miércoles, 1 de abril de 2009

ENCUENTRO UNITARIO ANTICAPITALISTA

Chile: Todo listo para Encuentro Unitario Anticapitalista del 4 y 5 de abril
por Mesa Coordinadora Encuentro Unitario (Chile)
miércoles, 01 de abril de 2009
A pocos días del Encuentro Unitario de Organizaciones Anticapitalistas de todo Chile, la Mesa Coordinadora de las jornadas del 4 y 5 de abril informa que la actividad se realizará en el Sindicato de Trabajadores de MADECO, San Nicolás 681, comuna de San Miguel, Región Metropolitana. El Encuentro comenzará el sábado 4 de abril, a las 8:30 hrs., horario en que se iniciará la acreditación de los participantes que forman parte de más de 50 agrupaciones de todo el país.

El objetivo principal del Encuentro Unitario es la construcción de un instrumento político federativo de principios anticapitalistas, antiimperialistas, de masas y lucha. Durante las jornadas del 4 y 5 de abril se debatirán aspectos programáticos, orgánicos y el nombre del nuevo referente, distinto del Podemos del Partido Comunista y el Movimiento de Acción Social del senador Alejandro Navarro.

Cada asistente deberá cancelar $ 2 mil pesos por concepto de almuerzos, y cada organización, $ 5 mil pesos para café, impresiones, fotocopias y papel.

De acuerdo a la Convocatoria “Esta nueva formación unitaria tendrá un carácter federativo y será una alianza política para las transformaciones sociales. El objetivo es la conquista política de los pueblos para instaurar una sociedad sin clases, solidaria, igualitaria, libertaria y liberadora. El poder popular será nuestro eje de construcción, entendido en su sentido amplio de bregar porque los pueblos recuperen el protagonismo de los procesos políticos. Descartamos el apoyo electoral a las fuerzas que son el sostén político del sistema de dominación, así como a los partidos que tengan acuerdos electorales o tácticos con la Concertación.” Y agrega que “En el marco contextual de la crisis económica planetaria en curso del capitalismo, la convergencia es una necesidad y una oportunidad para los intereses emancipatorios de los trabajadores y los pueblos, para los de abajo. Resulta perentorio construir un pliego de los pueblos, programa o plataforma de lucha y mediante los medios más democráticos, incluso a través de una consulta. Y urge un plan de acción para enfrentar la crisis.”

Mesa Coordinadora Encuentro Unitario

jueves, 26 de marzo de 2009

SABIAS PALABRAS

" Pienso que las instituciones bancarias son mas peligrosas para nuestras libertades, que ejercitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que floreceran en torno a los bancos, privaran a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron"

Thomas Jefferson, 1802


miércoles, 25 de marzo de 2009

ANTICAPITALISTAS: ORGANIZACIONES POLITICAS Y SOCIALES DE CHILE CONVOCAN A UN AMPLIADO PARA LOS DIAS 4 Y 5 de ABRIL


Está en el aire como una urgencia antigua. De ella se habla en medio de las marchas, de la huelga, de las tomas, en los muros de las poblaciones, en las fábricas, se rumorea en las oficinas, en las plazas populares, en las reuniones de distinto signo, se fundamenta en los liceos y universidades. Lo dicen los trabajadores, la militancia popular, los pueblos en lucha. La unidad de las múltiples iniciativas anticapitalistas es un compromiso, una exigencia histórica y una necesidad a gritos cuando la crisis mundial gatillada en el corazón del imperialismo castiga violentamente a los trabajadores y los pueblos en el mundo, Latinoamérica y en Chile.El 31 de enero de 2009, respondiendo a este clamor, un conjunto de organizaciones decidimos convocarnos con visión unitaria y una larga práctica de lucha político social contra el capital y sus expresiones. La voluntad y el convencimiento honesto de la unidad necesaria motivaron a todos y cada uno de los concurrentes de esta primera convención. Desde el origen se planteó la construcción de un nuevo proyecto político que permita coordinar las luchas por las demandas inmediatas en perspectivas de disputarle el poder a la minoría oligárquica; y arrancando de la memoria de las tantas luchas que abundan en la historia chilena, como materia profunda para encarar los desafíos del siglo XXI. Aspiramos a constituir la fuerza destinada a suprimir toda forma de dominación capitalista. Rechazamos cualquier acuerdo político con la derecha o la Concertación, desde la independencia política de la clase trabajadora, porque ambas componendas son expresiones de los intereses de la minoría que administra el poder a favor de un puñado de privilegiados que dominan a las grandes mayorías a costa de la explotación y mala vida de los trabajadores y los pueblos. Esta nueva formación unitaria tendrá un carácter federativo y será una alianza política para las transformaciones sociales. El objetivo es la conquista política de los pueblos para instaurar una sociedad sin clases, solidaria, igualitaria, libertaria y liberadora. El poder popular será nuestro eje de construcción, entendido en su sentido amplio de bregar porque los pueblos recuperen el protagonismo de los procesos políticos. Descartamos el apoyo electoral a las fuerzas que son el sostén político del sistema de dominación, así como a los partidos que tengan acuerdos electorales o tácticos con la Concertación.En el proceso de acumulación de fuerza una multiplicidad de formas de lucha serán impulsadas, siendo lo electoral un elemento que debe discutirse ampliamente y de acuerdo a los contextos pertinentes, y que puede manifestarse de variadas formas; ya sea a través de un instrumento legalizado o con candidaturas autónomas o candidaturas levantadas por organizaciones sociales, y de ser necesario, con campañas de abstención y/o voto nulo.
Nos comprometemos a poner nuestros empeños en este proceso para la creación de un instrumento político federativo, amplio, con voluntad de mayorías y ética revolucionaria.La nueva fuerza será anticapitalista, antiimperialista, internacionalista y latinoamericanista. Cobrará identidad y radicalidad, y perseguirá la agrupación de los pueblos indígenas en lucha, el ambientalismo anticapitalista, el feminismo de clase y el conjunto organizaciones reales cuyas demandas sustantivas sean antagónicas al modelo de dominación.En el marco contextual de la crisis económica planetaria en curso del capitalismo, la convergencia es una necesidad y una oportunidad para los intereses emancipatorios de los trabajadores y los pueblos, para los de abajo.
Resulta perentorio construir un pliego de los pueblos, programa o plataforma de lucha y mediante los medios más democráticos, incluso a través de una consulta. Y urge un plan de acción para enfrentar la crisis.
Empezaremos desde ya a solidarizarnos mancomunadamente con las distintas luchas agrupadas, y procurar la reunión de las distintas iniciativas por la base. Iniciaremos una activa participación en todo proceso electoral de carácter social, ya sea poblacional, sindical, estudiantil, que nos permita entregar nuestros planteamientos e impulsar la práctica revolucionaria.Convinimos en que la reunión efectuada fue un primer paso y que es preciso que una nueva convocatoria amplíe la fuerza hacia empeños hermanos que no participaron en el primer encuentro. Por tanto, convocamos a una nuevo Ampliado para el 4 de abril de 2009 donde se elaborará colectivamente el programa, pliego del pueblo o plataforma de lucha, y se redactará entre todos un manifiesto fundacional. Esperamos que las propuestas sobre los contenidos del manifiesto y los elementos programáticos que cada cual aporte puedan socializarse lo antes posible para preparar los debates. Convocamos a todos los que estén de acuerdo con lo expuesto a sumarse, y a organizar instancias comunales y regionales, para darle fuerza desde abajo, y poder crear una instancia federativa de carácter nacional.Todos convinimos en cuidar con generosidad y estatura política el continente unitario recién amanecido.

Hasta ahora las organizaciones convocantes son las siguientes:
Andha Chile a Luchar,Cabildo de organizaciones de Maipú,Casa de la Identidad de Cerro Navia,Comité de Solidaridad Latinoamericana (Rancagua),Comprando Juntos de Maipú,Consejo Nacional de Comités Comunistas,Colectivo Andamios,Coordinadora de Colectivos MAPU RM,Frente Amplio de Trabajadores,Fuerza Revolucionaria-Izquierda Comunista,Movimiento de los Pueblos,Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez (MPMR),Movimiento Pobladores en Lucha (MPL),Movimiento por la Asamblea del Pueblo (MAP),Los Hijos de Mafalda,Parque Cultural Valparaíso,Partido de los Trabajadores (PT),Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT),Polo Izquierdo de la Memoria,Revista Punto Suspensivo,Revolución Proletaria,Socialistas como Allende,SOL-PP

Fuente: Kaosenlaredchile

sábado, 21 de marzo de 2009

En Chile la economía se desploma y el anticapitalismo vuelve por sus fueros



Andrés Figueroa Cornejo (especial para Argenpress.info)


1. El Fondo Monetario Internacional –maldición de los pueblos, enemigo acérrimo de la regulación económica y titán de los ajustes estructurales antisociales- aseguró que el crecimiento global el 2009 será de -0,6 %. Mientras tanto, Latin American Consensus Forescast apostó a que la actividad económica del Continente caería un 0,7 % el 2009: México rendiría un -2,8 %; Ecuador un -2,3 %; Argentina un -0,7 %; y Brasil un -0,1 %. Chile se quedaría con un crecimiento nulo (0%). El Banco Central del país habla de un 0,2 %. Otra victoria moral para los defensores, intelectuales orgánicos y propagandistas chilenos del modelo respecto de los efectos trágicos de la crisis capitalista mundial en curso.

2. En la India, la Presidenta Bachelet (popular como individua y desastre en materias gubernamentales según las encuestas) afirmó que la crisis económica hay que enfrentarla rompiendo el proteccionismo y globalizando los mercados. Bachelet indicó que “para Chile la respuesta a la crisis está en intensificar la liberalización y profundizar los instrumentos económico-comerciales.” Naturalmente el líder del gremio patronal chileno, la Confederación de la Producción y el Comercio, Rafael Guilisasti, y el máximo dirigente de la Cámara de Comercio de Chile, Hernán Somerville, aplaudieron las palabras de la mandataria.. El desmantelamiento de las parciales medidas proteccionistas en Chile y el aperturismo económico extremo y asimétrico a través de los Tratados de Libre Comercio impuestos, primero durante la dictadura y luego profundizados por los gobiernos civiles de la Concertación, destruyeron la industria productiva nacional, la inicial política de sustitución de importaciones y acentuaron la dependencia del país en relación a los países capitalistas centrales, condenando a Chile a la exportación primaria de cobre, madera y productos del mar, de acuerdo a la división internacional del trabajo organizada por el imperialismo. Por eso en el país aproximadamente un 70 % de la fuerza laboral vende algo, o su quehacer está ligado a la venta de algo. Pero eso no es todo. En Nueva Delphi, Bachelet aseguró que la crisis es “de origen netamente financiero”. En este sentido, el profesor argentino de Ciencias Económicas, Fernando Azcurra, señala que “En cuanto a la “burbuja” no se puede disminuir la importancia de la forma ficticia del capital dinerario y su monstruosa expansión. Esto es una realidad, el capital financiero se ha autonomizado de tal forma que dependiendo para su existencia y movimientos especulativos del capital industria/comercial (lo que denominan “economía real”) no obstante los ha puesto bajo sus órdenes y les dicta su comportamiento económico desde lo financiero. (…) No se trata ahora de que lo financiero sea sólo un detonante; es el campus mismo de la explosión y contiene como su sostén y portador a la economía “real” que también acusa el impacto. Quiero decir: no hay una economía monetaria y una economía real como afirman los ortodoxos. La economía capitalista es una sola.” En buenas cuentas, la hegemonía del capital financiero, claramente declarada desde los 70 del siglo pasado, es la manera propia, consustancial, que adquiere el patrón de acumulación capitalista en el actual período. El mantenimiento y amplificación de la tasa de ganancia de la minoría burguesa mundial, ha recurrido y recurre al negocio del crédito y la expansión planetaria del capital ficticio como desenvolvimiento autónomo de la ganancia para abultar sus privilegios ante sus consecutivas crisis de sobreproducción. Entonces cuando se afirma que la crisis mundial es “netamente de origen financiero”, los trabajadores y el pueblo deben entender que la crisis es “netamente de origen capitalista” y que, por tanto, su superación considera la construcción de una nueva sociedad, fundada en la superación de la contradicción entre la producción social de la riqueza y su apropiación privada, esto es, en la edificación de una genuina sociedad socialista donde los patrones y la propiedad privada de los medios de reproducción de la vida sean parte del museo de la historia humana.

3. La unidad de análisis de la revista The Economist proyectó un deterioro general de las cifras para la economía. La publicación notificó que la tasa de desempleo en Chile llegará a un 11,4 % el 2010. Para el 2009, la unidad analítica proyectó una caída de un 14,4 % en la inversión, un 7 % en las exportaciones de bienes y servicios, y una de 11,7 % en las importaciones. Y lo anterior –a contrapelo de lo sentenciado por Bachelet en la India- producto de que Chile tiene “una economía abierta y dadas las proyecciones del gran deterioro del comercio mundial y los flujos de inversión en 2009-2010, hemos debido corregir a la baja nuestras estimaciones.”

4. En las ciudades de Arica, Copiapó, Valparaíso, Santiago, Concepción, Puerto Montt, Talcahuano, Lota y Coronel ya han cerrado sus puertas 450 locales comerciales debido al alto desempleo. En rigor, la patronal Confederación Nacional de Comercio Detallista y Turismo informó que las ventas se han desplomado, según cada ciudad, de un 8 % a un 30 %. Por otra parte, la empresa procesadora de carne de cerdo Friosa –de propiedad argentina- ya ha cerrado 2 de sus planteles, dejando en la calle a 420 trabajadores. Asimismo, fue clausurada la planta maderera Las Cañas de la Compañía de Maderas, Papeles y Cartones en Constitución, donde fueron despedidos 336 obreros, como efecto de la contracción de demanda de un 12 % por parte de Estados Unidos y Japón. En materia de ventas automovilísticas, el período enero-febrero de 2009 respecto de los mismos meses del año pasado, se derrumbó en un 55 %. Los niveles de confianza del empresariado (Imce) se han desplomado en el Comercio en un 39,4 %; Construcción un 20 %; Industria un 31,8 %; y Minería un 62,6 %. También cayó el indicador de solvencia de las 200 mayores empresas en prácticamente, un 30 %.

5. En lo que va del año, el Banco Central acumula un recorte de 600 puntos base de la tasa de interés de política monetaria (TPM) como medida contracíclica y señal obligada para que la banca privada transfiera la baja a los créditos a las personas y las empresas. Y en efecto, las 5 plazas que concentran la mayoría del mercado del préstamo han disminuido en promedio –según sus propias fuentes- un 11 % del costo de créditos de consumo; un 10 % en el área hipotecaria; mientras para las pequeñas y medianas empresas las cifras son más opacas. Sin embargo, pese a bajar los intereses, la banca mantiene incólume los altos requerimientos ligados al riesgo para prestar dinero. En resumen, las medidas del Banco Central nuevamente chocan contra las políticas corporativas antipopulares del negocio bursátil en Chile. Con uñas y dientes la banca cautela sus ganancias, en tanto despide trabajadores y, en los hechos, bloquea los créditos y los intentos del gobierno de paliar la cesantía creciente y tratar de dinamizar la economía por estos medios. Al respecto, la banca sintetiza paradigmáticamente la naturaleza inhumana del capital y su voracidad ilimitada.

6. Tanto la patronal gremializada, como el Ministerio de Hacienda (valga la redundancia), coinciden en la implementación del llamado “Plan de Estímulo Fiscal”. Con el fin de amortiguar el desempleo galopante (factor desestabilizador de la paz social necesaria para la reproducción del capital y las utilidades para la fracción minoritaria que domina), el bloque en el poder ha convenido subsidiar con recursos estatales a la clase propietaria empresarial mediante créditos, compra de acciones, y regalías para los patrones que despidan menos trabajadores. A ello se agrega uno que otro bono “helicóptero” directo a las personas para comprar un litro más de gas o parafina en invierno y capear algunos viajes en el Transantiago cuyo precio por pasaje aumenta paulatinamente, “para que no se note”. Sin embargo, el Presidente de la máxima autoridad patronal, la CPC, Rafael Guilisasti, además de negar la posibilidad de rebajar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que alcanza un 19 % sobre todas las mercancías que compra la gente de a pie, enfatizó que “No nos vamos a salvar de altas tasas de desempleo, de ajustes económicos o de fusión de empresas.” En la práctica, los empleadores están reduciendo sueldos, suspendiendo contratos y “pactando” jornadas con los trabajadores. El pacto social vitoreado por el gobierno y los patrones no es más que un recurso literario que oculta sin éxito el programa tradicional de la burguesía contra el pueblo trabajador en tiempos de crisis capitalista.

7. El 19 de marzo, la Cámara de Diputados aprobó la Ley General de Educación que, en la práctica, además de promover cosméticas supervisiones estatales al negocio de la educación particular subvencionada por el Fisco (que representa casi el 50 % del sistema escolar chileno), mantiene intacta la irresponsabilidad histórica originada en el régimen militar respecto de la descalcificación y privatización de una educación pública universal, laica, gratuita e integral. Ahora la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza de Pinochet se llama LGE. Todavía tiene que pasar a la Cámara Alta, pero el acuerdo entre la Alianza por Chile y la Concertación ya es un hecho. La “revolución pinguina” gatilló en la calle la denuncia de una educación de clase y que sólo persigue la proletarización “cualificada” de los márgenes más pobres de los niños y jóvenes del país, su funcionalidad a los intereses de la clase dominante y sus empresas, y la destrucción definitiva de la enseñanza como medio de movilidad social. Pero por abajo, los estudiantes y muchos educadores no duermen.

8. El desgaste, desprestigio popular y ausencia de sentido de la componenda en el gobierno desde hace 18 años; la crisis capitalista; las elecciones presidenciales y parlamentarias de fin de 2009; y la ofensiva de la derecha histórica, son algunas variables que podrían explicar el reordenamiento general de las fuerzas políticas que, en conjunto, reflejan los intereses de las fracciones de clase realmente existentes en Chile. Es así como el candidato de la burguesía más violenta, ortodoxa y conservadora culturalmente, el empresario Sebastián Piñera, debe conceder, por un lado, bajo las presiones de la fascista Unión Demócrata Independiente (UDI) que un pinochetista de talla mayor, como Jovino Novoa presida la Cámara Alta; mientras, por otra parte, ofrece medidas populistas y mucho más mediáticas que fundamentadas para encarar la crisis económica. Al respecto, ex dirigentes de la Concertación, como uno de los líderes de Chile Primero, Jorge Schaulson, ya se ha declarado “piñerista”, en tanto el Partido Regionalista Independiente (PRI) del ex demócratacristiano Adolfo Zaldívar, continúa flirteando con el conglomerado ultraderechista. Por su ladera, la Concertación se bate en reyertas intestinas, procurando atar desesperadamente sus desprendimientos. Ya se fue el senador socialista Alejandro Navarro, el diputado Marcos Enríquez-Ominami sostiene su pre candidatura presidencial más allá de las amenazas de la dirección de su Partido Socialista, y el pre candidato José Gómez, del Partido Radical, insiste en medir fuerzas con Eduardo Frei Ruiz Tagle en cualquier fórmula parecida a unas “primarias” de la Concertación. La descomposición profunda de la Concertación ha llegado al punto de que el senador Ricardo Núñez –respaldado ampliamente por el denominado “laguismo”- propuso la creación de un megapartido que fusione orgánica y políticamente al Partido Socialista, al Partido Por la Democracia y al Partido Radical. La eventual tienda persigue la sintonía política interna de la cual carece el conglomerado concertacionista para pavimentar el camino de una reedición de la actual Presidenta Bachelet (¿O el mismo Lagos?) para las elecciones de 2013. Mientras tanto, el candidato Eduardo Frei Ruiz Tagle hace guiños fotográficos a la izquierda tradicional agrupada en torno al Partido Comunista –lo que le ha comportado problemas meridianos con altos dirigentes de la Democracia Cristiana y la alta oficialidad católica-, en tanto recibe los tiros de la ultraderecha debido a su colaboración explícita y pecuniaria a la dictadura militar en sus primeros tiempos, denuncias que buscan desmoronar su pretendido “intachable” compromiso con la democracia electoral.

9. La izquierda tradicional y de impronta socialdemócrata encabezada por los pre candidatos presidenciales Guillermo Teillier, Tomás Hirsch y el ex funcionario y dirigente de la Concertación y el Partido Socialista, Jorge Arrate, también han sufrido trizaduras tras su objetivo de incorporarse a los escaños del parlamento. Es así que el líder del Movimiento de Acción Social (MAS), Alejandro Navarro, abandonó recientemente esa convención bajo argumentos vinculados a que todo estaría ya resuelto por arriba para que Arrate fuera el candidato presidencial de la izquierda tradicional, dejando sus propias aspiraciones al respecto “fuera de juego”. Más allá de las acusaciones mutuas --y a veces francamente destempladas- el acuerdo de esta franja política aminora sus capacidades de negociación, cuando a fines de marzo la Democracia Cristiana ya debe ofrecer una propuesta concreta en el contexto del llamado “pacto instrumental” basado en doblajes contra la derecha histórica en un número preciso de circunscripciones parlamentarias. Pero el reordenamiento de fuerzas del panorama político chileno no sólo transparenta posiciones y construye nuevas combinaciones alrededor del campo de representación político-institucional dominante. Por abajo, variopintas organizaciones sociales y político-sociales del universo anticapitalista y antiimperialista existentes a lo largo de Chile –luego de años de desencuentros, resistencias infructuosas políticamente, sectarismos y otras patologías asociadas- finalmente se darán cita el 4 y 5 de abril en un Encuentro Unitario que busca la edificación de un nuevo instrumento político social de carácter federativo y en lucha donde se alcancen puntos de convergencia en materia de principios, programa, orgánica, y agendas de acción mancomunadas. Con estatura política, ética revolucionaria y amplia generosidad, las agrupaciones –que ya superan la treintena- se darán cita histórica para recrear de acuerdo a las condiciones actuales, las relaciones de fuerzas reales y la convicción de disputar y aportar en la “cancha grande” y desde el territorio multidimensional de los trabajadores y los pueblos, a la reconstrucción de la hegemonía de los intereses genuinos de las grandes mayorías expoliadas por el capital y sus expresiones. La unidad de los de abajo se comienza a tallar por fin de manera concreta. Lejos de fundamentalismos retóricos y disfuncionales, las fuerzas anticapitalistas de Chile –sin soslayar los tabúes electorales- persiguen ser un solo empeño, manteniendo sus identidades particulares, para colaborar con la dinamización y conducción del movimiento real de los intereses de los trabajadores y los pueblos, única garantía, única manera de conquistar las transformaciones históricas para la nueva arquitectura de un Chile, un Continente y un mundo de iguales y libres. Porque es necesario, porque existen mejores condiciones que antes, y porque la superación del modo de producción capitalista en su fase crepuscular es la alternativa urgente para la emancipación de los pobres de la Tierra, la recuperación de sentido de la humanidad y la sobrevivencia del propio planeta.

viernes, 20 de marzo de 2009

La crisis capitalista: apenas un comienzo


Daniel Bensaid , en SinPermiso.info


El capitalismo? “Es comprensible que la gente no crea más en él”, confiesa Tony Blair en persona (1). Cuando se deja de creer en lo increíble, una crisis de legitimidad, ideológica y moral, se suma a la crisis social, y acaba por estremecer el orden político. La crisis actual no es una crisis más, equiparable a la de los mercados asiáticos o a la de la burbuja de Internet.

Una crisis de fe

Se trata, en realidad, de una crisis histórica –económica, social, ecológica- de la ley del valor, una crisis de medición y de desmesura. La medición de todo a través del tiempo de trabajo abstracto ha pasado a ser, como anunciaba Marx en los Manuscritos de 1857, una forma “miserable” de medir las relaciones sociales. “Las crisis económica y planetaria tienen un punto en común”, constata Nicholas Stern, autor en 2006 de un informe sobre la economía del cambio climático. “Ambas son consecuencia de un sistema que no considera los riesgos que su funcionamiento genera, que no tiene en cuenta el hecho de que puede conducir a una destrucción superior al beneficio inmediato que procura y que subestima la interdependencia entre los actores” (2). La lógica de la carrera por las ganancias, por “el beneficio inmediato” es, en efecto, una lógica cortoplacista. Y la “competencia no falseada”, por su parte, es ciega a la “interdependencia” sistemática.

¿Un nuevo Bretton Woods? ¿Un sistema de gobierno mundial? ¡El problema es que la Unión europea ni siquiera ha sido capaz de crear una agencia de control de los mercados financieros a escala continental, o de promover una definición común de paraísos fiscales!. Desde octubre de 2008, Laurence Parisot se ha encargado de dejar claro que el Estado debe desempeñar su papel en el socorro de las finanzas, pero que debe retirarse cuando los negocios recuperen su curso lucrativo. Dicho de manera más directa: que debe socializar las pérdidas para luego reprivatizar los beneficios. Tras haber admitido que el Estado es el único capaz, de manera inmediata, de “salvar la economía y los bancos”, Jean-Marie Messier, resucitado del purgatorio, no olvida apostillar que “el paraguas deberá cerrarse una vez que la tormenta haya pasado”. El Estado no debería, así, ser más que “un pasajero en medio de la lluvia” (3).

El plan de relanzamiento gubernamental descarga el coste de la crisis sobre los trabajadores y los contribuyentes. Tras el congreso de Reims, Martine Aubry pretendía descubrir que “resulta inoperante atacar a los que han utilizado el sistema sin atacar al sistema mismo” (4). Sin embargo, el Partido socialista se contenta con ofrecer un contra-plan “equilibrado” de medidas supuestamente sociales pero no en ningún caso radicales, en el sentido de que supongan una nueva redistribución de riquezas en beneficio del trabajo. Nada se dice sobre la nacionalización del sistema bancario y la creación de un servicio público en materia de crédito, nada sobre una reforma fiscal radical, nada sobre la necesidad de reorientar la construcción europea. “Atacar el sistema mismo”, sería atacar el poder absoluto del mercado, la propiedad privada de los grandes medios de producción e intercambio, la competencia de todos contra todos. Hasta el liberal Nicolas Baverez define a la banca como un “bien público de la mundialización”: “por sus características, tiene la naturaleza de un bien público” (5). Sería de esperar, en realidad, que conforme a esta “naturaleza”, este bien público fuera sometido a gestión pública bajo control público. Para Baverez, por el contrario, el Estado debería asegurar a los bancos una “inmunidad ilimitada” por sus pérdidas y asumir los riesgos ligados a su ganancias.

Atacar el corazón del sistema supondría dotarse de un blindaje social que proteja a los trabajadores de las consecuencias de la crisis. Para ello, habría que romper los grilletes de los criterios de Maastricht y del Pacto de Estabilidad, restablecer los controles políticos sobre el Banco central europeo, derogar el Tratado de Lisboa, reorientar de manera radical la construcción europea, comenzando por la armonización social y fiscal, e iniciar una proceso constituyente de verdad. Como mínimo, haría falta exigir la derogación del artículo 56 del Tratado de Lisboa que prohíbe toda restricción a los movimientos de capital financiero, así como de la “libertad de establecimiento” recogida en el artículo 48, una libertad que permite al capital desplazarse allí donde las condiciones le sean más favorables y a las instituciones financieras encontrar asilo donde les plazca.

Una crisis que durará tiempo

Porque se trata de una crisis sistémica que anuncia el fin de un modo de acumulación, las medidas de relanzamiento coyuntural tendrán un efecto limitado. Una salida a la crisis que conduzca a la emergencia de un nuevo orden productivo y de un nuevo régimen de acumulación no depende sólo de la economía. Exige una nueva correlación de fuerzas, nuevas relaciones geopolíticas, nuevos dispositivos institucionales y jurídicos.

Si la crisis de 1929 fue la de “la emergencia estadounidense”, ¿qué emergencia prefigura la crisis actual? ¿la china? ¿la de una de una organización multipolar de espacios continentales? ¿La de un sistema de gobierno mundial?

Al tiempo que se invocan la necesidad de un nuevo orden monetario mundial y respuestas globales, el propio Giscard d’Estaing reconoce que “la gestión económica de la crisis se ha vuelto, en Europa, más nacional durante la crisis que antes de su estallido”, y que “los instrumentos de intervención son esencialmente nacionales” (6). La crisis agudiza, en efecto, las diferencias nacionales y libera tendencias centrífugas. En nombre de una “necesaria correspondencia entre los espacios económicos y sociales”, Emmanuel Todd oficia de paladín de un “proteccionismo europeo” (7) que cree “las condiciones para la recuperación de los salarios” y una oferta que genere su propia demanda. La cuestión no es doctrinaria o de principios. ¿Proteger? Sí, pero ¿quién, contra quién y cómo? Si Europa comenzara por adoptar criterios sociales de convergencia en materia de empleo, ingreso, protección social, derecho laboral, y armonización fiscal, podría, legítimamente, adoptar medidas de protección, no ya de los intereses egoístas de sus industriales y financieros, sino de los derechos y conquistas sociales. Podría hacerlo de manera selectiva y puntual, adoptando como contrapartida acuerdos de desarrollo solidario con los países del Sur en materia migratoria, de cooperación técnica, de comercio equitativo, sin ceder a un proteccionismo de ricos cuyo efecto principal fuera diseminar los estragos de la crisis entre los países más pobres.

Imaginar que una medida de protección aduanera entrañaría de forma mecánica una mejora en las condiciones sociales europeas, como si pudiera resultar técnicamente neutra en el contexto de una lucha de clases exacerbada por la crisis, es de una enorme ingenuidad. Los trabajadores resultarían afectados por las trabas burocráticas y fronterizas sin obtener las ventajas sociales respectivas. Un proteccionismo de esta índole no resistiría mucho tiempo en razón de su impopularidad, o no tardaría en derivar hacia una “preferencia nacional” (o europea) de tipo chauvinista.

Refundar el capitalismo o combatirlo

Todos los gobernantes, de ayer y de hoy, de derecha y de izquierda, han acabado por denunciar la locura sistemática de los mercados. Sin embargo, su desregulación no ha sido el producto de la famosa mano invisible, sino de decisiones políticas y de medidas legislativas concretas. Fue a partir de 1985, cuando era ministro de finanzas el socialista Pierre Bérégovoy, cuando se concibió la gran desregulación de los mercados financieros y bursátiles en Francia. Fue un gobierno socialista el que, en 1989, liberalizó los movimientos de capital anticipándose a una decisión europea. Fue el gobierno de Jospin el que, al privatizar más que los gobiernos Balladur y Juppé juntos, sentó las bases para que el capitalismo francés pudiera acoger fondos de inversiones especulativos. Fue un ministro de finanzas socialista, Dominique Strauss-Khan, quien propuso una fuerte desfiscalización de las célebres stock-options, y fue otro ministro socialista, Laurent Fabius, quien la puso en práctica. Fue un Consejo europeo con mayoría social-demócrata el que decidió en 2002, en Barcelona, liberalizar el mercado de la energía y el conjunto de servicios públicos, aumentar en cinco años la edad de la jubilación y sostener los fondos de pensión. Fue la mayoría del Partido socialista la que aprobó la sacralización de la competencia grabada en el proyecto de Tratado constitucional europeo de 2005. Fue su voto, una vez más, el que permitió la adopción del Tratado de Lisboa, confirmando así la lógica liberal de la construcción europea.

Para los salvadores del Titanic capitalista, la tarea se anuncia ruda ¿Un nuevo New Deal? ¿Un retorno al Estado social? Sería olvidar muy pronto que la desregulación liberal no fue un capricho doctrinario de Thatcher o de Reagan. Fue la respuesta a la baja de las tasas de beneficio provocadas por las conquistas sociales de la posguerra. Después de 1973, “la incapacidad de las políticas keynesianas para relanzar la actividad productiva deja el campo abierto a una sorprendente contra-revolución conservadora”, recuerda Robert Boyer (8). Volver al punto de partida sería reencontrarse con las mismas contradicciones. Como comenta irónicamente Jean-Marie Harribey: “regular sin transformar no es regular”.

Tras la crisis de 1929, para redistribuir las cartas de la riqueza y del poder y para anunciar una nueva onda expansiva, hizo falta nada menos que una guerra mundial. La puesta en marcha de un nuevo modo de acumulación y el eventual impulso de una nueva onda larga de crecimiento comportaron el surgimiento de nuevas jerarquías planetarias de dominación, un reacomodamiento de naciones y continentes, nuevas condiciones para la valorización del capital, una transición del sistema energético. Semejante trajín no puede resolverse a través de la amabilidad diplomática, en las alfombras verdes de las cancillerías, sino en el cambo de batalla, mediante luchas sociales. La crisis, como bien escribió Marx, supone “el establecimiento por la fuerza de la unidad entre momentos [producción y consumo] impulsados de forma autónoma”.

En realidad, no es más que un comienzo

“La crisis financiera –machacaba Nicolás Sarkozy en su discurso de Toulon- no es la crisis del capitalismo. Es la crisis de un sistema alejado de los valores fundamentales del capitalismo a los que, en cierto modo, ha traicionado. Quiero decírselo claro a los franceses: el anticapitalismo no ofrece ninguna solución a la crisis actual”. El mensaje es claro: el enemigo no es el capitalismo sino el anticapitalismo.

El presidente volvió sobre la cuestión al hilo de su intervención en el coloquio sobre la refundación del capitalismo organizada a iniciativa suya el 8 de enero de 2009 por la Secretaría de Estado: “La crisis del capitalismo financiero no supone la del capitalismo como tal. No es un llamamiento a su destrucción, lo que sería una catástrofe, sino a su moralización”. Sus palabras recibieron el vigoroso espaldarazo de Michel Rocard: “Debemos comenzar por ahí: nuestro propósito es salvar el capitalismo”. Estas declaraciones de guerra social trazan una línea fuerte entre dos campos. Es preciso elegir: o discutir con los poseedores como refundar, reinventar, moralizar el capitalismo, o luchar con los explotados y desposeídos para derrocarlo.

Nadie podría predecir cómo serán las revoluciones futuras. Lo único que tenemos es un hilo conductor. Se trata de dos lógicas de clase que se enfrentan. La del beneficio a cualquier precio, el cálculo egoísta, la propiedad privada, la desigualdad, la competencia de todos contra todos, y la del servicio público, los bienes comunes de la humanidad, la apropiación social, la igualdad y la solidaridad.

Notas:
(1) Le Journal du Dimanche, 14/12/2008. (2) Le Monde, 15/12/2008. (3)La Tribune, 15/01/2009. (4) Journal du Dimanche, 05/10/2008. (5)Le Monde, 26/11/ 2008. (6) Le Monde, 13/01/2008. (7) Emmanuel Todd, Après la démocratie, París, Gallimard, 2008. (8) Libération, 29/12/2008.
Traducción de Gerardo Pisarello

Daniel Bensaïd es profesor de filosofía en la Universidad de París VIII. Formó parte del movimiento del 22 de marzo de 1968 en la facultad de Nanterre, que luego se convirtió en el famoso Mayo francés, quizás la más importante huelga general obrera de la segunda mitad del siglo XX en Europa. Fue uno de los fundadores de las Juventudes Comunistas Revolucionarias y de la Liga Comunista Revolucionaria. Actualmente es uno de los intelectuales de referencia del Nuevo Partido Anticapitalista recientemente constituido en Francia.

Hugo Chávez relanzó nacionalización de Banco de Venezuela

Caracas, 18 Mar. ABN (Juan Carlos Rico).-
El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, relanzó este jueves la nacionalización del Banco de Venezuela para “darle más fuerza al sistema bancario público nacional”.

Así lo informó el jefe de Estado venezolano en consejo de ministros durante un pase especial con Venezolana de Televisión.

Chávez precisó que con ello se impulsará aún más las políticas del desarrollo económico y social del país.

Expresó que los recursos que maneja la banca privada en el país supera enormemente el monto del presupuesto nacional.

“Son miles de millones de dólares, billones de bolívares los que maneja la banca privada”, señaló.

ALBA (Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe) de los Movimientos Sociales

Integración popular
Boletín quincenal Nº104. Por José R. Vidal y Tamara Roselló para ALAI.-

La Carta de los Movimientos Sociales de las Américas aprobada en Belem de Pará en el Foro Social Mundial, constituye una iniciativa que merece toda la atención y apoyo de los movimientos, redes y organizaciones comprometidos con el presente y el futuro de nuestros pueblos. En ella se llama a una integración desde abajo tomando los principios del ALBA (Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe) como referente.

Esta iniciativa surge desde experiencias concretas que varios movimientos tienen con proyectos del ALBA y fue promovido desde un seminario de organizaciones y movimientos sociales celebrado en Brasil a mediados del año pasado. De allí emergió una carta abierta a todos los movimientos y organizaciones con la propuesta, donde se solicitaban contribuciones e ideas para la iniciativa. Posteriormente en el Foro Social de las Américas celebrado en Octubre en Guatemala se presentó la carta con adiciones producidas en el proceso de consulta y se sometió a nuevas consultas. Finalmente en Belem de Pará se acordó la redacción definitiva de este documento.

A partir de la experiencia de la exitosa campaña continental contra el ALCA, este llamamiento pretende articular a diversas fuerzas, no sólo ya en la denuncia y la lucha contra las múltiples formas de opresión que atentan contra los intereses populares sino además, aprovechar en toda su magnitud las potencialidades que ofrece el ALBA, para lograr un alcance mucho más allá de los países cuyos gobiernos forman parte del acuerdo, y beneficiar a los pueblos de toda la región.

La carta explica que este proceso de integración de movimientos y organizaciones sociales, tiene como objetivo construir una articulación continental en torno a estos principios y promover diversos mecanismos y potencialidades que ofrece esta iniciativa para la integración latinoamericana desde los pueblos.

En una de sus partes la carta expresa: “En esta fase vamos intensificando las acciones de resistencia, pero también las experiencias alternativas, de poder popular, de ejercicio de soberanía, e incluso de relación con algunos gobiernos que expresan -de manera contradictoria- los intereses de las mayorías.

Es necesario construir colectivamente un proyecto popular de integración latinoamericana, que replantee el concepto de “desarrollo”, sobre la base de la defensa de los bienes comunes de la naturaleza y de la vida, que avance hacia la creación de un modelo civilizatorio alternativo al proyecto depredador del capitalismo, que asegure la soberanía latinoamericana frente a las políticas de saqueo del imperialismo y de las trasnacionales, y que asuma el conjunto de las dimensiones emancipatorias, enfrentando las múltiples opresiones generadas por la explotación capitalista, la dominación colonial, y el patriarcado, que refuerza la opresión sobre las mujeres”.

De esto se trata, de potenciar la activa participación de los sectores populares organizados, generando iniciativas, aprovechando al máximo los proyectos gubernamentales que los beneficien. Se desatan así procesos de carácter cultural, que van mucho más allá de lo económico y lo social concreto y son los que darán raíces profundas a la imprescindible integración latinoamericana. Pero lo más significativo puede ser la consolidación de una agenda común de luchas que se ha venido gestando en estos años y la activación coordinada de diversas fuerzas populares para hacer avanzar la actual emergencia de alternativas emancipadoras frente al neoliberalismo y a las múltiples formas de opresión.

El escenario global, para nuestros países y para toda la humanidad está cargado de amenazas. Las crisis se acumulan y se profundizan sus consecuencias. Crisis financiera, alimentaria, energética, ambiental. En la opinión de muchos analistas se trata de la crisis de un sistema y de una propuesta civilizatoria que ha provocado por una parte una acumulación irracional de riqueza y la extensión injusta de la pobreza y por otra, un abuso de los recursos del planeta que provoca ya desequilibrios graves de los ecosistemas naturales. Desigualdades enormes entre países y entre clases sociales al interior de estos que desde la desigualdad tendrán que enfrentar iguales desafíos para la existencia de la vida.

Pensamos que divididos, como nos dejó el coloniaje y nos mantuvo el neocolonialismo, no podremos hacer frente a tales desafíos. Sólo la integración, real y efectiva de nuestros pueblos nos permitirá sobrevivir a las crisis presentes y futuras.

El escenario contemporáneo también nos dice que los pueblos latinoamericanos tenemos grandes oportunidades. En los últimos 10 años la región transitó de un predominio casi absoluto de las políticas neoliberales impuestas por regímenes oligárquicos subordinados al denominado “Consenso de Washington”, hasta un accionar de los sectores populares que ha permitido la emergencia de diversos gobiernos que, en grado diferente y con matices importantes, desafían ese orden imperante.

La elección en 1998 de Hugo Chávez en Venezuela, la caída estrepitosa por la vía de insurrecciones populares de gobiernos en Ecuador, Bolivia y Argentina, los triunfos electorales de Lula en Brasil, Evo en Bolivia, el Frente Amplio en Uruguay, Correa en Ecuador y Lugo en Paraguay y las evoluciones de políticas, con una mirada más centrada en lo social, en otros países de la región, conforman en la actualidad un escenario geopolítico que expresa por una parte el agotamiento y la crisis del neoliberalismo que estremece hoy inclusive a los países capitalistas desarrollados, y por otra esta emergencia popular que se niega a continuar sufriendo en su existencia y la de sus hijos las consecuencias, primero de las políticas neoliberales y ahora las de su crisis.

La incorporación de Cuba al Grupo de Río y la propuesta de convertir este en una organización de Estados Latinoamericanos, la realización por primera vez de una cumbre de presidentes de la región sin presencia europea o norteamericana, la emergencia de diversas iniciativas integradoras como UNASUR, el Banco del Sur, Petrocaribe y sobre todo la existencia del ALBA, que parte de principios diferentes orientados al bienestar de los pueblos, con una centralidad de lo social y cultural, además de lo económico, que ya se concreta con la Operación Milagro, la Campaña Alfabetizadora del Yo sí puedo, las escuelas latinoamericanas de Medicina, Deportes y Agroecología, con su Banco, y sus proyectos grannacionales, son los resultados visibles de ese cambio de época que vivimos.

Sin embargo, las consecuencias de la profunda crisis económica, que galopante recorre el mundo, puede retrotraer algunos de estos logros y obstaculizar estas iniciativas. La derecha intentará capitalizar a su favor el descontento que se deriva de las afectaciones de la crisis en la vida cotidiana, algunos tecnócratas recurrirán a fórmulas contrarias a la integración que en el corto plazo pueden favorecer a las oligarquías nacionales, nunca a los pueblos.

Los Foros Sociales, la Campaña contra el ALCA, las luchas contra los TLC, contra el pago de las deudas ilegítimas, por la Reforma Agraria y una agricultura sostenible, entre otras y las diversas formas de organización sectorial, étnica, de género etc., son un acumulado importante de los pueblos de la región que puede ser potenciado, articulado, cohesionado en torno a agendas comunes que se han ido construyendo y merecen continuar siendo consolidadas. La articulación por una integración de nuestros pueblos según los principios del ALBA, puede constituir, una de las vías principales para lograr la imprescindible cohesión de las fuerzas populares de la región.

La integración no puede esperar a que los gobiernos decidan incorporarse o no a estos procesos, no puede limitarse tampoco al cumplimiento de los acuerdos gubernamentales, mediados siempre por las burocracias que porta o representa en la generalidad de los casos intereses ajenos a los sectores populares, la integración tiene que ser asumida desde abajo.

Los sectores populares no pueden esperar, porque no puede esperar el que tiene hambre, el que muere o mueren sus hijos de enfermedades curables. No puede esperar el que no tiene trabajo, ni techo o vive en condiciones precarias. No puede esperar el que está en la miseria, o el que se empobrece más cada día, ni tampoco los sectores de clase media que ven con angustia como, pese a trabajar sin descanso, se deterioran los niveles de vida de sus familias. Avanzar en el cambio profundo de las causas de todos estos sufrimientos es lo único posible y para avanzar hay que unirse, desde abajo.

La carta aprobada en Belem no se limita a una reflexión sino que se concreta en una convocatoria.

“Desde Belém, donde nos reunimos centenares de movimientos sociales de todos los países de las Américas, que nos identificamos con el proceso de construcción del ALBA, nos convocamos y nos comprometemos para:

1.- En cada país realizar plenarias nacionales, que generen colectivos unitarios de construcción del ALBA.

2.- Promover un gran encuentro continental de todos los movimientos, para el segundo semestre del 2009, en camino a la articulación de los Movimientos Sociales con el ALBA.

3.- Poner todas nuestras energías para la Movilización Mundial Contra la Guerra y la Crisis, en la semana del 28 de marzo al 4 de abril, reforzando el día 30 de marzo, como día de movilización continental.

4.- Participar activamente en las movilizaciones e intereses de los pueblos, en las jornadas del 8 de marzo, 17 de abril, 1 de mayo y 12 de octubre, como fechas históricas de nuestros pueblos.

5.- Seguir impulsando la solidaridad concreta con los pueblos en lucha contra el imperio, en Haití, Colombia, Cuba, Venezuela, Bolivia.

6.- Seguir impulsando las acciones concretas de construcción del ALBA, como los programas de ELAM, de alfabetización de adultos, los cursos latinos de la ENFF, el IALA, la Operación Milagro, etc.”

Pensamos que cumplir con esta convocatoria, sin dilaciones, con espíritu integrador, sin sectarismos, predominio de intereses estrechos, personalismos y otros males que heredamos de la propia cultura de la dominación, -que llevamos dentro, aún los que luchamos por la emancipación-, es una buena manera de avanzar.