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domingo, 26 de diciembre de 2010

Falleció en Miami el ex presidente venezolano y prófugo de la justicia Carlos Andrés Pérez

Falleció a los 88 años Carlos Andrés Pérez presidente de Venezuela en dos oportunidades (1974-79 y 1989-93) con el partido Acción Democrática. CAP se radicó desde hace 10 años en USA para evadir la acción de la justicia venezolana por enriquecimiento ilícito y por su responsabilidad en los crímenes de lesa humanidad perpetrados bajo su segundo mandato.

Se encontraba prófugo de la justicia venezolana y protegido por el gobierno norteamericano.


W. Dávila (Prensa Mundial-Anzoategui Vive) y Agencias, 25 dic. Recogido de Vamos a Cambiar el Mundo

Foto: Caracazo de febrero de 1989, que ordenó reprimir C.A.P.. Se habla de entre 2.000 y 3.000 muertos.
Ver información y vídeos al final del artículo


En su segundo mandato ocurrió El Caracazo donde lo señalan como el culpable de miles de venezolanos muertos al ser reprimidos por las fuerzas públicas de esa época, donde el pueblo salió a las calles a protestar por el “paquetazo económico” establecido.

Pérez, quien militó en las filas de Acción democrática, fue Presidente de la República en dos periodos (1974-1979 y 1989-1993).

El segundo periodo de gobierno no lo culminó fue separado de sus funciones como Primer Mandatario por el Congreso Nacional de Venezuela, el 21 de mayo de 1993, por el delito de malversación de fondos públicos, fue recluido en el Retén Judicial de El Junquito y de allí paso a su casa en Caracas, por tener avanzada edad.

El 30 de mayo de 1996 la Corte Suprema de Justicia lo condenó a prisión domiciliaria por “malversación agravada de fondos públicos” a 2 años y 4 meses de arresto domiciliario.

En marzo de 1997 es expulsado por sus enemigos de Acción Democrática de ese partido, lo que lo conllevó a fundar el movimiento político Apertura, por donde resultó electo Senador de la República. Posteriormente viajó a Miami para vivir con parte de su familia.

Autor del Caracazo

El expresidente Carlos Andrés Pérez, en su segundo periodo de gobierno, ocurrió una de las protestas significativas del pueblo venezolano, el llamado Caracazo o Sacudón, siendo una serie de disturbios y reclamos de mayor democracia, que comenzó el día 27 de febrero y terminó el día 28 de febrero de 1989 en la ciudad de Caracas y otras del país; este episodio de la historia de la IV República fue un fiel ejemplo de un pueblo que siguiendo la herencia protestataria del Libertador Simón Bolívar decidió salir a las calles contra las medidas neoliberales impuestas por el expresidente Carlos Andrés Pérez, donde el pueblo venezolano salió a las calles a protestar por “paquetazo económico” establecido. Miles de venezolanos murieron al ser reprimidos por fuerzas públicas de esa época.

Pérez, quien se radicó desde hace 10 años en los Estados Unidos para evadir la acción de la justicia venezolana por su responsabilidad en los crímenes de lesa humanidad perpetrados bajo su segundo mandato, se encontraba prófugo de la justicia venezolana y protegido por el gobierno norteamericano, tenía en Venezuela pendiente dos procesos judiciales uno por enriquecimiento ilícito y por los violentos disturbios callejeros de 1989.

El ex mandatario se encontraba con problemas de salud, a consecuencia de un accidente cerebrovascular que sufrió en octubre del 2003.

El Ministerio Público solicitó a comienzos del 2005 al Poder Judicial la emisión de una orden de captura contra Pérez, por el caso de corrupción, y el año 2007 anunció que preparaba un proyecto de solicitud de extradición para juzgarlo por los sucesos del 1989.

La Fiscalía General de la República imputó en julio de 2009 al general retirado Italo del Valle Aliegro, quien era el ministro de la Defensa cuando ocurrió el “Caracazo”. Por ese caso están siendo procesados también otros funcionarios militares y policiales de esa época.

Las autoridades venezolanas iniciaron a finales del mes de septiembre de 2009, una serie de exhumaciones de las personas que murieron en las protestas de 1989 en medio de las críticas de algunos de los familiares que exigen la presencia de expertos internacionales para el estudio de los restos.

Autor de los asesinatos en El Porteñazo (Puerto Cabello, estado Carabobo)

El Porteñazo o Insurrección de Puerto Cabello fue una sublevación de la Base naval de Puerto Cabello, ocurrió el 2 de junio de 1962, dirigida por el capitán de navío Manuel Ponte Rodríguez, el capitán de fragata Pedro Medina Silva y el capitán de corbeta Víctor Hugo Morales, quienes detuvieron a aquellos oficiales afectos al gobierno de Rómulo Betancourt, toman el aeropuerto y gran parte de la ciudad, liberan a 50 guerrilleros detenidos en el Castillo Libertador incorporándose a la rebelión. Esta acción desde su inicio contó con el respaldo de la población de Puerto Cabello, en su mayoría jóvenes y estudiantes. El, Ministerio de Relaciones Interiores de esa época, Carlos Andrés Pérez, ordenó a la Fuerza Aérea y el Ejército bombardear y acordonar a Puerto Cabello, con un saldo de más de 400 muertos y 700 heridos.


MÁS INFORMACIONES SOBRE EL TEMA: ARTÍCULO:
- A 20 AÑOS DEL CARACAZO: Cuatro millones de balas se dispararon contra un pueblo desarmado.

VÍDEOS SOBRE LA MASACRE DEL 'CARACAZO' (Hacer click en el texto):
- 27 Febrero de 1989- Carlos Andrés Pérez ordena la masacre del Pueblo (1/2) 
- 27 Febrero de 1989- CAP ordena la masacre del Pueblo (2/2)

miércoles, 7 de julio de 2010

¿Son los medios de comunicación libres y democráticos?


Alberto Maldonado, para ARGENPRESS.info

Cuando comencé a escuchar y leer las no pocas y permanentes “denuncias” de que se había agredido a periodistas y medios a través de unas “groseras” cuñas televisivas que se insertaban en los canales abiertos que retransmitían los partidos del mundial de fútbol Sudáfrica 2010, pensé que, a lo mejor, a los responsables de la publicidad gubernamental, “se les había pasado el mano” en sus afanes por contrarrestar eso que ya tiene nombre: El terrorismo mediático.

Como yo pertenezco a la vieja escuela del periodismo que procura ser veraz y objetivo, antes de opinar a favor o en contra de este nuevo destape mediático, le puse atención a esas cuñas y las encontré ingenuas, casi inocentes. Lo único que hacían era poner un poco de énfasis en aquello que Piero, desde hace años, lo dice y lo repite cantando: “los diarios publicaban porquerías, todos los días, todos los días” Y en estos tiempos, no solo los diarios sino las redes radiales del sistema y, sobre todo, los canales de televisión. Por algo, alguien que vivió en sus entrañas, lo calificó de televisión basura la mayor parte de su programación, que es lo que ven todos los días a toda hora nuestros congéneres, de todas las razas y todas las edades.

La ofensa que percibieron los sipianos (de la SIP-CIA) fue que públicamente los publicistas gubernamentales estaban “acusando” a los “inocentes” medios y sus periodistas, de mentirosos, de los verdaderos enemigos de la libertad de expresión, de la que tanto hablan y de la que se creen dueños y señores.

Y como ellos tienen y trabajan con aliados a nivel continental, no tardó en aparecer la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) con su protesta por tamaño “desacato” contra los “dueños de la verdad, la democracia y la libertad”. Una protesta que no hemos visto ni leído condenando los hasta hoy 9 asesinatos de periodistas en Honduras, la del señor Lobo; como tampoco hemos percibido la protesta sipiana por la detención y encausamiento de la periodista peruana-norteamericana Vicky Peláez, acusada, junto con su esposo y ocho personas más, de “espías al servicio de Rusia” aunque la acusación oficial fue que, de acuerdo a la ley FARA (según siglas en inglés) los sospechosos debían acreditarse como agentes al servicio de un gobierno extranjero en la oficina respectiva, que está muy cerca del FBI y de la CIA.

A estas alturas del siglo 21, que esos servicios secretos “descubran” que 10 personas (más un prófugo) han estado trabajando para Rusia, parecería una broma de muy mal gusto ya que hace una semana, los Presidentes Obama y Medvedev saboreaban unos deliciosos emparedados, en una camaradería que me recordó (sin quererlo) cuando el Presidente Abdalá comía cuy con la mano, junto a su carnal Fujimori.

Averiguada la verdadera razón de tan ridícula sospecha, gente honesta que todavía hay en EEUU descubrió que doña Vicky (una periodista peruana nacionalizada en Estados Unidos y con 10 años de residencia) escribía para el periódico en español La Prensa (que se edita en New York) unos comentarios en los cuales criticaba acremente la política imperial contra América Latina, especialmente contra Cuba, y reivindicaba las imágenes de los presidentes Hugo Chávez y Evo Morales a quienes la prensa imperial había caricaturizado como unos monigotes cualquiera.

Y aquello, en el corazón mismo del imperio, cuando toda la prensa sipiana norteamericana sostiene lo contrario era (es) poco menos que “repudiable e inaceptable” En consecuencia, la SIP, que depende de los grandes “trust” que dominan la comunicación social en el imperio, ¡cómo podía criticar a sus propios amos, por semejante medida!

Pero la gran prensa sipiana, en el Ecuador, se sintió “ofendida y humillada” por las cuñas televisivas del gobierno, un detalle que fue detectado por el asambleísta César Montúfar, que para eso está él ahí. Desde luego, ni me corresponde ni me propongo salir por los fueros del Secretario de Comunicación de la Presidencia (Sr. Fernando Alvarado) a quien el diario El Comercio de Quito le dedicó el domingo 4 de julio/2010, una “enjundiosa y amplia” carta-desafío bajo el titular “EL COMERCIO - pide suspender la propaganda injuriosa”.

Lo que si puedo -y debo- como ciudadano en pleno uso de sus facultades y derechos, es hacerme eco de alguna expresión del diario. Por ejemplo: “ha emprendido una campaña de desprestigio en contra de la prensa libre del Ecuador” le dicen al señor Alvarado y él sabrá como responde; pero en tan corta expresión hay dos afirmaciones dignas de analizarse:

La expresión “prensa libre del Ecuador” es un auto calificativo que desde hace mucho está cuestionado, cuando no desbaratado. En el mundo entero, la prensa sipiana goza de una indiscutida fama de parcializados, mentirosos, manipuladores y fascistoides. Solo por argumentar este criterio traigo a colación una frase que encuentro en el libro de José Peralta (el ideólogo del liberalismo radical de fines del 19 y comienzos del 20) “Eloy Alfaro y sus victimarios” edición especial de la Casa de la Cultura Ecuatoriana de febrero del 2008 (pag. 209 del capítulo VII Criminalidad y Premeditación) los siguientes párrafos:

lunes, 29 de marzo de 2010

El Estado iberoamericano entre 1810 a 1850

Alberto Buela
Bolpress

Cuando se produce el movimiento independentista americano alrededor de 1810 a propósito de la invasión napoleónica a España la única institución del poder político colonial que queda en pie y la que sirve al la transición de la monarquía a la república como forma de gobierno en América es el cabildo. Específicamente los cabildos locales con sus juntas ejecutivas. Hay que recordar siempre que los cabildos eran las únicas instituciones coloniales donde tenía cabida mayoritariamente el elemento criollo.

Mucho se ha escrito acerca de la independencia de los países americanos en el sentido si fue verdaderamente un movimiento que produjo la independencia deseada o, más bien, si nos enfeudó a Inglaterra, y en menor medida a Francia y Holanda, que terminaron por explotar a la América Criolla durante todo el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, de un modo más sutil pero más profundo del que lo hiciera España.

Pero el objeto de este trabajo no son las valoraciones político-económicas y culturales sino institucionales, en la forma más neutral que nos sea posible.

América, como dijimos, hereda de España el sistema de municipios y cabildos que acá son transformados en verdaderos foros de participación ciudadana y, más específicamente, criolla. Este régimen le da un todo a la organización política de toda Nuestra América, como gustaba decir José Martí.

La superestructura estatal no nace sino después de producido el deterioro del régimen municipal y de cabildos. Es por esto que con justa razón afirma Ernesto Quesada, el fundador de la sociología argentina: "que el federalismo argentino fue implantado artificialmente, por espíritu de imitación de los Estados Unidos, por Sarmiento que contribuyó a popularizar el error, afirmando - con el soberbio dogmatismo que lo caracterizó y tras el cual ocultaba magistralmente el vacío, a veces profundo, de su educación autodidacta y enemiga de las investigaciones penosas- que hay un vicio de juicio entre nosotros en materia de organización política" [1]

En el fondo todo el período de las guerras civiles en América no es otra cosa, desde el punto de vista institucional, que el amor tradicional a la descentralización administrativa por parte de las provincias y las fuerzas criollas enfrentadas al centralismo administrativo de los ilustrados citadinos y afrancesados, habitantes de las ciudades capitales.

Se impuso, finalmente, en todos nuestros países, el centralismo administrativo del "nacionalismo de patria chica" como lo fue el mitrismo en Argentina, por sobre el "nacionalismo de patria grande", de las fuerzas populares y criollas del interior de nuestros países.

La gran anfibología institución al respecto se produce cuando la idea federal, que aunque el nombre sea moderno, estaba en la vida colonial por la naturaleza de las cosas, es adoptada por el centralismo administrativo de influencia francesa -Francia representa la quintaesencia del centralismo administrativo- y es interpretada como idea unitaria. De ahí que la mayoría de nuestros países hispanoamericanos (Bolivia era la excepción con su antigua constitución) declaren en sus respectivas constituciones el carácter de federales, pero sean en la práctica y de hecho "unitarias" por el peso absoluto que posee la capitalidad de cada uno de nuestros países. Repetimos la idea federal es interpretada en América como idea unitaria.

Así, a partir de mediados del siglo XIX se van estableciendo las distintas constituciones que fijan la forma de nuestros actuales Estados.

Esta latente y no resuelta contradicción entre estas dos tradiciones de pensamiento. La nacional y popular por un lado y la ilustrada y europeizante por el otro, ha dado lugar a la secuencia y sucesión de "revoluciones latinoamericanas" del siglo XX. Viene así a cuento, una vez más, la afirmación del gran polítólogo boliviano, teórico del MNR, don Carlos Montenegro: "debajo de la delgada capa de tierra del orden republicano yace la insobornable existencia del orden hispanoamericano". Orden que se manifiesta en la primacía de la ecuación Nación-pueblo por sobre la de Estado-nación propia del Estado liberal-burgués de la Europa ilustrada. Es que somos entitativamente algo diverso y distinto de aquello que hemos adoptado para representarnos.

Y así, y esto es significativo a tener en cuenta, mientras el nacionalismo europeo se identifica con la idea de Estado-nación, el nacionalismo hispanoamericano tiende a identificarse con la idea de nación-pueblo., identificación que obedece a una doble exigencia histórica: a) a la integración étnica y cultural en la formación de nuestra identidad a través del mestizaje y b) el carácter revolucionario de nuestros propios pueblos expresado en la movilidad social y política que se da en Iberoamérica a diferencia de Europa.[2]

El Estado en Iberoamérica

Ante el fracaso rotundo del modelo neoliberal que desde hace ya una década se aplica en nuestro país, estamos obligados a proponer nuevos lineamientos para un modelo alternativo, y para ello debemos fijar previamente que entendemos por Estado-Nación su naturaleza, principios y fines específicos, dado que él es el marco de pertenencia a partir del cual adquieren sentido nuestras propuestas en los diferentes campos de acción pública.

Hoy asistimos a la crisis terminal del Estado-Nación, aquél a quien Max Weber reservaba el monopolio de la fuerza, pues ha sido superado por instancias mucho más poderosas. Conviene pues comenzar repensando la génesis, en nuestro caso americana, de dicho Estado para luego hablar de su naturaleza.

El Estado surge en Europa a partir de la nación mientras que, por el contrario, en Nuestra América el Estado crea la nación, pero la nación pequeña, Argentina, Bolivia, Chile, et alii. Así en Europa los movimientos lingüísticos y filosóficos de cepa romántica del siglo XVII aspiraban a formar estados nacionales. España es el primer Estado-Nación a partir de la unión de las naciones o reinos de Castilla y Aragón. Por el contrario, en América el movimiento se realizó a la inversa.

La finalidad de este Estado-nación americano, de carácter republicano y liberal creado a principios del siglo XIX, será la creación de las naciones. Este Estado-nación tendrá por ideología el nacionalismo "de fronteras adentro", expresión de los localismos más irreductibles encarnados por las oligarquías vernáculas, impermeables a una visión continental. Los Estados independizados de España como repúblicas llegan luego de devastadoras luchas civiles recién a finales del siglo XIX a transformase en naciones. De ahí que la expresión histórica por antonomasia de este nacionalismo localista, hijo putativo de Inglaterra, liberal en economía y conservador en política sea el "nacionalismo mitrista" argentino.

Los nacionalismos europeos fueron imaginados sobre una base étnica, lingüística y geográfica común en tanto que los nacionalismos americanos fueron, paradójicamente, producto de una voluntad ideológica ajena a América, la del Iluminismo filosófico. Siendo sus gestores políticos Gran Bretaña y su Secretario de Estado George Canning quien se apresuró en l825 en reconocer la independencia de los nuevos Estados, luego del triunfo de Ayacucho (1824) sobre el último ejercito realista.

Vemos pues, como estos nacionalismos de "patrias chicas" son europeos dependientes tanto en su génesis como en su contenido. Ello explica en gran parte su fracaso político reiterado. Carecen de encarnadura popular. Y son elitistas no por méritos propios, ya que carecen de nobles, sino porque su ideología conduce a la exclusión del otro.

Estos nacionalismos de invención europea surgidos ante la quiebra de la cristiandad a causa de la reforma protestante, "han venido a llenar el vacío dejado por el debilitamiento de la religión cristiana y el sentido de seguridad de los pueblos en un mundo secularizado"(13). Ello explica el hecho, aparentemente curioso, que la mayor parte de estos Estados-nación republicanos surgieron antes en América que en Europa. Porque aquí se crearon Estados virtuales porque eran Estados sin naciones, lo que explica a su vez la carencia de soberanía nacional. Cambiamos el envase, las instituciones, sólo para pasar de un amo a otro, a Gran Bretaña en el siglo XIX y a los Estados Unidos en el siglo XX.

Este nacionalismo al ser un producto ideológico trasplantado desde Europa a América, carece en nosotros de genuinidad. Este nacionalismo es el que engendró las pocas guerras que tuvimos en Hispanoamérica. La guerra del Pacífico entre Perú, Chile y Bolivia(1879); la del Chaco entre Bolivia y Paraguay(1932/35); la de la Triple Alianza entre Brasil, Argentina y Uruguay por un lado y el Paraguay por el otro(1865-1870) donde al decir de Franz Josef Strauss "por primera vez en la modernidad el deseo del vencedor fue lograr una rendición incondicional - traducción moderna del clásico vae victis =¡ay! de los vencidos = la guerra de exterminio"- lo que condujo a un resultado abominable"(14).

La naturaleza de este Estado se concibió limitada a la normatividad jurídica y así se lo definió como la nación jurídicamente organizada siendo sus fines los propios del Estado liberal-burgués en tanto Estado-gendarme ocupado, fundamentalmente, de la seguridad de las personas y la propiedad. Fueron el radicalismo yrigoyenista, de facto, incorporando el principio de solidaridad ausente en dicho Estado y el justicialismo, de juri, modificando la Constitución del 53, quienes intentaron cambiar su naturaleza para el ámbito argentino.

Nuestra actual propuesta alternativa se funda en una distinta concepción del Estado-nación.

En primer lugar porque preferimos hablar de Nación desde el punto de vista de "Patria Grande" y de "Nacionalismo Continental" y no de patria chica y nacionalismo chauvinista de fronteras adentro. Tenemos que volver a pensarnos como "americanos" tal como lo hicieron San Martín y Bolívar.

En segundo término porque pensamos el Estado no como una "sustancia ética" a la manera del fascismo, ni como "un gendarme" a la manera de liberalismo, ni como "la máquina de opresión de una clase sobre otra" según el marxismo, sino que el Estado es, para nosotros, un "plexo de relaciones". En una palabra, sólo existe en sus aparatos.

El Estado, entonces, no tiene un ser en sí mismo sino en otro, en sus aparatos que son, antes que nada, instituciones ejecutivas. Así el Estado es un órgano de ejecución con sus distintos ministerios, secretarías y direcciones(15)

La sana teoría del Estado, nos dice que tiene dos principios fundamentales el de solidaridad (viene de soldum=consistente) que hace que todos los miembros se encuentren "soldados" entre sí. Es el principio de unidad de pertenencia -la gran tarea de Yrigoyen fue que las grandes masas de inmigrantes incorporaran en sí mismas, a la Argentina como propia-. Y el principio de subsidiariedad, por el cual el Estado "ayuda a hacer" al que no puede solo con sus fuerzas -la gran tarea del peronismo fue ayudar a la gran masa de trabajadores a organizarse social y políticamente en la defensa de sus intereses-. Siendo el fin del Estado el logro del bien común, entendido como la felicidad del pueblo y la grandeza de la nación.

Así pues, el Estado es un medio y no un fin en sí mismo. Y por el hecho de ser medio, debe ser tomado como tal. De modo que está de más toda polémica acerca de estatista o privatista. Ello está determinado por las diferentes y cambiantes circunstancias históricas y queda librado a la prudencia política de los gobernantes.

Ello nos obliga a distinguir claramente, con el fin de fijar una mínima ingeniería política, entre gobierno, Estado y cuerpos intermedios. Así la naturaleza del gobierno es concebir; fijar los fines. La del Estado, como se ha dicho, ejecutar y la de las organizaciones libres del pueblo, ser factores concurrentes en los aparatos del Estado que les sean específicos para condicionar, sugerir, presionar, interferir de manera tal que el gobierno haga las cosas lo mejor posible(16).

Resumiendo entonces el Estado en sí, es una entelequia, no existe. Lo que existen son sus aparatos, que como tales son medios o instrumentos que sirven como gestores al gobierno para el logro del bien común. Por el hecho de ser medios tienen su fin en otro, y este otro es la Nación como proyecto de vida histórico de una comunidad política. De ahí que un Estado solo pueda ser un Estado nacional de lo contrario devendrá una nada de Estado.

>Nota: Un párrafo aparte merece el tema de la crisis de representatividad de los partidos políticos, tema de una actualidad insoslayable.

De todas maneras quisiera dejar la siguiente idea: Nuestra crítica a al sistema de partidos políticos tal como se da en el estado demoliberal no encierra una crítica subrepticia a la democracia sino a la degeneración que de ésta última realizan los partidos cuando monopolizan la vida política usufructuando del Estado para su propio beneficio. Nuestra crítica va dirigida a la partidocracia que es una clara degeneración de la democracia cuando se reduce a "juego de partidos".

1.- Hoy tenemos como ejemplo el caso de Ponsombilandia, como denominaba al Uruguay ese patriota historiador oriental que fue Washington Reyes Abadie, donde la compañía finlandesa Botnia se muestra más poderosa que el Estado uruguayo y no tiene en cuenta el pedido del presidente de ese país para detener las obras de la papelera que seguramente contaminará las aguas del río homónimo.

2.- Los italianos denominaro lo Stato, que significa: lo que está ahí, al aparato de poder superpuesto artificiosamente, mecánicamente a la vida orgánica, natural y espontánea de la ciudad, de la antigua Comuna.

3.- Bodin, Jean: Six livres sur la République(1576)

4.- Locke, John: Ensayo sobre el gobierno civil, cap.VII

5.- Mussolini, Benito: El espíritu de la revolución fascista, Bs.As., 1984, cap.IV.-

6.- Lenín: Sobre el Estado, Pekín, 1975. p-11 y 25.-

7.- Gamsci, Antonio: Sobre el Estado moderno, Bs.As., 1984, p.161.-

8.- Lenín: op.cit. p.25.-

9.- Sampay, Arturo: Constitución nacional 1949, Bs.As., Ed. Pequén, 1983, pp.35 y 36.-

10.- Lenín: op. cit. p.1.-

11.- Maritain, Jacques: El hombre y el estado, Bs.As., 1953, p.13.-

12.- Cfr. Perón, Juan : Política y estrategia, Ed.Pleamar, Bs.As., 1971, p. 166 y siguientes.-

13.- Pakkasvurta, Jussi: ¿Un continente, una nación?, Academia de la Ciencia de Finlandia, Helsinki, 1997, p.43.-

14.- Strauss, Franz Josef: Consideraciones sobre Europa, Buenos Aires, Pleamar, p. 134.-

15,. Cfr. Buela, Alberto: Aportes al pensamiento nacional, Bs.As., Ed. Cultura et Labor, 1987, pp. 93 a101; y, Metapolítica y filosofía, Bs.As., Ed. Theoría, pp.65 a 69.-

16.- Buela, Alberto: La idea de comunidad organizada, Bs.As., Ed. Cultura et labor, 1999.-




[1] Quesada, Ernesto: La época de Rosas, Buenos Aires, Plus Ultra, tomo 5, 1965, p.20

[2] Quien más en profundidad ha trabajado esta idea en América ha sido uno de los padres de la sociología indiana don Julio Ycaza Tigerino en su libro Perfil político y cultural de Hispanoamérica, Madrid, Ed. Cultura Hispánica, 1971