viernes, 7 de noviembre de 2008

OBAMA Y EL TIEMPO LARGO



por Raúl Zibechi (Uruguay)
viernes, 07 de noviembre de 2008

A contrapelo de un cierto sentido común, podría decirse que el triunfo de Barack Obama no cambia nada, aunque sería más ajustado afirmar que su llegada a la Casa Blanca es el resultado de un cambio lento, cultural y social, que viene fraguándose desde hace cuatro décadas. O más aún, si se toma en cuenta el largo período de siglo y medio desde que los esclavos consiguieron su libertad en los Estados Unidos.

A todas luces, focalizar el cambio político en curso en el triunfo de Obama no puede sino opacar la infinidad de cambios que viene procesando una sociedad multiétnica y multicultural, desde las luchas por los derechos civiles de los negros en la década de 1960. Si hay algo que encarna el “sueño americano”, no es precisamente la utopía del ascenso social individual sino la potencia material y simbólica del deseo de cambio colectivo. Desde hace más de un siglo, los Estados Unidos se convirtieron en la cuna de los movimientos sociales, ocupando el lugar vacante dejado por Francia desde que la soldadesca de Thiers sepultó la Comuna de París en 1871.

Las fechas que conmemoran hoy los movimientos sociales en todo el mundo se originaron en los Estados Unidos. El 1 de mayo, día de los trabajadores, recuerda los disturbios en la plaza de Haymarket en Chicago, el 3 y 4 de mayo de 1886 a raíz de la huelga de los obreros de la McCormick Harvesting Machine. El 8 de marzo, dia de la mujer trabajadora, es el homenaje a las 146 obreras textiles de la fábrica Cotton, en Nueva York, que murieron calcinadas trabajando en condiciones inhumanas en 1909. El 28 de junio, día del orgullo gay, recuerda las “revueltas de Stonewall”, un bar de la comunidad LGBT en Greenwich Village, Nueva York, donde miles de personas resistieron y derrotaron la brutalidad policial en 1969.

Incluso el actual movimiento contra la globalización neoliberal, tuvo un impulso decisivo con las movilizaciones de Seattle en diciembre de 1999.

Enfocado desde el tiempo largo, el triunfo de Obama es más una victoria de una sociedad civil atravesada por un conjunto de movimientos socio-culturales (negros, mujeres, gay, antiguerra de Vietnam, entre otros), que una virtud de su propia personalidad, casi desconocida para los votantes. Ciertamente, es fruto de una generación de activistas negros en la que destacaron Martin Luther King y Malcolm X, así como de grandes actos como la Marcha a Washington por la libertad y el trabajo, el 28 de agosto de 1963, cuando King pronunció el célebre I have a dream.

Pero captar la profunidad del cambio social y cultural implica mirar en detalle la infinidad de pequeñas acciones que costaron decenas de vidas, miles de presos y heridos por un régimen racista y machista que terminó por desfibrarse en las postrimerías de Vietnam. Ahí está el Freedom Summer de 1964, una campaña nacional que llevó mil voluntarios a Mississipi para inscribir votantes negros en los padrones electorales.

Entre los militantes que acudieron al llamado de la Asociación Nacional para el Progreso del Pueblo de Color y el Comité de Estudiantes No Violentos (NAACP y SNCC por sus siglas en inglés), y de otras organizaciones, había mayoría de jóvenes blancos del norte, pero también negros y muchos judíos que durante tres meses se unieron con activistas negros del sur para desafiar el racismo en la boca del lobo. No fue un paseo. En apenas diez semanas los miembros de Ku Klux Klan, aliados con policías y autoridades, asesinaron cuatro activistas y otros cuatro fueron heridos de gravedad, 80 sufrieron golpizas, mil fueron arrestados, 37 iglesias que apoyaban la campaña y 30 viviendas de familias negras fueron quemadas o bombardeadas.

Desde el punto de vista cuantitativo, la campaña fue un fracaso ya que apenas consiguieron registrar 1.600 votantes de los 17 mil que pretendían empadronar. No se amedrentaron. Instalaron “escuelas libres” en las iglesias, en patios de casas y hasta bajo los árboles, como alternativa ante la segregación escolar, por las que pasaron miles de personas.

La perseverancia rindió frutos: los militantes del Freedom Summer consiguieron visibilizar el racismo y la persecución, y modificaron el curso del movimiento por los derechos civiles. Sólidos estudios como el del sociólogo Doug Mc Adam(1), aseguran que Freedom Summer fue un parteaguas en la sociedad estadounidense. En base al seguimiento de las hojas de vida de una parte de los activistas, sostiene que ese verano cambió la vida de quienes participaron en la campaña de solidaridad. Lo sucedido con ese millar de personas debería multiplicarse hasta consumar un cambio cultural y social de una parte sustancial de la población de los Estados Unidos, ya que aquella fue apenas una de cientos de actividades militantes de los 60.

El movimiento sufrió duros golpes, como el asesinato de King en 1968 y la represión contra Panteras Negras, donde militaba Mumia Abu-Jamal, a partir de 1969. En poco tiempo los líderes se convirtieron en referentes nacionales (hasta George W Bush se inclina ahora ante la memoria de King), y las aristas más ríspidas del segregacionismo fueron formalmente abolidas.

Como suele suceder en la vida real, los cambios profundos no se manifiestan de forma inmediata. Frederic Jameson señala que “los acontecimientos históricos no son puntuales, sino que se extienden en un antes y un después del tiempo que sólo se revela gradualmente”. Esa gradualidad indica que el cambio cultural es, en esencia, cambio lento, glacial, que no se mueve al ritmo esquizofrénico de la actividad político-electoral. Porque no opera linealmente ni sobre el escenario sino bajo la línea de visibilidad pública y, casi siempre, de modo tangencial.

El movimiento triunfó cultural y socialmente, pese a la contrarrevolución de Reagan, de Bush padre e hijo. O sea, resistió dos décadas de políticas neoliberales. Los resultados del 4 de noviembre hablan solos. Quienes llevaron a Obama a la presidencia fueron los hispanos y los jóvenes, en primer lugar, seguidos de los habitantes de los suburbios y los negros. Comparados los resultados con los de 2004, los demócratas recibieron un 25 por ciento más de votos hispanos y los votos de los menores de 29 años crecieron otro 25 por ciento, lo que explica la diferencia de siete millones de votos entre Oabma y Mc Cain. En Florida el voto hispano por Obama fue un 27 por ciento superior al cosechado por Kerry cuatro años atrás. En Carolina del Norte, otro ex bastión republicano, el voto suburbano demócrata creció un 45 por ciento.

Jóvenes e hispanos. La historia se repite. Luego de algunas décadas de cruda opresión, la gente parece reaccionar con potencia incontenible. Como movimiento social, el lugar de los negros de los 60 lo ocupan hoy los hipanos. No es casualidad que entre los 18 millones de hispanos habilitados para votar, el 80 por ciento haya concurrido a las urnas. Un porcentaje altísimo en cualquier parte.

Una vez más, el cambio cultural y social ha ido por delante de la política institucional, que al parecer es la última actividad en percibir el clamor societal. Obama es, de alguna forma, un retorno de los 60. Pero un retorno tamizado por el tiempo y los cambios culturales y demográficos. Puede acelerar o retrasar el declive de Estados Unidos como superpotencia, pero no podrá impedirlo. Si se inspirara en la generación que lo parió, podría inducir un suave amerizaje que evitara el naufragio de la nación, para lo cual debería reactivar algunas instituciones del Estado del Bienestar a favor de la fracción más débil de su base social. Tal como está el mundo y en vista de la intransigencia de las elites, para hacerlo necesitaría al menos una parte del valor de King y de los voluntarios del Freedom Summer.



martes, 4 de noviembre de 2008

ENTREVISTA A MARIO AMOROS

Entrevista al historiador Mario Amorós, autor de "Compañero Presidente", que hoy se presenta en Castellón (España)

"En Chile es más difícil derrotar el neoliberalismo, porque está más amarrado"

Francisco Herreros
El Siglo

El historiador y periodista español Mario Amorós es, entre otras cosas, un apasionado especialista sobre Chile, el periodo de la Unidad Popular y, sobre todo, Salvador Allende, producto de lo cual son, entre otros, los libros Después de la lluvia. Chile, la memoria herida; Antonio Llidó, un sacerdote revolucionario y Compañero Presidente. Salvador Allende, una vida por la democracia y el socialismo.

Aprovechando su presencia en el Seminario Allende y el Siglo XXI, el pasado mes de junio, sostuvimos el siguiente diálogo.

- Mario, quisiera preguntarte en primer término por qué te has especializado en Chile, y en ese contexto, por qué en Allende…

- “Bueno, en Chile porque tempranamente descubrí el último mensaje del Presidente Allende, que me conmovió profundamente. Después empecé a leer algunos libros de manera desordenada y tuve la suerte de encontrar en Barcelona, donde finalicé mis estudios de Historia, un archivo impresionante sobre América Latina y en particular sobre Chile, donde había múltiples revistas del período, como Chile Hoy (una revista excelente dirigida por Marta Harnecker), Punto Final, publicaciones de la Democracia Cristiana, una infinidad de documentos del Partido Comunista, Partido Socialista y del MIR. Posteriormente, viajé a Chile en 1997 y aquí tuve el honor de conocer a personas como don Lucho Corvalán, Gladys Marín, Jacques Chonchol, Tomás Moulián, gente que vivió el proceso revolucionario que dirigió el Presidente Allende muy cerca, un proceso muy relevante. También conocí a muchos militantes de base, sobre todo comunistas, y así empecé a escribir sobre Chile".

- ¿Sientes que ya entiendes la lógica de este país tan raro?

“Tengo cierto conocimiento de la historia reciente. Seguramente hay cosas que a algún extranjero se le pueden escapar, algunas claves. Pero de la evolución política chilena creo que tengo un buen conocimiento, porque he estado muchos años estudiando, leyendo y reflexionando, sin embargo, me queda mucho trabajo aún.

- ¿Y qué opinas del bandazo que se ha dado Chile en los últimos 38 años, de ir de la construcción de un socialismo por la vía institucional, a un neoliberalismo extremo; es decir, no ya una economía neoliberal, sino una cultura neoliberal?

“Efectivamente, ese fue el gran éxito de la dictadura: ser capaz, con una violencia criminal y brutal, de destruir un movimiento popular como no había otro en América Latina, que se había gestado durante décadas, desde el principio del siglo XX; de ser capaz primero de destruir ese movimiento popular con esos crímenes tan atroces para a continuación implantar un proyecto ideado por los tecnócratas neoliberales educados en la Escuela de Chicago que, por vías democráticas, como fue la vía de la revolución chilena, nunca hubiera podido ser impuesto. Aprovecharon el terror y la represión para imponer ese proyecto de refundación que, como todos sabemos, cambió la faz de este país.

De ser un país con una cultura solidaria, colectiva, austera, con un gran compromiso político, con un gran debate y una gran pasión política, Chile pasó a ser un país neoliberalizado como no hay otro en el mundo, con una cultura consumista exacerbada, unos valores individualistas, la destrucción de la política como acción voluntaria, colectiva, ética, a pesar que persisten actores que la reivindican como tal. Queda mucho para construir una verdadera democracia en Chile, como lo atestiguan estos días los pingüinos y los estudiantes”.

- Desde afuera ¿compartes el diagnóstico de que se percibe un agotamiento del modelo, en paralelo con una revitalización del actor popular?

“Yo creo que si, creo que hay una revitalización porque desde fuera se ve, por ejemplo, el movimiento de los trabajadores subcontratistas del cobre y el liderazgo importante de compañeros como Cristian Cuevas. Por lo que uno lee desde afuera, él ha jugado un papel importante en los últimos tiempos. Está el tema de los madereros, está esa revolución hermosa de los pingüinos desde hace dos años, que sorprendentemente sacó a la calle con una gran conciencia a los estudiantes más jóvenes de este país. Pero también veo que, al contrario de la mayor parte de los países latinoamericanos, en Chile se demora más la alternativa, la salida del neoliberalismo, porque aquí el neoliberalismo está perfectamente atado y amarrado, con la complicidad de importantes sectores que fueron parte de la oposición a la dictadura. Es verdad que dentro de esos sectores, hay algunos que están apareciendo con buena crítica, pero tienen que dar el paso siguiente, de la crítica a la acción política. Y eso implica no seguir en la Concertación o en los sectores que manejan el modelo neoliberal.

- Y respecto a la otra parte de la pregunta ¿percibes síntomas de agotamiento del modelo, en lo económico?

“No soy especialista en política económica. Me cuesta entenderla. En verdad, no tengo elementos para decirlo”.

- En sus orígenes, el socialismo fue una construcción eurocentrista. ¿Qué te sugiere el hecho de que su eje se haya desplazado a Latinoamérica?

“Efectivamente, ahí tenemos que los europeos, que siempre hemos ido por el mundo dando lecciones, tenemos que hacernos una serie de autocríticas. Cómo es posible que en el continente europeo tengamos a Berlusconi en Italia, un fascista; a Sarkozy, en Francia, un político próximo a la extrema derecha en algunas posiciones. Cómo es posible que tengamos semejante involución del socialismo, del laborismo del Reino Unido. Pero, por otra parte, es curioso, no sé si lo saben en Chile, que en Chipre hay un Presidente comunista, marxista-leninista, en Chipre: uno de los 27 países de la Unión Europea.

Definitivamente, en los grandes países europeos ha habido una involución muy fuerte en los últimos veinte años, con posiciones muy conservadoras, extendidas en amplios sectores de la sociedad. Ahí hay una gran tarea, porque, por ejemplo, el tema de los migrantes está emergiendo otra vez, está volviendo la cultura de la deportación, que pensábamos que se había extinguido con la derrota del fascismo en 1945 y eso es muy preocupante porque se está criminalizando la pobreza, la desesperación de los seres humanos que llegan de Asia o de África a Europa, buscando una vida de dignidad que no tienen en sus países”.

- ¿Tiene que ver este paneuropeísmo, entendido como la unificación de Europa bajo un signo neoliberal?

“Claro, efectivamente los que dirigen la política europea son la derecha y los sectores mas conservadores de la socialdemocracia y ahí se ha visto recientemente con la Directiva de Retorno como por ejemplo el 80% de los eurodiputados socialistas españoles ha votado a favor de una directiva contra los emigrantes absolutamente reaccionaria. Al mismo tiempo, hay un intento de construir un Partido de la Izquierda Europea, una coordinación algo más allá de la coordinación de los partidos de izquierda que ha tenido momentos importantes, pero aún somos minoría y tenemos poca fuerza frente a esos sectores muy mayoritarios”.

- En ese sentido, es interesante el proceso de reunificación de la izquierda alemana con Die Linke…

“Es un proceso muy interesante puesto que hace ya casi diez años Oskar Lafontaine, quien era el Presidente del Partido Socialdemócrata alemán, un partido con mas de 150 años de historia, renunció al gobierno socialdemócrata de Alemania por su viraje a las posiciones neoliberales. Hace un par de años Lafontaine tenía un partido y se unió en una coalición electoral con los comunistas y ahora han formado Die Linke, La Izquierda, queestá teniendo un ascenso espectacular, no sólo en el este de Alemania, donde el PDS tenía mucha fuerza, sino también en el oeste. Si ahora mismo fueran las elecciones federales legislativas, tendría más del 10% de los votos. Eso puede cambiar la política de Alemania, donde hay un empate técnico entre los democratacristianos y los socialdemócratas, aunque éstos están cayendo mucho. La izquierda está apareciendo como una alternativa en un país como Alemania, que es la tercera economía mundial y el motor de Europa. Sería fantástico que esta La Izquierda siguiera creciendo”.

- No deja de resultar curioso la liquidez del cuadro político internacional, en una época unipolar, donde se supondría que Estados Unidos debiera dominar sin contrapesos…

Así es. Creo que en Europa hay más signos para el pesimismo que para el optimismo, pero, como decía antes, en América Latina los pueblos de muchos países nos están dando lecciones de cómo luchar y avanzar. Incluso en Chile, porque hay que rescatar lo meritorio de haber resistido la ofensiva neoliberal de los 90, cuando se decía que ya no tenía sentido el comunismo, que ya no tenía sentido la izquierda, que este país de la transición era el puma. Se decía que era el puma, el mejor de los países posibles, pero hubo gente que resistió. Ojalá que en las elecciones municipales haya un ascenso y se concrete esa alternativa de la que hablaba Guillermo Teillier, presidente del Partido Comunista de Chile, frente a La Moneda en el hermoso acto político-cultural celebrado el 27 de junio en memoria del Presidente Salvador Allende.

- Hoy, presentación de Compañero Presidente. Salvador Allende, una vida por la democracia y el socialismo (PUV. Valencia, 2008) en Castellón (España)

lunes, 3 de noviembre de 2008

EL ÚLTIMO DÍA DE MIGUEL

Texto sobre los momentos que terminaron con la caída en combate de Miguel Enriquez, lider del MIR chileno, el día 5 de Octubre de 1974

http://www.youtube.com/watch?v=czYAVK_X_Y0

Miguel vivía en una casa
con vista a la esperanza.
Era un compañero del curso de la aurora.
Casi todos repetimos
menos él
que se fue a estudiar la primavera
allá donde sólo llegan los valientes.
Aquellos que recibieron en silencio la tortura.
Aquellos que callaron para que otros vivieran.
Miguel vivía en una casa
con vista a la esperanza.
Ahora, cuando ya se ha marchado,
nosotros debemos habitarla।

José María Memet



Su eterno chaquetón marinero y su risa estruendosa, que contagiaba alegría, es lo primero que recuerdo de Miguel Enríquez. El optimismo asomaba a sus ojos, a sus gestos, comunicando esa incansable vitalidad que le animaba. Miguel reía con todo el cuerpo, se agitaba y el torrente reventaba con una explosión de alegría. Después descubrí que también era la forma de reir de su padre, don Edgardo.
Miguel era un dinamo, veloz de pensamiento y palabra. Sus frases se precipitaban en ráfagas. Temible en la polémica, a veces era también -para mi gusto- demasiado duro en la discusión con los compañeros. Abrumaba con argumentos, citaba la historia revolucionaria mundial, especialmente la revolución bolchevique; conocía bien a Lenin (el Pelao, como le llamaba con familiaridad), a Trotsky y Rosa Luxemburgo, se paseaba por la revolución china, conocía en detalle la revolución cubana y sabía mucho de historia de Chile. Por supuesto era carrerino, admiraba a Manuel Rodríguez y se refería con mala voluntad al "guatón O'Higgins". Dedicaba especial atención al estudio y le gustaba discutir con gente de pensamiento diferente al suyo.
Matarlo no fue fácil para la DINA. Los sicarios de la dictadura tuvieron que extremar sus torturas con los detenidos que habían contactado a Miguel o a sus enlaces desde que el líder del MIR pasó a la clandestinidad. La crueldad del capitán Miguel Krassnoff Marchenko, jefe de la Agrupación Caupolicán de la Brigada de Inteligencia Metropolitana de la DINA, y de su principal verdugo, Osvaldo Romo, sin embargo, no tenía límites. El Informe Rettig señala: "La primera prioridad de la acción represiva de la DINA durante el año 1974 fue la desarticulación del MIR. Esta continuó siendo una prioridad durante 1975.
Durante estos dos años se produce el mayor número de víctimas fatales atribuibles a este organismo". Creada por decreto en junio de 1974, la DINA venía operando desde noviembre de 1973, en dependencia directa de Pinochet. Quinientos oficiales de las FF.AA. y Carabineros dieron origen a esa estructura secreta que más tarde contaría a miles de funcionarios, asesores e informantes a sueldo.
Matar al secretario general del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, un médico de 30 años que había burlado numerosas trampas y emboscadas, se convirtió en una obsesión para la DINA. Destinó para ello a la Agrupación Caupolicán, mientras la Agrupación Purén se dedicaba a perseguir al resto de la Izquierda. La DINA consiguió datos para localizar el sector de Santiago donde Miguel vivía clandestino. Era en la calle Santa Fe 725, entre Chiloé y San Francisco, en la comuna de San Miguel. Una casa con apariencias de nada con dos portones metálicos que todavía conservan más de treinta impactos de balas. El 5 de octubre de 1974 se libró allí un combate desigual,como el de La Moneda y otros durante 17 años en que hombres y mujeres de la Izquierda chilena dieron lecciones de honor y valentía en combate.
Miguel era uno de los dirigentes chilenos más prometedores. Tenía rasgos indudables de genialidad política. En él "despuntaba un jefe de revolución", como dijo Armando Hart a nombre del Partido Comunista de Cuba en el solemne homenaje que se tributó en La Habana al revolucionario chileno. Los dirigentes cubanos no derrochan ese calificativo porque conocen su significado. Por eso el nombre de Miguel Enríquez lo llevan muchos comités de defensa de la revolución(CDR) y un hospital clínico quirúrgico.
LA CACERIA DEL MIR
La precaria clandestinidad de Miguel, soportó poco más de un año. Había lanzado la desafiante consigna "el MIR no se asila", y quiso dar el ejemplo permaneciendo en Chile para organizar un movimiento de resistencia que concebía amplio y unitario. Explicó: "Nos quedamos en Chile para reorganizar el movimiento de masas, buscando la unidad de toda la Izquierda y de todos los sectores dispuestos a combatir a la dictadura gorila, preparando una larga guerra revolucionaria a través de la cual la dictadura será derribada, para luego conquistar el poder para los trabajadores e instaurar un gobierno de obreros y campesinos".
Desoyó los consejos de muchos camaradas y amigos que le pedían salir del país. Miguel era del tipo de líderes que guían con el ejemplo. No subvaloraba, sin embargo, las tareas de apoyo en el exterior. Encomendó organizarlas a dos miembros de la comisión política, su hermano Edgardo -ingeniero de 34años, detenido en Buenos Aires en abril de 1976 y desaparecido desde Villa Grimaldi- y René Valenzuela Bejas, hoy preso en España.
La persecución al MIR fue motivo de disputa entre la DINA y el Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea (SIFA), que dirigía el comandante Edgar Ceballos Jones ("Comandante Cabeza"). El SIFA llegó a tener numerosos prisioneros en su cuartel general en la Academia de Guerra Aérea (AGA). Mediante el método de hacer desaparecer a los prisioneros y una brutalidad extrema en la tortura, la DINA consiguió finalmente desplazar al SIFA.
El terrorismo de la DINA se hizo sentir con fuerza a partir de abril de 1974. El recinto secreto de Londres 38, un ex local del PS, se convirtió en centro de torturas y en primera estación del vía crucis de muchos detenidos hacia la muerte y desaparición en Colonia Dignidad, como ocurrió con Alvaro Vallejos Villagrán (el "Loro Matías"), estudiante de Medicina de 25 años, uno de los primeros en ser ejecutados en la colonia alemana de Paul Schäffer.
La comisión política del MIR, sin embargo, se mantenía más o menos intacta a comienzos del 74. La pérdida más importante había sido la de Bautista Van Schouwen Vasey, en diciembre de 1973, capturado por una delación en el convento de los Capuchinos de Santiago, donde se ocultaba. Van Schouwen, de 30 años, médico, era uno de los fundadores del MIR e íntimo amigo de Miguel Enríquez, con cuya hermana, Inés, estuvo casado.
A partir de julio del 74, la DINA -ahora en posesión de abundante información y con la colaboración de delatores- aumentó la intensidad de sus golpes. Cayeron detenidos y desaparecieron decenas de miristas como Bárbara Uribe y Edwin Van Yurick, su esposo; el periodista Máximo Gedda, Martín Elgueta, Alfonso Chanfreau, María Angélica Andreoli, Muriel Dockendorff, etc. Muchos fueron atrapados en "puntos de contacto" que entregaban los torturados. Otros cayeron en "ratoneras" montadas en casas de militantes detenidos. Muchos fueron reconocidos en las calles por delatores que salían a "porotear" con los agentes de la DINA.
La represión aumentó y en septiembre del 74 la situación se hizo trágica. Casi todos los presos del MIR eran salvajemente torturados y desaparecían para siempre, como el arquitecto Francisco Aedo Carrasco, de 63 años, liberado desde Chacabuco y arrestado de nuevo el 7 de septiembre, los hermanos Carlos y Aldo Pérez Vargas (cuyos otros tres hermanos, Iván, Mireya y Dagoberto, este último miembro de la comisión política del MIR, morirían en 1975 y 1976), Carlos Gajardo, Vicente Palomino, Manuel Villalobos, etc. Delatores como Marcia Merino ("La Flaca Alejandra") asesoraban los interrogatorios, señalando a los torturadores lo que debían preguntar, clasificando la información, participando en los allanamientos o en el "poroteo". La situación alcanzó su punto álgido a fines de ese mes y comienzos de octubre con la detención de los dirigentes Sergio Pérez Molina y Lumi Videla Moya (cuyo cadáver terriblemente torturado por Osvaldo Romo lanzaron al interior de la embajada de Italia el 3 de noviembre), María Cristina López Stewart, el sacerdote Antonio Llidó, los hermanos Jorge y Juan Andrónico Antequera, Amelia Bruhn, y una larga lista de mártires.
La DINA obtuvo nuevas pistas para llegar a Miguel Enríquez: el barrio donde vivía, una descripción de su aspecto físico y de su pareja (Carmen Castillo Echeverría, que hacía de enlace en algunos contactos y que estaba embarazada), una Renoleta roja que usaba Miguel (la reconocieron durante un enfrentamiento a tiros en el sector del Estadio Nacional), etc.
LA CASA DE SANTA FE
Desde diciembre de 1973, Miguel vivía clandestino en Santa Fe 725. Un barrio tranquilo, de pequeña burguesía pobre y de obreros, casi todos propietarios de sus viviendas. La mayoría -como la que ocupaba Miguel- son casas de un piso con patio y parrón. Los vecinos se conocen por años. Entonces la mayoría eran de Izquierda, comunistas y socialistas. Frente a la casa de Miguel vivía un viejo obrero comunista, Leyton, "cicerone" del Museo Recabarren.
La casa de Miguel estaba entre la de un obrero cesante y la de un periodista, Rolando Carrasco, comunista, preso en Chacabuco. Allí vivían la mujer de Carrasco, Anita Klöpping (como actriz de teatro y radio más conocida como Anita Mirlo) y sus hijos, Rolando, de 16 , y Valentina, de 11 años.
Miguel y su compañera, Carmen Castillo, llegaron a vivir en esa casa a fines del 73, después de la caída de Van Schouwen. Inicialmente los acompañaba otro dirigente del partido, Humberto (Tito) Sotomayor, y su esposa. Ocasionalmente iban a pasar unos días con ellos las pequeñas hijas de ambos, Javiera, hija de Miguel (con Alejandra Pizarro), y Camila, hija de Carmen (y de Andrés Pascal Allende, también miembro de la comisión política del MIR, que a su muerte reemplazaría a Miguel en la secretaría general del MIR). El otro hijo de Miguel, Marco Antonio (con la periodista Manuela Gumucio), estaba en Francia y apenas tenía un año cuando mataron al líder del MIR.
Una ciudadana británica compró con fondos del MIR la casa de Santa Fe a un dueño de camiones, padre de unas mellizas, a quien en el barrio todos miraban con sospecha porque era opositor al gobierno de la Unidad Popular y porque vendía mercaderías que escaseaban en el mercado.
EL ALIENTO DE LA BESTIA
Miguel, Carmen, Sotomayor y su mujer no lo sabían pero eran objeto de observación en el barrio.
Se siente curiosidad por los nuevos vecinos. Se preguntan quiénes son, de dónde vienen, qué hacen, etc. Los jóvenes que viven en Santa Fe 725, parecen gente de desahogada situación económica, se muestran afables y saludan con cortesía pero sin intentar mayores relaciones. Todos observan...y comentan. Al dueño del boliche de la esquina le llama la atención que los nuevos propietarios de la casa de Santa Fe 725 dispongan de más dinero que lo común en el vecindario. Compran mayor cantidad y artículos de más calidad. Para el almacenero es un buen negocio pero comunica sus observaciones y el rumor circula...
Miguel y Carmen, Sotomayor y su mujer, entretanto, hacen una vida normal y buscan establecer una relación discreta con los vecinos. Se dan cuenta que en ese barrio hay que trabar amistad con la gente. Miguel y Carmen ayudan al vecino cesante. Se enteran que Anita tiene a su marido preso en Chacabuco y que trabaja como costurera para sostener el hogar. Carmen le ayuda mandándole hacer ropa para Javiera y Camila, luego para ella o para una amiga que inventa.
Un día el joven Rolando Carrasco (hoy arquitecto, casado, dos hijos) está duchándose, la llama se apaga pero el gas sigue fluyendo, Rolo cae desmayado, como de costumbre ha cerrado con llave la puerta del baño. Anita lo siente caer, intenta abrir la puerta, no puede y corre a la casa de Miguel a pedir ayuda. Humberto Sotomayor acude, echa abajo la puerta, reanima al joven y le da instrucciones a Anita para seguir atendiéndolo. Así ella se entera que es médico. Desde ese día siente por sus vecinos del 725 una enorme gratitud y cariño. Ya no le importa la cortés pero firme discreción con que ellos defienden su privacidad.
MORIR EN OCTUBRE
Amanece el 5 de octubre de 1974. La DINA está sobre una pista segura para llegar a Miguel. Otras le habían fallado. Por ejemplo, detecta que Javiera, de 5 años, hija de Miguel, vive con su tía, Ana Pizarro, y sus tres hijos. Supone –con razón- que por esa vía existe un vínculo con Miguel. La DINA pierde la paciencia y amenaza de muerte a Ana Pizarro y sus hijos, que se asilan en la embajada de Francia. Pero antes Miguel manda a buscar a su hija. En una carta le dice a su excuñada que quiere tener a Javiera por un tiempo porque está seguro que va a morir.
La DINA ya sabe que Miguel vive en la zona sur de Santiago, en un cuadrante enmarcado por Santa Rosa, Gran Avenida, Departamental y Callejón Lo Ovalle. Los esbirros de Krasnoff, capitaneados por Osvaldo Romo que olisquea sangre, "peinan" esa área. Llevan algunos de los presos torturados para que reconozcan calles, ruidos, olores. Pasan algunos días en esa tarea de rastrear las huellas todavía invisibles de Miguel. Buscan una Renoleta roja y una joven señora embarazada. Van en tres vehículos y llevan armas largas por si acaso. Se detienen a preguntar en almacenes y talleres, interrogan a niños y mujeres, carteros, revisores de medidores de luz y agua, recogedores de basura, etc.
Está clareando y en la casa de Santa Fe 725, todos duermen: Miguel, Carmen, Humberto Sotomayor y José Bordas Paz (31años, encargado de la Fuerza Central, rama armada del MIR).
El grupo conversó hasta tarde. Quedaron de acuerdo en que al día siguiente, 5 de octubre, Carmen buscará una casa de emergencia. El instinto les decía que la seguridad del escondite se había resquebrajado, sobre todo después del enfrentamiento a tiros en la Avenida Grecia. Miguel había hecho algunas reuniones en la casa con compañeros que presumiblemente ahora estaban presos.
Aunque se habían observado las reglas de la clandestinidad, no se podía descartar que alguno se hubiese dado cuenta del barrio y la calle donde los habían llevado a ciegas. Se iban también a cumplir diez meses viviendo en la misma casa y las normas de clandestinidad prohibían una permanencia tan larga en un mismo lugar. Dos semanas antes, Miguel arregló el asilo en la embajada de Italia de las pequeñas Javiera y Camila, que entraron en la misión diplomática en la cajuela del automóvil del encargado de negocios. Por último, Miguel había aceptado reducir el ritmo de su trabajo y replegarse aun lugar fuera de Santiago. Una amiga de Carmen, Cecilia Jarpa, se haría cargo de comprar una parcela en Macul. Pero Carmen la llamó el día anterior para entregarle el dinero y el tono y forma de sus respuestas, hicieron a Miguel deducir que Cecilia Jarpa ya estaba en manos de la DINA. Estaba claro que el cerco se estrechaba.
En la mañana del 5 de octubre Carmen Castillo salió a buscar una casa para mudarse ese mismo día. Miguel, Sotomayor y José Bordas también salieron de Santa Fe 725. Acordaron volver a encontrarse en la casa a las tres de la tarde. Sin embargo, Carmen volvió cerca de la una. Encontró a Miguel y a los otros dos compañeros quemando papeles, con las armas a la mano y en estado de enorme tensión. Habían detectado tres autos sospechosos que rondaban el barrio y que habían pasado ya dos veces, lentamente, observando la casa. Están seguros que es la DINA y que deben estar tendiendo el cerco. Rápidamente terminaron de recoger en dos bolsos lo más importante. Cuando Miguel y Carmen salían al patio donde estaba la Renoleta roja, se produjo el primer ataque de la DINA. Ellos se replegaron al interior de la casa y comenzaron a responder el fuego junto con Sotomayor y Bordas.
El primer cerco no fue muy efectivo. No habían llegado aún suficientes refuerzos. En los primeros momentos Humberto Sotomayor y Jose Bordas lograron escapar. A uno lo vio Anita, la vecina, saltar al patio de su casa y de ahí a la calle San Francisco; el otro huyó en dirección a Varas Mena, una calle paralela al sur de Santa Fe. (Sotomayor se asiló después en la embajada de Italia y José Bordas fue emboscado por el SIFA el 5 de diciembre. Cayó herido y murió dos días después en el hospital de la FACH, donde fue torturado).
Carmen Castillo fue herida en el interior de la casa. A ratos perdía la conciencia mientras proseguía el tiroteo sostenido por Miguel. Recuerda haberlo oido gritar: "Hay una mujer embarazada, respeten su vida".
El Informe Rettig dice: "La casa donde se ocultaba Miguel Enríquez, fue rodeada por un nutrido contingente de agentes de seguridad, el que incluía una tanqueta y un helicóptero, quienes comenzaron a disparar. Entre los ocupantes del inmueble se encontraba una mujer embarazada que resultó herida. Miguel Enríquez cayó en el enfrentamiento recibiendo, según el protocolo de autopsia, diez impactos de bala que le causaron la muerte".
Anita, la vecina de Miguel, no sabe cuánto duró el tiroteo; tampoco su hijo, Rolo. Pero les pareció eterno. En su casa estaba otro muchacho, compañero de Rolo, ambos se encontraban en el patio cuando se inició el asalto a la casa vecina. Se agazaparon y vieron saltar el muro al mirista que huyó hacia la calle San Francisco. Anita y la niña, Valentina, permanecieron tiradas en el piso de la casa. Recuerdan el ruido ensordecedor de los disparos, el helicóptero sobrevolando, los altavoces de Carabineros ordenando al vecindario permanecer en sus casas. Cuando cesaron los tiros vieron en la calle Santa Fe a muchos civiles armados, carabineros, soldados, la tanqueta y muchos vehículos. Más tarde cuando sacaban a Carmen Castillo herida (creyeron que iba muerta) y luego el cadáver de Miguel Enríquez.
Miguel no se rindió. Una de las diez balas le perforó el cráneo. Su cuerpo lo encontraron en el patio donde se había parapetado para disparar, mientras intentaba saltar a la casa trasera.
La noticia de la muerte de Miguel, que se divulgó esa noche, causó un impacto doloroso en el pueblo. Saber que Miguel estaba en la clandestinidad, intentando reorganizar las fuerzas, fortalecía muchas esperanzas.
La DINA lo celebró mofándose de los presos en el recinto de José Domingo Cañas, donde había trasladado su infierno de torturas. La casa de la calle Santa Fe 725 la ocupó la DINA durante dos meses. Algunos vecinos dicen que allí se hacían fiestas y que los oficiales se emborrachaban y gritaban como locos. Más tarde vivió un microbusero, pariente de un agente de la DINA, y luego volvió el antiguo propietario, el camionero.
Cada 5 de octubre, desde 1990, sus moradores se refugian en el interior de la casa cuando un grupo de familiares y ex miristas realizan en la calle un acto recordatorio, encienden velas, se acercan a mirar el patio interior y tocan con emocionada reverencia las perforaciones de balas en los portones de la casa donde Miguel vivió su último día.
Manuel Cabieses

martes, 21 de octubre de 2008

PERÚ - ¿Maquillando a la crisis?


Javier Diez Canseco, "La República" (Perú)

La desbordante corrupción, el chuponeo, el malestar militar y el malestar social ante la inflación y la crisis económica irresponsablemente negada hicieron tambalear al gobierno y sus alianzas. Viejo mago ilusionista, García jugó sus cartas para un cambio sin cambio. El "chuponeo" desnudó –con voces y caras conocidas– la amplitud de la corrupción en las alturas del poder, notoria desde el fracaso del "shock de inversiones" al inicio de este gobierno. Soltó, con gotero, información que comprometía a presidentes, directores de empresas públicas y ministros. León Alegría, amigo y ex ministro de Alan García, de conocido prontuario arreglado con los jueces fujimoristas, puso en escena al mismo Presidente. Y es que, como Mantilla, es de los alanistas que salen y entran al APRA cuando conviene, pero siempre anda en el cogollo de los operadores íntimos.

También sacó cabeza un poderoso aparato de inteligencia política: interceptación de teléfonos e internet de alta calidad, trabajo profesional y prolongado (conversaciones de ocho meses), objetivos bien escogidos. Jaqueó al gobierno: con lo que mostró y lo que insinúa podría mostrar. (¿Quiénes? Los aparatos de chuponeo del fujimontecinismo nunca "cayeron". ¡Las FFAA y PNP negaron tener equipos! Y crecen como hongos las empresas privadas de seguridad –¿y seguimiento y espionaje?– formadas por militares retirados, como Forza que trabajaría nada menos que con Petro Tech).

¿No manifiesta el chuponeo malestar en las FFAA y presión fujimontesinista ante la sentencia al capo-chino (o la lucha por el petróleo)? Las FFAA padecen sueldos miserables, recorte presupuestal, huelga de los trabajadores civiles, quiebra de la Caja Militar Policial. No son los únicos, pero otros no tienen su incidencia en el poder. El juicio está al borde de la sentencia. ¿No fue el discurso de Alan en el aniversario de Grau, llamando a cesar la persecución a los "salvadores de la patria" por temas de DDHH (imputaciones de ejecuciones extrajudiciales de civiles en una operación militar en Vizcatán, constatadas por el informe del Instituto de Medicina Legal), un mensaje a quienes pueden haber soltado los audios? ¿No negocia la impunidad de algunos –ajenos a la conducta de Grau– a cambio de aceptar un presupuesto recortado y una sentencia benigna o indulto? La salvaje emboscada de terroristas provenientes de Vizcatán, asesinando militares y civiles, muestra que salieron indemnes.

La crisis política exigiría enfrentar la corrupción y el rebrote del militarismo y el senderismo. ¿Cree usted que García está en lucha a muerte contra la corrupción, como dice Simon? ¿Podrá Simon hacer algo, más allá de su honestidad personal, con allegados como Remigio Morales B.? Hasta ayer era parte de los "ineptos presidentes regionales" que ni podían invertir su presupuesto. No tiene partido, ni equipo, ni parlamentarios. ¿Controlará el insaciable protagonismo de García, la demanda partidista, las presiones fujimoristas y de la derecha cavernaria? ¿Crecerá como candidato? ¿O repetiremos la tragicomedia de un Valle Riestra "domador" de Fujimori? Pero si viene un descalabro final, será el fracaso de la "izquierda", aunque no tenga arte ni parte.

Se necesita, más que cambio de personas, un cambio de rumbo. Otras políticas, otro manejo del Estado y la política, desprestigiada y podrida. Democracia participativa, control ciudadano, fiscalización preventiva. Frenar la inflación, beneficiarnos de nuestros recursos naturales (hoy concesionados por migajas), terminar con los privilegios tributarios de transnacionales y grandes empresas, cobrarles lo no pagado. Crear un fondo de anticrisis, apoyo al agro y Mypes, y una reforma tributaria que redistribuya la riqueza. Estrategias de desarrollo regionales basadas en los recursos en cada localidad –empresas, mercados, técnicos– y naturales; ese ’autocentramiento’ que propone Jürgen Schuldt. Toledo y García dejaron pasar los años de crecimiento sin priorizar la inversión en el desarrollo humano: educación, salud.

A lo señalado se agrega el huracán económico internacional y la absurda locura alanista del blindaje. Los precios de nuestras exportaciones mineras se desploman (la libra de cobre bajó de $4 a $2.20). La demanda de EEUU y Europa caen. También los precios del petróleo y agrícolas (75% en cuatro meses los granos para biocombustibles). Cae la demanda de textiles en el exterior (¡y la ratificada ministra Aráoz quiere un TLC con China!, ¿para ahogar lo poco que queda en este ramo sin TLC?). Caerá la recaudación tributaria del Estado, el canon y las regalías para regiones y municipios. Ya están recortando el presupuesto. Más grave aún, una sequía de crédito internacional paralizará las muchas anunciadas inversiones. Viene una recesión y un hachazo al gasto social. ¿Lo enfrentará Yehude con el mismo equipo económico (Valdivieso-Aráoz)? Sí, ya lo dijo.

¿Habrá cambio? Maquillaje, quizás, pero no cambio verdadero. Ello exige otro gobierno, con una revocatoria presidencial y congresal, una Asamblea Constituyente que diseñe un nuevo país y derogue la fujimorista, y una nueva política económica a favor de la gente. Lo demás es ilusión.

Ante la crisis económica global, ahora más que nunca es imprescindible levantar una izquierda de combate


Declaración de Espacio Alternativo

En las últimas semanas estamos comprobando cómo saltan todas las alarmas del capitalismo global: la crisis ha estallado y ya es imposible ocultarlo. Los gobiernos se apresuran a “tomar medidas” acudiendo al rescate de bancos y empresas a costa de hipotecar el dinero público, el nuestro, el de las y los trabajadores, mientras los ejecutivos que han dirigido el desastre se van a sus casas con sumas millonarias. Pero para nosotros la crisis hacia ya tiempo que había estallado. La carestía de la vida, el paro, los despidos y los recortes salariales son elementos habituales de nuestras vidas. Sin embargo para nuestra crisis no existen grandes medidas ni tampoco inyecciones de dinero público: los préstamos de los bancos los avala el estado, nuestras hipotecas las sufragamos nosotros mismos. En el capitalismo siempre ganan los mismos, los ricos, mientras el resto pagamos la resaca de su borrachera especulativa.

Pero aunque su expresión es ahora más evidente que nunca, la crisis no es nueva. De hecho el funcionamiento histórico de la economía capitalista nunca ha sido armónico, sino que se caracteriza por la sucesión de crisis periódicas de distinta modalidad y profundidad, pero todas ellas relacionadas con los problemas de rentabilidad que la misma lógica capitalista genera. En un intento continuo por defenderse de su propia naturaleza suicida, el capital trata de resolver sus problemas de rentabilidad huyendo del ámbito productivo y refugiándose en los mercados financieros, donde aparentemente puede obtener beneficios ilimitados. De esta forma, se puede afirmar que la era neoliberal es la de la hegemonía del capital financiero. Las finanzas impusieron su ley, de forma que son los intereses del capital financiero los que prevalecen, y la lógica propia de los mercados financieros la que se impone a toda la actividad económica. Es la financiarización de la economía. Las empresas de cualquier sector, en su búsqueda por maximizar sus beneficios emprendieron una participación creciente en las actividades financieras, hasta tal punto que ya en el 2000 dedican tres veces más recursos a comprar activos financieros que a invertir en su propia actividad productiva. Un boom en el que las empresas han ido adquiriendo una cantidad ingente de títulos financieros, como por ejemplo acciones de otras empresas, que en 1970 representaban un 58% sobre su capital fijo y en 2001 alcanzan el 147%. Así, los ingresos que obtienen las empresas en forma de dividendos (rentas financieras) han pasado de representar un 3% de las ganancias totales en 1970 a un 51% en el 2001. Durante años este juego financiero que permitía la obtención de beneficios enormes, fáciles y rápidos, parecía no tener límite. Pero ha alimentado burbujas que ahora empiezan a estallar, poniendo en cuestión la propia lógica capitalista que las generó, y golpeando severamente con su caída a la economía real.

Contrariamente de lo que nos quieren hacer ver, la crisis actual no responde simplemente, a la mala gestión de un puñado de bancos y empresas; ni siquiera se limita a una quiebra financiera que pondría en cuestión una modalidad “financiarizada” del capitalismo. La crisis actual, que es una expresión más de la crisis estructural del capital, converge con otras expresiones de la naturaleza suicida del capitalismo. En particular, la gravedad de las crisis energética (aproximación al cenit del petróleo “peak oil”), y ecológica (insostenibilidad de los modelos dominantes de producción, distribución y consumo), es ya innegable. Adicionalmente y como consecuencia tanto de las dos anteriores como de la expansión de la lógica financiera a todos los ámbitos de la economía (los alimentos y las materias primas son también objetos de especulación en los mercado financieros internacionales), estamos también en puertas de una crisis alimentaria sin precedentes. El mantenimiento de la economía capitalista amenaza la continuidad de los procesos ecológicos esenciales y de los mismos ciclos vitales.

En el Estado español el gobierno del PSOE se ha apresurado a seguir la estela de las medidas de ayuda a los bancos de las grandes potencias capitalistas, mediante la creación de un fondo anticrisis de 30 mil millones de euros del erario publico, ampliables hasta 50 mil (entre el 3% y el 5% del PIB) para comprar a las entidades activos "de máxima calidad". A la par que también elevaba la garantía de los ahorros hasta los 100.000 euros por titular y cuenta, y propone “garantizar” a los bancos su propio negocio, para que se animen a continuar con él en momentos de incertidumbre como el actual, avalándoles con dinero público los créditos que conceden. Dichas medidas pretenden asegurar, en palabras del gobierno, el bienestar de nuestro sistema financiero y dar confianza al mercado. Pero no tenemos ninguna garantía de que ni el sistema financiero ni el mercado vayan a utilizar el dinero público que les estamos transfiriendo en reanimar la actividad económica: ¿mantendrán los puestos de trabajo? ¿asegurarán un crecimiento salarial mínimo? Ya estamos viendo que no: la patronal, que felicita al gobierno por sus medidas, comienza a reivindicar “reformas laborales” que “flexibilicen el despido”, mientras ya están en marcha las reducciones de plantilla, los EREs, los cierres de fábricas, etc., que agravan la ya difícil situación de miles de trabajadores y trabajadoras. ¿Qué medidas pone en marcha el gobierno para estas familias?

Lo que hasta hace poco era un “parón económico”, y poco tiempo después una “paulatina desaceleración”, ya no se puede ocultar que es una crisis en toda regla. Y a pesar de que el gobierno pretenda echar balones fuera acusando a la crisis financiera global, la crisis tiene una especificidad y un origen propios en el caso del Estado español. Los 12 años de crecimiento económico ininterrumpido que han sucedido a la crisis del 92-93 (que golpeó duramente sobre la producción y el empleo, llegamos al 24% de paro en 1994) hicieron famoso el denominado “milagro español”. Pero el supuesto “milagro” se basaba en un modelo que dependía de dos pilares extremadamente frágiles: la construcción y el sector servicios, fundamentalmente el turismo. Además de la precariedad laboral y la depredación mediombiental al que dicho modelo ha dado lugar, su vulnerabilidad en caso de crisis es evidente. La economía del ladrillo, el sol y la playa ha entrado en una caída libre que no parece tener final, mientras que por el camino ha aniquilado buena parte de nuestro tejido industrial y de nuestro patrimonio natural, azotados ambos por el Tsunami urbanizador.

La época en que lo imposible era posible, es decir, la transformación urbanística de cualquier espacio a cualquier precio, parece que ha tocado a su fin. La imagen de “Paco el Pocero” abandonando a su suerte su megalómano proyecto de ciudad en Seseña es la imagen mas palpable y simbólica del final de esta etapa. La burbuja inmobiliaria ha estallado, y con ella, como si de un castillo de naipes se tratara, están empezando a desmoronarse los motores de nuestra economía. Y los efectos sobre los trabajadores no se están haciendo esperar. En septiembre, el crecimiento del paro ya ha sido el doble de lo que se registró en la crisis de 1992-93. En sólo un año, entre agosto de 2007 y agosto de 2008, el paro ha aumentado nada menos que un 36%, desde el 8,3 al 11,3 % de la población activa (datos de Eurostat). Hace un año la tasa de paro de España era un 17% superior a la media de la UE y apenas un 12% más alta que la media del área Euro. Hoy, España, con la tasa de desempleo más alta de los Veintisiete países, presenta una tasa 51% más alta que la media del área euro y 64% superior a la media de los Veintisiete. Lo miremos como lo miremos, el desastre en términos de desempleo es y promete ser muy grave. La construcción, actividad a la que de forma directa o indirecta se encuentra vinculado el 25% de la población del país, registra un saldo escalofriante: los parados en este sector han crecido en sólo un año un 86%, frente a incrementos del 22% en la industria y del 24% en sector servicios (datos del Ministerio de Trabajo e Inmigración). La crisis en el sector de la construcción, y los efectos de la crisis financiera, afectan a todos los sectores productivos, por lo que, como demuestran los datos de desempleo, la economía españolan será incapaz de absorber la cantidad ingente de puestos de trabajo que destruye el sector inmobiliario. Este crecimiento alarmante del desempleo, además de ser grave en sí mismo, es la punta de un iceberg cuya dimensión no es posible predecir con exactitud, pero que sin lugar a dudas va a golpearnos a los trabajadores con gran violencia.

Desde Espacio Alternativo pensamos que estamos ante una alarmante situación de crisis económica global que dista mucho de limitarse exclusivamente al pinchazo de la burbuja financiera, sino que además se conjuga con una crisis energética, alimentaria y ecológica profunda, y que en el caso del estado español entronca con el propio pinchazo de la burbuja inmobiliaria, lo cual nos hace aun mas vulnerables. La depredación capitalista, única culpable de esta situación no puede seguir manteniéndose impune a costa de la expoliación y el sufrimiento de los de abajo, es imprescindible revertir las reglas de este juego injusto, ahora más que nunca tenemos la urgencia de levantar un proyecto emancipador que defienda decididamente que nuestras vidas valen más que sus beneficios.

¡Nuestras vidas valen más que sus beneficios!

¡La crisis que la paguen los ricos!

Colombia: "La fuerza pública nos asesina y exigen disculpas". VÍDEO



VÍDEO SOBRE LA REPRESIÓN A COMUNER@S INDÍGENAS, POR PARTE DE LA FUERZA PÚBLICA:
http://es.youtube.com/watch?v=KS6zqMPS34k

Mario Vargas Llosa y los mestizos latinoamericanos criollos e hispanohablantes


Antonio Rodríguez Salvador
Rebelion.org

Según el diario español "El País", que tomó el reporte de Efe, Mario Vargas Llosa ha afirmado que “Evo Morales no es un indio, sino un criollo latinoamericano típico, un mestizo hispanohablante”. Eso dijo en Barcelona, el 1 de octubre pasado, en una rueda de prensa antes de impartir la conferencia titulada Sueño y realidad de América Latina, y apenas empecé a leer el artículo fruncí el entrecejo. Había algo que no me encajaba en el concepto de “criollo latinoamericano típico”, de alguna manera opuesto al de indígena; ya se sabe que “criollo” fue un término empleado por primera vez en el siglo XVI, en Latinoamérica, y que servía para diferenciar a los descendientes de los colonizadores europeos, respecto de los indios y los negros.

En fin, de inmediato me asaltaron varias dudas: ya se sabe que durante el proceso de comunicación la mente humana suele generar conexiones de diversa índole: examina referentes, dispone de arquetipos; asigna sentidos. No daré una clase de lingüística aun cuando el término hispanohablante opuesto al de indio alcanzaría para ello —sobre todo porque pasan de varios cientos los vocablos indígenas que forman parte del español. Para aclararle al lector —o quizá para confundirlo aún más— solo pondré un ejemplo de los arduos laberintos por los que suele transitar el idioma, y que de alguna manera tienen relación con mis ansiedades cognoscitivas ante lo dicho por Mario Vargas Llosa. Se sabe que, según la teoría de la evolución de Darwin, un perro es un ser superior a una planta: al menos siente y padece y se mueve por su propio impulso; no vejeta. Sin embargo, veamos una paradoja de la comunicación: a una mujer seguramente le halagaría que la comparasen con una flor, pero nunca que le digan pareces un animal. Incluso, en un poema nuestra amada pudiera ser un ave: o sea, una tórtola o una gaviota; y hasta un insecto, es decir una mariposa; pero difícilmente acepte ser comparada con una víbora o una mona… En fin, el lenguaje es asunto complejo, y más complejo entenderlo, porque a veces su lógica no tiene sentido, y viceversa. De modo que me dije, no te adelantes, continua leyendo. Espera que Vargas Llosa argumente la idea; ya sabrás por qué un indio de Bolivia de pronto no clasifica entre los latinoamericanos; por qué no debe ser hispanohablante. Pero he aquí que de pronto la explicación me llenó de mayor perplejidad: “Evo está acabando con Bolivia”; “está creando problemas monstruosos con la cuestión racial”.

Ya mencionamos el tema de los arquetipos; y, como Vargas Llosa es escritor —y también articulista, y orador, y sobre todo fue candidato a la presidencia del Perú— ha disparado ya suficientes palabras al aire y al papel y al éter y al mundo virtual, para que, más o menos, uno puede hacerse un cuadro de cómo piensa. Por ejemplo en una oportunidad dijo: “hay que modernizarlos, (a los indios) aunque ello signifique sacrificar sus culturas, para así salvarlos del hambre y la miseria”. Pero de pronto descubro que no sería modernizarlos según el método de Evo, es decir: alfabetizándolos, repartiéndoles tierras, posibilitándoles el acceso a la medicina: parece que esto significa destruir a un país.

La modernización a lo Vargas Llosa quién sabe si hubiera sido como aquella ordenada hace ya casi medio siglo atrás por cierto militar panameño: las indias no se pintarán la nariz, sino las mejillas como debe ser, y tampoco usaran aros en la nariz, sino en las orejas… Como debe ser. Esa es una variante posible; pero quizá tan solo los modernizaría de otra manera. Por ejemplo naturalizándolos ciudadanos españoles, tanto como él hizo consigo mismo, porque está claro, según ya vimos, que no sería convirtiéndolos en criollos hispanohablantes; es decir, en latinoamericanos típicos: ¿no acaba de amonestar a Evo por poseer esa condición?

En fin, yo suponía que el reproche al presidente boliviano vendría por aquello de: Caramba, hombre, de alguna manera usted es parte de nosotros —desde luego, el nosotros en el sentido de los colonizadores, las trasnacionales, la oligarquía, etc.— entonces, don Evo, qué hace usted nacionalizando hidrocarburos y despojando de tierras a la misma gente suya para darle propiedades y medios de vida a esos indiotas (Aclaro que el término indiota lo tomé prestado de la novela Conversación en la catedral, de Mario Vargas Llosa)

Nada, que tampoco Vargas Llosa estaba diciéndonos: Caramba, miren qué oveja descarriada nos ha salido este don Evo Morales; vean cómo tiene un por ciento de esta muy valiosa sangre aria nuestra —es decir, goda— y, sin embargo, ahí está creando esas rentas llamadas Dignidad y esos bonos Juancito Pinto, a cuenta de nuestros bolsillos, que son como los de él. Qué va. No era ese el reproche. Entonces pensé que en realidad habría querido expresar otra cosa; algo así como: Óigame, Evo, no quiera usted beneficiarse con el complejo de culpa que los europeos (naturales y no naturales) padecemos con los indios americanos: sabido es que ya los señores europeos de los discursos y los medios de difusión no dicen “Descubrimiento de América”; ahora han asumido su deuda con los indios, y la pagan con el eufemismo “Encuentro entre dos culturas”; pero usted, Evo, es un simple criollo mestizo hispanohablante que no clasifica en la categoría de los que a veces nos hacen recordar cierta culpa nuestra: a ustedes, los criollos, no se les asesinó tanto ni se les esclavizó o condenó a vivir como burros, sino en todo caso como a caballos, dos categorías que son muy distintas, sobre todo porque, simbólicamente hablando, distintos son los arquetipos que el idioma le carga a ambas bestias.

Vean como el asunto del idioma me asalta una y otra vez. Y es que en realidad suena bastante a regaño el hecho de que Evo hable el idioma español. Pero reitero mi compromiso anterior: no abundaré demasiado en cuestiones lingüísticas, ni tampoco en el hecho de que, antes de volverse europeo, Mario Vargas Llosa fuera un criollo latinoamericano típico, aunque justo es aclarar que todavía es hispanohablante. Sólo me pregunto —si lo que en verdad reprocha a Evo es que gobierne pensando en los indios— cómo iba a gobernar él mismo en el Perú donde uno de cada dos habitantes es indígena. ¿Cómo iba a conseguir modernizarlos si, aunque la constitución peruana reconoce la igualdad de condiciones entre el quechua y el español, habría que apuntar como Eduardo Galeano: “La Constitución lo dice, pero la realidad no lo oye. El Perú trata a los indios como África del Sur trata a los negros. El español es el único idioma que se enseña en las escuelas y el único que entienden los jueces y los policías y los funcionarios. (El español no es el único idioma de la televisión, porque la televisión también habla inglés.)”

En fin, yo permanecía colmado de dudas, y lo peor: estas crecían en la medida en que avanzaba en la lectura del artículo. Vean ustedes, el caso es que yo también soy un típico criollo hispanohablante, y algo de mestizo también habré de tener: en Cuba decimos que quien no tiene de congo tiene de carabalí. De modo que continué leyendo hasta el final: confieso que me picaba bastante la curiosidad; sobre todo quería ver qué parte del pecado original de Evo yo también debía cargar. Pero terminé la página, y del susodicho tema indígena, así como de los orígenes del criollo, solo se me explicaba que, si quería ahondar en mis conocimientos, debía consultar las primeras crónicas que se escribieron por estas tierras. Caramba, qué dilema, qué prodigio de la información moderna con todos esos hipervínculos que ahora convierten a un simple artículo en una historia interminable. Sin embargo, no encontraba por ninguna parte del texto esas palabras en fuente de color azul que trastoca en una simpática manito la flecha del cursor, y que en este caso significaría “pinche aquí para acceder a los cronistas de Indias”.

Perdonen la digresión, pero ahí mismo empecé a echar la culpa del dislate a los diseñadores de periódico El País: ya se sabe que con frecuencia se equivocan. Por ejemplo hace un par de meses presentaron la foto de una pacifica reunión de miles de indígenas partidarios de Evo como si en verdad estuviesen a favor de sus opositores, y luego, en cambio, colocaron una incendiaria revuelta de autonomistas —con sus escudos verdes y sus cruces bizantinas, emblemas de estos— y el pie de foto equivocadamente decía: “Partidarios del presidente de Bolivia, Evo Morales”.

Sí, estos diseñadores de El País que no hacen correctamente su trabajo, para que luego la gente diga que es la gerencia del Grupo Prisa que teme a las nacionalizaciones en Bolivia, un país donde controlan el diario La Razón, y hasta hace muy poco el matutino El Nuevo Día. ¡Cómo si El País no fuera un diario plural y de izquierda!

Bien, siguiendo el orden cronológico de mis razonamientos, luego me dije: Hombre, quizá no han colocado el hipervínculo para evitar demandas legales: conocido es el caso de lo ocurrido al periodista Pascual Serrano, que por citar someramente a Vargas Llosa recibió un correo electrónico de la gerente comercial de “El País Internacional” exigiéndole pagar derechos de autor. Entonces salté iluminado: Caramba, tiene lógica. Puede que tanta brevedad confusa del artículo haya sido engendrada por la prudencia. Vaya usted a saber si los de Efe temieron que de pronto el propio Vargas Llosa les presentara una demanda por citarlo en exceso (quién sabe si por eso el artículo nos está haciendo un guiño al advertir que este señor es un “liberal a ultranza”: ya sabemos que para los liberales, —calculo que mucho más para los liberales a ultranza— business are business, y que, para el triunfo legítimo de una individualidad liberal a ultranza, funcione muy bien la máxima de que el dinero es amigable, pero no tiene amigos)

En fin, que otra vez me enredé en las elucubraciones, porque de pronto caí en cuenta de que los Cronistas de Indias no tienen copyright. Así que me armé del consabido refrán: Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña; y entonces pinché el URL de una biblioteca virtual.

Como es lógico, empecé la lectura por los cronistas de la conquista del Perú. El primero que cayó a mano fue Pedro Cieza de León; pero a poco de avanzar en la lectura, comprobé que, sobre todo, aquél veía en los indios a unos salvajes capaces de la crueldad y “del pecado nefando de la sodomía”. Así pasé a Agustín de Zárate, solo para ver que usaba un tono arbitrariamente condenatorio al juzgar a los gobernantes de Cuzco. Salté entonces a Pedro Sarmiento de Gamboa, y este me explicó que los incas eran unos tiranos usurpadores; en su Historia de los incas, pinta cuadros de terror e infamias indígenas. En fin, no seguí leyendo después de consultar a Francisco López de Jerez, porque me parecieron un poco exageradas las hazañas de los conquistadores hasta la muerte de Atahualpa. (Aclaro que desde el principio descarté leer a Garcilaso de la Vega, el Inca, porque este era un típico criollo mestizo e hispanohablante)

O sea, que por esa vía me iba a costar una eternidad encontrar el cronista adecuado, aquel que por fin evacuara todas mis dudas anteriores, y que de paso me explicara si era un mito o una realidad —por ejemplo— la masacre de Pando. El asunto es que Vargas Llosa apunta que hay dos caras de América Latina, una concreta y otra llena de mitos. Por ejemplo, dice que la política de Evo es concreta, pero tiene una lectura que la convierte en fantasía. Esto, que a mí también me suena a cosa concreta, pero con su correspondiente lectura de fantasía, ahora mismo me hace recordar algo que recientemente publicó en El País, en un artículo titulado Caracas al vuelo. Allí escribió que Teodoro Petkoff le había contado una anécdota: Al tomar un taxi en el centro de Caracas, fue reconocido por el chofer. Este era un médico cubano que, en sus ratos libres, hacía de taxista para mejorar sus ingresos. Puestos a conversar, el médico-taxista le confesó a Petkoff una debilidad: “Cuando llegué a Venezuela y vi por primera vez una botella de Coca-Cola, se me llenaron los ojos de lágrimas". Vean entonces la moraleja de Vargas Llosa: “Si después de medio siglo de revolución, ese símbolo quintaesenciado del capitalismo despierta semejantes emociones en un cubano nacido y educado bajo la prédica ideológica de Fidel Castro, ¿quién puede dudar que el socialismo en su versión cubana tiene los días contados?”

Gracias a Dios, y con el perdón sea dicho, soy de los que se permite dudar y por eso pregunto. O sea, antes de preguntar necesito hacer una introducción. Recientemente se publicaron dos trabajos científicos contradictorios sobre la Coca-Cola. El primero fue publicado por los norteamericanos Sheree Umpierre, Joseph Hill y Deborah Andersson, en el New England Journal of Medicine, y afirma que la Coca-Cola tiene propiedades espermicidas; y, el segundo, apareció en Human Toxicology, suscrito por los taiwaneses C.Y. Hong, C.C. Shieh, P. Wu y B.N. Chiang, y por casualidad afirma todo lo contrario. En fin, mi pregunta a Vargas Llosa es la siguiente: ¿Cuál de los dos tipos de Coca-Cola se tomó el taxista de Petkoff?

Confieso que iba a dejar el asunto aquí, pero entonces fue que me asomé a la ventana de mi casa y vi que en el río flotaba una botella de Coca-Cola. Corrí a buscarla, y perplejo descubrí que dentro de ella había un mensaje. Increíble, me asombré, porque de pronto, y de acuerdo con sus diversos matasellos, descubrí que la botella había sido arrojada al río Manzanares en Madrid; de ahí fue a dar a Lisboa por el Tajo, bajó a Canarias por la corriente ecuatorial norte, atravesó el Atlántico y entró al Mar Caribe, y, al llegar a Cuba, subió por el río Jatibonico del Sur hasta cerca de mi casa. El mensaje era un artículo de Vargas Llosa, La segunda oportunidad, publicado hace un par de años en El País, y en el que al fin creí entender lo que éste deseaba para Bolivia. Al reflexionar sobre la democracia en su país natal, dice Vargas Llosa que el Perú necesita de una transición definitiva hacia “el progreso, la prosperidad y la libertad”, y como ejemplo de esas transiciones exitosas toma de modelo, nada menos y nada más, que a España y Chile. Entonces me estremecí. Dije: Caramba, para que un socialista pueda gobernar un país que marche camino de una sociedad avanzada, primero tiene que hacer un tránsito desde el fascismo. O sea, tener antes a un Pinochet o a un Franco sobre los cuales erigirse, perdonarles a los torturadores y asesinos todos sus crímenes y atrocidades, y por supuesto mantener intacto el modelo capitalista. Vamos, que ahora sí me pareció entender lo que deseaba Vargas Llosa para Bolivia; y todo gracias a una botella que algunos dirán que es de pura fantasía, pero sin poder negarle su lectura concreta.