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sábado, 21 de marzo de 2009

En Chile la economía se desploma y el anticapitalismo vuelve por sus fueros



Andrés Figueroa Cornejo (especial para Argenpress.info)


1. El Fondo Monetario Internacional –maldición de los pueblos, enemigo acérrimo de la regulación económica y titán de los ajustes estructurales antisociales- aseguró que el crecimiento global el 2009 será de -0,6 %. Mientras tanto, Latin American Consensus Forescast apostó a que la actividad económica del Continente caería un 0,7 % el 2009: México rendiría un -2,8 %; Ecuador un -2,3 %; Argentina un -0,7 %; y Brasil un -0,1 %. Chile se quedaría con un crecimiento nulo (0%). El Banco Central del país habla de un 0,2 %. Otra victoria moral para los defensores, intelectuales orgánicos y propagandistas chilenos del modelo respecto de los efectos trágicos de la crisis capitalista mundial en curso.

2. En la India, la Presidenta Bachelet (popular como individua y desastre en materias gubernamentales según las encuestas) afirmó que la crisis económica hay que enfrentarla rompiendo el proteccionismo y globalizando los mercados. Bachelet indicó que “para Chile la respuesta a la crisis está en intensificar la liberalización y profundizar los instrumentos económico-comerciales.” Naturalmente el líder del gremio patronal chileno, la Confederación de la Producción y el Comercio, Rafael Guilisasti, y el máximo dirigente de la Cámara de Comercio de Chile, Hernán Somerville, aplaudieron las palabras de la mandataria.. El desmantelamiento de las parciales medidas proteccionistas en Chile y el aperturismo económico extremo y asimétrico a través de los Tratados de Libre Comercio impuestos, primero durante la dictadura y luego profundizados por los gobiernos civiles de la Concertación, destruyeron la industria productiva nacional, la inicial política de sustitución de importaciones y acentuaron la dependencia del país en relación a los países capitalistas centrales, condenando a Chile a la exportación primaria de cobre, madera y productos del mar, de acuerdo a la división internacional del trabajo organizada por el imperialismo. Por eso en el país aproximadamente un 70 % de la fuerza laboral vende algo, o su quehacer está ligado a la venta de algo. Pero eso no es todo. En Nueva Delphi, Bachelet aseguró que la crisis es “de origen netamente financiero”. En este sentido, el profesor argentino de Ciencias Económicas, Fernando Azcurra, señala que “En cuanto a la “burbuja” no se puede disminuir la importancia de la forma ficticia del capital dinerario y su monstruosa expansión. Esto es una realidad, el capital financiero se ha autonomizado de tal forma que dependiendo para su existencia y movimientos especulativos del capital industria/comercial (lo que denominan “economía real”) no obstante los ha puesto bajo sus órdenes y les dicta su comportamiento económico desde lo financiero. (…) No se trata ahora de que lo financiero sea sólo un detonante; es el campus mismo de la explosión y contiene como su sostén y portador a la economía “real” que también acusa el impacto. Quiero decir: no hay una economía monetaria y una economía real como afirman los ortodoxos. La economía capitalista es una sola.” En buenas cuentas, la hegemonía del capital financiero, claramente declarada desde los 70 del siglo pasado, es la manera propia, consustancial, que adquiere el patrón de acumulación capitalista en el actual período. El mantenimiento y amplificación de la tasa de ganancia de la minoría burguesa mundial, ha recurrido y recurre al negocio del crédito y la expansión planetaria del capital ficticio como desenvolvimiento autónomo de la ganancia para abultar sus privilegios ante sus consecutivas crisis de sobreproducción. Entonces cuando se afirma que la crisis mundial es “netamente de origen financiero”, los trabajadores y el pueblo deben entender que la crisis es “netamente de origen capitalista” y que, por tanto, su superación considera la construcción de una nueva sociedad, fundada en la superación de la contradicción entre la producción social de la riqueza y su apropiación privada, esto es, en la edificación de una genuina sociedad socialista donde los patrones y la propiedad privada de los medios de reproducción de la vida sean parte del museo de la historia humana.

3. La unidad de análisis de la revista The Economist proyectó un deterioro general de las cifras para la economía. La publicación notificó que la tasa de desempleo en Chile llegará a un 11,4 % el 2010. Para el 2009, la unidad analítica proyectó una caída de un 14,4 % en la inversión, un 7 % en las exportaciones de bienes y servicios, y una de 11,7 % en las importaciones. Y lo anterior –a contrapelo de lo sentenciado por Bachelet en la India- producto de que Chile tiene “una economía abierta y dadas las proyecciones del gran deterioro del comercio mundial y los flujos de inversión en 2009-2010, hemos debido corregir a la baja nuestras estimaciones.”

4. En las ciudades de Arica, Copiapó, Valparaíso, Santiago, Concepción, Puerto Montt, Talcahuano, Lota y Coronel ya han cerrado sus puertas 450 locales comerciales debido al alto desempleo. En rigor, la patronal Confederación Nacional de Comercio Detallista y Turismo informó que las ventas se han desplomado, según cada ciudad, de un 8 % a un 30 %. Por otra parte, la empresa procesadora de carne de cerdo Friosa –de propiedad argentina- ya ha cerrado 2 de sus planteles, dejando en la calle a 420 trabajadores. Asimismo, fue clausurada la planta maderera Las Cañas de la Compañía de Maderas, Papeles y Cartones en Constitución, donde fueron despedidos 336 obreros, como efecto de la contracción de demanda de un 12 % por parte de Estados Unidos y Japón. En materia de ventas automovilísticas, el período enero-febrero de 2009 respecto de los mismos meses del año pasado, se derrumbó en un 55 %. Los niveles de confianza del empresariado (Imce) se han desplomado en el Comercio en un 39,4 %; Construcción un 20 %; Industria un 31,8 %; y Minería un 62,6 %. También cayó el indicador de solvencia de las 200 mayores empresas en prácticamente, un 30 %.

5. En lo que va del año, el Banco Central acumula un recorte de 600 puntos base de la tasa de interés de política monetaria (TPM) como medida contracíclica y señal obligada para que la banca privada transfiera la baja a los créditos a las personas y las empresas. Y en efecto, las 5 plazas que concentran la mayoría del mercado del préstamo han disminuido en promedio –según sus propias fuentes- un 11 % del costo de créditos de consumo; un 10 % en el área hipotecaria; mientras para las pequeñas y medianas empresas las cifras son más opacas. Sin embargo, pese a bajar los intereses, la banca mantiene incólume los altos requerimientos ligados al riesgo para prestar dinero. En resumen, las medidas del Banco Central nuevamente chocan contra las políticas corporativas antipopulares del negocio bursátil en Chile. Con uñas y dientes la banca cautela sus ganancias, en tanto despide trabajadores y, en los hechos, bloquea los créditos y los intentos del gobierno de paliar la cesantía creciente y tratar de dinamizar la economía por estos medios. Al respecto, la banca sintetiza paradigmáticamente la naturaleza inhumana del capital y su voracidad ilimitada.

6. Tanto la patronal gremializada, como el Ministerio de Hacienda (valga la redundancia), coinciden en la implementación del llamado “Plan de Estímulo Fiscal”. Con el fin de amortiguar el desempleo galopante (factor desestabilizador de la paz social necesaria para la reproducción del capital y las utilidades para la fracción minoritaria que domina), el bloque en el poder ha convenido subsidiar con recursos estatales a la clase propietaria empresarial mediante créditos, compra de acciones, y regalías para los patrones que despidan menos trabajadores. A ello se agrega uno que otro bono “helicóptero” directo a las personas para comprar un litro más de gas o parafina en invierno y capear algunos viajes en el Transantiago cuyo precio por pasaje aumenta paulatinamente, “para que no se note”. Sin embargo, el Presidente de la máxima autoridad patronal, la CPC, Rafael Guilisasti, además de negar la posibilidad de rebajar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que alcanza un 19 % sobre todas las mercancías que compra la gente de a pie, enfatizó que “No nos vamos a salvar de altas tasas de desempleo, de ajustes económicos o de fusión de empresas.” En la práctica, los empleadores están reduciendo sueldos, suspendiendo contratos y “pactando” jornadas con los trabajadores. El pacto social vitoreado por el gobierno y los patrones no es más que un recurso literario que oculta sin éxito el programa tradicional de la burguesía contra el pueblo trabajador en tiempos de crisis capitalista.

7. El 19 de marzo, la Cámara de Diputados aprobó la Ley General de Educación que, en la práctica, además de promover cosméticas supervisiones estatales al negocio de la educación particular subvencionada por el Fisco (que representa casi el 50 % del sistema escolar chileno), mantiene intacta la irresponsabilidad histórica originada en el régimen militar respecto de la descalcificación y privatización de una educación pública universal, laica, gratuita e integral. Ahora la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza de Pinochet se llama LGE. Todavía tiene que pasar a la Cámara Alta, pero el acuerdo entre la Alianza por Chile y la Concertación ya es un hecho. La “revolución pinguina” gatilló en la calle la denuncia de una educación de clase y que sólo persigue la proletarización “cualificada” de los márgenes más pobres de los niños y jóvenes del país, su funcionalidad a los intereses de la clase dominante y sus empresas, y la destrucción definitiva de la enseñanza como medio de movilidad social. Pero por abajo, los estudiantes y muchos educadores no duermen.

8. El desgaste, desprestigio popular y ausencia de sentido de la componenda en el gobierno desde hace 18 años; la crisis capitalista; las elecciones presidenciales y parlamentarias de fin de 2009; y la ofensiva de la derecha histórica, son algunas variables que podrían explicar el reordenamiento general de las fuerzas políticas que, en conjunto, reflejan los intereses de las fracciones de clase realmente existentes en Chile. Es así como el candidato de la burguesía más violenta, ortodoxa y conservadora culturalmente, el empresario Sebastián Piñera, debe conceder, por un lado, bajo las presiones de la fascista Unión Demócrata Independiente (UDI) que un pinochetista de talla mayor, como Jovino Novoa presida la Cámara Alta; mientras, por otra parte, ofrece medidas populistas y mucho más mediáticas que fundamentadas para encarar la crisis económica. Al respecto, ex dirigentes de la Concertación, como uno de los líderes de Chile Primero, Jorge Schaulson, ya se ha declarado “piñerista”, en tanto el Partido Regionalista Independiente (PRI) del ex demócratacristiano Adolfo Zaldívar, continúa flirteando con el conglomerado ultraderechista. Por su ladera, la Concertación se bate en reyertas intestinas, procurando atar desesperadamente sus desprendimientos. Ya se fue el senador socialista Alejandro Navarro, el diputado Marcos Enríquez-Ominami sostiene su pre candidatura presidencial más allá de las amenazas de la dirección de su Partido Socialista, y el pre candidato José Gómez, del Partido Radical, insiste en medir fuerzas con Eduardo Frei Ruiz Tagle en cualquier fórmula parecida a unas “primarias” de la Concertación. La descomposición profunda de la Concertación ha llegado al punto de que el senador Ricardo Núñez –respaldado ampliamente por el denominado “laguismo”- propuso la creación de un megapartido que fusione orgánica y políticamente al Partido Socialista, al Partido Por la Democracia y al Partido Radical. La eventual tienda persigue la sintonía política interna de la cual carece el conglomerado concertacionista para pavimentar el camino de una reedición de la actual Presidenta Bachelet (¿O el mismo Lagos?) para las elecciones de 2013. Mientras tanto, el candidato Eduardo Frei Ruiz Tagle hace guiños fotográficos a la izquierda tradicional agrupada en torno al Partido Comunista –lo que le ha comportado problemas meridianos con altos dirigentes de la Democracia Cristiana y la alta oficialidad católica-, en tanto recibe los tiros de la ultraderecha debido a su colaboración explícita y pecuniaria a la dictadura militar en sus primeros tiempos, denuncias que buscan desmoronar su pretendido “intachable” compromiso con la democracia electoral.

9. La izquierda tradicional y de impronta socialdemócrata encabezada por los pre candidatos presidenciales Guillermo Teillier, Tomás Hirsch y el ex funcionario y dirigente de la Concertación y el Partido Socialista, Jorge Arrate, también han sufrido trizaduras tras su objetivo de incorporarse a los escaños del parlamento. Es así que el líder del Movimiento de Acción Social (MAS), Alejandro Navarro, abandonó recientemente esa convención bajo argumentos vinculados a que todo estaría ya resuelto por arriba para que Arrate fuera el candidato presidencial de la izquierda tradicional, dejando sus propias aspiraciones al respecto “fuera de juego”. Más allá de las acusaciones mutuas --y a veces francamente destempladas- el acuerdo de esta franja política aminora sus capacidades de negociación, cuando a fines de marzo la Democracia Cristiana ya debe ofrecer una propuesta concreta en el contexto del llamado “pacto instrumental” basado en doblajes contra la derecha histórica en un número preciso de circunscripciones parlamentarias. Pero el reordenamiento de fuerzas del panorama político chileno no sólo transparenta posiciones y construye nuevas combinaciones alrededor del campo de representación político-institucional dominante. Por abajo, variopintas organizaciones sociales y político-sociales del universo anticapitalista y antiimperialista existentes a lo largo de Chile –luego de años de desencuentros, resistencias infructuosas políticamente, sectarismos y otras patologías asociadas- finalmente se darán cita el 4 y 5 de abril en un Encuentro Unitario que busca la edificación de un nuevo instrumento político social de carácter federativo y en lucha donde se alcancen puntos de convergencia en materia de principios, programa, orgánica, y agendas de acción mancomunadas. Con estatura política, ética revolucionaria y amplia generosidad, las agrupaciones –que ya superan la treintena- se darán cita histórica para recrear de acuerdo a las condiciones actuales, las relaciones de fuerzas reales y la convicción de disputar y aportar en la “cancha grande” y desde el territorio multidimensional de los trabajadores y los pueblos, a la reconstrucción de la hegemonía de los intereses genuinos de las grandes mayorías expoliadas por el capital y sus expresiones. La unidad de los de abajo se comienza a tallar por fin de manera concreta. Lejos de fundamentalismos retóricos y disfuncionales, las fuerzas anticapitalistas de Chile –sin soslayar los tabúes electorales- persiguen ser un solo empeño, manteniendo sus identidades particulares, para colaborar con la dinamización y conducción del movimiento real de los intereses de los trabajadores y los pueblos, única garantía, única manera de conquistar las transformaciones históricas para la nueva arquitectura de un Chile, un Continente y un mundo de iguales y libres. Porque es necesario, porque existen mejores condiciones que antes, y porque la superación del modo de producción capitalista en su fase crepuscular es la alternativa urgente para la emancipación de los pobres de la Tierra, la recuperación de sentido de la humanidad y la sobrevivencia del propio planeta.

viernes, 20 de marzo de 2009

ALBA (Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe) de los Movimientos Sociales

Integración popular
Boletín quincenal Nº104. Por José R. Vidal y Tamara Roselló para ALAI.-

La Carta de los Movimientos Sociales de las Américas aprobada en Belem de Pará en el Foro Social Mundial, constituye una iniciativa que merece toda la atención y apoyo de los movimientos, redes y organizaciones comprometidos con el presente y el futuro de nuestros pueblos. En ella se llama a una integración desde abajo tomando los principios del ALBA (Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe) como referente.

Esta iniciativa surge desde experiencias concretas que varios movimientos tienen con proyectos del ALBA y fue promovido desde un seminario de organizaciones y movimientos sociales celebrado en Brasil a mediados del año pasado. De allí emergió una carta abierta a todos los movimientos y organizaciones con la propuesta, donde se solicitaban contribuciones e ideas para la iniciativa. Posteriormente en el Foro Social de las Américas celebrado en Octubre en Guatemala se presentó la carta con adiciones producidas en el proceso de consulta y se sometió a nuevas consultas. Finalmente en Belem de Pará se acordó la redacción definitiva de este documento.

A partir de la experiencia de la exitosa campaña continental contra el ALCA, este llamamiento pretende articular a diversas fuerzas, no sólo ya en la denuncia y la lucha contra las múltiples formas de opresión que atentan contra los intereses populares sino además, aprovechar en toda su magnitud las potencialidades que ofrece el ALBA, para lograr un alcance mucho más allá de los países cuyos gobiernos forman parte del acuerdo, y beneficiar a los pueblos de toda la región.

La carta explica que este proceso de integración de movimientos y organizaciones sociales, tiene como objetivo construir una articulación continental en torno a estos principios y promover diversos mecanismos y potencialidades que ofrece esta iniciativa para la integración latinoamericana desde los pueblos.

En una de sus partes la carta expresa: “En esta fase vamos intensificando las acciones de resistencia, pero también las experiencias alternativas, de poder popular, de ejercicio de soberanía, e incluso de relación con algunos gobiernos que expresan -de manera contradictoria- los intereses de las mayorías.

Es necesario construir colectivamente un proyecto popular de integración latinoamericana, que replantee el concepto de “desarrollo”, sobre la base de la defensa de los bienes comunes de la naturaleza y de la vida, que avance hacia la creación de un modelo civilizatorio alternativo al proyecto depredador del capitalismo, que asegure la soberanía latinoamericana frente a las políticas de saqueo del imperialismo y de las trasnacionales, y que asuma el conjunto de las dimensiones emancipatorias, enfrentando las múltiples opresiones generadas por la explotación capitalista, la dominación colonial, y el patriarcado, que refuerza la opresión sobre las mujeres”.

De esto se trata, de potenciar la activa participación de los sectores populares organizados, generando iniciativas, aprovechando al máximo los proyectos gubernamentales que los beneficien. Se desatan así procesos de carácter cultural, que van mucho más allá de lo económico y lo social concreto y son los que darán raíces profundas a la imprescindible integración latinoamericana. Pero lo más significativo puede ser la consolidación de una agenda común de luchas que se ha venido gestando en estos años y la activación coordinada de diversas fuerzas populares para hacer avanzar la actual emergencia de alternativas emancipadoras frente al neoliberalismo y a las múltiples formas de opresión.

El escenario global, para nuestros países y para toda la humanidad está cargado de amenazas. Las crisis se acumulan y se profundizan sus consecuencias. Crisis financiera, alimentaria, energética, ambiental. En la opinión de muchos analistas se trata de la crisis de un sistema y de una propuesta civilizatoria que ha provocado por una parte una acumulación irracional de riqueza y la extensión injusta de la pobreza y por otra, un abuso de los recursos del planeta que provoca ya desequilibrios graves de los ecosistemas naturales. Desigualdades enormes entre países y entre clases sociales al interior de estos que desde la desigualdad tendrán que enfrentar iguales desafíos para la existencia de la vida.

Pensamos que divididos, como nos dejó el coloniaje y nos mantuvo el neocolonialismo, no podremos hacer frente a tales desafíos. Sólo la integración, real y efectiva de nuestros pueblos nos permitirá sobrevivir a las crisis presentes y futuras.

El escenario contemporáneo también nos dice que los pueblos latinoamericanos tenemos grandes oportunidades. En los últimos 10 años la región transitó de un predominio casi absoluto de las políticas neoliberales impuestas por regímenes oligárquicos subordinados al denominado “Consenso de Washington”, hasta un accionar de los sectores populares que ha permitido la emergencia de diversos gobiernos que, en grado diferente y con matices importantes, desafían ese orden imperante.

La elección en 1998 de Hugo Chávez en Venezuela, la caída estrepitosa por la vía de insurrecciones populares de gobiernos en Ecuador, Bolivia y Argentina, los triunfos electorales de Lula en Brasil, Evo en Bolivia, el Frente Amplio en Uruguay, Correa en Ecuador y Lugo en Paraguay y las evoluciones de políticas, con una mirada más centrada en lo social, en otros países de la región, conforman en la actualidad un escenario geopolítico que expresa por una parte el agotamiento y la crisis del neoliberalismo que estremece hoy inclusive a los países capitalistas desarrollados, y por otra esta emergencia popular que se niega a continuar sufriendo en su existencia y la de sus hijos las consecuencias, primero de las políticas neoliberales y ahora las de su crisis.

La incorporación de Cuba al Grupo de Río y la propuesta de convertir este en una organización de Estados Latinoamericanos, la realización por primera vez de una cumbre de presidentes de la región sin presencia europea o norteamericana, la emergencia de diversas iniciativas integradoras como UNASUR, el Banco del Sur, Petrocaribe y sobre todo la existencia del ALBA, que parte de principios diferentes orientados al bienestar de los pueblos, con una centralidad de lo social y cultural, además de lo económico, que ya se concreta con la Operación Milagro, la Campaña Alfabetizadora del Yo sí puedo, las escuelas latinoamericanas de Medicina, Deportes y Agroecología, con su Banco, y sus proyectos grannacionales, son los resultados visibles de ese cambio de época que vivimos.

Sin embargo, las consecuencias de la profunda crisis económica, que galopante recorre el mundo, puede retrotraer algunos de estos logros y obstaculizar estas iniciativas. La derecha intentará capitalizar a su favor el descontento que se deriva de las afectaciones de la crisis en la vida cotidiana, algunos tecnócratas recurrirán a fórmulas contrarias a la integración que en el corto plazo pueden favorecer a las oligarquías nacionales, nunca a los pueblos.

Los Foros Sociales, la Campaña contra el ALCA, las luchas contra los TLC, contra el pago de las deudas ilegítimas, por la Reforma Agraria y una agricultura sostenible, entre otras y las diversas formas de organización sectorial, étnica, de género etc., son un acumulado importante de los pueblos de la región que puede ser potenciado, articulado, cohesionado en torno a agendas comunes que se han ido construyendo y merecen continuar siendo consolidadas. La articulación por una integración de nuestros pueblos según los principios del ALBA, puede constituir, una de las vías principales para lograr la imprescindible cohesión de las fuerzas populares de la región.

La integración no puede esperar a que los gobiernos decidan incorporarse o no a estos procesos, no puede limitarse tampoco al cumplimiento de los acuerdos gubernamentales, mediados siempre por las burocracias que porta o representa en la generalidad de los casos intereses ajenos a los sectores populares, la integración tiene que ser asumida desde abajo.

Los sectores populares no pueden esperar, porque no puede esperar el que tiene hambre, el que muere o mueren sus hijos de enfermedades curables. No puede esperar el que no tiene trabajo, ni techo o vive en condiciones precarias. No puede esperar el que está en la miseria, o el que se empobrece más cada día, ni tampoco los sectores de clase media que ven con angustia como, pese a trabajar sin descanso, se deterioran los niveles de vida de sus familias. Avanzar en el cambio profundo de las causas de todos estos sufrimientos es lo único posible y para avanzar hay que unirse, desde abajo.

La carta aprobada en Belem no se limita a una reflexión sino que se concreta en una convocatoria.

“Desde Belém, donde nos reunimos centenares de movimientos sociales de todos los países de las Américas, que nos identificamos con el proceso de construcción del ALBA, nos convocamos y nos comprometemos para:

1.- En cada país realizar plenarias nacionales, que generen colectivos unitarios de construcción del ALBA.

2.- Promover un gran encuentro continental de todos los movimientos, para el segundo semestre del 2009, en camino a la articulación de los Movimientos Sociales con el ALBA.

3.- Poner todas nuestras energías para la Movilización Mundial Contra la Guerra y la Crisis, en la semana del 28 de marzo al 4 de abril, reforzando el día 30 de marzo, como día de movilización continental.

4.- Participar activamente en las movilizaciones e intereses de los pueblos, en las jornadas del 8 de marzo, 17 de abril, 1 de mayo y 12 de octubre, como fechas históricas de nuestros pueblos.

5.- Seguir impulsando la solidaridad concreta con los pueblos en lucha contra el imperio, en Haití, Colombia, Cuba, Venezuela, Bolivia.

6.- Seguir impulsando las acciones concretas de construcción del ALBA, como los programas de ELAM, de alfabetización de adultos, los cursos latinos de la ENFF, el IALA, la Operación Milagro, etc.”

Pensamos que cumplir con esta convocatoria, sin dilaciones, con espíritu integrador, sin sectarismos, predominio de intereses estrechos, personalismos y otros males que heredamos de la propia cultura de la dominación, -que llevamos dentro, aún los que luchamos por la emancipación-, es una buena manera de avanzar.