miércoles, 24 de octubre de 2012

¿Crisis de la deuda o del capitalismo?


por Luke Stobart 

Lunes, 22 de Octubre de 2012 01:08

¿Crisis de la deuda o del capitalismo?
En este artículo se explica, más allá de todo lo que se ha dicho, de dónde viene realmente la crisis y por qué son inevitables en el capitalismo. [TAMBÉ EN CATALÀ]

Constantemente se habla en los medios de comunicación sobre las causas de la actual crisis y de su “solución”. Para el Gobierno, el contador de la crisis sólo se activó cuando el Estado se endeudó, haciendo que la “única receta” fuera el desmantelamiento del estado de bienestar. Intentan borrarnos la memoria de los grandes rescates al sistema financiero que hasta ahora, según algunos cálculos, representa el 21% del PIB estatal.

Otros reconocen que se cometieron “errores” antes de la crisis, pero limitados al “exceso de ladrillo”. La solución, para ellos, pasa por seguir por el mismo crecimiento neoliberal pero con más diversificación económica y transparencia. Esta idea se solapa bastante con la crítica más a fondo realizada por economistas de la izquierda combativa, según los cuales la causa de la crisis ha sido el “modelo español”, basado en la construcción, las inmobiliarias y los bancos.

Hay algo de verdad en esta idea. El año anterior a la crisis se construyeron más casas en el Estado español que en Alemania, Italia y el Estado francés juntos. El reciente “éxito” de atraer al Estado el mega proyecto Eurovegas demuestra que este modelo sigue en pie.
No obstante, hay problemas con ver la crisis en estos términos. Primero, muchos otros estados sufrieron o sufren una gran burbuja inmobiliaria, como por ejemplo hoy en día China y Brasil. Además surge la pregunta ¿por qué las inversiones de capital se concentran tanto en ciertos sectores? Para contestar esta pregunta es útil consultar las ideas de Marx y de economistas marxistas contemporáneos.

La fuente de beneficios


Marx identificó dos divisiones fundamentales en la sociedad. La primera divide la clase minoritaria que monopoliza los medios de producción (fábricas, oficinas y herramientas) de la mayoría, que para poder sobrevivir necesitan trabajar para los primeros. Tenemos el “lujo” de elegir trabajar para un capitalista u otro (si hay trabajo), pero estamos obligados a trabajar para la clase capitalista, que en consecuencia paga un salario muy inferior al valor real de nuestro esfuerzo y preparación. Así, el trabajo asalariado es la fuente última de todos los beneficios en el sistema, incluidos los que luego acaban en manos de banqueros en forma de intereses.

El proceso de explotación se intensifica debido a otra división clave en el capitalismo: la que se da entre los propios capitalistas. Al competir SEAT con Renault, por ejemplo, y viceversa, siempre hay una carrera para reducir costes. También los estados capitalistas compiten para atraer inversiones.

La competencia intercapitalista urge revolucionar los medios y métodos de producción (haciendo que Marx reconociera el carácter dinámico de la producción capitalista), que resulta en introducir nuevas máquinas y herramientas para producir lo mismo o más con menos trabajadores (crecimiento de “la composición orgánica del capital” según el término marxista). El primer empresario que invierte en sistemas nuevos, obtendrá la ventaja de ser el más eficiente, y poco a poco los demás capitalistas seguirán su pauta para no quedarse atrás.

Pero lo que es lógico para un solo capitalista, no siempre lo es para el sistema en su conjunto. A nivel global, ahora la clase capitalista emplea a menos personas en comparación con el capital invertido. El resultado es una crisis de rentabilidad, dado que es el empleo de personas (y no máquinas) lo que crea los beneficios. Esto lo admiten indirectamente los gobiernos cuando insisten en reducir los salarios para “recuperar la rentabilidad”. Varios estudios sobre la economía en el Estado español de las últimas décadas han identificado grandes caídas en la tasa de beneficios (o beneficios por inversión), lo cual desincentiva las inversiones ya que su único propósito es aumentar su valor.

Los gobiernos del PSOE y el PP han intentado contrarrestar este declive, y las diversas recesiones que lo acompañan, por medio de la precarización del empleo y otras políticas a favor del capital. Como consecuencia, junto con la estabilidad monetaria creada por la adopción del Euro, creció la economía, bajó el paro, pero se estancaron los salarios y aumentó la desigualdad social.

Ha habido una evolución reciente no tan distinta en otros países desarrollados. El economista marxista Guglielmo Carchedi muestra claramente que en el motor de la economía mundial, EEUU, ha habido una clara correlación entre el crecimiento de la composición orgánica del capital y la caída en la tasa de beneficios (véase el gráfico). También destaca que el crecimiento de la proporción de trabajo respecto a la maquinaria fue más rápido que el aumento de la tasa de explotación, haciendo inevitable la crisis.

Tasa de ganancias promedio (ARP)
y la composición orgánica del capital (C/V)
para los sectores productivos, 1948-2009

Las tendencias identificadas también provocaron la forma del estallido: la crisis financiera-inmobiliaria. Ante una situación general de baja rentabilidad, los capitalistas centraron sus inversiones en los “valores en alza”: primero, en las acciones de las empresas “puntocom”; luego, en la vivienda; en este último caso haciendo disparar sus precios. El “efecto riqueza” resultante animó a un peligroso e insostenible endeudamiento familiar que también ha sido un factor en la crisis.

Cuando pinchó la burbuja del ladrillo, este sector dejó de impulsar lo que era una economía débil en sus fundamentos para empujarla atrás. Intoxicó masivamente las cajas, hecho que se escondió hasta hace poco y que los dos grandes partidos no arreglaron, en parte por sus enormes vínculos con su gestión.

La crisis no es sólo de un sector o ni siquiera una crisis financiera; es claramente sistémica (también del sistema productivo). Además es mundial, gracias a procesos similares en países como EEUU, donde un colapso en un solo subsector inmobiliario contagió al sistema bancario mundial a causa de unir deuda de alto riesgo con deuda más segura en “nuevos productos financieros” opacos. Éstos se revendieron en cadena con el aval de las mercenarias de evaluación crediticia.

La crisis de la deuda de los estados (o “soberana”) es solo la continuación de esta misma crisis. No se redujo la crisis con los históricos rescates, sino que se convirtió en estatal. Cuando estalla otro banco, el último la corrupta Bankia, y el estado vuelve al rescate, el contraste con su pasividad ante los problemas mucho mayores de las personas se hace evidente y nos recuerda el origen de los males y quiénes deberían pagar por ellos.

Matando al paciente


Otra causa de la profundidad de la crisis en el Estado son las políticas de “austeridad” que imponen a los países periféricos de la eurozona, pues deprimen el gasto cuando menos se necesita hacerlo. Esto lo reconoce hasta el conseller de Economía de la Generalitat de Catalunya, Andreu Mas Colell, un recortador en serie que había atacado al PP por no hacer reformas suficientes. En una entrevista a la BBC reconoció que la medicina de los recortes “mataba al paciente”.

En gran parte estas reformas las imponen los líderes europeos, aunque sin resistencia por parte de los gobernantes neoliberales de la periferia. Los recortes salvajes adoptados por el PP en julio son casi idénticos a los previstos en el memorando del rescate debatido en el parlamento alemán semanas antes. Merkel y compañía no pueden ignorar que el control europeo directo sobre Grecia, donde se sustituyó a un presidente elegido por un banquero, contribuyó a derrocar a dos gobiernos pro-austeridad, junto con las huelgas generales.

Por tanto, durante la crisis soberana posterior en que entró el Estado español, han intentado disimular su control, o controlar indirectamente, principalmente marcando férreos máximos del déficit.

lunes, 22 de octubre de 2012

De la austeridad a la rebelión contra la deuda


Si la deuda no nos beneficia, ¡ni debemos, ni pagamos!





Jérome Duval

CADTM 


Intervención en la charla para el lanzamiento de la Plataforma Auditoria Ciudadana de la Deuda del País Valenciano junto con Yorgos Mitralias del Comité contra la deuda, CADTM Grecia, 8 de junio de 2012, Valencia. 

Compañeras, compañeros,

Grecia constituye un laboratorio de las políticas mortíferas del capitalismo austero, un laboratorio como lo fue en su tiempo la dictadura chilena de los Chicago Boys con los resultados que conocemos, un laboratorio cuyas políticas se están planteando exportar al resto de Europa con el fin de aplicar un neocolonialismo devastador donde no existe más soberanía ni democracia, todo en nombre de la deuda. 

Los Chicago Boys que no pudieron finalizar el trabajo, aun con Reagan y Thatcher, quieren acabar con el estado de bienestar, cerrar el tema para un crecimiento capitalista destructor pero con intereses y reembolsos en alza para los acreedores. Ese sistema destinado a oprimir a los pueblos se basa principalmente en la aplicación de planes de austeridad o ajuste estructural. Con la complicidad activa de los gobiernos, de la Comisión Europea, del Banco Central Europeo y del Fondo monetario internacional (FMI), las instituciones financieras que originaron la crisis especulan con las deudas de los estados y exigen el reembolso al precio de una austeridad salvaje. Se ha lanzado una ofensiva brutal contra una serie de derechos económicos y sociales de la mayoría de la población y más grave aún, contra la democracia en sí misma, empezando por Grecia donde nació.

Pero por otro lado, Grecia constituye también un laboratorio de repuestas sociales en contra de este pensamiento neoliberal que nos dicen único, sin alternativas. ¿No habría otras soluciones además de más recortes para pagar esa deuda insostenible? Manifestaciones y resistencias, movimiento Yo no pago y ocupaciones de plazas, se desarrollan exigiendo el no pago, allí como aquí.

Mientras vuelve a la recesión, España constituye también un laboratorio social con nuevas formas de movilizaciones como nos lo enseña el movimiento 15M. El nuevo gobierno, heredero del franquismo y ligado al Opus Dei, ha elegido la represión frente a esta fabulosa respuesta social. Ahora necesitamos que las caceroladas frente a Bankia se oigan no solamente en Madrid o Barcelona, que se oigan por todo el estado y más allá, superando tanto las fronteras regionales como las nacionales. ¡Que se oigan las caceroladas de Montreal en Canadá, donde los estudiantes luchan contra la subida de tasas universitarias, como aquí! ¡Luchemos juntos por una educación gratuita y de calidad, allí como aquí! 

Hoy, tenemos el placer de inaugurar la Plataforma Auditoria Ciudadana del País Valenciano con la presencia de Yorgos Mitralias, de Grecia. Es un fuerte símbolo político que nos enseña el carácter internacionalista de la lucha contra la deuda. De hecho, la Plataforma del País Valenciano nació y se desarrolla en el marco de una iniciativa estatal y más allá, euro-mediterránea.

El pasado 7 de abril en Bruselas, la Plataforma del Estado Español, participó en el primer encuentro y nacimiento de la red de auditorías ciudadanas de diferentes países: la Red Internacional Auditoría Ciudadana (International Citizens Audit Network – ICAN), bajo el lema “¡No Debemos! ¡No Pagamos!”. Fueron representados 10 países de Europa (Alemania, Reino Unido, Irlanda, Bélgica, Francia, Italia, Polonia, Grecia, Portugal y España) y 2 países de África del norte (Egipto y Túnez). En estos países se desarrollan o están a punto de comenzar, auditorías ciudadanas de la deuda.

En su primer llamamiento, la red ICAN apoya las movilizaciones que se desarrollarán en los próximos días, pues estamos a una semana de las elecciones en Grecia… Llama también a una movilización de masas para el próximo otoño por un día de acción en solidaridad con el pueblo griego, contra la austeridad y la deuda, probablemente durante la Semana de Acción Global contra la Deuda y las Instituciones financieras internacionales (IFIs), que se celebra anualmente en octubre: este año coincidirá con el 25 aniversario de la muerte de Thomas Sankara, presidente de Burkina Faso, quien apeló a la creación de un frente unido contra la deuda pública. Fue asesinado poco después, el 15 de octubre de 1987, sin duda por su lucha contra el neo-colonialismo causado por la deuda pública.

Sankara decía: « Los que quieren explotar África son los mismos que explotan Europa ». Veinticinco años más tarde, mientras el sistema de la deuda sigue provocando la usurpación de la soberanía popular y el empobrecimiento de la gran mayoría de la población en el sur, los pueblos del norte también son víctimas de una crisis de la deuda sin precedentes. Las fracturas se multiplican, Norte / Sur, Centro / Periferia…pero la línea real de demarcación se hace entre los que aprovechan del sistema de la deuda y los que lo padecen, entre una oligarquía capitalista que se desplaza de cumbres en cumbres y los pueblos que se hunden en la precariedad.

¿Anular la deuda? Es una cuestión de justicia social, y también económica. Entre 2008 y 2010, (sin considerar los importantes desembolsos a cajas de ahorro realizados en 2011 y lo que se prepara para el “saneamiento” de Bankia) el estado español ha inyectado más de 10.000 millones de euros para recapitalizar el sector bancario. A eso hay que sumar miles de millones adicionales en avales y garantías. También hay que añadir desde 2009, los recursos públicos transferidos a los bancos por el Banco Central Europeo (BCE) a un tipo de interés del 1 %, muy por debajo del tipo de mercado.

Esto, según el artículo 104 del Tratado de Maastricht, y posteriormente el 123 del Tratado de Lisboa, se prohíbe a los Estados, lo que les obliga a pedir dinero en los mercados financieros.

Los bancos privados, con todo este dinero público procedente de rescates y del BCE compran títulos de deuda de los estados, negocio muy rentable, sabiendo que el estado tuvo que incrementar sus emisiones de títulos de deuda, es decir endeudarse, para rescatar a los bancos. Y con el deterioro de las cuentas, los intereses suben… ¡para los bancos, para los acreedores! Se trata del mayor robo de la historia contemporánea, con los ladrones en el poder. Por eso tenemos que pedir cuentas ya. Y por eso participamos en la iniciativa 15MpaRato para llevar a cabo una querella contra Rodrigo Rato, experto en mala gestión, que suele demitir de su cargo antes de crisis como lo hizo en el FMI en el 2007. 

La movilización popular es la clave de la solución 

Vemos como fracasan los supuestos rescates… Las medicinas de los acreedores de Grecia, la famosa Troika, no curan. El primer “rescate” a los bancos de mayo de 2010 no ayudó al pueblo griego ni a su economía y tuvieron que enviar un segundo plan de endeudamiento de 130.000 millones de euros. Resultado: Grecia atraviesa su quinto año de recesión. Por todos lados las políticas de austeridad fracasan, se disparan las deudas publicas y se hunden las economías. Italia suma ya tres trimestres de recesión, España vuelve otra vez a la recesión y ayer, la agencia de calificación Fitch rebajaró el rating crediticio de España, aumentando la rentabilidad de la deuda…para los acreedores.

Fuera de la zona euro, el Reino Unido, Rumania y la República Checa, también se encuentran en recesión desde el primer trimestre del año 2012.

¿Quién teme la idea de Thomas Sankara de fomentar un frente de países endeudados y unidos contra el pago de la deuda? ¿De dónde viene la deuda? ¿A quién beneficia? ¿Quiénes son los verdaderos acreedores? ¿Por qué no existe ningún registro de los propietarios de títulos de deuda accesible al público? ¿Es legítimo priorizar el pago de la deuda ante cualquier servicio público como la sanidad o la educación? ¿Por qué el beneficio de las empresas del Ibex 35 en 2010 represento cerca del doble de los recortes del gobierno Zapatero para 2010-2011? ¿Perjudica los ingresos del Estado si la filial Exxon Mobil Spain no paga ningún impuesto como es el caso? ¿Tendría que endeudarse el estado como consecuencia? ¿Es normal ver a los acreedores recibir más que lo que van a recortar a la población? ¿Os parece legitimo ver el dinero huir, como siempre, prioritariamente a los acreedores financieros, quienes según los presupuestos generales de 2012, percibirán en España 28,8 mil millones de euros en intereses de la deuda, es decir, más de los 27,3 mil millones de recortes presupuestarios anunciados? Y eso sin tener en cuenta el mortífero recorte de 10 mil millones en educación y sanidad.

Estas son algunas de las preguntas que la Plataforma auditoria ciudadana ya empieza a contestar. Su primera tarea es movilizar, porque sin movilización no habrá victorias.

La auditoria ciudadana de la deuda pública con el objetivo de anular su parte ilegítima no es un fin en sí mismo, debe ser un primer paso hacia un cambio radical de sociedad. Detener los planes de austeridad injustos y que ahondan la crisis, instaurar una verdadera justicia fiscal europea y una justa redistribución de la riqueza, prohibir las transacciones con los paraísos judiciales y fiscales, luchar contra el fraude fiscal, transferir los bancos al sector público bajo control ciudadano, reducir radicalmente el tiempo de trabajo para crear empleos y al mismo tiempo aumentar los salarios y las pensiones, son algunas propuestas urgentes para construir otra Europa.

Pero, de inmediato, propongo la adopción de nuestra regla de oro, la que ponga por encima del reembolso de la deuda, el gasto público que permite garantizar los derechos humanos fundamentales irreducibles.

Frente a sus AAA, Austeridad, Austeridad, Austeridad, avanzamos nuestro AAA: Auditoria, Anulación, Alternativa política.

Si la deuda no nos beneficia, ¡ni debemos, ni pagamos!

Gracias.

Fuente: http://www.cadtm.org/De-la-austeridad-a-la-rebelion

En la Historia Combativa: Thomas Sankara, el Che Negro



El 15 de octubre de 1987 fue asesinado por las fuerzas del imperialismo Frances y Yankee el camarada Thomas Sankara, el lider popular y anticolonialista de Burkina Faso.


El capitán Thomas Sankara, junto a otros militares revolucionarios encabezó el 4 de agosto de 1983 una revolución democrática y popular en la ex-colonia francesa Alto Volta, independiente desde agosto de 1960 pero víctima del saqueo y la explotación de las transnacionales, además de heredera gratuita de una enorme deuda externa. Para el patriota en uniforme “un militar sin cultura ni compromiso histórico es un asesino en potencia”. Por esta razón instruía obligatoriamente a todo el ejército en la historia y cultura de su patria.

El militar de 34 años, como Presidente del Consejo Nacional de la Revolución cambio el nombre colonial de Alto Volta por el de Burkina Faso, palabra resultado de la combinación de dos idiomas mayoritarios del país: en la lengua Mooré “burkina” significa íntegro, y en Bamanank, “Faso” se traduce por Patria. Así Burkina Faso significa Pais de los hombres íntegros.

Admirador del Ché, Martí o Fidel; solidario con la lucha de los pueblos indios de toda América y de los palestinos, Thomas Sankara fue un visionario e internacionalista.
Para el Ché negro, la victoria y consolidación de la revolución burkinabé debería pasar por la solidaridad de todos los pueblos oprimidos del mundo. Consideraba que el modelo de la revolución burkinabé no era producto de exportación y que, si bien la opresión imperialista es global, cada país oprimido, aparte de de pensar la política globalmente, debe actuar territorialmente, de acuerdo a sus características históricas y sociales especificas. Todo ello con la finalidad de devolver la confianza al pueblo oprimido en la gestión del bien público, confianza en los responsables y generar la confianza en sí mismo para alcanzar el objetivo de la emancipación nacional.

Sankara, en el poco tiempo de ejercicio de la presidencia del Consejo Nacional de la Revolución en Burkina Faso, puso en ejecución una serie de medidas que sacaron a este joven país del fondo de la miseria. Entre ellas se pueden mencionar la devolución de tierras a las comunidades campesinas en un país eminentemente agrícola, la implementación de programas de construcción de represas, campañas de alfabetización y de salud, reconocimiento de la mujer como parte activa de la vida social y política, desarrollo de la artesanía, protección del medio ambiente, lucha contra la corrupción y la deuda externa, equilibrio en las relaciones norte – sur, y otras medidas populares. Thomas Sankara se encuentra entre los pioneros en considerar que deuda externa es una nueva forma de colonialismo y esclavismo.

Todas estas medidas, como era de esperar, ocasionaron el odio de las oligarquías dominantes vendidas a los extranjeros empecinadas en mantener sus privilegios. En especial la política post colonial francesa de dominación a los países africanos llamada hasta ahora “Françafrique”.
El Ché negro fue asesinado junto a 12 de sus compañeros un 15 de octubre de 1987 en manos de un traidor Blaise Campaoré, quien llamaba a su víctima “hermano” y juraba lealtad al proceso. Pero que no dudo un instante en venderse a empresas transnacionales y a quienes resistían a ceder parte de sus privilegios.
Roberto Fernández Erquizia

Movilización internacional contra la deuda pública para rendir homenaje a Thomas Sankara 


por Grupo sobre Deuda y Auditoria ciudadana
Lunes, 15 de Octubre de 2012 01:52

“  masas populares en Europa no son opuestas a las masas populares en África. Los que quieren explotar África son los mismos que exploten Europa. Tenemos un enemigo común.” El “Che Guevara negro” Thomas Sankara, ex presidente de Burkina Faso (1983-1987). 15 de octubre: Día de Repudio de la Deuda en memoria de Thomas Sankara

El 15 de octubre de 1987, después de cuatro años como presidente de Burkina Faso, Thomas Sankara perdió la vida durante un golpe de Estado. Había luchado por la dignidad de su pueblo y por un nuevo auge de la liberación del continente africano con una nueva generación de jefes de estado dedicados al servicio de su gente y capaz de hacer frente a las potencias imperialistas. Thomas Sankara fue asesinado, sin duda, por su lucha contra el neo-colonialismo y más concretamente contra la esclavitud moderna, causada por la deuda pública.
En julio de 1987, en la organización de la Unidad Africana (OUA) y antes que cualquier otro líder africano Thomas Sankara, un pionero en la materia, denunció el sistema de la deuda implementado por las potencias occidentales, obviamente con la colaboración de algunos dirigentes del Sur y con el objetivo de recuperar la soberanía de los pueblos.

Ese nuevo sistema destinado a oprimir a los pueblos de África, América Latina y Asia se basó principalmente en la aplicación de los planes de ajuste estructural (SAPs) impuestos por las instituciones de Bretton Woods (FMI y Banco Mundial) con el apoyo de las viejas metrópolis y en favor de las multinacionales del Norte.
Consciente de que los principales acreedores internacionales pondrían en peligro su vida como consecuencia de esta última batalla, Thomas Sankara apeló a la creación de un frente unido contra la deuda pública. Su apelación, lamentablemente, no tuvo éxito entonces.

Veinticinco años más tarde, mientras el sistema de la deuda sigue provocando la apropiación de la soberanía popular y el empobrecimiento de la gran mayoría de la población africana, los pueblos del Norte también son víctimas de una crisis de la deuda sin precedentes. El colapso de la burbuja inmobiliaria y el rescate bancario llevado a cabo por los estados sin consulta pública - que ha agravado la carga de la deuda pública, en gran parte ilegítima - prueba hasta qué punto Thomas Sankara tenía razón cuando denunciaba el «casino» la economía.
En los últimos treinta años, lejos de los flashes y cámaras de televisión, el mundo financiero se ha opuesto a las personas, causando millones de muertes. Antes sólo compartidas por los países del Sur, las condiciones y medidas de austeridad se han extendido hacia el norte, sumiendo a las personas en una confusión y angustia devastadoras. La situación actual en Grecia, Portugal e incluso Irlanda, donde el FMI _ junto con la Unión Europea y el Banco Central Europeo (BCE)_ interviene directamente en los asuntos internos del Estado, nos recuerda la situación del Sur en la década de los ‘80.

En los últimos treinta años los pueblos del Sur han estado luchando contra la dictadura de los acreedores y en particular la del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial dos instituciones anti-democráticas que sirven a los mercados financieros_ así como a los grandes bancos privados y las multinacionales que provocaron la crisis económica actual.
En este contexto de crisis y para resistir los ataques de las políticas de austeridad en todo el mundo ha llegado el momento de que la población mundial, del Sur y del Norte, responda a la llamada de Thomas Sankara y cree un frente unido contra la deuda pública.

En respuesta a la llamada de Thomas Sankara y para rendir homenaje a su lucha pionera y como resultado del encuentro de Niono del 2 de noviembre de 2011, nosotras , las organizaciones y movimientos sociales de Burkina faso, así como muchas otras organizaciones y movimientos sociales africanos, hacemos un llamamiento a un encuentro internacional y un diálogo Sur-Norte sobre Deuda Pública en Uagadugú (Burkina Faso) del 13 al 16 de octubre 2012 , con un día de celebración en memoria de Thomas Sankara, el 15 de octubre de 2012.

Para firmar esta llamada, enviar un correo electrónico a:   hommage2012sankara@yahoo.fr"> hommage2012sankara@yahoo.fr
Firmantes :
  1.  CADTM ÁFRICA
  2.  ATTAC Burkina Faso
  3.  ATTAC Togo
  4.  CADTM Bélgica
  5.  ATTAC/CADTM Marruecos
  6.  FNDP Costa de Marfil
  7.  CADTM Lubumbashi RDC
  8.  RPC Mauritania
  9.  RNDD Níger
  10.  UFDH/CADTM Mbujimayi,
  11.  RAID Túnez
  12.  APASH/CADTM – Brazzaville, Congo
  13.  Ecologistas en Acción, España
  14.  Observatorio de la Deuda en la Globalización, España
  15.  Patas Arriba, Valencia, España
  16.  CADTM Francia
  17.  Red ¿Quién debe a Quién? España
  18.  Plataforma Auditoria Ciudadana de la Deuda, No debemos, no pagamos, España
  19.  Nova - centre per a la innovacio Social, Catalunya, España
  20.  ONG Africando, Gran Canaria, España
 Ver discurso de Thomas Sankara sobre la deuda externa de África (1987) ante la Unión Africana enhttp://patasarribavlc.blogspot.com.es/2010/11/un-frente-unido-contra-la-deuda.html

viernes, 5 de noviembre de 2010

Un frente unido contra la deuda



     















Texto extracto del libro Africa sin deuda de Damien Millet, traducido al castellano por Griselda Piñero y Raoul Quiroz.

El 29 de julio de 1987, Thomas Sankara participaba en Addis-Abeba en los trabajos de la vigésimo quinta Conferencia en la Cumbre de los países miembros de la OUA. Pronunció allí el siguiente discurso. Este texto es una transcripción a partir de una grabación. El presidente de la sesión era Kenneth Kaunda, de Zambia. 

          "Señor presidente,
          Señores jefes de las delegaciones:

          Querría que en este momento pudiésemos hablar de esta otra cuestión que nos inquieta: la cuestión de la deuda, la cuestión de la situación económica de África. Tanto como la paz, es una condición importante de nuestra supervivencia. Y por eso he creído deber imponeros unos minutos suplementarios para que hablemos de ello.

          Burkina Faso querría expresar de entrada su preocupación. La preocupación de ver que las reuniones de la OUA se suceden, se asemejan, pero hay cada vez menos interés en lo que hacemos.

          Señor presidente:

          ¿Cuántos son los jefes de Estado aquí presentes, cuando todos han sido debidamente convocados para venir a hablar de África en África?

          Señor presidente:

          ¿Cuántos jefes de Estado están prestos a saltar a París, a Londres, a Washington cuando desde allí son convocados a una reunión, pero no pueden venir a una reunión aquí, a Addis Abeba en África? Esto es muy importante. [Aplausos] Sé que algunos tienen razones válidas para no venir. Es por ello, señor presidente, por lo que querría proponer que establezcamos un baremo de sanciones para los jefes de Estado que no responden ¡presente! a la convocatoria. Hagamos de manera que por una suma de puntos de buena conducta, los que asisten regularmente, como nosotros, por ejemplo, [Risas] puedan ser apoyados en algunos de sus esfuerzos. Ejemplos: los proyectos que sometemos al Banco Africano de Desarrollo (BAfD) deben ser afectados de un coeficiente de africanidad. [Aplausos] Los menos africanos serían penalizados. Así todo el mundo vendría a las reuniones.

          Quisiera decir, señor presidente, que la cuestión de la deuda es una cuestión que no sabríamos ocultar. Usted mismo sabe algo de esto en su país, donde habéis tenido que tomar decisiones valientes, temerarias incluso. Decisiones que no parecen en absoluto estar en relación con su edad y sus cabellos blancos. [Risas] Su excelencia, el presidente Habib Bourguiba, que no ha podido venir, pero que nos ha hecho llegar un importante mensaje, ha dado otro ejemplo a África, cuando en Túnez, por razones económicas, sociales y políticas tuvo que tomar decisiones valientes.

          Pero, señor presidente, ¿vamos a dejar que los jefes de Estado busquen individualmente soluciones al problema de la deuda con el riesgo de crear en su país conflictos sociales que podrían poner en peligro su estabilidad, y hasta la construcción de la unidad africana? Estos ejemplos que he citado —hay muchos más— merecen que las cumbres de la OUA aporten una respuesta tranquilizadora a cada uno de nosotros en cuanto a la cuestión de la deuda.

          Consideramos que la deuda se ha de analizar empezando por su origen. Los orígenes de la deuda se remontan a los orígenes del colonialismo. Quienes nos han prestado dinero son los mismos que nos colonizaron. Son los mismos que gestionaban nuestros Estados y nuestras economías. Son los colonizadores los que endeudaron a África con los prestamistas, sus hermanos y primos. Nosotros somos ajenos a esta deuda. Por lo tanto no podemos pagarla.

          La deuda es el neocolonialismo o los colonialistas transformados en «asistentes técnicos». En realidad, deberíamos decir asesinos técnicos. Y son ellos los que nos propusieron las fuentes de financiación, los prestamistas o «proveedores de fondos». Una expresión que se emplea cada día como si hubiera hombres cuya «provisión» fuera suficiente para crear el desarrollo en otros países. Estos prestamistas nos fueron aconsejados, recomendados. Nos presentaron dossiers y montajes financieros fantásticos. Nos endeudamos por cincuenta años, sesenta años, y más aún. Es decir, nos han llevado a comprometer a nuestros pueblos durante cincuenta años o más.

          La deuda en su forma actual es una reconquista de África sabiamente organizada, para que su crecimiento y su desarrollo respondan a unos niveles, a unas normas que nos son totalmente extrañas. De manera que cada uno de nosotros se convierta en un esclavo financiero, es decir, simplemente un esclavo de quienes han tenido la oportunidad, la astucia, la trapacería de invertir sus fondos en nuestros países con la obligación de que los reembolsemos. Nos dicen que honoremos la deuda. No se trata de una cuestión moral. No es una cuestión de ese pretendido honor de reembolsar o no reembolsar.

          Señor presidente:

          Hemos escuchado y aplaudido a la primera ministra de Noruega cuando intervino aquí mismo. Dijo, ella que es europea, que toda la deuda no puede ser reembolsada. Yo quisiera simplemente completar y decir que la deuda no puede ser reembolsada. La deuda no puede ser reembolsada porque, en primer lugar, si no pagamos, los prestamistas no se van a morir. Estemos seguros de esto. En cambio, si pagamos, somos nosotros los que vamos a morir. Estemos seguros igualmente de ello. Los que nos han conducido al endeudamiento han jugado como en un casino. Mientras ellos ganaban no había debate. Ahora que pierden en el juego, nos exigen el reembolso. Y se habla de crisis. No, señor presidente, ellos jugaron, ellos perdieron, es la regla del juego. Y la vida continúa. [Aplausos]
          Nosotros no podemos reembolsar la deuda porque no tenemos nada que pagar. No podemos reembolsar la deuda porque no somos responsables de ella. No podemos pagar la deuda porque, al contrario, nos deben lo que las mayores riquezas nunca podrán pagar, esto es, la deuda de sangre. Es nuestra la sangre que ha sido derramada.

          Se habla del Plan Marshall, que rehizo la Europa económica. Pero no se habla del Plan Africano que ha permitido a Europa hacer frente a las hordas hitlerianas cuando sus economías estaban amenazadas, su estabilidad estaba amenazada. ¿Quién ha salvado a Europa? Fue África. Se habla poco de esto. Se habla tan poco que no podemos, nosotros, ser cómplices de ese silencio ingrato. Si los otros no pueden cantar nuestros elogios, nosotros tenemos al menos el deber de decir que nuestros padres fueron valientes y que nuestros ex combatientes salvaron Europa y finalmente permitieron al mundo desembarazarse del nazismo.

          La deuda es también la consecuencia de los enfrentamientos. Cuando hoy nos hablan de crisis económica, se olvidan de decirnos que la crisis no llegó de forma súbita. La crisis existe de siempre y se irá agravando cada vez que las masas populares sean más conscientes de sus derechos frente a sus explotadores.
          Actualmente hay crisis porque las masas rechazan que las riquezas se concentren en las manos de unos pocos. Hay crisis porque unos pocos depositan en los bancos en el exterior, unas sumas colosales que serían suficientes para desarrollar África. Hay crisis porque frente a estas riquezas individuales que se pueden nombrar, las masas populares se niegan a vivir en los ghetos y los barrios bajos. Hay crisis porque por doquier los pueblos se niegan a ser Soweto frente a Johannesburgo. Hay lucha y la exacerbación de esta lucha produce inquietud a los que retienen el poder financiero.

          Nos piden ahora que seamos cómplices de la búsqueda de un equilibrio. Equilibrio a favor de los que tienen el poder financiero. Equilibrio en detrimento de nuestras masas populares. ¡No! Nosotros no podemos ser cómplices. ¡No! Nosotros no podemos acompañar a los que chupan la sangre de nuestros pueblos y viven del sudor de nuestros pueblos. Nosotros no podemos acompañarlos en sus maniobras asesinas.

          Señor presidente:

          Oímos que hablan de clubs —Club de Roma, Club de París, Club de cualquier lado—. Oímos que hablan del Grupo de los Cinco, de los Siete, del Grupo de los Diez, tal vez del Grupo de los Cien. ¿Qué más puedo decir? Es normal que nosotros tengamos también nuestro club y nuestro grupo. Hagamos que desde hoy Addis Abeba sea igualmente la sede, el centro de donde partirá el soplo nuevo del Club de Addis Abeba. Tenemos el deber de crear hoy el Frente Unido de Addis Abeba contra la deuda. Sólo de este modo podremos decir hoy que negándonos a pagar no venimos con intenciones belicosas sino, al contrario, en una actitud fraternal para decir lo que es.

          Además, las masas populares de Europa no se oponen a las masas populares de África. Los que quieren explotar a África son los mismos que explotan a Europa. Tenemos un enemigo común. Por ello, nuestro Club de Addis Abeba tendrá que decir igualmente a unos y a otros que la deuda no se pagará. Cuando nosotros decimos que la deuda no se ha de pagar no significa que estamos contra la moral, la dignidad, el respeto a la palabra. Nosotros consideramos que no tenemos la misma moral que los otros. Entre el rico y el pobre no hay la misma moral. La Biblia, el Corán no pueden servir de la misma manera a quien explota al pueblo y al que es explotado. Tendrá que haber dos ediciones de la Biblia y dos ediciones del Corán. [Aplausos]

          Nosotros no podemos aceptar su moral. No podemos aceptar que nos hablen de dignidad. No podemos aceptar que nos hablen del mérito de los que pagan y de la pérdida de confianza en los que no pagarán. Al contrario, nosotros debemos decir que hoy es normal que se prefiera reconocer que los ladrones más grandes son los más ricos. Un pobre, cuando roba no comete más que un hurto, apenas un pecadillo para sobrevivir y por necesidad. Los ricos, son ellos los que roban al fisco, a las aduanas. Son ellos los que explotan al pueblo.

          Señor presidente:

          Mi propuesta no tiende sólo a provocar o a hacer un espectáculo. Quiero decir lo que cada uno de nosotros piensa y desea. ¿Quién, aquí, no desea que la deuda sea simple y llanamente anulada? El que no lo desee puede retirarse, tomar su avión y dirigirse directamente al Banco Mundial a pagar. [Aplausos] No querría que se tomara la declaración de Burkina Faso como si proviniera de parte de jóvenes inmaduros, sin experiencia. Pero tampoco querría que se piense que sólo los revolucionarios pueden hablar de este modo. Querría que se admita que es simplemente objetividad y obligación.

          Puedo citar los ejemplos de aquellos que han dicho que no se pague la deuda, tanto revolucionarios como no revolucionarios, tanto jóvenes como viejos. Citaré, por ejemplo a Fidel Castro. Ya dijo que no hay que pagar. Aunque no tiene mi edad, es un revolucionario. También François Mitterrand ha dicho que los países africanos no pueden pagar, que los países pobres no pueden pagar. Citaré a la primera ministra de Noruega. No sé su edad y no quisiera preguntársela. [Risas y aplausos] Así mismo querría citar al presidente Félix Houphouët-Boygny. No tiene mi edad. Sin embargo ha declarado oficial y públicamente que, al menos en lo que concierne a su país, no se podrá pagar la deuda. Y eso que Costa de Marfil esta clasificada como uno de los países más desahogados del África francófona. Por eso, por otra parte, es normal que pague aquí una contribución mayor. [Aplausos]

          Señor presidente:

          No se trata por lo tanto de una provocación. Yo querría que con sensatez nos propusieran soluciones. Querría que nuestra conferencia adoptara la necesidad de decir con claridad que no podemos pagar la deuda. No con un espíritu belicoso, belicista. Esto es para evitar que nos hagamos asesinar aisladamente. Si Burkina Faso, solo, se negara a pagar la deuda, ¡yo no estaré presente en la próxima conferencia! En cambio, con el apoyo de todos, que mucho necesito, [Aplausos] con el apoyo de todos podríamos evitar pagar. Y evitando el pago podríamos dedicar nuestros magros recursos a nuestro desarrollo.

          Querría terminar diciendo que podemos tranquilizar a los países, a los que decimos que no vamos a pagar la deuda, advirtiéndoles que lo que ahorremos no se irá en gastos de prestigio. No queremos más de eso. Lo que se ahorre irá al desarrollo. En particular, evitaremos endeudarnos para armarnos, porque un país africano que compre armas no puede hacerlo más que contra otro país africano. ¿Qué país africano puede armarse para protegerse de la bomba nuclear? Ningún país es capaz de hacerlo. Desde los más equipados a los menos equipados. Cada vez que un país africano compra un arma, es contra un africano. No contra un europeo. No contra un país asiático. En consecuencia, en el impulso de la resolución sobre la cuestión de la deuda debemos también encontrar una solución al problema del armamento.

          Yo soy militar y llevo un arma. Pero, señor presidente, querría que nos desarmemos. Porque yo llevo el único arma que poseo. Otros han ocultado las armas que tienen. [Risas y aplausos] Entonces, queridos hermanos, con el apoyo de todos, podremos hacer la paz entre nosotros.
          Igualmente podremos utilizar las inmensas potencialidades de África para desarrollarla, porque nuestro suelo y nuestro subsuelo son ricos. Tenemos lo suficiente y tenemos un mercado inmenso, muy vasto, de norte a sur, de este a oeste. Tenemos la suficiente capacidad intelectual para crear o al menos tomar la ciencia y la tecnología allí donde podamos encontrarlas.

          Señor presidente:

          Actuemos de manera que pongamos a punto este Frente Unido de Addis Abeba contra la deuda. De manera que sea a partir de Addis Abeba que decidamos limitar la carrera armamentista entre países débiles y pobres. Los garrotes y los machetes que compramos son inútiles. Actuemos de modo que el mercado africano sea un mercado de los africanos. Producir en África, transformar en África y consumir en África. Produzcamos lo que necesitamos y consumamos lo que producimos en lugar de importarlo.

          Burkina Faso vino a exponer aquí la cotonada, producida en Burkina Faso, tejida en Burkina Faso, cosida en Burkina Faso para vestir a los burkinabés. Mi delegación y yo mismo somos vestidos por nuestros tejedores, nuestros campesinos. No hay ni un solo hilo que provenga de Europa o de América. [Aplausos] No organizo un desfile de moda sino simplemente quiero decir que debemos aceptar vivir como africanos. Es la única manera de vivir libre y de vivir con dignidad.

          Gracias, señor presidente.
          ¡Patria o muerte, venceremos! " [Largos aplausos]

Thomas Sankara fue asesinado el 15 de octubre de 1987.
Fuente: Tomás Sankara, «Oser inventer l’avenir», la parole de Sankara, presentado por David Gakunzi, Pathfinder/L’Harmattan, París, 1999.


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Paralelismos: Sankara,el héroe que desafió a sus acreedores

Feb 2012

“No podemos pagar la deuda. Primero porque si no la pagamos los prestamistas no morirán. Eso es seguro. Pero si pagamos, nosotros sí moriremos. Eso también es seguro”
Sucedió en 1987.

La Organización de Unidad Africana se reunió en Addis Abeba, Etiopía, en los últimos días de ese caluroso julio. Y allí estaba. Con su uniforme caqui y su fuerte sentido del humor, Thomas Sankara, el revolucionario presidente de Burkina Faso, el Che Guevara de África, hizo su último discurso y se apoderó de los corazones de los pobres y explotados del mundo. Para siempre.

“No podemos pagas la deuda. Primero porque si no la pagamos los prestamistas no morirán. Eso es seguro. Pero si pagamos, nosotros sí moriremos. Eso también es seguro”, dijo. Y siguió diciendo: “Los que nos condujeron a endeudarnos jugaron como en un casino. Mientras tuvieron beneficios no hubo discusión. Pero ahora, cuando sufren pérdidas, exigen el pago. Y hablamos de crisis. No, señor presidente, jugaron y perdieron. Son las reglas del juego y la vida sigue adelante”.

Pero Sankara sabía demasiado bien que no podía reisistir él solo. Y por lo tanto rogó a los demás jefes de Estado africanos que siguieran su ejemplo: “Si Burkina Faso está sola en su negativa de pagar la deuda, no estaré aquí en la próxima Conferencia”, dijo, proféticamente. Y todos rieron…
Es lo que pasa actualmente.

El Parlamento griego se reunió el domingo por la noche (la madrugada del lunes, para ser exactos) para votar el nuevo memorando que impondría más austeridad a las clases media y baja del país que ya se debaten en dificultades. Sería a cambio de otro préstamo, del cual por lo menos un 70% se gastará para pagar intereses de anteriores deudas. La sesión fue orquestada por un gobierno nombrado (no elegido), -dirigido por un primer ministro banquero (tampoco elegido)– en el que se encuentran, entre otros, elementos de extrema derecha.

Las nuevas medidas incluyen una reducción de un 22% del salario mínimo (32% para los menores de 25 años), 15.000 despidos en el sector público en 2012 y 150.000 hasta 2015 (¡y eso en un país con una tasa de desempleo de un 20%!), recortes en los servicios públicos (salud, educación, bienestar social), la privatización de (¡lucrativos!) activos estatales, más una garantía de que las nuevas medidas se implementarán sea cual sea el mandato popular en las elecciones de abril, como decretó recientemente “Su Alteza” Wolfgang Schäuble.

Frente al Parlamento cientos de miles de personas (incluidos los héroes de la resistencia griega Manolis Glezos y Mikis Theodorakis) se reunieron para mostrar su oposición al memorando, la Troika, el paradigma económico dominante y la propia clase política del país. Su voz, un eco proveniente de Addis Abeba y desde lo profundo de los tiempos: “Si no pagamos la deuda, los bancos y la Troika no morirán. Es seguro. Pero si pagamos, nosotros sí moriremos. Eso también es seguro”,

No importa, parece. El memorando fue aprobado por el Parlamento, pero ahora la Troika teme que pueda ser revocado por el mandato popular en las elecciones de abril. Por eso los acreedores están modificando sus objetivos para el gobierno griego, en un intento patético de retardar el pago del próximo rescate hasta que el nuevo gobierno griego también prometa fidelidad al memorando, después de las elecciones.

Temor al pueblo. ¡Y viva la democracia!
Thomas Sankara, el hombre que creía que se puede asesinar a los revolucionarios pero no sus ideas, no llegó a la siguiente Conferencia de la Organización de Unidad Africana. Fue asesinado tres meses después de su famoso discurso de Addis Abeba.
Fuente: Roarmag.org

Leonidas Oikonomakis es activista y miembro del grupo de hip hop "Social Waste". Es licenciado en letras en Estudios Internacionales y Europeos de la Universidad de Pireus (2005) y posee una maestría en Desarrollo Internacional: Pobreza, Conflicto y Reconstrucción de la Universidad de Manchester (2006).

jueves, 18 de octubre de 2012

ESPAÑA: Por el camino de la UNIDAD, CCOO, UGT y la Cumbre Social convocarán la HUELGA GENERAL, este Viernes


por Pascual García

Miércoles, 17 de Octubre de 2012 10:49

CCOO, UGT y la Cumbre Social convocarán la huelga general el próximo viernes
Los secretarios generales de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, tienen una semana apretada. Una semana que, según fuentes sindicales, debería concluir el viernes con la convocatoria de una huelga general para el 14 de noviembre...

La agenda es más o menos esta. Tras participar ayer en un encuentro de la Cumbre Social para presentar la comisión que dirigirá la campaña en favor de un referéndum sobre los recortes, Toxo y Méndez parten hoy hacia Bruselas, donde el próximo miércoles se celebrará el Comité Ejecutivo de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), que presidirá, precisamente, el líder de CCOO. Ambos esperan mantener hoy mismo contactos con los dirigentes sindicales griegos, que ya han convocado una huelga general para el próximo 18 de noviembre, con el objetivo de que se sumen a la huelga ibérica que, previsiblemente, se celebrará de forma conjunta en España y Portugal el 14 de noviembre.

Además, según estas fuentes, la protesta en la península contará con el respaldo de una resolución de la CES en la que se apoyará la convocatoria ese mismo día de manifestaciones y concentraciones en otros países de la UE, como Francia o Italia, para dar ‘dimensión europea’ a la huelga de los trabajadores españoles y portugueses.

Con ese calendario sobre la mesa, CCOO y UGT convocarán a sus órganos de dirección la mañana del próximo viernes 19 para sancionar definitivamente la convocatoria de la huelga general. Por la tarde se convocaría una nueva reunión de la Cumbre Social para aprobar también la propuesta de movilización. La huelga general estaría entonces en marcha.

Precisamente ayer se reunió la Cumbre Social, que reúne a cerca de 200 organizaciones sindicales y sociales, para presentar la comisión que impulsará la petición al presidente del Gobierno de una consulta popular sobre sus recortes y de la que forman parte destacados representantes del mundo de la Universidad, de la judicatura o de la cultura. La Comisión, cuya composición todavía no está cerrada, cuenta ya con la participación de juristas como Carlos Jiménez Villarejo o José Antonio Martín Pallín, escritores como Almudena Grandes o Ramiro Pinilla o historiadores como Julio Aróstegui, Fanny Rubio, Ángel Bahamonde o Rosa María Capel. También participan en este grupo el politólogo Vicenç Navarro, el ex rector de la Complutense Carlos Berzosa o el periodista Máximo Pradera. “No se puede concurrir a las elecciones con un programa y gobernar con otro” ha sido el lema elegido para impulsar esta campaña a favor de la consulta popular.

Para cerrar el acto, Almudena Grandes dio lectura a la carta que la Cumbre Social va a remitir a Mariano Rajoy y en la que se cuestiona la legitimidad de unas medidas que no figuraban en el programa electoral del PP.

A la salida se instalaron las primeras mesas, que se van a multiplicar en los próximos días por centros sociales y de trabajo, en la calle, para la recogida de firmas que se pretende masiva para solicitar el referéndum. También se puede firmar en una página web que desde ayer se ha puesto en marcha tanto para recoger adhesiones como para informar de la marcha de la campaña por el referéndum.



Manifestación en Barcelona en la huelga general del 29-M. / CARLES RIBAS

¿PODER POPULAR BAJO EL CAPITALISMO?


Nota, este breve texto fue escrito para una revista vasca, por lo que llevaba el título de ¿Poder popular bajo el imperialismo franco-español?, pero al colgarse ahora en la red se ha decido generalizarlo al conjunto del sistema explotador para que se comprenda rápidamente su contenido. 

Iñaki Gil de San Vicente

1

Una de las grandes deficiencias de la mayoría inmensa de las izquierdas occidentales es que ha roto la fusión cotidiana entre, por un lado, la crítica teórica, política, cultural, ética, etcétera, del capitalismo, y por otro lado, la lucha práctica por la creación de otras formas alternativas de vida, de autoorganización popular y obrera, de experimentación de otro modelo social opuesto al dominante. Tal fusión ha sido una constante que podemos rastrear desde las luchas campesinas y urbanas en el medievo, cuando las masas explotadas intentaban materializar utopías igualitaristas y milenaristas «así en la tierra como en el cielo», hasta ahora mismo en muchas partes del mundo en donde los pueblos trabajadores han de resistir a la devastadora crisis autorganizándose para satisfacer sus necesidades aplastadas por el capital.

A lo largo de estos tiempos, los movimientos campesinos, populares y obreros, y las izquierdas revolucionarias más consecuentes, han mantenido en la medida de sus posibilidades la decisión de forzar el modo de explotación, vida y reproducción social dominante en esos momentos, forzarlo más allá de lo permitido por el poder. Por ejemplo, el cooperativismo, la cooperación en general, la ayuda mutua autoorganizada, la reciprocidad y el trueque en cualquiera de sus formas, las redes sociales con poca o nula mercantilización interna, estas y otras prácticas que, como hemos dicho ya aparecen en el medievo de forma utópica y con el capitalismo industrializado, se han practicado y teorizado no sólo como formas de resistencia transitoria a las privaciones impuestas por la explotación sino también –y esto es decisivo- como embriones experimentales de otra forma social opuesta a la explotadora.

Dentro de las corrientes progresistas y socialistas y, en especial, en las anarquistas y marxistas, pero también en las socialcristianas y reformistas, ha existido y existe la certidumbre de que la mera resistencia economicista, centrada en la exclusiva defensa de los derechos laborales y salariales alcanzados apenas sirve para detener la ferocidad creciente de una patronal envalentonada. En el anarquismo y en el marxismo, muy especialmente, esta certidumbre va unida a la de la necesidad de avanzar en otras salidas materiales a la crisis y a los ataques del capital, consistentes en fusionar la lucha política y teórica radical con la autoorganización material expresada en las prácticas asociativas citadas genéricamente arriba. En las corrientes reformistas y socialcristianas esta perspectiva está amputada de todo contenido y finalidad revolucionaria, limitándose a buscar la mejora del sistema mediante la paulatina superación pacífica y gradual de sus componentes «malos», desarrollando los «buenos».

Centrándonos ya en la izquierda revolucionaria, la historia muestra que esta se ha esforzado en simultanear cuatro prácticas decisivas para el avance de la emancipación: la crítica práctica del sistema mediante la experimentación de embriones de protosocialismo inseparablemente unidos a la aparición de formas de contrapoder y de doble poder; la crítica política tendente a la destrucción del poder explotador y a la creación de un poder popular y obrero imprescindible para superar el capitalismo; la crítica teórica destinada a mejorar la praxis socialista en su conjunto y a desmontar la ideología burguesa; y la crítica ético-moral destinada a superioridad cualitativa del humanismo comunista sobre el humanismo burgués. No hace falta decir que esta cuádruple práctica se desarrolla con ritmos diferentes según contextos y circunstancias que no podemos analizar ahora.

Pero sí hay que decir que desde la mitad del siglo XX en adelante, el grueso de la izquierda occidental ha despreciado o abandonado esta cuádruple acción, limitándose en la mayoría de los casos al apocado y respetuoso parlamentarismo dentro del ordenamiento burgués, aceptándolo de facto, cuando no defendiéndolo públicamente ayudando a la burguesía en la represión de las fuerzas revolucionarias. Ahora esta izquierda, y sus sucesores nominales y herederos ideológicos, pagan las consecuencias de aquella mansedumbre y de aquel colaboracionismo encubierto o descarado. Tantos años de mansedumbre práctica, política, teórica y ético-moral ante la injusticia han debilitado y envejecido al máximo a su otrora fuerte y joven militancia, también le han aislado y separado de las resistencias y luchas que emergen aquí y allá, y  han destruido su dignidad crítica y orgullo insurgente. La izquierda occidental no recuerda ya lo decisivo que es el proceso que va del contrapoder al poder popular y obrero.

2

La defensa economicista y democraticista contra la involución reaccionaria que avanza como una apisonadora sigue siendo tan necesaria como siempre lo fue. Nadie lo niega, y quien lo hiciere sería un suicida. Pero ella sola no detendrá nunca al monstruo; tal vez pueda retrasar en algo su avance, pero casi de inmediato la fiera multiplicará su brutalidad para recuperar el tiempo perdido y ampliar exponencialmente sus ganancias. Incluso aunque parte de la burguesía optase por una política débilmente neokeynesiana y de socialiberalismo menos cínico, incluso así la sola resistencia obrera y popular no detendría los ataques antisociales. Toda mentalidad defensista está condenada al fracaso y a preparar la derrota. De lo que se trata es de revertir lo defensivo en ofensivo, en ataque cuádruple: construir embriones de protosocialismo; avanzar hacia el poder popular y obrero; enriquecer la teoría, y superar éticamente a la irracionalidad egoísta burguesa.

La cuádruple práctica debe plasmarse en el proceso que iniciándose en los contrapoderes locales que vamos conquistando con nuestras luchas debe llegar a la construcción de un Estado obrero controlado desde fuera por un poder popular independiente y crítico, que vigile atentamente mediante la democracia socialista que ese Estado no degenere en una casta burocrática corrupta. Pero lo que ha de caracterizar esencial e internamente a todas las múltiples facetas y niveles de este proceso, así como a la cuádruple práctica descrita, es, sencillamente expuesto, la prioridad de la experiencia colectiva del pueblo, de la praxis colectiva que tienda a acortar en lo posible la inevitable y lógica distancia que existe entre los niveles más concienciados del pueblo trabajador y la militancia organizada en colectivos exigentes en la calidad humana de sus miembros. Lo que ha de conectar a todas las pares del proceso es la decisión ilusionada y autocrítica por derrotar al imperialismo franco-español, por alcanzar la independencia socialista vasca como parte de la liberación general humana. Lo que debe ser la columna vertebral del proceso es su voluntad ofensiva, activa, constructora ahora mismo, en el presente, de algunos de los cimientos del futuro, no de todos porque eso es obviamente imposible, sino de aquellos que puedan serlo.

Las bases decisivas de la independencia socialista y antipatriarcal vasca, como de cualquier otro pueblo ocupado, solamente podrán ir construyéndose inmediatamente después de  conquistar el Estado obrero vasco. Sin embargo, para llegar a este punto crítico de inicio también hay que construir otras bases previas, bases que demuestren al pueblo trabajador no sólo que es capaz de lograrlo sino que a la vez le demuestre que no tiene otra alternativa si es que en verdad quiere dejar de malvivir bajo la explotación. Para aprender a bucear, hay que echarse al agua, y es caminando como se aprende a correr. Que la izquierda occidental haya olvidado este principio elemental de la praxis no quiere decir que lo olvidemos nosotros. Quiere decir que no lo repitamos. Teniendo esto en cuenta, desde ahora mismo debemos pasar a la ofensiva de masas, popular y obrera, contra la opresión, lo que significa que debemos extender e intensificar la creación de contrapoderes locales que formen las bases iniciales para nuevos adelantos.

3

Es contrapoder todo colectivo que en su campo específico de lucha sea capaz de obligar al poder que le explota a negociar con él, o al menos a tenerle en cuenta en el momento de elaborar nuevos planes antisociales, restrictivos, autoritarios. Un contrapoder, por ejemplo, es una asamblea obrera, vecinal, estudiantil, etc., suficientemente estable y autoorganizada que ha desarrollado la fuerza suficiente como para, al menos, ser temida por la patronal, por el ayuntamiento, por el rectorado universitario, de tal modo que no tienen más remedio que tenerla en cuenta siquiera preventivamente cuando urden nuevas injusticias. Otro ejemplo, un contrapoder es un colectivo de mujeres que con sus denuncias y movilizaciones expulsan de sus barrios y/o trabajos a violadores, agresores y otros machistas. Un contrapoder es, por tanto, un colectivo oprimido con poder suficiente para debilitar en algo o en mucho al poder explotador.

Bajo los demoledores ataques de la crisis capitalista, los contrapoderes han de avanzar además en el desarrollo de propuestas prácticas que superen las limitaciones insalvables de las leyes burguesas que sufren en concreto, demostrando mediante la pedagogía de la acción práctica que se puede ir construyendo las bases, los embriones, de una sociedad superior. Por ejemplo,  leyes contra los abusos financieros y bancarios, contra el poder de la propiedad burguesa, contra la tiranía de las grandes redes de distribución y de las inmobiliarias que destrozan la vida colectiva de los vecinos, contra los desahucios, contra la privatización de la enseñanza, contra el retroceso de lo derechos sociales colectivos y contra el avance de la violencia patriarcal en cualquiera de  sus formas, y un inacabable etcétera.

En toda nación oprimida, los contrapoderes han de reivindicar con requisito esencial la conquista del derecho de autodeterminación como irrenunciable garantía de calidad democrática, porque tal derecho es la plasmación a nivel general del derecho de autoorganización, autogestión y autodefensa que ese contrapoder específico ejercita en su misma autodeterminación cotidiana, diaria.

Pero el contrapoder tiene como única garantía de supervivencia su inclusión en una red más amplia que se materializa en grandes áreas sociales, de masas, de doble poder parcial. Un doble poder parcial es, por ejemplo, la fuerza movilizadora, política, teórica y ética de los movimientos populares capaces de condicionar a instituciones locales, provinciales, regionales, autonomistas y en su fase decisiva, al gobierno. Una situación de doble poder es aquella en la que el poder opresor y el poder liberador disponen de fuerzas similares en las cuestiones que les enfrentan, llegando incluso a un inestable y breve equilibrio de fuerzas que debe decantarse en uno u otro sentido opuesto en poco tiempo. Aunque parezca increíble, situaciones de estas son relativamente frecuentes en las luchas sociales, pero las gentes lo desconocen debido a la nefasta política de amnesia e ignorancia aplicada por el reformismo, que reduce las situaciones de doble poder, desnaturalizándolas, a pobres momentos de negociación a la baja, cuando en realidad había condiciones para la victoria, o al menos la suficientes para evitar la derrota.

En el proceso de ascenso de los contrapoderes a situaciones de doble poder, es de vital importancia el desarrollo de prácticas socioeconómicas, asociativas, comunales, de ayuda mutua, culturales, deportivas, etc., que conscientemente quieran ser embriones de una sociedad mejor,  y que por eso demuestren con la pedagogía de la acción que se puede y se debe construir un modelo social cualitativamente superior al capitalista. Por ejemplo, una cooperativa de producción y consumo que se guíe por la teoría del cooperativismo socialista, por la ética humana de la ayuda mutua y de la desmercatilización, del internacionalismo proletario, etc., esto pequeño paso es un importante contrapoder material  y simbólico que atrae la atención del pueblo, que abre caminos esperanzadores y que destroza las mentiras burguesas sobre la natural eternidad de la explotación asalariada, la opresión nacional y la dominación patriarco-burguesa.

Pero, al final, lo decisivo e irrenunciable es la cuestión del poder político. La política es la quintaesencia de la economía, y por tanto, cuando las situaciones de doble poder parcial se generalizan aparece como exigencia crítica la conquista del poder no sólo gubernativo sino estatal, la creación de un Estado obrero independiente. En la medida en que con anterioridad se haya recuperado la práctica de todo lo relacionado con los bienes comunes, la desmercantilización, la primacía del valor de uso sobre el valor de cambio, la coherencia y rectitud, etc., en esta medida habrán germinado embriones de protosocialismo que crecerán al calor de la política impulsada por el Estado obrero. Nunca hemos de dejar de insistir en que la esencia del problema radica en la conquista de la independencia estatal, del poder del pueblo trabajador, y mientras que éste no esté asegurado las conquistas parciales anteriores siempre estarán en peligro de exterminio sangriento.