martes, 29 de enero de 2013

ZAPATISTAS: El EZLN anuncia próximos encuentros en su territorio y las características de quienes acompañarán (y no) sus nuevas iniciativas


Termina una etapa de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y se anuncian cambios en el ritmo y velocidad del paso, y también en la compañía.

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EL EZLN anuncia próximos encuentros en su territorio y las características de quienes acompañarán (y no) sus nuevas iniciativas

Posted By ada On enero 27, 2013 @ 12:59 

México. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) dio por terminada “una etapa en el camino” de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y anunció el inicio de sus siguientes pasos políticos, que incluyen próximos encuentros en su territorio y la selección explícita del acompañamiento para próximas iniciativas que tendrán como principal objetivo  “que estén en contacto directo con las bases de apoyo zapatista en la forma que, en mi humilde opinión y larga experiencia, es la mejor, es decir: como alumnos”, señala el subcomandante Marcos.

En este nuevo paso, explican los rebeldes desde Chiapas, “trataremos de aplicar algo de lo que aprendimos en estos 7 años y haremos cambios en el ritmo y la velocidad del paso, sí, pero también en la compañía”. Y advierten que uno de sus “grandes defectos” es que “recordamos quién estuvo cuándo y en dónde, qué dijo, qué hizo, qué calló, qué deshizo, qué escribió, qué borró.  Recordamos los calendarios y las geografías”.

La comandancia general del EZLN no había tenido visibilidad durante más de un año, hasta que el 21 de diciembre pasado reaparecieron más de 40 mil bases de apoyo tomando pacífica y silenciosamente cinco municipios de Chiapas, en una acción que fue considerada como el regreso de los zapatistas a la escena de la organización política nacional e internacional. A partir de ese momento han dado a conocer 12 documentos, entre cartas, caricaturas, posdatas y comunicados, además de los videos y canciones que ha difundido para acompañar la lectura.

“Ahora queremos explicarles y comunicarles algunos cambios que haremos en nuestro caminar y en el que, si están de acuerdo y nos acompañan, volveremos, pero de otra forma, al dilatado recuento de dolores y esperanzas que antes se llamó la Otra Campaña en México y la Zezta Internazional en el mundo, y que ahora será simplemente La Sexta”, explica el subcomandante Marcos, en su calidad de vocero y jefe militar zapatista, en una misiva enviada a la Red Nacional Contra la Represión y por la Solidaridad.

En la iniciativa nombrada desde ahora únicamente como La Sexta, el EZLN explica que para su adhesión no se requiere “afiliación, cuota, inscripción en lista, original y/o copia de una identificación oficial, rendición de cuentas, estar en el lugar del juez, o el jurado, o el acusado, o el verdugo.  No hay banderas.  Hay compromisos y consecuencias de esos compromisos”.

Asimismo, advierte que “quienes, con el resurgimiento del EZLN, esperen una nueva temporada de templetes y grandes concentraciones, y las masas asomándose al porvenir, y los equivalentes a los asaltos al palacio de invierno, se desilusionarán.  Es mejor que se vayan de una vez.  No pierdan el tiempo, y no nos hagan perder el tiempo.  El andar de la Sexta es de tranco largo, no para enanos del pensamiento.  Para acciones “históricas” y “coyunturales” hay otros espacios donde seguramente encontrarán acomodo.  Nosotros no queremos sólo cambiar de gobierno, queremos cambiar de mundo”.

Los zapatistas ratifican la postura política en la que han permanecido durante los más de 19 años de vida pública, al señalar que no habrá alianzas con ningún movimiento electoral en México. “Entendemos que haya quienes piensen que es posible transformar las cosas desde arriba sin convertirse en uno más de los de arriba.  Ojalá y las desilusiones consecutivas nos los lleven a convertirse en eso contra lo que luchan”, indican en el comunicado dado a conocer el sábado 26 de enero.

En el documento que apareció en Enlace Zapatista, página oficial del EZLN, explican que de ahora en adelante su palabra sobre iniciativas organizativas, políticas y de difusión “será exclusiva para quienes nos lo requieran y aceptemos, y enviadas por el correo de la página electrónica a las direcciones que tenemos”.

El EZLN pide paciencia para dar a conocer las iniciativas que han madurado a los largo de siete años (desde que se dio a conocer la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, en junio del 2005), que tendrán como “principal objetivo que estén en contacto directo con las bases de apoyo zapatista en la forma que, en mi humilde opinión y larga experiencia, es la mejor, es decir: como alumnos”. Y adelantan próximos encuentros en su territorio, en fechas por precisar.

Luego de agradecer el apoyo y acompañamiento de la Red Nacional Contra la Represión y por la Solidaridad, los zapatistas se refieren a Kuykendal, integrante de La Otra Campaña, herido por la policía durante las manifestaciones de protesta por la llegada a la presidencia de Enrique Peña Nieto.  Es importante, sugieren, que haya una campaña que contemple “el recabar fondos para apoyar al compa Kuy en los gastos de hospitalización, y en los de su posterior recuperación, que las zapatistas y los zapatistas deseamos pronta”. Y, en este sentido, envían “una pequeña cantidad de dinero en efectivo”, para sumarla “a la que vayan reuniendo para nuestro compañero de lucha”.

En las primeras definiciones que limitan el acompañamiento para las próximas iniciativas, el EZLN explica que dejarán de caminar con quienes hayan sacado provecho político propio de La Otra Campaña; con los que un día son anti electorales, y otro día despliegan sus banderas en la movilización de moda; con los que aparecen cuando hay templetes, interlocuciones, buena prensa, atención, y se desaparecen a la hora del trabajo sin bulla pero necesario; con los profesionales de las asambleas; con los que  se presentan como luchadores por la libertad de los presos y presas en los eventos y campañas, “pero que nos demandaron abandonar a los presos de Atenco y continuar el recorrido de la Otra Campaña porque ya tenían su estrategia y sus eventos programados”, entre otros.

La Sexta, indica el subcomandante Marcos, no pretende “unir bajo una dirección, ni zapatista ni de cualquier otra filiación”. Ni busca cooptar, reclutar, suplantar, aparentar, simular, engañar, dirigir, subordinar, usar.

“Nos va a costar mucho. No serán menos nuestros dolores al abrirnos a los que en el mundo duelen.  El camino será más tortuoso. Batallaremos. Resistiremos. Lucharemos. Moriremos tal vez. Pero una, diez, cien, mil veces, siempre venceremos siempre”, finaliza el EZLN.

A continuación el comunicado completo del Comité Clandestino Revolucionario Indígena (CCRI) signado por el subcomandante Marcos.

 
ELLOS Y NOSOTROS.
V.- LA SEXTA.
EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
MÉXICO.

Enero del 2013. 

Para: l@s compañer@s adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona en todo el mundo.

De: Las zapatistas, los zapatistas de Chiapas, México.

Compañeras, compañeros y compañeroas:
Compas de la Red contra la Represión y por la Solidaridad:
Reciban todas, todos, el saludo de las mujeres, hombres, niños y ancianos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, los más pequeños de sus compañeros.

Hemos decidido que nuestra primera palabra especialmente dirigida a nuestr@s compañer@s de la Sexta, sea dada a conocer en un espacio de lucha, como lo es el de la Red contra la Represión y por la Solidaridad.  Pero las palabras, sentimientos y pensamientos que aquí se dibujan tienen como destinatario también a quienes no están presentes.  Y, sobre todo, son para ell@s.
-*-
  Quisiéramos agradecer el apoyo que han brindado a nuestras comunidades, a nuestros compañeros bases de apoyo zapatistas y a los compas adherentes presos en Chiapas, durante todo este tiempo.

  En nuestro corazón están guardadas sus palabras de aliento y la mano colectiva que se enlazó a la nuestra.

  Estamos seguros que uno de los puntos a tratar en su reunión será, o ha sido ya, el levantar una gran campaña en apoyo al compa Kuy, para denunciar la agresión de que fue objeto y demandar justicia para él y para todos los lesionados en esa fecha, y para exigir la libertad absoluta de todos los detenidos en la Ciudad de México y en Guadalajara en ocasión de las protestas contra la imposición de Enrique Peña Nieto como titular del ejecutivo federal.

  No sólo, pero también es importante que esa campaña contemple el recabar fondos para apoyar al compa Kuy en los gastos de hospitalización, y en los de su posterior recuperación, que las zapatistas y los zapatistas deseamos pronta.

  Para apoyar esa campaña de fondos, estamos mandando una pequeña cantidad de dinero en efectivo.  Les pedimos que, aunque pequeña, la sumen a la que vayan reuniendo para nuestro compañero de lucha.  En cuanto podamos reunir más, se la haremos llegar a quien ustedes designen para ese trabajo.
-*-
  Quisimos aprovechar esta reunión que tienen, no sólo para saludar su empecinamiento, también y sobre todo, para saludar, a través de ustedes, a todos los compas en México y en el mundo que se han mantenido firmes en ese lazo que nos une y que llamamos la Sexta.
  Sepan que ha sido un honor tenerlos como compañeroas.

  Sabemos que parece una despedida, pero no lo es.  Sólo significa que hemos dado por terminada una etapa en el camino que nos señala la Sexta, y que pensamos que hay que dar otro paso.

  No han sido pocos los sinsabores que hemos padecido, a veces juntos, a veces cada quien en su geografía.

  Ahora queremos explicarles y comunicarles algunos cambios que haremos en nuestro caminar y en el que, si están de acuerdo y nos acompañan, volveremos, pero de otra forma, al dilatado recuento de dolores y esperanzas que antes se llamó la Otra Campaña en México y la Zezta Internazional en el mundo, y que ahora será simplemente ahora iremos más allá, hasta…
El Tiempo del No, el Tiempo del .

Compañeras, compañeros:
  Definido el quiénes somos, nuestra historia pasada y actual, nuestro lugar y el enemigo al que nos enfrentamos, como está plasmado en la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, sigue pendiente el acabar de definir el por qué luchamos.

  Definidos los “no“, falta acabar de delinear los ““.
  Y no sólo, faltan también más respuestas a los “cómo“, “cuándo“, “con quién“.
  Todos ustedes conocen que nuestro pensamiento no es el de construir una gran organización con un centro rector, un mando centralizado, un jefe, sea individual o colegiado.

  Nuestro análisis del sistema dominante, de su funcionamiento, de sus fortalezas y debilidades, nos ha llevado a señalar que la unidad de acción puede darse si se respetan lo que nosotros llamamos “los modos” de cada quien.

  Y esto de “los modos” no es otra cosa que los conocimientos que cada uno de nosotros, individual o colectivo, tiene de su geografía y calendario.  Es decir, de sus dolores y sus luchas.

  Nosotros estamos convencidos que todo intento de homogeneidad no es más que un intento fascista de dominación, así se oculte en un lenguaje revolucionario, esotérico, religioso o similares.

  Cuando se habla de “unidad”, se omite señalar que esa “unidad” es bajo la jefatura del alguien o algo, individual o colectivo.

  En el falaz altar de la “unidad” no sólo se sacrifican las diferencias, también se esconde la supervivencia de todos los pequeños mundos de tiranías e injusticias que padecemos.

  En nuestra historia, la lección se repite una y otra vez.  Y en cada vuelta del mundo, siempre es para nosotros el lugar del oprimido, del despreciado, del explotado, del despojado.

  Las que llamamos las “4 ruedas del capitalismo”: explotación, despojo, represión y desprecio, se han repetido a lo largo de toda nuestra historia, con diferentes nombres arriba, pero nosotros somos siempre los mismos abajo.

  Pero el actual sistema ha llegado a un estadio de locura extrema.  Su afán depredador, su desprecio absoluto por la vida, su deleite por la muerte y la destrucción, su empeño en instalar el apartheid para todos los diferentes, es decir, todos los de abajo, está llevando a la humanidad a su desaparición como forma de vida en el planeta.

  Podemos, como alguien pudiera aconsejar, esperar pacientemente a que los de arriba acaben por destruirse a sí mismos, sin reparar en que su insana soberbia lleva a la destrucción de todo.

  En su afán de estar más y más arriba, dinamitan los pisos de abajo, los cimientos.  El edificio, el mundo, terminará por colapsarse y no habrá a quién culpar como responsable.
  Nosotros pensamos que sí, que algo anda mal, muy mal.  Pero que si, para salvar a la humanidad y la maltrecha casa en que habita, alguien se tiene que ir, deben ser, tienen que ser los de arriba.

  Y no nos referimos a desterrar a las personas de arriba.  Hablamos de destruir las relaciones sociales que posibilitan que alguien esté arriba a costa de que alguien esté abajo.

  Los zapatistas, las zapatistas sabemos que esta gran línea que hemos trazado sobre la geografía del mundo no es nada clásica.  Que esto del “arriba” y el “abajo” molesta, incomoda e irrita.  Sí, no es lo único que irrita, lo sabemos, pero ahora nos estamos refiriendo a esta incomodidad.

  Podemos estar equivocados.  Seguramente lo estamos. Ya aparecerán los policías y comisarios del pensamiento para juzgarnos, condenarnos y ejecutarnos… ojalá sólo sea en sus flamígeros escritos y no escondan su vocación de verdugos detrás de la de jueces.
  Pero así es como los zapatistas, las zapatistas vemos el mundo y sus modos:

  Hay machismo, patriarcado, misoginia, o como se diga, pero una cosa es ser mujer de arriba y otra completamente diferente serlo de abajo.

  Hay homofobia sí, pero una cosa es ser homosexual de arriba y una muy otra es serlo de abajo.

  Hay desprecio al diferente sí, pero una cosa es ser diferente arriba y otra serlo abajo.
  Hay izquierda como alternativa a la derecha, pero una cosa es ser de izquierda arriba y algo completamente distinto (y opuesto, agregamos nosotros) serlo abajo.
  Pongan ustedes su identidad en este parámetro que señalamos y verán esto que les decimos.

  La identidad más tramposa, de moda cada que el Estado moderno entra en crisis, es la de “ciudadanía”.

  No tienen nada en común y sí todo de opuesto y contradictorio el “ciudadano” de arriba y el “ciudadano” de abajo.

  Las diferencias son perseguidas, arrinconadas, ignoradas, despreciadas, reprimidas, despojadas y explotadas, sí.

  Pero nosotros, nosotras vemos una diferencia más grande que atraviesa esas diferencias: el arriba y el abajo, los que tienen y los que no tienen.
  Y vemos que esa gran diferencia tiene algo sustancial: el arriba está arriba sobre lo de abajo; el que tiene posee porque despoja a los que no tienen.
  Siempre según nosotros, esto del arriba y el abajo determina nuestras miradas, nuestras palabras, nuestros oídos, nuestro pasos, nuestro dolores y nuestras luchas.

  Tal vez haya otra oportunidad para explicar más de nuestro pensamiento sobre esto.  Por ahora sólo diremos que miradas, palabras, oídos y pasos de arriba tienden a la conservación de esa división.  Claro que eso no implica inmovilidad.  El conservadurismo parece estar muy lejos de un sistema que descubre más y mejores formas de imponer las 4 heridas que el mundo de abajo padece.  Pero estas “modernizaciones” o “progresos” no tienen otro objetivo que conservar arriba a los de arriba de la única forma en que es posible, es decir, sobre los de abajo.

  La mirada, la palabra, el oído y los pasos de abajo, según nosotros, son determinados por el cuestionamiento: ¿Por qué así?  ¿Por qué ell@s? ¿Por qué nosotr@s? 
  Para imponernos respuestas a esas preguntas, o para evitar que las hagamos, se han construido catedrales gigantescas de ideas, algunas más o menos elaboradas, las más de las veces tan grotescas que no sólo admira que alguien las haya elaborado y alguien las crea, también que se hayan construido universidades y centros de estudios y análisis sostenidos en ellas.

  Pero siempre aparece un aguafiestas que arruine los sucesivos festejos de la culminación de la historia.

  Y es@ malora responde a esas preguntas con otra: “¿podría ser de otra forma?
  Esa pregunta tal vez pueda ser la que detona la rebeldía en su acepción más amplia.  Y puede serlo porque hay un “no” que la ha parido: no tiene por qué ser así.
  Disculpen si este confuso rodeo los ha irritado.  Acháquenlo ustedes a nuestro modo, o a nuestros usos y costumbres.

  Lo que queremos decir, compañeras, compañeros, compañeroas, es que lo que nos convocó en la Sexta fue ese “no” rebelde, hereje, grosero, irreverente, molesto, incómodo.
  Llegamos acá porque nuestras realidades, nuestras historias, nuestras rebeldías nos llevaron a ese “no tiene por qué ser así“.

  Eso y que, intuitiva o elaboradamente, nos hemos respondido “” a la pregunta “¿podría ser de otra manera?

  Falta responder a las preguntas que se atropellan después de ese ““:
  ¿Cómo es esa otra manera, ese otro mundo, esa otra sociedad que imaginamos, que queremos, que necesitamos?
  ¿Qué hay que hacer?
  ¿Con quién?
  Tenemos que buscar las respuestas a esas preguntas si no las tenemos.  Y si las tenemos, debemos darlas a conocer entre nosotr@s.
-*-
  En este nuevo paso, pero en el mismo camino de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, como zapatistas que somos trataremos de aplicar algo de lo que aprendimos en estos 7 años y haremos cambios en el ritmo y la velocidad del paso, sí, pero también en la compañía.
  Saben ustedes, uno de los muchos y grandes defectos que tenemos las zapatistas, los zapatistas, es la memoria.  Recordamos quién estuvo cuándo y en dónde, qué dijo, qué hizo, qué calló, qué deshizo, qué escribió, qué borró.  Recordamos los calendarios y las geografías.
  Que no se nos malinterprete.  No juzgamos a ningun@, cada quién se construye como puede su coartada para lo que hace y deshace. El necio rodar de la historia dirá si fue un acierto o un error.
  Por nuestra parte, los hemos visto, los hemos escuchado, de tod@s hemos aprendido.
  Ya vimos quiénes fueron los que sólo se acercaron para sacar provecho político propio de la Otra Campaña, quiénes van brincando de una movilización a otra, seducidos por las masas, y paliando así su incapacidad para generar algo por sí mismos.  Un día son anti electorales, otro día despliegan sus banderas en la movilización de moda; un día son maestros, al otro estudiantes; un día son indigenistas, al otro día se alían con finqueros y paramilitares.  Claman por el fuego justiciero de las masas, y se desaparecen cuando llegan los chorros de agua de los tanques antimotines.
  No volveremos a caminar junto con ellos.
  Ya vimos quiénes son los que aparecen cuando hay templetes, interlocuciones, buena prensa, atención, y se desaparecen a la hora del trabajo sin bulla pero necesario, como la mayoría de quienes aquí escuchan o leen esta carta lo saben.  En todo este tiempo, nuestra mirada y nuestro oído no fueron para quienes estaban arriba del templete, sino para los que lo levantaron, los que hicieron la comida, barrieron, cuidaron, manejaron, volantearon, se la rajaron, como se dice por ahí.  También vimos y escuchamos a quienes sobre los demás se treparon.
  No volveremos a caminar junto con ellos.
  Ya vimos quiénes son los profesionales de las asambleas, sus técnicas y tácticas para reventar reuniones de modo que sólo ellos, y quienes les siguen, queden para aprobar sus propuestas.  Reparten derrotas por donde se aparecen dirigiendo mesas moderadoras, haciendo a un lado a los “fresas” y “pequeño burgueses” que no entienden que en el orden del día se juega el futuro de la revolución mundial.  Los que ven mal cualquier movimiento que no termine en una asamblea conducida por ell@s
  No volveremos a caminar junto con ellos.
  Ya vimos quiénes son los que se presentan como luchadores por la libertad de los presos y presas en los eventos y campañas, pero que nos demandaron abandonar a los presos de Atenco y continuar el recorrido de la Otra Campaña porque ya tenían su estrategia y sus eventos programados.
  No volveremos a caminar junto con ellos.
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  La Sexta es una convocatoria zapatista.  Convocar no es unir.  No pretendemos unir bajo una dirección, ni zapatista ni de cualquier otra filiación.  No buscamos cooptar, reclutar, suplantar, aparentar, simular, engañar, dirigir, subordinar, usar.  El destino es el mismo, pero la diferencia, la heterogeneidad, la autonomía de los modos de caminar, son la riqueza de la Sexta, son su fuerza.  Ofrecemos y ofreceremos respeto, y demandamos y demandaremos respeto.  A la Sexta un@ se adhiere sin más requisito que el “no” que nos convoca y el compromiso de construir los “sí” necesarios.
-*-
Compañeroas, compañeros, compañeras:
 Por parte del EZLN les decimos:
1.- Para el EZLN ya no habrá una Otra Campaña nacional y una Zezta Internazional.  A partir de ahora caminaremos junto a quienes invitemos y nos acepten como compas, lo mismo en la costa de Chiapas que en la de Nueva Zelanda.
  Así que el territorio de nuestro accionar está ahora claramente delimitado: el planeta llamado “Tierra”, ubicado en el llamado Sistema Solar.
  Seremos ahora lo que somos de por sí: “La Sexta”.

2.- Para el EZLN, ser de la Sexta no requiere afiliación, cuota, inscripción en lista, original y/o copia de una identificación oficial, rendición de cuentas, estar en el lugar del juez, o el jurado, o el acusado, o el verdugo.  No hay banderas.  Hay compromisos y consecuencias de esos compromisos.  Nos convocan los “no”, nos mueve la construcción de los “sí”.

2.- Quienes, con el resurgimiento del EZLN, esperen una nueva temporada de templetes y grandes concentraciones, y las masas asomándose al porvenir, y los equivalentes a los asaltos al palacio de invierno, se desilusionarán.  Es mejor que se vayan de una vez.  No pierdan el tiempo, y no nos hagan perder el tiempo.  El andar de la Sexta es de tranco largo, no para enanos del pensamiento.  Para acciones “históricas” y “coyunturales” hay otros espacios donde seguramente encontrarán acomodo.  Nosotros no queremos sólo cambiar de gobierno, queremos cambiar de mundo.

3.- Ratificamos que como EZLN no nos aliaremos a ningún movimiento electoral en México.  Nuestra concepción ha sido clara sobre eso en la Sexta y no hay variación.  Entendemos que haya quienes piensen que es posible transformar las cosas desde arriba sin convertirse en uno más de los de arriba.  Ojalá y las desilusiones consecutivas nos los lleven a convertirse en eso contra lo que luchan.

4.- Nuestra palabra que les proponga iniciativas organizativas, políticas y de difusión será EXCLUSIVA para quienes nos lo requieran y aceptemos, y enviadas por el correo de la página electrónica a las direcciones que tenemos.  También aparecerán en la página de Enlace Zapatista, pero sólo podrá accederse a su contenido completo por medio de una contraseña que irá cambiando continuamente.  Esa contraseña se las haremos llegar de algún modo, pero será fácil de deducir para quien lee con atención lo que sí se ve y para quien ha aprendido a descifrar los sentimientos que se hacen letras en nuestra palabra.

  Cada individu@, grupo, colectivo, organización o como se llame cada quién, tiene el derecho y la libertad de pasarle esa información a quienes crea conveniente.  Tod@s l@s adherentes a la Sexta tendrán el poder de abrir la ventana de nuestra palabra y de nuestra realidad a quien deseen.  La ventana, no la puerta.
5.-  El EZLN les pide paciencia para irles dando a conocer las iniciativas que, durante 7 años, hemos madurado, y cuyo principal objetivo será que estén en contacto directo con las bases de apoyo zapatista en la forma que, en mi humilde opinión y larga experiencia, es la mejor, es decir: como alumnos.

6.- Por ahora sólo les adelantamos que quienes puedan y quieran, y que sean invitados expresamente por la Sexta-EZLN, vayan juntando el varo, la plata, el money o como le digan a la moneda de cambio en cada parte del planeta, para estar en posibilidades de viajar a tierras zapatistas en fechas por precisar.  Más después les diremos más detalles.

  Para terminar esta misiva (que, como es evidente, tiene la desventaja de no tener un video o una rola que la acompañe y complete en su versión leída), queremos mandar el mejor de nuestros abrazos (y sólo tenemos uno) a los hombres, mujeres, niños y ancianos, grupos, organizaciones, movimientos, o como cada quién se nombre a sí mismo, que en todo este tiempo no nos alejaron de sus corazones, y resistieron y apoyaron como compañeras, compañeros y compañeroas que somos.

Compas:
  Somos la Sexta.
  Nos va a costar mucho.
  No serán menos nuestros dolores al abrirnos a los que en el mundo duelen.  El camino será más tortuoso.
  Batallaremos.
  Resistiremos.
  Lucharemos.
  Moriremos tal vez.
  Pero una, diez, cien, mil veces, siempre venceremos siempre.
Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional
La Sexta-EZLN.
Subcomandante Insurgente Marcos.
Chiapas, México, Planeta Tierra.
Enero del 2013.

 Publicado el 28 de enero de 2013

P.D.- Por ejemplo, la contraseña para ver este escrito en la página es, como es evidente, “marichiweu“, así, con bajas y empezando a la izquierda.



Otra política, muy otra: los zapatistas del siglo XXI

 
por Pablo González Casanova, La Jornada
Sábado, 26 de Enero de 2013 12:35

Otra política, muy otra: los zapatistas del siglo XXI
La creación histórica de los nuevos movimientos sociales de los despojados, desregulados, subrogados, se enfrenta a una política de recolonización del mundo por los complejos empresariales militares, políticos y mediáticos

Palabras de Pablo González Casanova en el seminario Planeta Tierra: movimientos antisistémicos en el Cideci, Chiapas, el 1º de enero de 2013

En primer lugar, propongo que enviemos un mensaje de solidaridad al extraordinario comunicado que publicaron el 30 de diciembre el Comité Clandestino Revolucionario Indígena y la Comandancia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Es un documento de enorme importancia.

Al venir aquí estaba pensando cómo se vincula su sentido a los cambios que ha habido en este tipo de encuentros. Los cambios se han dado en varios sentidos, particularmente en el énfasis cada vez mayor que se está poniendo en la categoría de capitalismo corporativo. Es una categoría que nos permite un análisis mucho más profundo y preciso que la categoría del poder desvinculada del poder del gran capital, y sin articulación con el "complejo empresarial, militar, político y mediático", que maneja un proceso mundial llamado "globalización".

Por otra parte, me vino nuevamente al pensamiento lo mucho que he aprendido oyendo las reflexiones de los compañeros, producto de la memoria de sus luchas, de la práctica de sus teorías y del encuentro con las que vienen de los movimientos de liberación y emancipación de otros mundos, en particular del mundo occidental, pero también de África y Asia, así como de las luchas de liberación en los años sesenta y setenta en América Latina.

Al llegar aquí me pareció interesante destacar también cómo los zapatistas han enriquecido y precisado el discurso de lo uno y lo diverso, de lo constante y lo cambiante en la historia y la geografía activa y cognitiva. Esas fueron algunas de mis rememoraciones. Pero hace unos momentos pensé que era importante preguntar a un compañero tzotzil: "¿Cómo leyeron el comunicado?" Porque cada uno de nosotros lo leyó e interpretó de una manera determinada o predeterminada. Lo que contestó me ayuda a darme cuenta que uno lee de una manera que se puede enriquecer con la manera de lo que otros leen.

El hermano tzotzil me respondió: “No lo leímos como si nos dijera ‘¿quién eres?’, sino ‘¿cómo te vas a ver en este mundo de diferencias y que no es en todo diferente?’ Como si nos dijera: "tenemos que encontrarnos y que actuar juntos". Su respuesta se relacionó con algo que vi en el comunicado: el vínculo más estrecho que se proponen los zapatistas con la organización nacional de los pueblos indígenas, así como el intento de aumentar los vínculos con los "adherentes" a su movimiento, y también de ampliarlos y fortalecerlos con otros movimientos sociales de México y el mundo.

El comunicado y la respuesta del hermano tzotzil me permitieron replantear el problema de que les quiero hablar brevemente.

Ésta es la oportunidad para pensar y organizar una inmensa Red de Colectivos en Defensa del Territorio, y de la Tierra –y de la tierra con "t" minúscula y con "T" mayúscula. Es una tarea fundamental, si se piensa en "la otra política desde abajo y desde la izquierda", y si pensamos en la "dialéctica de las necesidades inmediatas", en que éstas muchas veces frenan o se oponen a las grandes luchas de largo plazo –que las organizaciones de los pueblos más oprimidos logran superar cuando ven cómo les quitan tierras y territorios y la posibilidad misma de vivir.

Hay muchos pueblos en los que se juntan los proyectos inmediatos y los de largo plazo, circunstancia que de una manera u otra los lleva a crear, con la junta de las viejas y las nuevas resistencias y combates, una nueva política –muy nueva– que escapa a la vieja alternativa de reforma o revolución.

En realidad su planteamiento político corresponde a una creación histórica tan nueva que es difícil de entender por quienes viven el presente como si fuera el pasado. El problema no es exclusivo de quienes están movidos por un pensamiento conservador, sino de aquellos que, viniendo del comunismo, de la socialdemocracia o del nacionalismo revolucionario, están acostumbrados a hacer política de partidos electorales, política institucional al estilo del siglo XX.

La posibilidad de crear una Organización Mundial en Defensa del Territorio y de las tierras y la Tierra constituye la posibilidad de enfrentar una política cuyos poderosos dirigentes se están yendo en los hechos a la extrema derecha del capital corporativo y de los complejos empresariales, militares, mediáticos y políticos, mientras la izquierda electoral ha dejado de ofrecer lo que antes ofrecía, o hace ofrecimientos que no cumple, porque no tiene la menor fuerza para cumplir, ni para construir la necesaria fuerza que exige un programa mínimo –efectivo– contra el neoliberalismo y la globalización.

La creación histórica de los nuevos movimientos sociales de los despojados, desregulados, subrogados, se enfrenta a una política de recolonización del mundo por los complejos empresariales militares, políticos y mediáticos, que usan dos elementos del poder: la propiedad y la fuerza; el dominio y la soberanía, "el poder de compra" del propietario y el "imperio" del poderoso, la megaprivatización como despojo legalizado de naciones y sociedades, y una conquista del mundo legalizada y disimulada que se apoya en las fuerzas militares y financieras y en los políticos, aliados, subordinados y coludidos o cooptados.

Privatización y ocupación financiera y militar de estados y mercados son dos medidas, de que el capital corporativo y sus complejos se valen para ocupar –como propietarios, acreedores o como colonizadores liberadores que en tiempos pasados se llaman civilizadores. Entre los países privatizados incluyen a sus propios países sede y, por supuesto, al resto del mundo. Con las más variadas medidas financieras, militares, mediáticas han refuncionalizado o anulado numerosos intentos de reforma al capitalismo o de revolución frente al capitalismo.

La refuncionalización de los estados-nación y de los sistemas políticos es tal, que los han destrozado en sus estructuras y organizaciones, en sus sentidos de la vida pública y en sus antiguas luchas, programas y medidas que entre crecientes contradicciones buscaban por lo menos algo del interés general y el bien común. Hoy con el gobernar convertido en gobernanza facilitadora de las megaempresas siguen destrozando, sometiendo y desmantelando de tal manera a los pueblos que cualquier crítico mínimo del actual sistema de dominación y acumulación capitalista no puede seguir pensando y actuando como antes.

Un deseo mínimo de saber en qué mundo vivimos nos lleva hoy a registrar en nuestros conceptos y nuestra conducta que el capitalismo corporativo y sus "complejos" están destruyendo cada vez más las mediaciones que les resultaban útiles en la posguerra, a las que dieron un fuerte impulso con el fin político de vencer al bloque soviético y chino, y con el económico de aumentar la demanda agregada mediante el "desarrollo estabilizador" de la producción, los servicios y el consumo, nacionales, públicos y sociales.

Las mediaciones destruidas y en proceso de destrucción por el neoliberalismo y la "globalización" contribuyeron a debilitar y acabar con distintos proyectos de las fuerzas emancipadoras. Muchas de éstas pensaban lograr el socialismo y la democracia a través de reformas. Sus partidarios defendían ideologías y programas cuya efectividad se comprobaba con el "Estado social" y el "desarrollista". Sus partidarios pensaban que por ese camino podían alcanzar lo que otros seguían planteando como la revolución necesaria, al estilo del 48 del siglo XIX, o como la había planteado Lenin al vincular la lucha de los trabajadores con la lucha contra el capital monopólico e imperialismo en una revolución armada concebida como parte de la revolución mundial.

Las restructuraciones y refuncionalizaciones impuestas por las fuerzas hoy dominantes fueron limitando la política de partidos electorales y parlamentarios hasta suplantar la política de reformas con la de contrarreformas llamadas "reformas", y la guerra de contrainsurgencia con la guerra de recolonización, llamada de globalización.

Mientras gran número de las fuerzas progresistas continuaron en la lucha legal y parlamentaria, buen número de los movimientos opositores optaron por la vía armada. En todo caso la acumulación de fuerzas electorales por los partidos logró subsistir hasta hoy, y predominar en las corrientes socialistas y comunistas, y lo hizo y sigue haciendo cuando cada vez están más privadas de sus programas y doctrinas y no defienden ninguno mínimamente coherente en las palabras y los hechos.

Los antecedentes y evolución de este proceso son conocidos. La revolución de principios del siglo XX no estalló en los países hegemónicos del mundo capitalista y llegó cuando la mayoría de los partidos comunistas, en general los prosoviéticos, decidieron luchar como partidos políticos con dos objetivos: el de acumulación de fuerzas y el de incrementar la solidaridad con los países del bloque soviético. En esas circunstancias, las corporaciones y complejos combinaron cada vez más la "inmediación violenta" con la mediación y mediatización política de sus enemigos de la guerra fría. Durante décadas permitieron o se vieron obligados a permitir el "desarrollo estabilizador", junto con la descolonización formal de parte de África, Medio Oriente y los países árabes. Así actuaron hasta que, desde los años sesenta, se inició la gran crisis recurrente y sistémica que una y otra vez dan por superada, lo que en los hechos revela ser del todo falso.

En el curso de la prolongada crisis la posición hegemónica de las corporaciones consistió en abandonar las políticas "anticíclicas" del Estado social y en pasar al "adelgazamiento", desmantelamiento, refuncionalización y recolonización del propio Estado metropolitano y de los estados periféricos.

El capital corporativo impuso políticas financieras, políticas militares, ideológicas, económicas, sociales, educativas, culturales, ecológicas, así como empresariales de dominación y apropiación de estados y mercados. Combinó y perfeccionó las viejas armas combinadas de la represión y la corrupción y dio un salto en sus organizaciones monopolistas para su integración en complejos militares-empresariales-políticos y mediáticos. Buscando dar la máxima efectividad posible a sus megaorganizaciones, recurrió a las nuevas técnicas y ciencias electrónicas, digitales, cibernéticas, altamente funcionales a la organización de sus políticas de expansión "global".

La magna organización mundial del capital corporativo y de los complejos empresariales militares les permitió dominar a un mundo que paradójicamente se volvió cada vez más irracional en el inmenso entorno o contexto en que opera, efecto llamado "lateral" en un mundo al que sus expertos consideran siempre como "externalidades", las que en el mejor de los casos sólo se analizan para mejor desarmarlas, dominarlas y explotarlas.

Con la gran crisis de las mediaciones del Estado anterior, los partidos políticos dejaron de distinguirse claramente en programas y políticas, y todos o casi todos actuaron al mismo son. El "menosmalismo", como lógica política hegemónica, se impuso en situaciones cada vez peores. Y con la restauración del capitalismo, tanto en el bloque soviético como en el chino las teorías de la revolución y –también– las de la "acumulación de fuerzas" comunistas, socialistas y socialdemócratas se llegaron a olvidar completamente. Se impuso la lógica de "juntar fuerzas a como dé lugar", de limitarse a ganar votos con cuanto partido se pudiera y de reclutar ciudadanos con la meta de lograr puestos de "representación popular", que cada vez fueron menos "representativos" y llegaron a ser nada populares.

Semejante lógica y sus beneficiarios dominaron la subcultura de la inmensa mayoría de "la clase política". A esa lógica se aferraron también quienes venían del nacionalismo revolucionario y ya lo habían abandonado con el desarrollismo, así como la mayoría de la nueva izquierda del 68 que los había enjuiciado y que al madurar y podrirse se comportaría como ellos, en triste transformación.

Hoy tenemos, en primer término, que darnos cuenta de que tres grandes corrientes del pensamiento revolucionario, que querían lograr la democracia y el socialismo mediante la revolución, han sido prácticamente anuladas. Muchos de sus integrantes muestran no sólo cierta incapacidad crítica para organizar un proceso de acumulación de fuerzas contra el capitalismo corporativo, lo que se confirma leyendo y oyendo sus programas, sus discursos, sus discusiones, sus enfados. Muchos descendientes de la antigua y de la nueva izquierda, en una inmensa mayoría, ya ni siquiera plantean una política contra el neoliberalismo.

Ante semejante crisis de la autollamada izquierda surge un nuevo movimiento que cambia la geometría política, y que, en México y el mundo, encabezan los zapatistas al enarbolar la bandera de la soberanía nacional, el rojo y negro de la lucha internacional, y las metas emancipadoras que ellos redefinen tanto en las palabras como en los hechos, al clamor de "libertad, democracia, justicia". Para aclarar su posición, la geometría política de los zapatistas ya no sólo tiene centro, derecha e izquierda, sino abajo y arriba. Con ella quieren indicar que están a la izquierda con los de abajo. Pero, además, su geometría no es sólo bidimensional. En la práctica es una geometría móvil con redes y entramados de colectividades y colectivos presentes y a distancia, unos descentralizados y autónomos; otros –como el ejército defensivo, integrado alternativamente, por todos los "comuneros"–, con facultades autónomas para ciertas acciones que se les señalan y que pueblo y ejército respetan con una gran disciplina, y con conciencia de que son el pueblo del ejército y que con su ejército-como comunidad se protege de las invasiones, inundaciones, quemas, crímenes y despojos de que sin éste como fuerza defensiva sería fácil víctima.

Las redes de colectivos y colectividades no sólo son redes de comunicación, sino de acción y también de información y diálogo. La mayoría de ellas está entregada a la cooperación para la producción, para la distribución, para los servicios de alimentación, salud, educación, construcción de infraestructuras y viviendas, cultura.

En esas redes los conceptos se definen con actos y también con palabras, lo que fortalece a unas y otras. En palabras y actos aparece la "otra democracia, muy otra", la otra justicia muy otra, la libertad practicada con el saber de los pueblos que hoy combinan las técnicas digitales y cibernéticas con las tradicionales. El proyecto está muy lejos de ser "primitivo" o "aldeano": es solidario, patriótico y humano. Nace en un momento histórico en que el gran capital ha ampliado "lo no negociable", esa expresión que de hecho expresa la dictadura del capital y en ésta su objetivo invariable de recolonizar el mundo, con la combinación de políticas de represión, corrupción y enajenación mental, sentimental y volitiva. El complejo y tecnocrático proyecto está provocando esa otra crisis de dominación y acumulación en que el mundo vive, y a la que los expertos y sus superiores responden con proyectos de espectro amplio de corrupción y represión, de confusión y terror, que perfeccionan las guerras llamadas por el Pentágono de "espectro amplio".

La guerra y crisis de espectro amplio incluye mucho más que las guerras y crisis financieras y económicas. No corresponde a una crisis coyuntural que se vaya a resolver en uno o dos años, como dicen muchos gobernantes –que constantemente se están equivocando–. Enfrenta y vive una crisis que no es cíclica, no es de corta duración, ni siquiera de "larga duración". Es una crisis del modo de dominación y acumulación llamado capitalista, movido por la maximización de utilidades y la minimización de riesgos. Y aun es más: es una crisis de civilización que con las ciudades mercantiles, usureras e industriales, desde el siglo XIV empezó a construir una sociedad, una economía, una política, una cultura, una ecología y una ciencia que hoy están en un estado de crisis tan desastrosa para la humanidad y para ellos mismos que hasta se enceguecen ante los horrores que causan y ante los peligros que corren por su sevicia y su codicia desenfrenadas, los que con un improvisado fanatismo atribuyen a un orden darwinista y hasta divino muy parecido al racismo genocida de los nazis, pero mucho más "sofisticado" con su inclusión de "negros", "latinos" y "mahometanos" en el gobierno de las televisiones y acciones de exterminio que presenta a esos pueblos como fanáticos, débiles mentales, corrompidos y terroristas.

No ver lo que ocurre ni entender que sus causas se hallan en el actual modo de dominación y acumulación es el más grave yerro de las ciencias hegemónicas. La contribución a la inadvertencia del mundo realmente existente y sus causas no sólo se da en la en econometría y en las ciencias de la "opción racional" –disciplinas dedicadas a maximizar las utilidades y minimizar los riesgos del capital corporativo–, sino en todas las ciencias de la materia, de la vida y de la humanidad que ocultan y se ocultan las hazañas que sus superiores realizan bajo nuevas y viejas formas de depredación, de ocupación de territorios, de violación de derechos nacionales e internacionales, naturales y humanos, sino en las formas de que se sirven para ocultar la irracionalidad de un sistema que hace sufrir –sin la menor duda– a la inmensa mayoría de la humanidad y que amenaza la existencia de toda la humanidad. De que hechos y efectos están comprobados no hay duda, como no la hay tampoco de sus causas. Ambos se ocultan sistemáticamente.

En realidad vivimos una crisis que no siempre alcanzamos a entender porque es la crisis de una era y el nacimiento de otra. En nuestra práctica de la teoría no teníamos los elementos mínimos para pensar en el futuro de una historia mundial que nos llevó a la restauración del capitalismo. El error fue gravísimo para muchos de nosotros. Nunca penamos que esfuerzos como los de Lenin y Mao iban a acabar en el desastre en que han acabado, ni que el heroico pueblo de Vietnam iba a terminar donde terminó.

Si, por otra parte, vemos este desenlace de evoluciones y revoluciones como enseñanzas, advertimos que por fortuna hay nuevas formas de plantear los problemas y las alternativas para construir un mundo que deje de ser injusto y autodestructivo. Estas nuevas formas, en sus manifestaciones más positivas y creadoras, guardan memoria de sus experiencias anteriores de emancipación; de las que tuvieron éxito y deben impulsarse y de las que implicaron fracasos que hoy se pueden evitar. También enfrentan nuevos y crueles asedios y despojos de corporaciones y complejos. Si son millones los que sufren la ofensiva de la globalización depredadora, privatizadora, y desnacionalizadora, también se cuentan así los nuevos movimientos de resistencia de campesinos, trabajadores, empleados y pueblos. Muchos enfrentan las políticas de despojo de tierras de labor y recursos naturales, de pérdida de derechos laborales, sociales, políticos, educativos y culturales, o de territorios enteros desertificados, deforestados o invadidos por las compañías y sus fuerzas de choque paramilitares, criminales y policiales. Todos, en mayor o menor medida, sufren las políticas de "descrecimiento" del consumo, de "descrecimiento" que deja sin empleo, sin techo y sin pan a un número creciente de los "sectores medios" y "bajos". Muchos son víctimas de la caída de la producción nacional y social a que dieron y dan traste corporaciones y complejos con las nuevas políticas de descrecimiento industrial y tecnológico social y nacional, y con la cesión obligada, negociada y corrompida de recursos y mercados a las grandes empresas y sus asociados y subrogados que se encargan de enganchar a los miserables, depauperados, despojados, desplazados, desempleados, desaparecidos, secuestrados, migrantes, sin papeles, sobrevivientes, a los que "levantan" y venden o emplean como esclavos, asalariados de "sudaderos" y prostíbulos listos para ser eliminados y enterrados en fosas comunes cuando ya no pueden o no quieren servir. Si semejantes atropellos generan mundos de terror global, también van generando –en medio del dolor que se alcanza a resistir y de la superación del miedo, que se llama rabia y valor, o coraje– nuevas respuestas que por encima de las tradicionales o meramente críticas no sólo están creando formas de lucha mucho más efectivas para resistir, sino formas de resistencia y de organización más efectivas para construir y preservar la libertad, la justicia, la democracia, la autonomía, la independencia, la fraternidad con los semejantes y con los diferentes, en religión o ideología, en cultura, nacionalidad o etnia.

Entre los nuevos movimientos destacan los de las comunidades que han enfrentado durante siglos las políticas de colonización y hoy enfrentan las de privatización como recolonización. A esos movimientos que vienen desde muy muy abajo se añaden los de esa nueva categoría política y revolucionaria que es la juventud.

Las luchas de la juventud sin educación, sin empleo y sin futuro, más temprano que tarde descubren su inmenso peso cuando articulan sus luchas estudiantiles y juveniles con las demás fuerzas emancipadoras y con metas y programas mínimos de organizaciones en red y de colectivos y colectividades.

Los nuevos movimientos emancipadores se distinguen también porque en muchos de ellos están mezclados quienes poseen distintos niveles de educación y distintas experiencias de lucha. Es de ver y no creer cómo combinan y enriquecen sus conocimientos y experiencias para alcanzar objetivos comunes.

Entre esos nuevos movimientos –a escala mundial– destaca el que tiene su origen en una región del mundo que está en el sureste mexicano y que ocupan los antiguos pueblos mayas. En esa región del mundo nació, a fines del siglo XX, un proyecto universal que, desde el principio, fue un proyecto que en la diversidad encontró la unidad, y en la variedad los objetivos comunes de la emancipación humana. El movimiento no se planteó una nueva política asistencial, indianista o indigenista. En el curso de su gestación se fue planteando cada vez más un proyecto dispuesto a defender su transición pacífica para organizar, en el propio movimiento, la sociedad a que sus habitantes aspiraban, y una política mínima de la resistencia para vivir, para defender el territorio, la tierra, el agua, el bosque y la vida, sin limitarse a un concepto aldeano, ni sólo maya ni sólo nacional, y reclamando los derechos a la autonomía de sus comunidades al tiempo que se organiza en éstas el poder de decisión de sus pueblos, que son los que mandan a quienes de entre ellos comisionan o son comisionados en tareas determinadas, sin abandonar todo el tiempo o para siempre las tareas agrícolas, artesanales o caseras, sino volviendo a ellas cada vez que su comisión termina o en el tiempo que la comisión lo permite.

Según el último comunicado, los compañeros y hermanos zapatistas han logrado –en medio de asedios– que en su territorio los niños tengan escuela, los enfermos medicina y hospital, y todos sus habitantes, lo mínimo necesario para vivir. Han logrado que en su territorio no haya narcotráfico ni alcoholismo, ni esa inseguridad genocida que con la corrupción individual y colectiva ataca aquí y allá en el resto del país y el mundo.

En los hechos, los zapatistas confirman que el suyo es un nuevo proyecto de emancipación, construida, que no sólo difiere de movimientos anteriores, como el de Lenin o el de Mao, sino también de otros, como la mayoría de las guerrillas de los años sesenta y setenta.

El gigantesco y modesto éxito de "los pequeños entre los pequeños" induce a pensar a un nivel mundial en la historia reciente de los éxitos y fracasos de la transición a lo que hoy llamamos "otro mundo posible". Al caer el inmenso bloque soviético y chino y restaurarse en esos países el capitalismo con sus contradicciones estatales, empresariales, mercantiles, sociales y ecológicas, una pequeña isla llamada Cuba, que tenía 7 millones de habitantes al empezar su revolución, está allí entera, luchando por el socialismo y la libertad. Podemos pensar que la resistencia de Cuba es un milagro, pero si nos limitamos a un análisis político, tenemos que preguntarnos qué ocurrió en esa pequeña isla, que sigue resistiendo a la potencia imperialista más poderosa y agresiva del mundo.

Debe haber algo. Por más que han sufrido en su contra las campañas más espantosas, padecido un cruel bloqueo, que ya dura más de medio siglo, y enfrentando cuanto tipo de intervenciones legales y criminales existe en la historia del colonialismo, este "algo" que hay en Cuba muestra ser una mezcla de la enorme cultura de la lucha por la independencia y de la lucha de clases, pero de "otra lucha por la independencia" y "otra lucha de clases"… Ya Toussant L’Ouverture, y su hazaña de los esclavos insurgentes en Haití, demostró, en medio de la tragedia, que el esclavo que se libera en un país colonial no se libera, pues siempre vienen los ejércitos de los napoleones a acabar con el proyecto liberador del esclavo.

El mismo problema se plantea a otra escala, no sólo en las comunidades de origen indígena de la primera conquista, sino en las comunidades nacionales: el problema de combinar las luchas de las comunidades por la autonomía con las luchas por la independencia de las naciones. Pues ni unas ni otras se liberan si no se juntan.

En el caso de Cuba, la solución aparece en la conjunción muy seria y profunda de Marx y de Martí. Así como los zapatistas toman la palabra y el concepto de dignidad como forma de enfrentarse a la dictadura del poder, así los cubanos dan a la moral un sentido político de organización de la resistencia y de moral de lucha que integra la articulación, cooperación, solidaridad, fraternidad o de hermandad practicadas, que no se queda en un decir, que no se queda en la moralina de la que hablaba Benedetti, sino que se vuelve una realidad capaz de enfrentar sus propias contradicciones y las que activa el enemigo.

La gente que en política no tiene esta práctica de la moral cree que todo esto son tonteras, o que nada más estamos hablando. Pero ahí está una realidad que no podemos ignorar… La moral de la lucha por la independencia organizada con la lucha de clases y con la lucha por el socialismo y la libertad. Y, volviendo a nuestro tema y su situación actual, advertimos cómo al abrirse y articularse a la diversidad del mundo y de México, como lo acaba de hacer el movimiento zapatista, tenemos que plantearnos el problema de las resistencias frente a la nueva ofensiva de cooptación, corrupción e intimidación de las corporaciones y complejos y de sus asociados y subordinados. Si éstos durante un tiempo privilegiarán el diálogo para la cooptación, no por sus dulces voces dejarán de tener escondido un gran garrote, como dijo aquél. Mantener la dignidad con la capacidad de diálogo y la firmeza con la capacidad de lucha emancipadora será crucial.

Por las experiencias anteriores vamos también a confirmar que, aparte de las características de recolonización del mundo que muestra el capitalismo, su crisis va acompañada de una crisis de la moneda, del salario, del crédito y del modo de acumulación. Con eso no quiero decir que vaya a otro modo de acumulación, o que se va a repetir lo que ocurrió en crisis anteriores, sino muestra una y otra vez su tendencia a las políticas de depredación, depauperación, privatización, desnacionalización, que por sentido común enajenado están llevando a los "ejecutivos" de corporaciones y a los "ejecutivos de gobiernos" a posiciones cada vez más agresivas, corruptoras, privatizadoras y desreguladoras...

En crisis anteriores también existió una combinación de los modos de acumulación depredadora con los modos de acumulación salarial. La depredación o la explotación de colonias, la ocupación de territorios y países enteros se hizo en crisis anteriores. Ahora es mucho más serio que se haga porque la contradicción entre el modo de dominación y acumulación capitalista enfrenta una crisis de sus propias soluciones.

Por una parte está en crisis el proyecto del imperialismo único o dominante que durante un tiempo tuvo Estados Unidos. Ese proyecto falló –como lo ha analizado y demostrado Wallerstein– y está en crisis irreversible. Se están formando dos bloques, informes todavía, pero uno y otro manejados por aquello que Roosevelt temía mucho. El presidente Roosevelt dijo alguna vez: "Le temo más a los negocios organizados que al crimen organizado". Se quedó corto, porque ahora se juntó el negocio organizado con el crimen organizado.

Todo revela una crisis muy fuerte que no sólo se da en Estados Unidos o Europa, sino en Rusia y en China, cuya capacidad de producción es inmensa y cuya capacidad de destrucción también es fatal. En la teoría del Pentágono se habló desde los cuarentas de la guerra atómica como "guerra de destrucción mutua asegurada". No se trataba de una "doctrina" como algunos de sus "expertos" pretenden hoy era y es un hecho. Ya era un hecho entonces y es mucho peor ahora. Si se ha dejado de hablar del mismo no es porque sea menor, sino porque es peor. Hace más de medio siglo las bombas atómicas fueron superadas en su poder letal por las nucleares, y en todo este tiempo se mejoraron los sistemas de lanzamiento terrestre y extraterrestre, aéreo y marítimo, así como los mecanismos autodirigidos. Y no sólo proliferaron las bombas en tierras, cielos y mares, sino en el número de países que disponen de ellas, y en el tamaño cada vez más pequeño a que las nuevas tecnologías han contribuido.

Si la producción para una guerra nuclear supuestamente defensiva "sigue su marcha" es porque las bombas nucleares y todos los aparatos que sirven para la guerra son un negocio gigantesco, y son el motor principal de la economía de las grandes potencias. Controlar las crisis recurrentes con una guerra mundial es el imposible que no se puede hacer posible.

Hay otra crisis, la de la sociedad del conocimiento. Es la crisis del conocimiento de los rulers, de los dueños y señores de corporaciones y complejos, ya sean gerentes de las megaempresas, o jefes de gobiernos reducidos a gerentes de sus países. Todos ellos buscan que venga el capital "corporativo a salvarnos", porque dizque "va a crear empleo", cuando ya se sabe que por cada empleo que las corporaciones crean se pierden cientos entre los pequeñas y medianas empresas y hasta en los trabajos de los artesanos y vendedores de la calle. A sabiendas de eso el mentiroso argumento se usa hasta por los gobiernos que se dicen socialistas, que ponen en marcha políticas para "ser competitivos" a costa de los trabajadores y las juventudes y de los habitantes de la tierra, de los suelos y subsuelos, de las fuentes de agua y las fuentes de vida. El arte globalizado de gobernar consiste en ocultar la realidad para construir la sociedad del desconocimiento.

No sólo se da la crisis de la corrupción y la represión, de la política perfeccionada de "la zanahoria y el garrote", de las armas y la economía de guerra, sino del conjunto de la vida y del proyecto humanista religioso o laico. Y es en esas circunstancias que el zapatismo, con sus comunidades y los adherentes que se suman a los de abajo y a la izquierda del mundo entero, busca deshacerse de las cadenas posmodernas del capital monopólico y sus panegiristas.

En el nuevo encuentro con México y el mundo tenemos que darnos cuenta de que no podemos exigir a todas las fuerzas que luchan por la libertad humana que luchen con la misma posición política que tenemos. Como se puede advertir en la lectura que se hizo del comunicado, hay elementos particulares en este país que no se dan en otros países y otros que sí se dan.

Dentro de la gama de la resistencia universal vemos cómo la más avanzada es Cuba que, más que la última revolución marxista, es la primera del nuevo tipo, en la que… si el proceso se inicia desde arriba y a la izquierda, crea la lógica revolucionaria de que el Estado y quienes lo construyen tienen un papel pedagógico muy significativo para que todo el pueblo sepa lo que saben las vanguardias y para que estas aprendan lo que saben sus pueblos. Nunca debemos olvidarlo: si en 1959 había unos cientos de seres humanos que sabían de todos estos problemas, ahora son millones de cubanos los que saben de todos estos problemas, y eso no es cualquier cosa.

A partir de un movimiento emancipador, indudable en la importancia que da a la construcción del poder del pueblo trabajador, podemos ver a otros países, como el nuestro, y ver lo que de particular y general hay en otros movimientos. El EZLN, primero se levantó en armas y tomó varias ciudades; después aceptó dialogar. Antes de los diálogos de San Andrés tomó una medida extraordinaria –que en gran parte se debe a don Samuel Ruiz– quien contribuyó a que se suspendiera el fuego en una guerra que apenas estaba por empezar. Ese hecho fue en verdad extraordinario y en él, y siempre, el EZLN mostró su vocación de paz.

Es lo más raro en la historia de la humanidad que dos ejércitos que están a punto de iniciar una guerra firmen un pacto de no agresión y digan "vamos a hablar". Vinieron los diálogos de Catedral primero. Después los diálogos en el ejido de San Miguel. Después los diálogos de San Andrés. Hubo un momento en que se aceptó la lucha en el terreno de la paz. Pero, ¿qué pasó con esa lucha? La traicionaron todos los partidos y también la traicionó el gobierno.

Entonces el EZLN dijo "ahora nos encerramos", pero nunca su proyecto fue nada más luchar abajo y a la izquierda. No, si podemos luchar arriba, también vamos a luchar arriba. El problema es mantener los principios fundamentales de la dignidad y la autonomía, de la democracia como gobierno del pueblo con el pueblo y sus luchas por la justicia y libertad, y de mantener, con esos principios, una gran disciplina como la que mostraron los zapatistas en el desfile organizado y desarmado que hicieron como una nueva carta de presentación de su vocación de paz. El orden impecable que mostraron el 2l de diciembre confirmó una diferencia fundamental con la manifestación de los jóvenes estudiantes, en cuyas filas se pudieron meter los tradicionales agentes provocadores. En estas filas no se podía meter ni un insecto provocador.

Los cambios que se dan en los movimientos de que es pionero el EZLN no provienen de posiciones teóricas o emocionales, sino de teorías experimentadas y de experiencias pensadas. En este momento histórico confirman la posibilidad de definir la lucha como un proyecto de democracia organizada, de autonomía organizada, de libertad que fortalece y cuida la organización del pensamiento, de la dignidad y de la voluntad colectiva y combativa, y en que todos los actores cumplen con su palabras.

En un proceso semejante y distinto de los nuevos movimientos de liberación se encuentran otros países que están en la resistencia frente al proyecto colonizador de las corporaciones y los complejos. Entre ellos, a la cabeza, está Venezuela –puedo equivocarme–; también se encuentra Bolivia –con más contradicciones y dificultades–, y quizás Ecuador. Pero hay otros que están resistiendo, como Uruguay, con la gran fuerza de una democracia muy vinculada a la cultura socialista y marxista. Se encuentran también quienes en Argentina de pronto se enfrentan a la toma de las islas Malvinas por el imperio británico, y no sólo se enfrentan a la deuda externa, sino cancelan la deuda externa. Se trata de resistencias nuevas en las que no estamos insertos, pero que tenemos que respetar y alentar para el triunfo sobre sus contradicciones internas y externas con la formación de un Estado-pueblo en que se organicen, hasta tener la inmensa mayoría, la fuerza de la independencia de los trabajadores, de las comunidades y de la juventud, todos listos a triunfar sobre la corrupción y la intimidación.

Tenemos que aprender a acercarnos a un mundo que es diverso, que es distinto, pero que tiene problemas parecidos y que puede luchar de maneras diferentes. También tenemos que seguir superando nociones como la del poder en abstracto, y pensar que si el poder es nuestro, lo vamos a hacer muy distinto de quienes lo tienen. Por eso es que el subcomandante habla, con esa capacidad de expresión que domina, de "otra democracia muy otra". Vamos a hacer un muy otro poder. "Muy otro" no tiene nada que ver con el poder de las corporaciones y el poder del crimen organizado, o con el poder de los paramilitares y con el que le da la "subrogación" de trabajadores a las corporaciones… Es otro poder: el poder del mundo moral y combativo...

No podría detenerme sin decirles lo agradecido que estoy con los compañeros de esta universidad magnífica, y sin pedirles que estudiemos mucho más a fondo el pensamiento de los zapatistas como un pensamiento que viene de la experiencia universal del ser humano y de la experiencia que ellos, como descendientes de los pueblos mayas y de las rebeliones universales han tenido y tienen en su lucha por la democracia, por la justicia y la libertad.

jueves, 24 de enero de 2013

PATRIA BOLIVARIANA (1958) El 23 de enero: triunfo, caída y continuidad revolucionaria




Por Freddy J. Melo

I                                                                                                                                                       

El 23 de enero es un punto descollante en la continuidad de nuestro proceso histórico. Acción multitudinaria, unidad cívico-militar, extinción de una dictadura cerril y proimperialista (aunque nimbada con ciertos contradictorios arrestos de nacionalismo), marcan el carácter de un hecho que no por traicionado deja de merecer el reconocimiento de la mayoría de los venezolanos. Fue culminación  de un conflicto prolongado, liderado por revolucionarios y demócratas y cuyo desenlace sobrevino al ritmo de los clarines unitarios. Su celebración corresponde legítimamente al pueblo, a los luchadores que se mantienen consecuentes y a los nuevos revolucionarios, gracias a su sentido de la historia; jamás a quienes arriaron las banderas, enfangaron las esperanzas que hicieron aparecer esa acción como el alba de una nueva Venezuela y desembocaron en el cuadragenio vergonzoso, en el que todo principio fue perseguido, muerto y desaparecido –igual que buena parte de quienes enfrentaron la traición– y donde, válganos la remembranza de Cervantes, toda inmoralidad tuvo su asiento.

Quienes en aquella época nos arrimamos imberbes al fragor de la política recordamos vívidamente los hechos y sus antecedentes inmediatos.  Acciondemocratistas (para la fecha un título digno, amparado en el supuesto, que a tantos nos cautivó, de una “revolución popular, antifeudal y antimperialista”), comunistas, independientes progresistas y, en menor escala, urredistas y copeyanos, organizaron la lucha de casi diez años. Muchas y muchos quedaron en el camino, víctimas de la siniestra policía represiva que tenía cordones umbilicales con el Norte. Por eso, cuando quienes capitalizaron la victoria se voltearon y convirtieron en servidores de la oligarquía y el imperio, cuando del seno de los torturados de la dictadura surgieron los torturadores de la democracia (los cuales inaugurarían aquí la figura del desaparecido, aquí y no en ninguna de las satrapías que entonces asolaban el continente), los luchadores dignos se aprestaron a organizar los nuevos combates.


La contienda, frontal y terrible, intensificó su carácter de lid patriótica contra la antipatria. Pero errores de mucha monta, el principal una acción armada postiza, sin lazos orgánicos con el pueblo, que no la comprendía cabalmente, ocasionaron la derrota de los patriotas y con ella la desunión y la deserción de algunos, que tenían las convicciones en la piel. La dominación imperialista-oligárquica se fue afianzando, el país se sumió en somnolencia y toda esperanza parecía perdida. Mas la procesión andaba por dentro, en las barriadas populares y en las insospechables guarniciones castrenses, y de ese modo, en dos febreros que lucieron sorprendentes o inesperados, el pueblo estalló en los relámpagos trágicos del caracazo y se desencadenó la rebelión militar. Se produjo con ello el reencuentro entre el pueblo civil y su porción armada, de nuevo imbuida en el espíritu del Libertador, y el encuentro entre el pueblo como un todo y su líder, tremolante de las banderas del caraqueño inmortal. La Revolución Bolivariana había comenzado.

Vemos así el hilo que une al ahora cincuentón 23 de enero con la sacudida político-social que está transformando a Venezuela. El mismo hilo que arranca de la resistencia indígena encarnada en la figura de Guaicaipuro y enlaza el curso de nuestra historia: oprimidos versus opresores, pueblo versus oligarcas, nación versus imperio. Siempre un enemigo externo fundamental: el coloniaje hispano tricentenario, la influencia y los zarpazos imperiales anglo-franco-germano-holandeses y el imperialismo estadounidense multiavasallador, que nos arrebató el siglo XX; éste con mucho el más perverso, pero también será el último.


II                                                                                      

La conmemoración quincuagenaria del 23 de enero de 1958 dejó ver, desde la acera de la derecha, como es lógico, pero también desde ciertos sectores ligados al proceso bolivariano –lo cual sólo es comprensible como expresión lamentable de ausencia de conocimiento–, una serie de inexactitudes o falsedades que oscurecen la realidad de aquel estelar suceso y sirven a los intereses reaccionarios. La falsedad mayor, cantada en hosannas de prensa, radio y televisión, fue la de que estábamos  celebrando “cincuenta años de democracia”.

El 23 de enero fue toda una epopeya de pueblo global, armado y civil, culminatoria de una lucha heroica sostenida a lo largo de casi una década. Por ello es preciso reconocer y valorar tanto la fecha en sí como la prolongada acción de resistencia que la produjo. Mas al lado del resultado concreto e inmediato, y luminoso –el derribo de una dictadura criminal y servil a los intereses imperialistas del Norte–, debemos examinar con exactitud su fase oscura, que en este caso es trágicamente visible. La luz duró solamente doce meses, durante los cuales Venezuela fue probablemente el país más libre del mundo. Las multitudes eran dueñas de la calle, rechazaban todo intento de recurrencia dictatorial y expresaban una alegría que tenía la medida de sus esperanzas. Pero un año más tarde comenzó a diluirse el velo de las ilusiones y revelarse el rostro a lo Dorian Grey de una de las mayores frustraciones populares de nuestra historia, la tercera, a mi juicio, luego de las de la Independencia y la Federación.

La dictadura perezjimenista fue impuesta por el imperialismo norteamericano porque en esos momentos de desencadenamiento de la “guerra fría” prefería tener el “patio trasero” bien seguro y buscó sembrar de sargentones sanguinarios el Continente. Las débiles democracias, por muy serviles que fueran, no le daban las garantías a que aspiraba, y la del trienio 45-48, regida por AD, aunque inconfundiblemente anticomunista, había puesto las multitudes en escena con el voto a los analfabetos y a los mayores de dieciocho años. Por eso se fraguó el golpe castrense, mediante el cual, en su momento de mayor auge, el de Pérez Jiménez recibiría de Washington la presea de gobierno latinoamericano ejemplar. El capitalismo dependiente conquistaba así el espacio que el país rural iba perdiendo y la burguesía subordinada se paseaba a sus anchas por Miraflores.

Pero Acción Democrática no se resignó y comenzó a desarrollar frente a la dictadura creciente la resistencia clandestina, a la cual se sumaría poco tiempo después el Partido Comunista. Ambas organizaciones lideraron una brega memorable, pero mientras los comunistas instaban a la lucha de masas, los acciondemocratistas, que rechazaban toda relación con ellos, se lanzaban a la conspiración cuartelaria, y en ese camino fueron perdiendo sus jefes y sus cuadros. La tortura y el asesinato político revivieron la época de  Juan  Vicente  Gómez.  Las  cárceles  y  los  campos  de  concentración –sufridos por los más infortunados– se llenaron de combatientes adeístas, comunistas e independientes cercanos a unos u otros, más tarde también de urredistas y al final de copeyanos.

No obstante, AD, que al lado de su anticomunismo llamaba en sus tesis políticas a una “revolución popular, antifeudal y antimperialista”, fue conquistando sectores juveniles que llegaron sin caudas de rencores ni prejuicios y progresivamente desarrollaron, junto a líderes mayores que siempre las tuvieron, posiciones cuestionadoras hacia la dirección derechista. Nace así, desde la clandestinidad, la cárcel y el exilio, la izquierda de AD, gracias a la cual este partido pudo continuar la resistencia, pero dando origen a una dualidad de dirección y de visión, a dos líneas que a partir de 1955, aproximadamente, representaban en la práctica dos partidos, siendo el nuevo el que ahora estaba en las trincheras.

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III
                                                                                                                                       
De lo dicho insisto en destacar, primero, que al conmemorarse la fecha del 23 de enero de 1958 no es dable referirse a “tantos años de democracia” como si fuera hasta el presente, por cuanto ello significa falsificar la verdad de cuatro decenios de traición y frustración; segundo, que el suceso fue resultado de una prolongada acción de resistencia contra una dictadura impuesta por el imperialismo del Norte; tercero, que hacia mediados de aquella década había en la práctica dos partidos AD: el tradicional devenido en derechista y uno de izquierda nacido al calor de los combates, sobre el cual fue recayendo, en lo fundamental junto a los comunistas, la responsabilidad de la lucha.

El gobierno perezjimenista, amparándose en las Fuerzas Armadas y mediante la coartada de un llamado “nuevo ideal nacional”, por un lado realizaba una febril actividad de construcción de obras públicas, que generaba empleo y bienes infraestructurales, producía el enriquecimiento acelerado de una ávida burguesía en desarrollo, recibía el apoyo de los amos del valle y las cúpulas eclesiales, generaba la complacencia de las cada vez más expansivas transnacionales y con ello las bendiciones de Washington, y colmaba los corruptos bolsillos del dictador y sus validos; por otro, borraba todo vestigio de estado de derecho y plenaba de obreros, campesinos, estudiantes, profesionales, comerciantes pequeños y medios y militares desafectos, hombres y mujeres, adeístas y comunistas la mayoría (y así hasta el final, negarlo es pecado de lesa verdad), las cámaras de tortura y los recintos carcelarios, incluyendo los campos de concentración de Guasina y Sacupana. El país era fiesta y dolor.

Sectores campesinos, aunque sin cambiar todavía la correlación poblacional, empezaron a rodear con los “ranchos” nacientes las grandes ciudades, en busca de la fiesta, pero ello, en las condiciones de la inmigración europea masiva que privilegiaba el dictador, sólo consiguió potenciar el desempleo de mano criolla o el trabajo precario; los programas de construcción fueron sobrepasando la capacidad financiera del Estado, el cual se vio obligado a recurrir al pago en bonos, que la burguesía colocaba en Nueva York y en Europa; los tenedores de esos bonos comenzaron a presionar a sus clientes; el gobierno tuvo algunos atrevimientos nacionalistas, sin fuelle, pero su actividad se fue inevitablemente reduciendo; la acción política clandestina va recibiendo aportes de nuevas procedencias y ganando estratos de población antes adversarios o indiferentes; el agotamiento de la dictadura se va haciendo visible, ya no sirve ni a los obreros, ni a los campesinos, ni a las capas medias, ni a las cúpulas eclesiales, ni a las élites militares menos comprometidas, ni a la burguesía, ni al imperio, que empezaba a temer la acción de los pueblos contra las dictaduras y dar pasos hacia la preferencia de dirigidas y programadas “democracias”. Para 1957 se han anudado todas las contradicciones, la crisis política es global.

La dirección del Partido Comunista traza la línea de la unidad nacional contra el focalizado enemigo Pérez Jiménez-Vallenilla-Pedro Estrada e instrumenta la Junta Patriótica, que recoge la necesidad unitaria y se convierte en dirigente del proceso final. Triunfo de pueblo civil y pueblo armado. Fue un brillante acierto táctico, pero carente de proyección estratégica. ¿Después de Pérez Jiménez, qué? La pregunta ni se formuló ni se respondió, tácitamente se dio como buena una simple democracia formal. La visión “etapista” cerró el camino. El pueblo y los revolucionarios en la calle, celebrando, y el poder o una parte de él sin mano firme que lo asiera, pero los burgueses metiéndose en Miraflores para recuperarlo y asegurarlo.

Como expresó el Dr. Edgar Sanabria, el pueblo sembró y la burguesía cosechó. La “unidad del Country Club y La Charneca” –así se decía, con incauto olvido de la lucha de clases– sirvió a la postre para que el primero se tragara a la segunda, comenzando con la eliminación de la Junta Patriótica mediante el truco de ampliarla. Y luego, en lugar de prohijar una reforma agraria que ganara al campesinado, todavía con gran peso poblacional, se dio el espaldarazo a unas elecciones inmediatas, lo cual significaba abrir las puertas a Rómulo Betancourt, ya en cuerpo y alma entregado al imperio. Vino a “aislar y segregar” a los revolucionarios y supo hacer a fuego y sangre esa tarea (“disparar primero y averiguar después” – “las calles son de la policía”). Lo cual costó al país, tras un año de democracia real, cuarenta de tragedia e ignominia.

 No obstante, el hilo histórico roto por la traición se anudaría de nuevo, luego de otros muchos combates y derrotas, en el amanecer de la Revolución Bolivariana.

miércoles, 23 de enero de 2013

Hay que unir todas las Mareas en un tsunami contra los recortes



por Mar


Declaración de Izquierda Anticapitalista. Enero 2013

La situación económica y política en el Estado español continúa deteriorándose a pasos agigantados. En este contexto, siguiendo las indicaciones de la Troika formada por Bruselas, el BCE y el FMI, el PP ha lanzado un ataque brutal contra los servicios públicos de sanidad y de enseñanza. Tanto uno como otro, de tener éxito, pueden significar un retroceso a la época franquista y una pérdida gigantesca de derechos, así como una casi completa indefensión sanitaria y educativa para la mayor parte de la población del Estado.

Los ataques repetidos del PP a los derechos sociales y políticos de la gente trabajadora están provocando una erosión de la base social de este partido, que día a día pierde apoyos, hallándose ya lejos de los que tenía cuando triunfó en las elecciones generales del 2011. El nuevo y sonado escándalo de corrupción en torno al antiguo tesorero Luís Bárcenas, que repartía sobres de dinero negro entre los cargos directivos del PP y con una cuenta en Suiza de 22 millones de euros, puede ser un golpe muy duro para la organización. El PSOE, incapaz de encontrar una estrategia alternativa a la que ha venido desarrollando durante todos estos años, permanece estancado a escala estatal y sufriendo nuevas derrotas históricas en los comicios autonómicos. Izquierda Unida, aunque crece electoralmente, continúa presa de su cultura institucionalista, como demuestra su participación con el PSOE en el gobierno de Andalucía. La emergencia de la Alternativa Galega de Esquerdas y, sobre todo, de la CUP en las elecciones catalanas, significan avances, aunque la ausencia de una alternativa política anticapitalista con audiencia de masas sigue pesando como una losa en el escenario político del Estado español.

Tras la Huelga General del 14N, se ha producido una nueva parálisis en la iniciativa de los sindicatos mayoritarios CCOO y UGT. Ahora el epicentro de las luchas ha pasado a la Comunidad de Madrid, donde la Marea Blanca continúa batallando contra la privatización de la sanidad, tras la aprobación el 27 de diciembre pasado, por parte del PP, de los instrumentos legales que la permiten. El desenlace de esta lucha será de capital importancia para el futuro de la sanidad pública aunque igualmente para el desarrollo de la lucha general contra la crisis. Pero también están en marcha convocatorias como la de estudiantes para el 5, 6 y 7 de febrero, la jornada “contra el genocidio financiero” de la PAH el 16 de febrero o el “tsunami” de la Marea Ciudadana contra los recortes del 23F.

Para hacer frente a la crisis e imponer una salida favorable a la clase trabajadora y a la ciudadanía resulta imprescindible coordinar todos los movimientos en lucha y dotarlos de una agenda conjunta de movilización a medio y a largo plazo con el fin de conseguir objetivos claros y precisos de salida a ésta. En este sentido, la iniciativa de “Marea Ciudadana”, surgida recientemente, puede ser un germen de espacio de coordinación y de creación de agenda común para los movimientos. Hay que unir todas las Mareas en un tsunami contra los recortes que los sepulte definitivamente bajo sus olas.

Mientras avanzamos hacia el precipicio, el PP ataca con saña la sanidad y la educación públicas

La situación del desempleo avanza hacia el precipicio. Se prevé que la próxima Encuesta de Población Activa de finales de enero dé ya una cifra del 26% de población en situación de paro y la misma CEOE vaticina un 26,6% para el 2013; sigue produciéndose una destrucción masiva de tejido industrial, los salarios se reducen aun más, la precariedad aumenta, los precios- incluyendo los de productos y servicios básicos -suben, los cierres de empresas y EREs son el pan de cada día; el año 2012 ha significado un nuevo récord-según los datos oficiales publicados en diciembre pasado por el Consejo General del Poder Judicial -en el número de desahucios ejecutados. Los efectos de la aplicación de la Reforma Laboral del PP han sido brutales y han acelerado los procesos descritos de manera notoria.

En este contexto de verdadero apocalipsis económico, el PP- guiado por la Comisión Europea, el BCE y el FMI y siguiendo también a pies juntillas los dictados de la FAES de Aznar -ha lanzado nuevos y terribles ataques contra la sanidad y la educación públicas. El 27 de diciembre pasado, el PP de Madrid aprobó- pese a las masivas protestas de personal sanitario y usuarias y dentro de la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos del 2013 -las herramientas legales para ceder la gestión sanitaria a las empresas privadas. En el caso de que el PP consiguiera llevar adelante lo formal y legalmente aprobado, ello supondría que aproximadamente un tercio de la población madrileña fuera atendida por hospitales privados y que la sanidad pública quedara estructurada para propiciar las ganancias de las empresas del ramo, como Capio, Sanitas, etc., generando la indefensión sanitaria de una parte importante de la ciudadanía madrileña. Resulta obvio que Madrid es un laboratorio y experiencia piloto que señalará el camino a seguir en la mayor parte de administraciones autonómicas.

La LOMCE del ministro Wert supone un retroceso de la enseñanza pública no universitaria a la época franquista: segregación del alumnado desde tempranas edades, control rígido de los contenidos académicos mediante imposición de pruebas externas de evaluación, concepción arcaica de los currículos y metodologías de enseñanza, pérdida de competencias de los consejos escolares a manos de directores controlados por la administración, constitución de centros en los que se producirán segregaciones masivas por tipología del alumnado, admisión del profesorado conforme a los criterios de dirección y de la administración, reducción de derechos laborales y de seguridad en el puesto de trabajo de los docentes... Todo lo anterior se añadirá a los efectos ya producidos por las disminuciones de plantillas de profesorado, aumentos de ratios escolares, freno en el mantenimiento de las infraestructuras y dotación de nuevas, que se han ido imponiendo a través de sucesivas modificaciones legislativas tanto centrales como autonómicas. De esta forma la enseñanza pública puede quedar reducida a una mínima expresión y adaptada a las necesidades de un mercado que requiere de mano de obra barata y poco cualificada.

El ataque al sistema educativo está afectando también, de manera muy grave, a las enseñanzas universitarias. La aplicación del Plan Bolonia ha supuesto ya un encarecimiento enorme de las matrículas, la desaparición de becas y ayudas para el alumnado y el pago obligatorio de las enseñanzas posteriores a las de Grado. Las plantillas de profesorado y la dotación para infraestructuras se han visto muy mermadas y las enseñanzas, en su conjunto, se orientan a satisfacer exclusivamente las necesidades de los mercados.

Pero aunque la sanidad y la educación son en estos momentos los frentes principales en los que se desarrollan los ataques del PP, estos abarcan también el conjunto de los servicios públicos o de gran importancia social: transportes, suministros de agua y energía eléctrica, recogida de basuras, asistencia social y a la dependencia, costo de los procesos legales y un largo etcétera. Los medios de comunicación públicos también están en almoneda, con la subsiguiente pérdida de puestos de trabajo y de despidos masivos.

El régimen surgido de la Transición se está viniendo abajo no sólo en lo relativo al modelo económico que ha imperado durante su vigencia, sino también en el terreno político: las instituciones, comenzando por la misma monarquía, muestran día a día la corrupción de muchos de sus integrantes y su supeditación más rastrera a los poderes económicos y financieros; la Constitución niega los derechos de las naciones integrantes del Estado y cuando es modificada los cambios tienen como objetivo satisfacer el pago de la deuda a los bancos.

En este contexto, la policía actúa brutalmente contra los distintos movimientos sociales de protesta, avanzándose día a día en la instauración de un estado represivo, una de cuyas últimas demostraciones ha sido la irrupción policial en una reunión de la PAH de Elda, en el País Valencià. Se combina la represión policial con la indefensión jurídica mediante la imposición de tasas inasumibles para la ciudadanía en los procesos judiciales.

El movimiento soberanista surgido en Catalunya tras el pasado 11 de setiembre constituye un fenómeno de capital importancia para impulsar la desintegración del actual régimen. Los intentos de CiU por capitalizar este movimiento y darle un sesgo nacionalista de derechas para así facilitar su política de recortes sufrieron un traspiés de gran magnitud en las elecciones catalanas pasadas. Aunque el futuro del soberanismo catalán está aún por definir, todo apunta a que, en esta ocasión, Catalunya se encamina de manera decidida hacia la autodeterminación y a que este proceso tendrá repercusiones importantes en el conjunto del Estado y en particular en Euskadi.

Los partidos institucionales, impotentes ante la crisis

Las políticas antisociales y de recorte de libertades del PP están pasando factura a éste partido. Junto a este factor fundamental de descrédito social, aparece ahora también el de la corrupción que, si bien no ha dejado de acechar al PP desde el caso Gürtel, se recrudece al ser desvelados los sobresueldos en dinero negro repartidos por el antiguo tesorero del partido, Luís Bárcenas. El gravísimo caso de Bárcenas se añade no sólo a la historia anterior de corrupción del PP, sino a otros casos muy recientes como el del fichaje del exconsejero de sanidad de Madrid, Juan José Güemes, por la empresa Unilabs, a una de cuyas filiales se adjudicaron laboratorios durante su mandato; la compra de un lujoso ático por 770.000 euros del actual presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González; o la campaña de desagravio y liberación de Ángel Carromero, tras su encarcelamiento en Cuba por el homicidio involuntario de los anticastristas Oswaldo Payá y Harold Cepero. La coincidencia en el tiempo del descrédito social causado por sus políticas con los escándalos de corrupción podría llegar a afectar de manera importante a la estabilidad interna del PP. En estos momentos, las encuestas ya señalan una caída de 16,5 puntos del PP desde su momento álgido cuando venció en las elecciones de noviembre del 2011.

A pesar de la erosión evidente de la base social del PP, el PSOE no consigue recuperarse. Las mismas encuestas que antes indicábamos muestran como los socialistas se mantienen en el mismo nivel de escaso apoyo social que significó su descalabro histórico en las últimas elecciones generales. El hecho tiene una explicación sencilla: además de que el recuerdo de la última época del gobierno Zapatero permanece relativamente fresco en la memoria colectiva, la sustitución de éste por Rubalcaba no ha significado ningún cambio sustancial en los enunciados políticos generales del PSOE. El Partido Socialista sigue sin tener alternativa alguna a las políticas neoliberales y de recortes que se están desarrollando y que este mismo partido inició en el 2010 y su único horizonte parece ser el del presidente francés François Hollande, cuyas timoratas propuestas alternativas iniciales se van difuminando según transcurre su mandato.

Izquierda Unida ha experimentado un ascenso de sus expectativas electorales cercano a los 8 puntos y una parte de su militancia se ha comprometido en los diferentes movimientos sociales de lucha contra la crisis. Sin embargo, este partido sigue lastrado por una cultura pactista y de integración institucional, que lo ha llevado a formar parte junto con el PSOE del gobierno andaluz o a firmar un pacto de legislatura en Asturies con los socialistas. A pesar de las tensiones que estos acuerdos ha generado dentro de IU, lo cierto es que finalmente no se ha producido ninguna rectificación al respecto. La reelección de Cayo Lara en la X Asamblea Federal se ha producido mediante la integración en la nueva dirección de las diferentes corrientes de la organización, incluyendo a destacados dirigentes de su “ala izquierda”. Este hecho parece descartar cualquier posible rompimiento de la organización por la izquierda o incluso la consolidación de alguna corriente importante de izquierdas en su seno. Así pues, aunque IU ha mejorado su situación dentro del espectro político institucional y una parte importante de su militancia participa en las diversas luchas sociales, su dirección sigue presa de una orientación cortoplacista que la encamina a ser el socio menor en gobiernos autonómicos diversos y, si salen las cuentas, incluso a escala estatal. También la organización populista de derechas UPyD se ha visto beneficiada por la pérdida de apoyos del PP y por el agravamiento de la crisis. El crecimiento de los apoyos sociales de este partido es un fenómeno complejo, porque si bien supone un rechazo de las políticas que se están desarrollando, capitaliza el descontento orientándolo hacia posiciones que no suponen una alternativa a la crisis y furibundamente españolistas.

Catalunya, Euskadi y Galiza tras sus elecciones autonómicas

Comentario aparte merece la situación existente en Catalunya, Euskadi y Galiza tras las elecciones autonómicas que han ido teniendo lugar en estas naciones. Las elecciones catalanas han significado, a pesar de su victoria, un descalabro para CiU. Este partido intentó capitalizar la marea soberanista para así poder seguir desarrollando su política de recortes, cuya dureza es igual o mayor que la correspondiente del PP. Sin embargo, fracasó de manera estrepitosa en su objetivo: en síntesis, los convergentes han retrocedido en casi ocho puntos; el PSC fue también castigado perdiendo casi cuatro; ascendió mucho- 6,7% -ERC, un poco ICV- 2,7% -y apareció en escena la alternativa de izquierdas CUP con un 3,47%; y finalmente la derecha dura y españolista, representada por PP y Ciutadans, subió también alrededor de 5 puntos aunque la mayoría de éstos- 4,17% -fueran para Ciutadans. Todo lo anterior significa un corrimiento hacia la izquierda del espectro institucional catalán, si bien acompañado de una polarización de menor envergadura en sentido contrario (votos PP y Ciutadans).

En Galiza el PP sufrió sólo un pequeño retroceso, que no llegó al 1%, en las últimas elecciones, mientras que el PSG se hundía perdiendo más de diez puntos y el BNG retrocedía también seis. Sin embargo, ha aparecido en escena la Alternativa Galega de Esquerdas (coalición de ANOVA con EU) que ha conseguido un 13,90% de los votos. En conjunto el voto de derechas ha permanecido inalterado y el de izquierdas y nacionalista se ha diversificado pero una parte notoria de él decantándose hacia la opción más radical de AGE.

En el País Vasco, el PSE sufrió otro descalabro, perdiendo más de once puntos y medio, el PNV triunfaba pero retrocediendo casi cuatro puntos en relación a los anteriores comicios autonómicos, el PP poco más de dos, mientras que una Izquierda Unida dividida en dos aumentaba en conjunto ligeramente su porcentaje anterior del 3,5% pero se quedaba sin representación. La segunda fuerza fue EH Bildu, con un 25% de los votos, aunque quedara por debajo de sus propias previsiones.

Los movimientos sociales en lucha contra la crisis

Desde que la crisis se inició se han producido ya dos Huelgas Generales de un día, apareció el 15M y después el 25S, se han desarrollado protestas sectoriales importantes en educación y en sanidad a través de las mareas verde y blanca y en la minería asturiana y han tenido lugar múltiples conflictos de carácter más local.

Tras la última Huelga General del 14N, muy exitosa en cuanto a participación en las manifestaciones y a seguimiento ciudadano, los grandes sindicatos, CCOO y UGT, han vuelto a quedar paralizados y sin plantear un plan coherente de movilizaciones y de objetivos contra la crisis. El X congreso de CCOO parece que se va a saldar sin suponer cambios sustanciales en la estrategia de esta organización, que sigue a remolque de los acontecimientos, sin plantearse un horizonte de ruptura con la política de concertación desarrollada durante decenios y dando por buenos parte de los razonamientos de la patronal y del gobierno en cuanto a la necesidad de efectuar recortes y de saldar la deuda existente. Tales concepciones hacen que cualquier pretensión de atenuar la crisis o de salir de ésta se convierta para éste sindicato en la cuadratura del círculo, porque realmente no existe alternativa posible sin una ruptura radical con las políticas de ajustes y encaminadas al pago de la deuda.

La falta de perspectiva de las direcciones de los sindicatos mayoritarios, así como las limitaciones, tanto estratégicas como de incidencia, de otras fuerzas sindicales, hace que cuando las primeras quedan paralizadas deje de producirse cualquier respuesta de conjunto a la crisis. Pero como la gravedad de los ataques es mucha y la presión para hacerles frente existe, se producen movimientos de respuesta sectoriales de bastante relevancia, aunque insuficientes.

Ahora mismo el epicentro de las luchas se sitúa en la lucha contra la privatización de la sanidad en la Comunidad de Madrid y su desenlace puede ser determinante tanto para el futuro de la sanidad pública como para la lucha general contra la crisis. Como manifestó en una declaración la Coordinadora de Hospitales y Centros Sanitarios de Madrid: “Los cambios votados todavía los tienen que aplicar. Y en eso consiste la segunda parte de esta batalla: en si lograremos o no evitar que se apliquen, e incluso en el grado de su aplicación.” Las espadas, efectivamente, siguen en pie, como se ha demostrado en las dos convocatorias del 7 y del 13 de enero, de la marea blanca madrileña.

Pero también en respuesta al intento de aprobación de la LOMCE de Wert podemos encontrarnos pronto con nuevas acciones sectoriales de importancia. De momento algunas de las convocatorias, como las manifestaciones del 9 de febrero en el País Valencià, tienen un ámbito territorial limitado, pero pueden extenderse. El sindicato de Estudiantes, sin embargo, ha lanzado una convocatoria estatal para los días 5, 6 y 7 de febrero. Para el día 16 de febrero la PAH convoca también una jornada de lucha estatal con manifestaciones “Contra el genocidio financiero”.

La Marea Ciudadana

Uno de los problemas fundamentales al que nos enfrentamos en estos momentos sigue siendo el de la dispersión y sectorialización de las luchas y de los movimientos de protesta. En este sentido la iniciativa de Marea Ciudadana contra los recortes, que realiza una primera convocatoria el próximo 23 de febrero, podría ser un buen punto de partida para hacer frente a tal dificultad. En la Marea Ciudadana participan personas de los diferentes movimientos sociales en lucha: Marea Blanca (sanidad), Marea Verde (educación), la Marea Roja (paro), PAH (hipotecas), Movimiento 15M, Coordinadora 25S. También están presentes organizaciones o agrupamientos políticos como Equo, Frente Cívico e Izquierda Anticapitalista. El reto que tiene ante sí la Marea Ciudadana, además de conseguir que su primera convocatoria del 23F sea un éxito, es poder convertirse en un ámbito de coordinación efectiva de los diferentes movimientos en lucha, para lo cual es preciso una integración organizativa de éstos y no sólo la presencia a título individual de personas luchadoras. También haría falta que las fuerzas sindicales dieran su apoyo a la iniciativa. Si lo anterior se hiciera efectivo, podría surgir una coordinadora estatal capaz de planificar un desarrollo unificado de las luchas y de darle coherencia.

Izquierda Anticapitalista es de la opinión, ya manifestada en múltiples ocasiones, de que para dar a la crisis una salida favorable a la clase trabajadora y a la ciudadanía en general, es preciso trazar un plan de acción coordinado, tanto a escala estatal como europea, para realizar una lucha a medio y a largo plazo e imponer objetivos necesarios y claves como el impago de la deuda ilegítima, la expropiación de la banca y la creación de una banca pública bajo control social, la protección y mejora de los servicios públicos, el fin de los recortes y la derogación de toda la legislación antisocial aprobada en los últimos tiempos. Haremos todo lo que esté en nuestras manos para que esto se produzca.