viernes, 8 de marzo de 2013

Cuando la Inquisición sentó a Boff en la silla de Giordano Bruno y Galileo Galilei



Martín Granovsky
Analista internacional argentino, columnista de Página/12
Adital



Durante el debate sobre el futuro de la Iglesia, el teólogo brasileño Leonardo Boff recordó que Ratzinger lo sentó en el mismo lugar que a los juzgados por la Inquisición. Página/12 le preguntó si su relato era literal. Una historia que cruza toda la transformación del Vaticano en una poderosa monarquía absoluta.


Esperó recién hasta 1992 para dejar los hábitos de monje franciscano y abandonar el monasterio donde vivía. A esa altura ya había atravesado una experiencia impactante: el 7 de septiembre de 1984, el jefe de la antigua Inquisición, hoy llamada Congregación para la Doctrina de la Fe, lo sentó en la misma sillita que ocuparon el teólogo Giordano Bruno y el astrónomo Galileo Galilei. El inquisidor era el cardenal Joseph Ratzinger, entonces mano derecha doctrinaria de Juan Pablo II y él mismo Papa desde 2005, hasta el jueves. El interrogado era el brasileño Leonardo Boff.

Boff no fue quemado vivo como Giordano ni debió pedir perdón por la fuerza como Galileo. Pero en 1985 Ratzinger lo condenó al silencio y desde entonces las jerarquías eclesiásticas le dificultaron cada vez más la chance de expresar sus ideas con libertad. Después de Iglesia, carisma y poder, el libro que lo llevó ante Ratzinger, cada nuevo trabajo encontraba obstáculos para su publicación en editoriales o revistas obligadas a pedir permiso a las autoridades de la Iglesia católica.

En los últimos días, durante el debate sobre el futuro de la Iglesia por el cimbronazo de un papa que se va, Boff recordó en su blog (al que se accede tecleando leonardoboff.com) que fue "sentado en la sillita de Giordano y Galileo”.

Leer esa frase abría la perplejidad. ¿Fue, realmente, la misma silla? ¿Era posible que el mensaje de la Santa Sede para demostrar autoridad fuese transmitido con una nitidez tan cruda?
Página/12 se lo preguntó a Boff.

Esta fue su respuesta, enviada por mail: "Fui juzgado en el edificio que queda a la izquierda de la gran plaza para quien va en dirección de la basílica (de San Pedro). Hace siglos que es sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ex Santo Oficio y ex Inquisición. Es un edificio grande, oscuro, como unos tres pisos o más. Tuve un proceso doctrinario con todos los requisitos jurídicos. Me senté donde todos los juzgados por la Inquisición fueron juzgados. Ahí se sentaron Galileo Galilei, Giordano Bruno y otros. No estoy jugando con metáforas sino con la realidad”.

Inquisidor y condenado se conocían bien. El teólogo brasileño nacido en 1938 había estudiado en Munich y Ratzinger, entonces un sacerdote de mente abierta, era conferencista.

Quizá por eso o por simple pudor –cuesta creerlo, pero en el mundo hay gente que vive sin mirarse el ombligo– Boff jamás dejó de criticar a Benedicto XVI por sus ideas y sus actos, pero no se encarnizó en términos personales. Y una vez, hace tres años, hasta llegó a ser profético.

Boff habló con Istoé el 28 de mayo de 2010, según puede leerse en este link: http://bit.ly/b8MQBZ. Dijo: "El Papa, para su bien y el de la Iglesia, debería renunciar. Debemos ejercer la compasión. Es un hombre enfermo, viejo, con achaques propios de la edad y con dificultades para la administración, porque es más profesor que pastor. Por ese motivo haría bien en irse a un convento a rezar su misa en latín, cantar su canto gregoriano que tanto aprecia, rezar por la humanidad que sufre, especialmente por las víctimas de la pedofilia, y prepararse para el gran encuentro con el Señor de la Iglesia y de la historia. Y pedir misericordia divina”.

Los dos años y nueve meses que pasaron entre la opinión de Boff y el helicóptero de Ratzinger son un lapso corto para los ritmos vaticanos. Lo cierto es que tras ese tiempo Ratzinger se convirtió en Papa emérito y muy pronto predicará en un convento.

Giordano y Galileo

Campo de’Fiori es la única gran plaza de Roma sin iglesia. A veinte cuadras del Vaticano y muy cerca de Piazza Navona, por la mañana funciona un mercado. Señoras vestidas de negro que parecen recién llegadas del campo venden fruta, pasta seca y verduras. Bro-ccoli romano, de color verde claro y olor suave, o broccoli siciliano, el oscuro y más fuerte, que se come aquí. Por la tarde, las pizzerías y los restaurantes de los bordes se llenan y en lugar de matronas están los turistas de veintipocos que comen penne rigate y, sobre todo, beben cerveza como si fuera la última vez.

Las señoras de la mañana y los chicos de la tarde viven su vida ajenos a la estatua que está sobre el adoquinado de Campo de’Fiori. Muestra a un monje alto y ligeramente encorvado. El escultor Etore Ferrari le puso un rostro con gesto decidido y logró que los pliegues de la sotana parezcan seguir moviéndose. Debajo, una frase en italiano: "A Bruno – Secolo da lui divinato, qui dove il rogo arse”. En español sería así: "El siglo que él adivinó (está) aquí, donde el fuego ardía”.

En 1600, el napolitano de 52 años que había sido monje dominico fue quemado por orden de la Santa y General Inquisición en el mismo sitio donde hoy está la estatua. Lo quemaron vivo por hereje. "Tembláis más vosotros al anunciar esta sentencia que yo al recibirla”, dijo en su alegato antes de morir. Entre otras ideas sostuvo la centralidad del sol, igual que Copérnico, y desafió la centralidad del papa. Jamás en los 413 años desde su ejecución la jerarquía de la Iglesia pidió perdón o volvió a incluirlo de alguna manera en su seno.

La instalación de la estatua fue en sí misma una gran batalla en el siglo XIX. Promovido por personalidades de toda Europa, desde Victor Hugo a Mijail Bakunin, el homenaje a Bruno solo se plasmó en el monumento de Campo

de’Fiori en junio de 1889. Y el papa de entonces, León XIII, incluso amenazó con alejarse ostensiblemente de Roma ese día. Solo se abstuvo de hacerlo cuando el gobierno italiano le advirtió que si dejaba la ciudad sería mejor que no volviera.

Trescientos años antes de esa polémica, en la Inquisición el juicio fue conducido personalmente por el cardenal Roberto Belarmino, el mismo que obligó a Galileo Galilei a retractarse del heliocentrismo en 1616 para no terminar torturado e incinerado como Bruno.

El pontífice, sumo

Belarmino no era un simple jefe de torturadores sino un teórico fino y un sutil funcionario de la Santa Sede. En su Tratado sobre la potestad de los sumos pontífices en los asuntos temporales, de 1610, dijo que el papa puede oponerse a quien políticamente pueda poner en peligro a la Cristiandad. En medio de la crisis de la Iglesia y el nacimiento de la Reforma protestante, Belarmino actualizó así la doctrina del papa Gregorio VII, que en 1075 dio el gran giro en la construcción de la Iglesia como monarquía absoluta cuando estableció que al pontífice "le es lícito deponer a los emperadores”, que tiene el derecho exclusivo de deponer o reponer obispos y que "puede eximir a los súbditos de la fidelidad hacia los príncipes inicuos”.

El investigador Jean Touchard escribió en su libro clásico, Historia de las ideas políticas”, que "el movimiento iniciado por Gregorio VII es irreversible”. Y explicó: "La centralización romana y la refundación administrativa (con la organización de la Curia, que es su principal elemento) harán del obispo de Roma el Soberano Pontífice, dignidad u autoridad que los papas de los siglos precedentes no consiguieron nunca asegurar de forma duradera”.

Luego de que Boff se sentó por última vez en la silla de Giordano y Galileo, la Congregación para la Doctrina de la Fe siguió trabajando, hasta que un año después le pidió silencio.
En la web está la notificación de los inquisidores a Boff. Puede consultarse en este link: http://bit.ly/YEk3j0.

Vale la pena el esfuerzo de leer enteros algunos párrafos, donde una visión teológica aparece como un modo de respaldar la construcción del poder supremo del Vaticano desde Gregorio VII y Belarmino hasta el último período de Juan Pablo II (papa con Ratzinger de inquisidor) y Benedicto XVI. Boff, al contrario, habría cometido el pecado de caer en "una concepción relativizante de la Iglesia” a partir de "las críticas radicales dirigidas a la estructura jerárquica de la Iglesia Católica”. Los párrafos:

- "La única fe del Evangelio crea y edifica, a través de los siglos, la Iglesia Católica, que permanece una en la diversidad de los tiempos y la diferencia de las situaciones propias en las múltiples Iglesias particulares.”

- "La Iglesia universal se realiza y vive en las Iglesias particulares y éstas son Iglesia, permaneciendo precisamente como expresiones y actualizaciones de la Iglesia universal en un determinado tiempo y lugar. Así, con el crecimiento y progreso de las Iglesias particulares crece y progresa la Iglesia universal; mientras que con la atenuación de la unidad disminuiría y haría decaer también la Iglesia particular.”

- "Por esto la verdadera reflexión teológica nunca debe contentarse sólo con interpretar y animar la realidad de una Iglesia particular, sino que debe más bien tratar de penetrar los contenidos del sagrado depósito de la Palabra de Dios, confiado a la Iglesia y auténticamente interpretado por el Magisterio.”

- "La praxis y las experiencias, que surgen siempre de una situación histórica determinada y limitada, ayudan al teólogo y le obligan a hacer accesible el Evangelio a su tiempo. Sin embargo, la praxis no sustituye a la verdad ni la produce, sino que está al servicio de la verdad que nos ha entregado el Señor.”

- "L. Boff se sitúa, según sus palabras, dentro de una orientación en la que se afirma ‘que la Iglesia como institución no estaba en el pensamiento del Jesús histórico, sino que surgió como evolución posterior a la resurrección, especialmente con el progresivo proceso de desescatologización’ (p. 129). Por consiguiente, la jerarquía es para él ‘un resultado de la terrena necesidad de institucionalizarse’, ‘una mundanización’ al ‘estilo romano y feudal’ (p. 70). De aquí se deriva la necesidad de un ‘cambio permanente de la Iglesia’ (p. 112); hoy debe surgir una ‘Iglesia nueva’ (p. 110 y passim), que será ‘una nueva encarnación de las instituciones eclesiales en la sociedad, cuyo poder será simple función de servicio’ (p. 111).”

- "No cabe duda de que el Pueblo de Dios participa en la misión profética de Cristo (cf. LG 12); Cristo realiza su misión profética no sólo por medio de la jerarquía, sino también por medio de los laicos (cf. LG 35). Pero es igualmente claro que la denuncia profética en la Iglesia, para ser legítima, debe estar siempre al servicio de la edificación de la Iglesia misma. No sólo debe aceptar la jerarquía y las instituciones, sino también cooperar positivamente a la consolidación de su comunión interna; además, el criterio supremo para juzgar no sólo su ejercicio ordenado, sino también su autenticidad, pertenece a la jerarquía (cf. LG 12).”

LG es Lumen Gentium, Luz de los Pueblos, una de las constituciones emanadas del Concilio Vaticano II, que sesionó entre 1962 y 1965 y actualizó la Iglesia. Ratzinger fue uno de sus secretarios. Boff enlazó el Concilio con la Teología de la Liberación, que en los años ’60 abrazaron muchos sacerdotes, religiosos y laicos en el mundo y en América Latina.

Según consta en la notificación de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en la sesión de 1984 con Boff Ratzinger fue asistido como actuario por un argentino, Jorge Mejía. Mejía había sido director de la revista católica argentina Criterio.

La era del hielo

En 1992, cuando dejó los hábitos porque sintió que estaba chocando, en sus palabras, "contra una muralla”, Boff dijo que "la forma actual de organización de la Iglesia (que no siempre fue la misma en la historia) crea y reproduce desigualdades”.

Cuando la Congregación lo citó, Boff buscó y obtuvo la cobertura pastoral de dos cardenales, el arzobispo de Fortaleza Aloisio Lorcheider y el arzobispo de San Pablo Paulo Evaristo Arns, ambos franciscanos y simpatizantes de la doctrina de opción por los pobres. La sanción a Boff pudo haber sido también una respuesta a esta franja de obispos brasileños. La historia posterior tal vez sea una prueba de que el mazazo tenía múltiples destinatarios, porque ninguno de ellos fue reemplazado por obispos de la misma línea sino por conservadores.

El miércoles último, otro teólogo, el suizo Hans Kung, una figura clave para los teólogos de la liberación, escribió en The New York Times una columna en la que se preguntaba si era posible una primavera vaticana.

Kung, que fue compañero de estudios de Ratzinger y trabajó con él como teólogo en el Concilio hace cincuenta años, señaló que el Vaticano puede ser comparado a otra monarquía absoluta, Arabia Saudita, aunque ésta tiene solo doscientos años de antigüedad. También mencionó tres reformas de Gregorio VII para conformar el "sistema romano”: un papado "centralista-absolutista”, "un clericalismo compulsivo” y "la obligación del celibato para sacerdotes y otros miembros del clero secular”.
Ni siquiera el Concilio Vaticano II, según Kung, limitó el poder de la Curia, "el cuerpo de gobierno de la Iglesia”. Y en los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI hubo, además, "un retorno a los viejos hábitos monárquicos de la Iglesia”.

A pesar de que, como símbolo, en 2005 el Papa dialogó cuatro horas con Kung, "su pontificado estuvo marcado por colapsos y malas decisiones”. Por ejemplo, "irritó a las iglesias protestantes, a los judíos, a los musulmanes, a los indios de América latina, a las mujeres, a los teólogos reformistas y a los católicos partidarios de una reforma”. Y reconoció a la Sociedad de San Pio X, de los seguidores del archiconservador arzobispo Marcel Lefebvre, lo mismo que al obispo Richard Williamson, un negador del Holocausto. Para no hablar de los abusos de chicos y jóvenes por parte de clérigos que el Papa encubrió cuando era el cardenal Joseh Ratzinger. O de los hechos revelados en los Vatileaks, con "intrigas, luchas por el poder, corrupción y deslices sexuales en la Curia, que parecen ser la razón principal que llevó a Benedicto a renunciar”.

Escribió Kung que "en esta situación dramática, la Iglesia necesita un papa que no viva intelectualmente en la Edad Media, que no encabece ningún tipo de teología, constitución de la Iglesia y liturgia medievales”. El papa necesario debería volver a la democracia siguiendo "el modelo de la cristiandad primitiva”.

El ejemplo alemán refleja algunas tensiones. "Una encuesta reciente muestra que el 85 por ciento de los católicos de Alemania está a favor de que los sacerdotes puedan casarse, el 79 por ciento a favor de que los divorciados puedan volver a casarse por Iglesia y el 75 por ciento apoya que las mujeres puedan ordenarse”, dice Kung.

Tras preguntarse si la Iglesia será capaz de convocar a un nuevo concilio reformista o a una asamblea de obispos, sacerdotes y laicos, Kung saca esta conclusión: "Si el próximo cónclave llegase a elegir a un papa que siga el mismo, viejo camino, la Iglesia nunca experimentará una nueva primavera sino que caerá en una nueva era del hielo y correrá el peligro de quedar reducida a una secta crecientemente irrelevante”.

En ese caso, la sillita de Giordano, Galileo y Boff será un vestigio tan o más fuerte que el trono de Pedro.

jueves, 7 de marzo de 2013

Una marea roja despide a Hugo Chávez



Hugo Chávez, el odio del imperialismo y de las burguesías, el amor de los pueblos rebeldes 

por Nestor Kohan

Miércoles, 06 de Marzo de 2013



  1. Miles de personas acompañan al feretro del presidente Chávez por las calles de Caracas. - JORGE DAN LÓPEZ (REUTERS)

Tristeza y dolor. De allí partimos. ¿Por qué disimular los sentimientos y disfrazarlos con refinamientos artificiales que se cocinan en su propia tinta y, en última instancia, no dicen absolutamente nada?


Tristeza y dolor. De allí partimos. ¿Por qué disimular los sentimientos y disfrazarlos con refinamientos artificiales que se cocinan en su propia tinta y, en última instancia, no dicen absolutamente nada? Sí, tristeza y dolor ante la muerte de un compañero y un luchador que se jugó la vida más de una vez por los humildes, por los de abajo y que se animó a enfrentar a la potencia más agresiva y feroz de todo el planeta. Pero también todo nuestro reconocimiento, nuestro respeto, nuestro emocionado homenaje.
Al leer diversas notas y artículos, escritos sobre la muerte reciente de Hugo Chávez, percibo en la intelectualidad de izquierda, crítica o progresista, cierta actitud vergonzante. Le rinden respeto, pero “con cuidado” y sin salirse, claro, de los buenos modales.

Como si al rendir el homenaje que se merece este enorme luchador fallecido tuvieran que hacer reverencias y justificarse ante los críticos de Chávez, la socialdemocracia (abiertamente proimperialista), el autonomismo (sí, pero no, quizás, tal vez, aunque un poquito, no obstante, sin embargo) o diversas variantes de la izquierda eurocéntrica (que añorando un esquema simplificado de la revolución bolchevique desconoce cualquier novedad en la historia —sobre todo si sucede en el Tercer Mundo— y en la práctica cotidiana termina siendo más tímida y suave que la Madre Teresa de Calcuta).

Ninguna vergüenza compañeros, no hay que pedir perdón, compañeras. No tengan miedo, no se cuiden tanto. Hugo Chávez se merece el homenaje y el reconocimiento sincero y abierto de los pueblos en lucha de todo el continente. Sin medias tintas. Sin calculitos mediocres, pusilánimes y timoratos. Chávez se la jugó, arriesgó el pellejo, estuvo a punto de morir en un golpe de Estado y no se arrodilló ni tuvo miedo ante el enemigo.

Su valentía no sólo fue física y personal. También fue teórica y política. Cuando nadie daba dos pesos por la bandera roja, se animó a patear el tablero de la agenda progresista y volvió a poner en discusión nada menos que… el socialismo. Los compañeros zapatistas, que jugaron un gran papel en los ’90 cuestionando el neoliberalismo y por eso ganaron merecido reconocimiento y admiración en todo el mundo progresista, nunca llegaron a plantear el socialismo. Ni el del siglo XXI ni ningún otro. El socialismo estaba directamente fuera de agenda. Tampoco se hablaba de imperialismo. Ni siquiera de revolución. De nada de eso se podía hablar. Ni siquiera se mencionaban esos conceptos o esas categorías anticapitalistas. Eran palabras prohibidas. La inquisición del pensamiento elegante y políticamente correcto las había enterrado.

Hugo Chávez, dio un paso más. Retomó las justas rebeldías que gritaban “Otro mundo es posible” y cuestionaban el neoliberalismo pero les dio varias vueltas de tuerca. Ese otro mundo posible no puede ser otro que… el socialismo. Lo gritó en las narices del imperio, en la frente de la derecha y en la nuca del mundo progresista. Si te gusta, bien, y sino, también. Dio vuelta a una página de la historia. Ya nada fue como hasta entonces.

“¿Cómo? ¿El socialismo?” Sí, el socialismo. Ese mismo que todas las derechas del mundo y muchas “izquierdas” creían enterrado bajo los ladrillos apolillados de esa pared que, carcomida por dentro, se cayó en 1989, allá lejos, en algunos barrios de Alemania donde se bebe tanta cerveza.

“¿De dónde salió este loco trasnochado? ¿Qué texto clásico habrá leído Chávez en alguna librería de usados o en alguna biblioteca de viejitos para comenzar a reclamarle a todo el mundo que no se olviden del socialismo?”El “clásico” que había leído Hugo Chávez para reinstalar al socialismo en la agenda de los movimientos sociales y los pueblos rebeldes del nuevo siglo era… Simón Bolívar. Otro “loco al frente de un ejército de negros” como llamaban despectivamente al Libertador los diplomáticos norteamericanos y sus  agentes de inteligencia a inicios del siglo XIX.

Sí, el mismo Simón Bolívar que los Documentos de Santa Fe (núcleo de acero de la estrategia del Pentágono y el neomarcartismo “multicultural” norteamericano) ubicaban como enemigo subversivo al lado de Hugo Chávez en Venezuela y de las FARC-EP en Colombia. Esa era su fuente de inspiración. Simón Bolívar, el Quijote del siglo XIX.

            A despecho de tantos “inspectores de revoluciones ajenas” (como solía ironizar Rodolfo Puiggrós frente a quienes nunca organizaron ni encabezaron ninguna lucha histórica importante pero viven levantado el dedito para insultar a los demás), Hugo Chávez no sólo reinstaló el debate por el socialismo como horizonte político y cultural para los pueblos de Nuestra América. No sólo dialogó durante años con su pueblo sobre historia, enseñando en cada programa de Aló presidente sobre las guerras de independencia del siglo XIX, defendiendo la identidad cultural de Nuestra América. Por si esa tarea pedagógica de masas no alcanzara, también comenzó a reivindicar públicamente autores malditos y endemoniados como Ernesto Che Guevara, Vladimir I. Lenin, León Trotsky o Rosa Luxemburg. Tuve la oportunidad y el honor de escucharlo en persona, más de una vez, referirse a estos herejes de la revolución mundial diciendo, con esa sonrisa tan irónica y tierna al mismo tiempo: “Queridos hermanos ¡Éste es el camino! La creación de hombres y mujeres nuevas, como proponía el Che Guevara. La única salida es internacional. No puede haber soluciones en países aislados ni socialismo en un solo país. La solución es el socialismo y es a nivel internacional”. No me lo contó nadie. No lo leí. Lo ví y lo escuché directamente, enarbolando y defendiendo las ideas de esos herejes.

Siempre sus discursos incluían frases como esta: “Estuve leyendo este libro….” Y ahí comenzaba una auténtica pedagogía popular, crítica, masiva. Porque Hugo Chávez supo emplear la TV y otros medios masivos para concientizar, para incentivar el estudio, para abrir grandes debates, en los cuales nunca se cansaba de recomendar libros de historia, libros marxistas, libros de la teoría de la dependencia. Era un lector voraz, a pesar de tantas actividades (Miguel Rep, compañero y amigo, le dio en persona un libro que hicimos juntos sobre Antonio Gramsci, yo también se lo regalé, Chávez se sacó varias fotos ante la prensa con ese libro sobre la mesa. Un honor).

Este gran pedagogo popular, con un gesto diplomático que también tenía mucho de ironía, se animó a regalarle al presidente de Estados Unidos Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano. Era una manera muy sutil de tratarlo de bruto y al mismo tiempo de mostrarle que los pueblos de Nuestra América debemos superar de una buena vez ese complejo (típicamente colonial) de inferioridad que nos han inoculado las burguesías lúmpenes, socias menores y cómplices del imperialismo.

            Siguiendo las enseñanzas del Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, Chávez promovió de manera obsesiva una serie interminable de iniciativas institucionales integradoras a nivel regional (desde el ALBA hasta Telesur; desde Petrocaribe hasta el Banco del Sur; desde la UNASUR hasta la CELAC, etc.) pero al mismo tiempo apoyó a la insurgencia y a la guerrilla comunista, principalmente de las FARC-EP de Colombia. Esa es la verdad. A veces lo dijo en público, otras veces no. Incluso cuando tomó decisiones equivocadas (como en el caso de Joaquín Pérez Becerra, que en su oportunidad criticamos públicamente), nunca rompió sus relaciones con la insurgencia. Esa misma insurgencia comunista que gran parte del progresismo y de la intelectualidad crítica no se anima ni siquiera a mencionar. Mientras tanto le brindó su mano generosa y fraterna a la revolución cubana y a su gran amigo Fidel Castro, a quien quería como un padre. En un movimiento sumamente complejo, trató de unificar o al menos de aglutinar a nivel continental las iniciativas institucionales con las insurgentes y comunistas, las de arriba con las de abajo, las estatales con las sociales en el abanico multicolor de un gran frente continental antiimperialista por el socialismo.

Faltándole el respeto a los esquemas, pero no a la revolución, Hugo Chávez, sumamente iconoclasta, no tuvo miedo de conjugar a Marx con Bolívar ni al Che Guevara con Jesús. Como Simón Bolívar en el siglo XIX, quien sintetizaba a Tupac Amaru con Rousseau, su mejor discípulo en nuestra época se animó a desempolvar el pensamiento político más radical para volverlo actual y políticamente operante. No en la comodidad de una cátedra, sino en la vida. Y lo hizo enfrentando a los peores y más prepotentes genocidas del planeta, de quienes se rió en su cara más de una vez (todos recordamos cuando en una tribuna diplomática internacional dijo, con una sonrisa irónica inconfundible en los labios: “esta tribuna huele a azufre, acá estuvo el diablo, acá estuvo el presidente de los Estados Unidos”. ¡Se reía en la cara del presidente más poderoso del planeta! Lo disfrutaba como un niño desobediente. Tanto como cuando expulsó sin contemplaciones al embajador yanqui de Venezuela o cuando desafió al insolente rey franquista de España. ¿Cuántos se animaron a hacer algo aunque sea similar en nuestra época?

No exageramos. Fue tan original y tan antiimperialista como su principal maestro e inspirador, Simón Bolívar. Pero entre ambos existe una gran diferencia histórica y política que marca cuánto hemos avanzado en esta búsqueda de la tierra prometida y de la liberación de Nuestra América. Mientras Bolívar murió solo y aislado, triste y desolado, incomprendido e incluso repudiado, Chávez muere rodeado, amado y llorado por todos los pueblos de Nuestra América. Bolívar no aró en el mar. Hugo Chávez supo retomar su estrella de fuego.

¿Después de su muerte? ¿El abismo y el desierto? De ninguna manera. La continuidad de una extensa lucha por el socialismo y la segunda y definitiva independencia de Nuestra América. Muerto Chávez, habrá otros Chávez como hubo nuevos Che Guevara. Las nuevas generaciones se inspirarán en su rebeldía para seguir combatiendo contra los molinos de viento del capital.

El odio del imperialismo y de las burguesías, el amor de los pueblos rebeldes. Eso ha sido, eso es y eso será Chávez.
¡Hasta la victoria siempre comandante!
Barrio de Once, marzo de 2013

Comandante Hugo Chávez Frías, in memoriam


(Por Atilio A. Boron)

5.3.2013

Con profundo dolor comparto esta reflexión sobre el fallecimiento de Hugo Chávez Frías, un hombre que marcó un antes y un después en la historia de América Latina y el Caribe.


Mi último encuentro con Chávez, en Caracas, Sesión de la Asamblea Nacional 
en día patrio de Venezuela, el 5 de Julio del 2012 


¡Gloria al bravo Chávez!

 Cuesta muchísimo asimilar la dolorosa noticia del fallecimiento de Hugo Chávez Frías. No puede uno dejar de maldecir el infortunio que priva a Nuestra América de uno de los pocos “imprescindibles”, al decir de Bertolt Brecht, en la inconclusa lucha por nuestra segunda y definitiva independencia. La historia dará su veredicto sobre la tarea cumplida por Chávez, aunque no dudamos que será muy positivo. Más allá de cualquier discusión que legítimamente puede darse al interior del campo antiimperialista –no siempre lo suficientemente sabio como para distinguir con claridad amigos y enemigos- hay que partir reconociendo que el líder bolivariano dio vuelta una página en la historia venezolana y, ¿por qué no?, latinoamericana. Desde hoy se hablará de una Venezuela y Latinoamérica anterior y de otra posterior a Chávez, y no sería temerario conjeturar que los cambios que impulsó y protagonizó como muy pocos en nuestra historia llevan el sello de la irreversibilidad. Los resultados de las recientes elecciones venezolanas –reflejos de la maduración de la conciencia política de un pueblo- otorgan sustento a este pronóstico. Se puede desandar el camino de las nacionalizaciones y privatizar a las empresas públicas, pero es infinitamente más difícil lograr que un pueblo que adquirió conciencia de su libertad retroceda hasta instalarse nuevamente en la sumisión. En su dimensión continental, Chávez fue el protagonista principal de la derrota del más ambicioso proyecto del imperio para América Latina: el ALCA. Esto bastaría para instalarlo en la galería de los grandes patriotas de Nuestra América. Pero hizo mucho más.

     Este líder popular, representante genuino de su pueblo con quien se comunicaba como nunca ningún gobernante antes lo había hecho, sentía ya de joven un visceral repudio por la oligarquía  y el imperialismo. Ese sentimiento fue luego evolucionando hasta plasmarse en un proyecto racional: el socialismo bolivariano, o del siglo veintiuno. Fue Chávez quien, en medio de la noche neoliberal, reinstaló en el debate público latinoamericano -y en gran medida internacional- la actualidad del socialismo. Más que eso, la necesidad del socialismo como única alternativa real, no ilusoria, ante la inexorable descomposición del capitalismo, denunciando las falacias de las políticas que procuran solucionar su crisis integral y sistémica preservando los parámetros fundamentales de un orden económico-social históricamente desahuciado. Como recordábamos más arriba, fue también Chávez el mariscal de campo que permitió propinarle al imperialismo la histórica derrota del ALCA en Mar del Plata, en Noviembre del 2005. Si Fidel fue el estratega general de esta larga batalla, la concreción de esta victoria habría sido imposible sin el protagonismo del líder bolivariano, cuya elocuencia persuasiva precipitó  la adhesión del anfitrión de la Cumbre de Presidentes de las Américas, Néstor Kirchner; de Luiz Inacio “Lula” da Silva; y de la mayoría de los jefes de estado allí presentes, al principio poco propensos –cuando no abiertamente opuestos- a desairar al emperador en sus propias barbas. ¿Quién si no Chávez podría haber volcado aquella situación? El certero  instinto de los imperialistas explica la implacable campaña que Washington lanzara en su contra desde los inicios de su gestión. Cruzada que, ratificando una deplorable constante histórica, contó con la colaboración del infantilismo ultraizquierdista que desde dentro y fuera de Venezuela se colocó objetivamente al servicio del imperio y la reacción.

     Por eso su muerte deja un hueco difícil, si no imposible, de llenar. A su excepcional estatura como líder de masas se le unía la clarividencia de quien, como muy pocos, supo descifrar y actuar inteligentemente en el complejo entramado geopolítico del imperio que pretende perpetuar la subordinación de América Latina. Supeditación que sólo podía combatirse afianzando –en línea con las ideas de Bolívar, San Martín, Artigas, Alfaro, Morazán, Martí y, más recientemente, el Che y Fidel- la unión de los pueblos de América Latina y el Caribe. Fuerza desatada de la naturaleza, Chávez “reformateó” la agenda de los gobiernos, partidos y movimientos sociales de la región con un interminable torrente de iniciativas y propuestas integracionistas: desde el ALBA hasta Telesur; desde Petrocaribe hasta el Banco del Sur; desde la UNASUR y el Consejo Sudamericano de Defensa hasta la CELAC.Iniciativas todas que comparten un indeleble código genético: su ferviente e inclaudicable antiimperialismo. Chávez ya no estará entre nosotros, irradiando esa desbordante cordialidad; ese filoso y fulminante sentido del humor que desarmaba los acartonamientos del protocolo; esa generosidad y altruismo que lo hacían tan querible. Martiano hasta la médula, sabía que tal como lo dijera el Apóstol cubano, para ser libres había que ser cultos. Por eso su curiosidad intelectual no tenía límites. En una época en la que casi ningún jefe de estado lee nada -¿qué leían sus detractores Bush, Aznar, Berlusconi, Menem, Fox, Fujimori?- Chávez era el lector que todo autor querría para sus libros. Leía a todas horas, a pesar de las pesadas obligaciones que le imponían sus responsabilidades de gobierno. Y leía con pasión, pertrechado con sus lápices, bolígrafos y resaltadores de diversos colores con los que marcaba y anotaba los pasajes más interesantes, las citas más llamativas, los argumentos más profundos del libro que estaba leyendo. Este hombre extraordinario, que me honró con su entrañable amistad, ha partido para siempre. Pero nos dejó un legado inmenso, imborrable, y los pueblos de Nuestra América inspirados por su ejemplo seguirán transitando por la senda que conduce hacia nuestra segunda y definitiva independencia. Ocurrirá con él lo que con el Che: su muerte, lejos de borrarlo de la escena política agigantará su presencia y su gravitación en las luchas de nuestros pueblos. Por una de esas paradojas que la historia reserva sólo para los grandes, su muerte lo convierte en un personaje inmortal.  Parafraseando al himno nacional venezolano: ¡Gloria al bravo Chávez! ¡Hasta la victoria, siempre, Comandante! 

miércoles, 6 de marzo de 2013

¡ALERTA PUEBLOS LATINOAMERICANOS! El imperio prepara el zarpazo contra Venezuela




      Muere Hugo Chávez     

      Muere Hugo Chávez     

El vicepresidente Nicolás Maduro anuncia el fallecimiento del líder bolivariano y presidente de Venezuela.

Muere el presidente de Venezuela, Hugo Chávez

El vicepresidente, Nicolás Maduro, denunció que el líder bolivariano pudo ser envenenado

PÚBLICO Madrid 05/03/2013 22:55 Actualizado: 05/03/2013 23:32 Público
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, falleció hoy en Caracas casi tres meses después de operarse por cuarta vez de un cáncer que le fue diagnosticado en junio del 2011, informó hoy el vicepresidente, Nicolás Maduro.
"A las 4.25 de la tarde (20.55 GMT) de hoy 5 de marzo ha fallecido el comandante presidente Hugo Chávez Frías" (fotogalería), informó el vicepresidente venezolano emocionado a través de radio y televisión. Maduro explicó que tras reunirse en horas de la mañana con el alto mando político y militar del país se dirigieron al Hospital Militar de Caracas para "seguir la secuencia de salud" de Chávez, y que cuando estaban recibiendo parte de la situación, recibieron la "información más dura y trágica que podamos transmitir a nuestro pueblo.
Indicó que Chávez falleció "luego de batallar duramente con una enfermedad durante casi dos años, por el amor del pueblo, con las bendiciones de los pueblos y con la lealtad más absoluta de sus compañeros, compañeras de lucha". "A su madre, Elena, a su padre, don Hugo de los Reyes, a sus hermanos, a sus hijas, a sus nietos, y todo nuestro pueblo le transmitimos nuestro dolor y nuestra solidaridad", señaló.
Maduro anuncia el despliegue del ejército venezolano
Maduro dijo que "se ha previsto un despliegue especial de toda la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), de la Policía Nacional Bolivariana (PNB)", que en este mismo momento se encuentra "desplegándose para acompañar y proteger" al pueblo.
"En este dolor inmenso de esta tragedia histórica que hoy toca a nuestra patria nosotros llamamos a todos nuestros compatriotas hombres y mujeres de todas las edades a ser los vigilantes de la paz", afirmó Maduro.

Maduro acusa a sus "enemigos históricos" de envenenar a Chávez

Previamente, el vicepresidente había sugerido que la enfermedad que padecía pudo ser "inoculada" por sus "enemigos históricos". Maduro aludió a un envenenamiento y, en ese sentido, incluso citó a Yaser Arafat, el fallecido líder palestino. "No tenemos ninguna duda, y llegará el momento (...) en que se pueda conformar una comisión científica, de que el comandante Chávez fue atacado", dijo Maduro.
El propio Chávez se preguntó públicamente en diciembre de 2011 la posibilidad de "que el cáncer pueda ser una enfermedad inducida, producida", porque ese mal también los padecieron Dilma Rousseff y Luiz Inácio Lula da Silva, la actual y el anterior presidente de Brasil, respectivamente, y el entonces gobernante paraguayo, Fernando Lugo. Maduro indicó que "ha habido casos en la historia, demasiados casos" sobre ataques de ese tipo, y apuntó que "el último, más resonante" fue el de Arafat.
Chávez sufrió un empeoramiento del estado de salud como consecuencia de otra infección respiratoria. Maduro, ante una situación "muy delicada", pidió a la población que tenga "confianza en esta dirección político-militar de la revolución" y el "rumbo de nuestra patria".
Chávez llegó hace quince días a Caracas, tras ser operado el pasado 11 de diciembre en Cuba de un cáncer por cuarta vez en 18 meses. El presidente no se dejó ver ni oír desde el día 10 de diciembre, en vísperas de partir a La Habana, salvo en unas fotografías difundidas ya poco antes de regresar a Caracas. En las calles de Caracas la población reaccionaba antes de su fallecimiento a las adversas noticias con oraciones y concentraciones de respaldo, junto con las protestas estudiantiles para que se aclare el futuro político del país.
El niño que vendía papaya, por Bonifacio Cañibano.
La demonización de Chávez, por Vicenç Navarro.

  1. El presidente Chávez en una manifestación en Caracas en el año 2000. - KIMBERLY WHITE (REUTERS)

“Comandante, donde esté usted, gracias, mil veces gracias”: Nicolás Maduro

5 marzo 2013 59 Comentarios

chávez

Palabras de Nicolás Maduro, Vicepresidente Ejecutivo de la República Bolivariana de Venezuela, para anunciar el fallecimiento del PresidenteHugo Rafael Chávez Frías, el 5 de marzo de 2013 “Año 55 de la Revolución”.

 (Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)
 Queridos compatriotas que nos escuchan y nos ven en todo el territorio de la Patria y nuestros hermanos del mundo:
Hoy, 5 de marzo, luego de haber acudido a la reunión del Consejo de Ministros y de la Dirección Político Militar de la Revolución, nos dirigimos aquí a las instalaciones del Hospital Militar de Caracas para seguir la secuencia de la salud de nuestro Comandante Presidente, y en el momento en que nos encontrábamos recibiendo el parte, acompañando a sus hijas, a sus hermanos, a sus familiares, recibimos la información más dura y trágica que podamos trasmitir a nuestro pueblo:
A las 4:25 de la tarde de hoy, 5 de marzo, ha fallecido el Comandante Presidente Hugo Chávez Frías, luego de batallar duramente con una enfermedad, durante casi dos años, con el amor del pueblo, con las bendiciones de los pueblos y con la lealtad más absoluta de sus compañeros y compañeras de lucha y con el amor de todos sus familiares.
A su madre y a su padre, doña Elena y Hugo de los Reyes; a sus hermanos, a sus hijas, a sus nietos y a todo nuestro pueblo, les trasmitimos nuestro dolor y nuestra solidaridad.
Se ha previsto un despliegue especial de toda la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, de la Policía Nacional Bolivariana, quienes en este mismo momento se encuentran desplegándose para acompañar y proteger a nuestro pueblo y garantizar junto a nuestro pueblo la paz.  La paz, queridos compatriotas, el respeto y la paz tienen que ir de la mano.
En este dolor inmenso de esta tragedia histórica que hoy toca a nuestra Patria, nosotros llamamos a todos los compatriotas, hombres y mujeres de todas las edades, a hacerlos vigilantes de la paz, del respeto, del amor, de la tranquilidad de esta Patria.
Y nosotros, sus compañeros, civiles y militares, asumimos, Comandante Hugo Chávez, su herencia, sus retos, su proyecto.  Junto el acompañamiento y el apoyo de todo el pueblo, tus banderas serán levantadas con honor y con dignidad.
Comandante, donde esté usted, gracias, mil veces gracias por parte de este pueblo que usted protegió, que usted amó y que nunca le falló a usted.
A nuestro pueblo le pedimos canalizar nuestro dolor en paz, con tranquilidad.  A todas las organizaciones sociales, políticas de la Patria, a todos, con respeto, en un momento de profundo dolor, solo cabe la comprensión, el respeto más profundo a los ideales más grandes de paz, de Patria y de democracia del Comandante Presidente Hugo Chávez.
A todos los pueblos hermanos del mundo, Presidentas, Presidentes que nos han llamado en todas estas horas y minutos de dolor y dificultad, les damos las gracias eternas, porque sabemos que ese mundo nuestro de hoy, allí radica un amor y un reconocimiento muy grande a quien desarrolló en vida los proyectos más hermosos y humanistas que se hayan conocido en décadas de historia de lucha de nuestra región por su independencia y de la humanidad por la paz.
Así que nosotros aquí, a nombre de la familia del Comandante Hugo Chávez, del Gobierno Bolivariano, de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y de toda Venezuela entera, le decimos a nuestro pueblo:  Vamos a acompañar hasta su última morada a nuestro Comandante Presidente, en paz, abrazándonos como una familia, juntos como una familia, niños y niñas de la Patria, jóvenes, trabajadores, todos, mujeres, hombres, juntos como una familia, una sola familia, la familia de esta Patria, que nos deja por herencia, libres e independientes, el Comandante en Jefe y Jefe Supremo, eterno de esta fuerza revolucionaria nuestro Comandante Hugo Chávez.
Queridos compatriotas, mucho coraje, mucha fuerza, mucha entereza; tenemos que crecernos por encima de este dolor y de estas dificultades; tenemos que unirnos más que nunca, la mayor disciplina, la mayor colaboración, la mayor hermandad; vamos a crecernos, vamos a ser dignos herederos e hijos de un hombre gigante como fue y como siempre será en el recuerdo el Comandante Hugo Chávez.
Que no haya flaquezas, que no haya violencia, que no haya odio; en nuestro corazón que anide el único sentimiento que tuvo el Comandante Chávez:  amor, amor por la vida, por la historia, por la Patria, por el futuro; amor, paz, unidad y disciplina.
Como nos lo dijo aquel 8 de diciembre, en su mensaje a nuestro país, inolvidable mensaje:  “Unidad, batalla y victoria.”  La victoria de hoy es la unión del pueblo y la paz, pueblo y fuerza armada.
Así que habiendo cumplido esta infausta tarea, dolorosa tarea, nosotros le decimos a nuestro pueblo que nos congreguemos acá a las afueras del Hospital Militar, en las plazas “Bolívar” de cada pueblo, de cada municipio, de cada capital; que llevemos nuestros cantos de homenaje y de honor a nuestros héroes; que llevemos el canto de Alí Primera, “los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos”, y a partir de este momento es prohibido llorarlo.
Levantemos con el canto de Alí y el espíritu de Hugo Chávez las fuerzas más grandes de esta Patria, para afrontar las dificultades que nos toque afrontar, y cuente nuestro pueblo que tiene a un gobierno de hombres y mujeres comprometidos en protegerlo.
Aquellos factores que no apoyaron nunca al Comandante Hugo Chávez, respeten el dolor del pueblo y los llamamos también a la paz, como venezolanos y venezolanas a la paz.
Es momento de pensar en nuestras familias, en nuestro país.  A ustedes va dirigido nuestro mensaje.
No decimos más, todo lo que teníamos que decir lo dijimos en la tarde de hoy y en los días anteriores.  Hoy solo les decimos:  respeto, respeto, y a nuestro pueblo también.
Vamos a seguir, en las próximas horas informaremos todos los planes para rendir homenaje póstumo a nuestro Comandante Hugo Chávez, dónde va a ser velado sus restos inmortales, para anunciar las programaciones hasta su definitivo descanso.  Todos esos detalles que nuestro pueblo querrá saber, en los próximos minutos y horas se lo trasmitiremos.
Así que mucha fortaleza, mucha oración y asumamos estas dificultades en la vida con el amor más grande que sembró en nuestro corazón Hugo Chávez Frías.
¡Honor y Gloria a Hugo Chávez!  (Exclamaciones de:  “¡Honor y Gloria!”)
¡Que viva Hugo Chávez! (Exclamaciones de:  “¡Que viva Chávez!”)
¡Que viva por siempre!  (Exclamaciones de:  “¡Para siempre!  ¡Venceremos!”)




La demonización de Chávez



Público-Pensamiento crítico
Vicenc Navarro




(Este articulo se publicó el pasado 15 de enero. Por su interés, lo volvemos a reproducir)
Uno de los indicadores de la escasa calidad de la democracia española es la limitadísima diversidad ideológica en los medios de mayor difusión en España. El sesgo conservador de tales medios –incluso de aquellos que se consideran de centro o centroizquierda- es muy acentuado en España. Ni que decir tiene que tal sesgo es también característico de gran número de países llamados democráticos. Pero el caso de España es extremo. Un ejemplo de ello es la cobertura de la política venezolana por los cinco rotativos de mayor difusión en el país.
En EEUU, por ejemplo, donde el dominio conservador de los medios es también muy acentuado, la cobertura de la presidencia Chávez ha sido desequilibrada, dando gran prominencia a las voces críticas a tal gobierno. Pero voces menos críticas, e incluso favorables a tal gobierno, han aparecido en esos mismos medios. Tal como señala Mark Weisbrot (en su reciente artículo en The Guardian) en EEUULos Angeles Times, el Boston Globe, el Miami Herald, e incluso el conservador The Washington Post, han publicado también artículos favorables al gobierno Chávez, aunque la gran mayoría han sido críticos. Y en el último fin de semana, The New York Times, en su sección Summary of the Week, publicó la visión conservadora neoliberal, representada por Moises Naím, junto a la del propio Mark Weisbrot, Director del Center for Economic and Policy Research, de Washington, que rebatió los datos presentados por Naím, presentando una realidad menos catastrofista que la descrita por tal autor.
Pues bien, les invito a que cuenten las veces que han aparecido artículos críticos de la presidencia Chávez en medios mayoritarios españoles y lo comparen con el número de artículos favorables. Y verán que no ha aparecido ni uno. Incluso El País, el rotativo que se considera liberal (y que por mera coherencia ideológica debería estar abierto a posturas divergentes, incluso críticas de sus editoriales), ha publicado las virulentas críticas al gobierno Chávez del Sr. Moisés Naím (entre muchos otros artículos como los del hiperbólico Mario Vargas Llosa), sin nunca, repito, nunca, publicar un artículo favorable a tal gobierno.
Y ahí está uno de los puntos más vulnerables y defectuosos de la llamada democracia española: el monopolio mediático de los intereses conservadores en el sistema informativo español. Y este monopolio supone un coste elevadísimo para la democracia española. No sólo impide que la población esté bien informada, ofreciéndole un amplio abanico de posturas en sus medios, sino que reduce la calidad del debate político, pues las voces conservadoras-neoliberales, conocedoras de la ausencia de crítica a sus posturas, y dueñas, por lo tanto, de una inmunidad intelectual, dicen y sostienen argumentos basados en datos que son fácilmente demostrables que son falsos.
Veamos, por ejemplo, la crítica de Moisés Naím, que fue, por cierto, uno de los arquitectos de las políticas de austeridad en el gobierno de Carlos Andrés Pérez durante el periodo 1989-1990, siendo ministro de Industria cuando en 1989 ocurrió el Caracazo donde el gobierno disparó contra civiles que protestaban las políticas de austeridad, asesinando a más de 3000 venezolanos. Tal autor, que en su columna en El País se presenta paradójicamente como el gran defensor de los Derechos Humanos, ha sido una voz supercrítica del gobierno Chávez, promoviendo las políticas del Departamento de Estado de EEUU, lo cual explica su gran visibilidad mediática en los medios internacionales sujetos a la hegemonía del gobierno federal de Estados Unidos.
En sus últimos escritos, Moisés Naím, ha estado promoviendo el punto de vista, también transmitido por el gobierno federal de Estados Unidos, de que el gobierno Chávez ha llevado a Venezuela al desastre, creando un déficit público que, según él, representa el 20% del PIB; estableciendo un sector público hipertrofiado que ha ahogado a la economía venezolana; ha generado una deuda pública que es diez veces superior a la que existía en 2003; ha creado un sistema bancario que está colapsándose; y una industria petrolífera nacionalizada (que es la mayor fuente de ingresos al Estado) que está en claro declive, y un largo listado de “calamidades”. Como que en España no hay ninguna posibilidad de que los medios de mayor difusión publiquen análisis críticos de tales aseveraciones, resulta que la población queda pésimamente informada y se cree que Venezuela está en una situación de crisis y colapso.
Si se hubieran publicado en España, por ejemplo, las respuestas de Mark Weisbrot, publicadas en el The New York Times y en el The Guardian, se podría haber visto el grado de exageración, hipertrofia y falsedades que contenían los datos presentados por Moisés Naím, entre otros. Mark Weisbrot es uno de los economistas más creíbles en temas económicos internacionales en EEUU. Veamos los datos. El déficit público de Venezuela representa, según el Fondo Monetario Internacional, no el 20% del PIB, sino el 7,4%. En cuanto a la supuesta hipertrofia de la deuda pública en Venezuela, ésta representa el 51,3% del PIB, un porcentaje que es menor que el promedio de deuda pública de la Unión Europea (82,5% del PIB), y menor del objetivo al cual aspira la UE (el 60% del PIB). En cuanto al colapso de la industria petrolera, la cota de producción de petróleo es la que los países productores de petróleo, la OPEC, han acordado. Y su disminución en las exportaciones de petróleo a EEUU responde a una decisión política del gobierno Chávez que intenta diversificar sus exportaciones y no centrarlas en un número reducido de países. Tal reducción en las exportaciones a EUU no tiene nada que ver con ningún colapso, que es inexistente, de la industria petrolera venezolana. Semejante manipulación y falsedad aparece también cuando Moisés Naím habla de la hipertrofia del sector público. En realidad, y tal como muestra Mark Weisbrot (del cual extraigo esta información), el porcentaje de empleo público en Venezuela es aproximadamente un 18,4% de la población empleada, que es inferior al existente en Francia, Finlandia, Dinamarca, Suecia y Noruega.
Mark Weisbrot señala también algunos de los puntos flacos de la economía venezolana, como es la elevada inflación, un problema generalizado en América Latina. Ahora bien, incluso en esta situación problemática, el gobierno Chávez ha  podido reducir tal inflación del 28,2% al 18%, reducción que ha conseguido a pesar de un gran aumento del gasto público y muy en especial del gasto público social. Durante los últimos diez años, el gobierno ha aumentado tal gasto un 60%, expandiendo considerablemente su muy insuficiente Estado el Bienestar venezolano, causa de su gran popularidad entre las clases populares. Como bien han documentado los investigadores sociales de gran credibilidad internacional, los profesores Carles Muntaner (de la Universidad de Toronto), Joan Benach y María Páez Victor (de la Universidad Pompeu Fabra), la pobreza ha pasado a ser de un 71% de la población en 1996 a un 21% en 2010, siendo especialmente acentuada la reducción en la pobreza extrema, que pasó de ser un 40% en 1996 a un 7,3% en 2010 (ver el artículo “Los logros de Hugo Chávez y la Revolución bolivariana”, de Carles Muntaner, Joan Benach y María Páez Victor).
Es, por lo tanto, lógico y predecible que Hugo Chávez y el partido que lidera, en unas elecciones democráticas (en las que, por cierto, la gran mayoría de medios de mayor difusión venezolana, controlados por grupos mediáticos de sensibilidad conservadora y neoliberal, estaban en contra), haya ganado 13 de las 14 elecciones nacionales. Todos estos datos no aparecen en los medios de mayor difusión en España, donde maliciosamente se ha demonizado a aquel gobierno. Las causas de esta demonización son fáciles de entender. En primer lugar, Venezuela es hoy en país del mundo con mayores reservas petrolíferas. Los gobiernos estadounidense y europeos que apoyan a regímenes feudales en el medio oriente a fin de asegurarse la provisión de tal recurso, ahora se oponen a muerte a un gobierno que quiere servir a las necesidades de sus clases populares, y que no acepta ser, como lo son los regímenes feudales, mero servidor de aquellos intereses estadounidenses y europeos.
La segunda causa es que América Latina ha estado gobernada durante largos periodos por gobiernos neoliberales como al que sirvió Moisés Naím, que expandieron la pobreza de sus poblaciones de una manera muy notable. Ello creó una respuesta de protesta que conllevó el establecimiento, por medios democráticos, de gobiernos reformistas de izquierda, no sólo en Venezuela, sino también en Ecuador, Bolivia, Argentina y Uruguay, entre otros (que aparecen como las bestias negras), y que elección tras elección continúan siendo reelegidos. De ahí la gran adversidad, pues parte de su vocación reformadora se basa en romper los monopolios mediáticos que han controlado la información en aquel continente. Pero de esto el lector español ni se entera. Y a esto le llaman democracia.