilización financiera y geográfica de Kuwait [4].

El sensacionalismo sobre armas químicas y otras se disparó, llevando a Sadam Hussein a comentar: “Me temo que un día diréis que producimos pólvora usando trigo”.

Trece meses después de Panamá, EE.UU. dirigió una coalición de 31 países para “reducir Irak a una era pre-industrial”. Los únicos productos químicos liberados en Irak fueron la tóxica mezcla de las fábricas bombardeadas de farmacéuticos y fertilizantes, las plantas productoras de coches y las fábricas de toda la base industrial de Irak, incluyendo los complejos con sustancias químicas y biológicas, y medicamentos, vendidos a Irak por EE.UU., Reino Unido, Alemania y otros durante las décadas anteriores, ventas que irónicamente, continuaban mientras tenía lugar el ataque [5].

Sin embargo, se introdujeron sustancias altamente tóxicas y radiactivas en Irak, en la forma de hasta setecientas cincuenta toneladas de municiones de uranio empobrecido químicamente tóxico y radiactivo con una “vida media” tóxica de 4.500 millones de años. La lista interminable de bebés deformes, nacidos muertos, abortados, infantes nacidos con cánceres, las pequeñas tumbas, es un testimonio silencioso de las armas de destrucción masiva de singular perversidad. Irak fue bombardeado durante 42 días y sus noches.

Las exageradamente publicitadas armas químicas presuntamente fabricadas por Irak, por supuesto nunca se encontraron.

El 24 de marzo de 1999, la OTAN comenzó a liberar Kosovo de Serbia. (El estúpido nombre dado por EE.UU: Operación Yunque Noble) Se calcula que Kosovo tenía “inagotables” minerales por un valor estimado en diez billones (millones de millones) de dólares en las minas Trebca.

La “liberación” consistió en 78 días de continuo bombardeo, incluyendo el uso de armamento con uranio empobrecido. Se lanzaron 20.000 toneladas de bombas. Destruyeron sistemáticamente centros de comunicación, depósitos de combustible, aeropuertos, comunicaciones de tráfico, trenes, mercados, la embajada china, que se opuso al ataque. La OTAN, poco convincentemente, dijo que tenía el mapa equivocado. Y, por cierto, el centro de los medios de comunicación. El asesinato de periodistas es ahora otra rutina, un crimen de guerra por el que no hay que rendir cuentas.

Antes del ataque, el Pentágono declaró que el ejército de Yugoslavia poseía por lo menos dos tipos de gases tóxicos, con instalaciones para producirlos. El Departamento de Defensa de EE.UU. advirtió a Slobodan Milosevic y al Estado Mayor del ejército yugoslavo: “Si Belgrado utiliza gases tóxicos sarín y de mostaza contra la OTAN, la respuesta de la Organización del Tratado del Atlántico Norte será devastadora”.

Curiosamente, después del inicio de los ataques aéreos, la OTAN no mencionó una sola vez que estaba atacando la capacidad de producción de armas químicas de Serbia declarada por EE.UU. (Zagreb Globus, 16 de abril de 1999, páginas 18-19.)

La destrucción en escala masiva, sin embargo, no afectó las minas de Trebca.
El 14 de agosto de 2000, novecientos soldados fuertemente armados británicos, franceses, italianos, paquistaníes y de KFOR aterrizaron en helicópteros en las minas. Los administradores y los trabajadores trataron de resistir y fueron golpeados, atacados con gases lacrimógenos y con balas de plástico. El personal resistente fue arrestado.

Los documentos de la ONU describieron la acción como “…inducción de la democratización en Kosovo”. El ataque, de hecho, allanó el camino para la venta de las minas con su contenido “inextinguible” de unas 77.302.000 toneladas de carbón, cobre, zinc, plomo, níquel, oro, plata, mármol, manganeso, mineral de hierro, asbesto y piedra caliza “para solo mencionar algunos” a grupos privados extranjeros (Informes noticiosos, sitios en la web.)

El “Ejército de Liberación de Kosovo” había sido: “…entrenado y apoyado durante años con millones de dólares estadounidenses y marcos alemanes… a través de la CIA y del BND (servicio de inteligencia alemán) para esta guerra, engañosamente llamada guerra civil” [6] por gobiernos y portavoces de los gobiernos de la OTAN.

Las propiedades químicas y radiológicas del uranio empobrecido también llovieron sobre la antigua Yugoslavia. En 2001, doctores del hospital de Kosovo Mitrovica dirigido por serbios declararon que la cantidad de pacientes que sufrían enfermedades malignas había aumentado un 200% desde un estudio de 1998.

Un estudio de 2003 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) encontró muestras contaminadas de agua potable y de aire en Bosnia Herzegovina. No hubo, por supuesto: “causa de alarma”. Pekka Haavisto, exministro del Medio Ambiente de Finlandia, jefe de UNEP, pidió una amplia y exhaustiva investigación científica para establecer la verdadera medida y los peligros de la contaminación. EE.UU. –citado como el único país que utilizó armas de uranio empobrecido en ese conflicto– bloqueó la solicitud [7].

Sin embargo, hubo alarma en Europa cuando mantenedores de la paz italianos, portugueses, belgas y franceses en la región desarrollaron cánceres, en cosa de meses; una elevada proporción de los diagnosticados murieron. Mantenedores de la paz noruegos se negaron a ser involucrados [8].
“Menos de un mes después del fin de la guerra en Yugoslavia en 1999, el Consejo Nacional Británico de Protección Radiológica advirtió a los ciudadanos británicos de los peligros de permanecer en Kosovo debido a la contaminación de su territorio por armas de uranio empobrecido”.
Los mantenedores de la paz, por cierto, estuvieron en Kosovo solo durante semanas o meses, la gente de la región vive allí, y la condición difícil de su salud y la de futuras generaciones fue ignorada y olvidada por sus “liberadores”. Tenían otros “tiranos” que derrocar, otras poblaciones que librar de sus vidas, sus extremidades y sus medios de vida.

Irak, había vuelto a ser bombardeado por EE.UU. y Reino Unido durante la temporada de Navidad de 1998, cuatro meses antes del ataque a Yugoslavia y había vuelto a los radares de la invasión desde entonces. Las mentiras eran familiares, e incesantes, un ejemplo actualmente tópico, uno de tantos:
“2 de septiembre de 2002: Expertos: Iraq tiene toneladas de armas químicas.
“Mientras algunos en el gobierno de Bush presionan a favor de un ataque preventivo contra Irak, expertos en armas dicen que hay creciente evidencia de que el presidente iraquí Sadam Hussein ha acumulado grandes existencias de armas químicas y biológicas que oculta ante un posible ataque militar de EE.UU.
“La preocupación de Washington es que Irak podría suministrar esas armas a grupos terroristas… ‘Si esperamos hasta que el peligro sea evidente, podría ser demasiado tarde’ dijo el senador Joseph Biden, demócrata de Delaware, presidente del Comité de Relaciones Exteriores”.
Ahora que Biden es vicepresidente, no podemos dejar de preguntar si tiene alguna participación en el sesgo sobre Siria, con sus palabras extrañamente similares.
“John Wolfsthal, analista de la Fundación Carnegie por la Paz Internacional, dijo que el inventario de Irak es significativo: ‘Irak sigue poseyendo varias toneladas de agentes de armas químicas, lo suficiente para matar a miles y miles de civiles o soldados’, dijo Wolfsthal” [9].
Además: “Expertos en armas de las Naciones Unidas han dicho que Irak puede haber almacenado más de 600 toneladas métricas de agentes químicos, incluyendo gas mostaza, VX y sarín. Tampoco se conoce el paradero de unos 25.000 cohetes y 15.000 obuses de artillería con agentes químicos, dijeron los expertos.

“Lo que preocupa es que tienen a mano, o podrían crear rápidamente, la capacidad de producir vastas cantidades de ántrax, toneladas de material”, fue la declaración adicional de Wolfsthal.

“El secretario de Defensa Donald Rumsfeld” afirmó: “…Irak tiene laboratorios móviles de armas biológicas, que sería casi imposible de identificar y atacar para las fuerzas de EE.UU.” Las vidas de miles de personas están en juego, dijo. Por cierto, desde la invasión las muertes de iraquíes a manos de estadounidenses y británicos o de sus milicias, y el gobierno títere impuesto, representan un verdadero holocausto.

Según Jonathan Schwartz, quien volvió a enfocar el montón de mentiras sobre Irak del general Colin Powell el 5 de febrero de 2003: “Mis colegas, cada declaración que hago hoy está respaldada por fuentes, fuentes sólidas. No son afirmaciones. Lo que os presento son hechos y conclusiones basados en inteligencia sólida…” Powell está ahora arrepentido.

Schwartz muestra poca comprensión. En el quinto aniversario de las estupideces engañosas de Powell, el 5 de febrero de 2008, comentó: “A pesar de todas las críticas que Powell ha recibido por esto –lo llama ‘doloroso’ y algo que ‘siempre formará parte de mi historial’– no se aproxima a lo que está justificado. Powell estuvo mucho más que horriblemente equivocado, la evidencia es concluyente de que amañó pruebas e ignoró repetidas advertencias de que lo que estaba diciendo era falso”.

La invasión totalmente ilegal de Irak, basada en un montón transatlántico de mentiras había comenzado solo 45 días después. ¿Su Nombre muy Estúpido? “Operation Iraqi Liberation”: OIL [Petróleo].

Las mentiras sobre Libia –que bajo el coronel Gadafi llegó a la punta del Índex de Desarrollo Humano en África– son de memoria reciente. A pesar de ello, unos pocos recuerdos:

Los traidores pagados por la CIA abundan en estas invasiones y otras durante muchas décadas. Por ejemplo el general Abdul Fatah Younis, ministro del Interior del coronel Gadafi, quien “desertó hacia la oposición” –¿cuál habrá sido su precio?– y llegó a ser jefe de Estado Mayor de los insurgentes: “…abogó a favor de que los aliados de la OTAN armaran a los rebeldes con armas pesadas, incluidos helicópteros y misiles antitanques, para defender la ciudad sitiada de Misrata. Predijo que el dictador… estaría dispuesto a utilizar armas químicas como último recurso contra los rebeldes o la población civil”. (Sorprendente, palabras idénticas a las de la lista de argumentos de la actual “oposición” siria.)
“Ahora Gadafi está desesperado. Por desgracia todavía tiene cerca de un 25% de sus armas químicas, que podría utilizar ya que está en una situación desesperada…”
“Se sabe que el coronel Gadafi tiene cerca de 10 toneladas de gas mostaza restantes de las existencias que había estado destruyendo bajo la supervisión de un organismo de las Naciones Unidas, la Organización para la Prohibición de Armas Químicas” [10].
En contexto, en 2002, Neil Mackay, galardonado editor de investigaciones del Sunday Herald, explicó que: “Impulsado por la codicia y una profunda falta de moralidad, el gobierno británico violó la Convención de Armas Químicas vendiendo productos químicos “que podían convertirse en armas de guerra”.

Los países que se beneficiaron de las ventas británicas, declaró Mackay, incluían a Libia, Yemen, Israel, Arabia Saudí, Chipre, India, Kenia, Kuwait, Malasia, Nigeria, Omán, Pakistán, Singapur, Eslovenia, Sudáfrica, Corea del Sur, Sri Lanka, Tanzania, Turquía y Uganda, “admitió claramente” un encargado del Departamento de Comercio e Industria.

Después del apretón de manos de Tony Blair con el coronel Gadafi en marzo de 2004, el gobierno británico anunció planes para enviar sus expertos a Libia a fin de destruir las armas químicas que había vendido, señalando que el coronel Gadafi había engañado a Blair sobre su existencia. Parecen haber olvidado que él tenía los documentos de envío. Igual a las ambigüedades del Reino Unido sobre Irak.

Entre el comienzo de la destrucción de Libia el 19 de marzo de 2011 y la toma de posesión de la OTAN el 31 de marzo de 2011, EE.UU. y el Reino Unido lanzaron 110 misiles Crucero contra un país con una población de menos de 6,5  millones de habitantes. Cuando la OTAN asumió el mando de la “intervención humanitaria”, atacó a esa mínima población con 26.500 incursiones de bombardeo.

Por supuesto no hubo lágrimas presidenciales por los niños muertos en Libia, cuya defunción debió de estar precedida de un terror inimaginable, en un ataque que tuvo dos Nombres Estúpidos, uno para EE.UU.: “Operación Odisea del Amanecer” y otro para la de OTAN: “Operación Protector Unificado”, esta última, desafía todo comentario.

El propio Gadafi perdió tres nietos pequeños y tres hijos. En 1986, en otro bombardeo de EE.UU. perdió una pequeña hija adoptada.

Momentos después de ser informada sobre su terrible muerte a manos de una turba rabiosa “protegida” por la OTAN, la secretaria de Estado Hillary Clinton apareció riendo en la televisión mientras decía: “Fuimos, vimos, murió”.

Hace tiempo que dijo: “Realmente pienso que se necesita una aldea para criar a un niño”. Ahora parece que piensa que hay que borrar del mapa la aldea, sus niños, sus padres y linchar al anciano de la aldea para tener una oportunidad de estridente regocijo en la televisión.

El 4 de diciembre de 2012, Clinton advirtió de que el presidente Bashar al-Asad de Siria podría estar moviendo, adivinad qué: “un arsenal de armas químicas”.

“Hemos dejado muy claros nuestros puntos de vista. Esta es una línea roja para EE.UU. No voy a detallar específicamente lo que haríamos en caso de tener pruebas de que el régimen de Asad ha recurrido al uso de armas químicas contra su propio pueblo, pero baste con decir que ciertamente planificamos entrar en acción en caso de que ocurriera”, dijo en una conferencia de prensa en Praga.

Por supuesto se “podrían utilizar” armas “para contener gas sarín”, según otro funcionario estadounidense. Otro agregó: “…estamos preocupados por cualquier acción que pueda significar que están dispuestos de alguna manera a utilizar esas armas químicas contra su propio pueblo [11].

Déjà vu una vez más”, como dicen.

Siria respondió el 6 de diciembre: “Siria vuelve a subrayar, por décima, centésima vez, que si tuviéramos armas semejantes, no se utilizarían contra el pueblo. No cometeríamos suicidio,” dijo el ministro adjunto de Exteriores Faisal Al Maqdad en la televisión libanesa Al Manar …”

“Tememos que exista una conspiración para suministrar un pretexto para cualesquiera intervenciones subsiguientes en Siria por parte de los países que aumentan la presión sobre Siria”. Por cierto. No se puede decir que sea la primera vez.

A finales de octubre, tropas estadounidenses llegaron a Jordania para un gran ejercicio conjunto cerca de la frontera siria. Operación Nombre Estúpido e Infantil: “Operación León Ambicioso”. Al Asad se traduce en árabe como: el león.

Irónicamente, la primera afirmación de que Siria tiene armas químicas parece haber provenido de John R. Bolton, quien según el congresista Henry Waxman persuadió a George W. Bush para que incluyera el cuento de hadas de la compra de óxido de uranio de Níger en su discurso sobre el Estado de la Unión de 2003. La afirmación no se ha demostrado, sin embargo, ya que los documentos todavía están clasificados.

Bolton está involucrado con una plétora de organizaciones menos que liberales, incluyendo el Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense, el Instituto Judío para Asuntos de Seguridad Nacional (JINSA) y la Asociación Nacional del Rifle.

En relación con Siria, también hay que recordar que el país sufre sanciones cada vez más duras desde 2004.
El exinspector jefe de Armas de Irak Scott Ritter ha escrito que: “las armas químicas tienen una vida útil de cinco años. Las armas biológicas tienen una vida útil de tres”. También emiten un “éter”, dicen los expertos, que puede ser identificado por la vigilancia satelital, a la que es seguro que Siria, como antes Irak, ha sido sometida exhaustivamente.

Dios no lo quiera, Washington, Whitehall, Tel Aviv y la coalición de los coactivos de nuevo hacen aspavientos por nada. Dios ayude al que les crea.


Notas
Fuente: Rebelión
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