lunes, 20 de enero de 2014

Chile: El debate anticapitalista


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por CCTT
Viernes, 17 de Enero de 2014 11:45


Sobre las 1ras Jornadas de Debate Popular celebradas en Santiago los días 10 y 11 de enero. Posibilidades de convergencia y unificación de luchas en el nuevo período.

A todos quienes nos acompañaron como participantes, venidos de los barrios de Santiago y de provincias, a los panelistas y a los voluntarios que trabajaron en las 1ras. Jornadas de Debate Popular; también a quienes no pudieron asistir pero que sabemos estuvieron haciendo fuerza para que todo resultara a la altura de las exigencias que demanda el momento político actual. 

1ras. Jornadas de Debate Popular. Desafíos y perspectivas de la construcción político-social en el nuevo período político. Breve reseña.

Entre los días viernes 10 y sábado 11 de enero un conjunto de organizaciones político-sociales de trabajadores y populares, así como militantes sociales de base, se reunieron en Santiago a debatir sobre el momento político actual y las perspectivas para las luchas que se avecinan. Fueron los centros de estudios independientes Grupo de Estudios Marxistas, GEM; Estudios Nueva Economía, ENE; Grupo de Estudios Ciencias Sociales y Política, GECSyP y Plataforma Nexos, los convocantes y organizadores de estas 1ras. Jornadas.

Bajo los aleros de Liceo Fermín Vivaceta creado por la Sociedad Mutualista del mismo nombre, casi haciendo honor a los esfuerzos de Vivaceta por educar a la clase trabajadora en el siglo XIX, las personas y organizaciones convocadas se dispusieron debatir sobre tres puntos clave para el período: (i) El triunfo electoral de Bachelet y el significado de su próximo Gobierno, (ii) Las tareas que cada organización o sector ha fijado como prioritarias para los próximos años, y (iii) Las posibilidades de convergencia entre las diferentes organizaciones y sectores en lucha.

El día viernes los debates fueron abiertos por las evaluaciones de las organizaciones político-sociales y políticas que, como era natural, se centraron en las dos líneas que ensayó la izquierda y franjas de las organizaciones de base en la coyuntura electoral: una, la que defiende la participación electoral con el fin de aprovechar y disputar los espacios abiertos para los sectores de trabajadores y populares, silenciados por el monopolio comunicacional y el duopolio político, y la otra que, si bien no se opone al mecanismo electoral per se, propone un táctica centrada en la organización y convergencia de las fuerzas de trabajadores y populares por fuera y en contra de la institucionalidad actual, argumentando además, que la participación en ella legitima tal institucionalidad. Con matices, que no podemos destacar aquí, en la primera se ubicaron las posiciones de Víctor Orellana (Fundación Nodo XXI e Iván Carrasco (Partido Igualdad), y en la segunda, las posiciones de Claudio Pérez (Movimiento Popular Guachuneit), Guillermo Rodríguez (Comunidad Militante) y de Sebastián Osorio (militante libertario, ex OCL). También se contó con la participación de Melissa Sepúlveda, recientemente electa presidente de la FECH, y de Takuri Tapia, su homólogo en la FEUSACH; ambos presentaron su visión del momento político y enunciaron los desafíos que enfrentan entrado ya este año 2014. Se cerró con una Intervención de Danza Contemporánea que evocó en la idea de un Amanecepara la Emancipación de los Pueblos.

Panel1

El día sábado, mucho más sustancioso desde el punto de vista de las experiencias de construcción sectorial y de elaboración política para la práctica inmediata, incluyó dos paneles de debate, Uno, dedicado a la realidad Estudiantil y de los Trabajadores y otro dedicado a las experiencias de lucha sectoriales en los campos de Salud y Vivienda, territoriales como las Asambleas Ciudadanas y Pueblo Mapuche, y las luchas anticapitalistas y anti patriarcales desde la organizaciones de mujeres.

El segundo panel, en el campo estudiantil con la participación de Luna Rojas (UNE) y de Eloísa González (ACES), se dejaron sentir las diferencias de perspectiva respecto a las líneas tácticas para el período. En un caso, reconociendo que, aún cuando los resultados electorales -de Claude, en particular, apoyado por la UNE- estuvieron lejos de lo esperado y que en nada podrían considerarse satisfactorios, la intervención electoral logró llegar a las grandes mayorías del país; y en el otro, que tanto en el sector estudiantil como en otros sectores sociales, ya se perfilan dos tácticas diferentes en la izquierda cuya línea divisoria está en la relación con la institucionalidad y sobre todo respecto de la estrategia de construcción de poder popular -control comunitario, en el caso de los estudiantes secundarios- cuyos sentidos son muy diversos y que son parte del mismo debate en esta franja de la izquierda. Respecto de los temas estrictamente estudiantiles, se coincidió en acelerar la convergencia estudiantil y estimular la disposición para las luchas frente al ilusionismo y el marco de negociaciones que el próximo gobierno prepara e impulsará; en particular, en el mismo instante que sucedía este panel, los secundarios estaban en numerosas tomas de escuelas y liceos que los municipios están cerrando y respecto de los cuales no solo reclaman su apertura sino que también buscan afanosamente abrirlos ejerciendo el poder popular comunitario. En el ámbito de los trabajadores, el tenor de las intervenciones coincidió respecto a que no es posible esperar mucho del próximo gobierno y de la acción de la propia CUT, capturada por la nueva coalición gobernante. Se hizo hincapié sobre las grandes dificultades "culturales" que existen para fortalecer el movimiento sindical y de trabajadores y su vulnerabilidad frente a la co-optación política por parte del gobierno y el bloque dominante. Respecto de las posibilidades de convergencia, Ana Orrego de la Federación de Sindicatos de la Educación Superior Privada “Livia Videla", mencionó los esfuerzos federativos y confederativos que se despliegan en Santiago en torno a la CEPCH mientras Luis Candia de la Unión Portuaria del Bío-Bío, explicó la integración de luchas por circuitos productivos en la VIII Región, por ejemplo, entre portuarios y trabajadores forestales. Esto último está fuertemente determinado por las particularidades de cada región o rama productiva en que se esté trabajando, por lo cual lo más probable, es que la acumulación de fuerzas en el campo de los trabajadores combine lo inter sectorial (por ejemplo, servicios de diversos tipo) con agrupaciones por circuitos productivos que permitan paralizar todo un encadenamiento desde la producción hasta la logística.

Panel2

En el tercer panel, la mayor parte de los expositores coincidieron en que no hay expectativas positivas respecto del gobierno de Bachelet, e incluso, el representante del colectivo de apoyo a los presos políticos mapuche de la CAM, Luis Carreño Viluñir, argumentó que el debate en torno al gobierno y el rol de la izquierda les era ajeno no obstante tener un plano de coincidencias con las luchas anticapitalistas. Se resaltó la lucha por la vivienda (Osvaldo Molina, Movimiento Pobladores Sur) y la salud (Ciro Ibáñez, Mesa Regional de Salud de Concepción), planteando que no se trata de demandas reducidas a las reivindicaciones de los allegados o deudores, en un caso, o de los trabajadores de la salud, en el otro, sino por nuevas condiciones sociales de habitar el espacio y por un cambio del sistema de salud mismo, incluidas por cierto demandas de los trabajadores del rubro. Por ello, al igual que la lucha por la vivienda que incluye a toda la comunidad y no sólo a los allegado o deudores, en las mesas territoriales de salud se incorporan trabajadores de la atención primaria, junto a los usuarios y a las franjas de pueblo organizado y comunitarias que se interesan por luchar por un nuevo sistema de salud integral. En el mismo sentido se plantearon las experiencias de construcción territorial (Juan Reinoso, Asamblea Ciudadana de San Antonio) por parte de las Asambleas ciudadanas que al día siguiente (domingo 12) se aprontaban a realizar una reunión de coordinación del Movimiento "Todos somos asamblea" en la comuna de Renca. Dado el carácter más transversal de los componentes de las Asambleas Ciudadanas, su discurso, se señaló, está obligado a ser más inclusivo y menos definitivo respecto de algunos temas como la participación electoral o el apoyo a algunas iniciativas de este tipo. Sin embargo, este no pronunciamiento frente a la coyuntura electoral no implica inmovilismo o capitulación por sus demandas. En efecto, la reunión del domingo 12 en Santiago se hará tanto para implementar los acuerdos del masivo congreso popular realizado en San Antonio a fines del 2013, como también para preparar las luchas que se prevén frente al próximo gobierno. Por su parte, el representante mapuche, delineó la estrategia de la CAM que combina, en sus palabras, una lucha de liberación nacional centrada en la recuperación de territorio con la lucha anticapitalista. En sintonía con las reivindicaciones más radicales presentadas en el panel, Andrea Parada (Asamblea de Mujeres Revolucionarias) puso temas controversiales para la propia cultura de la izquierda tradicional. La lucha contra el patriarcado, planteó, es una lucha más allá de la mera reivindicación de los derechos de las mujeres; no solo se trata de liberarse del capital y del capitalismo sino también de las relaciones patriarcales establecidas política y culturalmente, en hombres y mujeres, por el capitalismo patriarcal. También, argumentó la necesidad de reponer una nueva ética en la política a todos los niveles; como organización política social, ellas se hacen eco de las denuncias de la discriminación y violencia ejercida contra las mujeres y niñas que normalmente son silenciadas producto de la subsistencia de una cultura patriarcal que permea a los propios militantes de las organizaciones populares y políticas revolucionarias.

Panel3

Finalmente, ya madurando la tarde, se dió paso a una asamblea de debate popular sobre el socialismo. La idea fue abrir una conversación sobre las posibilidades y características que podrían ser propias de una sociedad pos capitalista o socialista. La clave de este ejercicio de debate era poner el acento no en las luchas y demandas inmediatas y de corto plazo sino en el sentido emancipador a que ellas pueden contribuir. Muchas de las luchas en la micro política o de luchas sectoriales más amplias pero aún apegadas a meras reivindicaciones económicas, reclaman ya un paraguas más general que les dé sentido en la perspectiva de una lucha por una sociedad alternativa al modo de vida del capitalismo. Bajo esta definiciones intervinieron los centros de estudios organizadores en los temas: rol de los trabajadores en el proyecto emancipador (Rodolfo Flores, Nexos); la concepción de la justicia e igualdad en el socialismo (Pablo Gres, GEM), los avances para una Nueva economía (Sebastián Valdebenito, ENE) y la lucha anti patriarcal en el proyecto emancipador anticapitalista (Anita Peña, Colectiva Feminista de Valparaíso). El debate, como era de esperar, con una izquierda y franjas populares que recién avanzan -más allá de las meras consignas- hacia definiciones más profundas de la sociedad que buscan construir, fue entreverado. Se entremezclaron niveles de abstracción muy distintos (p. ej., prácticas inmediatas y contenidos generales de un proyecto emancipador), se hizo patente la carencia de un referente histórico común (p. ej., un balance compartido de las crisis del socialismo real), hubo cierta renuencia a tratar en su propio mérito problemas muy heterodoxos a ojos de la teoría canónica (p. ej., reducción de la lucha contra el patriarcado a una mera lucha por los derechos de las mujeres) y otras dificultades relacionadas con los niveles de formación política y teórica de los participantes, buena parte militantes de probada consecuencia en las luchas populares. No obstante lo anterior, celebramos este ejercicio de debate colectivo, muy poco frecuente en la izquierda y organizaciones de trabajadores y populares chilenas, pues su posibilidad fue síntoma de una clara disposición a discutir sobre estos temas y por el respeto practicado entre los participantes, especialmente cuando se trataba de un foro abierto que incluía marxistas, libertarios, cristianos y militantes de izquierda laica ni marxistas ni libertarios; a jóvenes y viejos; mujeres y hombres, etc. Se produjeron cercanías implícitas y explícitas, y de seguro muchas de ellas madurarán con el correr de las luchas que se vienen. Queda la sensación de que necesitamos más debate sobre estos temas pero no sabemos cómo hacerlo bien. Esta experiencia fue un aprendizaje más en la larga lucha por levantar un(os) proyecto(s) emancipador(es) que, como se dijo allí, incluye en su seno varios actores y actrices y también varias intuiciones que deben dialogar y unificarse en la lucha directa contra la explotación, la opresión y la discriminación.

Terminados los debates se abrió un espacio de confraternidad y de participación musical y bailable. Destacaron la gran capacidad para pasar del debate político duro a la interpretación rumbera, entre otros, Manolo de Andamios, Sandoval de Igualdad, Felipe de ENE y nuestras queridas compañeras de la Asamblea Mujeres Revolucionarias. No podemos dejar de mencionar, antes de terminar, que durante el sábado funcionaron equipos de trabajo para servicios, de almuerzo y de guardería infantil a cargo de los compañeros y compañeras del Colectivo Andamios que, junto a equipos de trabajo de los centros de investigación, crearon y acondicionaron un ambiente grato para estas importantes actividades populares. Este ambiente fue acompañado además por una extensa exposición de libros y materiales tanto de los centros organizadores como de las Editoriales Ocean Sur, Quimantú y Escaparate; las librerías Lago Budi, Proyección y Taller Sol y los autores-editores Miguel Silva, Sebastián Allende y Miguel Edwards. Se repartieron también ejemplares de Punto Final, Le Monde Diplomatique y El Irreverente.

Toda la actividad fue auto gestionada y completamente financiada por recursos monetarios de los propios centros, incluido el trabajo voluntario de sus miembros que aportaron su fuerza física y entusiasmo. El diseño del afiche para la actividad corrió por cuenta de Fiestoforo, quién con mucha disposición puso a disposición su talento gráfico.

Elaborar política entre cuatro paredes y cuatro funcionarios siempre es más fácil, es cierto, pero qué duda cabe que elaborarla colectivamente abre las alamedas para la conformación de una gran fuerza político-social capaz de tomar en sus manos la tarea de definir los términos de su acción y los contenidos de su programa liberador. A fin de cuentas parafraseando a Marx, la emancipación de las trabajadoras y trabajadores será obra de ellos mismos.

Grupo de Estudios Marxistas, GEM,
Estudios de Nueva Economía, ENE,
Grupo de Estudios Ciencias Sociales y Política, GECSyP
Plataforma Nexos.
Santiago, 14 de enero de 2014.

Chile: La batalla de los trabajadores del mar


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Obra de Benito Quinquela Martín

por Andrés Figueroa Cornejo


Sábado, 18 de Enero de 2014 14:00

  

La lucha de los portuarios marca una inflexión histórica. Y por eso son promesa de polo, eje tractor y puesta al día del nuevo sindicalismo chileno.


“¿Por qué me desenterraste 
del mar?”

Rafael Alberti


1. Mientras por arriba se espera el fallo oficial de la Corte de la Haya respecto de las reyertas limítrofes entre los Estados de Perú y Chile, y en una maniobra de sainete se ‘desintegra-depurándose’  el partido del presidente Piñera, Renovación Nacional, en la vida real la huelga de los trabajadores portuarios hace historia.

Sobre el dictamen internacional a favor de Perú, cuyos efectos concretos no se verán salvo en las tiras cómicas y mapas escolares, los capitales transnacionales de asentamiento chileno en plena expansión en el mercado peruano, como el pronorteamericano tratado de libre comercio Alianza del Pacífico (Chile, Perú, México, Colombia y Panamá), organizan y ponderan las reacciones de ambas cancillerías. Los más pacientes sabrán escuchar las bravatas abanderadas de rigor, y habrá algún incidente menor para ilustrar las querellas.

En cuanto al partido de gobierno, Renovación Nacional –variante aparentemente menos conservadora que la derecha militarizada (UDI)-, su desmantelamiento es un ejercicio de oportunismo y espléndida reformulación, tal cual un banco quebrado cuyos accionistas más audaces retiran los pocos papeles con algún valor que restan ante el desastre del emprendimiento. Un modelo de resiliencia y capacidad de flotación que puede seguirse por televisión abierta.

Pero la huelga portuaria es lo importante.

2. Las condiciones salariales, laborales y contractuales de los trabajadores portuarios en Chile son paradigma de una de las formas que el capitalismo emplea en la actual fase para intentar amortiguar la caída tendencial de sus utilidades a través de la intensificación de la explotación del trabajo humano en el área de las exportaciones, clave y sentido de la economía dependiente chilena.

En términos inmediatos, las demandas de los hombres de mar y de la comunidad que gira y sobrevive a su alrededor sintetizadas en la paralización de faenas que arrancaron en los puertos de San Antonio y Mejillones tienen que ver con los sistemáticos incumplimientos de las administraciones del Estado, tanto de la ex Concertación, como de la Alianza (*). La reivindicación de fondo apunta al fin del subcontratismo, la tercerización, el subempleo. Esto es,  al término de uno de los modos capilares de acumulación, concentración y reproducción capitalista a escala mundial.

Debido a lo anterior la artillería estatal, empresarial y sus extensiones representativas en el sistema de partidos políticos funcional, se ha descargado con saña sobre el movimiento que comenzó la última semana de 2013. La represión, amenaza y hostigamiento se han manifestado a través de los cercos de la policía militarizada y la Armada,  las penas del infierno de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC, gremio empresarial) debido a las ‘pérdidas millonarias’ en materia de exportación, daño a imagen-país a la hora del examen de las evaluadoras de riesgo internacionales por ‘falta de disciplinamiento laboral’ y eventual retraso de compromisos comerciales; y el tradicional chantaje de los camioneros –peonada y carne de cañón del capital-, que dramatizan presiones de ‘solución urgente’ sobre el gobierno para que intervenga con mayor protagonismo. Naturalmente, y como si fuera poco, la lucha portuaria ha debido encarar rompehuelgas, dirigentes falsos, distorsión mediática de sus objetivos, etc.

En tanto, la solidaridad activa de sectores mineros y estudiantiles al interior del país (y solidaridad amplia de otros ámbitos del trabajo, de formaciones de DDHH del siglo XXI y de pueblo organizado), como internacional, se multiplica por minuto. Sin embargo, aún resulta insuficiente.

3. Si bien las revoluciones sociales no las hace el sindicalismo, sino que el conjunto mayoritario de los oprimidos -donde los trabajadores cumplen un rol estratégico por su situación objetiva, sentido y posibilidades de aportar a la ingobernabilidad y a la conducción política de un pueblo insurrecto-, la lucha portuaria hoy, con su solo movimiento y resistencia, construye las condiciones de la superación de la mansedumbre, resignación, fatalismo y ausencia de disposición combativa de la fuerza asalariada en Chile  e incluso de sus instituciones convencionales.

En este sentido, la incorporación subsidiada electoralmente de la dirección del PCCh a la ex Concertación (hoy, Nueva Mayoría) a cambio de vaciarse poli-éticamente, se ha expresado en la conducta del directorio de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), cuyo silencio frente al conflicto portuario descubre su funcionalidad sistémica para la contención social. Y atención, que el descrédito de la militancia bacheletista que hegemoniza el directorio de la CUT no tiene nada que ver con alguna conspiración solapada y febril del también ineficaz ‘sindicalismo rojo’. La prioridad estratégico destructiva contra los trabajadores organizados (ejecutada con venganza cerebral, criminal y luego legal) desde la madrugada de la contrarrevolución capitalista inaugurada por la dictadura militar de 1973 y profundizada durante los gobiernos civiles desde los 90’, debilitó hasta la propia posibilidad de existencia de un sindicalismo economicista tradicional.

Por ello la batalla de los portuarios marca una inflexión histórica. Y por eso los portuarios en particular son promesa de polo, eje tractor y puesta al día del nuevo sindicalismo chileno.

4. Así como los niños no salen de un repollo, los movimientos sociales no son espontáneos. Tienen historia. Y la historia de la batalla de los trabajadores portuarios ha cumplido plazos, quemado alternativas, combatido muchas veces. El pueblo trabajador del mar privatizado de Chile (cuyo lugar en el mundo es apenas un borde costero apretado contra la armadura andina) es hoy resultado y resumen de las transformaciones capitalistas llevadas a su propio límite. De allí la radicalidad de la organización portuaria, su escepticismo ante las promesas de las administradoras ejecutivas del Estado, del empresariado y del sistema político. Si bien siempre existen los peligros de la cooptación de sus liderazgos, esta vez los portuarios han tomado precauciones, adoptando la arquitectura democrática de los estudiantes secundarios y del pueblo mapuche: vocería en permanente evaluación y potencial revocabilidad. 

Las articulaciones políticas anticapitalistas no pueden restarse de semejante experiencia. De hecho es precisamente en el movimiento real que resiste y en cuyo seno están los materiales de la superación del sindicalismo de la obsecuencia, donde debe navegar la rebeldía cuando se trata del territorio del trabajo. Poniéndose a disposición y ofreciendo destrezas complementarias, compartiendo y sistematizando aprendizajes en la práctica concreta, politizándose mutuamente. Hermanándose.

También de esa reunión infatigable, auténtica y fraterna amanece la conducción política autorizada para revolucionar la vida.   

*Respecto de los antecedentes generales, contexto y aspectos del proceso que enmarcan el actual conflicto, pueden revisarse las siguientes entrevistas con dirigentes portuarios  realizadas durante los últimos 7 años: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=144478,

La desobediencia como necesidad urgente



por Iñaki Gil de San Vicente 


15/1/2014  - La Haine


Post image for #12M15M: the indignados are back in the street — in pictures


La solución no es otra que llenar de contenido político y teórico socialista toda práctica de desobediencia, de lo contrario será integrada, paralizada o destrozada.


En Agosto de 2008 escribí un relativamente largo texto titulado La desobediencia como necesidad, a libre disposición en la Red. Ahora presento a debate público en la Kultur Etxea de Burlata, Irunea, este otro mucho más breve en contenido pero algo más largo en el título al añadirle la prioridad de la urgencia. Las razones que justifican este llamado a la urgente necesidad de la desobediencia masiva, sostenida, coordinada y organizada, son obvias. De verano de 2008 a enero de 2014 se ha endurecido, intensificado y extendido sobremanera el ataque sistemático e implacable del capital contra el trabajo, de los Estados nacionalmente opresores contra los pueblos que explotan, y del sistema patriarco-burgués contra las mujeres. Y este devastador ataque inhumano va a endurecerse más aún.

Todavía en Agosto de 2008 éramos relativamente pocos quienes defendíamos no sólo la existencia de una crisis sistémica en el capitalismo mundial, que iba agravándose por momentos, sino que sobre todo insistíamos en que esa crisis estaba adquiriendo especial gravedad, formas y expresiones mucho más agudas en el Estado español por sus contradicciones sociohistóricas irresolubles. Todavía éramos menos quienes planteábamos la necesidad de avanzar en la autoorganización práctica y teórica para aumentar las luchas contra los ataques capitalistas. El texto La desobediencia como necesidad se inscribía en este esfuerzo por acelerar la concienciación práctica y teórica que avanzaba más lentamente que la celeridad creciente de la crisis. Entonces era obvio que por momentos se agrandaba la distancia entre la rápida agudización de las contradicciones objetivas y el lento avance de la conciencia subjetiva organizada como fuerza material.

La reflexión sobre la desobediencia en cuanto una de las señas básicas de la identidad humana autoconsciente y crítica, esta reflexión imprescindible, debía ser por tanto impulsada en las dos vertientes de la praxis: en la acción y en el pensamiento. Bien mirado, este esfuerzo venía de lejos pero se había reforzado nada más estallar la crisis parcial en Agosto de 2007, cuando la denominada crisis de los bonos basura destapaba una podredumbre subterránea más pestilente e infecta, más generalizada, que la trágica hecatombe de miles de familias obreras y populares norteamericanas lanzadas al abismo de los desahucios. Si en Agosto de 2008 éramos pocos quienes advertíamos del problema, aún éramos menos quienes justo un año antes explicábamos que la crisis parcial de los bonos basura se inscribía en una dinámica de confluencia de sub-crisis en una única gran crisis capitalista que por sinergia dialéctica o ley del aumento cuantitativo y del cambio cualitativo, era esencialmente más grave que la simple suma de las crisis parciales, cambio cualitativo ante la que debíamos responder rápidamente. En Lecciones prácticas de una crisis prevista, del 17-08-2007, a libre disposición en la Red, se avanzaba en esta dirección.

El punto decisivo sobre el que gira en estos momentos la praxis de la desobediencia como urgente necesidad no es otro que el de la correcta valoración de la esencia de la crisis capitalista actual. Más adelante comentaremos algo sobre la frivolidad inconsciente de quienes siguen reduciendo la desobediencia a la mera ideología pacifista, pero antes debemos hincar los pies en el suelo de la realidad e introducir nuestra cabeza en lo más duro de la lucha de contrarios antagónicos que determinan las tendencias fuertes que está imponiendo la burguesía mundial al amparo de la crisis. La desobediencia, como una de las tácticas de lucha revolucionaria, sólo tiene visos de efectividad si se basa en una correcta valoración de los cambios introducidos por el capital en sus anteriores tácticas, estrategias, doctrinas y paradigmas represivos, cambios destinados a imponer definitivamente brutales condiciones de sobreexplotación que, en Occidente, nos recuerdan a las existentes en el capitalismo de finales del siglo XVIII y primera mitad del siglo XIX, antes de que la lucha obrera y popular empezara a obtener victorias sectoriales que mejoraban relativamente su malvivencia cotidiana. Pero sólo nos lo recuerdan porque ahora, a estas alturas del siglo XXI la civilización del capital dispone de instrumentos de terror material y simbólico, de potenciación del fetichismo, de sumisión y de obediencia muy superiores a los de entonces.

Es por esto que la táctica de la desobediencia debe siempre estar supeditada a la estrategia de la toma del poder como camino hacia la República Socialista Vasca, porque sólo una perspectiva histórica revolucionaria puede oponerse a la perspectiva histórica reaccionaría. El tiempo político no es neutral, es un arma. Es por esto que siempre es necesaria la revisión autocrítica de lo que se ha escrito y sostenido en el pasado, porque malvivimos en una realidad objetiva de lucha permanente de contrarios irreconciliables de manera que el capital, los Estados español y francés, el sistema patriarco-burgués, también intervienen activamente en la lucha con sus planes a medio y largo plazo, con sus innovaciones y con sus alternativas varias, que frecuentemente aparentan ser diferentes cuando en el fondo buscan el mismo objetivo. Las referencias a los dos textos arriba citados, el de 2008 y el de 2007, y a otros que no se citan pero que son también necesarios como los que tratan sobre la teoría de la organización de 2011, por ejemplo, corresponde a este deber metodológico de autocrítica colectiva permanente, virtud tensa sustituida hace tiempo por de la cómoda palabrería normalizadora y moderadora.

indignados

Lo que sigue es una muy breve síntesis de las tendencias fuertes desarrolladas por el capital con la excusa de «salir de la crisis», síntesis inserta en la línea teórica y política de los dos textos referenciados pero realizada bajo las transformaciones acaecidas desde entonces hasta ahora. Consta de tres puntos:

El primero concierne a las dificultades que tiene la izquierda europea y vasca para superar la derrota teórica y ética –mal llamada «derrota ideológica»– sufrida en los años ’70 e incrementada en los ’80 y que justo ha empezado a ser revertida desde la segunda mitad de la década del 2000. Naturalmente que son fechas aproximadas, que ha habido lugares en los que la derrota ha sido menos grave y más corta en duración, y que en otros ha empezado más tarde; ahora no podemos analizar al detalle estas diferencias. ¿En qué consiste esta derrota en lo relacionado con la crisis y la desobediencia? Sobre todo en que se ha perdido o se ha debilitado grandemente el conocimiento teórico de lo que es el capitalismo y de su capacidad de desactivación por un lado y por otro de integración en su beneficio del malestar social latente y hasta emergente. La teoría marxista de la crisis no se limita sólo a sus causas, sino también a su desarrollo y a sus posibles salidas, con sus efectos en el largo futuro de la humanidad explotada. Por ejemplo, ahora mismo la mayor parte de las contestaciones críticas a la propaganda oficial sobre los supuestos primeros «brotes verdes» se centran casi exclusivamente en demostrar que lo contrario, siendo muy contadas las que se extienden más allá de lo inmediato para alertar sobre lo realmente decisivo: la entrada definitiva del capitalismo mundial en una nueva fase represiva y explotadora global.

Constreñida por esta limitación, la táctica de la desobediencia sólo se piensa a muy corto plazo y para áreas muy restringidas de la totalidad explotada, oprimida y dominada. Por lo general, se cree que la situación socioeconómica y política tenderá a mejorar a corto o medio plazo, que la presión no violenta de la llamada «sociedad civil», o del pueblo a secas, sin contradicciones clasistas internas, logrará frenar la voracidad omnívora del capital y de su nacionalismo imperialista facilitando así la realización de acuerdos institucionales que abran vías para la reconquista de derechos restringidos, prohibidos e ilegalizados. Simplificándolo un poco: se trata de una desobediencia parcial, a ratos, sobre aspectos sectoriales, que convive con una obediencia masiva, cotidiana, psicológico-afectiva y político-cultural. Sin perspectiva histórica de las innovaciones explotadoras y represivas introducidas durante la crisis, nuestra mente no puede superar lo más inmediato, ni tampoco comprender los dramáticos efectos acumulativos de tales innovaciones en la creciente precarización de la vida.

El segundo punto concierne precisamente al concepto de precarización. Precarizar la existencia, reducir casi hasta la nada la sensación colectiva de seguridad vital imponiendo la incertidumbre atemorizada, hacer del egoísmo más frío e individualista la única garantía de sobrevivencia en medio de la precariedad absoluta, y en este contexto presentar al Estado como el guardián que nos protege de los peligros pero a costa de cederle nuestra libertad, este es uno de los objetivos vitales buscados por el capital. Aunque siempre haya alguna fracción burguesa dispuesta a frenar un poco el empobrecimiento social y la precarización, la tendencia mayoritaria de la clase dominante ha sido, es y será la de reducir las condiciones vitales al mínimo suficiente para la imprescindible recomposición y cualificación de la fuerza de trabajo, nunca más allá de ese mínimo socialmente establecido por la lucha de clases. La burguesía no descansa en imponer ese mínimo, sabiendo que sólo la lucha obrera y popular se lo impide; por esto, cuando se sabe con fuerza sociopolítica suficiente endurece sus ataques a los instrumentos obreros y populares por antonomasia: sus organizaciones, sus sindicatos, sus movimientos populares y sociales, sus medios de prensa libre y crítica, etc. Debilitados éstos, o destruidos, ilegalizados, entonces la clase dominante endurece sus ataques.

Aunque existe una conexión interna casi directa entre la pobreza relativa y absoluta y la precarización social, hay que saber que en determinados períodos la pobreza puede ampliarse o reducirse según los vaivenes de la lucha socioeconómica de clases, pero que la precarización es una necesidad tendencial al alza de la lógica capitalista que sólo puede ser derrotada mediante la revolución social y política. Sólo la revolución socialista puede acabar con la tendencia a la absoluta precarización existencial porque ésta no es otra cosa que la pérdida total de medios propios de autoexistencia, de medios de producción propios, colectivos y comunes, que garanticen que una persona no tenga que venderse a un empresario como esclavo asalariado por poder subsistir. La precarización consiste en la indefensión creciente, en la pérdida de la independencia personal y colectiva porque se ha caído en la dependencia del salario propio o ajeno ya que el capital se ha apropiado mediante la violencia física o económica de las fuerzas productivas.

La precarización aumenta al aumentar la concentración y centralización de los capitales, de la riqueza, en cada vez menos manos, mientras por el lado opuesto aumenta la gente que carece de todo menos de su fuerza de trabajo, y eso cuando todavía está en condiciones psicosomáticas de ser explotada hasta el límite. Por esto existe relación casi directa entre empobrecimiento y deterioro de las condiciones de vida y trabajo, por un lado y precarización vital por otro lado aunque en determinadas fases de la lucha de clases la burguesía tenga que conceder aumentos salariales y mejoras sociales debido a la gran fuerza obrera mientras que, por lo bajo, continúa aumentando la población que sólo tiene su fuerza de trabajo para existir. Una vez que a un pueblo o a una persona se le ha expropiado de cualquier medio de autoexistencia independiente de la propiedad burguesa, o sea, una vez que se le ha rebajado a la inhumanidad de esclavo asalariado directo o indirecto al margen de la cuantía salarial que reciba, se multiplica exponencialmente la probabilidad de empobrecimiento. A la vez, se refuerza la tendencia al autoritarismo, al recorte de derechos y libertades. Y es que la tendencia a la concentración de la propiedad privada en una minoría selecta es incompatible con la tendencia al incremento del malestar social difuso e inconcreto en su inicio, pero que puede concretarse y materializarse después.

Desde esta perspectiva, la marxista, la desobediencia debe adquirir otro contenido diferente al que se le daba hasta ahora porque la creciente precarización de la existencia sólo puede mantenerse a la larga mediante un sistema represivo que anule cualquier posibilidad de resistencia, sobre todo antes de que esta empiece a tomar cuerpo en las iniciales desobediencias descoordinadas pero que pueden llegar a ser peligrosas si crecen y se coordinan. Y sobre todo cuanto la resistencia avanza de ser defensiva a ser ofensiva, es decir, cuando mediante la formación teórica y política toma conciencia de que la superación de la precariedad vital exige la socialización de las fuerzas productivas, la socialización de los bienes privatizados por y para la burguesía y que antes eran comunes, colectivos, públicos, en síntesis, mediante la expropiación de los expropiadores. En la medida en que no exista esta conciencia política y teórica, la desobediencia defensiva puede llegar a ser tolerada y en determinadas circunstancias inducida y apoyada indirectamente por determinadas fuerzas burguesas para manipular la simple indignación del pueblo utilizándolo contra otros sectores burgueses. Tal ha sido el caso de la manipulación por parte del PSOE de amplios sectores del movimiento 15M, aunque no de todos, para crear un «movimiento ciudadano» contra el PP.

La desobediencia indignada sirve de poco si no avanza a la rebelión política y teóricamente guiada. Entre otras muchas, la experiencia alemana también es aplastante, y del mismo modo en el que el avance del autoritarismo social norteamericano marca la pauta del capitalismo mundial, la alemana marca la del europeo. Pues bien, el retroceso sistemático y continuado de las condiciones de vida y de trabajo, de los derechos reales, durante más de dos décadas en Alemania muestra la perversa capacidad del capital para anular la mitología tópica de las tácticas de desobediencia del famoso «movimiento verde», «ecopacifista», «ecofeminista», «alternativo», etc., integrándolo en buena parte incluso en la política euroimperialista. Y por si fuera poco, una vez desactivada aquella desobediencia, aquella famosa «nueva forma de hacer política», la burguesía alemana está preparándose para atacar a su verdadero enemigo: la lucha obrera y popular mediante la militarización soterrada pero legal de la vida sociopolítica al permitir por primera vez desde 1945 que el ejército intervenga públicamente con excusas manipulables y laxas como las de situaciones de riesgo, catástrofe, etc.

En realidad se trata de la dinámica de policializar lo militar y de militarizar lo policial que recorre con diversos ritmos e intensidades todo el capitalismo mundial, y que responde a las necesidades represivas detectadas en las proyecciones de futuro que realizan los aparatos multidisciplinares en los que la industria político-mediática está integrada como parte esencial. Estos aparatos son a su vez parte de los «comités de crisis» de los Estados en los que se planifican estrategias diferentes para diferentes posibles crisis más o menos graves o parciales, hasta llegar a las definitivas, las crisis revolucionarias. ¿Alguien cree que las nuevas leyes represivas introducidas por el PP, la compra masiva de armas y municiones antidisturbios, la impunidad legal represiva concedida a las policías hasta ahora «privadas», todo esto y más responde sólo a los específicos intereses económicos de la industria de la represión, como se ha sostenido desde el reformismo, o en realidad responde a las previsiones del Estado como centralizador estratégico de todas las represiones?

En la medida en que la precariedad de la existencia aumenta, tarde o temprano se refuerzan las condiciones objetivas que facilitan el surgimiento de las desobediencias, de las resistencias y de la conciencia revolucionaria como síntesis última de este proceso, siempre y cuando existan organizaciones revolucionarias que luchen en el interior de las masas explotadas aportando su experiencia teórica, recibiendo lecciones prácticas y fusionándose con y en las luchas concretas.

Y el tercero y último punto trata precisamente de las relaciones entre la praxis organizada y las desobediencias desorganizadas y descoordinadas como componentes de una estrategia revolucionaria de toma del poder. ¿Por qué se plantea tan crudamente el problema en vez de hablar genéricamente, en abstracto, por mucho que se llegue a especificar y hasta dar nombre concretos a formas particulares de desobediencia? Pues porque siempre hay que bucear hasta la raíz de los problemas, ahí en donde se libra el choque a muerte entre la independencia y la dominación, entre ser propiedad-de-sí-mismo y para-sí-mismo, o se propiedad-de-otro y para-otro; dicho de otro modo, entre la propiedad colectiva en la que la persona se sabe parte activa y dirigente, libre, y la propiedad privada en la que la persona se sabe parte pasiva y dominada, esclavizada.

Las diversas formas de desobediencia tarde o temprano llegan a este punto de bifurcación: por el lado de la izquierda, avanzan llenando su desobediencia de contenido socialista y colectivo, o por el lado de la derecha, frenan su desobediencia aceptando la derrota. No existe una tercera alternativa cuando se ha avanzado hasta la cuestión de la propiedad y del poder, cuando se ha llegado al límite de la acción desobediente porque, a partir de ahí, lo que se cuestiona es la opresión misma. Por ejemplo, el ejercicio del divorcio legal y definitivo, que no la simple separación; la decisión de abortar después de haber discutido y enfrentado a todas las presiones contrarias; la decisión de denunciar en el juzgado las agresiones machistas en el domicilio, en la empresa, en las relaciones afectivas, sabiendo que con ello se inicia de un duro proceso judicial lleno de incertidumbres pero que conduce a la justicia, estos y otros pasos hacia la libertad son tomados, por lo general, después de prácticas de desobediencia creciente, de resistencias cotidianas, de negativas y de rechazos a las órdenes que emanan en todo momento del sistema patriarco-burgués.

Las desobediencias iniciales de muchas mujeres tienen en esencia la misma lógica interna que otros procesos de lucha emancipadora en los que las iniciales resistencias se enriquecen y radicalizan mediante el contacto con otras experiencias, con colectivos de ayuda y solidaridad mutua que aportan conciencia teórica y apoyo práctico. Los movimientos populares y sociales en barrios y pueblos que se enfrentan al racismo, al narcocapitalismo, a los desahucios, a la especulación urbanística, al consumismo de las grandes superficies; las luchas sindicales y sociales, culturales, recreativos; las reivindicaciones socioecológicas; la autodefensa antifascista, todas estas riadas que pueden ir confluyendo en un incontenible tsunami de emancipación nacional de clase, recorren cada una a su manera el mismo sendero básico del ejemplo puesto sobre la inicial desobediencia antipatriarcal.

Como resultado, si el proceso sigue adelante, las desobediencias tienden a mirar más al futuro que al presente, toman conciencia de que llegarán batallas más ásperas y que la sencilla pero necesaria negación inicial ha de dar el salto a una lucha por un objetivo preciso: la libertad. Según sean las luchas, la conciencia política que cohesiones esas desobediencias iniciales va apareciendo como necesaria con diferentes ritmos, pero en líneas generales y sobre todo en un contexto de larga crisis profunda, entonces esa concienciación puede avanzar más rápidamente tal como lo explica la ley del desarrollo desigual y combinado.

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Para terminar, llegamos al momento en el que la conciencia desobediente se enfrenta al problema de asumir el contenido político de toda explotación, incluida la que esa conciencia sufre, o de retroceder espantada ante la perspectiva que se le abre. La ideología dominante, la síntesis social burguesa, nos hace creer que existen cauces legales, «democráticos», que debidamente cumplimentados «resuelven los problemas» por lo que las desobediencias siempre tienen que moverse por el interior de esas veredas, sin desbordarlas. Hacerlo, salirse de lo tolerado y de lo «democrático», deslegitima la razón de la protesta y justifica que la ley intervenga. Tal creencia presiona demoledoramente en todas las situaciones individuales o colectivas en las que puede crecer una resistencia a la opresión, sean las que fueren, porque están inscritas en el código ideológico del democraticismo burgués. «Tolerancia democrática» y desobediencia limitada y cobarde se apoyan mutuamente, formando las dos mandíbulas de un cepo que una vez cerrado amputa la conciencia y encadena la libertad.

La solución no es otra que llenar de contenido político y teórico socialista toda práctica de desobediencia, de lo contrario será integrada, paralizada o destrozada.

IÑAKI GIL DE SAN VICENTE

EUSKAL HERRIA 14-01-2014

martes, 14 de enero de 2014

El despoblamiento del mar chileno


pesca de arrastre

En una situación de crisis total se encuentra la actividad pesquera en Chile fruto de la sobreexplotación de los recursos. Esta situación es particularmente dura para los cerca de cien mil pescadores artesanales que hay en el país. Aunque hay muchos que, abandonando la actividad pesquera, migran a otros rubros (cuando pueden), hay quienes han optado por defender el derecho a vivir de esta antiquísima actividad, como lo hicieron sus padres y abuelos.

En las últimas semanas se han verificado grandes y violentas protestas en numerosas comunas y regiones del sur de Chile. Este martes 24 cientos de pescadores artesanales coparon el primer piso de la Intendencia (Gobernación) de Los Ríos, en Valdivia, exigiendo se ponga coto a la depredación que provocan los barcos industriales.

El presidente del sindicato de tripulantes cerqueros, pescadores artesanales y ramas afines de Los Ríos, Sergio Vera, vociferó (en la ocasión) que la principal demanda de su organización “es regular el funcionamiento de la pesca industrial en la zona, cuya actividad está afectando el fondo marino”.

El jueves 12, millares de pescadores artesanales cortaron caminos, encendieron barricadas y se enfrentaron a carabineros en las ciudades de Talcahuano y Coronel, y en Caleta Tumbes (ubicadas en la Región del Bío Bío). La razón es la misma: la ausencia de peces. Con el propósito de intentar sofocar el estallido social, el Concejo Municipal de Talcahuano aprobó este jueves 26 el pago de 100 mil pesos (185 dólares) para mil 200 pescadores de dicha comuna afectados por la crisis de los recursos pelágicos. Un pago similar recibirán en los próximos días los pescadores de Coronel y de la empobrecida Provincia de Arauco. El Gobierno nacional ha anunciado que a partir de febrero incorporará a pescadores a programas municipales de mejoramiento urbano, donde recibirán un sueldo de subsistencia. Protestas similares se suceden cada semana e incluso diariamente en numerosas otras zonas del país como las regiones de Aysén y Valparaíso.

Realidad apocalíptica

En la Cuenta Pública 2012 de la Subsecretaria de Pesca y Acuicultura (Subpesca) –dada a conocer en abril pasado- se reconoce que “gran parte de las pesquerías nacionales” se encuentran en una “crítica situación”. De acuerdo a este compendio, la extracción de recursos pesqueros del mar ha disminuido (por disminución de los recursos) de 873 mil toneladas en 2007 a sólo 600 mil en 2012. El 2012, en relación al 2011, la caída bordeó el 25%. Se espera que este año que termina la caída en la extracción de los recursos sea aún mayor que la del año precedente.

De acuerdo a lo señalado por la Subpesca -en su web-, relevantes pesquerías como el congrio dorado, la merluza común y el alfonsino se encuentra en estado de sobrexplotación, etapa inmediatamente previa a la de agotamiento del recurso. Según acta de la segunda ronda de sesiones (4 a 6 de diciembre de 2013) del comité científico técnico de Recursos Demersales de Aguas Profundas, la biomasa de las merluza de cola ha registrado un descenso de un 16% sólo en un año. En otras pesquerías la sobrexplotación ha llevado a los recursos casi a la extinción. Es lo que sucede con el besugo. Según el citado comité científico “el stock de este recurso se encuentra reducido a sólo un 6 por ciento de su nivel inicial”. Este recurso fue calificado como “técnicamente agotado”. Con el jurel (Trachurus murphyi), del que Chile era gran detentor y productor, ocurre algo similar. Según un estudio realizado en 2011 por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) la biomasa de jurel ha disminuido un 90% en aguas meridionales en las últimas dos décadas. Hace 20 años había unas 30 millones de toneladas mientras que actualmente sólo quedan tres millones. De acuerdo al ICIJ, Chile es el mayor responsable de esta situación: en la última década depredó las seis millones de toneladas de jureles que había en su mar. Y se quedó prácticamente sin nada. La ICIJ denunció en su informe que la casi totalidad de jureles, sardinas y anchovetas capturados en el mar chileno son destinados a la producción de harina que se usa para alimentar salmones y chanchos. Estas industrias, por lo demás, utilizan métodos productivos altamente contaminantes que están provocando otras crisis sociales.

El presidente del Sindicato de Pescadores Históricos de Valdivia, Gino Bavestrello, expresó que “las pesquerías vienen en crisis desde hace diez años dada la sobre explotación de los recursos iniciada en 2002 tras la promulgación de la Ley de Pesca”. Esta normativa, que fue promovida por el presidente socialista Ricardo Lagos y por su subsecretario de Pesca, Felipe Sandoval, contó en su momento con el rechazo de los pescadores artesanales, y con el firme respaldo de los grandes grupos económicos abocados a las tareas extractivas. No es para menos: a estos se les entregó en propiedad gran parte de los recursos del mar, por diez años. Por ejemplo: se les dio el 95 por ciento de los derechos de pesca de jurel, en tanto que a los artesanales se les concedió sólo el 5 por ciento.

El 2012 una normativa de características similares conocida como “Ley Longueira” -por el nombre de su mentor- renovó esta privatización de los recursos marinos, aunque esta vez lo hizo por veinte años (prorrogables). Bavestrello señaló que en las últimas semanas se ha agudizado el problema “puesto que, por tener el jurel colapsado, los industriales mandaron toda su flota hacia la orilla a la pesca de la sardina y la anchoveta, que forman parte de la cadena trófica de muchas especies más como la corvina, la sierra, que son pescadas por artesanales, que sobreviven de estos recursos”. Este pescador denuncia que la institucionalidad está hecha para favorecer a los que lucran con la extracción de peces, y para empobrecer a quienes viven de esta actividad. Como ejemplo de esto, cita el hecho que el Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca) impuso este año una veda a la extracción de sardinas y anchovetas desde las regiones Quinta (Valparaíso) a Octava (Bío Bío) que rige para los pescadores artesanales pero no para los industriales. Bavestrello sostiene “que debido a su gran poder extractivo”, la flota industrial no deja que las sardinas y anchovetas se acerquen a las orillas a cumplir con su ciclo reproductivo (…) como resultado de esto, los pescadores artesanales ni siquiera tenemos recursos para sobrevivir”. Este representante de los pescadores valdivianos informa que las embarcaciones pesqueras de la flota industrial tienen una capacidad de bodega promedio de mil 500 toneladas –que es lo que pueden pescar diariamente- por lo que veinte barcos pescan en dos días más que los siete mil pescadores de las regiones de Los Ríos y Araucanía en un año. Da cuenta que esta depredatoria labor la realizan con muy poca mano de obra: diez trabajadores por barco. Ante este cuadro, Bavestrello concluye que “la crisis hoy día es total”. Por lo mismo, Bavestrello espera que la presidenta electa Michelle Bachelet se reúna con los pescadores artesanales y de soluciones a este sector que –según su parecer- “es el más afectado por la sobrexplotación de los recursos pesqueros”.

“Queremos que se vayan”

Una visión similar a la aportada por Bavestrello es la que entrega otro de los más importantes dirigentes que tienen los pescadores chilenos. Nos referimos al actual vocero del Consejo Nacional por la Defensa del Patrimonio Pesquero (Condepp), Cosme Caracciolo. Este, en entrevista con El Ciudadano, afirmó que “la situación actual es crítica: ya casi no nos quedan peces en el mar… y los pocos que quedan, deberían ser cuidados para poder recuperar las pesquerías y Chile vuelva a ser un país pesquero en el mediano plazo o largo plazo”. Caracciolo asegura que esta crisis es percibida por todos los chilenos: “la gente, cuando va a comprar al mercado, se da cuenta que las merluzas tienen el porte de los pejerreyes; que el jurel ya no existe; y que las sardinas y anchovetas que comemos, están enlatadas y provienen de Ecuador y Perú”.

A pesar de lo crítico de la situación, este dirigente de la Condepp –organización que cuenta con 50 mil afiliados- tiene un motivo de alegría: “felizmente el mundo científico transparentó la situación de los recursos pesqueros y se está comenzando a aplicar criterios científicos -de acuerdo con la disponibilidad de peces- en la fijación de cuotas de captura, que es lo que se debería haber hecho siempre”. Hace alusión a una disposición de la Ley Longueira –en su juicio la única positiva de esta normativa- que impide que los industriales puedan determinar las cuotas como ocurría hasta hace un año, dejando esta prerrogativa al mundo científico: “Hasta ahora se estaba utilizando el criterio económico que buscaba que la industria fuera absurdamente rentable por lo que las cuotas propuestas por el mundo científico, a través del Instituto de Fomento Pesquero, eran aumentadas en forma mañosa por los representantes de los industriales que hegemonizaban el Consejo Nacional de Pesca”. Asegura que este proceder fue determinante en el colapso de los recursos.

Para Caracciolo la solución a la crisis pasa por el fin de la actividad pesquero industrial. “Ya le hicieron mucho daño a nuestro país, así que queremos que salgan de la actividad extractiva, que dejen de destruir el fondo marino con sus redes de arrastre, queremos que nos dejen pescar a nosotros que somos los que garantizamos la recuperación de los recursos pesqueros”.

Consultado respecto del destino de los trabajadores de la industria pesquera este vocero manifestó: “la gente que trabaja en la parte de procesos de la industria (enlatados), puede seguir operando con los peces que capturamos los pescadores artesanales” y los que laboran en barcos “pueden tener cabida en la flota artesanal”.
El emblemático líder de los artesanales chilenos remata sosteniendo que el nuevo gobierno de la presidenta Bachelet debe ingresar un nuevo proyecto de Ley de Pesca donde se reconozca que los peces pertenecen a todos los chilenos y no a un grupo de familias como estableció la Ley Longueira:

“Queremos plantear eso como primera cuestión. Ahora si la presidenta Bachelet y su equipo de Gobierno hacen casos a los alaridos, a los llantos, a las amenazas, a los gritos destemplados de los empresarios pesqueros y decide seguir explotando las especies de forma irracional, Chile estará condenado a tener un mar vacío. Queremos recuperar las especies del mar y para hacerlo estas tienen que volver a manos del Estado”.

Por Francisco Marín
El Ciudadano

Enero 2014 en Chile: El factor portuario, las inequidades y una pérdida


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Alcanzaron las estrellas de Roberto Matta

por Andrés Figueroa Cornejo


Domingo, 12 de Enero de 2014 16:13

  

Portuarios, estudiantes secundarios y universitarios, y pueblo mapuche constituyen el movimiento real visible que contingentemente pugna contra los intereses del empresariado.

1. Los principios metálicos del imperialismo dictados durante la administración de George W. Bush (2001-2009) para los países dependientes se sintetizan en la multiplicación de tratados de libre comercio donde el sur es reprimarizado y se consolida como objeto de saqueo y expoliación de naturaleza y trabajo humano barato, mientras el norte monopoliza las finanzas y el conocimiento científico y tecnológico estratégico. Así también se impone  que los territorios periféricos sancionen leyes antiterroristas para reprimir preventiva y ejemplarmente cualquier gesto popular que lastime de verdad, en potencia o imaginariamente al capital en general y a los intereses del Eº corporativo norteamericano en particular; y el establecimiento de democracias sin pueblo y de sistemas de partidos políticos funcionales al poder geopolítico central del planeta. En la actualidad EEUU permanece conflictuado por la emergencia de China y Rusia y su competencia en mercados  comerciales y financieros tradicionalmente considerados de su propiedad. Como parte vital de la guerra económica por arriba,  EEUU apura un pacto de sangre con los Estados cruciales de la Unión Europea (Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones) para enfrentar la arremetida asiática. Lo anterior se dibuja con tiza fresca en la lucha interimperialista de la repartición del mundo.

Subordinado a los principios previos -cumplidos sobreactuadamente- se explica y desenvuelve la clase hegemónica en Chile a enero de 2014.

2. Un 30 % menos que el 2012 acumuló el superávit comercial fundado sobre la exportación de minerales y otros commodities secundarios. Si bien ese guarismo se mantiene aún favorable, así como el crecimiento y los índices macroeconómicos –pese a una tendencia gradualmente descendente-, Chile es uno de los países del planeta donde la desigualdad social y asimetría en la distribución de los ingresos resulta más tangible y brutal, e incluso se manifiesta geográficamente en la organización territorial de los empobrecidos y los pocos enriquecidos, tanto en las ciudades capitales como en la provincia profunda.

Respecto de las inequidades, el  economista Marco Kremerman de la Fundación Sol afirmó que “Acá, según un sondeo, el 1% más rico concentra el 31% de los ingresos, cifra que puede verse como escandalosa si se considera el caso de Suecia, donde el número llega al 9% o en Alemania (11%). Incluso en Estados Unidos, reconocido por su alta desigualdad, este valor asciende a un 21%.”

La misma entidad informó que el promedio de los ingresos no alcanza los USD450 dólares al mes, que el 75 % de los hogares (4 personas) obtiene USD1400,  y que desde 2010, de cada 10 empleos asalariados, 7 son tercerizados.

La sobrevivencia económica de la inmensa mayoría de la gente sólo se explica por una de las dinámicas motoras de la reproducción capitalista: la deuda y la expansión y diversificación de la industria crediticia. El capitalismo tiene su primavera ganancial en el momento financiero, sorteando el momento productivo  y donde el momento comercial (intercambio) en el retailer opera como respaldo y excusa para vender deuda.

La asimetría abismal entre los magros ingresos del pueblo trabajador y sus precarias condiciones laborales respecto de la minoría enriquecida a su cuenta y espalda, sólo es el termómetro del estadio de las relaciones de fuerza entre opresores y oprimidos en la sociedad chilena. Es decir, la fotografía de la lucha de clases en un momento determinado.

Asimismo, las políticas estatales de contención social hacia la población más empobrecida a través de programas asistenciales resultan muy acotadas en relación a otras economías de la región.

Como en Chile todo es mercancía –todo en su sentido más estricto y literal-, las relaciones sociales resultantes condicionan correlativamente el acceso precario a la salud y la educación de excelencia, a los derechos sociales, a la recreación y al tiempo para la producción y consumo de bienes simbólicos. Este fenómeno redunda particularmente en el no ejercicio de la política –en términos ampliados-, la ignorancia cívica y en una de las dificultades principales para los polos anticapitalistas en sus tareas contra-hegemónicas. Junto a la eficaz usina de la alienación explotada por la minoría gran propietaria, la falta de tiempo libre de los trabajadores y los pueblos atentan contra su organización, disposición de lucha y autoconciencia de sus intereses históricos. Si para el capital el tiempo es oro, para el trabajo y los oprimidos el tiempo es uno de los requisitos de su recomposición como sujeto y promesa de protagonismo político.    

Por otro lado (de la totalidad sistémica), la uniformidad de los ingresos de la mayoría social –más allá de la segmentación aparente y balanceada por la deuda- debería colaborar objetivamente con la unidad orgánica y, por tanto, de sentido de las clases subalternas a la hora del combate social. De hecho, esa misma uniformidad obra como un facilitador  provocado contradictoriamente por la forma nacional de la acumulación y reproducción capitalista en Chile.

3. Una semana antes del fin de 2013 y todavía cuando se escribe este artículo, los trabajadores portuarios de San Antonio y Mejillones, marcando a fuego las primeras líneas de 2014, realizan una paralización de actividades, tanto contra los incumplimientos del empresariado, como contra una de las formas más eficientes de la apropiación privada del excedente producido por el trabajo: la tercerización o subcontratismo o trabajo basura.

La pelea dura de alrededor de 4 mil trabajadores de los puertos ha obtenido la adhesión y solidaridad militante de los asalariados de 9 puertos chilenos, sectores estudiantiles y organizaciones populares de todo tipo.

Si la demanda central –la superación de la precarización contractual, laboral y salarial de los trabajadores- es una reivindicación transversal para la mayoría de los asalariados del país, por causas asociadas a la coyuntura de la recomposición orgánica de la clase trabajadora, hasta el momento otras áreas del extractivismo y los servicios sólo han manifestado una solidaridad declarativa.

Sin embargo, las condiciones materiales para una huelga general están dadas. Los portuarios han ofrecido poderosa resistencia a la represión policial y política. El poder estatal y empresarial los criminaliza desde el gremio de los dueños (Confederación de la Producción y el Comercio), como desde el Ejecutivo de turno en su ocaso anunciado, empleando policía militar, rompehuelgas, falsos representantes sindicales, celda y amenaza.

El capital exagera sus pérdidas y como desde el nacimiento del movimiento obrero en Chile, acusa a los trabajadores de ‘anarquistas’ y digitados por la ‘infiltración’, como si sus demandas no fueran genuinas.

Pero lo anterior es repertorio conocido de los opresores. El dato grave es el silencio obsecuente de la dirección de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), compuesta por militantes de comités centrales y planas mayores de los partidos políticos de Nueva Mayoría (o ex Concertación más el Partido Comunista de Chile). Antes de que asuma Michelle Bachelet en marzo de 2014, la CUT revela una vez más su rol contencioso y complementario de la estrategia antipopular del capital desde el inicio de los gobiernos civiles post tiranía.

Los trabajadores portuarios, los estudiantes secundarios y universitarios, y el pueblo mapuche constituyen el movimiento real visible que contingentemente pugna contra los intereses del empresariado. Su unidad y ampliación de fuerzas sociales es posibilidad para conquistas de los oprimidos. Ningún sector puede alcanzar victorias estructurales por sí solo.

La tragedia tras este enero promisorio capitaneado por los portuarios, es la vuelta de tuerca explícita, formal, real y legal, de la dirección del Partido Comunista chileno al integrarse a Nueva Mayoría, un compuesto apoyado por el empresariado y la embajada norteamericana por su teórica capacidad de gobernabilidad, represión social probada y sin temblores y continuidad ultraliberal. Pero Nueva Mayoría no es el Frente Popular de los años 40 y 50 del siglo XX y su política nacional desarrollista y de sustitución de importaciones. Nueva Mayoría es el instrumento en crisis de representatividad del capitalismo realmente existente arriba descrito de manera apretada.

Resulta tremendamente dolorosa la pérdida de una tienda en cuya cuna se forjó una enorme franja de luchadores sociales que interpretaron, condujeron y protagonizaron episodios extraordinarios para los intereses históricos de los trabajadores y pueblos de Chile. Todavía no se ha basculado suficientemente este vuelco, impensable hace un par de décadas. Al respecto, la conducta reprochable de la dirección de la CUT ante la huelga de los portuarios es sólo un botón de muestra de las negativas repercusiones para el movimiento popular en el presente período y fase de su reestructuración. La propia realidad se encargará de hacer su diagnóstico.