Juan Pablo Orrego, PARTE 1 Y 2

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POR UN SUR DIGNO, ANTICAPITALISTA y REBELDE, DESDE ABAJO Y A LA IZQUIERDA, CAMBIAR EL MUNDO TRANSFORMANDO EL PODER Y LA SOCIEDAD.
Quien sabe que se comete un crimen y no lo denuncia es un cómplice
El 'mosquito' es una máquina que vuela bajo y 'riega' una nube de plaguicida.
CHICOS ROCIADOS CON PESTICIDAS TRABAJAN COMO BANDERAS HUMANAS.
Escrito por Diario La Capita - Rosario -


'A veces me agarra dolor de cabeza en el medio del campo. Yo siempre llevo remera con cuello alto para taparme la cara y la cabeza'.
Gentileza de Arturo Avellaneda arturavellaneda@ msn.com
LOS NIÑOS FUMIGADOS DE LA SOJA Argentina / Norte de la provincia de Santa Fe Diario La Capital
Las Petacas, Santa Fe,
El viejo territorio de La Forestal, la empresa inglesa que arrasó con el quebracho colorado, embolsó millones de libras esterlinas en ganancias, convirtió bosques en desiertos, abandonó decenas de pueblos en el agujero negro de la desocupación y gozó de la complicidad de administraciones nacionales, provinciales y regionales durante más de ochenta años.
Las Petacas se llama el exacto escenario del segundo estado argentino donde los pibes son usados como señales para fumigar.
Chicos que serán rociados con herbicidas y pesticidas mientras trabajan como postes, como banderas humanas y luego serán reemplazados por otros.
'Primero se comienza a fumigar en las esquinas, lo que se llama 'esquinero'.
Después, hay que contar 24 pasos hacia un costado desde el último lugar donde pasó el 'mosquito', desde el punto del medio de la máquina y pararse allí', dice uno de los pibes entre los catorce y dieciséis años de edad.
El 'mosquito' es una máquina que vuela bajo y 'riega' una nube de plaguicida.
Para que el conductor sepa dónde tiene que fumigar, los productores agropecuarios de la zona encontraron una solución económica: chicos de menos de 16 años, se paran con una bandera en el sitio a fumigar..
Los rocían con 'Randap' y a veces '2-4 D' (herbicidas usados sobre todo para cultivar soja). También tiran insecticidas y mata yuyos.
Tienen un olor fuertísimo.
'A veces también ayudamos a cargar el tanque. Cuando hay viento en contra nos da la nube y nos moja toda la cara', describe el niño señal, el pibe que será contaminado, el número que apenas alguien tendrá en cuenta para un módico presupuesto de inversiones en el norte santafesino.
No hay protección de ningún tipo.
Y cuando señalan el campo para que pase el mosquito cobran entre veinte y veinticinco centavos la hectárea y cincuenta centavos cuando el plaguicida se esparce desde un tractor que 'va más lerdo', dice uno de los chicos.
'Con el 'mosquito' hacen 100 o 150 hectáreas por día. Se trabaja con dos banderilleros, uno para la ida y otro para la vuelta. Trabajamos desde que sale el sol hasta la nochecita. A veces nos dan de comer ahí y otras nos traen a casa, depende del productor', agregan los entrevistados.
Uno de los chicos dice que sabe que esos líquidos le puede hacer mal: 'Que tengamos cáncer', ejemplifica. 'Hace tres o cuatro años que trabajamos en esto.. En los tiempos de calor hay que aguantárselo al rayo del sol y encima el olor de ese líquido te revienta la cabeza.
A veces me agarra dolor de cabeza en el medio del campo. Yo siempre llevo remera con cuello alto para taparme la cara y la cabeza', dicen las voces de los pibes envenenados.
-Nos buscan dos productores.
Cada uno tiene su gente, pero algunos no porque usan banderillero satelital.
Hacemos un descanso al mediodía y caminamos 200 hectáreas por día.
No nos cansamos mucho porque estamos acostumbrados.
A mí me dolía la cabeza y temblaba todo. Fui al médico y me dijo que era por el trabajo que hacía, que estaba enfermo por eso', remarcan los niños.
El padre de los pibes ya no puede acompañar a sus hijos. No soporta más las hinchazones del estómago, contó. 'No tenemos otra opción. Necesitamos hacer cualquier trabajo', dice el papá cuando intenta explicar por qué sus hijos se exponen a semejante asesinato en etapas.
La Agrupación de Vecinos Autoconvocados de Las Petacas y la Fundación para la Defensa del Ambiente habían emplazado al presidente comunal Miguel Ángel Battistelli para que elabore un programa de erradicación de actividades contaminantes relacionadas con las explotaciones agropecuarias y el uso de agroquímicos.
No hubo avances.
Los pibes siguen de banderas.
Es en Las Petacas, norte profundo santafesino, donde todavía siguen vivas las garras de los continuadores de La Forestal.
Fuente: Diario La Capital, Rosario, Argentina

| por Pedro de la Hoz (Cuba) | |
| miércoles, 26 de noviembre de 2008 | |
| Durante los últimos meses diversos acontecimientos de la realidad colombiana fueron comentados por el compañero Fidel en sus habituales Reflexiones publicadas en la prensa cubana. La operación humanitaria auspiciada por el presidente venezolano Hugo Chávez que culminó el 10 de enero con la puesta en libertad de Clara Rojas y Consuelo González, retenidas por la guerrilla; la incursión militar del primero de marzo, con asistencia norteamericana, que masacró en territorio ecuatoriano a combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y a jóvenes de otras nacionalidades, en flagrante violación de la soberanía de un país extranjero, condenada días después en la reunión del Grupo de Río en la capital dominicana; y la liberación de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y otras 14 personas en una acción que contó con el apoyo logístico y de inteligencia de Estados Unidos, motivaron sucesivas apreciaciones del líder de la Revolución cubana acerca de la connotación de los hechos y sus implicaciones políticas y éticas en el ámbito latinoamericano y caribeño. A partir de una pregunta que se hace a sí mismo —"¿Fue objetivo y justo mi análisis sobre Marulanda y el Partido Comunista de Colombia en las Reflexiones publicadas el 5 de julio del 2008?"—, Fidel emprendió la escritura de La paz en Colombia, revelador título publicado por la Editora Política, y que le llevó 400 largas y arduas horas de documentación, análisis y redacción. A lo largo del libro, Fidel desarrolla tres ideas centrales: una, la caracterización y el desarrollo de la personalidad del fallecido jefe de las FARC, la evolución de la guerrilla y su papel en el complejo entramado político colombiano; otra, la incidencia del poder oligárquico, sus instrumentos de explotación y represión, y su alianza con el imperialismo norteamericano en la génesis y ejercicio permanente de la violencia; y, en tercer término, la real naturaleza de los vínculos de Cuba con los movimientos revolucionarios de América Latina y su larga y sostenida contribución a la búsqueda de una solución justa, realista y humanitaria al conflicto armado que desangra a Colombia. Este país, andino y caribeño al mismo tiempo, es una larga y antigua herida enconada en el cuerpo del continente. Aún antes de que cayera asesinado en una calle bogotana Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948, fecha en la que cobró impulso la espiral de violencia que llega hasta hoy, la nación vivió muchas páginas de terror. En otra de sus Reflexiones (17 de julio del 2008), Fidel, quien se hallaba en Colombia durante los trágicos sucesos conocidos como El Bogotazo, evoca haber leído "noticias sobre las matanzas que tenían lugar en el campo bajo el gobierno conservador de Ospina Pérez. Se informaba normalmente sobre decenas de campesinos muertos en aquellos días". La paz en Colombia no es un ensayo especulativo, sino un testimonio apegado a la objetividad de los hechos. Desde los primeros capítulos —en los que glosa la Primera y la Segunda Declaración de La Habana (1960 y 1962), imprescindibles para entender la respuesta del Gobierno y del pueblo cubanos ante el acoso del imperio y sus súbditos latinoamericanos— hasta el último —donde contrasta las memorias del ex mandatario colombiano Andrés Pastrana con sus propios recuerdos sobre los temas abordados en sus conversaciones con este, y se publican las expresiones de Pastrana acerca de la "transparencia, sinceridad, lealtad y amistad hacia Colombia" del líder cubano—, Fidel privilegia la exposición documental. De tal modo, el jefe histórico de las FARC (su verdadero nombre era Pedro Antonio Marín) es visto a través de los excelentes testimonios del escritor Arturo Alape y se ve a sí mismo en los llamados Cuadernos de Marulanda. Un testigo clave para comprender la intríngulis de las negociaciones de paz en la época de Pastrana es citado ampliamente en el libro: José Arbesú, funcionario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba que asistió a las negociaciones de Caiguán en enero del 2001 y luego sostuvo entrevistas con Marulanda. De sumo interés resultan, además, las referencias escritas por Jacobo Arenas (nombre de guerra de Luis Morantes), autor del Diario de la resistencia de Marquetalia (1972), militante comunista que se incorporó a las FARC y aportó a la formación ideológica de los cuadros de la guerrilla. Arenas falleció en 1990, luego de haber sido uno de los principales artífices del movimiento Unión Patriótica, en el que las FARC y otras fuerzas se agruparon para participar en la escena política pública. Durante el gobierno de Belisario Betancur, dos candidatos presidenciales, 8 congresistas, 13 diputados, 70 concejales, 11 alcaldes y miles de sus militantes fueron asesinados por grupos paramilitares, fuerzas de seguridad y sicarios del narcotráfico. El libro también revela la decisiva mediación cubana en la liberación en 1996 de Juan Carlos Gaviria, secuestrado por el Movimiento Dignidad por Colombia —episodio de tintes tan rocambolescos que al abordarlos Fidel lo hace en un capítulo que titula "Sucesos de ficción", y aún antes en la solución pacífica de la crisis planteada por la ocupación y toma de rehenes el 27 de febrero de 1980 en la Embajada de la República Dominicana en Bogotá. La transcripción de largos fragmentos de la conversación de Fidel con comandantes guerrilleros de la Coordinadora Simón Bolívar en La Habana en 1991 evidencia el respeto con que el líder de la Revolución cubana trató el delicado tema de la insurgencia en el país sudamericano. En aras de ofrecer una idea más precisa del contexto en que se desarrollaron en décadas anteriores las luchas populares en el continente frente al injerencismo y los crímenes imperiales, Fidel incluye en su exposición detalles de la concertación internacionalista que contribuyó al triunfo del sandinismo contra la dictadura somocista en 1979, y de la brutal agresión yanki contra Granada en 1983, que costó la vida a colaboradores cubanos que se hallaban en esa isla caribeña entregados a una noble misión civil. Pero a la vez, con honestidad y conocimiento de causa, plantea desde un principio: "Mi desacuerdo con la concepción de Marulanda se fundamenta en la experiencia vivida, no como teórico sino como político que enfrentó y debió resolver problemas muy parecidos como ciudadano y como guerrillero, solo que los suyos fueron más complejos y difíciles". Ya hacia el final argumenta: "Yo discrepaba del jefe de las FARC por el ritmo que asignaba al proceso revolucionario de Colombia, su idea de guerra excesivamente prolongada”. “Es conocida mi oposición a cargar con los prisioneros de guerra, a aplicar políticas que los humillen o someterlos a las durísimas condiciones de la selva. De ese modo nunca rendirían las armas, aunque el combate estuviera perdido. Tampoco estaba de acuerdo con la captura y retención de civiles ajenos a la guerra". En cuanto al Partido Comunista de Colombia, Fidel describe cómo, al igual que otras formaciones similares en América Latina, "fueron miembros disciplinados de la Internacional mientras existió formalmente" bajo la línea del Partido Comunista de la URSS. En el caso de Cuba, no sin contradicciones ni tensiones, prevaleció la unidad entre las fuerzas revolucionarias. Los desencuentros programáticos y tácticos entre el Partido colombiano y los movimientos insurrecciónales, en diversas etapas de la historia de ese país, no implican, en modo alguno, una devaluación de sus abnegados militantes. Entre las conclusiones que se derivan de la lectura de este libro, hay dos que deben ser subrayadas: la actuación interesada y perniciosa del imperialismo norteamericano en el conflicto colombiano de una parte, y de otra, el valor de los principios revolucionarios. Una contribución de tal magnitud a la comprensión de los dramáticos avatares de la historia colombiana a lo largo de las seis últimas décadas es posible por la cultura política, la lucidez analítica y la altura ética de un hombre al que un colombiano ilustre, Gabriel García Márquez, ponderó al decir: "Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino del mundo". * Fuente: Granma Descargar el libro completo |
Resolución de Izquierda Anticapitalista sobre las elecciones europeas de junio de 2009
(Resolución aprobada en la Conferencia Extraordinaria Confederal de Izquierda Anticapitalista con u 70% de votos favorables, 22% en contra, y 8% de abstenciones).
1. La situación de los países de la UE está marcada por el contexto de crisis económica mundial. La crisis actual es una verdadera crisis sistémica, donde se conjugan múltiples elementos como la crisis económica y financiera, una crisis ecológica global y energética y una crisis alimentaria en los países del sur. La crisis, y la necesidad de aumentar la competitividad internacional de la economía europea en el marco de la globalización capitalista provoca una intensificación sin precedentes de los ataques y reformas neoliberales que buscan desmantelar el llamado “modelo social europeo". Los sistemas de protección social y las regulaciones del mercado de trabajo existentes en los países de la UE son un obstáculo, desde el punto de vista de las clases dominantes, en su búsqueda de una posición hegemónica y competitiva dentro de la economía global. Ante la crisis, éstas se ven empujadas a apretar todavía más al mundo del trabajo asalariado, buscando la reducción de los costes laborales, el desmantelamiento de los sistemas de protección social y la sobre-explotación de los/as trabajadores/as. La directiva de las 65 horas semanales y la directiva de la vergüenza contra los derechos de los y las trabajadoras inmigrantes son los últimos ejemplos de este ataque en toda la regla contra los pocos derechos sociales y democráticos que todavía no han destruido treinta años de políticas neoliberales. Las políticas puestas en marcha por los gobiernos buscan hacer pagar a los sectores populares el coste de la crisis del capital. Las nuevas regulaciones económicas y financieras que puedan adoptar los gobiernos tendrán como objetivo asegurar la estabilización del funcionamiento del sistema financiero desde el punto de vista de los intereses del capital, pero no supondrán un giro hacia políticas favorables a los intereses de los sectores populares.
2. La intensidad de los ataques neoliberales ha dado lugar a un aumento de las luchas sociales durante los últimos años dentro de la UE, aunque de forma muy desigual país por país. La dinámica general de ésta sigue siendo todavía esencialmente defensiva, con algunas excepciones concretas importantes, y muchas luchas terminan en derrotas o victorias precarias. La coordinación de las movilizaciones a escala europea y la “europeización” de las luchas es débil, a pesar de los avances realizados desde finales de los años noventa con la emergencia del Foro Social Europeo y algunas iniciativas sindicales concretas. La política general de los grandes sindicados europeos y de la Confederación Europea de Sindicatos es la de una adaptación crítica a las reformas neoliberales, buscando sólo corregir los "excesos" dejando la movilización como último recurso y priorizando una estrategia sindical de concertación, aunque el margen de maniobra para la misma cada vez sea más reducido, y los retrocesos constantes.
3. Frente a esta situación el grueso de la izquierda europea prosigue su adaptación al social-liberalismo. La socialdemocracia prosigue una larga mutación que la ha llevado a practicar unas políticas que cada vez presentan menos diferencias, en las cuestiones socioeconómicas, respecto a la derecha, aunque esto no significa que no haya diferencias entre la socialdemocracia y la derecha, en términos de valores simbólicos y culturales o de las fuerzas sociales que constituyen su apoyo. Los partidos comunistas europeos se encuentran inmersos en una larga crisis histórica que ha debilitado su influencia política y social en los últimos veinticinco años. Sumergidos en una crisis ideológica e identitaria de gran envergadura, atraviesan graves dificultades de orientación estratégica. Con la excepción del PCP en Portugal y del KKE en Grecia, que encarnan una orientación neoestalinista sectaria, el grueso de los partidos comunistas europeos ha optado por adaptarse al social-liberalismo, participando o apoyando gobiernos social-liberales. Esta orientación ha contribuido a acentuar su crisis política, a enajenarlos de su base social y a desconectarlos de las luchas sociales. El declive imparable del PCF, el desastre de Rifondazione en Italia después de su apoyo a Prodi son claros ejemplos de ellos. La subalternización respecto a la socialdemocracia no contribuye a tirar a ésta hacia la izquierda sino que, al contrario, arrastra a sus acompañantes hacia la derecha. Por su parte, la evolución de los partidos verdes europeos en la última década ha confirmado su rápida conversión en formaciones subalternas al social-liberalismo. Hoy en día los Verdes europeos están plenamente insertos en una dinámica gubernamentalista siendo corresponsables de políticas social-liberales y anti-ecológicas..y represivas. El caso de ICV en Catalunya es un claro ejemplo de ello.
4. En el estado español los efectos de la crisis son ya innegables. Asistimos al fin de un “modelo de desarrollo” cuyo motor, la construcción y la especulación inmobiliaria, ha quebrado definitivamente y ha empezado a arrastrar a otros sectores, en especial muchos comercios, servicios e industrias. Si a esto le añadimos la presión inflacionista en los productos de primera necesidad y las reiteradas subidas del precio del dinero en la zona Euro, comprendemos que la situación económica de centenares de miles, cuando no de millones, de familias es ya muy difícil. Estos tiempos de vacas flacas debilitan también las arcas del Estado y aumentan el déficit de las administraciones para hacer frente a crecientes necesidades de protección social que provoca el crecimiento del paro. A pesar de la retórica, la respuesta a la crisis del gobierno de Zapatero va a profundizar las medidas fiscales regresivas, las privatizaciones, obras públicas faraónicas insostenibles y los regalos fiscales al gran capital.
5. Ante este panorama hay que destacar la existencia de múltiples luchas sociales en los últimos años, pero la mayoría relativamente modestas en cuanto a su amplitud y base social, o muy localizadas en territorios concretos. La fragmentación y el aislamiento han marcado el desarrollo de muchos conflictos. Ha habido pocas luchas con capacidad centralizadora, con las excepciones de luchas en defensa del territorio o de algún conflicto sindical en los lugares concernidos. El balance de la jornada del 26 de enero con varias iniciativas unitarias en el marco de la convocatoria del Foro Social Mundial fue positivo, pero ha tenido poca continuidad posterior. La dinámica general de las luchas permanece defensiva y reactiva, con algunas excepciones puntuales como la huelga de TMB en Barcelona o la de la limpieza del metro en Madrid. A finales del 2007 e inicios del 2008 tuvo lugar una remontada de las luchas sociales con varias movilizaciones importantes sucesivas, pero no se puede hablar todavía de la entrada en una nueva etapa de ascenso de las luchas. Entre los núcleos militantes hay capacidad de iniciativa y un nivel de actividad considerable, pero la realidad organizativa de los movimientos permanece débil. En el contexto de crisis económica podemos prever un aumento del malestar y de los conflictos, en particular en empresas en crisis, pero con una lógica defensiva, desde una correlación de fuerzas muy desfavorable, una gran desestructuración del mundo del trabajo asalariado debido a las transformaciones productivas, el paro y la precariedad.
6. La oposición por la izquierda a la política de Zapatero se encuentra lastrada por la política de concertación y desmovilización de CCOO y UGT y por la falta de un proyecto político independiente del PSOE. IU hace tiempo que atraviesa una gran crisis de identidad y proyecto. La orientación actual de la federación es la de ser una organización con vocación subalterna al PSOE y que tiene en la supervivencia institucional el principal fin de su existencia. Es corresponsable de muchas políticas contrarias a los intereses de los y las asalariadas, permanece desconectada de las luchas sociales y carece ya de credibilidad como instrumento válido para la transformación social, a pesar de que en su seno existan militantes honestos/as y comprometidos/as.
7. Consideramos necesario trabajar para organizar la resistencia política y social, en el estado español y en el conjunto de la UE, a unas políticas neoliberales cuya intensidad se intensifica. Hay que avanzar en la articulación europea de las luchas y las resistencias sociales. Junto al fomento de las luchas sociales y a la auto-organización es necesario construir una izquierda de combate que pueda ser un instrumento de lucha útil en todos los ámbitos. En el terreno político aparece un auténtico vacío de alternativa política a la izquierda de la izquierda. La existencia de resistencias sociales, aunque limitadas, la mutación social-liberal de la socialdemocracia y la subalternidad hacia ésta de los Partidos Comunistas y de los Verdes abre un espacio político y social para la izquierda anticapitalista en los países europeos, aunque con desigual intensidad país por país. Este es un espacio limitado, variable y contradictorio, todavía más fruto de un desplazamiento hacia la derecha de los grandes aparatos políticos que de la fuerza de la radicalización social desde abajo. Para hacer frente a una integración europea al servicio del capital consideramos importante avanzar en la creación de un polo anticapitalista europeo, capaz de ofrecer una alternativa internacionalista a los ataques neoliberales. La creación del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) en Francia significará un punto de apoyo importante para avanzar en este objetivo estratégico. Necesitamos construir, en el Estado español y a escala europea, una izquierda anticapitalista independiente de la izquierda social-liberal, volcada en las luchas sociales, ecologista, feminista, defensora de los derechos de las naciones sin Estado e irresolutamente internacionalista. Esta es la tarea a la cual estamos entregados desde hace tiempo
8. Con esta perspectiva estratégica de fondo, consideramos conveniente poder estar presentes en las próximas elecciones europeas formando parte de un bloque anticapitalista europeo, con organizaciones como el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) de Francia, Sinistra Critica en Italia y otras. Constatamos que actualmente no hay corrientes políticas a nivel estatal con las cuales tengamos las suficientes confianzas y acuerdos para avanzar en un deseable proyecto unitario en el Estado español que sólo podría ser posible como resultado de una práctica previa en común, que de momento sólo se ha dado bajo plataformas, campañas o coordinadoras para eventos o luchas concretas. El proceso de consolidación de una red de interacción y confianzas suficientemente fuerte debe ser prioridad para construir una alternativa política de este tipo. Avanzar en alternativas unitarias a escala estatal en frío entre distintas organizaciones y corrientes sería un paso en falso contraproducente. Pueden haber, sin embargo, situaciones nacionales o regionales específicas y particulares que si lo permitan. En el terreno de la izquierda social no parece que el número de activistas interesados en impulsar una iniciativa política de estas características y en comprometerse en impulsar un nuevo proyecto anticapitalista sea de entrada suficiente para poder pensar en proyecto unitario “por abajo” con garantías. Sin embargo esto no debe ser obstáculo para invitar al máximo numero de activistas, sindicalistas, intelectuales, pequeños colectivos,..., a participar en la iniciativa y para seguir discutiendo con ellos sobre cómo avanzar en la construcción de un nuevo proyecto anticapitalista unitario. Tendremos que buscar las fórmulas más adecuadas (a través de comités u otros mecanismos a concretar) con el fin de asegurar que aquellos/as activistas que quieran implicarse en el proyecto en las distintas fases del mismo puedan hacerlo. Buscaremos siempre una discusión franca y honesta con ellos/as, presidida por el respeto, la transparencia y la ausencia de cualquier pretensión instrumentalizadora o utilitarista. De esta forma, aún reconociendo las dificultades de esta tarea, les ofreceremos la posibilidad de dar con nosotros y nosotras un paso adelante para la colaboración en la construcción de un referente anticapitalista en el estado español. Una vez finalizado el proceso de recogida de firmas realizaremos una convención política abierta a todos estos sectores independientes y a las y los activistas no organizados que hayan participado, o quieran particpar, en el proyecto.
Entre muchos activistas sociales, y entre los sectores populares, sigue prevaleciendo una actitud escéptica respecto a la posibilidad de articular una alternativa anticapitalista en el terreno político, aunque la necesidad de la misma progresivamente se va haciendo más evidente. El efecto prolongado de las políticas neoliberales, las dificultades experimentadas por las luchas sociales y la insostenibilidad del dilema entre votar instrumentalmente por las distintas opciones de la izquierda parlamentaria existente o quedarse en la abstención resignada hacen que el debate sobre la necesidad de una alternativa política vaya emergiendo poco a poco, aunque de forma limitada y contradictoria. El impacto de la crisis puede acelerar la percepción de la necesidad de construir dicha alternativa. En las condiciones de la profunda crisis sistémica y global a la que estamos asistiendo y de las primeras protestas populares que se están dando frente a las consecuencias más nefastas de la misma, así como ante la agravación del proceso de descomposición en el seno de IU y la crisis de otros colectivos, la urgencia de una fuerza netamente anticapitalista puede ser sentida con mayores razones por algunos de los sectores más activos de los movimientos sociales y de la izquierda. Por eso, junto al trabajo unitario que estamos ya impulsando en el marco de las luchas y campañas que contra la salida procapitalista a la crisis se empiezan a promover, deberemos dirigirnos a esos sectores para explicarles nuestra propuesta. La crisis contribuye a incrementar el malestar acumulado con el actual modelo económico, aumenta las posibilidades para construir un nuevo proyecto anticapitalista y plantea con más urgencia su necesidad. Pero también hace más graves las consecuencias de un posible fracaso en este objetivo, en términos de mayor desmoralización de los sectores populares y militantes y de posibilidad de desarrollo de alternativas reaccionarias y populistas.
Por todo ello Izquierda Anticapitalista toma la decisión de iniciar un proceso de búsqueda de las 15.000 firmas de ciudadanos/as del Estado español necesarias para poder presentarse. Dicho proceso debe ser una ocasión para seguir planteando la necesidad de construir una izquierda de combate y una alternativa anticapitalista amplia y unitaria y avanzar en esta dirección. En paralelo buscaremos también, aunque sea simbólicamente, firmas de inmigrantes residentes en el Estado español y que carecen de los derechos de ciudadanía básicos, con tal de denunciar las políticas de extranjería y la Europa fortaleza en un momento donde los ataques a la inmigración van en aumento. En el caso de que no obtengamos las 15.000 firmas impulsaremos algún tipo de “campaña alternativa” de denuncia a la Europa del Capital, como forma de intentar que la izquierda anticapitalista tenga visibilidad en la convocatoria electoral. Nuestro objetivo es dar un paso más en la construcción de una organización anticapitalista y revolucionaria y pensamos que lanzar la búsqueda de las 15.000 firmas puede contribuir a desbloquear, modestamente, la situación de la izquierda anticapitalista en el estado español. Sólo si después de una buena campaña y de obtener una cifra muy cercana (a unos cientos) del objetivo de las 15.000 firmas, o si nos son inpugnadas un número significativo de ellas después de haberlas conseguido, utilizaremos el mecanismo de las firmas de 50 cargos públicos para presentarnos. Las elecciones no son para nosotros el terreno más importante de lucha, como lo atestigua nuestra práctica y trayectoria. Son un terreno más en el cual hay que responder desde la izquierda anticapitalista, para dar una salida en positivo a las luchas y resistencias sociales y ofrecer una alternativa. Y así enfocamos este nuevo reto. La coordinadora confederal y los órganos competentes aprobarán la concreción de esta iniciativa en las distintas fases de la misma.