jueves, 31 de octubre de 2019

Cine y estallido: los directores chilenos que documentan la movilización

A través de colectivos como Mafi, Imagen de Chile y Registro callejero, un buen grupo de cineastas locales se encuentra actualmente registrando los hechos que han sacudido al país.
Cine y estallido: los directores chilenos que documentan la movilización
Fotografía tomada por el cineasta Sergio Castro para el colectivo Imagen de Chile
Hay un fantasma que hoy recorre los lentes, teleobjetivos y celulares de muchos profesionales del registro audiovisual. Es el espíritu de Teleanálisis, el noticiero que en 1984 documentó de manera continua y aplicada las llamadas “jornadas de protestas” contra el régimen de Augusto Pinochet. En el colectivo dependiente de la revista Análisis cabía un grupo heterogéneo de trabajadores, que comulgaban a la larga con el periodismo y el cine, entre ellos Cristián Galaz, Gonzalo Justiniano o Marcelo Ferrari, por nombrar a algunos.
A 35 años de esos hechos, existen en el país al menos tres organizaciones que se encuentran documentando el estallido social que desde el viernes 18 de octubre tiene al país con movilizaciones constantes, toques de queda y demandas de todo tipo a las puertas de La Moneda. Se trata de los grupos Mafi, Imagen de Chile y Registro Callejero. En los tres, son los cineastas los que tienen la principal palabra y cuando se les pregunta por la forma de trabajar suele salir la palabra “Teleanálisis” al ruedo.
Una de las cabezas más visibles de Mafi (Mapa Fílmico de un País) es el cineasta Christopher Murray (1985), responsable del filme seleccionado en el Festival de Venecia, El Cristo ciego (2016) y realizador también de los documentales Propaganda (2014) y Dios (2019), junto a Israel Pimentel y Josefina Buschmann. “El trabajo de los cineastas y los audiovisualistas en general es muy importante en este momento”, comenta Murray. “Chile vive un proceso de estallido social que a mi generación al menos nunca le había tocado presenciar. Queremos registrar aquellas imágenes históricas, en particular las que nosotros consideramos los medios tradicionales no documentan”, cuenta el cineasta, que es además uno de los fundadores de Mafi en el año 2012.
Murray especifica que Mafi comenzó su trabajo el día sábado 19 de octubre y que en líneas gruesas son habitualmente 16 los directores que registran material audiovisual, un poco de la misma manera que antes lo hicieron en sus documentales Propaganda y Dios. “Trabajamos en distintos puntos de Santiago y también del país. En este caso hemos estado en Maipú, Peñalolén, Valparaíso, pero también tenemos registros desde otras partes del mundo. Desde París, por ejemplo. Lo que nos interesa es mostrar también la transversalidad de este movimiento”, aclara.
El colectivo Mafi, donde además hay cineastas como Maite Alberdi, Ignacio Agüero, Bettina Perut, Iván Osnovikoff o Cristián Jiménez, eventualmente podría realizar en el futuro un documental sobre los hechos del momento, pero por hoy es sólo un registro del aquí y ahora. “Tratamos además de exhibir diferentes escenarios. No siempre los más obvios. Por eso tenemos grabaciones, por ejemplo, de las brigadas de apoyo que hay en las manifestaciones para darle asistencia a quienes resultan heridos. También hemos ingresado a algunas casas o lugares cerrados para ver cómo percibe un discurso un chileno común y corriente”, dice Murray.

La conexión global

El director Sergio Castro (La mujer de barro, 2015) es el coordinador de Imagen de Chile, colectivo que por estos días también se concentra en el registro de los hechos de la calle, aunque en en este caso con una fuerte vinculación internacional. “Tenemos una red que nos permite ir proporcionando contenido audiovisual a medios extranjeros como The Guardian, Libération o TV5, por nombrar sólo tres. Son muchos más”, explica Castro (1979), quien para esta iniciativa se asoció con la productora Florencia Larrea (Dry MartinaTengo miedo torero).
El grupo de Imagen de Chile a su vez también está asociado al colectivo Registro Callejero y a la Asociación de Productores Independientes de Chile (API). Mutuamente se retroalimentan de material audiovisual que tendrá salida internacional y en el que, según Castro, también participarán músicos chilenos para efectos de bandas sonoras en los casos de pequeñas cápsulas audiovisuales. “También, por supuesto, existe la idea de generar en el mediano o largo plazo un documental multi-autoral. Es mi intención al menos”, dice el realizador nacional.
Imagen de Chile se encuentra trabajando en colaboración estrecha con el Instituto Nacional de Derechos Humanos y al mismo tiempo debe realizar un proceso de confirmación y descarte de la información audiovisual que recibe. “Como recibimos noticias o datos de muchos colaboradores, no sólo cineastas, debemos chequear que sean informaciones reales y no falsas”, explica Castro sobre el grupo, donde colaboran cineastas como Sebastián Lelio, Alejandro Fernández Almendras, Dominga Sotomayor, Pepa San Martín o Alicia Scherson, entre muchos. También participan productores de cine, entre ellos Gabriela Sandoval y Carlos Núñez, de Storyboard Media (Pacto de fugaSantiago-Italia).
“De alguna manera uno sigue la herencia de Teleanálisis, sobre todo cuando nos dimos cuenta que en el proceso de las movilizaciones han existido varios atropellos de los derechos humanos”, dice Sergio Castro.
Fotografía del artista callejero Caiozzama para el colectivo Imagen de Chile

miércoles, 30 de octubre de 2019


El «reventón social» en Chile: una mirada histórica

27.10.2019










 “Solo faltaba una chispa (cualquier chispa) que, crispando la piel de los adolescentes de Chile, que vienen mostrando más sensibilidad histórica e irritabilidad política que cualquier otro sector de la sociedad, hiciera estallar todo. Esa chispa llegó con el aumento del metro y la represión que sucedió al movimiento por la «evasión masiva»”. Así reflexiona el historiador Gabriel Salazar en la siguiente columna, publicada originalmente por nuso.org, que CIPER ofrece a sus lectores.
*Esta columna fue publicada originalmente en nuso.org
Desde el 18 de octubre sacude Santiago y el resto de Chile una masiva protesta social, en la que amplios sectores medios y de las clases populares han concurrido a manifestar su rechazo al modelo neoliberal vigente. La protesta ha redundado en grandes marchas, «caceroleos» multitudinarios y enormes destrozos, saqueos e incendios en estaciones del tren subterráneo, supermercados y multitiendas, lo que ha conmovido profundamente a la opinión pública nacional e incluso internacional.
Sin duda, se trata del «reventón social» más extendido, violento y significativo que ha vivido el país en toda su historia. Y el único, además, que hasta ahora no ha dado lugar a una sangrienta masacre como respuesta por parte de los aparatos policiales y militares del Estado central. Dadas esas características, se hace necesario trazar algunas perspectivas históricas mínimas para precisar su especificidad política y sus posibles proyecciones.
1. Debe tenerse en cuenta que en Chile, desde 1973, se impuso por la violencia extrema un modelo neoliberal «de laboratorio», por la necesidad estratégica de demostrar, en el marco de la Guerra Fría, que la economía de mercado podía generar «desarrollo económico social» y no solo «subdesarrollo», como se planteó en el Tercer Mundo en las décadas de 1960 y 1970.
A esos efectos se dictó la Constitución de 1980 (ilegítima), se aplicó el modelo neoliberal diseñado por la Universidad de Chicago, se habilitó la entrada libre para el gran capital financiero internacional y, por la reactivación económica producida por ese capital, se integró a Chile en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), por su carácter paradigmático. Para salvar ese modelo, se retiró al general Augusto Pinochet del comando superior del proceso (era disfuncional), y la vieja clase política civil chilena aceptó administrar la herencia recibida, como premio por traicionar sus viejas lealtades socialistas o estatistas.
Crédito: Migrar Photo
El rechazo de la ciudadanía a la tiranía militar, a la llamada «transición a la democracia» y al gobierno que encabezó, desde 1990, el presidente Patricio Aylwin fue inmediato y, además, creciente. En 1991, una encuesta pública realizada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) demostró que 54% de los chilenos adultos rechazaba, no creía o no confiaba ni en el Estado ni en los partidos políticos, y menos aún en los políticos. Esa cifra fue creciendo consistentemente desde entonces y alcanzó entre 2017 y 2019 cifras que fluctuaban entre 80% y 95%. Es decir, junto con la crisis por ilegitimidad de nacimiento, el modelo neoliberal chileno fue acumulando una crisis de representatividad que llegó a ser casi absoluta. Es decir, se generó una caldera cívica que podía estallar en cualquier momento si no se le aplicaban válvulas de compensación eficientes. Finalmente, el estallido se produjo en el weekend pasado.
2. Durante décadas (1938-1973), el Estado y las grandes universidades chilenas jugaron un papel de investigación, planificación y centralización de las políticas de desarrollo. Eso convirtió al Estado y al sistema de partidos políticos en una gran maquinaria patriarcal: el Estado era empresario desarrollista; protector asistencial de trabajadores, mujeres y niños; promotor de reformas estructurales (reforma agraria, educacional, tributaria, etc.) y, finalmente (durante los gobiernos de Eduardo Frei Montalva y Salvador Allende Gossens), fue un Estado revolucionario (en libertad y legalidad).
La conversión en Chile del Estado liberal en un Estado patriarcal-planificador (providence state lo llamaron sociólogos norteamericanos) transformó a la ciudadanía «sociocrática» (soberana) del periodo 1918-1925 en una «masa callejera» disciplinada, demandante y protestante, seguidora de caudillos y vanguardias, respetuosa de las leyes vigentes y, sobre todo, de la Constitución de 1925 (ilegítima).
Ese tipo de Estado (liberal, pero reformista y revolucionario) experimentó una crisis económica sostenida entre 1945 y 1970, y una crisis política catastrófica en 1973. Como se sabe, la tiranía militar eliminó ese Estado y ese tipo de ciudadanía desde 1973, mediante un brutal triple shock. Eliminó con ello tanto la política revolucionaria de la izquierda como la política reformista del centro. De este modo, la ciudadanía, y en especial la clase popular, debieron comenzar a construir un camino político distinto. Por eso, cuando en 1991 54% de los chilenos rechazó el modelo neoliberal, la ciudadanía ya no era «masa seguidora» sino «movimiento social»; esto es, gente que tendía a pensar por sí misma y adoptar posiciones políticas autónomas, con creciente independencia de los partidos políticos.
De ese modo, en 2001,50.000 estudiantes de enseñanza media salieron a la calle, en el llamado «mochilazo», para rechazar el modelo neoliberal gritando una consigna revolucionaria: «¡La asamblea manda!». Esto puede traducirse como «Mandamos nosotros, no los partidos ni el gobierno». En 2006 salieron a la calle ya no 50.000 en Santiago sino 1.400.000 adolescentes en todo Chile, en las protestas conocidas como el «pingüinazo»; y gritaban lo mismo. El PNUD, que venía observando el proceso desde 1991, diagnosticó: «En Chile está en marcha un proceso de ciudadanización de la política». En 2011, en esa misma lógica, se movilizaron masivamente los estudiantes universitarios. Desde 2012, lo hicieron las asambleas ciudadanas territoriales (en Freirina, Punta Arenas, Aysén, Calama, Chiloé, Pascua Lama, etc.) y en 2018, masivamente, la marea feminista.
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3. Los gobiernos neoliberales de fines del siglo XX y comienzos del siglo XXI (de Patricio Aylwin, Eduardo Frei Ruiz Tagle, Ricardo Lagos, Michelle Bachelet y Sebastián Piñera), sin atender a la dirección a la que apuntaba el movimiento ciudadano, no hicieron más que completar y perfeccionar el modelo neoliberal original dándole una apariencia modernista, democrática y futurista. Todo ello bajo el apotegma de que Chile era el «jaguar» de América Latina, una analogía con los «tigres» del Sudeste asiático… De este modo, privatizaron la educación, la salud, el agua natural y potable, la previsión, el transporte, las comunicaciones, las carreteras, la pesca, los bosques y las salmoneras y permitieron gigantescos entendimientos ilegales entre las grandes empresas y multimillonarios desfalcos y evasiones tributarias.
Al mismo tiempo, la clase política civil se consolidaba como «carrera profesional» altamente remunerada, mientras persuadía a la clase política militar a compartir responsabilidades y la defensa de una fluida inserción de Chile en la economía globalizada, para permitir que las grandes inversiones extranjeras continuaran dentro del país impulsando su «desarrollo». Esta política descargó un enorme peso sobre los ingresos de la clase popular y en los grupos medios.
La extracción de plusvalía se incrementó rápidamente y llegó a un nivel absoluto, disimulándose detrás de una gigantesca oferta de créditos de consumo, que permitió a los pobres consumir lo que deseaban comprando a crédito las mercancías que dan «estatus» de clase media. Así, según informes difundidos en la prensa, un hogar chileno promedio carga una deuda equivalente a casi 75% de su ingreso familiar y ocho veces el total de sus ingresos en un año. Todo es mercancía y todo se paga a crédito (incluyendo la salud, la educación y los 480.000 automóviles nuevos que año tras año se importan en el país). La plusvalía absoluta se disimula detrás de un crédito inflado al máximo. Por eso, el desarrollo en Chile ya no se mide en el aumento de la «producción», sino en el aumento de las «transacciones comerciales». La explotación extrema se esconde, pues, detrás del púdico velo del hiperconsumismo.
4. A la crisis por ilegitimidad sistémica y a la crisis de representatividad política se suma, pues, la de la plusvalía absolutizada escondida detrás del consumismo. Y como si fuera poco, esta olla de presión carece de válvulas de escape o de compensación. Primero, porque en Chile ya no hay izquierda, ni dentro ni fuera del Parlamento: todos los partidos respetan la Constitución de 1980 y/o promueven reformas promodelo; segundo, porque las ideologías revolucionarias (todas ellas eran importadas) fracasaron con Salvador Allende y Miguel Enríquez después de 1973 –aunque hay una nueva izquierda, los nuevos partidos son percibidos como el sector juvenil de la vieja clase política–; tercero, porque las ONG de los años 1980 y 1990, que trabajaron inmersas en la sociedad civil y para la sociedad civil, ya no existen; cuarto, porque todas las universidades actuales están impregnadas por la praxis neoliberal (individualismo, obsesión por el currículum personal, competencia entre intelectuales y entre universidades, internacionalización de sus académicos y sus papers, masas estudiantiles desconcertadas, etc.), razón por lo que ya no piensan los problemas del país y de la ciudadanía, sino sus carreras académicas individuales, y quinto, porque los políticos y los partidos, aparte de su campaña electoral (exacerbada porque se les paga una cantidad de dinero por cada voto que obtienen), no tienen contacto real ni permanente con sus bases electorales, etc. En resumen: el importante proceso de ciudadanización de la política que detectó el PNUD hace ya casi 20 años carece de apoyo teórico, de definiciones políticas y de acompañamiento orgánico, pues se trata de un proceso nuevo y de un tipo de política que, si bien se ha practicado en el pasado, está aplastada por un enorme bloque de conveniente amnesia teórica. El desconcierto político de los ciudadanos agrega, pues, por su lado, un ancho tapón que retarda la explosión «coherente» de la caldera total.
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5. En ese contexto, el actual gobierno (de derecha y neoliberal puro) que, paradojalmente, fue elegido por segunda vez –no consecutiva– con una mayoría significativa, se sintió cómodo para iniciar una serie de propuestas legales tendientes a perfeccionar aún más la rentabilidad empresarial, apostando a que esa rentabilidad es la base del desarrollo excepcional de Chile, un modelo neoliberal que es ya el más perfecto del orbe. Enceguecido por su triunfo electoral, Piñera no tomó en cuenta la cuádruple caldera de presión que tenía bajo sus pies.
La actitud y las declaraciones del presidente Piñera son patéticamente expresivas de esa ceguera («somos un oasis en la convulsionada América Latina»). Por eso, solo faltaba la chispa (cualquier chispa) que, crispando la piel de los adolescentes de Chile (que han demostrado desde el siglo XX que tienen más sensibilidad histórica e irritabilidad política que los estudiantes universitarios y el proletariado juntos), hizo estallar todas las calderas a propósito de una aparente nimiedad: un alza de 30 pesos (0,04 dólares) en la tarifa del Metro de la capital, un sistema de transporte particularmente caro. Cuando la opresión sobre la ciudadanía total es múltiple y llega a un punto barométrico extremo, cualquier bengala puede producir el estallido de una crisis larvada y alargada por demasiado tiempo.
6. Chile ha tenido, desde el siglo XVI, un «bajo pueblo» demográficamente mayoritario pero majaderamente maltratado, el pueblo mestizoDesde el siglo XVII y hasta el día de hoy, el pueblo mestizo ha constituido entre 52% y 68% de la población nacional. Nació como un pueblo sin territorio, sin acceso legal a la propiedad, sin memoria propia, sin lenguaje propio y –por decisión del rey de España y después por conveniencia de la oligarquía mercantil chilena– sin derecho escrito.
No siendo «sujetos de derecho», desde 1600 hasta 1931 (año en que se sancionó el Código del Trabajo), los hombres y las mujeres del pueblo mestizo chileno pudieron ser abusados impunemente en todas las formas imaginables, incluyendo la violación, la tortura y la muerte. Debido a esta situación, vivieron, entre 1600 y 1830 aproximadamente, como vagabundos a pie y a caballo (los hombres), y en miserables rancheríos suburbanos (las mujeres abandonadas). No pudieron, pues, vivir ni en parejas, ni en pueblos. Se llenaron de niños «huachos» y no pudieron ser ciudadanos formales. Reprimidos en todas partes como «afuerinos y merodeadores», como sospechosos y «enemigo interno», intentaron convertirse en productores: campesinos, chacareros, pirquineros y artesanos.
Como no tenían derechos, en esa condición fueron expoliados salvajemente por los propietarios, prestamistas, molineros, habilitadores, militares e incluso por los «diezmeros» de la Iglesia católica. Desesperados, muchos se fueron a los cerros y la cordilleras, donde se transformaron en colleras, gavillas, cuatreros y montoneros, que asaltaron y saquearon haciendas, fundos y pueblos enteros. El bandidaje rural chileno se extendió desde 1700 hasta aproximadamente 1940. Ni la Policía ni el Ejército pudieron eliminarlos. De todos modos, por la presión excesiva, decidieron, desde 1880, emigrar a las grandes ciudades, las que cercaron con rancheríos y conventillos. La ciudad mestiza llegó a ser tres veces más grande que la «ciudad culta» de la oligarquía. Como ni en el espacio rural ni en el espacio urbano fueron integrados por una economía productiva en expansión (la oligarquía mercantil hizo abortar tres movimiento de industrialización en Chile), el «roto» rural o minero fue reemplazado y multiplicado con creces por el roto urbano.
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Esto explica el hecho que, cada vez que en Chile se desató un desorden político institucional, las masas mestizas urbanas salieron de su periferia, invadieron y saquearon el centro comercial y a veces residencial de la ciudad. Así ocurrió en Valparaíso, en 1903; en Santiago, en 1905 y 1957, y en varias ciudades del país durante la tiranía militar (entre 1983 y 1987, sobre todo). En todos los casos protagonizaron una «reventón social» que remeció a nivel de pánico la institucionalidad política y la seguridad de la clase dirigente, y abrió procesos de cambio estructural que nunca maduraron del todo.
Hasta 1989, los múltiples reventones sociales no habían logrado fraguar con éxito en Chile ninguna revolución social. El modelo neoliberal impuesto por Pinochet ha producido un gran desarrollo transaccional y consumista, pero este desarrollo solo ha disfrazado al pueblo mestizo con un barniz consumista que no ha alterado en nada su marginalidad crónica, su ausencia de identificación profunda con la cultura occidental que tanto ama la oligarquía chilena y su honda rabia por haber sido por siglos un sujeto sin integración total a la sociedad moderna. Por eso, la destrucción de la materialidad de aquella cultura (lo que ha hecho sistemáticamente desde el siglo XIX) reapareció de nuevo el weekend pasado, como una apoteosis del consumismo (robo y saqueo de mercancías: su guerra de recursos multicentenaria) y a la vez como sabotaje violento contra el sistema que los excluye (destrucción e incendio de supermercados y shopping centers, símbolos de ese sistema).
7.Todo indica que la ciudadanía y el pueblo mestizo le dieron al modelo neoliberal chileno un golpe letal, del cual muy difícilmente se recuperará. Y como ni el Ejército ni la Policía desencadenaron una represión sangrienta sobre el pueblo amotinado, se ha abierto una brecha inesperada por donde la ciudadanización de la política puede avanzar y desplegarse.
Muchas comunidades y grupos tienen conciencia de esta posibilidad. El problema es que no tienen una experiencia cabal de esto, ni memoria histórica, ni agentes intelectuales y políticos que estén en condiciones de ayudarlos en este trance. Porque si la brecha existe, el plazo histórico para avanzar es relativamente corto, porque la clase política civil aprobará rápidamente leyes populistas para atemperar la coyuntura y asegurar su estabilidad en el poder (ya redujeron a la mitad su dieta parlamentaria). Esto es complicado, porque el enemigo del pueblo ya no es tanto, hoy, la burguesía en sí o el imperialismo en sí, como en el pasado, sino una clase política civil que no ha representado nunca directamente al pueblo y que escuda a los capitales internacionales a los cuales protege y de los cuales depende su «desarrollo» como clase. La ciudadanía chilena necesita audacia y creatividad, y actuar con rapidez, tomando el camino más corto para validar asambleas de base por todas partes, a efectos de llegar federadamente a una Asamblea Nacional Constituyente que dicte las normas constitucionales que le inspiran su conveniencia y su sabiduría deliberante. Hay células de este tipo por todo Chile. Hay una ley, la Nº 20.500, de Participación Ciudadana, que le proporciona el procedimiento y las articulaciones institucionales para culminar su tarea. Ya estalló la chispa para que la presión revolucionaria ínsita en esta rebelión pueda desplegarse y orientarse. Pero el «peso de la noche» (que ya dura dos siglos) y la debilidad teórica y política conspiran en su contra. Pero es necesario confiar en el instinto humano, social y comunitario de una ciudadanía despierta y deliberante.

viernes, 25 de octubre de 2019







Analista prevé que Piñera no termina su

mandato tras un colapso económico y político


Fernando Duque, cientista político que vaticinó el año pasado el triunfo de Donald Trump y recientemente el de Sebastián Piñera, prevé, en un nuevo artículo escrito el pasado 11 de diciembre, una crisis económica global que en Chile tendrá efectos políticos que pondrán término a un largo ciclo histórico liberal iniciado a mediados del siglo pasado.  “Hay una crisis sistémica en plena gestación, que se precipitará a partir de los próximos dos años”. Para el profesor Duque, doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales por la Universidad de California, la crisis económica global estará detonada por la iliquidez en el pago de pensiones en Estados Unidos, evento ya estudiado por varios analistas. Esta crisis financiera se traducirá en que EE.UU. dejará de importar bienes y servicios del resto del mundo.
Duque advierte que en dos años más se incrementará la campaña proteccionista iniciada en el año 2017. “Como respuesta a todo esto, el resto de los países adoptaron una política similar. De esta forma, la globalización liberal iniciada en 1980, murió ignominiosamente abandonada por sus creadores originales. La orgía de colapsos bancarios, desfalcos y otras catástrofes financieras inundaron todos los rincones del planeta”.
Los análisis de Fernando Duque tienen antecedes desde la década pasada. Se le reconoce como uno de los científicos sociales que advirtieron de la crisis de las subprimes en Estados Unidos. El 2006 anticipó este evento, publicado en el diario El Llanquihue, y sus efectos sobre la economía chilena, los que aún persisten.
Pero, sin lugar a dudas, los elementos más controversiales de su último análisis son las consecuencias políticas locales del colapso económico. Para el doctor Duque hacia finales de esta década Chile tiene la gran posibilidad de terminar con el régimen neoliberal.
El texto de marras fue escrito antes de la Segunda Vuelta electoral. En la oportunidad, Duque hizo un llamado que le valió no pocas críticas desde la socialdemocracia y la misma izquierda. En un acto directo, no sin valentía, llamó a votar por Sebastián Piñera: “El verdadero izquierdista debería votar el próximo 17 de diciembre de manera tal que el próximo presidente sea de derecha. Esta peculiar propuesta es lo que en la filosofía marxista se denomina “teoría de las contradicciones” .
“Esta vez la izquierda chilena debería hacer todo lo humanamente posible para que la futura crisis del año 2020 destruya para siempre la ideología liberal. Para que esto ocurra el liberalismo debe estar a cargo del poder en Chile”, condición que en este momento se cumple y se cumplirá a mayor cabalidad a partir del marzo del 2018.
A causa de esta crisis global, la situación económica chilena, que registra en estos momentos un evidente estancamiento, “se intensificó a principios del año 2020. El presidente Piñera sufrió los mismos problemas que afectaron al presidente Ibáñez en el año 1929. Fue así como Piñera fue obligado a renunciar a fines del año 2020”, prevé Duque.
El siguiente es el artículo completo:
Estamos a comienzos de la tercera década del siglo XXI. A fines del año 2020, el desastre económico en Chile es tan grande que el presidente electo a fines del año 2017, renuncia a su cargo y abandona el país. De esta manera se produce un cambio político parecido al que puso término a la primera república liberal en el año 1829 y luego a la segunda república liberal en el año 1920. Ahora se dará término a la tercera república liberal.
En efecto, hace 100 años, en 1920, el sistema político nacional cambió drásticamente con la llegada al poder de Arturo Alessandri Palma. En aquella fecha se produjo la sepultura de la mal llamada “república parlamentaria”. Este fue un engendro político que traicioneramente se instaló en el país, después de la muerte del presidente Balmaceda en 1891.  Es necesario recordar que Alessandri Palma ganó la elección de 1920 sólo gracias a la enorme crisis económica que se produjo en Chile después del fin de la primera guerra mundial en 1918. El precio del salitre chileno se fue al suelo y el país volvió a vivir el caos económico que se desencadenó con la gran crisis económica que afectó al planeta entre 1910 y 1914.
También es necesario brevemente recordar algunos otros hechos históricos relacionados y pertinentes. La primera república liberal se creó en Chile en 1810 y gracias a ella el país  dejó de ser colonia española. Esta primera república liberal tuvo el gran mérito de crear la independencia nacional y con ello lograr la liberación de una brutal y salvaje tiranía española que duró tres siglos. Desafortunadamente, este nuevo sistema liberal no fue capaz de desarrollar socioeconómicamente a la nueva república. Por el contrario, la larga guerra de independencia, más las constantes luchas entre distintos sectores liberales que se disputaban el poder, terminaron por arruinar social y económicamente a Chile. Ni la elite ni el pueblo tuvieron la sofisticación ni la cultura política necesaria para hacer funcionar adecuadamente el sistema liberal. Las ideas de Locke. Montesquieu, Adam Smith y muchos otros, no fueron comprendidas por una elite con cultura feudal y un pueblo que solo soñaba con menos injusticia social. La anarquía de la primera república liberal fue finalmente sepultada en la batalla de Lircay a fines de la segunda década del siglo XIX.
De las cenizas de este liberalismo corrupto y anárquico nació la primera república estatista, intervencionista y antiliberal. Esta fue la también llamada república portaliana. Ella, al tener una idea y cultura política congruente con la cultura nacional, fue indudablemente un gran éxito. La república portaliana, o primera república estatista, fue capaz de crear un desarrollo socioeconómico acelerado que duró 62 años. Este exitoso modelo de desarrollo económico puso a Chile a la cabeza del desarrollo latinoamericano. La bonanza económica y social floreció y se desarrollo entre 1829 y 1891.
Desafortunadamente con la guerra civil de 1891, las cosas cambiaron drásticamente en Chile. El imperio británico, el hegemón de aquellos años, organizó y financió una victoriosa rebelión contra el presidente Balmaceda.  Así nació el engendro llamado “república parlamentaria” y también denominada segunda república liberal. Nuevamente, debido a la incompatibilidad entre sistema político y cultura política existente, esta segunda república liberal, cayó en un nivel de corrupción y decadencia política generalizada, nunca antes experimentada en el país. Esta corrupción y decadencia política afectó a todas las clases sociales, entre 1891 y 1919, además arruinó a la enorme mayoría de la población nacional.
De las cenizas de este segundo fracaso liberal, nació la segunda república estatista, intervencionista y antiliberal en 1920, y ella duró hasta 1973.[i] Desafortunadamente esta segunda república estatista fue destruida por una crisis económica global y un sangriento golpe militar. Nuevamente, la traición y sedición fue planeada desde el extranjero. En este caso desde los Estados Unidos, donde Richard Nixon y Henry Kissinger tuvieron un rol fundamental.
La tercera (y es de esperar, última) república liberal se inició con la brutal y sanguinaria dictadura de Pinochet en 1973. Ahí se consolidó a sangre y fuego (murieron alrededor de 3 mil personas y cientos de miles salieron al exilio), el nuevo modelo neo liberal fue inventado en la universidad de Chicago y adaptado al país por profesores de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Desde el punto de vista económico, las ideas políticas más importantes que se implantaron fueron la jibarización del Estado, el libre mercado, la libre empresa, el libre comercio, el crecimiento nacional en base a materias primas y finalmente una furiosa y despiadada explotación laboral. Como resultado de todo esto Chile creó una clase de super ricos (representando el 1% de la población), una clase media acomodada (19% de la población) y una clase explotada equivalente al 80% de la población. Es este tercer y fracasado engendro liberal el que finalmente fue eliminado a comienzos de la tercera década del siglo XXI.
Los chilenos que se hicieron cargo del Estado en el año 2020, rápidamente implantaron medidas populistas y revolucionarias, similares a las que ya se habían practicado en décadas anteriores en Cuba, Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia. Con políticas públicas favorables a las enormemente mayoritarias masas populares, los nuevos líderes rápidamente consolidaron un efectivo y aplastante poder político. Los nuevos revolucionarios firmemente afincados en las riendas del poder, se las arreglaron para neutralizar el ejército regular y al mismo tiempo crear una enorme guardia civil armada (similar a la creada por Portales en el siglo XIX y luego Chávez en el siglo XXI). Los nuevos líderes convocaron a una asamblea constituyente, la cual produjo una nueva constitución que finalmente reemplazó al engendro político creado por la dictadura pinochetista. Posteriormente, en el año 2021 se llamó a elecciones para la presidencia de la república, el congreso nacional y otras autoridades regionales y locales. En esa ocasión fue elegido como presidente un líder populista con una contundente y aplastante mayoría.
No obstante, esta vez la anarquía total fue evitada, ya que el Frente Amplio siguió su proceso de institucionalización y para el año 2020 estaba listo para tomar el poder y gobernar efectivamente. De esta forma nació la tercera república estatista, intervencionista y antiliberal.
La nación chilena, después de 130 años de soledad y de experimentos fallidos, al fin ha encontrado un sólido rumbo hacia el progreso y el desarrollo civilizacional. Con la gran mayoría del pueblo firmemente organizada en un solo, poderoso y progresista partido revolucionario, se inició la tercera  república estatista, intervencionista y antiliberal,
¿Pero qué fuerzas, eventos y tendencias podrían explicar el inmenso triunfo del populismo izquierdista en Chile?
Es preciso recordar que el gobierno de la presidente Bachelet, se debilitó a fines del año 2015. Esto debido a la incapacidad presidencial para explicar y transparentar los gravísimos errores éticos de su administración. Nunca pudo explicar satisfactoriamente el tráfico de influencias que afectaron a su familia. Tampoco pudo conseguir que políticos destacados de la Nueva Mayoría fueran efectivamente castigados por haber recibido dinero para financiar sus campañas electorales de parte de empresarios pinochetistas. En este ambiente malsano de alta corrupción y decadencia política, la administración Bachelet, logró pasar algunas reformas importantes. La derecha vociferó que estas reformas eran la causa del hundimiento económico del país, y la izquierda radical reclamó que las reformas eran un maquillaje grotesco en la cara de un enfermo terminal. La administración Bachelet, debida a la falta de “fundamentos” de su líder, sólo fue capaz de crear condiciones suficientes y necesarias para producir un gran desorden institucional.[ii]  El gobierno de la presidente Bachelet, se enfrascó en una lucha con la oposición derechista y también contra estudiantes, obreros y pobladores radicalizados de izquierda. Este desgaste, más ataques inclementes de la naturaleza (terremotos, inundaciones, incendios) incapacitaron al gobierno y a su administración pública para enfrentar con éxito los enormes desafíos que la diosa fortuna había preparado para la nación chilena.
En el año 2016, las materias primas siguieron su desplome iniciados en el 2013. Además algunos yacimientos mineros se cerraron y algunas huelgas paralizaron la producción de minas de cobre importantes. Todos estos problemas crearon las condiciones necesarias para que Sebastián Piñera fuera electo presidente de Chile a fines del año 2017.
No obstante la diosa fortuna no fue benigna con el nuevo presidente. Los conflictos y disturbios sociales se incrementaron sustancialmente en los años 2018 y 2019. A fines del año 2020, los Estados Unidos cayeron en una gigantesca crisis económica. Esta fue muchas veces peor que las crisis del año 1929 y luego la del año 2007. Todo esto debido en gran parte, al hecho de que una gran cantidad de ciudadanos estadounidenses, nacidos después de 1945, alcanzaron la edad de 70 años. De acuerdo con la ley de jubilaciones IRISA (The Employee Retirement Income Security Act del año 1974 y firmada por el presidente Ford el 2 de septiembre de ese año y luego reformada 22 veces entre 1975 y el año 2001), los estadounidenses debieron adoptar un nuevo sistema de pensiones denominado “contribuciones definidas” (DC). En este nuevo sistema los trabajadores y empleados sólo sabían con exactitud cuánto dinero se les descontaba mensualmente de su sueldo para financiar su retiro o pensión. No obstante, ellos no sabían cuanto iba a ser la cantidad de la pensión al llegar la fecha de la jubilación. Este nuevo sistema reemplazó al sistema de reparto o también llamado “Defined Benefits” (DB) o llamados beneficios definidos. En este último sistema, el trabajador sabe con precisión cuanto será el monto de la jubilación que recibirá mensualmente cuando llegue la hora de retirarse y pensionarse. En este antiguo sistema (DB) cada ciudadano contribuye a un fondo común donde contribuyen tripartitamente el trabajador, el patrón y el Estado. En el nuevo sistema de contribuciones definidas (DC) sólo contribuye el trabajador. Aquí los patrones y el Estado se desentienden del sistema previsional. El trabajador o empleado está obligado a entrar en un fondo privado de pensiones y estos fondos a su vez, invierten el dinero en bonos, acciones y otros papeles financieros. Por lo tanto, si las inversiones hechas a través de los años por el fondo de pensiones han sido exitosas, el trabajador en teoría puede retirarse con una pensión millonaria. Por el contrario, si las inversiones por el fondo de pensiones han sido mal hechas, el trabajador caerá en la pobreza al tiempo de su jubilación.
Además de toda esta indeterminación y precariedad de este sistema (DC) o contribuciones definidas, los contribuyentes no pagan los impuestos al Estado durante su periodo de trabajo o servicio activo. Todos estos impuestos se deben pagar cuando el empleado o trabajador cumpla los 70 años. En el año 2016, cumplieron 70 años más de un millón de ciudadanos nacidos después de la segunda guerra mundial (baby boomers). Para el año 2020, habrá varias decenas de millones de ciudadanos con 70 años o más. [iii]
De esta manera es como a partir del año 2016 millones de ciudadanos cumplieron 70 años y cómo luego esta masa humana descubrió con espanto que sus jubilaciones miserables no alcanzaban para mantener el nivel de vida al cual ellos estaban acostumbrados. En el año 2020, decenas de millones de ancianos a fin de poder cancelar sus deudas al fisco y costear sus gastos médicos se vieron obligados a vender rápida y simultáneamente los bonos, acciones y otros papeles incluidos en sus fondos de pensiones tipo DC o también llamados K-401. Esta venta masiva de papeles a su vez provocó el pánico financiero y las bolsas de valores en los Estados Unidos se desplomaron estrepitosamente. Esta fue una crisis mucho mayor que la del año 29 del siglo XX y que la del año 2007 del siglo XXI.[iv]
Esta catástrofe depresiva en la gran potencia del norte, naturalmente, como un maremoto gigante, también inundó al resto del planeta. Para tratar de salir de la crisis, los Estados Unidos dejaron de importar bienes y servicios del resto del mundo. Se intensificó así la campaña proteccionista iniciada en el año 2017. Como respuesta a todo esto, el resto de los países adoptaron una política similar. De esta forma, la globalización liberal iniciada en 1980, murió ignominiosamente abandonada por sus creadores originales. La orgía de colapsos bancarios, desfalcos y otras catástrofes financieras inundaron todos los rincones del planeta. Naturalmente que a causa de esta crisis global, la recesión económica chilena se intensificó a principios del año 2020. El presidente Piñera sufrió los mismos problemas que afectaron al presidente Ibáñez en el año 1929. Fue así como Piñera fue obligado a renunciar a fines del año 2020.
No obstante, esta vez la anarquía total fue evitada, ya que el Frente Amplio siguió su proceso de institucionalización y para el año 2020 estaba listo para tomar el poder y gobernar efectivamente. De esta forma nació la tercera república estatista, intervencionista y antiliberal. Este fundamental hecho histórico puso fin a la incongruencia fundamental entre cultura política y sistema político. La inmensa mayoría del pueblo chileno jamás aceptó la esencia de la cultura política liberal. Su preferencia por un Estado fuerte y solidario se remonta a las primeras décadas del siglo XIX. Este fue el sueño de Portales, Balmaceda, Aguirre Cerda y Allende.
Para finalizar es necesario concluir que la severa crisis económica provocada por los altos precios del petróleo, arruinó los planes del presidente Allende en 1973. Esta vez la izquierda chilena debería hacer todo lo humanamente posible para que la futura crisis del año 2020 destruya para siempre la ideología liberal. Para que esto ocurra el liberalismo debe estar a cargo del poder en Chile. En otras palabras, el verdadero izquierdista, debería votar el próximo 17 de diciembre de manera tal que el próximo presidente sea de derecha. Esta peculiar propuesta es lo que en la filosofía marxista se denomina “teoría de las contradicciones”
[i]  Para mayores detalles y más información sobre la historia política chilena cubriendo el periodo 1830 – 1940,  sírvase ver: F.Duque, 110 Años de Desarrollo Político en Chile (1830 – 1940  Dictus Publishing Saarbrücken, Alemania. 2013
[ii]  Estos son los “fundamentos” que Maquiavelo discute y analiza en sus numerosas obras politológicas. Ellos son: primero, ser educado y sabio en política así como un gran filósofo; segundo, ser astuto como la zorra, que evita todas las trampas que los cazadores ponen en su camino; y tercero,  ser valiente y feroz como el león, para luchar y triunfar por sus ideales.  Ver F. Duque Maquiavelo un Cientista Político Moderno  Una interpretación Práctica para gobernantes latinoamericanos del siglo XXIDictus Publishing Saarbrücken, Alemania. 2013
[iii] Kiyosaki señala textualmente que “muchos individuos de la generación baby boomers no contribuyen a sus nuevos planes de retiro. Además los que contribuyen no lo hacen en la forma suficiente. Muy pocos están conscientes de los enormes riesgos que tienen los bonos, las acciones y los fondos mutuos. Con facilidad los fondos mutuos pueden caer a cero si se produce un colapso bursátil. Cuando esta generación se dé cuenta de todos estos riesgos y además se ven obligados a pagar sus impuestos al Estado, entonces todos ellos se retirarán en masa del mercado. Ellos venderán sus papeles en forma simultánea y así el mercado colapsará. Esta crisis bursátil será la más grande del mundo. El problema principal es que mucha gente no está preparada con educación financiera suficiente para enfrentar el mercado. Son estos inversores amateur y sin adecuada educación financiera la principal causa del colapso bursátil. Está claro que al menos el 80% de la generación baby boomers para el año 2020, no tendrá suficiente dinero para retirarse y pagar todos sus gastos. Además, otros millones de ciudadanos también caerán en el pobreza. Después que este colapso financiero ocurra, el gobierno de los Estados Unidos no podrá apoyar a más de 150 millones de ciudadanos urgentemente necesitados de apoyo gubernamental para solventar gastos médicos,  y otros gastos de vida indispensables. Hay 75 millones de nacidos después de 1945 y serán 150 millones los necesitados por que hay que agregar también ciudadanos vivos de generaciones anteriores. También hay que agregar millones de inmigrantes que aumentarán exponencialmente el número de indigentes. En el futuro, debido a los avances médicos que extienden la vida, la mitad de la población de Estados Unidos requerirá más y más apoyo gubernamental y esto es así pues ellos no han sido preparados financieramente para enfrentar a la vejez.  A toda esta masa humana hay que agregar los millones de empleados federales, estatales y locales que esperan que el gobierno les de su pensión de beneficios definidos (DB) tal como esto ha sido prometido. En conclusión, hay demasiada gente que ha sido endoctrinada en este modelo asistencialista y ahora espera que el gobierno los ayude” Robert T. Kiyosaki Prophesy  Warner Books Edition, New York, 2002 ps. 42 – 43.
[iv] Ver periódico británico The Economist del 9 de abril de 2011 donde hay dos largos artículos sobre este gigantesco problema. En la página editorial se incluye “70’ or bust. Current plans to rise the retirement age are not bold enough”. Además ver un informe especial de 20 páginas titulado “Pension falling short” Ahí se señala el enorme peligro que se cierne sobre el planeta. Se indica que si este problema no es rápidamente resuelto, es altamente probable que se produzca un debacle financiero mucho peor que el que atacó al planeta en el año 1929.
Fernando Duque Ph.D.
Cientista Político
Artículo publicado en la edición N° 220 de El Ciudadano en su versión impresa.

lunes, 14 de octubre de 2019

Resumen: “¡Cómo os atrevéis! ¡Habéis robado nuestros sueños!” Son las palabras de Greta Thunberg que retumbaron en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ante la atónita mirada de los asistentes a la Cumbre del Clima que se celebraba en Nueva York. Tiene 16 años, la llaman “la voz del planeta”, es una mujer y no piensa quedarse de brazos cruzados mientras aquellos que le triplican la edad toman decisiones que van a afectar directamente a su futuro.
Los tiempos han cambiado, los jóvenes han tomado las riendas de su porvenir y ya no van a dejar que los adultos dictaminan por ellos.
Brexit
Solo hay que ver los resultados del Brexit, el 75% de los más jóvenes no quería que el Reino Unido se fuera de la Unión Europea, pero la mitad de la población global voto ‘sí’. Una decisión que les costará cara a esa mayoría abrumadora de jóvenes que se oponía. 
Greta Thunberg
El mundo está despertando y el cambio está en camino, os guste o no”. Así lo sentenció la joven danesa que no duda en señalar a los líderes mundiales de haber “robado el futuro” a los jóvenes. Su discurso pone la piel de gallina, habla de la extinción del planeta:
“¿Cómo os atrevéis a seguir mirando hacia otro lado y venir aquí a decir que estáis haciendo suficiente cuando las políticas y las soluciones que se necesitan ni siquiera están a la vista? Si ustedes eligen fallarnos nunca se lo vamos a perdonar” afirma con dureza. 
 
No hay planeta B
Greta, también conocida como “la voz del planeta”, dejó sus estudios para embarcarse en un mundo de adultos (y en su mayoría hombres) para exigirles que actúen ya y frenen el cambio climático. Promovió los ‘Friday’s for future’, las marchas que tienen lugar cada viernes en diferentes partes del mundo pidiendo compromiso con la Tierra y exigiendo medidas para paliar el cambio climático. Debido a su incansable trabajo en este ámbito, ha sido nominada al Nobel de la Paz. 
Los lemas de estas manifestaciones son tan ocurrentes como reales. Aquí van algunos ejemplos: 
  • “Hay más plástico que sentido común”
  • “El clima no puede esperar” 
  • “No queméis nuestro futuro”

Otros jóvenes que estuvieron a la cabeza de las injusticias 

Jóvenes
Greta Thunberg está marcando un hito histórico, pero no ha sido la única joven que ha liderado protestas que han pasado a la historia.
A continuación te contamos otras revoluciones en las que los más jóvenes dieron ejemplo a los adultos y cambiaron el rumbo de la historia o, por lo menos, crearon una página imborrable en ella:

Mayo del 68. 

“Prohibido prohibir”
‘Soyez realistes, demandez l’impossible’, era uno de los lemas de la revolución de Mayo del 68, cuyo epicentro fue París. Los jóvenes universitarios franceses fueron el germen de las revueltas y a ellos se unieron todos los ciudadanos de diferentes clases. Estas manifestaciones concentraban varios temas:
  1. La libertad sexual
  2. El cuidado del medioambiente 
  3. La paz mundial
Todo ello en un ambiente de libertad. Posteriormente esto llevó a desarrollar el feminismo, la lucha contra todo tipo de discriminación y la ecología. Mayo del 68 fue el principio de todo ello. 

Guerra de Vietnam (1970)

Memorial EEUU
Memorial EEUU
Son los años 70 en Estados Unidos. El país lleva en guerra con Vietnam desde hace 15 años, aunque una década antes ya se han organizado protestas para frenar esta contienda pero las autoridades han hecho oídos sordos. Sin embargo, en una marcha estudiantil en la universidad de Kent cuatro jóvenes mueren. Este suceso marca un antes y un después y la presión social obliga finalmente a Estados Unidos a retirarse. En 1975 termina esta cruda guerra

15M (2011)

Protestas 15M
No hay que olvidarse de lo que ocurrió en nuestro país el 15 de marzo del 2011 cuando los españoles comenzaron a acampar en la Puerta del Sol de Madrid reclamando una “democracia real”, romper con el bipartidismo y acabar con la corrupción de políticos y altos cargos. Muchos de ellos eran jóvenes que querían cambiar el futuro que se les estaba fabricando. Los llamados “indignados” hicieron una protesta pacífica que duró semanas y que consiguió extenderse por todas las ciudades de España. Fue la llamada ‘Spanish revolution’. Estas protestas consiguieron la penetración de nuevos partidos políticos en la primera línea (como Unidas Podemos y Equo), la paralización de los desahucios, la aprobación de la Ley de Transparencia y colocar el feminismo en la agenda pública, entre otros asuntos. 

La revolución de terciopelo (1989)

Memorial Praga
A finales del siglo XX, Checoslovaquia era un país comunista con la influencia de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), pero sin las mismas libertades que  el régimen de la URSS fue dando a sus ciudadanos en los años 80. El 17 de noviembre de 1989 los universitarios salieron a las calles para pedir democracia, eran unas marchas pacíficas que fueron muy castigadas y que acabaron con casi 200 heridos. Este hecho provocó más protestas y como consecuencia, el partido checoslovaco cedió y permitió celebrar unas elecciones democráticas en 1990.

8M (2018)

Protestas 8M Madrid
Decir que el feminismo actual está liderado por mujeres jóvenes sería una falacia. Pero sí que es cierto que el cambio de mentalidad de las adolescentes y jóvenes actuales (el 62% de las mujeres de entre 18 y 29 años se declara feminista) ha creado un caldo de cultivo con el que no hubiera sido posible la huelga feminista del 8 de marzo de 2018 en España. Millones de mujeres salieron a las calles para reclamar el fin de los asesinatos machistas, la igualdad de género, la visibilización del trabajo no remunerado de miles de cuidadoras y una justicia feminista a raíz de la condena de La Manada.