jueves, 29 de mayo de 2008

Humillacion a Indigenas en Sucre

Fascismo racista en Bolivia
por Alex Contreras Baspineiro (Bolivia)
martes, 27 de mayo de 2008

“De rodillas indios de mierda, griten viva la capitalidad”,
“Sucre se respeta carajo”, “Llamas, pidan disculpas”, fueron las consignas impuestas por un grupo de jóvenes chuquisaqueños que mediante patadas y puñetes obligaron a cerca de 50 campesinos quechuas a quitarse las camisas, ponerse de rodillas y quemar la bandera del MAS y la wiphala (símbolo de las naciones originarias) en pleno frontis de la Casa de la Libertad ubicada en la plaza principal de Sucrए.

Hace 199 años, un 25 de mayo, en ese mismo lugar, se protagonizaba el primer grito libertario del continente y, en 2008, contradictoriamente se produjo un grito lleno de racismo, odio y discriminación contra representantes de las mayorías nacionales, justo contra quienes liberaron a esta patria del yugo español.

"Hay que matarlo a ese indio decían ellos, todo esto sucedió en presencia del presidente del Concejo Municipal de Sucre, Fidel Herrera, y la alcaldesa Aidée Nava; ellos aplaudían todo lo que nos hacían esos grupos violentos", denunció el alcalde de Mojocoya, Ángel Vallejos, quien también fue golpeado brutalmente y obligado a andar de rodillas.

El 24 de mayo, el Presidente de la República, Evo Morales Ayma, debería arribar a Sucre para entregar una serie de proyectos y dos ambulancias a cada uno de los municipios del departamento de Chuquisaca; sin embargo, grupos de choque violentos frenaron esa actividad.

A pesar de la intervención policial y militar, cuyos componentes son también en su mayoría de raíz indígena, la fuerza y organización de los grupos de jóvenes que estaban armados no sólo de palos y piedras sino de gases lacrimógenos y dinamita, ocasionaron los atropellos a los derechos humanos.

Las imágenes de violencia registradas en diferentes barrios de Sucre sencillamente fueron desgarradoras: los jóvenes, varios en estado de ebriedad, arremetieron con palos y piedras, a la integridad de campesinos que caían al suelo. No se salvaron mujeres campesinas ni niños.

Reportes médicos aseguran que 35 personas resultaron heridas, pero además los campesinos sufrieron el robo de sus documentos, relojes y el poco dinero que tenían.

El que no salta es llama
De acuerdo a los datos del último censo de población y vivienda, en Bolivia el 63.3 por ciento es considerado como indígena.

Sin embargo, esta realidad no es aceptada por los pequeños grupos que detentaron el poder en los últimos gobiernos neoliberales y que se beneficiaron a través de la corrupción y los negociados.

Los vejámenes y humillaciones de los últimos días no son nuevos.

Durante las sesiones de la Asamblea Constituyente, los representantes indígenas que son el rostro de la Bolivia pluricultural y multilingüe fueron agredidos e insultados en varias oportunidades.

“El que no salta es llama”, "Fuera de aquí, collas de mierda”, “Cruce de llamas con adobes” y otros adjetivos acompañados de agresiones físicas son parte de la historia, pero también de la impunidad.

Así como quedó en la impunidad la muerte de tres chuquisaqueños, ocurrida en noviembre de 2007.

Lamentablemente, desde el año pasado a la fecha, ningún ciudadano o autoridad fue sancionada por la justicia boliviana, aunque de acuerdo a imágenes, testimonios y denuncias se puede identificar a los responsables directos pero también a los autores intelectuales.

Más allá del tradicional: “está en un proceso de investigación” o “actuaremos con la ley en la mano” de algunos representantes del gobierno, no se hizo nada concreto.

El enfrentamiento entre el campo y la ciudad, los blancos y los indios, los k’aras y los t’aras, los oligarcas y los indígenas se acrecienta cada día más, aunque tanto autoridades del gobierno como departamentales, niegan su autoría.

El presidente del Comité Interinstitucional de Chuquisaca, Jaime Barrón, no descartó que hubiera infiltrados entre los sucrenses que tomaron como rehenes a los campesinos y los obligaron a despojarse de sus camisas y arrodillarse frente a la Casa de la Libertad.

"No debió haberse producido ese hecho. Los hermanos campesinos merecen todo nuestro respeto. Cuando los vi arrodillados los hice levantarse de inmediato, los llevé hasta la alcaldía y los llevé hasta la salida a Tarabuco, porque estaban completamente asustados", dijo.

Según la candidata a prefecta de ACI-MPC (Alianza del Comité Interinstitucional-Movimiento Poder Ciudadano), Sabina Cuéllar, los indígenas fueron obligados a trasladarse a Sucre para recibir al Presidente de la República bajo amenaza de ser multados con 100 bolivianos.

La Federación de Campesinos de Chuquisaca, al tiempo de solicitar la expulsión de los representantes del Comité Interinstitucional, amenazó con cerrar las válvulas en la localidad de Turupampa y Villa Fernández que conecta con la ciudad capital.

Desde Cobija, el Jefe de Estado se refirió al tema pidiendo a "algunos jóvenes" de "algunas universidades" a recuperar el respeto, la ética y la moral para con los indígenas, campesinos y los más pobres. "Qué clase de universitarios tenemos, no son todos ni en todas las universidades. Es importante mejorar esa ética, esa moral de un joven solidario y respetuoso, que siempre esté atento a los problemas sociales", manifestó.

Impunidad peligrosa
Más allá de las declaraciones no existe ninguna acción concreta para frenar esta serie de atropellos. El gobierno debe actual amparado en las leyes.

En enero de 2007, en Cochabamba se produjeron violentos enfrentamientos entre grupos de choque organizados por la Prefectura y el Comité Cívico contra campesinos e indígenas, pero no se castigó a ninguno.

Existen evidencias de la participación de ciudadanos y autoridades.

En Santa Cruz, el vicepresidente del Comité Cívico cruceño, Luis Núñez, pidió a los sectores contrarios a las autonomías a "abandonar Santa Cruz o, de lo contrario, atenerse a las consecuencias".

Ese discurso racista además agregó: “Ellos (los bolivianos del occidente) han venido aquí. Adáptense a nuestra forma de vida que es paz, trabajo y tranquilidad, pero no nos sigan provocando, insultando, denigrando como lo han hecho ayer o aténganse a la consecuencias”, advirtió el cívico.

Miembros de la Unión Juvenil Cruceñista en reiteradas ocasiones agredieron a varias personas en Santa Cruz. La violencia física también estuvo acompañada de atentados dinamiteros, amenazas, persecuciones y otras acciones contrarias a los derechos humanos, pero nadie hizo nada.

En los últimos días en Sucre, el diputado Wilber Flores fue agredido, lo mismo ocurrió con los parlamentarios potosinos Carmen Flores y César Navarro o con la senadora cochabambina Leonilda Zurita.

Si en Sucre ocurren esos hechos de violencia, en poblaciones rurales de Santa Cruz la situación es igual o peor.

Días después del referéndum autonómico en San Ignacio de Velasco, representantes cívicos y el principal dirigente indígena chiquitano agredieron al sacerdote Adalid Vega Veizaga a quien acusaron de ser militante del MAS y contrario al proceso de las autonomías. Al religioso le exigieron que abandone la región y, ninguna autoridad, impuso la ley.

Las agresiones no sólo fueron para campesinos, indígenas o gente común, sino también para ministros y el propio Presidente y Vicepresidente de la República que virtualmente no tienen pisada en algunas regiones del país.

NAOMI KLEIN


Política: LA TERAPIA ESTUDIANTIL CONTRA EL SHOCK NEOLIBERAL
Enviado el Miércoles, 28 mayo a las 08:01:33


No es extraño que la famosa ensayista Naomi Klein, ubicada por la revista Prospect en el número 11 entre los intelectuales más influyentes del mundo, haya decidido visitar Chile para presentar su último libro, La Doctrina del Shock.

En este libro se identifica a nuestro país como uno de los casos de estudio más relevantes a la hora de probar una hipótesis central: el neoliberalismo ha sido impuesto en sociedades que han sufrido violentas intervenciones radicales, ejercicios de fuerza militar y sicológica profundos, que han desgajado a sus ciudadanos de sus valores y convicciones, para reconfigurarles como una nueva realidad social, capaz de tolerar la brutal irracionalidad del nuevo modelo económico.

El shock que vivió Chile entre 1973 y 1990 explica muy bien la tolerancia cultural de buena parte de la sociedad chilena la lógica del mercado total. No se trata solamente de la connivencia de las elites políticas concertacionistas, adaptadas a la perfección a la administración del modelo. Es necesario reconocer que buena parte de la población se ha amoldado a la lógica neoliberal, a pesar de ir en contra de sus intereses vitales más inmediatos. ¿Cómo explicar de otro modo la desidia que tantos chilenos muestran a la hora de demandar el respeto a sus derechos? ¿Cómo entender de otra forma la indiferencia y hasta el deprecio que una parte de la población expresa hacia quienes de manifiestan colectivamente para reivindicar su plena ciudadanía democrática?

Si bien esta lógica fatalista e individualista es transversal a diferentes contextos geográficos y sociales del país, es posible percibir diferencias generacionales importantes. Los estudiantes secundarios que hoy se manifiestan en contra de los impresentables acuerdos contenidos en la Ley General de Educación (LGE) parecen estar inoculados de algunos de los traumas de sus mayores. Tal vez por eso sus intervenciones tienen la frescura y la originalidad de quienes no han naturalizado las desigualdades y las discriminaciones como factores inmodificables a los cuales hay que adaptarse de forma pasiva y autocontenida. Nacidos en la década de los noventa, parecen no cargar de forma directa con el shock pinochetista. Sus palabras reflejan, más bien, el desconcierto por la inexplicable esquizofrenia de una sociedad que les ha repetido hasta el cansancio que vivimos en democracia, que somos iguales en libertad y derechos, pero que asume como inmodificable un modelo político y económico que niega todos estos discursos.

La emergencia de los jóvenes, con su vendaval de exigencias y de demandas, no tiene nada de raro. Al contrario, su conducta debería ser comprendida como la normalidad misma, el ejercicio más lógico y coherente de quienes reivindican sus intereses y su dignidad. La anormalidad es la que afecta al resto de la sociedad. Es patológico que quienes se lamentan de sus condiciones laborales, de salud o de pasivo vivienda, no expresen esta insatisfacción de un modo colectivo, sino de un modo, privado, evasivo. ¿No es ese el síntoma más palpable del shock dictatorial, que nos acostumbró a tolerar medidas de parche, acuerdos de “hombres buenos”, y un sinfín de otras políticas diseñadas “en la medida de lo posible”?

Si pudiéramos contar con recursos suficientes sería interesante realizar una prueba clínica para probar esta sospecha: ¿Están los jóvenes chilenos inmunes al shock pinochetista? Si es así, tal vez radique en ellos la llave de los cambios que las generaciones anteriores parecen haber resignado. Pero esta posibilidad a lo mejor es demasiado optimista. Los movimientos estudiantiles de hoy parecen carecer, hasta ahora, de la proyección y capacidad política para concretar la agenda de cambios que han construido. No se trata de su propia responsabilidad, en absoluto. Lo que parece ocurrir es que ha cambiado la práctica organizativa de nuestra sociedad. Las experiencias asambleístas, las vocerías revocables, y la lógica horizontal de sus organizaciones les ha evitado caer en los vicios del partidismo ciego y sectario que afectó a los movimientos sociales del pasado. Pero por otra parte les impone una lógica espontaneísta y desinstitucionalizada, lo que conlleva algunos límites importantes a la hora de evaluar el impacto de las movilizaciones.

El shock dictatorial barrió la institucionalidad social que se construyó lentamente hasta 1973 y que contemplaba espacios y estructuras representativas, capaces de concretar en marcos legales y exigibles las demandas sociales. Sin embargo, se trataba de una institucionalidad altamente corporativista, poco participativa y que comprendía la representatividad como un cheque en blanco para los dirigentes. En reacción a esta experiencia anterior, hoy es mal visto apelar a la necesidad de institucionalizar los movimientos sociales, por lo que no se suele reflexionar sobre las posibilidades de construir un nuevo tipo de institucionalidad social, que supere la lógica delegativa y sectorialista del pasado.

Por otra parte, el Chile post Shock parece altamente intolerante a las frustraciones propias de las largas luchas que exigen los procesos por la concreción de transformaciones de carácter histórico. Por este motivo no es extraño que surjan habitualmente preguntas por el sentido de la organización y de la participación misma.
¿Existen terapias que permitan a nuestra sociedad superar el shock neoliberal? Al parecer no hay mejor remedio que la construcción de organizaciones capaces de alcanzar conquistas concretas, que aunque sean parciales, que permitan mostrar que la movilización, la acción colectiva y la lucha social son las únicas herramientas capaces de devolvernos nuestros derechos conculcados.

Alvaro Ramis es teólogo y miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital.

Santiago de Chile, 28 de mayo 2008





martes, 27 de mayo de 2008

Homenaje a Manuel Marulanda (TIROFIJO)

!TIROFIJO HASTA SIEMPRE!
James Petras
Rebelión

Pedro Antonio Marín Marín, más conocido como Manuel Marulanda Vélez y “Tirofijo”, era el líder máximo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Fue, sin duda alguna, el campesino revolucionario más grande de la historia del continente americano. Durante sesenta años organizó movimientos campesinos y comunidades rurales y, cuando todas las vías democráticas legales se le cerraron de forma brutal, creó el ejército guerrillero más poderoso de América Latina y las milicias clandestinas que lo sustentaban. En su época de mayor apogeo, entre 1999 y 2005, las FARC contaban con casi 20.000 combatientes, varios cientos de miles de campesinos activistas y cientos de unidades de milicias comunales y urbanas. Incluso hoy, a pesar del desplazamiento forzoso de tres millones de campesinos como resultado de las políticas de tierra quemada y las masacres del gobierno, las FARC tienen entre 10.000 y 15.000 guerrilleros en sus numerosos frentes distribuidos por todo el país.

Lo que hace tan importantes los logros de Marulanda son sus habilidades organizativas, su agudeza estratégica y sus intransigentes posiciones programáticas, basadas en el apoyo a las exigencias populares. Más que cualquier otro líder guerrillero, Marulanda, tenía una compenetración sin par con los pobres de las zonas campesinas, los sin tierra, los cultivadores indigentes y los refugiados rurales durante tres generaciones.

Tras empezar en 1964 con dos docenas de campesinos que habían huido de pueblos devastados por una ofensiva militar dirigida por USA, Marulanda construyó metódicamente un ejército guerrillero revolucionario sin contribuciones económicas o materiales extranjeras. Más que cualquier otro líder guerrillero, Marulanda fue un gran maestro político rural. Las extraordinarias dotes organizativas de Marulanda se fueron refinando a través de su íntima vinculación con el campesinado. Como había crecido en una familia de campesinos pobres, vivió entre ellos cultivando y organizándolos: hablaba su mismo lenguaje, se ocupaba de sus necesidades diarias más básicas y de sus esperanzas de futuro. De manera conceptual, pero también a través de la experiencia cotidiana, Marulanda realizó una serie de operaciones políticas y militares estratégicas basadas en su brillante conocimiento del terreno geográfico y humano. Desde 1964 hasta su muerte, Marulanda derrotó o eludió al menos siete importantes ofensivas militares financiadas con más de siete mil millones de dólares de ayuda militar usamericana, que incluía miles de “boinas verdes”, cuerpos especiales, mercenarios, más de 250.000 militares colombianos y 35.000 paramilitares integrados en escuadrones de la muerte.

A diferencia de Cuba o Nicarangua, Marulanda construyó una base masiva organizada y entrenó una dirigencia en gran parte rural; declaró abiertamente su programa socialista y nunca recibió apoyo político o material de los denominados “capitalistas progresistas”. A diferencia de los corruptos y codiciosos gánsteres de Batista y Somoza, que saqueaban y se retiraban bajo presión, el ejército de Colombia era un formidable aparato represor, altamente entrenado y disciplinado, reforzado además por homicidas escuadrones de la muerte. A diferencia de otros muchos famosos guerrilleros “de afiche”, Marulanda fue un auténtico desconocido entre los elegantes editores izquierdistas de Londres, los nostálgicos sesentaiochistas parisinos y los socialistas eruditos de Nueva York. Marulanda pasó su tiempo exclusivamente en la “Colombia profunda”; prefería conversar y enseñar a los campesinos y enterarse de sus quejas a conceder entrevistas a periodistas occidentales ávidos de aventura. En lugar de escribir manifiestos grandilocuentes y adoptar poses fotogénicas prefería la pedagogía popular de los desheredados, estable y poco romántica pero sumamente eficaz. Marulanda viajó desde valles prácticamente inaccesibles a cordilleras, desde selvas a llanuras, siempre organizando, luchando... reclutando y entrenando a nuevos líderes. Evitó presentarse en los “foros de debate del mundo” o seguir la ruta de los turistas izquierdistas internacionales. Nunca visitó una capital extranjera y cuentan que jamás puso los pies en Bogotá, la capital de la nación. Pero tenía un amplio y profundo conocimiento de las exigencias de los afrocolombianos costeños; de los indiocolombianos de las montañas y la selva; de las ansias de tierra de millones de campesinos desplazados; de los nombres y direcciones de los terratenientes maltratadores que brutalizaban y violaban a los campesinos y a sus familiares.

Durante las décadas de los sesenta, los setenta y los ochenta, numerosos movimientos guerrilleros se levantaron en armas, lucharon con mayor o menor capacidad y, luego, desaparecieron asesinados, derrotados (algunos incluso se convirtieron en colaboradores) o se integraron en los partos y repartos electorales. Poco numerosos, luchaban en nombre de inexistentes “ejércitos populares”; la mayoría eran intelectuales, más familiarizados con los discursos europeos que con la microhistoria, la cultura popular y las leyendas de los pueblos a los que trataban de organizar. Fueron aislados, rodeados y arrasados; dejaron quizá una herencia bien publicitada de sacrificio ejemplar, pero no cambiaron nada sobre el terreno.

Por el contrario, Marulanda encajó los mejores golpes de los presidentes contrainsurgentes de Washington y Bogotá y se los devolvió al cien por cien. Por cada pueblo arrasado, Marulanda reclutó a docenas de campesinos luchadores, enfurecidos y desamparados, y los entrenó con suma paciencia para que fuesen cuadros y comandantes. Más que cualquier ejército guerrillero, las FARC llegaron a ser un ejército de todo el pueblo: un tercio de los comandantes eran mujeres, más del setenta por ciento eran campesinos, si bien se les asociaron intelectuales y profesionales, que fueron entrenados por cuadros del movimiento. Marulanda fue un hombre venerado por su estilo de vida excepcionalmente sencillo: compartió la lluvia torrencial bajo cubiertas de plástico. Millones de campesinos lo respetaban profundamente, pero nunca practicó el culto a la personalidad: era demasiado irreverente y modesto, prefería delegar las tareas importantes a una dirigencia colectiva, con mucha autonomía regional y flexibilidad táctica. Aceptó un amplio abanico de opiniones sobre tácticas, incluso si discrepaba profundamente de ellas. A principios de los ochenta, muchos cuadros y líderes decidieron probar la vía electoral, firmaron un “acuerdo de paz” con el presidente colombiano, crearon un partido –la Unión Patriótica– e hicieron elegir a numerosos alcaldes y diputados. Incluso obtuvieron cuantiosos votos en las elecciones presidenciales. Marulanda no se opuso públicamente al acuerdo, pero no abandonó las armas ni “bajó desde las montañas a la ciudad”. Mucho más lúcido que los profesionales y los sindicalistas que se postulaban en las elecciones, Marulanda comprendía al carácter extremadamente autoritario y brutal de la oligarquía y sus políticos. Sabía que los gobernantes de Colombia no aceptarían nunca una reforma agraria justa sólo porque unos “pocos campesinos analfabetos los derrotasen en las urnas”. En 1987, más de 5.000 miembros de la Unión Patriótica habían sido asesinados por los escuadrones de la muerte de la oligarquía, entre ellos tres candidatos a la presidencia, una docena de congresistas y mujeres y alcaldes y concejales. Los supervivientes huyeron a la selva y se reincorporaron a la lucha armada o se marcharon al exilio.

Marulanda era un maestro a la hora de romper los cercos y evitar las campañas de aniquilación, sobre todo las que diseñaron los mejores y más brillantes estrategas del centro de contrainsurgencia de los Cuerpos Especiales del US Fort Bragg y de la Escuela de las Américas. A finales de los noventa, las FARC habían ampliado su control a más de la mitad del país y bloqueaban autopistas y atacaban bases militares situadas a sólo 65 kilómetros de la capital. Muy debilitado, el entonces presidente Pastrana terminó por aceptar negociaciones serias de paz, en las que las FARC exigieron una zona desmilitarizada y un programa que incluía cambios estructurales básicos en el Estado, la economía y la sociedad.

A diferencia de las guerrillas centroamericanas, que cambiaron las armas por cargos electorales, antes de deponer las suyas Marulanda insistió en la redistribución de la tierra, en el desmantelamiento de los escuadrones de la muerte y en la destitución de los generales colombianos implicados en las masacres, en una economía mixta basada en buena medida en la nacionalización de los sectores económicos estratégicos y en la financiación a gran escala de los campesinos para el desarrollo de cosechas alternativas a la coca.

En Washington, el presidente Clinton asistía histérico a aquel espectáculo y se opuso a las negociaciones de paz, en especial al programa de reformas, así como a los debates públicos abiertos y a los foros de debate organizados por las FARC en la zona desmilitarizada, a los que asistía numerosa la sociedad civil colombiana. La aceptación por parte de Marulanda del debate democrático, la desmilitarización y los cambios estructurales desenmascara la mentira de los socialdemócratas occidentales y latinoamericanos y de los universitarios de centroizquierda, que lo acusaron de “militarista”. Washington trató de repetir el proceso de paz centroamericano engatusando a los jefes de FARC con la promesa de cargos electorales y privilegios a cambio de que vendiesen a los campesinos y a los colombianos pobres. Al mismo tiempo Clinton, con el apoyo de los dos partidos del Congreso, hizo aprobar un proyecto de ley de apropiación de dos mil millones de dólares para financiar el mayor y más sangriento programa de contrainsurgencia desde la guerra de Indochina, denominado “Plan Colombia”. El presidente Pastrana dio por terminado de forma abrupta el proceso de paz y envió soldados a la zona desmilitarizada para que capturasen a la cúpula de las FARC, pero cuando éstos llegaron, Marulanda y sus compañeros ya se habían ido de allí.

Desde el 2002 hasta ahora, las FARC han alternado los ataques ofensivos y las retiradas defensivas, en especial desde finales de 2006. Con una financiación sin precedentes y un apoyo tecnológico ultramoderno de USA, el nuevo presidente Álvaro Uribe –socio de narcotraficantes y organizador de escuadrones de la muerte– adoptó una política de tierra quemada para ensañarse con el campo colombiano. Entre su elección en 2002 y su reelección en 2006, más de 15.000 campesinos, sindicalistas, trabajadores de derechos humanos, periodistas y otros críticos fueron asesinados. Regiones enteras del campo fueron vaciadas: de la misma manera que en la Operación Phoenix usamericana en Vietnam, se contaminó la tierra de cultivo con herbicidas tóxicos. Más de 250.000 soldados y sus compinches paramilitares de los escuadrones de la muerte diezmaron amplias zonas del campo colombiano controladas por las FARC. Helicópteros proporcionados por Washington bombardearon la selva en misiones de búsqueda y destrucción (que no tenían nada que ver con la producción de coca o con el envío de cocaína a USA). Al destruir toda la oposición popular y las organizaciones campesinas y al desplazar a millones de colombianos, Uribe logró empujar a las FARC hacia regiones más remotas. Al igual que había hecho en el pasado, Marulanda asumió una estrategia de retirada táctica defensiva, abandonando territorio para proteger la capacidad de lucha de los guerrilleros en el futuro.

A diferencia de otros movimientos guerrilleros, las FARC no recibieron ningún apoyo material del exterior: Fidel Castro repudió públicamente la lucha armada y buscó lazos diplomáticos y comerciales con gobiernos de centroizquierda e incluso mejores relaciones con el brutal Uribe. Después de 2001, la Casa Blanca de Bush etiquetó a las FARC de “organización terrorista”, presionando a Ecuador y Venezuela para que restringiesen los movimientos fronterizos de las FARC en busca de abastecimientos. El “centroderecha” de Colombia se dividió entre los que prestaban un “apoyo crítico” a la guerra total de Uribe contra las FARC y los que protestaban infructuosamente contra la represión.

Es difícil imaginar que un movimiento guerrillero pueda sobrevivir frente a una financiación tan masiva de la contrainsurgencia, un cuarto de millón de soldados armados por el imperio, millones de desplazados de sus tierras y un presidente psicópata vinculado directamente con una cadena de 35.000 miembros de escuadrones de la muerte. Sin embargo, sereno y resuelto, Marulanda dirigió la retirada táctica; la idea de negociar una capitulación nunca se le pasó por la mente, ni a él ni a la cúpula de las FARC.

Las FARC no tienen frontera contigua con un país que lo apoye, como Vietnam la tenía con China; tampoco goza, como Vietnam, del suministro de armas de la URSS ni del apoyo masivo internacional de los grupos occidentales de solidaridad, como los sadinistas. Vivimos en una época en la que apoyar a los movimientos campesinos de liberación nacional no está “de moda”; en la que reconocer que el genio de líderes campesinos revolucionarios que construyen y mantienen la auténtica masa de los ejércitos populares es tabú en los pretenciosos, locuaces e impotentes Foros Sociales Mundiales, cuyo “mundo” excluye regularmente a los campesinos militantes y para los que “social” significa el constante intercambio de mensajes electrónicos entre fundaciones financiadas por ONG.

Es en este ambiente tan poco prometedor frente a las pírricas victorias de los presidentes de USA y Colombia donde podemos apreciar el genio político y la integridad personal de Manuel Marulanda, el más grande campesino revolucionario de América Latina. Su muerte no generará afiches o camisetas para estudiantes universitarios de clase media, pero vivirá eternamente en los corazones y las mentes de millones de campesinos de Colombia. Se le recordará siempre como “Tirofijo”, un ser de leyenda al que mataron una docena de veces y, a pesar de ello, regresó a los pueblos para compartir con los campesinos sus vidas sencillas. Tirofijo fue el único líder que era realmente “uno de ellos”, que durante medio siglo se enfrentó al aparato militar y mercenario yanqui y nunca fue capturado o derrotado.

Los desafió a todos en sus mansiones, sus palacios presidenciales, sus bases militares, sus cámaras de tortura y sus burguesas salas de redacción. Murió de muerte natural, después de sesenta años de lucha, en los brazos de sus queridos compañeros campesinos.

¡Tirofijo, presente!

lunes, 26 de mayo de 2008

Reflexiones del compañero Fidel Castro

La política cínica del imperio

No sería honesto de mi parte guardar silencio después del discurso de
Obama la tarde del 23 de mayo ante la Fundación Cubano-Americana,
creada por Ronald Reagan. Lo escuché, como hice con el de McCain y el
de Bush. No guardo rencor hacia su persona, porque no ha sido
responsable de los crímenes cometidos contra Cuba y la humanidad. Si
lo defendiera, les haría un enorme favor a sus adversarios. No temo
por ello criticarlo y expresar con franqueza mis puntos de vista sobre
sus palabras.

¿Qué afirmó?

"A través de mi vida ha habido injusticia y represión en Cuba, y nunca
durante mi vida el pueblo ha conocido la verdadera libertad, nunca en
la vida de dos generaciones ha conocido el pueblo de Cuba una
democracia¼ no hemos visto elecciones durante 50 años¼ Nosotros no
vamos a soportar estas injusticias, juntos vamos a buscar la libertad
para Cuba," les expresa a los anexionistas y continúa: "Esa es mi
palabra. Ese es mi compromiso. ¼ es hora de que el dinero
estadounidense haga que el pueblo cubano sea menos dependiente del
régimen de Castro. Voy a mantener el embargo¼ "

El contenido de las palabras de este fuerte candidato a la Presidencia
de Estados Unidos, me exonera de la necesidad de explicar el porqué de
esta reflexión.

El propio José Hernández, uno de los directivos de la Fundación
Cubano-Americana al que Obama elogia en su discurso, era el
propietario del fusil automático de calibre 50, mirilla telescópica y
rayos infrarrojos capturado por casualidad junto a otras mortíferas
armas, durante su transportación por mar hacia Venezuela, donde la
Fundación proyectó asesinar al que esto escribe en una reunión
internacional que tuvo lugar en Margarita, estado venezolano de Nueva Esparta.

El grupo de Pepe Hernández deseaba volver al pacto con Clinton, a
quien el clan de Mas Canosa traicionó, ofreciéndole mediante fraude la
victoria a Bush en el 2000 porque había prometido asesinar a Castro,
algo que todos aceptaron gustosos. Son rejuegos políticos propios del
sistema decadente y contradictorio de Estados Unidos.

El discurso del candidato Obama se puede traducir en una fórmula de
hambre para la nación, las remesas como limosnas, y las visitas a Cuba
en propaganda para el consumismo y el modo de vida insostenible que lo
sustenta.

¿Cómo va a enfrentar el gravísimo problema de la crisis alimentaria?
Los granos hay que distribuirlos entre los seres humanos, los animales
domésticos y los peces, que de año en año son cada vez más pequeños y
más escasos en los mares sobreexplotados por los grandes arrastreros a
los que ningún organismo internacional fue capaz de frenar. No es
fácil producir carne a partir del gas y el petróleo. El propio Obama
sobreestima las posibilidades de la tecnología en la lucha contra el
cambio climático, aunque está más consciente que Bush de los riesgos y
del escaso tiempo disponible. Podría asesorarse con Gore, que es
también demócrata y dejó de ser candidato, porque conoce bien el ritmo
acelerado en que se incrementa el calentamiento. Su cercano rival
político aunque no aspirante, Bill Clinton, experto en leyes
extraterritoriales como la Helms-Burton y la Torricelli, puede
asesorarlo en un tema como el bloqueo, que prometió erradicar y nunca cumplió.

¿Cómo se expresó en su discurso de Miami el que sin duda es, desde el
punto de vista social y humano, el más avanzado candidato a la
postulación presidencial en Estados Unidos? "Durante 200 años" -dijo-
"Estados Unidos ha dejado en claro que no vamos a soportar la
intervención en nuestro hemisferio, sin embargo debemos ver que hay
una intervención importante, el hambre, la enfermedad, la
desesperación. Desde Haití hasta Perú podemos hacer algo mejor las
cosas y debemos hacerlo, no podemos aceptar la globalización de los
estómagos vacíos¼ " ¡Magnífica definición de la globalización
imperialista: la de los estómagos vacíos! Debemos agradecérselo; pero
hace 200 años Bolívar luchó por la unidad de América Latina y hace más
de 100 años Martí dio su vida combatiendo contra la anexión de Cuba a
Estados Unidos. ¿Dónde están las diferencias entre lo que proclamó
Monroe y lo que dos siglos después proclama y reivindica Obama en su discurso?

"Tendremos un enviado especial de la Casa Blanca, como lo hizo Bill
Clinton" -expresó casi al concluir- "¼ vamos a ampliar el Cuerpo de
Paz y les vamos a pedir a más jóvenes que hagan que nuestros vínculos
con las gentes se hagan más fuertes y quizás más importantes. Podemos
forjar el futuro, y no dejar que el futuro nos forje a nosotros." Es
una bella frase, porque admite la idea, o al menos el temor, de que la
historia hace a los personajes y no al revés.

Los Estados Unidos de hoy no tienen nada que ver con la declaración de
principios de Filadelfia formulada por las 13 colonias que se
rebelaron contra el colonialismo inglés. Hoy constituyen un gigantesco
imperio, que no pasaba en aquel momento por la mente de sus
fundadores. Nada cambió sin embargo para los indios y los esclavos.
Los primeros fueron exterminados a medida que la nación se extendía;
los segundos continuaron siendo objeto de subastas en los mercados
-hombres, mujeres y niños- durante casi un siglo, a pesar de que
"todos los hombres nacen libres e iguales", como afirma la
declaración. Las condiciones objetivas en el planeta favorecieron el
desarrollo de ese sistema.

Obama en su discurso atribuye a la Revolución Cubana un carácter
antidemocrático y carente de respeto a la libertad y los derechos
humanos. Es exactamente el argumento que, casi sin excepción,
utilizaron las administraciones de Estados Unidos para justificar sus
crímenes contra nuestra patria. El bloqueo mismo, por sí solo, es
genocida. No deseo que los niños norteamericanos se eduquen en esa
bochornosa ética.

La revolución armada en nuestro país no habría sido tal vez necesaria
sin la intervención militar, la Enmienda Platt y el coloniaje
económico que esta trajo a la isla.

La Revolución fue producto del dominio imperial. No se nos puede
acusar de haberla impuesto. Los cambios verdaderos pudieron y debieron
originarse en Estados Unidos. Sus propios obreros, hace más de un
siglo, lanzaron la demanda de las ocho horas, hija de la productividad
del trabajo.

Lo primero que los líderes de la Revolución Cubana aprendimos de Martí
fue creer y actuar en nombre de una organización fundada para llevar a
cabo una revolución. Siempre dispusimos de facultades previas y, una
vez institucionalizada, fuimos elegidos con la participación de más
del 90 por ciento de los electores, como es ya costumbre en Cuba, y no
la ridícula participación que muchas veces, como en Estados Unidos, no
llega al 50 por ciento de los electores. Ningún otro país pequeño y
bloqueado como el nuestro habría sido capaz de resistir tanto tiempo,
a base de ambición, vanidad, engaño o abusos de autoridad, un poder
como el de su vecino. Afirmarlo constituye un insulto a la
inteligencia de nuestro heroico pueblo.

No cuestiono la aguda inteligencia de Obama, su capacidad polémica y
su espíritu de trabajo. Domina las técnicas de comunicación y está por
encima de sus rivales en la competencia electoral. Observo con
simpatía a su esposa y sus niñas, que lo acompañan y animan todos los
martes; es sin duda un cuadro humano agradable. No obstante, me veo
obligado a varias delicadas preguntas, aunque no pretendo respuestas,
únicamente consignarlas.

1º ¿Es correcto que el Presidente de Estados Unidos ordene el
asesinato de cualquier persona en el mundo, sea cual fuere el pretexto?

2º ¿Es ético que el Presidente de Estados Unidos ordene torturar a
otros seres humanos?

3º ¿Es el terrorismo de estado un instrumento que debe utilizar un
país tan poderoso como Estados Unidos para que exista la paz en el planeta?

4º ¿Es buena y honorable una Ley de Ajuste que se aplica como castigo
a un solo país, Cuba, para desestabilizarlo, aunque cueste la vida a
niños y madres inocentes? Si es buena, ¿por qué no se aplica el
derecho automático de residencia a los haitianos, dominicanos y demás
países del Caribe, y se hace lo mismo con los mexicanos,
centroamericanos y suramericanos, que mueren como moscas en el muro de
la frontera mexicana o en aguas del Atlántico y el Pacífico?

5º ¿Puede Estados Unidos prescindir de los inmigrantes, que cultivan
vegetales, frutas, almendras y otras exquisiteces para los
norteamericanos? ¿Quién barrería sus calles, prestaría servicios
domésticos y realizarían los peores y menos remunerados trabajos?

6º ¿Son justas las redadas de indocumentados que afectan incluso a
niños nacidos en Estados Unidos?

7º ¿Es moral y justificable el robo de cerebros y la continua
extracción de las mejores inteligencias científicas e intelectuales de
los países pobres?

8º Usted afirma, como recordé al inicio de esta reflexión, que su país
advirtió hace tiempo a las potencias europeas que no admitiría
intervenciones en el hemisferio, y a la vez reitera la demanda de ese
derecho, reclamando al mismo tiempo el de intervenir en cualquier
parte del mundo con el apoyo de cientos de bases militares, fuerzas
navales, aéreas y espaciales distribuidas en el planeta. Le pregunto,
¿es esa la forma en que Estados Unidos expresa su respeto por la
libertad, la democracia y los derechos humanos?

9º ¿Es justo atacar sorpresiva y preventivamente sesenta o más oscuros
rincones del mundo, como los llama Bush, sea cual fuere el pretexto?

10º ¿Es honorable y cuerdo invertir millones de millones de dólares en
el complejo militar industrial para producir armas que pueden liquidar
varias veces la vida en la Tierra?

Usted debiera conocer, antes de juzgar a nuestro país, que Cuba, con
sus programas de educación, salud, deportes, cultura y ciencias,
aplicados no sólo en su propio territorio sino también en otros países
pobres del mundo, y la sangre derramada en solidaridad con otros
pueblos, a pesar del bloqueo económico y financiero y las agresiones
de su poderoso país, constituye una prueba de que puede hacerse mucho
con muy poco. Ni a nuestra mejor aliada, la URSS, le fue permitido
trazar nuestro destino.

Para cooperar con otros países, Estados Unidos sólo puede enviar
profesionales vinculados a la disciplina militar. No puede hacerlo de
otra forma, porque carece de personal en número suficiente dispuesto a
sacrificarse por otros y ofrecer apoyo significativo a un país con
dificultades, aunque en Cuba hemos conocido y han cooperado con
nosotros excelentes médicos norteamericanos. Ellos no tienen la culpa
porque la sociedad no los educa masivamente en ese espíritu.

La cooperación de nuestro país nunca la hemos subordinado a requisitos
ideológicos. Se la ofrecimos a Estados Unidos cuando el Katrina golpeó
duramente la ciudad de Nueva Orleans. Nuestra brigada médica
internacionalista lleva el nombre glorioso de Henry Reeve, un joven
nacido en ese país que luchó y murió por la soberanía de Cuba en la
primera guerra por nuestra independencia.

Nuestra Revolución puede convocar a decenas de miles de médicos y
técnicos de la salud. Puede convocar de forma igualmente masiva a
maestros y ciudadanos dispuestos a marchar a cualquier rincón del
mundo, para cualquier noble propósito. No para usurpar derechos ni
conquistar materias primas.

En la buena voluntad y disposición de las personas hay infinitos
recursos que no se guardan ni caben en las bóvedas de un banco. No
emanan de la política cínica de un imperio.



Fidel Castro Ruz

Mayo 25 de 2008

HASTA SIEMPRE TIRO FIJO

Colombia: PARTIDO COMUNISTA RINDE HOMENAJE A FALLECIDO MANUEL MARULANDA
Enviado el Lunes, 26 mayo a las 11:02:16
El Partido Comunista de Chile rindió hoy un homenaje al fallecido fundador y máximo dirigente histórico de las FARC, Comandante Manuel Marulanda.

El Partido Comunista de Chile rinde homenaje a la figura y el legado del legendario guerrillero campesino colombiano, quien supo mantener en alto la lucha de su pueblo, y sostuvo en “tiempos extraordinariamente difíciles y complejos los ideales del Socialismo y la Patria Grande que soñó Bolívar”.

“El ejemplo de Manuel Marulanda vivirá en la conciencia de todas y todos quienes aspiran en nuestro continente a conquistar la soberanía, la independencia nacional y la integración de los pueblos y naciones, superando la dependencia y las cadenas del imperialismo norteamericano”, dice un comunicado de prensa al que tuvo acceso Crónica Digital.

Además, el PC saludó al nuevo jefe del Secretariado de las FARC, Comandante Alfonso Cano, y solidariza “con los propósitos de alcanzar en breve plazo una solución humanitaria en la situación de los prisioneros; así como la búsqueda de una salida política nacional a la crisis en Colombia, cuya causa fundamental es la dependencia del gobierno de Uribe a las políticas imperiales norteamericanas. Esas políticas que intentan dividir, generar conflictos armados y someter a los pueblos, son las que impiden una solución que logre la paz en Colombia”.

Santiago de Chile, 26 de mayo 2008
Crónica Digital

domingo, 25 de mayo de 2008

CONTRA LA DIRECTIVA DE LA VERGUENZA

DECLARACION PÚBLICA
¡ La Unión Europea AGITA la bandera de la XENOFOBIA y el RACISMO ¡

Teniendo en cuenta que el Consejo de la UE ha decidido aprobar la Directiva de Retorno que establece un plazo máximo de detención de los inmigrantes "sin papeles" de hasta 18 meses, permite que sea una autoridad administrativa, y no exclusivamente un juez, la que decida la detención de los inmigrantes en los Centros de Internamiento de Extranjeros CIEs antes de proceder a expulsarlos, y que establece también la detención de menores no acompañados,

DECLARAMOS

1. Preparándose para la crisis que sabían impostergable, los estados de la UE prepararon desde el 2005 un expeditivo procedimiento(Directiva de Retorno) para quitarse de encima los inmigrantes que les sobran para mantener los costes salariales suficientemente bajos que necesita la "competitividad de la economía europea". El derecho a la libre circulación de las personas(migración), tan enfáticamente consagrado por la UE y sus Estados en tantas ocasiones, queda reducido así a una simple autorización administrativa discrecionalmente concedida en función de las variables necesidades de ganancia y acumulación del capitalismo europeo.

2. El triángulo de poder Sarkozy- Merkel-Berlusconi orienta la política de inmigración europea en una dirección claramente regresiva y exacerban la obsesión securitaria de esta época de crisis, encontrando en los inmigrantes el pretexto que necesitan para experimentar el recorte de libertades contra el conjunto de los derechos ciudadanos. No somos los inmigrantes los chivos expiatorios de funestas políticas económicas y sociales que afectan al conjunto de la población.

3. La locura racista y xenófoba desatada en Italia con la complicidad –si no la inducción-del Estado, recuerda una época de la historia de Europa que creíamos superada para siempre, la época de los pogroms, de las detenciones arbitrarias, de los campos de concentración.

4. Los 280 centros de internamiento actualmente existentes en suelo europeo pueden ampliarse y extenderse allende las fronteras como de hecho ya ocurre con el concurso de gobiernos comprados para ejercer funciones de carceleros a las puertas de la "Fortaleza Europa".

5. El periodo de internamiento aprobado, junto con los procedimientos administrativos de detención sin control judicial, representan el más grave atentado al Estado de Derecho en Europa desde los tiempos en que un decreto de Hitler autorizó a detener, deportar y aniquilar a millones de personas bajo la dominación nazi-fascista.

6. Es falacioso el argumento del Gobierno español de que se trata de una norma de máximos que no le obliga llegar a esos topes. Ya se anuncia la elevación del tiempo de estancia a 60 días pero,¿alguien puede dudar que este ó cualquier otro gobierno, si lo considera conveniente, va a dejar de utilizar esta cobertura comunitaria para extremar las medidas de internamiento y expulsión , por cierto promovidas en la anterior legislatura , entre otros por CiU, al parecer socio preferente en la presente legislatura?, o es que las declaraciones de la Secretaria de Estado para la Inmigración y la Emigración, Consuelo Rumí, quien declaró que la nueva directiva acordada por unanimidad por los países miembros de la Unión Europea sobre inmigración es equilibrada y ofrece garantías, no van en ese sentido?.

Ante esta agresión a la dignidad humana, a las libertades políticas y a los derechos fundamentales de las personas migrantes, las organizaciones abajo firmantes,

MANIFESTAMOS:

1.- Nuestro mas enérgico rechazo a la indignante y regresiva directiva de la Unión Europea y a las leyes facistoides del gobierno de Berlusconi.

2.- Nuestra solidaridad con los inmigrantes y refugiados residentes en Italia a quienes llamamos a unir esfuerzos en la lucha europea por los derechos de los y las inmigrantes y contra la Directiva de la Vergüenza.

3.- Convocar a las organizaciones de inmigrantes y refugiados y al movimiento social reivindicativo a una Jornada Estatal contra esta Directiva, el cierre de los Centros de Internamientos y la garantía de plenos derechos para todos las personas residentes en el Estado español.

AMENAZAS A CUBA



RENOVADAS AMENAZAS CONTRA CUBA

por Atilio A. Borón

La resistencia de Cuba a medio siglo de agresión imperialista se ha
convertido en un incordio insoportable para la clase dominante del
imperio y sus representantes políticos e ideológicos. La sucesión de
fracasados planes destinados a "normalizar" la situación en la isla
-es decir, a retornarla a su condición neocolonial- ha exacerbado sus
propensiones más agresivas y criminales.

Unos años atrás, en el 2004, el gobierno de Bush creó una "Comisión
para la Transición en Cuba" y destinó ingentes sumas de dinero para
pergeñar el tránsito de la isla hacia la democracia y el paraíso de
los libres mercados. En palabras de Roger Noriega durante la audiencia
ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, en su condición
del operador presidencial para este proyecto, lo que se proponía este
grupo de "expertos", empresarios y políticos convocados por Bush era
llevar a la práctica "la determinación presidencial de acabar con el
régimen de Castro y desmantelar el aparato que lo había mantenido en
el poder durante tanto tiempo." Tal como lo plantearon Wayne S. Smith
and Chloe Schwabe en su dura crítica a esta iniciativa, ésta no sólo
violaba flagrantemente al derecho internacional, el principio de
no-intervención y la Carta de la OEA que Washington decía respetar
sino que, además, sus efectos serían totalmente nulos.

No obstante, la Casa Blanca siguió con sus planes y el 29 de julio de
2005 designó a Caleb McCarry, un cuadro técnico de la derecha
conservadora e hijo de un connotado agente de la CIA, como coordinador
de dicho programa. Su misión era articular el "cambio de régimen" -es
decir, construir desde la Roma americana una oposición radical a la
Revolución mediante abundantes flujos de dinero y recursos de todo
tipo- y conducir, cual un antiguo gobernador colonial, a ese
infortunado país a la libertad. Bajo su inspiración y liderazgo este
grupo produjo un voluminoso informe en donde se trazaba una minuciosa
"hoja de ruta" por la que transitaría el tan anhelado "cambio de régimen".

Sin embargo, luego de varios años de trabajo todos sus esfuerzos
demostraron ser absolutamente inútiles. Este fiasco no debía
sorprendernos puesto que lo que ese mamotreto prometía era nada menos
que la restauración de la Cuba pre-revolucionaria y un feroz
escarmiento a quienes guiaron y acompañaron a la revolución. Si algo
hacía falta para legitimar aún más a la Revolución Cubana era esa
estúpida proclama de la contrarrevolución y la explicitación de su sed
de venganza.

El último episodio de esta secuencia se conoció el pasado Miércoles 21
de Mayo, cuando en la Casa Blanca George W. Bush convocó a un grupo de
contrarrevolucionarios, mafiosos y oportunistas a una nueva iniciativa
propagandística, tan insulsa e inoperante como las demás: declaró esa
fecha como el "Día de solidaridad con el pueblo cubano". La sola
mención de los asistentes al encuentro es suficiente para comprender
el profundo rechazo que el pueblo de Cuba siente en relación a quienes
simulan solidarizarse con él.

El discurso que le prepararon a Bush no tiene desperdicio y revela la
asombrosa persistencia de los gastados clichés con los que el imperio
se engaña a sí mismo y, además, juzga a sus enemigos. En sus labios su
alusión al Apóstol de la independencia de Cuba, José Martí, con el
propósito de avalar su plan de recolonizar Cuba -es decir, de destruir
la obra martiana por la que Martí ofrendó su vida y que fuera
consumada por la Revolución- es no sólo una brutal tergiversación del
legado martiano sino también una infamia incalificable. Las
referencias del ocupante de la Casa Blanca a los "prisioneros
políticos" en Cuba no sólo son un disparate sino también la prueba de
la esquizofrenia galopante que se ha apoderado del establishment
norteamericano: un presidente que ha avalado explícitamente la
tortura, los vuelos ilegales para torturar sospechosos y que mantiene
en funcionamiento dos campos de inhumana reclusión y permanente
tortura como Guantánamo y Abu Ghraib; un presidente que, durante el
Katrina que azotó New Orleans es culpable de haber practicado el
genocidio en contra de los afrodescendientes que allí vivían; el
vándalo que destruyó una de las más antiguas cunas de la civilización,
Irak, se siente moralmente autorizado a dictar cátedra de derechos
humanos a los demás.

Esquizofrenia, o doble rasero, de un gobierno que ha violado todas y
cada una de las leyes estadounidenses y que mantiene en la cárcel, en
condiciones absolutamente reñidas con las más elementales normas sobre
la materia, a "los cinco" patriotas cubanos injustamente detenidos, y
a quienes se les niega un juicio justo que se le concede sin más a un
criminal serial, precisamente por su lucha para combatir al terrorismo.



Esta nueva fase de la ofensiva en contra de Cuba tuvo también otro
lamentable protagonista: el Senador por Arizona John McCain, candidato
republicano a las elecciones presidenciales del 2008. Si los dislates
del "pato rengo" George W. pueden interpretarse como las bravatas
retóricas de un personaje que es impotente en lo político y lo
militar: allí están Cuba, Venezuela, Irak, Irán, Afganistán, Corea del
Norte y tantos otros países para demostrar que sus fanfarronadas no
surten efecto alguno.

En su desesperación por capturar los votos republicanos de Florida y
por granjearse el apoyo de la mafia cubana (excrecencia ésta que no
debe confundirse con la comunidad cubana residente en la región, que
como tantos otros de América Latina y el Caribe, emigran a los Estados
Unidos en busca de oportunidades económicas), mafia que como toda que
se precie de tal mantiene excelentes contactos con gobernantes, jueces
y policías lo que le permite "corregir" un resultado electoral
desfavorable, como lo hicieron con George W. Bush en las sonadas
elecciones del 2000, McCain dijo que "Como presidente no esperaré
pasivamente al día en el que el pueblo cubano disfrute de las
bendiciones de la libertad y la democracia. No voy a esperar: éste es
un asunto que afecta también los intereses nacionales de Estados
Unidos y no voy a esperar. El pueblo cubano ha esperado ya demasiado."

¿Qué quiere decir esto? ¿Que de ganar la presidencia ordenaría una
invasión sobre la isla, para llevar a sus habitantes las "bendiciones
de la libertad y la democracia" que tan pródigamente los Estados
Unidos distribuyeron en Irak? En todo caso, habrá que esperar que al
Senador se le pase la intoxicación etílica que seguramente motivaron
sus tremebundas amenazas para averiguar que es lo que realmente piensa
sobre la cuestión cubana. Sin olvidar, claro está, que sus chances de
suceder a George W. Bush son bastante escasas y que, por ahora al
menos, sus amenazas no deberían ser consideradas demasiado seriamente.
Representan, eso sí, un espectro del electorado norteamericano, sobre
todo en la Florida. Pero no demasiado más que eso.



No es casual que estas renovadas bravuconadas y amenazas de Bush,
McCain y compañía se produzcan cuando el gobierno cubano ha aportado
nuevas evidencias que demuestran irrefutablemente como la supuesta
"oposición democrática" a la Revolución no es sino un heterogéneo
grupúsculo de agentes a sueldo del imperio, más interesados en
fortalecer sus finanzas personales que en cualquier otra cosa. Uno de
sus principales financistas desde las entrañas del monstruo es Alvarez
Fernández-Magriñá, reconocido terrorista que, entre otros servicios
brindados al gobierno de los Estados Unidos, figura el de haberse
hecho cargo del ingreso ilegal de Posada Carriles a ese país.

En la Mesa Redonda del pasado Martes, conducida por Randy Alonso
Falcón, se informó detalladamente sobre algunos de los "líderes" de
esta supuesta oposición democrática y en algunos casos se los pudo
filmar -en un auto que los hunde sin retorno en perpetuo deshonor-
recibiendo dinero contante y sonante de sus padrinos estadounidenses y
de funcionarios de la propia Sección de Intereses de Estados Unidos en
La Habana que, en los hechos, funciona como el estado mayor de la
subversión del orden constitucional cubano. El desparpajo de un
imperio sumido en una irreversible decadencia moral, económica y
política sigue siendo sorprendente.

Tanto como digna de todo elogio ha sido la actitud del gobierno
cubano, que ante la burda intromisión del imperialismo ha actuado con
una mezcla de firmeza, sensatez y prudencia muy poco habituales en el
mundo contemporáneo. Imaginemos cómo habría reaccionado la Casa Blanca
ante la inapelable revelación de que un gobierno extranjero está
financiando y organizando una oposición ilegal, anti-constitucional y
anti-sistémica para derrocar a las legítimas autoridades de los
Estados Unidos. Si alguno de los miembros de esa oposición quedase
vivo a los pocos días de descubierta la conspiración seguramente sería
para pudrirse en una celda de dos metros cuadrados por el resto de sus
vidas. Nada de eso ha ocurrido en Cuba.



En fin, no estamos en presencia de nada nuevo. Esta ha sido la
política seguida por Washington de manera sistemática y global desde
fines de la Segunda Guerra Mundial. Pero en el caso de Cuba esta
práctica ha adquirido una importancia enorme dada la prioridad que la
Casa Blanca le asigna al "cambio de régimen" en la isla. Ante ese
objetivo se desvanecen todos los escrúpulos morales de la dirigencia
norteamericana, que no cesa de arrogarse la mesiánica (y demencial)
misión de diseminar la libertad, la justicia, la democracia y el libre
mercado por todo el mundo. Pero Cuba ha resistido medio siglo de
agresiones imperiales y resistirá mucho más, todo lo que sea necesario.

Máxime cuando una serie de indicadores: desde la inconfesada pero real
derrota de las tropas imperiales en Irak y Afganistán (convertido
gracias a los Estados Unidos en el paraíso mundial para la producción
de heroína), hasta el derrumbe del dólar, pasando por el creciente
aislamiento político de Estados Unidos a causa de su flagrante
violación de la legalidad internacional en los cinco continentes,
demuestran que su capacidad para imponer sus políticas ha disminuido
considerablemente. Lo que ratifica, una vez más, una vieja enseñanza
de la historia: existe una correlación inversa entre la ampulosidad de
una amenaza y la capacidad efectiva para ejecutarla.


Atilio A. Borón es profesor de Teoría Política, Facultad de Ciencias
Sociales, Universidad de Buenos Aires.
Fuente: Argenpress