martes, 22 de enero de 2013

Nuestro Tiempo: Análisis de las situaciones / Relaciones de fuerzas


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por Antonio Gramsci


Son los mismos deseos de los hombres y sus pasiones menos nobles e inmediatas las causas del error, en cuanto se superponen al análisis objetivo e imparcial y esto ocurre no como un "medio" consciente para estimular a la acción sino como un autoengaño.

Un estudio sobre la forma en que es preciso analizar las "situaciones", o sea, la forma en que es preciso establecer los diversos grados de relaciones de fuerzas, puede prestarse a una exposición elemental de ciencia y arte político, entendida como un conjunto de cánones prácticos de investigación y de observaciones particulares; útiles para subrayar el interés por la realidad efectiva y suscitar intuiciones políticas más rigurosas y vigorosas. Al mismo tiempo hay que agregar la exposición de lo que en política es necesario entender por estrategia y táctica, por "plan" estratégico, por propaganda y agitación, por "orgánica" o ciencia de la organización y de la administración en política. Los elementos de observación empírica que por lo general son expuestos en forma desordenada en los tratados de ciencia política (se puede tomar como ejemplo la obra de G. Mosca: ‘Elementi di scienza politica’) en la medida que no son cuestiones abstractas o sin fundamento, deberían encontrar ubicación en los diversos grados de las relaciones de fuerza, comenzando por las relaciones de las fuerzas internacionales (donde se ubicarían las notas escritas sobre lo que es una gran potencia, sobre los agrupamientos de Estados en sistemas hegemónicos y, por consiguiente, sobre el concepto de independencia y soberanía, en lo que respecta a las potencias medianas y pequeñas), para pasar a las relaciones objetivas sociales, o sea, al grado de desarrollo de las fuerzas productivas, a las relaciones de fuerza política y de partido (sistemas hegemónicos en el interior del Estado) y a las relaciones políticas inmediatas (o sea, potencialmente militares).

¿Las relaciones internacionales preceden o siguen (lógicamente) a las relaciones sociales fundamentales? Indudablemente las siguen. Toda renovación orgánica en la estructura modifica también orgánicamente las relaciones absolutas y relativas en el campo internacional a través de sus expresiones técnico-militares. Aún la misma posición geográfica de un Estado nacional no precede sino sigue (lógicamente) las innovaciones estructurales, incidiendo sobre ellas, sin embargo, en cierta medida (precisamente en la medida en que las superestructuras inciden sobre la estructura, la política sobre la economía, etc.). Por otro lado, las relaciones internacionales inciden en forma pasiva o activa sobre las relaciones políticas (de hegemonía de los partidos). Cuanto más subordinada a las relaciones internacionales está la vida económica inmediata de una nación, tanto más un partido determinado representa esta situación y la explota para impedir el adelanto de los partidos adversarios (recordar el famoso discurso de Nitti sobre la revolución italiana ¡técnicamente imposible!). De esta serie de datos se puede llegar a la conclusión de que, con frecuencia, el llamado "partido del extranjero" no es precisamente aquel que es vulgarmente indicado como tal, sino el partido más nacionalista, que en realidad, más que representar a las fuerzas vitales del propio país, representa la subordinación y el sometimiento económico a las naciones, o a un grupo de naciones hegemónicas [11].


Es el problema de las relaciones entre estructura y superestructuras el que es necesario plantear exactamente y resolver para llegar a un análisis justo de las fuerzas que operan en la historia de un período determinado y definir su relación. Es preciso moverse en el ámbito de dos principios: 1) ninguna sociedad se propone tareas para cuya solución no existan ya las condiciones necesarias y suficientes o no estén, al menos, en vía de aparición y de desarrollo; 2) ninguna sociedad desaparece y puede ser sustituida si antes no desarrolló todas las formas de vida que están implícitas en sus relaciones [12]. A partir de la reflexión sobre estos dos cánones se puede llegar al desarrollo de toda una serie de otros principios de metodología histórica. Sin embargo, en el estudio de una estructura es necesario distinguir los movimientos orgánicos (relativamente permanentes) de los movimientos que se pueden llamar "de coyuntura" (y se presentan como ocasionales, inmediatos, casi accidentales). Los fenómenos de coyuntura dependen también de movimientos orgánicos, pero su significado no es de gran importancia histórica; dan lugar a una crítica política mezquina, cotidiana, que se dirige a los pequeños grupos dirigentes y a las personalidades que tienen la responsabilidad inmediata del poder. Los fenómenos orgánicos dan lugar a la crítica histórico-social que se dirige a los grandes agrupamientos, más allá de las personas inmediatamente responsables y del personal dirigente. Al estudiar un período histórico aparece la gran importancia de esta distinción. Tiene lugar una crisis que a veces se prolonga por decenas de años. Esta duración excepcional significa que en la estructura se han revelado (maduraron) contradicciones incurables y que las fuerzas políticas, que obran positivamente en la conservación y defensa de la estructura misma, se esfuerzan, sin embargo, por sanear y por superar dentro de ciertos límites. Estos esfuerzos incesantes y perseverantes (ya que ninguna forma social querrá confesar jamás que está superada) forman el terreno de lo "ocasional" sobre el cual se organizan las fuerzas antagónicas que tienden a demostrar (demostración que en última instancia se logra y es "verdadera" si se transforma en una nueva realidad, si las fuerzas antagónicas triunfan; pero inmediatamente se desarrolla una serie de polémicas ideológicas, religiosas, filosóficas, políticas, jurídicas, etc., cuyo carácter concreto es valorable en la medida en que son convincentes y desplazan la anterior disposición de las fuerzas sociales) que existen ya las condiciones necesarias y suficientes para que determinadas tareas puedan y, por consiguiente, deban ser resueltas históricamente (en cuanto todo venir a menos del deber histórico aumenta el desorden necesario y prepara catástrofes más graves).

 
El error en el que se cae frecuentemente en el análisis histórico-político consiste en no saber encontrar la relación justa entre lo orgánico y lo ocasional. Se llega así a exponer como inmediatamente activas causas que operan en cambio de una manera mediata, o por el contrario a afirmar que las causas inmediatas son las únicas eficientes. En un caso se tiene un exceso de "economismo" o de doctrinarismo pedante; en el otro, un exceso de "ideologismo"; en un caso se sobrestiman las causas mecánicas, en el otro se exalta el elemento voluntarista e individual. La distinción entre "movimientos" y hechos orgánicos y de "coyuntura", u ocasionales, debe ser aplicada a todas las situaciones, no sólo a aquellas en donde se verifica un desarrollo regresivo o de crisis aguda, sino también a aquellas en donde se verifica un desarrollo progresivo, o de prosperidad, y a aquellas en donde tiene lugar un estancamiento de las fuerzas productivas. El nexo dialéctico entre los dos órdenes de movimiento y, en consecuencia, de investigación, es difícilmente establecido con exactitud; y si el error es grave en la historiografía, es aún más grave en el arte político, cuando no se trata de reconstruir la historia pasada sino de construir la presente y la futura [13]-

Son los mismos deseos de los hombres y sus pasiones menos nobles e inmediatas las causas del error, en cuanto se superponen al análisis objetivo e imparcial y esto ocurre no como un "medio" consciente para estimular a la acción sino como un autoengaño. La serpiente, también en este caso, muerde al charlatán, o sea, el demagogo es la primera víctima de su demagogia.
 
Estos criterios metodológicos pueden adquirir visible y didácticamente todo su significado si se aplican al examen de los hechos históricos concretos. Se lo podría hacer con utilidad en el caso de los acontecimientos desarrollados en Francia de 1789 a 1870. Me parece que para mayor claridad en la exposición sería necesario abrazar todo este período. En efecto, sólo en 1870-71, con la tentativa de la Comuna, se agotan históricamente todos los gérmenes nacidos en 1789, lo cual significa que la nueva clase que lucha por el poder, no sólo derrota a los representantes de la vieja sociedad que se niegan a considerarla perimida, sino también a los grupos más nuevos que consideran como superada también a la nueva estructura surgida de los cambios promovidos en 1789. Dicha clase demuestra así su vitalidad frente a lo viejo y frente a lo más nuevo. Además, en 1870-71 pierde eficacia el conjunto de principios de estrategia y de táctica política nacidos prácticamente en 1789 y desarrollados en forma ideológica alrededor de 1848 (y que se resumen en la fórmula de "revolución permanente" *. Sería interesante estudiar cuánto de esta fórmula ha pasado a la estrategia mazziniana --en el caso, por ejemplo, de la insurrección de Milán de 1853-- y si ocurrió en forma consciente o no). Un elemento que muestra lo acertado de este punto de vista es el hecho de que los historiadores no están en absoluto de acuerdo (y es imposible que lo estén) cuando se trata de fijar los límites del conjunto de acontecimientos que constituyen la Revolución Francesa. Para algunos (Salvemini por ej.) la revolución se cumplió en Valmy. Francia creó el Estado nuevo y supo organizar la fuerza político-militar que afirmó y defendió su soberanía territorial. Para otros, la Revolución continúa hasta Termidor, o mejor, hablan de varias revoluciones (el 10 de agosto seria una revolución en sí, etc.) [14]. El modo de interpretar a Termidor y la obra de Napoleón ofrece las más ásperas contradicciones: ¿se trata de una revolución o de una contra-revolución? Según otros la historia de la revolución continúa hasta 1830, 1848, 1870 y aún hasta la guerra mundial de 1914. En todos estos puntos de vista existe una parte de verdad. En realidad, las contradicciones internas de la estructura social francesa, que se desarrollan después de 1789, sólo encuentran un equilibrio relativo con la tercera república y Francia conoce entonces sesenta años de vida política equilibrada luego de ochenta años de conmociones producidas en oleadas cada vez más espaciadas: 1789, 1794, 1804, 1815, 1830, 1848, 1870. El estudio de estas "oleadas" de amplitudes diferentes es precisamente lo que permite reconstruir las relaciones entre estructura y superestructura por un lado, y por el otro, entre el desarrollo del movimiento orgánico y del movimiento coyuntural de la estructura. Se puede decir, por lo tanto, que la mediación dialéctica entre los dos principios metodológicos enunciados al comienzo de esta nota puede encontrarse en la fórmula político-histórica de la revolución permanente.
 
Un aspecto del mismo problema es la llamada cuestión de las relaciones de fuerza. Se lee con frecuencia en las narraciones históricas la expresión genérica: "relaciones de fuerza favorables, desfavorables a tal o cual tendencia". Planteada así, en abstracto, esta fórmula no explica nada o casi nada, porque no se hace más que repetir el hecho que debe explicarse presentándolo una vez como hecho y otra como ley abstracta o como explicación. El error teórico consiste, por lo tanto, en ofrecer como "causa histórica" un canon de búsqueda y de interpretación.
 
En la "relación de fuerza" mientras tanto es necesario distinguir diversos momentos o grados, que en lo fundamental son los siguientes:
 
1) Una relación de fuerzas sociales estrechamente ligadas a la estructura, objetiva, independiente de la voluntad de los hombres, que puede ser medida con los sistemas de las ciencias exactas o físicas. Sobre la base del grado de desarrollo de las fuerzas materiales de producción se dan los grupos sociales, cada uno de los cuales representa una función y tiene una posición determinada en la misma producción. Esta relación es lo que es, una realidad rebelde: nadie puede modificar el número de las empresas y de sus empleados, el número de las ciudades y de la población urbana, etc. Esta fundamental disposición de fuerzas permite estudiar si existen en la sociedad las condiciones necesarias y suficientes para su transformación, o sea, permite controlar el grado de realismo y de posibilidades de realización de las diversas ideologías que nacieron en ella misma, en el terreno de las contradicciones que generó durante su desarrollo.
 
2) Un momento sucesivo es la relación de las fuerzas políticas; es decir, la valoración del grado de homogeneidad, autoconciencia y organización alcanzado por los diferentes grupos sociales. Este momento, a su vez, puede ser analizado y dividido en diferentes grados que corresponden a los diferentes momentos de la conciencia política colectiva, tal como se manifestaron hasta ahora en la historia. El primero y más elemental es el económico-corporativo: un comerciante siente que debe ser solidario con otro comerciante, un fabricante con otro fabricante, etc., pero el comerciante no se siente aún solidario con el fabricante; o sea, es sentida la unidad homogénea del grupo profesional y el deber de organizarla, pero no se siente aún la unidad con el grupo social más vasto Un segundo momento es aquél donde se logra la conciencia de la solidaridad de intereses entre todos los miembros del grupo social, pero todavía en el campo meramente económico. Ya en este momento se plantea la cuestión del Estado, pero sólo en el terreno de lograr una igualdad política-jurídica con los grupos dominantes, ya que se reivindica el derecho a participar en la legislación y en la administración y hasta de modificarla, de reformarla, pero en los marcos fundamentales existentes. Un tercer momento es aquel donde se logra la conciencia de que los propios intereses corporativos, en su desarrollo actual y futuro, superan los límites de la corporación, de un grupo puramente económico y pueden y deben convertirse en los intereses de otros grupos subordinados. Esta es la fase más estrictamente política, que señala el neto pasaje de la estructura a la esfera de las superestructuras complejas; es la fase en la cual las ideologías ya existentes se transforman en "partido", se confrontan y entran en lucha, hasta que una sola de ellas, o al menos una sola combinación de ellas, tiende a prevalecer, a imponerse, a difundirse por toda el área social; determinando además de la unidad de los fines económicos y políticos, la unidad intelectual y moral, planteando todas las cuestiones en torno a las cuales hierve la lucha, no sobre un plano corporativo, sino sobre un plano "universal" y creando así la hegemonía, de un grupo social fundamental, sobre una serie de grupos subordinados. El estado es concebido como organismo propio de un grupo, destinado a crear las condiciones favorables para la máxima expansión del mismo grupo; pero este desarrollo y esta expansión son concebidos y presentados como la fuerza motriz de una expansión universal, de un desarrollo de todas las energías "nacionales". El grupo dominante es coordinado concretamente con los intereses generales de los grupos subordinados y la vida estatal es concebida como una formación y una superación continua de equilibrios inestables (en el ámbito de la ley), entre los intereses del grupo fundamental y los de los grupos subordinados; equilibrios en donde los intereses del grupo dominante prevalecen pero hasta cierto punto, o sea, hasta el punto en que chocan con el mezquino interés económico-corporativo.

En la historia real estos momentos se influyen recíprocamente, en forma horizontal y vertical, por así expresarlo, vale decir: según las actividades económicas sociales (horizontales) y según los territorios (verticales), combinándose y escindiéndose de diversas maneras; cada una de estas combinaciones puede ser representada por su propia expresión organizada, económica y política. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que estas relaciones internas, de un Estado-Nación se confunden con las relaciones internacionales, creando nuevas combinaciones originales e históricamente concretas Una ideología, nacida en un país muy desarrollado, se difunde en países menos desarrollados, incidiendo en el juego local de las combinaciones [15].
 
Esta relación entre fuerzas internacionales y fuerzas nacionales se complica aún más por la existencia en el interior de cada Estado de muchas secciones territoriales de estructuras diferentes y de relaciones de fuerza también diferentes en todos los grados (la Vendée, por ej., estaba aliada a las fuerzas reaccionarias y las representaba en el seno de la unidad territorial francesa; así también Lyón en la Revolución francesa presentaba un núcleo particular de relaciones).
 
3) El tercer momento es el de la relación de las fuerzas militares, inmediatamente decisivo según las circunstancias. (El desarrollo histórico oscila continuamente entre el primer y el tercer momento, con la mediación del segundo). Pero éste no es un momento de carácter indistinto e identificable inmediatamente en forma esquemática, también en él se pueden distinguir dos grados: uno militar en sentido estricto, o técnico-militar y otro que puede denominarse político-militar. En el curso del desarrollo histórico estos dos grados se presentaron en una gran variedad de combinaciones. Un ejemplo típico que puede servir como demostración-límite, es el de la relación de opresión militar de un Estado sobre una nación que trata de lograr su independencia estatal. La relación no es puramente militar, sino político-militar; y en efecto un tipo tal de opresión sería inexplicable sin el estado de disgregación social del pueblo oprimido y la pasividad de su mayoría; por lo tanto la independencia no podrá ser lograda con fuerzas puramente militares, sino militares y político-militares. En efecto, si la nación oprimida, para iniciar la lucha por la independencia, tuviese que esperar que el Estado hegemónico le permita organizar un ejército propio, en el sentido estricto y técnico de la palabra, tendría que esperar bastante (puede ocurrir que la reivindicación de un ejército propio sea satisfecha por la nación hegemónica, pero esto significa que una gran parte de la lucha ya ha sido desarrollada y vencida en el terreno político-militar). La nación oprimida, por lo tanto, opondrá inicialmente a la fuerza militar hegemónica una fuerza que será sólo "política-militar", o sea, una forma de acción política que posea la virtud de determinar reflejos de carácter militar en el sentido: 1) de que sea eficiente para disgregar íntimamente la eficacia bélica de la nación hegemónica; 2) que obligue a la fuerza militar hegemónica a diluirse y dispersarse en un gran territorio, anulando en gran parte su capacidad bélica. En el Risorgimento italiano, se evidencia la trágica ausencia de una dirección político-militar, especialmente en el Partido de Acción (por incapacidad congénita), pero también en el Partido piamontés-moderado, tanto antes como después de 1848, no ciertamente por incapacidad, sino por "maltusianismo" económico-político", esto es, porque no se quería ni siquiera mencionar la posibilidad de una reforma agraria y porque no se deseaba la convocatoria de una asamblea nacional constituyente y sólo se tendía a que la monarquía piamontesa, sin condiciones o limitaciones de origen popular, se extendiese por toda Italia mediante la simple sanción de los plebiscitos regionales.
 
Otra cuestión ligada a las precedentes es la de determinar si las crisis históricas fundamentales son provocadas inmediatamente por las crisis económicas. La respuesta a la cuestión está contenida en forma implícita en los parágrafos precedentes, donde se tratan cuestiones que no son más que otra manera de presentar las que tratamos ahora aquí. Sin embargo, es siempre necesario por razones didácticas, dado el público a las que están dirigidas, examinar toda forma de presentarse, de una misma cuestión, como si fuese un problema independiente y nuevo. Se puede excluir que las crisis económicas produzcan, por sí mismas, acontecimientos fundamentales; sólo pueden crear un terreno más favorable a la difusión de ciertas maneras de pensar, de plantear y resolver las cuestiones que hacen a todo el desarrollo ulterior de la vida estatal. Por otro lado, todas las afirmaciones que conciernen a los períodos de crisis o de prosperidad pueden dar lugar a juicios unilaterales. En su compendio de historia de la Revolución francesa, Mathiez, oponiéndose a la vulgar historia tradicional, que a priori "encuentra" una crisis coincidente con la gran ruptura del equilibrio social, afirma que hacia el 1789 la situación económica era más bien buena en lo inmediato; por lo que no se puede decir que la catástrofe del Estado absoluto sea debida a una crisis de empobrecimiento. Es necesario observar que el Estado estaba enfrentado a una mortal crisis financiera y se planteaba la cuestión de saber sobre cual de los tres estratos sociales privilegiados debían recaer los sacrificios y las cargas para poner en orden las finanzas del Estado y del rey. Además; si la posición económica de la burguesía era floreciente, no era buena por cierto la situación de las clases populares de la ciudad y del campo, especialmente de aquéllas atormentadas por una miseria endémica. En todo caso, la ruptura del equilibrio de fuerzas no ocurre por causas mecánicas inmediatas de empobrecimiento del grupo social que tiene interés en romper el equilibrio y de hecho lo rompe; ocurre, por el contrario, en el cuadro de conflictos superiores al mundo económico inmediato, vinculados al "prestigio" de clase (intereses económicos futuros), a una exasperación del sentimiento de independencia, de autonomía y de poder. La cuestión particular del malestar o bienestar económico como causa de nuevas realidades históricas es un aspecto parcial de la cuestión de las relaciones de fuerzas en sus diversos grados. Pueden producirse novedades tanto porque una situación de bienestar está amenazada por el egoísmo mezquino de un grupo adversario, como porque el malestar se ha hecho intolerable y no se vislumbra en la vieja sociedad ninguna tuerza que sea capaz de mitigarlo y de restablecer una normalidad a través de medios legales. Se puede decir por lo tanto, que todos estos elementos son la manifestación concreta de las fluctuaciones de coyuntura del conjunto de las relaciones sociales de fuerzas, sobre cuyo terreno adviene el pasaje de éstas a relaciones políticas de fuerzas para culminar en la relación militar decisiva.
 
Si falta este proceso de desarrollo que permite pasar de un momento al otro, y si es esencialmente un proceso que tiene por actores a los hombres y su voluntad y su capacidad, la situación permanece sin cambios, y pueden darse conclusiones contradictorias. La vieja sociedad resiste y se asegura un período de "respiro", exterminando físicamente a la elite adversaria y aterrorizando a las masas de reserva; o bien ocurre la destrucción recíproca de las fuerzas en conflicto con la instauración de la paz de los cementerios y, en el peor de los casos, bajo la vigilancia de un centinela extranjero.
 
Pero la observación más importante a plantear, a propósito de todo análisis concreto de las relaciones de fuerzas, es la siguiente: que tales análisis no pueden y no deben convertirse en fines en sí mismos (a menos que se escriba un capítulo de historia del pasado) y que adquieren un significado sólo en cuanto sirven para justificar una acción práctica, una iniciativa de voluntad. Ellos muestran cuáles son los puntos de menor resistencia donde la fuerza de la voluntad puede ser aplicada de manera más fructífera, sugieren las operaciones tácticas inmediatas, indican cómo se puede lanzar mejor una campaña de agitación política, qué lenguaje será el mejor comprendido por las multitudes, etc. El elemento decisivo de toda situación es la fuerza permanentemente organizada y predispuesta desde largo tiempo, que se puede hacer avanzar cuando se juzga que una situación es favorable (y es favorable sólo en la medida en que una fuerza tal existe y esté impregnada de ardor combativo). Es por ello una tarea esencial la de velar sistemática y pacientemente por formar, desarrollar y tornar cada vez más homogénea, compacta y consciente de sí misma a esta fuerza. Esto se ve en la historia militar y en el cuidado con que en todas las épocas fueron predispuestos los ejércitos para iniciar una guerra en cualquier momento. Los grandes Estados han llegado a serlo precisamente porque en todos los momentos estaban preparados para insertarse eficazmente en las coyunturas internacionales favorables y éstas eran tales porque ofrecían la posibilidad concreta de insertarse con eficacia en ellas.
 
Notas
 
11 Una mención a este elemento internacional "represivo" de las energías internas se encuentra en los artículos publicados por G. VOLPE, en el "Corriere della Sera" del 22 y 23 de marzo de 1932.

12 "Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia, hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo nacen cuando ya se dan o, por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización". (MARX, Prólogo a la Crítica de la Economía Política).

13 El hecho de no haber considerado el elemento inmediato de las "relaciones de fuerza" está vinculado a. residuos de la concepción liberal vulgar, de la cual el sindicalismo es una manifestación que creía ser más avanzada cuando en la realidad daba un paso atrás. En efecto, la concepción liberal vulgar, dando importancia a la relación de las fuerzas políticas, organizadas en las diversas formas de partido (lectores de periódicos, elecciones parlamentarias y locales, organizaciones de masa de los partidos y de los sindicatos en sentido estricto), era más avanzada que el sindicalismo que daba una importancia primordial a la relación fundamental económica-social y sólo a ésta. La concepción liberal vulgar tenía, en cuenta también, en forma implícita, tales relaciones (como tantos elementos lo demuestran) pero insistía sobre todo en la relación de las fuerzas políticas, que eran una expresión de las otras y que en realidad las contenían. Estos residuos de la concepción liberal vulgar se pueden hallar en toda una serie de exposiciones que se dicen ligadas a la filosofía de la praxis y que facilitaron el desarrollo de formas infantiles de optimismo y de necedad.

* La expresión "revolución permanente" se encuentra en el Mensaje del Consejo Central a la Liga de los Comunistas. (Véase: K. MARX: Revelaciones sobre el proceso a los comunistas, edit. Lautaro, 1946, pp. 201 y 209): "...nuestro deber es el de lograr la revolución permanente" [...] "su grito de guerra debe ser: ... la revolución en permanencia". De esta consigna, de la revolución de 1848, Trotsky partió para elaborar su teoría fundamental de la revolución permanente, criticada por Gramsci en diversas partes de esta abra y en los demás Cuadernos de la Cárcel. Frente a las tesis de Lenin sobre la alianza del proletariado con los campesinos pobres, las tesis de Trotsky, impregnadas de una profunda desconfianza a las masas campesinas, tienden a hacer caer sobre los campesinos la coerción de una minoría proletaria y sobre el proletariado mismo una coerción de carácter militar que sólo puede conducir a la derrota. En una nota dePassato e Presente, p. 71, titulada: Pasaje de la guerra de movimiento (y del ataque frontal) a la guerra de posición, también en el terreno político, Gramsci considera a Trotsky como "el teórico político del ataque frontal en un periodo en que este tipo de ataque sólo puede conducir a la derrota". Enemigo declarado de las revoluciones democráticas, basadas en un amplio frente de clases, Trotsky proclama la necesidad de la revolución socialista mundial y combate la tesis del "socialismo en un sólo país". Al respecto, ver más adelante el escrito de Gramsci: Internacionalismo y política nacional. (N. del T.).
14 Cfr., La Revolution française, de A. MATHIEZ, en la colección Armand Colin. (De esta obra existe traducción castellana: La Revolución Francesa, 3 t., edit. Labor, 1935. - N. del T.).

15 La religión, por ejemplo, ha sido siempre una fuente para tales combinaciones ideológicas-políticas nacionales o internacionales, y con la religión las otras formaciones internacionales, la masonería, el Rotary Club, los judíos, la diplomacia de carrera, que sugieren expedientes políticos de diversos orígenes históricos y los hacen triunfar en determinados países, funcionando como partido político internacional que opera en cada nación con todas sus fuerzas internacionales concentradas. Religión, masonería, Rotary, Judíos, etc., pueden entrar en la categoría social de los "intelectuales", cuya función, en escala internacional, es la de mediar los extremos, de "socializar" los expedientes técnicos que hacen funcionar toda actividad de dirección, de encontrar los compromisos y los medios de escapar a las soluciones extremas.

Zapatistas, subcomandante Marcos Cien veces venceremos


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Desde la multitudinaria marcha silenciosa del pasado 21 de diciembre, en la que más de 40 mil zapatistas ocuparon pacíficamente cinco cabeceras municipales de Chiapas, éste es el séptimo documento emitido por el subcomandante Marcos.

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Cien veces venceremos: subcomandante Marcos

Posted By ada On enero 20, 2013 @ 12:58 In Geografía,México,Reportajes,Reportajes México | Desinformémonos

En un comunicado, el primero de lo que promete ser una nueva serie, el subcomandante Marcos, vocero y jefe militar del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), se refiere a las “(sin) razones de arriba” y en estilo de parodia da cuenta del cinismo y desprecio de “los más poderosos”. Al final, se despide con la palabra ¡Marichiweu!, que en lengua mapu significa Venceremos cien veces,  en posible alusión al pueblo mapuche que sufre en estos momentos una de las peores embestidas de las últimas décadas.

Desde la multitudinaria marcha silenciosa del pasado 21 de diciembre, en la que más de 40 mil zapatistas ocuparon pacíficamente cinco cabeceras municipales de Chiapas, éste es el séptimo documento emitido por el subcomandante Marcos. El primero se tituló “¿Escucharon?”, y con él anunciaron el resurgimiento público de la organización zapatista. Después se dieron a conocer tres cartas: una dirigida a Luis H. Álvarez, ex comisionado panista para la paz en Chiapas; otra en respuesta al nuevo gobierno federal que aseguró que aún no los conocían (el EZLN a ellos); y una más anunciando sus próximos pasos, entre ellos el de “construir los puentes necesarios hacia los movimientos sociales que han surgido y surgirán, no para dirigir o suplantar, sino para aprender de ellos, de su historia, de sus caminos y destinos”. Después vinieron una carta gráfica y una serie de 16 posdatas destinadas a las críticas que suscitaron los comunicados anteriores.

A partir de la nueva salida pública de los zapatistas, Marcos ha hecho acompañar sus comunicados, cartas, caricaturas y posdatas, con videos y canciones. En esta ocasión sugiere el video de la canción “Pachuco”, del grupo de rock ahora extinto La Maldita Vecindad; el video “Más por tu dinero”, con guion y dirección de Yordi Capó, de Guadalajara; y un tercer video titulado “De ratones y gatos”, con dibujos animados a partir de unas palabras de Thomas C. Douglas. Los tres pueden consultarse en la página oficial del EZLN, que es Enlace Zapatista (enlacezapatista.ezln.org.mx).

En la más reciente publicación del vocero zapatista, titulada “Ellos y Nosotros”, el subcomandante parodia a “los de arriba” y habla como si lo hicieran ellos: “Nosotros somos los que mandamos. Somos más poderosos, aunque seamos menos. No nos importa lo que digas-escuches-pienses-hagas, siempre y cuando estés mudo, sordo, inmóvil. Podemos imponer como gobierno a gente medianamente inteligente (aunque ya es muy difícil de encontrar en la clase política), pero elegimos a uno que ni siquiera puede simular que sabe de qué va el asunto”, señala, en clara alusión a Enrique Peña Nieto.

“Sí, hemos sembrado el odio, el cinismo, el rencor, la desesperanza, el valemadrismo teórico y práctico, el conformismo del “mal menor”, el miedo hecho resignación. Y, sin embargo, tememos que eso se transforme en rabia organizada, rebelde, sin precio”, señala en otro de los apartados, siguiendo la voz de arriba.

Al referirse a cómo ven los poderosos a los de abajo, señala: “En cambio, lo que sí es un peligro, un caos verdadero, es que cada quien se haga colectivo, grupo, banda, raza, organización, y en su lado aprenda a decir “no” y a decir “sí”, y que se pongan de acuerdo entre ellos. Porque el “no” apunta a quienes mandamos. Y el “sí”… uf… eso sí es una calamidad, imagínate que cada quién construya su propio destino, y decidan qué ser y hacer. Sería tanto como señalar que nosotros somos los prescindibles, los que sobramos, los que estorbamos, los que no somos necesarios, los que debemos ser encarcelados, los que debemos desaparecer”.
A continuación el texto completo signado de la siguiente manera: “Desde cualquier rincón, en cualquiera de los mundos. 



lunes, 21 de enero de 2013

CHILE: La base de Estados Unidos en Concón para la “guerra urbana”


Financiada por los estadounidenses, en el Fuerte Aguayo de la Armada chilena se edificó -en un tiempo record- una base para el entrenamiento de soldados especializados en operaciones en ciudades. Estaría destinado para la formación de las Fuerzas de Paz de Naciones Unidas, según la versión oficial, pero su implementación está en los planes del Comando del Sur del Ejército de la potencia, para recuperar influencia en América Latina. EE.UU. puso 465 mil dólares para la construcción de la base.  El 2 de mayo reciente concluyó la tercera fase del ejercicio programado para este año en suelo chileno.

“¡Felicitaciones! Se le ha adjudicado el contrato para la rehabilitación y construcción de las estructuras MOUT de formación en el Fuerte Aguayo” -decía el mensaje que recibió la constructora Bitumix el 29 de diciembre de 2011. El e-mail estaba firmado por Hubert M. Cacho, oficial de contrataciones de la 410 Brigada de Apoyo de Fort Sam Houston, Texas, y daba el visto bueno a la construcción de la base para Operaciones Militares en Territorios Urbanos (MOUT), a edificar en el Fuerte Aguayo, de la Armada de Chile, en la Región de Valparaíso.
La Armada ponía 600 metros cuadrados de su base ubicada en Concón y el Comando del Sur del Ejército de Estados Unidos se ponía con 465 mil 806 dólares para la edificación. Si bien se calculó en 120 días la construcción, las faenas iniciadas los primeros días de enero y realizadas durante los siete días de la semana, lograron estar listas el jueves 5 de abril, cuando el embajador de ese país, Alejandro Wolff, el contralmirante de la Armada, Marco Amigo, el director de Operaciones Internacionales del Estado Mayor Conjunto, general Leonardo Martínez y el comandante del Grupo Militar de la Embajada de Estados Unidos en Santiago, coronel James Quinn, cortaran la cinta y posaran sonrientes para la foto.

“Un proyecto de esta envergadura normalmente lleva seis meses en completarse, pero hemos condensado esta construcción a 60 días”, dijo satisfecha ese día Rosa L. Santoni, oficial de alto rango del Comando del Sur. La base MOUT está compuesta de ocho edificios, uno de dos pisos y el resto de un piso, los que simulan una mini ciudad.
Entrenamiento de las fuerzas de paz MOUT el 5 de abril del 2012
No es primera vez que el Fuerte Aguayo es espacio de influencia de Estados Unidos en Chile. La base que alberga al Destacamento de Infantería de Marina Nº 2, reconocido como el más preparado de la Armada, fue usada por suboficiales para reclutar postulantes que se fueran a trabajar en destacamentos de seguridad privada en Irak para la empresa estadounidense Blackwater, el año 2003.

La base será destinada al entrenamiento de las denominadas Fuerzas de Paz de los países latinoamericanos que integran misiones de Naciones Unidas. El director del Centro Conjunto para Operaciones de Paz de Chile (Cecopac), capitán de navío Claudio Zanetti, contó que “la experiencia del ejercicio PKO (Peacekeeping Operations-Americas) de 2011 en Chile hizo que se proyectara que las instalaciones de la Infantería de Marina podían ser mejoradas. Todo esto enmarcado en la Iniciativa Global en Operaciones de Paz (GPOI, por sus siglas en inglés), la que apunta a fomentar la participación de los países latinoamericanos en dichas operaciones”.


El capitán de navío tiene vasta experiencia como observador de la ONU en el Líbano y a cargo de tareas operativas en la misión chilena que participa de la MIFUSTAH desplegada en Haití bajo el paraguas del organismo internacional.

El ejercicio PKO 2012 integra a más de 80 soldados de diferentes países y se inició el 19 de marzo en una base similar en Santo Domingo, República Dominicana. El entrenamiento en el Fuerte Aguayo correspondió a la fase de formación de soldados provenientes de 16 países de Latinoamérica y se usará en cinco oportunidades durante 2012.

“Todos sabemos cuáles son las realidades en América del Sur, y Chile siempre ha tenido con Estados Unidos una relación buena, por lo que ellos saben que una inversión acá va en beneficio de lo que ellos están buscando: Mejorar la capacidad de interoperar entre los países”, opina Zanetti.

De tal manera que ya está instalada una base militar en Concón, en pleno territorio chileno, financiada y promovida por el Gobierno y la fuerza militar de Estados Unidos y que servirá para adoctrinar oficiales y soldados locales y de otros países. Este tipo de base se suma a otras que los estadounidenses instalaron o patrocinaron en Honduras, Colombia, Cuba y otras naciones. Además, se suma al entrenamiento que los uniformados de la potencia dan a integrantes de las Fuerzas Armadas de Chile.

Así que desde ahora, aunque se hable de que está destinada a operaciones de la ONU, el Fuerte Aguayo de la Armada pasa al listado de puntos de entrenamiento e influencia del Comando Sur y de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en América Latina y específicamente en Chile.

UNA VIEJA AMISTAD BÉLICA

El 5 de marzo reciente el ministro de Defensa, Andrés Allamand, se reunió con Leon Panetta, secretario de Defensa de Estados Unidos. En la cita, realizada en Washington, trataron la nueva estrategia de seguridad de la Casa Blanca. Allí Allamand dijo que “las Fuerzas Armadas han ido profesionalizándose, reduciendo su contingente y avanzando fundamentalmente hacia lo que se denominan Fuerzas Especiales, es decir, soldados de elite, de extraordinaria capacitación”, en la línea de los MOUT instalados en Concón.

Cuando el presidente Obama visitó Chile, en marzo de 2011, se firmó un tratado de cooperación con la Agencia Nacional para el Manejo de Emergencias (Fema). Seis meses después, Allamand firmó un acuerdo de cooperación que permite el despliegue de tropas estadounidenses en suelo chileno, ante la eventualidad de que el ejército nacional se vea “sobrepasado por alguna situación de emergencia”. En la ocasión, jefes militares propusieron el diseño de protocolos de asistencia militar que incluyen la aplicación del Estado de Excepción y la suspensión de garantías constitucionales.

El ministro de defensa, Andrés Allamand saludando al jefe del Estado Mayor Conjunto de EEUU, general Martin E. Dempsey
En marzo de este año, el Consejo Militar del Ejército recibió la visita del director del Área de Latinoamérica del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos de Estados Unidos, Stephen Johnson.
La relación militar entre los dos países viene de más atrás. Según cables de la embajada del país del Norte, filtrados por WikiLeaks, José Goñi, uno de los ministros de Defensa de la presidenta Michelle Bachelet, visitó el Instituto del Hemisferio Occidental para Cooperación en Seguridad (WHINSEC) y apostó por mejorar la imagen de esa institución, heredera de la Escuela de las Américas, entre congresistas y organizaciones no gubernamentales chilenas.

La iniciativa del WHINSEC y del Comando del Sur del Pentágono era neutralizar las críticas en su contra, articuladas por la ONG SOA Watch (OEDA), para lo que desplegó una intensa campaña durante seis meses para subvertir el pedido de la organización pacifista para que los gobiernos latinoamericanos no enviaran más tropas al WHINSEC. Argentina, Bolivia, Uruguay, y Venezuela han cesado los envíos.

Alejandra Arriaza, abogada del OEDA, cuenta que en una cita que su organización tuvo con la ex ministra de Defensa de Bachelet, Vivianne Blanlot Soza, ésta se mostró “sensible con lo planteado por SOA Watch, pero nos dejó en claro que no podía imponer al Ejército, sólo podía sugerir no seguir enviando tropas, que no era una decisión política, sino autónoma del Ejército”.

A marzo de 2009 se sabía que Chile había enviado a WHINSEC unos 190 estudiantes cada año desde 2006.
A fines de abril está programada la visita de Panetta a Chile para profundizar los “esfuerzos comunes para efectos humanitarios y de seguridad global”, según anunció quien en ese momento se desempeñaba como embajador de Chile en Estados Unidos, Arturo Fermandois. La visita coincidirá con la tercera fase de los ejercicios de PKO-A 2012.

EL ENEMIGO URBANO

Desde las invasiones a Irak y Afganistán, las operaciones MOUT son las que concitan más interés para el Ejército de Estados Unidos. La experiencia en dichos países les exige tener tropas entrenadas para el combate urbano y con experiencia en el trato a civiles. Según el analista militar Michael C. Desch, estos juegos de guerra se han posicionado a la “vanguardia de la doctrina y la planificación militar” de ese país, debido a que son “una misión importante para el ejército estadounidense en el futuro”.

Dichas acciones pueden ser Operaciones de Estabilidad y Apoyo (Saso), intervenciones humanitarias y mantenimiento de la paz; pero también operaciones antiterroristas.

Las acciones que realizan los cuerpos de paz son, según Zanetti, “patrullaje en las ciudades, entrega de ayuda a la gente y proporcionar a la policía un cerco de seguridad mientras se efectúa un allanamiento. Las tareas que realizan las tropas en las misiones de paz son dentro de las poblaciones y tienen al frente de ellos una voluntad de oponerse a lo que realizan las fuerzas en operaciones de paz”.

Pablo Ruiz, del Observatorio de la Escuela de las Américas–Chile (OEDA), comenta que “esta idea del combate urbano no es nueva. Parte luego de la Revolución Cubana con instrucción en contrainsurgencia en el campo y la ciudad. Ya en esa fecha los norteamericanos entrenan a militares latinoamericanos en técnicas para reprimir a los movimientos sociales”.

LA MEMORIA DE LA ESCUELA DE LAS AMÉRICAS

La Escuela de las Américas fue cerrada luego de las contundentes evidencias de su intervención en países latinoamericanos y el entrenamiento de militares en la doctrina de la Seguridad Nacional. Se calcula que Chile envió a más de 3.800 soldados a formarse allí antes que sus tareas pasaran a desarrollarse por el Instituto de Cooperación para la Seguridad del Hemisferio Occidental.

Alejandra Arriaza comenta que “la historia indica que cuando Estados Unidos dirige instrucciones a militares o a distintos miembros de Fuerzas Armadas su objetivo no es la paz, sino que tomar posiciones, invadir y adoctrinar a militares de otros territorios”. Ruiz agrega que “durante el gobierno de Salvador Allende fue la época en que más soldados se enviaron a la Escuela de las Américas. Miguel Krassnoff, Álvaro Corbalán estuvieron en los ’70 entrenándose allí. Esa ‘cooperación’ significó un golpe de Estado en Chile”.
Capitán de Fuerzas Especiales de Carabineros, Nathalie Muñoz, instruye a las fuerzas MOUT en tácticas policiales
Consultado respecto de si la lógica del enemigo interno que sustentó la doctrina de la Seguridad Nacional en décadas pasadas, sigue vigente, el capitán Zanetti responde que en las operaciones de paz “usted no tiene un enemigo, tiene un civil en frente. El término ‘enemigo’ no se concibe porque tú vas a establecer o imponer la paz”.

En la jornada del 5 de abril llamó la atención que la capitán de Fuerzas Especiales de Carabineros, Nathalie Muñoz, instruyera a los soldados en tácticas policiales para el control de población civil.

Para Arriaza “al antiguo enemigo interno van a darle el nombre que estimen pertinente a lo que quieran combatir en un minuto determinado, sea combate al terrorismo, al comunismo o al narcotráfico. Aún no hay claridad en el objetivo de los entrenamientos a soldados latinoamericanos, sino que más bien parece una herramienta para aniquilar cualquier tipo de movilización social, de expresión. Es el servicio de las armas hacia una ideología determinada”.

Mauricio Becerra Rebolledo
@kalidoscop
*Foto portada: David von Blohn
El Ciudadano
EN EXCLUSIVA REVISE EL PRESUPUESTO DE LA BASE MOUT EN CHILE: Contractor Cost Breakdown Rev 1

¿Quién ordenó matar a Víctor Jara?


Enero de 2013

victorjara

























Luego de encausar a ocho ex oficiales del ejército por el homicidio calificado de Víctor Jara Martínez, consumado el 16 de septiembre de 1973 en el entonces Estadio Chile, el juez Miguel Vásquez Plaza se encuentra abocado a discernir si los militares obraron por iniciativa propia o recibieron una orden superior para matar al connotado folclorista y director de teatro. En este caso, el magistrado deberá identificar al o los responsables de esa orden y procesarlos como autores intelectuales del crimen.

Las sospechas del magistrado apuntan en dos direcciones. En primer lugar, hacia una instancia de inteligencia que se albergaba en el Ministerio de Defensa y cuyo mando operativo estaba a cargo del mayor Pedro Espinoza Bravo, el mismo que pocas semanas después asumiría como subdirector de la Dina, bajo las órdenes del coronel Manuel Contreras. Antecedentes reunidos en diversos procesos judiciales indican que Espinoza habría sido el encargado de decidir qué personas debían ser ejecutadas de inmediato, sin procedimiento judicial alguno, en los centros de detención habilitados en Santiago por el Comando de Apoyo Administrativo del Ejército.

Un segundo escenario probable es que los oficiales acusados como autores materiales y cómplices del asesinato de Víctor Jara en el Estadio Chile hayan obedecido una orden directa emanada desde la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes, unidad a la que varios de ellos pertenecían y que dirigía en esa fecha el coronel Manuel Contreras.

El juez Vásquez Plaza inculpó como autores a los oficiales Hugo Hernán Sánchez Marmonti y Pedro Pablo Barrientos Núñez. Como cómplices fueron procesados Jorge Eduardo Smith Gumucio, Roberto Federico Souper Onfray, Raúl Aníbal Jofré González, Edwin Armando Dimter Bianchi, Nelson Edgardo Hasse Mazzei y Ernesto Luis Berth-ke Wulf. En el caso de Sánchez Marmonti, el magistrado indicó que fue encausado como autor porque era el segundo en la línea de mando en el Estadio Chile, dado que en ese entonces el jefe era el coronel César Manrique, procesado por el homicidio pero fallecido en 2009.

El ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago tiene presunciones fundadas de que Barrientos Núñez fue el autor material de los disparos que causaron la muerte a Jara, y dictó una orden de captura internacional en su contra, además de iniciar los trámites para el pedido de extradición a Estados Unidos, país donde se encuentra radicado.

En el proceso falta precisar con exactitud el papel que cumplieron cada uno de los cómplices, pudiendo eventualmente aumentar el número de los autores materiales. Es el caso, por ejemplo, del mayor (r) Jorge Eduardo Smith Gumucio, a quien varios declarantes acusan de haber cumplido un rol protagónico en las torturas y en la muerte de Jara. Uno de los testigos, el conscripto José Paredes Márquez, guardaespaldas del teniente Barrientos, acuciado por los remordimientos, relató años después a un ex oficial de Tejas Verdes que Víctor Jara estaba casi despedazado por los golpes recibidos. Sus costillas estaban quebradas. Y sus dedos estaban tumefactos. Paredes relató que el subteniente Jorge Smith se había esmerado en golpear los dedos de ambas manos del cantante. “P’a que aprendai a tocar mejor la guitarra, comunista conche’ tu madre”, le repetía tartamudeando, a la vez que, empleando la empuñadura de su revólver Llama cogido por el caño, martillaba los dedos del folclorista.

Paredes, quien hacía su servicio militar en Tejas Verdes desde abril de 1973, fue destinado a la primera sección de la Segunda Compañía de Combate y viajó a Santiago junto a un considerable contingente de su unidad para apoyar el golpe militar del 11 de septiembre de 1973. Ese día, inicialmente tomaron posiciones en los Arsenales de Guerra y luego fueron enviados a un punto de control en el camino a Melipilla. El miércoles 12 se les destinó a la Universidad Técnica del Estado para apoyar a efectivos del regimiento Arica, de La Serena, que mantenían rodeadas las instalaciones de la actual Universidad de Santiago.

El 15 de septiembre, el contingente de Tejas Verdes llegó al Estadio Chile, donde también había soldados del regimiento Blindados N° 2, de Santiago; del regimiento Esmeralda, de Antofagasta y del regimiento Maipo, de Valparaíso.

José Paredes declaró que el 16 de septiembre lo fue a buscar el teniente Barrientos y le ordenó que se dirijiese al sector del subterráneo. En ese lugar lo apostaron como guardia en un camarín, mientras cinco o seis oficiales, con tenidas de combate, escribían en unos papeles los datos que preguntaban a un detenido, que estaba sentado frente a un escritorio. Cerca de las 19 horas -agregó Paredes- llegaron los tenientes Barrientos y Smith, y lo llamaron junto al conscripto Francisco Quiroz. Traían a un detenido que indicaron era Víctor Jara y lo insultaban por su condición de comunista. Lo dejaron en ese camarín, custodiado por Quiroz.

Después de las 21 horas reapareció Jorge Smith, esta vez con Nelson Haase, según el testimonio de Paredes. Smith comenzó a jugar ruleta rusa con los detenidos. De pronto, puso a Víctor Jara contra la pared, giró la nuez del revólver y disparó, cayendo al suelo la víctima; luego, les ordenó a Quiroz y a él disparar al cuerpo una ráfaga de sus fusiles SIG. Minutos después se sumaron Barrientos y otro oficial, quienes siguieron disparando, tiro a tiro, al cadáver del cantante con un fusil SIG.

El protocolo de autopsia de Víctor Jara reveló dos disparos en la sien derecha, 16 orificios de entrada y 12 orificios de salida de diferentes tamaños en el tórax; en el abdomen tenía seis orificios de entrada de bala y cuatro de salida; la extremidad superior derecha mostraba dos heridas de bala; en las extremidades inferiores otros 18 orificios de entrada de balas y 14 de salida. En total, las descargas sumaban 44 proyectiles calibre 7.65, munición del fusil SIG utilizado.

LOS HOMBRES DE TEJAS VERDES

Las dos compañías de la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes enviadas a la capital viajaron bajo el mando del subdirector de ese instituto, el teniente coronel Alejandro Rodríguez Fainé, secundado por los capitanes Germán Montero Valenzuela y Eugenio Videla Valdebenito. Los tenientes de aquella fuerza eran Orlando Carter Cuadra, yerno del coronel Manuel Contreras, quien llegó a general y más tarde dirigió el Museo Militar; Jorge Garcés Von Hohelstein, casado con la hermana del ahora mayor (r) Carlos Herrera Jiménez, que cumple una larga condena en el penal de Punta Peuco por los asesinatos del dirigente sindical Tucapel Jiménez y del carpintero Juan Alegría Mondaca; y Nelson Haase Mazzei.

Entre los subtenientes que integraban ambas compañías figuraban Pedro Barrientos, buzo táctico, casado con la hija de un oficial de la Infantería de Marina y Rodrigo Rodríguez Fuchslocher, fallecido a mediados de 1974 en un volcamiento de camiones militares cerca de la base castrense de Peldehue, mientras participaba en un curso de contraguerrillas.

El coronel Manuel Contreras asumió el mando de la Escuela de Ingenieros a fines de 1972, cargo que compartió con las clases de Inteligencia que dictaba en la Academia de Guerra, en la capital. Allí, junto a otros coroneles y algunos capitanes empezaron a diseñar un aparato de inteligencia que permitiera enfrentar, llegado el momento, a las estructuras paramilitares de Izquierda que apoyaban al gobierno de la Unidad Popular.

En la Escuela de Ingenieros, Contreras tenía como subdirector el teniente coronel Rodríguez Fainé, fallecido, tataranieto de Manuel Rodríguez Herdoyza; como secretario de Estudios, al mayor Jorge Núñez Magallanes y como comandante del batallón de Instrucción, un mayor al que apodaban “El topo” López.

En marzo de 1974, el coronel Contreras dejó el mando de la Escuela de Ingenieros y se trasladó a Santiago con la secreta ambición de dirigir la Academia de Guerra y la naciente Dina. No pudo hacer ambas cosas y optó por instalarse en el cuartel central de la Dina, en calle Belgrado, a escasos metros de la Plaza Italia, para abocarse exclusivamente a las tareas represivas. En la dirección de la escuela de Tejas Verdes fue reemplazado por el coronel Manuel de la Fuente.

LA GENERACION DEL 62

El capitán Luis Germán Montero pertenece a la generación de subtenientes egresados de la Escuela Militar en 1962, cuya primera antigüedad corresponde a Ricardo Izurieta Caffarena, sucesor de Augusto Pinochet en la Comandancia en Jefe del Ejército a partir de marzo de 1998. A esa promoción se adscriben, además, algunos subtenientes que más tarde cumplirían papeles destacados en la represión que siguió al golpe militar de 1973, entre ellos José Zara Holger, Federico Wenderoth Pozo, Gerardo Urrich González, Antonio Palomo Contreras y Luis Polanco Gallardo.

Otros de esa misma generación llegaron al alto mando y se transformaron en oficiales muy cercanos al general Pinochet, tales como Sergio Moreno Saravia y Eugenio Covarrubias Valenzuela. Este último llegó a ser jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército (Dine). Fue procesado por el asesinato en Uruguay del químico de la Dina, Eugenio Berríos.

El capitán Montero, por su parte, junto a varios compañeros de su promoción, figura en el proceso por el asesinato del general Carlos Prats, testimoniando a favor del acusado José Zara Holger, uno de los responsables del homicidio del ex comandante en jefe, perpetrado en Buenos Aires en septiembre de 1974.

EL TENIENTE HAASE

El ahora coronel (r) Nelson Haase, es de la primera generación de subtenientes que egresó en 1967 de la Escuela Militar, que tuvo dos promociones. Entre sus compañeros figuran varios connotados violadores de los derechos humanos en los primeros años de la dictadura, como los oficiales Cristoph Willeke y Miguel Krassnoff. A esa generación pertenecen también el coronel (r) Carlos Carreño, secuestrado por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez en 1988 y el ex alcalde de Providencia, Cristián Labbé, además de otros oficiales hoy en retiro.

Perteneciente al arma de Ingenieros, Haase fue jefe de una de las unidades de la Dina, la Brigada Ongolmo, y más tarde formó parte de la Sociedad Pedro Diet Lobos, pantalla comercial de la Dina. En los inicios de 1980 estuvo al mando de la unidad del Cuerpo Militar del Trabajo, en Chaitén, donde se preocupaba escrupulosamente de que sus oficiales subordinados contaran con capas para las ceremonias, repuestas en uso por Pinochet, pero que pocos se preocupaban de adquirir porque era una prenda especialmente cara. Algunos oficiales también lo recuerdan por sus ínfulas de seductor de las cónyuges de sus subordinados, característica que, al parecer, influyó en que fuera dado de baja al promediar esa década.

EL “QUENO” VIDELA

El capitán Eugenio Videla Valdebenito fue desde fines de 1972 el ayudante del coronel Manuel Contreras en la Escuela de Ingenieros. Paracaidista, buzo táctico y boina negra, era además primo hermano de la ex cónyuge del jefe de la Dina, María Teresa Valdebenito Stevenson. En 1994, con el grado de general, llegó a ser juez militar de Santiago y comandante de la poderosa II División del Ejército, con asiento en la capital. En esas funciones fue uno de los más arduos defensores de Contreras cuando éste fue condenado y encarcelado por el crimen de Orlando Letelier. Al mando de una de las compañías de la Escuela de Ingenieros, que estaban en Santiago en septiembre de 1973, el capitán Videla habría sido el jefe directo del teniente Nelson Haase.

Pedro Pablo Barrientos, en tanto, por ahora uno de los dos sindicados por el juez Vásquez como autores materiales de la muerte de Víctor Jara, salió de Tejas Verdes destinado al regimiento de ingenieros en Chuquicamata. De Chuqui lo dieron de baja del ejército junto con el comandante de aquella unidad, el ya fallecido coronel Sergio Delfín Gajardo Munizaga. Ambos oficiales se echaban al bolsillo recursos destinados a remunerar a los soldados conscriptos

MANUEL SALAZAR SALVO
Publicado en Punto Final

domingo, 20 de enero de 2013

“Los consejos comunitarios y obreros son las células de un nuevo Estado desde abajo”


Michael Lebowitz: 


El destacado economista canadiense explica ejes centrales de sus libros y analiza a fondo el tema de la crisis del capitalismo, la función de los partidos y las perspectivas de alternativa ante el actual modelo dominante.

De visita en Chile en el marco del Segundo Seminario Internacional “Los Marxismos en el Siglo XXI”, el economista Michael Lebowitzlanzó la edición en castellano de su más reciente libro, “La Alternativa Socialista, el verdadero desarrollo humano”. Con ese texto el autor continúa teorizando sobre la alternativa de construcción socialista en el contexto global actual, desenmarañando parte de lo propuesto porCarlos Marx.

Lebowitz es profesor de economía marxista y sistemas económicos comparados de la Universidad Simon Fraser en Canadá, donde actualmente es profesor emérito. El autor ha trabajado sobre Marx, metodología y teoría de la crisis y sobre teoría de la economía socialista. Actualmente se encuentra trabajando en un nuevo libro que versa sobre una crítica al socialismo real.

Pero estar frente a Lebowitz es lo más lejano que se pueda uno imaginar respecto de un intelectual de renombre internacional, aun cuando su aspecto presenta una innegable similitud con el propio Marx debido a su prominente barba blanca y gruesa contextura. Hablar con él es como estar con un abuelo bonachón y cordial que con palabras sencillas explica sus postulados en forma amena. Y si bien podemos no estar absolutamente de acuerdo con ellos, es reconocido el aporte que realiza al desarrollo del pensamiento. No por nada su libro más reconocido, “Más allá de El Capital” fue galardonado con el Premio Deutscher al mejor trabajo creador sobre marxismo en lengua anglosajona. Eso es como decir que su obra fue una contribución significativa al desarrollo del pensamiento marxista.

-¿Nos explica los principales planteamientos de su libro “Más allá de El Capital”?

-El libro se llama “Más allá de El Capital”, es decir, más allá de El Capital de Marx. Lo que expongo allí es la exploración de los temas que Marx analizó en su libro sobre el trabajo asalariado.

-A partir de los postulados de Marx sobre este tópico ¿cuál es su aporte al análisis sobre el trabajo asalariado?

-Las cuestiones que yo exploro en el libro son los viejos temas de la lucha de los trabajadores como sujeto. En El Capital de Marx, teóricamente, los trabajadores son vistos como el objeto del capital, el empleador le hace cosas al trabajador; la única excepción en Marx es donde habló sobre la lucha del día de trabajo, pero no hay discusión de la lucha del trabajador sobre el salario, debido a que Marx asume que los salarios son dados. Él dice que va a cambiar esa suposición cuando termine de escribir sobre el trabajo asalariado en otro libro. Entonces el tema fue remover la suposición del salario pre-establecido o dado. ¿Y qué hubiera escrito Marx sobre este tema que dejó inconcluso? Primero observé este tema como un todo y mirando al trabajador como un sujeto, un trabajador que lucha y que se transforma a sí mismo en el proceso. Esta es una idea central en Marx, pero que no está en El Capital.

Luego observé lo que Marx llama la práctica revolucionaria, los simultáneos cambios de circunstancias en las actividades humanas o la auto transformación. Observé en la forma en que se focalizaba en el desarrollo humano, que había sido ignorado; él dice muy claramente que en vez de una sociedad en la cual el trabajador es un medio para el crecimiento del capital, nosotros pensamos en la situación inversa, en la cual la riqueza objetiva está ahí para satisfacer la necesidad del trabajador y su desarrollo objetivo. Esta idea de satisfacer las necesidades propias del trabajador para su desarrollo es esencial.

Entonces lo que hago es focalizarme en lo que yo llamo el enlace vital o la conexión vital del desarrollo humano y su práctica. Siempre hay que explorar la cuestión de cómo las personas desarrollan sus capacidades a través de sus propias actividades. Y tenemos la cuestión acerca de qué tipo de personas son creadas, en las relaciones particulares de producción. Marx pensó en el tipo de trabajador que produce el capitalismo, es decir un trabajador lisiado, deformado. Todo lo que el capitalismo realiza en su propio desarrollo mutila y destruye a los seres humanos y a la naturaleza. Entonces, ¿qué tipo de sociedad y relaciones de producción permitirá que el ser humano desarrolle todo el potencial de sus capacidades? Esta será la que los trabajadores desarrollen a través de su propia práctica. Esto significa que debe existir la gestión de los trabajadores.

Tú tienes que terminar con la división entre el pensar y el hacer, alguien más piensa y tú haces. Ese fue uno de los problemas en el socialismo real, no hubo desarrollo de las capacidades de los trabajadores. Y este es el tema, la cuestión del desarrollo humano y su práctica, que apunta a la naturaleza de la sociedad que deseamos crear y también sobre la naturaleza de los instrumentos políticos que nosotros usamos. Un partido que les diga: usted haga y nosotros los instruiremos en lo que deben hacer, no servirá para el desarrollo de las personas.

-¿Esto apunta a terminar con los partidos?

-No, de ninguna manera. El tema es cambiar la manera de cómo el partido funciona. Si pensamos que siempre hay dos productos en toda actividad humana, estas son, el cambio de las circunstancias y el auto-cambio. El partido debe preocuparse de la segunda cuestión. Debe crear las condiciones en las cuales las personas se desarrollarán. A lo que yo llamo el enlace vital, esto tiene implicaciones políticas e implicaciones sobre la sociedad que queremos crear. Algunas veces en varios países, los que estaban en la cúspide quisieron crear el socialismo, pero deseaban hacerlo rápidamente y no permitieron a los de abajo desarrollarse. A veces eso es necesario, pero ustedes deberían conocer siempre los costos a pagar.

-En su nuevo libro habla de un nuevo tipo de Estado, de abajo hacia arriba. ¿Podría desarrollar esa idea?

-Yo pasé mucho tiempo en Venezuela y me sentí muy atraído acerca de cómo operan los consejos comunales y el desarrollo de las comunas (entre 100 y 200 familias) los cuales son muy democráticos y toman sus decisiones en asambleas, enviando a sus voceros a los niveles más altos de la comuna; ellos no son delegados, sino las voces del barrio. Estos consejos comunitarios son pequeños y trabajan con problemas pequeños, pero a su vez se relacionan con otros grupos de la comuna. El presidente Hugo Chávez, que algunas veces tiene maravillosas ideas, se ha referido a los consejos comunitarios como la célula del nuevo Estado socialista. Y yo pienso que los consejos comunitarios y obreros de hecho son las células de un nuevo Estado desde abajo. Ustedes tienen que construir este proceso de toma de decisiones desde abajo. Pero tenemos que aceptar que es un largo proceso.

En un vecindario, la gente ve sus intereses inmediatos, pero no necesariamente se identifican con los intereses de otras comunidades; esto toma tiempo y el rol del partido es conjugar esos intereses distintos. La gente no cambia su mentalidad en un día, mes o año. Parten reconociendo sus propios intereses y luego lentamente los intereses de los otros grupos. Entonces, el dilema es quién cuida los intereses del todo, mientras los otros no lo hacen y eso, claramente, es tarea del viejo Estado. El viejo Estado tendrá que lidiar con la defensa militar, con las desigualdades. Entonces, tendremos un período de coexistencia entre el viejo y el nuevo Estado emergente; la meta es reemplazar completamente el viejo Estado, que en el corto plazo lo necesitas.

-¿Cómo avanzar a la construcción de este nuevo Estado o nuevo tipo de socialismo en una sociedad como la chilena, donde el capitalismo a pesar de estar en crisis penetró tan hondo sobre todo a nivel cultural en las personas?

-Primero tengo que decir que los intelectuales, a menudo de manera arrogante, creen que pueden profetizar en cualquier país que estén visitando. Pero tanto en Canadá como aquí en Chile existe la sensación de que no hay alternativa al capitalismo. Cuando vuelvo a Canadá doy charlas sobre lo que pasa con las instituciones en Venezuela, y yo les digo siempre que no necesitan tener petróleo para crear consejos comunitarios. Que no se necesita tener petróleo para crear consejos obreros que tomen sus decisiones en su lugar de trabajo. ¿Por qué ustedes y sus vecinos no conversan sobre el tipo de vecindario en que quisieran vivir con mejor calidad de vida? Y ¿por qué los trabajadores no hablan en cómo hacer del lugar de trabajo un sitio más seguro? La respuesta básica a estos tópicos es la necesidad de organizarse, en Canadá o en cualquier otro lugar.

CRISIS EN EL CAPITALISMO Y CRISIS DEL CAPITALISMO

-A pesar de estar en crisis el capitalismo demuestra su capacidad de reinventarse y se mantiene como sistema único a nivel mundial. ¿Cómo explica este proceso?

-Creo que hay que distinguir entre la crisis en el capitalismo y la crisis del capitalismo. El capitalismo tiene muchas crisis dentro de él. ¿Qué es lo que hace una crisis en el capitalismo y qué es lo que hace una crisis del capitalismo? Es cuando tienes a los trabajadores organizados y listos para cambiar el sistema. Y si no, el capitalismo desafiante triunfa reestructurándose nuevamente; lo hicieron antes y lo hacen ahora. Todo el movimiento de los G7 a los G20 refleja la necesidad de reestructurarse. Esto es lo que pasó después de la crisis de los 30, Bretton Woods y sus nuevas líneas para el Banco Mundial y así el capitalismo se re-estructura a sí mismo. No veo el sujeto agente presente ahora mismo que pueda desafiar al capitalismo; en ese sentido no veo una crisis ahora del capitalismo. Pero sí veo otra crisis que es la destrucción del planeta, como resultado de la cruel naturaleza del capital y esa no es una crisis del capital sino que de los seres humanos.

-En todo el mundo se perdió la confianza en el capitalismo, también en Chile. En la conciencia de la gente está claro quiénes son los culpables, léase los bancos. Wall Street dio lugar a una masiva ocupación. Las críticas apuntan a los factores éticos y en la opinión de muchos, cuando esto ocurre, la sociedad comienza la búsqueda de nuevos modelos de desarrollo.

-Potencialmente, pero si observas los hechos de la ocupación de Wall Street, era gente muy decepcionada con lo que vio como algo injusto. La solución sería una mejor distribución del ingreso. Lo primero que ocurre en estas situaciones con la gente es que piensan que este capitalismo es insufrible y buscan un capitalismo que sea soportable. Pero eso no significa automáticamente que quieran deshacerse del capitalismo. Como algo interesante a señalar, en Venezuela, cuando fue electo Chávez, él no estaba en contra del capitalismo, él estaba en contra del neoliberalismo. Él estaba por un capitalismo bueno, la tercera vía. Pero aprendió para su sorpresa que la oligarquía venezolana y el imperialismo no querían un capitalismo bueno; les gustaba la manera como éste era; fue eso lo que radicalizó a Chávez; cuando se dio cuenta de que no se podía alcanzar la tercera vía fue que cambió su decisión.

Entonces en la interacción de los que quieren un capitalismo bueno o desean remover sus peores partes, las dinámicas de esta interacción pueden hacer que la gente pida algo más. Y empezar la lucha anticapitalista y más allá de ella; pero al final el tema central es la lucha de clases y eso no ocurría en Wall Street; lo que querían era deshacerse de lo malo, de ese 1%. Eso no quiere decir que ellos son solamente reformistas liberales que saben mucho. Lo que hay que hacer es empezar con las cosas sobre las cuales la gente siente profundamente y encontrar maneras en las cuales se convenzan de que el cambio es necesario.

-Eso le pasó a los ecologistas, que pensaron en sus comienzos que existiendo buenos controles ambientales se terminaban los problemas, y ahora se dan cuenta de que es el sistema capitalista el culpable de la depredación de la naturaleza y el medio ambiente.
-Algunos, no muchos.

-En Chile son la mayoría.

-Qué bueno, pero esto es lo mismo que Marx escribió sobre el movimiento obrero en sus inicios. Él dijo que el 99% de ellos estaba por la mejora salarial. Marx agregó que este era un slogan conservador. Marx dijo que ellos deberían colocar en sus lienzos un slogan revolucionario y cuestionar los sistemas de salarios y por eso fue que Marx escribió El Capital, para explicar cuál era la naturaleza del sistema y que salario justo por trabajo justo no era suficiente.

-¿Qué opina sobre el rol que están ocupando las corrientes anarquistas en el movimiento obrero y estudiantil actualmente?

-Mientras continúen afirmando ‘no a los partidos, no a los gobiernos y no a los Estados’, yo pienso que no están diciendo lo correcto; es una reacción entendible bajo las actuales circunstancias. Creo que son inadecuadas, pero los valores anarquistas estudiantiles y sindicales son muy importantes y deberíamos aprender de ellos como valores en sí mismos. Por ejemplo, la democracia en la toma de decisiones que permiten el desarrollo de cada una de las personas; si miramos alrededor, los partidos no lo hacen, el Estado y las instituciones tampoco; es entendible entonces que le digan no a todas estas organizaciones. Hay que mostrarles a los anarquistas que sus valores son correctos y los abrazamos.

-¿Qué piensa usted de los partidos de izquierda que carecen de democracia interna y que constantemente se dividen y están pegados a modelos vanguardistas del siglo XIX?

-En mi nuevo libro, que estudia el socialismo real, toco el tema del centralismo democrático, que en teoría es maravilloso y lógico. La mejor descripción viene del partido yugoslavo: la mayor y mejor democracia posible en la toma de decisiones y la mayor y mejor unidad en la ejecución de las decisiones. El problema como yo lo veo es que la parte democrática de éste, en la práctica, aparece una vez al año y el centralismo y la disciplina son todos los días del año. Eso crea gente que solo sirve para levantar la mano.

-La democracia apunta a la voluntad de las mayorías. ¿Qué pasa con las minorías?

-Cuando uno empieza con la perspectiva del desarrollo completo de las personas, uno no busca solamente el 51% de la aprobación de los miembros y ahí se acaba la reunión. Se deben respetar las posiciones de las minorías. Mi compañera Marta Harnecker ha escrito al respecto. Y ella nos muestra cómo a veces las minorías están en lo correcto. Yo tengo una posición particular que no he desarrollado aún. La democracia no es solamente un proceso mediante el cual nosotros llegamos a la mejor toma de decisiones. El protagonismo de la democracia es la de construir y desarrollar personas. Nosotros debemos concentrarnos en el concepto del protagonismo de las personas. Todo esto vuelve al concepto del enlace vital.

Por Sebastián Larraín Saá
Traducción de Ernesto Rojas Urbina