lunes, 9 de enero de 2017

La Revolución Chilena, 1970-73

"...LA VIA PACÍFICA AL SOCIALISMO..."




La “Batalla de Chile”, como la llamó el cineasta Patricio Guzmán, fue parte de la oleada revolucionaria que se extendió a nivel mundial entre 1968 y fines de la década del ’70, y fue quizás el proceso revolucionario más agudo de Latinoamérica. 

El 4 de septiembre de 1970, la Unidad Popular gana las elecciones. La UP estaba conformada esencialmente por los Partidos Socialista y Comunista, junto a otros socios menores. Podríamos definir al gobierno de Allende como un Frente Popular, de conciliación de clases entre el proletariado y la burguesía. Pero, parafraseando a Trotsky, esta era una alianza “con la sombra de la burguesía”1. Esto fue así, porque, a pesar de que el programa de la UP planteaba una alianza con una inexistente “burguesía progresista” para “sacar a Chile del atraso”, lo cierto es que la burguesía en su conjunto estuvo desde el primer día del gobierno de Allende en la oposición, junto a la derecha; y les tocaba a los dos grandes partidos obreros reformistas de Chile la tarea de ser “abogados de la burguesía”, defendiendo las relaciones de propiedad de una clase que les era totalmente hostil. 

Desde el vamos, la derecha empieza a apelar a la salida golpista con el apoyo del imperialismo norteamericano. 



"VÍA PACÍFICA AL SOCIALISMO”



Entre las primeras medidas que toma el gobierno de Allende están la nacionalización de las minas, de sectores estratégicos de la industria y la expropiación de los principales latifundios. Estas medidas apuntaban a revertir en parte la vulnerabilidad de Chile frente al mercado mundial, ya que hasta ese entonces la principal fuente de la riqueza y al mismo tiempo del atraso país, las exportaciones primarias, estaban en manos de una burguesía decadente y antinacional. Era una política desarrollista, en parte continuadora de la del gobierno democristiano precedente, aunque un tanto más radicalizada debido a la fuerte presión de las masas. La imagen que la UP difundía de la “transición pacífica al socialismo” se basaba en estas medidas progresivas. Pero la UP las enmarcaba dentro de una etapa de revolución “democrática” en un régimen político democrático-burgués. Para esto, necesitaba frenar la movilización que estas medidas habían generado entre la clase obrera, para no ahuyentar al sector de la burguesía supuestamente “aliada” de la revolución. 



ALLENDE Y LA CLASE OBRERA



A más de 30 años del golpe de Pinochet, el PC y el PS sacan las conclusiones de que lo que falló en la UP es que fueron demasiado “izquierdistas”, que no le cedieron lo suficiente a la derecha, que deberían haber introducido en el gobierno más militares y que deberían haberlo hecho antes, y que no se ganaron a los “sectores medios”2. Pero lo cierto es que la UP socavó a su propia base social, los trabajadores y los pobres de la ciudad y el campo. O. Millas, Ministro de Economía y dirigente del PC, encabezará el desguace de la mayor parte del “área social”, enfrentándose a los trabajadores para devolver las empresas estatizadas a sus antiguos dueños (el “Plan Millas”). Cuando los obreros se movilizaban contra los patrones, se organizaban y buscaban el apoyo del que consideraban “su” gobierno, se encontraban con que éste los ilegalizaba y los tachaba de “ultras” que espantaban a los burgueses medios y pequeños, “aliados de los trabajadores” (según la UP), que en realidad eran francos golpistas. 



EL PARO PATRONAL DE 1972



Para acelerar los tiempos de la contrarrevolución, en octubre de 1972, las corporaciones patronales, solventados por la CIA y la ITT, con el falso pretexto de que el gobierno quería nacionalizar el transporte lanzan una huelga empresaria de esa rama, a la que se pliegan pequeños y medianos comerciantes, los colegios profesionales, estudiantes y sectores medios enardecidos con el gobierno. Para enfrentar a la derecha y defender a “su” gobierno, los trabajadores empiezan a organizarse en los “cordones industriales”, órganos de democracia obrera desde la base que coordinaban territorialmente a varias empresas de una misma zona, junto con pobladores, desocupados, trabajadores agrícolas. Por medio de los cordones, los obreros logran quebrar el paro patronal, organizando por su propia cuenta el transporte para que se pudiera concurrir a trabajar. También organizaron juntas de aprovisionamiento (las JAP), por medio de las cuales combatían el desabastecimiento que provocaban los comerciantes “huelguistas” y requisaban la mercadería para el pueblo. La clase obrera vive el fracaso del paro patronal como un enorme triunfo y esto la alienta a seguir extendiendo los cordones industriales. Pero frente a este resultado, la clase obrera y el gobierno van en dos dinámicas opuestas. Los trabajadores, aún confiando en el gobierno, quieren avanzar. Por el contrario, Allende y la UP empiezan un camino de retroceso y concesiones a la derecha. 
Para garantizar la transición hacia las elecciones parlamentarias de marzo de 1973, Allende convoca a los militares a integrar su gobierno, en un gesto destinado a dar una imagen de una especie de “cogobierno” con uno de los pilares del poder de la derecha. Aprovechando estas concesiones, el diputado Carmona, de la DC, logra que se apruebe una ley de “control de armas”, por medio de la cual se autoriza a los militares a realizar detenciones y allanamientos a sindicatos, organizaciones populares y hasta locales de la UP para despojarlos de armas, todo esto avalado por la propia UP. Los obreros, oponiéndose a esta medida, llegaron a enfrentarse al ejército, incluso haciéndolo retroceder. Mientras tanto, el grupo fascista Patria y Libertad hacía manifestaciones callejeras, con notoria ostentación militar, sin que el gobierno actuara. 



EL SURGIMIENTO DEL "PODER POPULAR”: LOS CORDONES INDUSTRIALES



Tras las elecciones de marzo de 1973, la UP obtiene un alto apoyo, ganando las elecciones con un 44%. Cumplida la “transición”, los militares se retiran del gobierno. El punto de inflexión en la relación entre el gobierno y la clase obrera ocurre en julio de ese año. El 24 de julio se realizó la reunión constitutiva de la Coordinadora de Cordones Industriales de la provincia de Santiago. Los cordones fueron duramente atacados desde el gobierno de la UP y el PC (que se negó a integrarlos y procuró sabotearlos de diversas maneras). La reunión, donde predominaba el ala izquierda del PS, al tiempo que procuraba no romper con el Gobierno de Allende ni con la burocratizada central sindical CUT, se esforzaba por compatibilizar la defensa que hacían Allende, el PC y la CUT de la legalidad democrática con la dinámica de doble poder que de hecho representaban los Cordones. 
Los cordones tendieron a centralizarse nacionalmente, en un proceso que superaba a la CUT y esbozaba una alternativa al gobierno de la UP. Sin embargo, y a pesar de la hostilidad de la UP hacia los cordones, los trabajadores no tenían en mente a estos como una organización antagónica con el gobierno. Los cordones en principio se organizan para combatir a la derecha y como un órgano de “presión” y “colaboración” con el gobierno. Pero la burocracia reformista de la UP le temía a los cordones como a la peste, porque, de desarrollarse, podrían haber superado su confianza en Allende, y ellos mismos podrían haberse constituido como un gobierno de trabajadores del tipo de los soviets rusos de Octubre de 1917. Será la propia experiencia de los trabajadores con sus direcciones, lo que irá llevando cada vez más a los cordones a conformarse como órganos de poder obrero desde la base, generando choques y cada vez más hostilidades con el gobierno. Sin embargo, entre los cordones no existía ningún partido revolucionario que se propusiera dirigirlos a establecer su propio gobierno, enfrentando abiertamente a la UP. Cuando se produce el primer intento de golpe, el 29 de junio de 1973 (el “Tancazo”), los cordones responden a esa asonada organizando brigadas de defensa. Los obreros de varios cordones ocupan todas las fábricas de sus zonas, los centros de abastecimiento estaban bajo control obrero directo. Los trabajadores estaban preparados para la última fase de la lucha... sus dirigentes no. En esos momentos, podríamos definir al gobierno de la UP como “kerenskista”: esto es, un gobierno que tendía cada vez más a mantenerse como “suspendido en el aire”, situado entre el fuego cruzado de la contrarrevolución burguesa y el poder obrero y popular organizado en los cordones, y que sólo podía sobrevivir temporariamente hasta que se rompiera el equilibrio entre revolución y contrarrevolución en favor de una u otra. 
En esos meses era cuando estaba planteado parar el golpe militar que se avecinaba, dirigiendo a los cordones a la toma del poder, desplazando al gobierno de Allende por la vía revolucionaria. Sin embargo, en todo el período previo no surgió una dirección alternativa a la UP que se propusiera esto, y era muy difícil improvisarla en esos momentos (incluso el MIR, que no formaba parte de la UP, le daba apoyo desde afuera y por su estrategia guerrillerista tampoco alentó el desarrollo, extensión y coordinación de los Cordones Industriales). Por si fuera poco, el gobierno de Fidel Castro (que había visitado Chile el año anterior) cubrirá de “prestigio” la línea suicida de la UP, relegitimando a Allende frente a las críticas de la base de los Cordones.



LOS MESES DECISIVOS



A comienzos de agosto, Allende vuelve a llamar a los militares a integrar su gabinete. Mientras tanto, sectores del ejército empezaban a ocupar fábricas y luego ciudades del interior, persiguiendo y torturando activistas. Las FF.AA. muestran signos de división: los marinos de Valparaíso y Talcahuano son masacrados por los altos mandos por oponerse al golpe3. Por consejo del PC, Allende nombra como Ministro de Defensa a un “general democrático”, un cuasi desconocido llamado Augusto Pinochet...

La consigna del PC y de Allende es “evitar la guerra civil”, lo que los lleva a suplicarles sin éxito a los militares y la derecha a que obedezcan al gobierno y a los trabajadores a que “mantengan la calma” y no hagan nada. El oscuro ministro Pinochet muestra sus verdaderos colores y encabeza el golpe del 11 de septiembre.

La lección de Chile es que la “vía pacífica al socialismo” no hizo más que mojar la pólvora de la revolución, y que los trabajadores chilenos podrían haber conquistado su propio gobierno, un “gobierno de los cordones” que se mostraba en potencia en el Chile obrero y popular. Es una tarea pendiente, pero para eso hará falta superar políticamente a los herederos de Allende y la UP.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

En la memoria:

CARMEN CASTILLO ECHEVERRIA (*)
 (*) Síntesis de su discurso en el Teatro Cariola, 3 de octubre de 2014.

El legado de Miguel Enríquez



Esta noche, yo siento cómo la energía de las luchas de nuestros muertos están aquí, en cada uno. Nunca he creído en la muerte; Miguel Enríquez murió combatiendo con un AKA en su mano, para vivir. Lo que nos importa entonces es recoger los sueños, la realidad de las esperanzas que la vida de Miguel Enríquez contenía. 

La herencia: no hay otra manera de vivir que seguir comprometidos en la acción política radical. Cada cual la recoge como puede. Para mí ha significado pensar, sentir, inventar cómo seguir siendo fiel a la acción revolucionaria de un hombre que fue un revolucionario. 

Pero nuestras palabras quedaron desvirtuadas y tenemos que darles contenido otra vez. Parecía que nuestras palabras se perdieron en las ruinas del socialismo real. Recojámoslas, revitalicémoslas con nuestras experiencias, porque no se trata de ser una copia del pasado. El pasado no muere, está presente aquí, en cada uno. Pero tenemos que reinventar la circulación sanguínea entre ese pasado y nosotros. Eso significa reivindicar a los que luchan, a los que se organizan, a los que construyen... Porque no basta con luchar, hay que crear cada día una forma, una manera de ser, sin reconciliación posible con los poderosos.

Yo sigo intentándolo, como cada uno de ustedes. Pero tenemos que buscar una manera de convencer a los otros, a los que no están con nosotros. De convencerlos que el mundo continúa siendo la lucha de los oprimidos contra los opresores. Hacer visible la lógica actual de la dominación, despertar conciencia de que la realidad es una lucha permanente entre oprimidos y opresores. Han querido convencernos que ya no existe la lucha de clases, pero aquí, cada uno, los compañeros mapuches antes que ningún otro, enfrentados directamente al capitalismo sabemos que esta lucha es irreductible, que tenemos que recuperar nuestras palabras.

Palabras tan bellas como revolución o la palabra comunismo. ¡Qué bella palabra! Allí quedó en ruinas esa palabra que implica lo común, levantar lo común contra el individualismo y el egoísmo que domina la sociedad actual. Y como acaba de decirlo Manuel Vergara, padre de tres compañeros caídos, levantar el afecto como una fuerza. Hacer, crear, soñar un futuro común en el que quepan todos.

Nuestro planeta está dominado por el capitalismo financiero, y lo sabemos. Entonces tenemos que inventar cómo unirnos, cómo juntarnos, cómo construir. Escuchar los murmullos de cada experiencia. Así escucharemos mejor el murmullo de las historias del pasado y de nuestros muertos.

Creo que la enseñanza de Miguel es no una fórmula, es un pensamiento fuerte. El diría, creo yo: resistir a lo irresistible es ejercer el poder indestructible contra la destrucción. 

Tenemos que intentarlo, ya que sin esa resistencia el mundo se precipita en una catástrofe anunciada. Y aunque nos digan que somos frágiles, balbuceantes, ilusos, que nos estamos contando un cuento, que no sabemos cómo luchar eficazmente, no les creamos. Este poder nuestro, pequeñito a veces, minoritario, poder marginal, es poderoso: indestructible en los tiempos que transcurren. Sólo se resiste en definitiva a aquello que tememos no poder resistir. Creo que ver así las cosas es fundamental. Podemos dudar, pensar que no podemos, pero sí podemos, podemos si estamos juntos.

En definitiva cada uno de los que aquí han hablado esta noche lo han expresado a su manera -y gracias Manuel Cabieses por habernos convocado a este acto de homenaje-. Cada uno continúa haciendo lo que puede, cada cual en su lugar, vinculado a un colectivo, unido a otros, lo presiente, lo experimenta: ¡podemos!

Sí, luchamos porque queremos ser dignos, porque tenemos vergüenza si no lo hacemos. 

Sabemos que requerimos mucha organización. Adelante entonces, inventemos en el presente de nuestras vidas políticas la fidelidad a Miguel Enríquez y a todos los compañeros caídos en la lucha por la democracia. Una verdadera democracia. En la lucha por la libertad, pero la libertad es una acción, un deseo cotidiano, consciente, de querer cambiar el mundo. Esa es la verdadera libertad.

Ese mensaje de nuestros muertos que se encuentra, como dice el poeta, entre el cielo y la tierra, flotando libre y mensajero, hagámoslo realidad, con pequeños gestos, pequeñas cosas en cada lugar, dibujando sin descanso el horizonte. Conscientes que tenemos que abrir el campo de lo posible en un mundo que parece fatalmente condenado a ser lo que es. 

Pero la historia la hacemos nosotros. Nada es fatal. Siempre es posible cambiar el mundo, siempre es posible mantener encendidas las brasas de la chispa revolucionaria. Entonces, no nos vendamos, no nos rindamos, no claudiquemos. Continuemos vivos cada día, los viejos y los jóvenes.




Planeta Tierra llamando a la Izquierda chilena

La ocasión política la pintan calva para la Izquierda; la están dando, es el momento de iniciar el camino de retorno a posiciones de poder. Sin embargo corremos el riesgo de que la oportunidad y las condiciones favorables se nos escurra entre los dedos.

¿De qué se trata? 

¡De volver a la acción, a la propuesta y al debate de masas! 

De ponernos las pilas para levantar una alternativa política, económica, social y cultural. Sin vacilaciones ni más bla, bla, bla. El camino del infierno de los trabajadores está empedrado de palabrería y demagogia. ¡Basta ya! 

La Izquierda debe estar presente en la acción política con su propia identidad, que la dan sus objetivos superiores y un programa permanentemente actualizado.

Se ha intentado convencernos que la realidad impone a la Izquierda un repliegue indefinido. Incluso borrar de nuestro pensamiento el socialismo. Sería el precio a pagar por las culpas del “socialismo real” y por el fracaso de la Unidad Popular. Pero esto es un abuso histórico que busca someternos a la voluntad del capitalismo. La atonía de la Izquierda frente a esa embestida ideológica ha provocado la atomización de las fuerzas del pueblo. Chile, sin embargo, necesita una Izquierda que defienda a todo trance los intereses de los trabajadores y trabajadoras, de los niños y ancianos, que ofrezca al país una salida sensata a la crisis generada por las coaliciones burguesas gobernantes. La salida consiste en un proceso de movilización social que cree las condiciones para convocar la Asamblea Constituyente que proponga al pueblo la nueva Constitución, madre de las nuevas instituciones y leyes. 

Sin embargo la resignación ante la interminable “transición a la democracia” ha llevado a la despolitización a vastos sectores populares. Han sido víctimas indefensas de una estrategia de dominación implacable que busca estrujar hasta la última gota las energías del pueblo y hasta el último gramo las riquezas de la montaña, del campo y del mar de Chile.

La casta política se ha esmerado en apuntalar la institucionalidad y el sistema capitalista desorbitado que implantó la dictadura. Ese caserón desvencijado amenaza desplomarse y descargar una nueva tragedia sobre el pueblo. Solo la Izquierda -dotada de un proyecto distinto de país- puede orientar el esfuerzo por la democratización que abortaron las coaliciones gobernantes. 

Por supuesto la alternativa de Izquierda debe nacer de los movimientos sociales y agrupaciones que defienden diversas demandas de la población. Pero no es cuestión de sentarse a esperar que ese alumbramiento se produzca en forma espontánea y casi milagrosa. Algunos deben tomar la iniciativa y producir los acercamientos entre sectores prejuiciados contra el ejercicio de la política por los vicios mostrados en su práctica.

 Asimismo, debemos ser realistas a la hora de levantar la alternativa de Izquierda, sin duda. Pero esa alternativa siempre tendrá una carga revolucionaria, o no será. Su contenido la distingue de la demagogia de conservadores y reformistas. Nuestro realismo no se contenta con las migajas del “mal menor”. Por eso siempre será rebelde. No obstante, nuestra tarea consiste en articular y dar sentido a miles de experiencias que nacen del pueblo. Chile acumula valiosos ejemplos que hablan del valor e inteligencia de las masas. Lo demuestran más de un siglo de luchas sindicales, de pobladores y estudiantes, de resistencia del pueblo mapuche, de las mujeres, del movimiento gay, etc. El realismo de la Izquierda -a diferencia del “sentido común” de los lobos del hombre- siempre propondrá el cambio para abolir la explotación y la injusticia y para fortalecer las libertades y garantías del ciudadano. La Izquierda existe para luchar por libertad, justicia e igualdad. No anda con santos tapados. Proclama francamente sus objetivos y propone un camino y un método para alcanzar la victoria. Esa será siempre una conducta diáfana, porque el motivo fundamental de la Izquierda consiste en construir conciencia y la organización de millones.

Nuestro desafío consiste en retomar la iniciativa que la violencia reaccionaria aplastó hace 43 años. No se trata de repetir una historia cuyo término todos conocemos. Tenemos que escribir nuestra propia historia y en la práctica corregir los errores del pasado y los de ahora.

Hay que poner manos a la obra para construir la fuerza social y política que permita reorganizar la Izquierda. Aprovechemos la coyuntura político-electoral que se abre. No dejemos el campo libre a los demagogos de siempre, a los que han hecho del engaño una profesión. Los inicios de esta nueva etapa de construcción de Izquierda serán difíciles, pero servirán para echar bases firmes de la alternativa popular. No dejemos pasar esta oportunidad. Las instituciones y partidos del neoliberalismo están agotados por la corrupción y por su distanciamiento del pueblo. Es el tiempo del renacer de la Izquierda.

MANUEL CABIESES DONOSO

(Editorial de “Punto Final”, edición Nº 865, 25 de noviembre 2016

domingo, 20 de noviembre de 2016

Discurso del Secretario Nacional de la JRME, compañero Pablo Toro F




El 5 de octubre, como todos los años, estuvimos en calle Santa Fe 725, lugar donde dio su último combate Miguel Enríquez, hace ya 42 años. 10 años después, un 5 de octubre de 1984, se nacía el destacamento juvenil que llevaría su nombre, la Juventud Rebelde Miguel Enríquez....(Ver fotografías aquí).
Este año el encargado de dar las palabras centrales en el acto de conmemoración a Miguel Enríquez y por el aniversario de la JRME, fue el el secretario nacional de la JRME, compañero Pablo Toro F.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Leonard Cohen ~ Dance Me To The End Of Love

"Aleluya" y otras 9 canciones inolvidables del poeta y compositor canadiense Leonard Cohen


Noviembre 2016




Leonard CohenImage copyrightAP
Image captionLeonard Cohen lanzó su último trabajo este mismo año.

"La poesía llega de un lugar que nadie conquista", Leonard Cohen 
Sin embargo, para quienes este jueves lloran su muerte, el cantautor canadiense conquistó la lírica en sus poemas y canciones.
Los temas recurrentes de su obra fueron el amor, la religión y el sexo.
Con su voz grave e inconfundible, Cohen está grabado en nuestra memoria, como muchas de sus canciones.
1. Aleluya (1984)
Contaba Leonard Cohen que, cuando el presidente del sello CBS Walter Yetnikoff escuchó por primera vez esta canción la consideró una abominación: "¿Qué es esto? Esto no es música pop. No vamos a difundirla. Es un desastre".
Cohen, sin embargo, sabía que era algo muy especial.
No en vano le había dedicado muchísimo tiempo a la letra, obsesionándose con cada palabra y descartando hasta 80 borradores.
El "desastre" se convirtió en la canción más versionada y celebrada de Cohen.


Leonard CohenImage copyrightAP
Image captionAl conocerse que Bob Dylan había ganado el premio Nobel de Literatura, hubo quien dijo que Cohen también se lo merecía.

2. Suzanne (1967)

"Tocar su cuerpo perfecto con su mente", dice una de las canciones importantes de la primera etapa del músico.
Suzanne existió pero, al contrario de lo que parece insinuar la canción, nunca tuvo relaciones sexuales con Cohen. Sólo le sirvió té y frutas cuando el cantante la visitó en Montreal.
Es el primer tema de su álbum de debut, que dio origen a una de las carreras más impresionantes de la historia de la música reciente.

3. Bird on a Wire (1969)

A finales de los años 60, Cohen atravesaba una depresión mientras vivía en la isla griega de Hidra.


Leonard Cohen, 1972Image copyrightGETTY IMAGES
Image captionA comienzos de los años 70, Cohen apuntaba ya a convertirse en uno de los compositores más célebres.

Un día observó a un pájaro sobre un cable telefónico.
Esta imagen le sirvió de inspiración para componer una de sus canciones más bellas.

4. I'm Your Man (1988)

"Y si quieres un médico, examinaré cada centímetro de tu cuerpo".
Esta explícita canción llegó en un momento en que Cohen había quedado algo relegado en la atención del público y logró convertirse en un gran éxito.

5. First We Take Manhattan (1988)

"Creo que esta canción significa exactamente lo que dice. Es una canción terrorista. Creo que es una repuesta al terrorismo", explicó Cohen al describir esta canción.
Originalmente fue grabada por Jennifer Warnes en su álbum de 1987 Famous Blue Raincoat, compuesto por canciones escritas o co-escritas con Cohen.

6. Everybody Knows (1988)

Los críticos consideran esta canción como una de las más pesimistas en el catálogo del músico.
En ella se habla de cómo los pobres siguen siendo pobres mientras los ricos cada vez son más ricos.
Ha sido también versionada por numerosos artistas como Don Henley, Concrete Blonde o Rufus Wainwright.


Leonard CohenImage copyrightAFP
Image captionCohen le cantó al amor, la religión y el sexo.

7. So Long, Marianne (1967)

Marianne Jensen fue la musa de Cohen. Se conocieron en Hidra y mantuvieron una relación de 7 años hace décadas.
Cohen dijo que era la mujer más bella que jamás conoció.
Marianne falleció el pasado mes de julio.
Cohen, al saber que estaba enferma, le mandó una carta que le pudieron leer antes de su muerte.

8. Ain't no Cure for Love (1988)

"Los doctores trabajan día y noche, pero nunca encontrarán esa cura, la cura para el amor".
Esta es otra de las composiciones que aparecen en el disco de Jennifer Warnes de 1987, aunque las versiones de la cantante y de Cohen son ligeramente diferentes.


Leonard CohenImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionCon Cohen se va, además de un compositor y cantante, un poeta y novelista.

9. Sisters of Mercy (1967)

Esta canción le da nombre al álbum de estreno de Cohen, en el que también aparecen sus grandes éxitos Suzanne y So long, Marianne.
Fue compuesta en la ciudad canadiense de Edmonton durante una tormenta de nieve.
"Había dos jóvenes viajeras, Barbara y Lorraine, que no tenían donde ir. Les di refugio en mi habitación de hotel donde inmediatamente quedaron dormidas mientras yo las observaba desde un sillón", contó Cohen.
"Para cuando despertaron, había terminado la canción y la toqué para ellas".

10. Dance Me to the End of Love (1984)

Aunque tiene la estructura de una canción de amor, Dance Me to the End Of Loveestá inspirada en el Holocausto.
Durante una entrevista, Cohen explicó:
"Es curioso cómo surgen las canciones, porque el origen de cada canción tiene un grano o semilla que alguien te entrega o el mundo te entrega y eso hace que el proceso de escribir una canción sea tan misterioso".


Leonard CohenImage copyrightAFP
Image caption"Estoy listo para morir. Espero que no sea demasiado incómodo", dijo Cohen.