miércoles, 3 de septiembre de 2014

QUE SE JODAN LOS POBRES/arriba los pobres (artículo de Andrés Figari Neves)



                               Ser Aguila

1 de septiembre de 2014



Un argumento que se usa para justificar el voto al FA, es que si no gana “los que más van a sufrir son los pobres”. Lo interesante es que no es un argumento de los “pobres”, sino de los que dicen que se preocupan por ellos.

Aparentemente esa gente no lucharía por una causa personal, sino que lo haría por otros; para que los “pobres” fueran menos pobres o para que los “pobres” (que no son ellos) dejen de ser pobres. Harían lo que dice que hace la iglesia, “sacrificarse por los demás”,  practicar la caridad, hacer asistencialismo.  Es una actitud que en la medida que sea sincera la respeto como gesto de simpatía hacia los que sufren, pero si la analizo políticamente no puedo olvidar a los viejos socialistas cuando criticaban a los curas porque con su “caridad” le ponían paños tibios a lo que se llamaba “la cuestión social”. ¡Qué tiempos aquellos!  

Ahora parece que nadie puede ver un “pobre” sin que se le caiga una lágrima y deba salir corriendo a socorrerlo. Parecería que la misión del militante es menos  “abrirle la cabeza” y  hacerlo crecer políticamente, que “asistirlo”.  Y si a uno le parece una cuestión secundaria, porque considera que la “caridad” – sobre todo cuando es del Estado-  corrompe y  amansa,  es un hijo de puta que actúa así porque está cómodo.  Yo comprendo al que está en la lona y se agacha porque cualquier monedita sirve.   Comprendo al que desde su necesidad no puede ver más allá de la inmediatez y se aferre al alivio con uñas y dientes.  Lo que no me parece acertado es la actitud de los que sin estar en esa situación y dicen que la política tiene que apuntar a un objetivo más lejano, intentan justificar claudicaciones invocando el eventual padecimiento de los otros como si eso fuera un argumento.

Es probable que para los que piensan que la finalidad de la lucha política es aliviar la situación de los “pobres” ese sea su objetivo;  pero también creo que de un tiempo a esta parte, hay mucha gente que se dice de “socialista” que ha perdido de vista el que debería ser el suyo.

Como a mí me interesa la política y procuro justificar racionalmente lo que hago, me pregunto: ¿Es correcto condicionar la estrategia de la lucha por el poder según repercuta en el bienestar inmediato de los que algunos llaman “pobres”?  Quizás la confusión sea respecto de lo que hay que entender por pobreza y las causas que la originan. Quizás se parte de una mala definición y eso conduce a una mala posición sobre el tema.

Quizás los pobres sean muchos más de los que algunos  imaginan. Quizás el problema resida en que se crea que ser pobre es lo que dice el Banco Mundial y el FMI, algo que depende de los ingresos, de la falta de bienes o comodidades (las letrinas que decía el Ché).  Quizás esa definición oculta lo realmente importante: el lugar que cada cual  ocupa en la estructura social.  De ser así,  la perspectiva cambia por completo.

Si ser rico o pobre no depende esencialmente de las comodidades que se dispone, - sino de otra cosa, de contar (o no) con la capacidad para sobrevivir por nuestros propios medios o de tener (o no) la necesidad de encontrar un trabajo para poder hacerlo, la cosa cambia por completo.

En ese caso, la sociedad se divide grosso modo en dos grandes clases, “los que viven por sus manos y los ricos” (Manrique dixit) y los bienes a los que eventualmente se pueda acceder son una consecuencia de lo primero. En ese caso hay una inmensa mayoría que está obligada a trabajar para enriquecer a los “Ricos” y unos pocos que pueden vivir gracias a eso. No se trata esencialmente de una diferencia de “ingresos” sino de capacidades, depoder que algunos tienen y otros no para decidir sobre sus vidas y la de los demás.

Si esto es así, una lucha que tenga por objetivo final una verdadera “igualdad de posibilidades” debe priorizar modificar esa situación por encima de cualquier otra consideración.  Todo paso que conduzca en esa dirección sirve, los que no, no.  Por esa razón no toda lucha que mejore las condiciones de vida de los trabajadores es -mirada políticamente-  necesariamente buena; depende.  Si el mayor bienestar no contribuye a que los trabajadores tomen conciencia de su condición de explotados y sometidos y fortalezca su determinación para luchar por su emancipación, no solamente no sirve, tal como lo demuestra todo la historia del movimiento obrero y de los partidos socialistas/comunistas en USA y Europa, sino que hasta resulta contraproducente.  Es más, un mayor bienestar material de los trabajadores suele ser la carnada mediante la cual las clases dominantes compran su conciencia para llevar adelante sus intereses políticos y afianzar su hegemonía ideológica.  Es bien sabido que mucho de los trabajadores bien alimentados no solamente no se viven como pobres,  sino que hasta ignoran su  condición de sometidos.  También están los corruptos, los que teniendo algunas chucherías eso no les importa.  Son los que dicen “mientras yo viva bien, no me interesa quien mande”; lo que traducido al lenguaje de la calle significa: “mientras tenga el plato lleno lo demás me chupa un huevo”.

Por eso, no se trata de menospreciar las conquistas materiales, especialmente cuando son el resultado de la lucha y del sacrificio.  Cuando existen hay que aplaudirlas;  pero tampoco se trata de caer en la bobada de apoyar al gobierno “porque ahora se vive mejor” sin considerar la totalidad de los efectos que tienen sus políticas en la causa de los pobres. En esta materia nada es simple ni lineal, hay beneficios que debilitan y castigos que fortalecen.  El que crea que los pobres vencerán sin sufrimiento se engaña; pero el que crea que podrán vencer sin hacerse moralmente fuertes, se engaña mucho más.

Andrés Figari Neves


Paraguay: El retorno del conflicto social

Por Raúl Zibechi

Agosto / 2014

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Dos años después de la caída del gobierno de Fernando Lugo y a un año del ascenso del colorado Horacio Cartes, los movimientos sociales muestran señales de recomposición, con notable protagonismo del movimiento campesino, enfrentando el agronegocio y la represión.

“¿Qué nombre tiene la estaca en guaraní?”
Una sonrisa dibuja un rostro austero, de unos 60 años, barba rala, semblante apacible y sereno.
“Símbolo”, dice, levantando un bastón de unos 50 centímetros, pulido, en el que pueden leerse las siglas FNC. Similar al que enarbolan casi todos los campesinos y campesinas que forman el cortejo frente al Ministerio de Hacienda, a media cuadra de la esquina más céntrica de Asunción.
“Símbolo de lucha y poder”, tercia una voz femenina. El hombre sonríe asintiendo, mira su símbolo con cariño y repite, como un mantra, la palabra “poder”. Reflejan la autoestima de un movimiento nacido bajo la dictadura, que no dejó de luchar bajo ningún gobierno, fueran los colorados o el progresista de Lugo, y que vuelve a ganar las calles contra la criminalización de las luchas sociales por el gobierno de Hugo Cartes.
Es 14 de agosto, el segundo de los tres días de movilizaciones del movimiento campesino paraguayo, con cortes de rutas, concentraciones en diversos puntos del país y marchas en las ciudades. Entre los movilizados destacan la Federación Nacional Campesina (FCN), la Coordinadora Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (Conamuri), la Organización de Lucha por la Tierra (OLT) y varias secciones sindicales y partidos políticos.
Entre las demandas, destacan: la oposición a la ley de Asociación Público-Privado, que proyecta privatizaciones de servicios públicos, salud y educación, el rechazo a la violencia del Estado y la criminalización de la protesta y el reclamo de reforma agraria, en el país que ostenta la mayor concentración de tierras del mundo. El lema central de las jornadas lo dice todo: “Paraguay No Se Vende”.

MÁS SOJA, MÁS REPRESIÓN

Adela y Adelaida, dos niñas de seis meses y tres años del asentamiento Húber Duré, murieron el 21 de julio probablemente contaminadas por agrotóxicos. El asentamiento está a 330 kilómetros de Asunción, en el departamento de Canindeyú, habitado por 260 familias de la FNC que ganaron cinco mil hectáreas en 2000, sobrellevando cuatro muertos en sus filas, entre ellos el joven Húber Duré de 22 años .
Al mismo tiempo, un grupo de 18 niños y niñas y 19 adultos fueron atendidos por registrar los mismos síntomas, vómitos, dolores de espalda, mareas, fiebre e insuficiencia respiratoria. Aunque las autoridades de salud negaron la posibilidad de contaminación por agrotóxicos, miembros de la comunidad aseguraron que dos días antes de la muerte de las niñas hubo pulverizaciones de plantaciones de soja cerca del asentamiento, rodeado de monocultivos transgénicos.
La encargada de salud del asentamiento, Nimia Galeano, asegura que cada vez que los sojeros fumigan se registran los mismos síntomas entre los pobladores . Un mes después falleció William, un niño de diez meses que nació con malformaciones, y la comunidad registró la muerte de 43 vacas, 30 cerdos, una cabra y 319 gallinas en pocos días. “Ni los cuervos comen los centenares de animales muertos, y un perro que se presume comió la carne del cadáver de una vaca murió a pocos metros” .
La muerte de niños y niñas es una de las caras más terribles del modelo sojero implantado en Paraguay en los últimos años. Pero el modelo viene acompañado de dos situaciones que lo hacen posible: la represión y la concentración de la tierra. Los datos dicen que Paraguay tiene una superficie de 40 millones de hectáreas, de las cuales 24 millones son tierras arables. Casi 8 millones son las llamadas “tierras malhabidas”, adjudicadas irregularmente por el Estado desde 1954, o sea desde el inicio de la dictadura de Stroessner .
Paraguay es el país con mayor desigualdad en América Latina. Según la Dirección de Estadísticas y Censos, el 1% de los propietarios reúne el 77% del área productiva y el 40% de los agricultores poseen apenas el 1% de las tierras. Sólo 351 propietarios concentran 9,7 millones de hectáreas mientras hay 300.000 los campesinos sin tierra. Es el país con mayor población rural de la región, pero el 53% vive en la pobreza .
Un solo terrateniente, Tranquilo Favero, posee un millón de hectáreas a través del Grupo Favero, dedicadas a la ganadería y la soja, con una red de diez empresas vinculadas a la producción, acopio, transporte y exportación de granos, al ganado y la industria agroquímica . Los movimientos campesinos demandan la expropiación de una parte de esas tierras que consideran fueron adquiridas de forma irregular.
Además de la concentración, se registra una fuerte extranjerización de la tierra. Casi 8 millones de hectáreas, el 30% de las tierras arables, están en manos de extranjeros: casi cinco millones son propiedad de brasileños y dos millones han sido compradas por uruguayos . Especulan con el precio de la tierra: una hectárea en el Chaco paraguayo vale 350 dólares, mientras en Brasil oscila entre 5.000 y 10.000 dólares. Diez años atrás, cuando comenzó la oleada especulativa, el precio era de apenas 50 dólares la hectárea .
Para llegar a esos niveles de concentración y extranjerización de la tierra, el Estado y los terratenientes han desatado una guerra contra el campesinado. A través de ella consiguieron que en los 25 años transcurridos desde el fin de la dictadura de Stroessner, en 1989, la población rural haya descendido casi un 50%. El Informe Chokokue 1989-2013 elaborado por la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy), refleja esta realidad.

LAS CÁRCELES DEL AGRONEGOCIO

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En el marco del seminario “Agronegocios en el Cono Sur, resistencias y alternativas”, organizado en Asunción por la Fundación Rosa LuxemburgoSerpaj Paraguay y Base Investigaciones Sociales, se organizó la visita de una delegación a la cárcel de Tacumbú. Acudieron sobre todo mujeres: de Malvinas Argentinas (donde lograron frenar a Monsanto en un barrio de Córdoba), de los organizadores del seminario y de Conamuri, junto a personas de Brasil, Argentina y Uruguay.
“Somos diez hermanos”, escribe Agustín Acosta en su libro de reflexiones desde la cárcel . Es el noveno hijo de una familia campesina de la ciudad de Caagauzú, donde no pudo terminar la secundaria porque los padres no podían sostenerlo. A los 19 años, en 1991, se integró al movimiento juvenil franciscano y comenzó a realizar trabajo pastoral e los barrios pobres de Caaguazú. Aún perteneciendo a la Juventud Franciscana era simpatizante del partido Patria Libre, de orientación marxista, asistiendo a cursos de formación en barrios populares.
En 2003 fue candidato a la junta departamental de Caaguazú por Patria Libre, luego se integra al Movimiento Agrario Popular y sufre la persecución en el marco del Plan Paraguay-Plan Colombia del gobierno de George W. Bush, que consigue “desarticular nuestra organización política, con los referentes más importantes refugiados en el Brasil y el resto de los compañeros/as en condiciones de una injusta detención” .
Junto a otros dirigentes campesinos (Basiliano Cardozo, Gustavo Espínola, Arístides Vera, Simeón Bordón, Roque Rodríguez) se refugian en Argentina, desde donde son extraditados a Paraguay luego de dos años y siete meses de prisión. En un juicio plagado de irregularidades, como reconocen diversos magistrados, la Asociación Gremial de Abogados de Argentina, el Nóbel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y varios jueces, fueron acusados del secuestro y muerte de la hija de un expresidente, un modo de criminalizar y destruir organizaciones sociales.
En la misma cárcel de Tacumbú, en Asunción, encontramos a Ruben Villalba, sobreviviente de la masacre de Curuguaty, el 15 de junio de 2012, en la que perdieron la vida 11 campesinos y 6 policías y desembocó en el golpe parlamentario que destituyó al presidente Fernando Lugo. Como los demás, era dirigente campesino, fue herido de bala en la cabeza y no tiene atención médica pese a su precario estado de salud.
En ambos juicios se ha comprobado la parcialidad del sistema judicial paraguayo, al punto que los organismos de derechos humanos sostienen que en el caso de los seis, la sentencia ya estaba escrita cuando se llega al juicio. Fueron sentenciados a la pena máxima: 25 años más diez por considerarlos “peligrosos”.
En 25 años de democracia han sido asesinados y desaparecidos 115 dirigentes y militantes de organizaciones campesinas. Para Codehupy se trata de la implementación de “un plan sistemático de ejecuciones” contra los campesinos, “con el objetivo de forzar su desplazamiento para apropiarse de sus territorios”, mediante “métodos de terrorismo de Estado” .
Dos terceras partes de los asesinatos (67%) fueron perpetrados por “bandas parapoliciales” y el resto por policías y militares. Pero hubo dos casos en que los detenidos fueron muertos cuando estaban bajo custodia de la fuerza pública. Pero lo más sintomático, que revela el carácter de la justicia y el Estado paraguayos, es que todos los asesinatos son impunes, se obstruyó la posibilidad de juicios justos para llegar a los verdaderos responsables.
El mapa que distribuye Codehupy junto al informe, revela que los asesinatos fueron cometidos justo en la zona de expansión de los cultivos de soja. Se trata de un plan coherente con “finalidad política”, que busca dos objetivos principales: destruir a las organizaciones de los excluidos, para liberar sus tierras al agronegocio. La lección es muy dura, pero está siendo asimilada por los movimientos: el poder procede a una limpieza social para lubricar la acumulación de riqueza y poder.

HACIA UNA NUEVA ARTICULACIÓN DE LUCHAS

El 26 de marzo se realizó el primer paro general contra el gobierno de Cartes. Los trabajadores de siete centrales sindicales formaron piquetes en los principales accesos a Asunción para impedir el ingreso de vehículos, exigiendo un aumento salarial del 25%, contra 10% que otorgó el gobierno, y la derogación de la ley de Alianza Público Privada que faculta al Ejecutivo a contratar empresas para obras de infraestructura.
El paro coincidió con la 21ª Marcha Campesina, movilización anual en Asunción a favor de una reforma agraria integral en la que participaron 10.000 miembros de la FNC. Como en otras ocasiones, la presencia campesina fue determinante para el éxito de la primera huelga en 18 años, con una semana previa de movilizaciones en todo el país.
La impresión es que dos años después de la caída del gobierno progresista de Lugo, los movimientos se están reactivando, aparecen nuevos actores, en particular urbanos, y sus acciones tienden a confluir, como sucedió a mediados de agosto. Pueden vislumbrarse, empero, cambios respecto a lo sucedido una década atrás, cuando los movimientos unidos frenaron las privatizaciones en 2002.
Algunos de los movimientos más activos son aquellos que se mantuvieron independientes durante el gobierno Lugo, no incrustándose en las instituciones estatales. Probablemente esa opción les ha permitido fortalecerse en los últimos años, como es el caso de la FNC y Conamuri .
En esta ocasión sería necesario conocer más de cerca el caso de la FNC, convertida en la organización campesina más importante de Paraguay, en base a diversos testimonios y al libro Ñandekuéra. Todos Nosotros .

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En 1976 la dictadura desarticuló las Ligas Agrarias cristianas. Hacia la década de 1980 el movimiento campesino se reorganiza. En 1986 surge la Coordinadora Nacional de Productores Agrícolas (Conapa) y luego de la caída de la dictadura, se crea la FNC en 1991.
La organización se define como “democrática, clasista y combativa”. Cuenta con once regionales integradas a un Consejo Nacional de Delegados que se reúne cada cuatro meses y una Dirección Central, cuyas autoridades surgen de elecciones directas.
La FNC ha conquistado unas 200 mil hectáreas en las que están asentadas algo más de 14 mil familias, unas 60 mil personas. No todas esas tierras fueron fruto de tomas organizadas, existiendo otros dos orígenes: viejos asentamientos campesinos y tomas espontáneas que fueron al encuentro de la FNC en procura de conocimientos y respaldo. Por eso diferencian entre ocupaciones, asentamientos y comunidades.
Las ocupaciones son tierras tomadas cuya tenencia disputan al terrateniente y al Estado, no teniendo asegurada la estabilidad y a menudo son perseguidos. Los asentamientos son colonias que están en proceso de ser reconocidas legalmente. Los comunidades son tierras adjudicadas tiempo atrás y reconocidas por el Estado . La FNC sólo ocupa propiedades de más de 3.000 hectáreas, porque el objetivo son los grandes latifundios. En la actualidad tienen 40 asentamientos.
En general, sus asentamientos distribuyen unas 10 hectáreas para cada familia, donde realizan cultivos de autoconsumo, y dejan una parte para explotación comunitaria. Internamente se organizan por comités de familias más una directiva elegida en asamblea con dos representantes por comité, dos jóvenes y dos mujeres. En el centro del asentamiento suele haber un almacén, escuela y enfermería.
Luego de tres o cuatro años producen para sostenerse y tienen sobrantes para vender en el mercado. El 17 de mayo organizaron la segunda Feria Nacional de Producción en Asunción, donde ofrecieron a la venta una gran cantidad de productos de los asentamientos: queso, gallinas y huevos caseros, poroto, mandioca, choclo, lechón, maíz chipá, tomate, almidón, miel de abeja, maní y productos hortícolas como lechugas, cebollitas, perejil y locote. Muchos se sorprendieron de la variedad y cantidad de productos.
Se definen autónomos e independientes y consideran que “la participación directa y organizada a través del debate, la organización, la lucha y la conquista constituyen bases fundamentales para ir elevando la conciencia política del campesinado y del conjunto del pueblo”. No participan en las elecciones y habitualmente promueven el voto en blanco, rechazando cargos institucionales.
En las movilizaciones del 13 al 15 de agosto la FNC coincidió con Conamuri, la OLT, el Movimiento Campesino Paraguayo y organizaciones sindicales y políticas. Teodolina Villalba, la primera mujer secretaria general de la FNC, denunció la violencia que sufren los campesinos, la contaminación que provocan las fumigaciones y aseguró que “bajo el gobierno Cartes aumentaron los atropellos de los sojeros y se desencadenó un proceso de sus campesinos de sus tierras para entregar el control de nuestros territorio a corporaciones como Cargill y Monsanto”.
Perla Álvarez, de Conamuri, dio la bienvenida a los asistentes al Festival por la Tierra en el Panteón de los Héroes, en el centro de Asunción, con el que se cerraron las tres jornadas de movilizaciones. Defendió la unidad en la acción y la soberanía alimentaria, un tema central para las mujeres pobres. Allí también estaba María García, de la Coordinadora de Defensa Comunitaria del Bañado Norte, cuya vivienda estaba inundada por la crecida del río Paraguay.
En el Bañado, el lugar más pobre de Asunción, las mujeres organizadas rechazaron los alimentos que llegaban con etiquetas del gubernamental Partido Colorado, en un notable gesto de dignidad.
Un nuevo protagonismo está ganando espacios, en las calles y en las organizaciones. Gente que viene de abajo, que no han hecho sus aprendizajes en instituciones, con una fuerte presencia de mujeres y de jóvenes. El próximo ciclo de luchas paraguayo promete visibilizar nuevos actores, los más excluidos de los sectores populares, que probablemente marcarán nuevos rumbos y desplegarán una nueva cultura política.

Raúl Zibechi es analista internacional del semanario Brecha de Montevideo, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor a varios grupos sociales.
Fotos: Verena Glass

Tomado de Cipamericas.org

Racismo y gatillo fácil en EEUU: ¿por qué la prensa silenció que países del ALBA exigieron respeto a los DDHH?

Escrito por  Cubainformación


Racismo y gatillo fácil en EEUU: países del ALBA exigen a EEUU respeto a los DDHH, pero la prensa lo silencia
Racismo y gatillo fácil en EEUU: países del ALBA exigen a EEUU respeto a los DDHH, pero la prensa lo silencia




La llegada a la Casa Blanca de Barack Obama fue un intento de barrer bajo la alfombra el racismo enquistado en la sociedad de EEUU. El mismo que ahora sale de nuevo a la luz tras el asesinato de un joven negro en Ferguson, Missouri. Edición: José Ignacio Antón.

Cubainformación TV – Basado en un texto de Iroel Sánchez – Blog “La pupila insomne” / Cubahora.- La llegada a la Casa Blanca de Barack Obama fue un intento de barrer bajo la alfombra el racismo enquistado en la sociedad de EEUU. El mismo que ahora sale de nuevo a la luz tras el asesinato de un joven negro en Ferguson, Missouri.
La sospecha del robo de un paquete de cigarrillos llevó al policía Darren Wilson a disparar seis veces, dos de ellas en la cabeza, sobre el joven estudiante Michael Brown. La impunidad del caso encendió la ira en una localidad de 20 mil habitantes. El Gobierno impuso el toque de queda, ordenó la intervención de la Guardia Nacional y reprimió con violencia a los manifestantes.

Muestra de que el racismo sigue impregnando la sociedad norteamericana, es el éxito de una campaña de captación de fondos en apoyo del agente de policía homicida, y respaldada por el Ku Klux Klan.

Washington sigue alimentado y financiando “rebeliones” en países “incómodos” para sus intereses, como Cuba, Venezuela o Bolivia. Ahora, en un hecho inédito en la historia reciente, un bloque de esos países “incómodos” -los de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA)- han exigido a Washington el respeto a los derechos humanos y se han solidarizado con la comunidad afro-descendiente de EEUU. Un señalamiento, por cierto, silenciado por la gran prensa internacional.

Ferguson, Missouri, representa el Sur que también existe dentro de la mayor potencia económica del planeta. Por más que el establishment político y mediático lo quiera esconder debajo de la alfombra... colocando a un hombre negro en la Casa Blanca.

Texto original

Ferguson, los gatillos alegres y los pájaros que le tiran a las escopetas

Iroel Sánchez – Blog “La pupila insomne” / Cubahora.- “Proteged la propiedad”, he ahí la filosofía con la que se forman los encargados de imponer el orden en Estados Unidos.

“Proteged la propiedad” fue la orden que recibieron los policías de Nueva Orleansen medio de la emergencia humanitaria provocada por el huracán Katrina. “Cualquier cosa que cruce la calle y que sea más oscura que una papel marrón va a recibir un disparo”, dijo uno de los vigilantes blancos que se organizaron entonces para combatir los saqueos utilizando un patrón racista.

Un desastre natural puso entonces a la vista el racismo, barrido bajo la alfombra por el ascenso a altos cargos de personas negras como Collin Powell y Condolezza Ricedurante la administración Bush, que la llegada a la Casa Blanca de Barack Obama pretendería hacer olvidar pero que ha estallado con enorme fuerza por estos días a raíz del asesinato de un joven negro por un policía blanco en Ferguson, Missouri, otra vez al Sur de los Estados Unidos.

La sospecha del robo de un paquete de cigarrillos hizo al  policía Darren Wilson disparar seis veces, dos de ellas en la cabeza, sobre Michael Brown. La falta de acción contra  el presunto homicida encendió la ira en la localidad de 20 mil habitantes en una escalada que ha llevado a la imposición del Toque de queda y la intervención de la Guardia nacional. Días después, en San Luis, cerca de Ferguson, otro  joven negro también murió al ser tiroteado por un agente policial, debido a que supuestamente intentó robar en una tienda de comestibles.

En una cultura donde las cosas son más importantes que las personas y las mercancías valen mucho más que una vida -la vida de un negro o un pobre, por supuesto- es muy difícil hacer olvidar la larga lista de actos impunes cometidos por policías blancos contra ciudadanos negros por más que personas con la piel de ese color lleguen a altos cargos para trabajar al servicio de un sistema que sólo los acepta si defienden la filosofía de despojo y exclusión que las élites  de Estados Unidos han impuesto al mundo a lo largo de su historia.

No es difícil recordar que utilizando conflictos étnicos, reales o inventados, por menos de lo ocurrido en Ferguson Washington ha alimentado “rebeliones” que no pocas veces han terminado en intervenciones militares de sus tropas y sus aliados de la OTAN. En particular, en Cuba, como ha señalado el académico Esteban Morales, Estados Unidos utiliza la cuestión racial como   cobertura para impulsar sus programas de “cambio de régimen” y sueña con ver las escenas de Ferguson ambientadas en La Habana para enviarnos bombas y marines en nombre de la democracia.

Pero el mundo ha cambiado y los pájaros comienzan a tirarle a las escopetas. Un giro histórico marca esta declaración:

“Los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) expresan su profunda preocupación por los hechos de violencia desatados en la ciudad de Ferguson, Estado de Missouri, Estados Unidos de América, por el asesinato del ciudadano afro-americano Michael Brown de manos de un funcionario policial, en circunstancias poco claras y que revive el grave problema de la discriminación y violencia racial que aún no ha sido resuelto en esa nación.

“Los países del ALBA-TCP expresan su solidaridad con la comunidad afro-descendiente de los Estados Unidos de América, y hacen un llamado a las autoridades de ese país, a sus instituciones, para que realicen una investigación justa, clara y transparente, y ejerzan el  control del orden público con respeto a los Derechos Humanos.”

Porque la orden de abrir fuego contra los pobres, del color que sean, pero que en EE.UU. son mayoría entre negros e hispanos, la dio el capital desde que -en palabras de Carlos Marx y Federico Engels- “vino al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, de la cabeza hasta los pies”. Y sólo un sistema que se plantee ir más allá del capital y colocar a las personas por encima de las cosas, como intentan los países del ALBA, puede proponerse la eliminación de la violencia étnica y el racismo.

No es en Cuba donde el racismo y el desprecio hacia pobres e inmigrantes están instalados en la dinámica de funcionamiento de un sistema que coloca las mercancías por encima de los seres humanos. La orden que recibieron los policías de Nueva Orleans tras el paso del Katrina fue “disparad a los saqueadores”, como se atevieron a confesar algunos de los funcionarios de la ciudad años después. Y a pesar de las mentiras, la solidaridad da sus lecciones. Inolvidable escena la del hombre negro que vimos entonces en un reporte  de la Televisión Española negarse desde una alta ventana  a atender el reclamo de sus presuntos salvadores y pedir -con durísima ironía- le avisaran al gobierno cubano, que ése sí lo ayudaría.

Ferguson, Nueva Órleans, San Luis… forman parte de ese Sur que también existe al interior de Estados Unidos por más que lo quieran barrer bajo la alfombra con una escoba que puede llamarse Obama, Condolezza o Collin Powell, esos policías blancos de gatillos alegres, repartidores de drones y misiles en los Fergusons del planeta. (Publicado en CubAhora)

¿A la española? Ucrania podría desahuciar gente para recibir el préstamo del FMI

La corrupta mafia del FMI no podrá alegar desconocimiento. Al contrario, es una de sus exigencias: echar a la gente de sus casas.

Agosto 2014 


© RIA Novosti Alexander Maksimenko

El FMI requiere que Ucrania cancele la moratoria que impide desahuciar a la gente que no se puede permitir pagar la hipoteca para recibir el rescate financiero.

El Fondo Monetario Internacional ha expuesto a Ucrania sus exigencias para la concesión de un nuevo tramo del préstamo, que se discutirá el 29 de agosto en la reunión de los directores de la institución internacional, informa el portal ucraniano Vesti.ua. El FMI exige que Ucrania suprima la ley que impedía los deshaucios a las familias que no podían permitirse afrontar sus hipotecas, según sostiene el portal. 
 
Además, el FMI requiere la cancelación de las exenciones fiscales para tierras agrícolas. El sitio web ucraniano recuerda que esta medida fue anunciada por el Gabinete de Ministros como una propuesta de modificación del código fiscal, pero finalmente los propietarios de las explotaciones agrarias permanecen exentos de IVA.      
 
Aunque la agricultura no sufrirá las consecuencias de las medidas impuestas por el FMI, los ucranianos que no puedan saldar sus deudas podrían terminar perdiendo sus casas avaladas, según opinan los autores del artículo. "El Gobierno debería aclarar que un propietario de un solo piso no deberá entregarlo al banco. Las condiciones podrían ser diferentes si se trata de pisos alquilados o negocios basados en ventas de propiedades", aseguró el experto económico Yaroslav Zhalilo. 
 
Las dificultades en el sector inmobiliario podrían producirse, según opinan diversos autores citados en el portal Vesti.ua, cuando termine la revisión del programa de préstamo 'stand-by' diseñado por el FMI para Ucrania, que está prevista para el 29 de agosto. El 30 de abril pasado el sitio oficial del FMI informó de que el organismo internacional había aprobado un préstamo total de 17.010 millones de dólares. 
 
Europa ya ha sufrido las consecuencias de las medidas adoptadas por varios países para cumplir con las condiciones de los rescates financieros. En 2012, por ejemplo, el Banco Central Europeo (BCE) aprobaba un plan de ayuda financiera para los bancos españoles que exigía al Gobierno de España imponer recortes en los sueldos públicos. Según indicó 'El País', sólo en 2012 unos 3,4 millones de casas en España quedaron vacías. Según relató en mayo del 2014 el portal 'Periodismo Humano', los recortes causaron la caída de precios de la vivienda, mientras los fondos buitre utilizaron unidades armadas para desahuciar a la gente.

Horror y esperanza en Palestina

Israel repitió su matanza de civiles en Gaza esgrimiendo ridículos pretextos, pero no pudo lograr sus objetivos militares. Los palestinos reafirmaron la legitimidad de una lucha que suscita gran solidaridad internacional.

Agosto 2014
por Claudio Katz


* Doctor en Ciencias Económicas. Docente de la UBA. Integrante de Economistas de Izquierda (EDI)

Su resistencia es la contracara de las acciones reaccionarias del yihadismo contra las demandas democráticas de la primavera árabe. Batallan por la liberación nacional y no por metas teocráticas.
El sostén del militarismo israelí deteriora muchas alianzas, negocios y prioridades del imperialismo. La expansión colonial que implementa el sionismo ha perdido viabilidad histórica y ya destruyó el proyecto de un estado palestino contiguo a Israel.
Se ha recreado la perspectiva sudafricana de un estado único y democrático. El boicot internacional al Apartheid constituye un gran precedente para las campañas en curso. América Latina y Argentina pueden cumplir un rol clave en esta movilización.
Israel volvió a perpetrar su repetido crimen en el gueto de Gaza, pero esta vez mediante una guerra contra los niños. Las imágenes de los pequeños asesinados, las madres enloquecidas de dolor y los jóvenes ultimados mientras recogían a sus familiares, impactaron al mundo. Los videos mostraron la aterradora destrucción de hogares, escuelas, hospitales y mezquitas.
El número de cadáveres supera la mascare precedente del 2009. Ya se computan 1913 palestinos muertos y más de 10.000 heridos, frente a 64 soldados y tres civiles israelíes caídos. Para aumentar el terror de las víctimas los bombardeos fueron anunciados con pocos minutos de antelación.
Los habitantes de Gaza quedaron privados de luz, comida y remedios. La barbarie volvió a desatarse sobre una población condenada a incursiones de exterminio. Israel perfecciona el modelo de Hiroshima, sustituyendo la batalla contra otro ejército por indiscriminadas matanzas desde el aire. (1)

Pretextos y derrotas

La primera justificación de la agresión fue la desaparición de tres jóvenes israelíes, que el gobierno de Netanyahu atribuyó al Hamas sin ningún indicio, ni investigación. Simplemente repitió el pretexto utilizado en el 2006 para invadir el Líbano (captura de dos soldados).
El segundo argumento fue la defensa del país frente a los “cohetes lanzados desde Gaza”. Pero basta comparar el número de caídos en ambos bandos para refutar esa afirmación. Las bajas del lado sionista fueron soldados y la mayoría de los muertos palestinos no eran combatientes. Se consumó un operativo previamente planificado, mientras las víctimas eran acusadas de inmolarse como escudos humanos. ()
Israel ya no puede alegar que es una pequeña nación acosada por millones de árabes. La supremacía militar del país es abrumadora y cuenta con un monopolio atómico de resguardo. No libra conflictos contra fuerzas equivalentes y sólo ejercita atrocidades contra poblaciones indefensas.
Es falso presentar estos crímenes como una reacción frente al “terrorismo”. Tampoco obedecen a la presencia de “extremistas en los dos campos”. Los palestinos protagonizan una resistencia nacional comparable a otros movimientos de liberación. Por esta razón sus milicias cuentan con un sólido apoyo popular. Actúan en una situación colonial donde no hay paridad de responsabilidades, sino confrontación entre opresores y oprimidos. Así ocurrió con los marines en Vietnam, con los paracaidistas franceses en Argelia o con las tropas realistas en Hispanoamérica.
La incursión en Gaza repitió la agresión del 2009 o del 2012 y se implementó con la misma ferocidad que el ataque a Beirut (1982), a Ramala (2002) o al Líbano (2006). Buscó romper el acuerdo político suscripto por Hamas con sus rivales del Fatah (autoridades de Cisjordania sucesoras de la vieja OLP). Esta convergencia fue precipitada por la asfixia que impuso el régimen golpista de Egipto (Al Sisi) a los dirigentes actuales de Gaza. No les perdonó su asociación con el depuesto gobierno de la Hermandad Musulmana (Morsi).
Israel supuso que era el momento de atacar. Registró las dificultades del Hamas, su distanciamiento de los viejos socios del gobierno sirio y su búsqueda de un sostén sustituto en Qatar. Netanyahu buscó frustrar la reacción defensiva de un liderazgo palestino que intenta el cogobierno. Durante décadas el estado sionista ha opuesto a las distintas conducciones de la resistencia palestina, premiando a los conciliadores y penalizando a los combativos. En pasado incentivó a los islamistas contra la OLP y ahora ensaya una operación inversa. (3)
Pero hay muchas evidencias de un gran fracaso israelí. Los defensores de Gaza demostraron una asombrosa capacidad militar. No retrocedieron frente a los comandos enemigos, mantuvieron el lanzamiento de misiles y protegieron los túneles. Los agresores sufrieron más bajas que las previstas y no se atrevieron a iniciar una lucha cuerpo a cuerpo. Israel se retiró cuando estimó que una eventual victoria exigiría cinco años de ocupación y miles de soldados caídos.
Repitiendo lo ocurrido en el Líbano los agresores sustituyeron sus falencias militares con matanzas de civiles. Volvieron a constatar que no pueden ganar el conflicto, sin aniquilar a parte de los habitantes de la franja. El saldo final de la operación se verifica en la actitud que adoptó Hamas en las negociaciones. No se limita a exigir el cese del fuego, sino que demanda el levantamiento del bloqueo. Su acción refirmó el valor de la lucha para frenar a un despiadado enemigo. (4)

El contraste con los yihadistas

Israel atacó en un escenario crítico para muchos estados y gobiernos del Medio Oriente. Buscó reafirmar su preeminencia militar frente a dos subordinados vecinos (Egipto y Jordania) y otro que se encuentra muy desgarrado por los efectos de la guerra civil (Siria).
El gobierno de Netanyahu mantuvo cierta distancia frente al enfrentamiento interno en Siria por su enemistad con todos los bandos en disputa. Pero bombardeó varias localidades del país y presionó por la eliminación de las armas químicas, que su contrincante acumuló para contrapesar el poder atómico sionista.
Israel apostó a lograr impunidad internacional, en el marco de la gran sangría que impera en la región. Imaginó que varios miles de muertos en Gaza no despertarían ninguna reacción, en el contexto de 150.000 caídos en Siria y medio millón de cadáveres en Irak. Estimó que su incursión sería tolerada ante los encarcelamientos masivos en Egipto, las bombas en el Líbano, la represión en el Golfo y las balaceras en Libia.
Pero para gran sorpresa de los sionistas el repudio internacional fue inmediato y más extendido que en ocasiones precedentes. Las desgracias del Medio Oriente no atenuaron el rechazo mundial que provoca el genocidio de los palestinos.
Se registraron incontables movilizaciones en todos los continentes. La indignación se contagio desde Paris a Johannesburgo y desde Londres a Santiago de Chile. Sobre muchos funcionarios israelíes ya cuelga la amenaza de un enjuiciamiento por crímenes de guerra. Hasta personalidades ultra- derechistas como Vargas Llosa criticaron duramente a Israel. (5)
La vitalidad de la causa palestina contrasta con el retroceso que afecta al despertar democrático regional, iniciado hace tres años con la caída de Ben Alí (Túnez) y Mubarak (Egipto). La primavera árabe ha quedado detenida por una gran contraofensiva confesional de guerras sectarias y golpes militares. (6)
La expresión más dramática de esta contrarrevolución es el avance de los yihadistas. Estos grupos despliegan una aterradora “Guerra Santa” (Jihad) en Afganistán, Somalia, Chechenia, Libia y Mali. Actúan con extrema brutalidad en Siria e intentan erigir un estado (ISIS) en el espacio fronterizo de ese país con Irak. El terror que desatan contra chiitas, cristianos y kurdos ha provocado el éxodo de un millón de refugiados.
Los yihadistas conforman una milicia ultra-reaccionaria que ambiciona establecer un califato, basado en leyes islámicas de sometiendo de las mujeres (Sharia). Su discurso troglodita de Inquisición contra Occidente atrae a jóvenes desesperados y empobrecidos del mundo árabe. (7)
La resistencia palestina es la contracara del yihadismo. Aunque su liderazgo más activo (Hamas) adscribe al islamismo sunita, no desarrolla la batalla contra Israel en términos religiosos. Mantiene las pautas anticolonialistas que orientan esa resistencia desde los años 60.
Los palestinos luchan por forjar un estado nacional, en contraposición a la pretensión yihadista de recrear formas retrógradas de organización social. Es cierto que gran parte del mapa estatal de Medio Oriente fue diseñado por el colonialismo anglo-francés a principio del siglo XX. Pero la lucha palestina surgió para superar esas distorsiones y el yihadismo para adaptarlas a una teocracia confesional. La resistencia contra el sionismo es históricamente ajena a las guerras religiosas que actualmente desarticulan al mundo árabe.
La progresividad de la causa palestina explica la simpatía que suscita a escala internacional y la simétrica hostilidad que genera entre los jeques y los dictadores de Medio Oriente. El pánico a la confluencia de esa lucha con las demandas democráticas (que salieron a flote en la primavera de Egipto y Túnez) ha reforzado la enemistad de los reyezuelos y generales árabes hacia los palestinos. Por esta razón volvieron a colaborar con la agresión israelí.
Hay muchas denuncias de coordinación militar de los emiratos con el ejército sionista. Habrían transferido información clave para los bombardeos de la aviación.
El visto bueno de la cúpula egipcia con el ataque fue más explícito. El gobierno de Al Sisi mantuvo bloqueado el acceso de Rafah con Gaza y repitió la vieja complicidad de Mubarak con las tropas sionistas. Con esta actitud retribuye la financiación militar estadounidense. El asedio a Gaza complementa la gran represión en curso contra opositores, sindicalistas y demócratas. (8)

Fascistas y lobistas

El ataque a Gaza buscó afianzar la derechización política interna de Israel. En plena competencia oficial por quién pronuncia declaraciones más racistas, el grueso de la población terminó apoyando el operativo. Una tendencia fascista que irrumpió hace 20 años con el asesinato de Rabin se ha extendido bajo los gobiernos de Sharon y Netanyahu. Ese ambiente explica el brutal intento de quemar a un chico palestino antes de los bombardeos. La derecha sionista está creando su propio Al Qaeda.
También las disputas por el liderazgo dentro de la coalición gobernante se dirimieron contabilizando muertos. El canciller Lieberman y el ministro-constructor de colonias en Cisjordania (Uri Ariel) declararon su insatisfacción con la cuota de sangre autorizada por Netanyahu.
Esta ferocidad obedece, en parte, a los intereses económicos que ha forjado un estado ultra-militarizado. La industria bélica del país ya se ubica en el top mundial de los diez mayores exportadores de armas. Las empresas del sector (Elbit Systems, IAI, IMI, IWI, Rafael Advanced Defense Systems) necesitan campos de batalla para probar su arsenal e incrementar sus ventas. (9)
La izquierda israelí ha quedado aislada y perdió la influencia que alcanzó en 1982 y 1988-90 con los movimientos por la “Paz Ahora”. Las voces de solidaridad con Palestina son acalladas y ciertas personalidades que en el pasado asumieron actitudes progresistas, ahora repiten las patrañas oficiales. (10)
Este escenario fue varias veces modificado en el pasado por el impacto de los soldados caídos en las incursiones expansionistas. Sólo ese trauma tiende a romper la cohesión de una sociedad enceguecida. El actual fracaso de Gaza podría comenzar a recrear ese contexto.
Estados Unidos continúa aportando el principal sostén externo a las agresiones israelíes. En los últimos meses suministró el sofisticado armamento requerido para interceptar en el aire los cohetes lanzados por Hamas. También facilitó los datos de inteligencia necesarios para afinar la puntería de los artilleros.
Obama repitió la ridícula presentación de la masacre de Gaza como una “acción defensiva” y promovió hipócritas convocatorias al cese de fuego. El Departamento de Estado no olvidó auspiciar las reuniones diplomáticas que disimulan las matanzas con palabrerío cortesano. Los vagos lamentos del Papa Francisco por el número de fallecidos, no tuvieron la misma resonancia que el inútil encuentro previo de Shimon Perez con Mahmoud Abbas, en el Vaticano.
Israel despliega su brutalidad con explícita protección de Estados Unidos. Más que un socio de la primera potencia ya es un protagonista interior de la estructural imperial. Desenvuelve ese papel a través del famoso lobby sionista.
Ese sector no expresa a la colectividad judío-americana, sino a una elite de poderosos muy enlazada con el Pentágono, el Poder Ejecutivo y el Congreso. En los últimos años la derecha israelí (Likud) se ha mixturado, además, con todas las vertientes cristiano-reaccionarias del partido republicano. El lobby sionista es un grupo de presión más influyente que su equivalente petrolero o cubano. (11)
Esta gravitación explica el privilegio asignado a Israel en la estrategia imperial. Estados Unidos remodela permanentemente sus alianzas en Medio Oriente en función de los cambiantes escenarios. Acomoda a esas circunstancias sus estrechas relaciones con Egipto, Arabia Saudita y Turquía. Pero Israel siempre recibe un trato preferencial. Nunca es afectado por los giros del Departamento de Estado.
Esta preeminencia tiene serias consecuencias sobre la política imperial. El belicismo sionista deteriora alianzas y socava muchos negocios. Ya hubo divergencias con Israel por el acuerdo suscripto con Irán, que pospuso o anuló el bombardeo a las instalaciones nucleares de ese país. Ahora se vislumbran otras desinteligencias.
Con Irak destruido, el enemigo de Estados Unidos ya no es Sadam Hussein y con Irán incorporado a la mesa de negociaciones, el Pentágono no tiene en la mira a los Ayatollahs. Incluso el presidente Assad de Siria ha perdido su aureola de Satán. Los yihadistas representan la nueva amenaza. Estos grupos tienden a autonomizarse repitiendo lo ocurrido con los talibanes. Por eso el Pentágono vuelve a bombardear Irak, sepulta las promesas de retiro de los marines y exige disciplina a las bandas ultra-derechistas que financian los emiratos.
Pero en cualquier diseño de nuevas políticas Estados Unidos necesita acotar la tendencia expansiva del sionismo. Esa acción corroe todos los intentos de estabilización imperial del Medio Oriente.

Colonialismo fuera de época

La presión conquistadora de Israel se originó en 1948, con la partición de territorios que puso fin a la ocupación británica de Palestina. Hasta ese momento prevalecía la convivencia entre las colectividades judías, cristianas y musulmanes.
El país fue dividido siguiendo el hábito de recortar los mapas en función de los intereses coloniales del momento. Una consulta a los interesados seguramente habría demostrado que la mayoría de los habitantes se oponía a la partición. Para reparar la tragedia del holocausto se creó un estado exclusivo para los inmigrantes judíos, a costa de la población árabe.
Esta fractura sembró el odio y generó un conflicto que ha ensangrentado a varias generaciones. La guerra se convirtió en un mecanismo de expansión de Israel, que al cabo de seis décadas ha multiplicado varias veces su dimensión inicial.
Esta ampliación constituye la meta explícita de la ideología sionista. Asume derechos bíblicos sobre la zona y reclama esa pertenencia con disparatados argumentos de superioridad nacional, religiosa o étnica. Con andanadas de tanques e inmigrantes Israel ha repoblado el territorio que sustrajo a los palestinos. Este despojo ha creado 3,8 millones de refugiados distribuidos en campos, albergues y exilios.
La ocupación de Cisjordania constituye la prioridad de esta expansión. Su captura en 1967 fue seguida por una oleada de colonos religiosos (1974-77) y una corriente posterior más diversa. A través de largas negociaciones con la OLP (Oslo-1993 y Camp David-2000), los palestinos quedaron entrampados en las consecuencias de esa colonización. La promesa de una futura administración autónoma sólo encubrió la apropiación de su territorio.
Los últimos gobiernos derechistas aceleraron la ocupación en forma vertiginosa. Ya se han afincado 500 mil colonos que se adueñaron del 60 % de las tierras. Dos millones de palestinos sobreviven en cantones cortados por un serpenteo de muros y puestos militares. El 80% de las reservas de agua ha quedado en manos de los conquistadores.
Los colonos actúan como una fuerza paramilitar que complementa los arrestos cotidianos del ejército. Un sistema de detención administrativa permite mantener encarcelado a un palestino sin cargos ni juicio durante dos años. El Apartheid se ha impuesto a pleno para impedir cualquier desplazamiento sin permiso de los pobladores. El estado se encarga de la punición masiva pulverizando las viviendas de cualquier resistente. La campaña para “des-arabizar” la región pretende forzar otra oleada de refugiados. (12)
Israel despliega un segundo frente de colonialismo dentro de su propio territorio, para fomentar la expulsión del millón de árabes-israelíes que resistieron el exilio. Este sector sobrevive en islotes sufriendo la discriminación de su identidad. Son ciudadanos de segunda y no pueden compartir la residencia con sus pares de Cisjordania.
Finalmente en Gaza, el colonialismo se ejerce con explícita ferocidad. Hubo varios intentos de ocupación que fueron abandonados, ante la imposibilidad de anexar este minúsculo y superpoblado territorio. Como no hay lugar para instalar colonos, el ejército torna insoportable la supervivencia de los habitantes.
Israel implementa una modalidad contemporánea de limpieza étnica muy semejante al viejo colonialismo. Intenta recrear el destino padecido por la población originaria de Estados Unidos que fue exterminada durante la conquista del Oeste. Los indios perdieron sus tierras y los sobrevivientes fueron confinados a inhóspitas reservas.
El modelo israelí de asentamientos repite las viejas justificaciones de ese despojo con argumentos de supremacía técnica o aptitud para modernizar los cultivos. Como ocurrió con las trece colonias de Nueva Inglaterra, una población huida de grandes guerras expulsa a la población autóctona declarando que el país se encuentra vacío. (13)
El sionismo ha demolido la sociedad palestina para forjar una democracia de exclusión. Alega títulos milenarios sobre una tierra prometida y despliega una brutalidad reñida con todos los valores humanistas de la tradición cultural judía. La ideología sionista permea por completo a Israel, pero no es sinónimo de la nueva nacionalidad surgida con la mixtura inmigratoria de las últimas seis décadas.
Es importante clarificar estas diferencias para distinguir el sentido de las posturas anti-judías, anti-sionistas y anti-israelíes. La primera actitud es racista, la segunda es anticolonialista y la tercera no presenta un ningún significado nítido. (14)
El proyecto colonial del sionismo no condice con la época actual. Su lógica de genocidio tiene poca viabilidad al cabo de medio siglo de descolonización. Israel no puede expandirse al resto del mundo árabe como ocurría bajo con el colonialismo tradicional, que ensanchaba ilimitadamente las fronteras. Intenta una modalidad circunscripta de anexiones en pequeñas localidades y esta restricción socava su continuidad. (15)
Pero el mayor obstáculo que enfrenta el sionismo es la resistencia de los palestinos. Israel no pudo repetir en la guerra de 1967 el despojo inicial que perpetró en 1947-49. La población aprendió la lección de los refugiados y se quedó en sus hogares, comenzando la heroica lucha que se observa en la actualidad.
Los palestinos no lograron recuperar sus tierras, ni construyeron su estado, pero han impuesto la legitimidad de sus demandas. Ya nadie desconoce formalmente su causa, ni propone “que arreglen sus problemas con los árabes”. Hasta los propios sionistas deben disimular su viejo estandarte de conquista (“hay mucho espacio para ellos en Jordania, Egipto y Siria”).

Dos estados, un estado

La colonización de Cisjordania ha destruido el proyecto de conformar dos estados. Esa oferta fue presentada en todas las negociaciones de los últimos 20 años como una solución equitativa. Suponía la convivencia del Israel con un estado palestino, ubicado en las dos regiones actualmente ocupadas por el ejército. Esta propuesta mantenía irresuelto el destino de los refugiados y consagraba una tutela militar de los conquistadores sobre los conquistados.
Esa iniciativa se hundió por la masiva implantación de nuevos colonos. Su llegada a Cisjordania ha tornado irrealizable cualquier construcción de una entidad palestina. Los negociadores israelíes siempre fueron conscientes de este resultado y desplegaron un gran juego de encubrimiento. Propagaban falsas promesas de gestación del estado palestino, mientras sepultaban su concreción en una marea de tierras expropiadas y vertientes de agua confiscadas.
Lo más grave de este operativo fue el compromiso que obtuvieron de la dirección histórica de la OLP, para involucrarse en tratativas que demolieron el proyecto de un estado contiguo a Israel. La “revolución de las piedras” que estalló con la primera Intifada (1987) retrató el gran rechazo a esa destrucción de Palestina.
Posteriormente, una segunda Intifada (2000) inauguró el declive de los conciliadores del Fatah frente a los combativos del Hamas. La división del poder territorial (el primero en Cisjordania y el segundo en Gaza) acentuó ambos comportamientos. Hay numerosos los testimonios de la adaptación del Fatah a la ocupación israelí. (16)
La disolución del proyecto estatal palestino ha replanteado la vieja solución que promovía la OLP en los años 60: forjar un sólo estado democrático y laico para todas las comunidades. Esta propuesta es propiciada por ciertas figuras de peso intelectual y por una pequeña minoría de demócratas y radicales de ambas naciones. (17)
La iniciativa retoma el modelo que sucedió al Apartheid. Al cabo de una esforzada resistencia popular, la minoría blanca de Sudáfrica debió resignar su primacía y aceptar la implantación de derechos ciudadanos para toda la población negra y mestiza. Esa salida resultó finalmente provechosa para las clases dominantes, que reafirmaron su manejo de los recursos económicos, cooptando a las elites de los grupos raciales marginados.
La reproducción de este esquema en Israel no es sencilla por ciertas diferencias claves. El Apartheid afrontaba la inviabilidad demográfica de la minoría blanca frente a la mayoría de color. Por el contrario el número de israelíes ya empareja (o supera) el total de palestinos.
La economía del Apartheid integraba a los trabajadores negros como explotados de las minas, las fábricas y el campo. En cambio la colonización israelí expulsa a los palestinos y los sustituye por una fuerza de trabajo inmigrante. Además, los racistas de África Austral nunca forjaron dentro de Estados Unidos el tipo de simbiosis político-militar que ha construido el lobby sionista.
Pero también es cierto que el expansionismo israelí genera un nivel de tensiones globales muy superiores a cualquier antecedente sudafricano. Nadie sabe que desemboque tendrán esas convulsiones en el futuro. Frente a esos traumáticos escenarios el estado único sería no sólo en la solución más avanzada o conveniente, sino la única factible. Un largo proceso de lucha precedería el logro de esa meta, cuya concreción exigirá victorias territoriales de la resistencia palestina y un fuerte aislamiento internacional de Israel.

El puntapié latinoamericano

Lo ocurrido en Sudáfrica ofrece un importante modelo frente a Israel. El boicot contra el Apartheid terminó socavando al régimen racista al cabo muchos años de hostigamiento diplomático, bloqueo comercial, obstrucción económica y expulsión de certámenes culturales, deportivos o universitarios.
América Latina puede cumplir un papel clave en esta campaña, puesto que aumenta el número de países distanciados de Israel. En el 2009 Chávez tomó la iniciativa de romper relaciones, apoyar públicamente la resistencia de Hezbbolah e incentivar penalidades contra el sionismo. El proceso bolivariano comprendió la importancia estratégica de una derrota de Israel, para reducir el margen de intervención del Pentágono y de los socios del sionismo (como Colombia), en Latinoamérica.
Frente al reciente bombardeo de Gaza resurgieron las movilizaciones de protesta en toda la región. El presidente Evo Morales tomó la posta y lidera una campaña de solidaridad con Palestina, que incluye medidas concretas de boicot, desinversión y sanciones.
Israel no sólo debe afrontar las contundentes denuncias de Venezuela (y su envío de ayuda humanitaria a Gaza). También soporta el retiro del embajador de Ecuador y el llamado a consultas de los diplomáticos de Brasil. Esta decisión derivó en un serio entredicho entre cancillerías que fue registrado por la prensa. (18)
Argentina continúa ocupando un lugar clave en este escenario. El país no sólo alberga comunidades árabes y judías de envergadura. La memoria de la dictadura ha legado una gran sensibilidad frente a cualquier atropello a los derechos humanos.
Los argumentos que expone Israel para justificar sus matanzas recuerdan los pretextos utilizados por los militares en los años 70. Por eso la tradicional afinidad hacia víctimas judías del holocausto ya no se traduce en aceptación del militarismo israelí. El lobby sionista ha perdido predicamento en la sociedad.
Pero en Argentina también influye el recuerdo de dos atentados (embajada de Israel y AMIA), que transfirieron parcialmente a Buenos Aires los conflictos de Medio Oriente. Lo más escandaloso de esas acciones ha sido el continuado encubrimiento de sus conexiones locales. Al cabo de 20 años no hay detenidos, las huellas fueron borradas y persiste la impunidad para las cúpulas políticas, policiales y judiciales que apañaron lo ocurrido.
Como el propio gobierno de los Kirchner participó de ese ocultamiento, elude tensiones con Israel y ha evitado pronunciamientos nítidos frente a los recientes crímenes de Gaza. Tomó distancia de la oleada crítica latinoamericana y no acompañó al endurecimiento de Brasil.
Esta actitud refleja la importante influencia que mantienen los sectores sionistas dentro del gobierno. Un hombre fuerte del aparato comunicacional del kirchnerismo atacó duramente a todos los periodistas, que retrataron con un mínimo de objetividad la matanza de Gaza. (19)
El silencio oficial contrasta con las importantes movilizaciones que se realizaron en solidaridad con los palestinos. Argentina puede cumplir un rol clave en la campaña internacional de aislamiento de Israel.
Ese movimiento mundial ya tiene un manifiesto firmado por muchas personalidades que exigen un embargo militar contra el agresor. También se multiplican las demandas de supresión de los acuerdos comerciales, los llamados al boicot de productos y los reclamos de anulación de convenios de inversión. En Inglaterra, Irlanda, Sudáfrica y España ya han comenzado a aplicarse algunas de estas iniciativas.
Cuando Israel sea marginada de los eventos deportivos, académicos o culturales y las líneas áreas se nieguen a utilizar sus aeropuertos, el fantasma del aislamiento sudafricano comenzará a pesar sobre el país. Las voces que exigen terminar con el cerco de Gaza y la ocupación de Cisjordania encontrarán sostén en el mundo. Los luchadores por la paz esperan con esperanza estas acciones prácticas de solidaridad con Palestina.

Notas:

1) Ver: Zibechi, Raúl. Del modelo Auschwitz al modelo Gaza, 18/7/2014, Alainet.org/active. Fisk, Robert. Los niños sin rostro, 24-07-2014, www.rebelion.org. Boron, Atilio. La barbarie infinita, 29/7/2014, www.pagina12.com.ar 2) La presentación del Hamas como un grupo de cobardes aprovechadores del desamparo palestino fue demolida por un conocido crítico del sionismo. Destacó que con esa caracterización, Churchill debería ser recordado como un terrorista escondido en su bunker, que utilizaba a los habitantes de Londres como escudos, frente a la noble tarea de disuasión realizada por la aviación alemana. Avnery, Uri. La Política de antisemitismo, 21/7/2014, www.rebelion.org 3) Ver: Achcar, Gilbert. Una ofensiva contra la reconciliación palestina, 31-7-2014, www.democraciasocialista. Chomsky, Noam. Pesadilla en Gaza, 3-8-2014, www.jornada.unam.mx 4) Ver: Aznárez, Carlos. Reflexiones sobre la victoria política y militar de la Resistencia Palestina, 7-8-2014, www.resumenlatinoamericano.org. Warchawski, Michel. Gaza-Palestina: Hamas va ganando, 17-7-2014, www.democraciasocialista. 5) Vargas Llosa, Mario. Israel, debilitado por la violencia de sus ataques, La Nación, 11-8-2014. 6) Nuestro análisis en: Katz, Claudio. De la primavera al otoño árabe, Cuadernos de Marte, Buenos Aires, año 3, n 5, julio-diciembre 2013. 7) Kur, Ale. ¿Por qué un monstruo reaccionario como el ISIS logra ese avances?, Socialismo o Barbarie, 19/06/2014, www.socialismo-o-barbarie. 8) Ver: Tallima Hatem, Baron Alain, Hanna Hany, Fouad Hisham, Omar Mostafa. Dossier Egypte: Le situation et le combat des Socialistes révolutionnaires, Inprecor n 605-606, mai-juillet 2014. 9) Udry Charles André, Algunos motores de la agresión israelí, 27-7-2014, www.vientosur.info 10) Un ejemplo: Oz, Amos. Lose-lose situation for Israel, 30/7/2014,www.dw 11) Petras, James. Foundation of the US Empire: Axes of Evil, 07.19.2014, petras.lahaine.org 12) Rodríguez, Olga. Israel, Palestina: Cómo empezó todo, 22/7/2014,www.eldiario.es 13) Ver: Bender Thomas, Historia de los Estados Unidos, una nación entre naciones, Siglo XXI, 2011, (pag 16-26, 91-106). Wood, Ellen Meiskins, Empire of Capital, Verso, 2003, (pag 73-89). 14) Hemos desarrollado este tema en Katz Claudio, “Argumentos pela palestina”, Revista Outubro. Revista do Instituto de Estudos Socialistas, n 15, junio 2007, Sao Paulo. También: Katz, Claudio. Bajo el imperio del capital. Edición argentina, Luxemburg, diciembre de 2011, (pag 99-101). 15) Gandásegui (h), Marco A. Judíos y árabes pueden vivir en paz, 7-8-2014, alainet.org/active 16) Ola al-Tamimi, Como fue domesticada Cisjordania, 5-8-2014,www.resumenlatinoamericano.org. 17) Cortas de Said Mariam, Habrá un estado, 3-8-2014, Página 12. Ilan Pappe, Electronic Intifada, 10-8-2014, www.rebelión.org 18) Ver Oppenheimer Andrés, Brasil, en una ofensiva contra Israel, 26/7/2014 www.elnuevoherald.com 19) Ver: Spolski Sergio en pateandoeltablero.com.ar, 5/7/2014, tiempo.infonews.com/nota/13/7/2014.