domingo, 14 de julio de 2013

Brasil entra en el ciclo de rebeliones populares que vienen sacudiendo el planeta desde 2011


La lucha de la juventud contra el aumento de pasajes fue el catalizador del descontento popular 

Incorporar a la lucha a la clase obrera y sus demandas




La lucha de la juventud contra el aumento de los pasajes se convirtió en el catalizador del descontento popular, que lleva multitudes a las calles y abre una nueva etapa de lucha en Brasil.

La gran movilización del 17 de junio contra el aumento de los pasajes reunió más de un millón de personas en doce capitales. Nadie en conciencia puede ya negar que la situación política nacional cambió categóricamente. La indignación ante la represión policial del 13 de junio en San Pablo, Río de Janeiro y otras capitales fue el detonante del mayor proceso de masas desde el “Fuera Collor” en 1992.[[1]] Y no sólo por sus dimensiones, sino también por su politización.

Incluso después de la victoria de lograr el reclamo inicial de la reducción de precios de los pasajes en 23 ciudades, un millón y medio de manifestantes volvieron a las calles, y no sólo en las capitales estaduales sino también en muchas ciudades medianas y pequeñas.

Las mayores manifestaciones tuvieron lugar en Río de Janeiro, con aproximadamente 300.000 personas, y en San Pablo, con más de 400 mil.

En Río, la policía militar reprimió la marcha que iba al estadio Maracaná, lo que causó más de 60 heridos. En San Pablo se produjo un enfrentamiento entre la izquierda y grupos fascitoides que quieren proscribir las banderas rojas de las manifestaciones y echar a los militantes y partidos de izquierda.

Entender los límites y los alcances de este complejo proceso de masas es esencial para organizar la acción de la izquierda revolucionaria y luchar para que este movimiento no se incline a posturas reaccionarias. Es que, con la masificación del movimiento, la derecha se organiza para que su programa no adquiera un carácter anticapitalista. Por eso embiste contra las banderas y los militantes de izquierda.

Vivimos un proceso cuyas características están aún formándose, que está siendo disputado políticamente y que exige la atención de todas las corrientes para que podamos construir herramientas de intervención, de modo que este proceso no sea capitaneado por la derecha. Por eso, es necesario que los sectores clasistas organicemos un frente único para defender salidas anticapitalistas contra las tentativas de la derecha de apropiarse del movimiento.

La lucha contra el aumento del pasaje lleva a una nueva situación política nacional

La lucha contra el aumento de pasajes detonó una gigantesca ola de indignación popular aunque con una agenda difusa y una orientación política amorfa, pero que sin embargo impacta la realidad nacional y deja atónitos al gobierno federal y los gobiernos estaduales.

La indignación por la situación del transporte público salió del ámbito privado y ocupó las calles en todo el país. Así, el día 20 de junio, las manifestaciones en todo el país, sobrepasaron el millón de personas.

Lo que hasta la semana pasada era un fenómeno de las grandes capitales como San Pablo o Río, ahora llega a muchas ciudades. Y después del retroceso de los gobiernos en cuanto a los aumentos de pasajes, las movilizaciones asumieron otras demandas, como el fin de la corrupción y contra los gastos de la Copa Mundial de Fútbol.

El transporte público en las principales capitales y grandes ciudades fue privatizado hace tiempo. Y es una fuente de extraordinarias ganancias para los empresarios y de creciente sufrimiento para los usuarios. En los últimos años, esta situación viene empeorando no sólo en San Pablo sino también en el resto del país. Esto explica la simultaneidad de las manifestaciones contra el aumento de pasajes y el gran apoyo popular que recibieron.

La lógica de los partidos que están en el poder, es garantizar cada vez más ganancias a las empresas privadas que operan el transporte. Esto lo hacen mediante ajustes en los precios de los pasajes, que en los últimos años han ido muy por encima de la inflación. Además dan total libertad a esas empresas para operar en pésimas condiciones, tanto para los usuarios como para los trabajadores del transporte.

Las necesidades de la clase trabajadora y de la juventud son totalmente opuestas a esa lógica capitalista de las ganancias. Consiste en abaratar los pasajes hasta llegar a la tarifa cero, y la estatización de los transportes. Una estatización que debe estar bajo el control de los trabajadores y no de las burocracias que en el pasado contribuyeron al desguace del transporte público para entregarlo al sector privado.

Como esta lógica se contrapone a los intereses de los capitalistas, para quebrarla tenemos que hacer frente a la maquinaria represiva que está bajo su comando.

Las manifestaciones desafían el pacto conservador entre el PT (Partido dos Trabalhadores) y el PSDB (Partido da Social Democracia Brasileira)

Las protestas iniciadas el 6 de junio tenían como demandas el rechazo al aumenta el pasaje y la lucha por la tarifa cero. Después de una dura represión, las manifestaciones ganaron la adhesión de las masas y el movimiento comienza a incorporar a amplios sectores sociales y diversas reivindicaciones.

El aumento del pasaje fue sólo la chispa que hizo detonar el descontento por una situación que afecta gravemente la vida de los trabajadores.

El problema objetivo es que los gastos de transporte en la población superan el 30% de los ingresos salariales. Esto implica que los trabajadores deben reducir su alimentación para asegurar su viaje al trabajo. Los trabajadores desempleados, como es el caso de la mayoría de los jóvenes, no pueden moverse para buscar trabajo, y mucho menos para tener acceso al sistema de salud, a la cultura y el tiempo libre.

Las posición del prefecto de San Pablo, Fernando Haddad del PT, del gobernador del Estado, Geraldo Alckmin del PSDB, y de los otros gobernantes que hicieron frente a las manifestaciones, fue claramente reaccionaria. Apostaron a brutal represión policial, la criminalización de la protesta y el desbande del movimiento.

Estos representantes políticos de los intereses de la burguesía no habían comprendido que ya había elementos de descontento en la realidad. Y bastaba sólo un detonador para hacer estallar la situación política anterior.

La combatividad sirvió de amplificador de descontentos y reclamos contenidos desde hace mucho

El cambio de la situación política fue el resultado de la disposición de los jóvenes –vanguardia indiscutida de este proceso– a enfrentarse políticamente en todo el país en la lucha contra el aumento de los pasajes. Su actitud acabó contagiando a sectores más amplios de la sociedad.

Durante años, la juventud y la clase trabajadora brasileña parecieron estar adormecidas frente a los sucesivos gobiernos y sus políticas neoliberales. Hubo luchas importantes, sobre todo en las universidades públicas –como la USP (Universidade de São Paulo) y las universidades federales–, en las grandes obras de infraestructura, y en las periferias de las grandes ciudades por vivienda y otras demandas. Pero, en la anterior situación política, la represión de esos procesos no fue desencadenante de una reacción masiva.

Uno de los más recientes episodios de represión sanguinaria de la que es responsable Dilma Rousseff, la presidente petista, fue la masacre de los indígenas Terena de Mato Grosso do Sul. Se hizo para “recuperar tierras” en beneficio de latifundistas. Y allí actuaron conjuntamente la policía militar del Estado do Mato Grosso do Sul y la policía federal que responde al gobierno nacional, presidido por el Dilma Rousseff y el PT.

Ya hace décadas que la burguesía –con el PSDB, primero, y el PT, después, al frente del gobierno federal– impuso una situación política reaccionaria, en la que las luchas han sido brutalmente reprimidas y criminalizados por el Estado, sin que hubiese reacciones políticas de las masas.

Pero ahora el escenario político ha cambiado radicalmente. Este cambio ha dejado “atónitos” a los gobernantes y también a los analistas de gabinete. Sin embargo, tiene motivaciones bien concretas, como el aumento del costo de vida provocado por la inflación, la caída de los ingresos de los trabajadores, la precarización laboral que empeora y la carestía de los servicios públicos.

Además de los aspectos económicos, el fastidio popular tiene motivaciones políticas. Estamos experimentando un descontento “difuso”, pero que se sintetiza en el malestar por los gastos públicos billonarios del Mundial de Fútbol (que superarían los 50 billones de dólares), por la corrupción sistémica del aparato del estado, por cambios en la legislación como la “PEC 37” (que dificulta la investigación de la corrupción de funcionarios y políticos), la legalización de prejuicios como la homofobia, la prioridad de los intereses de las grandes empresas sobre las demandas por salud, educación, vivienda y transporte, la negación de derechos democráticos como la legalización del aborto e incluso la libre expresión de la orientación sexual, etc.

Estos factores sirvieron de combustible para que la violencia brutal con que se respondió al movimiento por el precio del pasaje, detonase una nueva actitud de las masas. Están demostrando que ya no aceptan pasivamente la represión a los que luchan.

Unificar a la izquierda contra el antipartidismo

En Brasil, con todo el atraso político de la lucha de clases de los últimos años, no podía ser diferente. El proceso actual, a pesar de sus particularidades, tiene rasgos comunes con lo que sucede en todo el mundo. Por eso, será necesario un proceso de aprendizaje lento y contradictorio para que las masas de jóvenes y de trabajadores se equipen con un arsenal político capaz de representarlas en los hechos.

Igual que en otras partes del mundo, las rebeliones populares cargan inicialmente con profundas contradicciones en su interior. Generalmente, parten de situaciones de gran atraso político de las masas, que simplemente se ponen en contra de todo y de todos: “¡Que se vayan todos", como se decía en Argentina cuando se abrió el proceso de rebelión en el 2001.

Pero también hay fenómenos de polarización política y social, de surgimiento y/o fortalecimiento de movimientos nacionalistas/conservadores o incluso fascistas, que tratan de canalizar el profundo descontento hacia la derecha.

Este fenómeno ocurre por ejemplo en Grecia, con el fortalecimiento de la pandilla fascista Amanecer Dorado, a pesar de que al mismo tiempo Grecia es uno de los principales centros de radicalización política de las masas europeas contra los planes de ataques a los trabajadores.

Con la masificación del movimiento en los actos del 17 de junio, vivimos un proceso contradictorio. Por un lado, se amplió la participación de sectores motivados por una orientación “antipartidos”. Por otro lado, se manifestó la presencia de sectores que defienden las acciones aisladas, que sirven de justificativo a la represión policial contra la masa de manifestantes. Hay, además, una combinación con la espontaneidad de sectores que ven a los símbolos nacionales –la bandera y el himno nacional– como instrumentos de contestación o democratización política.

Si queremos comprender el proceso actual, no podemos olvidar el pasado reciente. Hemos vivido más de dos décadas de reacción política. Fue un proceso que se inició con la ofensiva neoliberal en la década del ‘90 que tuvo al frente al PSDB; simultáneamente se dio la política de adaptación del PT y de la CUT (Central Única dos Trabalhadores) que abandonaron por completo el proyecto socialista y la militancia en nombre de la “gobernabilidad” dentro de los moldes neoliberales y las prácticas de conciliación de clases.

La adaptación política del PT permitió la construcción de un bloque conservador que lo llevó a la presidencia. Se mantuvo allí por diez años, con un proyecto que combina las políticas asistencialistas para los más pobres, con las privatizaciones y los ataques a los derechos de los trabajadores y la juventud.

Lo importante a destacar es que, en ese marco, en los últimos años ha habido un tremendo reflujo en la conciencia política de las masas juveniles y de los trabajadores.

El PT, la CUT y la UNE (União Nacional dos Estudantes) fueron antes una expresión de la rebelión de masas que derribó a la dictadura y, en la década de 1980, de la combatividad de la clase obrera. Hoy, por el contrario, son símbolos del poder del dinero, de la burocratización, la corrupción y la apatía. Los sectores que mantuvieron las banderas de la independencia de clase y del socialismo, quedaron muy reducidos y sin mayor visibilidad.

Recientemente, las luchas de los trabajadores de las obras de infraestructura, de los sin tierra, de los estudiantes y funcionarios de las universidades y, ahora, de los movimientos contra los aumentos del pasaje, se enfrentaron directamente con el PT en todos los ámbitos del poder. En la primera represión en San Pablo que detonó las protestas a escala nacional, el prefecto Haddad del PT tuvo tanta responsabilidad como el gobernador Alckmin. El repudio a las banderas rojas se asocia con ese papel del PT y con todo lo que vino a representar en la última década. Esa puede ser una clave para entender la hostilidad sufrida por militantes de izquierda en las manifestaciones.

La contradicción es que el desconocimiento de esa nueva generación de la historia política reciente, está siendo utilizado por los partidos de derecha como el PSDB y por grupos aun más reaccionarios, para tratar de desmoralizar al conjunto de la izquierda, que nunca dejó de estar del lado de los trabajadores, de la juventud y de sus luchas.

La derecha, a través de los grandes medios y de los partidos patronales, quiere disputar ideológicamente el movimiento para llevarlo a salidas de derecha y, por añadidura, fortalecer las posiciones electorales de partidos “opositores” como el PSDB.

Frente a este peligro, es necesario unificar las fuerzas de la izquierda para que la combatividad, la democracia y las reivindicaciones anticapitalistas agendas estén garantizados dentro del movimiento.

Construir un marco político clasista común para la lucha de las masas

Debemos entender entonces que este ascenso de las masas en Brasil parte de un enorme atraso político, en relación al proceso de rebeliones populares que se fue dando en América Latina desde principios de la década pasada, y en el mundo desde la crisis capitalista mundial iniciada en el 2008 y los estallidos del 2011.

En Brasil, estamos ante una juventud indignada, una parte de la cual lleva la bandera de Brasil y canta el himno nacional, sin saber que son símbolos del mantenimiento del orden actual y de la represión a la clase trabajadora y los oprimidos.

Le cabe a la izquierda revolucionaria la tarea de politizar aun más los reclamos y las acciones, e intervenir en este proceso para que la juventud trabajadora levante banderas anticapitalistas. Es necesario comprender que sin levantar las demandas de la clase obrera, su situación no encontrará otra salida.

En esta explosión de rebeldía que vive hoy Brasil, hemos asistido diariamente a manifestaciones contra todos los gobernantes y contra los símbolos del poder establecido. Vivimos una convulsión político-social de magnitud aún difícil de prever, pero que sin duda establecerá un terreno completamente distinto para la acción política.

Diariamente, en todo el país, las calles son tomadas por una masa que se organiza espontáneamente llenando las plazas y grandes avenidas para protestar frente a las sedes de los gobiernos y legislaturas. Lo que no pueden ocultar los relatos y las imágenes de TV es que hay una acción de masas en todos los principales acontecimientos.

Para hacerse una idea: en Río hubo una marcha que se dirigió a la sede de la prefectura municipal y trató de ocuparla. A pesar de la represión, esa misma masa fue luego al estadio Maracaná para protestar contra la realización del Mundial de Fútbol. Fueron nuevamente reprimidos por la policía antidisturbios.

En Brasilia, más de 25.000 personas se reunieron en ante el Congreso Nacional y después frente a Itamaraty (Ministerio de Relaciones Exteriores). Allí hubo otra tentativa de ocupación que también fue reprimida.

La represión estatal de estas manifestaciones por medio de las tropas de choque no se producen contra los llamados “vándalos”, como quiere hacer creer la mayoría de los medios. Está dirigida directamente contra las masas que luchan por un programa amplio: contra las superganancias de la mafia de los transportes, contra el fin de los poderes de investigación del ministerio público, contra los gastos del Mundial de Fútbol, contra la precariedad en la salud y la educación, contra la homofobia y otros reclamos.

Estas demandas representan el mayor peligro para el pacto entre el PT y el PSDB. Por eso están siendo reprimidas.

Otro problema son las acciones ajenas a las masas –acciones que se pretenden “ejemplares”– y que la prensa patronal califica genéricamente como "vandalismo".

Esas acciones aisladas siempre facilitan la represión y no contribuyen a la victoria del movimiento. Pero también son expresiones del descontento de un sector de jóvenes que están haciendo sus primeras experiencias en la lucha de clases.

La defensa de un movimiento no burocrático no puede confundirse con la falta de centralización. La centralización es necesaria para alcanzar los objetivos de cualquier movimiento contra la clase dominante y su Estado.

El país está totalmente convulsionado, en todas las ciudades se dan las más variadas acciones de descontento: intentos de ocupaciones, apedreos a bancos y edificios públicos indican el grado de radicalización e indignación.
Sin embargo, estas acciones no se deben ser usadas ni dirigidas por sectores reaccionarios que actúan para descalificar a la explosión de indignación popular.

La acción de masas abrió una situación de no retorno

El MPL (Movimento Passe Livre), después de la marcha del 20 de junio en San Pablo que atrajo a más de cien mil manifestantes, decidió suspender la celebración de movilizaciones. La justificación fue que la lucha contra el aumento de los pasajes ya había logrado su reclamo.

Creemos que la nueva situación política estalló debido a la lucha contra el aumento de los pasajes, lo que abrió una nueva etapa. Pero tener una política para este proceso no es sólo responsabilidad del MPL. Debe ser asumida por todas las organizaciones (sindicales, políticas, movimientos sociales, etc.) que dicen estar al servicio de de los trabajadores y los oprimidos en general.

Sin duda el MPL tiene en ese momento la responsabilidad y el papel decisivo de llamar a todas las organizaciones populares para hacer un debate nacional con el objetivo de construir instrumentos organizativos y políticos para intervenir en este proceso histórico que estamos viviendo.

Vivimos una situación que tiene inmensas posibilidades revolucionarias pero también riesgos inmensos. Por lo tanto, es deber de todos los sectores de izquierda organizar el movimiento, para que las acciones masivas tengan centralización y construyan un programa anticapitalista.

Para que esta multitud de temas sea resuelta, será necesario que las masas luchen contra las políticas puestas en práctica por el gobierno de Dilma Rousseff y el PT, y contra de toda la orientación neoliberal implementada en todos los estados del país.

A pesar de las contradicciones del proceso, ahora la situación ha cambiado y está abierta la posibilidad de la construcción de movimientos capaces de cuestionar más profundamente las políticas neoliberales de privatización y otras formas de transferencia de los fondos públicos a los capitalistas.

La clase obrera debe ser la protagonista de esta nueva fase

Parte fundamental de la estrategia para que el movimiento se incline hacia la izquierda, es la de ir conquistando dentro de este proceso una participación creciente de la clase obrera, con sus reivindicaciones y sus métodos de lucha. De esa forma, la inmensa experiencia que está en marcha, podrá ir definiéndose política y socialmente rumbo a una perspectiva anti-capitalista.

Es que, a pesar de las contradicciones del proceso, la situación ahora ha cambiado. Está abierta una posibilidad histórica de construcción de movimientos capaces de cuestionar las políticas neoliberales de privatización y otras formas de transferencia de los fondos públicos a los bolsillos privados de los capitalistas. Asimismo, esto implicaría la entrada en la lucha de una nueva generación de trabajadores, lo que permitiría una transformación revolucionaria en sus organizaciones y un cambio cualitativo en la lucha política que apenas se está abriendo.

No hay salida favorable para las masas trabajadoras si no se toma medidas anticapitalistas: como dejar de pagar la deuda externa cuyo servicio consume casi el 50% del presupuesto federal, romper con la lógica capitalista que rige los servicios públicos por medio de la estatización bajo el control de los trabajadores, terminar con la devastación del medio ambiente, revertir la carestía de los alimentos mediante una reforma agraria que expropie los latifundios, lograr una transformación radical del modelo político que favorece sólo a las corporaciones. Sólo con un conjunto de medidas anticapitalistas será posible superar la actual crisis de una manera favorable a los trabajadores y la juventud.

Estamos frente a una nueva perspectiva e ingresando en una nueva situación política en que las cuestiones comienzan a ser resueltas a partir de la movilización en las calles. La acción represiva del Estado capitalista contra la vanguardia juvenil y trabajadora ya no se tolera como lago “normal” y empieza a ser contestada con el fortalecimiento de las manifestaciones.

No hay garantía de victoria antes de luchar. Pero el elemento de ruptura de las masas brasileñas con la inercia, ya es un punto trascendental. Esto da otra perspectiva del alcance de las luchas, que es un factor decisivo de la correlación de fuerzas en la lucha de clases.

Estamos en una situación más favorable para la lucha de los trabajadores. Los años de reacción pueden quedar atrás.

Praxis y la corriente internacional Socialismo o Barbarie apostamos a esa perspectiva de lucha y de avance de la actividad autónoma y anticapitalista, en este momento que viven los jóvenes y los trabajadores brasileños.


[1].- El “Fora Collor” fue un gran movimiento de masas principalmente juvenil que en 1992 logró la destitución del corrupto presidente Fernando Collor de Mello. La burguesía, con la colaboración decisiva de Lula y el PT, pudo encauzarlo por vía parlamentaria, limitándolo al retiro de Collor y la asunción del vicepresidente conservador Itamar Franco.

Movilizaciones en Chile por la renacionalización del cobre y reclamos laborales

Julio /2013



PIA.- Organizaciones sociales y políticas de Chile se movilizan el jueves en las calles del país en exigencia de la renacionalización del cobre y todos los bienes naturales que están en manos de privados, ya sean nacionales o extranjeros. En la jornada de lucha –que incluye paro nacional-  convergen diversas convocatorias que se enmarcan en el 42° aniversario de la nacionalización del metal como defensa de la soberanía. Como parte de la política de represiva de las protestas, diversas barricadas fueron embestidas por los Carabinero con gases lacrimógenos y hubo decenas de detenidos.

Bajo la consigna de “El cobre para el pueblo”, en la convocatoria de la Unión Clasista de Trabajadores (UCT) se destacó que “Gracias al modelo capitalista impuesto a sangre y fuego por la dictadura militar y administrado por los gobiernos de la Concertación y Alianza de por Chile hoy se explotan los recursos naturales indiscriminadamente por las empresas transnacionales imperialistas dueñas de este recurso que perteneció a todos los chilenos”.

Las organizaciones convocantes incluyeron entre las consignas el reclamo por una educación libre, gratuita y de calidad y por los derechos a la vivienda, el trabajo y la salud.  “Actualmente sufrimos los efectos de una economía y Estado al servicio de los empresarios, que no respeta la seguridad laboral, ni los derechos de los trabajadores, nos obliga a endeudarnos para adquirir los bienes básicos y nos somete a las leyes del mercado para sobrevivir”, denunciaron.

Durante el mediodía se llevó a cabo una “Marcha por la Dignidad y la Soberanía Popular plenas” desde la Plaza de Santiago y se desarrollaron asambleas populares, barricadas y cacerolazos en diversas ciudades del país. Participan espacios sociales, políticos, estudiantiles y de trabajadores entre las que se encuentran los Cordones Secundarios, la Unión Clasista de Trabajadores (UCT), el Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez (MPMR) y la Asamblea Popular por la Unidad Social (APUS).

En paralelo, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) convocó a movilizaciones y a un paro nacional, al cual se plegó la Confederación de Estudiantes de Chile, organización que congrega a estudiantes de unas cuarenta universidades públicas y privadas, y sus reclamos estuvieron vinculados a reivindicaciones laborales, salariales y estudiantiles.

Ramón López, dirigente de la UCT enfatizó la necesidad de llevar las protestas hacia las puertas de la Corporación Nacional del Cobre (Codelco), la cual “debería estar bregando para que el cobre que está en manos privadas vuelva al Estado. Sin embargo hace todo lo contrario, cada vez externaliza más trabajos relacionados con la explotación de los yacimientos”, sostuvo en diálogo con PIA-Chile.

En ese marco, el miércoles ocuparon la sede central de Codelco en Santiago, mientras personal de la estatal realizaban una actividad y desplegaron una bandera con la consigna “El Cobre para Chile, Protesta Popular”. López también destacó la lucha contra las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) y explicó que las demandas de la protesta integran “La renacionalización de recursos naturales; educación gratuita, pública y de calidad; reformas laborales y una nueva Constitución”.

Contra la privatización de los bienes comunes

“Exactamente, 42 años atrás un 11 de julio de 1971, el conjunto del Pueblo chileno definió hacer uso de su real de su soberanía y decidió nacionalizar el cobre, nuestro principal recurso natural, viga maestra de nuestro desarrollo”, sostuvieron en la convocatoria a la jornada de lucha.

Durante la gestión del presidente Salvador Allende,  el Estado chileno nacionalizó las riquezas del subsuelo, las que pasaron a propiedad “intransferible e inalienable” del Estado, como establece aún hoy la Constitución. También se  nacionalizaron las empresas de la Gran Minería, las cuales eran estadounidenses.

La Gran Minería del Cobre chilena se compone de Codelco –mayor productora de cobre a nivel mundial- y la Gran Minería Privada. En el año 1981 se promulgó la llamada “Ley Orgánica Constitucional sobre Concesiones Mineras” que promovió la privatización de la explotación del cobre al instaurar la categoría de “concesión plena”. A partir de ella el Estado concesiona los yacimientos a empresas multinacionales a precios usureros para su explotación y usufructo. Se estima que las empresas privadas poseen  explotación sobre más de 28 millones de hectáreas, equivalentes a un 40 por ciento el territorio nacional, mientras que CODELCO posee pertenencias sobre poco más de dos millones de hectáreas.

En cuanto a argumentos que aporten al debate por la renacionalización efectiva, en un análisis comparativo del desempeño productivo y tributario de Codelco y de la Gran Minería Privada, se deduce que el organismo estatal el 2002 y el 2011 produjo un 35 por ciento del total del cobre y aportó al Fisco el 63,4 por ciento de los ingresos derivados de la gran minería.  Desde el otro lado, la Gran Minería Privada produjo el 65 por ciento  del cobre total, y aportó al Estado un 36,6 por ciento de los ingresos derivados de la gran minería chilena.

“En palabras simples, Codelco produciendo aproximadamente un tercio del total de la producción aporta al Estado casi dos tercios de los ingresos totales que recibe el Fisco derivados de la gran minería”, explica el investigador Sebastián Vera, del Centro de Investigación político Social del Trabajo (CIPSTRA).  Según los cálculos del CIPSTRA, si el cobre hubiera estado nacionalizado, el estado chileno habría recaudado de la Gran Minería del Cobre más de 62 mil millones de dólares entre el 2002 y el 2011.

Agilizar la captura de manifestantes

La jornada de lucha coincidió con el debut de un nuevo grupo táctico de Fuerzas Especiales, denominado Fénix. El nuevo equipo es parte de los Carabineros y responde a la intención del Poder Ejecutivo de Sebastián Piñera de mejorar y agilizar la detención de los manifestantes. En el marco de la criminalización de las protestas, actuarán de modo conjunto de los “Cazadores” y estarán bajo las órdenes del Ministerio del Interior.

“Detectar a encapuchados y vándalos radicalizados, detenerlos y retirarse. Todo, en cosa de segundos.Esa misión deberá cumplir el recientemente creado grupo “Fénix” de Carabineros, que efectuará operaciones relámpago junto a los equipos de Fuerzas Especiales en puntos críticos de desórdenes durante marchas o manifestaciones”, explicó el diario chileno El Mercurio.

Egipto: Del desquicio proimperialista de Mubarak al proimperialismo fallido de Mursi y al proimperialismo armado de Tantawi


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por Fernando Esteche
 Julio de 2013 


La sangre del pueblo egipcio sigue regando las calles diariamente. El nuevo Egipto que se anuncia no es nada venturoso si los arquitectos del mismo son Tantawi y su ejército propentagonal.

En varios artículos de estas páginas se advertía la situación de rebelión permanente en Egipto y se señalaba con una claridad contundente el estado de latencia de las crisis políticas del Magreb. Las mismas se habían evidenciado incontrastablemente en lo que las narrativas hegemónicas llamaron “primavera árabe” y que con toda precisión podríamos llamar “primavera salafista” o la puesta en práctica de la construcción del proyecto obamista imperial de Gran Medio Oriente. Esta situación abierta, de crisis no resuelta, a la luz de la oscuridad y obturación que la circulación de noticias mundial ofrece, resultaban para algunos simples agorerías de entusiastas analistas amigos de las rebeliones populares. Pero los acontecimientos de los últimos meses vienen a afirmarlas como justas miradas de la coyuntura.

La ofensiva proimperialista en el Magreb no sólo responde a la consolidación del proyecto Gran Medio Oriente sino que además aporta a la norteamericanización de África, en un momento donde el continente negro se ha convertido en escenario destacado de su proyecto de consolidación hegemónica global y de competencia interpotencias.

No hay una sola mueca de política exterior, ni de política interna de la era Mubarak, que permita pensar en una disfuncionalidad de la gestión del ex presidente egipcio respecto de los proyectos de largo alcance de Estados Unidos e incluso de Israel. Lo mismo sucede con tantos otros dictadores y agentes pronorteamericanos a quienes en determinadas circunstancias, sin razones aparentes, el Imperio les suelta la mano y los deja librados a las crisis que sus propias gestiones de gerenciamiento proimperial ocasionan, y que en general terminan devorándolos. Esto pasó con Hosni Mubarak, que luego de décadas de ejecutar y acompañar las líneas largas de política exterior israelí y norteamericana (al punto de involucrarse en la Guerra de invasión del Golfo contra la nación árabe de Irak) va a encontrarse cercado y sin posibilidad de continuidad.

El Imperio desecha lo que no le es útil. La cuestión está en advertir dónde reside la “inutilidad” de sus más fervientes y despreciables sirvientes. Ahí precisamente es dónde para quienes desdeñan de la posibilidad popular de determinar las situaciones políticas se expone su falacia. Porque justamente una de las principales razones de su limitación para seguir gerenciando las políticas imperiales es justamente que el Pueblo ya no quiere ni permite la posibilidad de reproducción de estos regímenes que se van volviendo -en la medida de su anquilosamiento- más autoritarios, excluyentes y proscriptivos.

Los analistas amigos de las teorías conspirativas, fortalecidos en su manera de mirar la elocuencia de la sobredeterminación imperial de la resolución de distintas crisis que se fueron sucediendo, pierden el norte y terminan creyendo que todo es obra de distintas maniobras del Imperio. Como cuando los romanos se explicaban la historia, guerras y conquistas como antojos y decisiones de los Dioses del Olimpo, quienes determinaban los destinos de los humanos, como si se tratase de sus juguetes.

Pero lo cierto es que en esta construcción del Gran Medio Oriente la ineficacia de los gobiernos de corte autoritario y dictatorial se manifestó además en su incapacidad de resolución mínima de políticas de inclusión y contención social. Es el colmo del cinismo leer las impugnaciones del Emir de Qatar contra Assad en Siria respecto a su ilegitimidad democrática, cuando el que realiza la impugnación es nada menos que un Emir ¡dinástico!

No es el objetivo de este trabajo describir y reflexionar más profundamente sobre la significación de los cambios de gobiernos en el Magreb, pero sí vamos a afirmar aquí que existen dos situaciones concurriendo, las que se manifiestan en la historia de manera dialéctica, justamente, aquello de “que los de abajo no quieren seguir viviendo como antes (…) (y) los de arriba no puedan seguir administrando y gobernando como antes”. Es lo que Lenin llama Situación Revolucionaria; situaciones que están evidenciadas en la región del Magreb desde la denominada primavera, que obliga al Imperio a cambiar los elencos de dominación, e incluso, las formas de dominación.

El benalismo sin Ben Alí de Gannouchi en Túnez y los distintos experimentos que la NED[1] propone ante las distintas crisis que se van produciendo en los países de la región, son expresiones que van dando cuenta del intento fallido de reconversión de la dominación proimperial. Con estas experiencias, cuya manifestación más evidente del fracaso es justamente el gobierno de Mursi y la Hermandad Musulmana, las reivindicaciones populares largamente invisibilizadas y postergadas emergen cobrando centralidad en la escena política. Es mediante la visibilidad de estas reivindicaciones postergadas, a través de la legitimación de estos reclamos como operarán la deslegitimación de los regímenes anteriores para intentar sobredeterminar la sucesión de estas experiencias.

La Hermandad Musulmana tiene directa incidencia en la invasión y pretensión de destitución presidencial en Siria (se dice que los únicos sirios nativos del aglomerado que los grandes medios comunicacionales llaman “rebeldes sirios” son Hermanos Musulmanes, porque el resto son saudíes, libios, qataríes, españoles, turcos, etc.). Posee además firmes vínculos con el gobierno de Erdogan en Turquía, construyó una alianza financiera y política con el Emir de Qatar, recuperó gran incidencia sobre las decisiones de Hamas en Palestina, posee destacamentos en Líbano, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, y tiene estrecha relación con la Casa Saud (especialmente el clan sudairi). No es, como puede verse, un partido político liberal, sino una poderosa organización de inspiración salafista, con ramificacionesinternacionales, una expresión islámica conservadora que recurrentemente ha servido a los intereses norteamericanos. No es un partido liberal del corte que auspicia la NED, sino que es una típica estructura de las llamadas yihaídistas, con una fuerte expresión militar. De hecho son, como organización, los autores confesos del asesinato del presidente de Egipto Anwar el Sadat en 1981. Por eso, desde el Washington Institute for Near East Policy se sostiene que luego de la caída de Mubarak, Obama debió haber apoyado al ejército. Si Obama quería proteger con efectividad los intereses estadounidenses en Egipto, debió haber apoyado no a los manifestantes de la Plaza Tahrir, sino la transición del poder desde Mubarak a Tantawi, líder del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, sostiene Robert Satloff en su artículo publicado en The Washington Post.

La corta gestión de la Hermandad Musulmana en el gobierno egipcio -de la cual Mursi no sólo es un referente público sino que es uno de los principales líderes de la Organización-, en el plano internacional no modificó las tendencias largas de la política exterior de Mubarak y en algún punto, en tal caso, profundizó y posibilitó algunas operaciones de EE.UU., como el enfriamiento de la relación de Hamas con Hizbullah e Irán y el sembradío de salafismo en distintos países de la región como una variable de poder posible para el proyecto imperialista, como el ya mencionado operativo destituyente en Siria. La precaria legitimidad del gobierno de Mursi ya ha sido abordada por muchísimos analistas desde el episodio de las tres constituciones y el referéndum de convalidación (en el que votaron apenas el 25 % de los electores), hasta la evidencia de la lucha popular en las calles. Pero podemos insistir en que esa protesta se manifestará, no sólo en términos de las reivindicaciones particulares económicas y de las condiciones de vida no resueltas para una inmensa parte del pueblo egipcio, sino que cuestionarán la posibilidad del Egipto Integrista propuesto por la ortodoxia de la Hermandad, que pretendieron imponer mediante la coacción, negando la riqueza cultural egipcia, negando su historia, su luminoso tránsito por el panarabismo laico, negando el presente.

Prestos siempre a la posibilidad de los “Plan B” asoman expresiones sectarias para proponer el desguace del gigante milenario del Magreb, una secesión territorial tan cómoda y pertinente a veces para los yanquis. Expresiones estas sostenidas por distintos intereses comerciales y sectoriales del imperio, aunque no de carácter hegemónico, en el interior del Imperio.

Lo cierto es que cuando uno espera la opinión del Departamento de Estado sobre la legitimidad del golpe de estado o no, solo encuentra evasivas. Evasivas lógicas fundadas en la cautela que el amo imperial se impone ante una disputa de sus gerentes, de sus sátrapas, por el control político. Y en la importancia que dan a sus intereses en Egipto, y por lo tanto, en la región.

Una sola cosa es segura, y es que la guerra civil que la Hermandad Musulmana está en condiciones de disparar frente a la destitución de Mursi, y que pudiera tener impactos extrafronterizos, no le sirve de ningún modo al proyecto imperial y mucho peor, no sólo no le sirve sino que asusta al Estado ocupacionista de Israel, vecino de Egipto. Por esto podría decirse que Obama nunca exigió la renuncia de Mursi y se mantiene en una posición reservada. En el mismo sentido, estos días, el Secretario de Defensa de EE.UU., Chuck Hagel, en comunicación con la máxima autoridad del Ejército de Egipto, Abdelfatá Al Sisi, según el comunicado del Pentágono, “hincapié en la necesidad de una transición civil pacífica en Egipto. También recalcó la importancia de la seguridad para el pueblo egipcio, los vecinos de Egipto y la región”. No se trata de discutir si la gestión de Mursi tiene mayor o menor legalidad y/o legitimidad. Tampoco se trata de discutir si es más funcional el salafismo de la Hermandad o el militarismo de Mohamed Hussein Tantawi (ministro de Defensa de Mubarak) respecto de todo el proyecto de construcción del Gran Medio Oriente proimperialista.

Lo que resulta evidente, y que ni el mayor amigo de Mursi (el Emir de Qatar) puede negar, es la incapacidad de Mursi de consolidar una situación de gobernabilidad al interior de Egipto. Y no resolver eso es no resolver el problema del poder en el país.

El ejército, como lo hizo en la destitución de Mubarak, se pretende y se impone como interlocutor de la Plaza Tahrir mientras ejecuta el golpe de estado. Es sin dudas el ejército más poderoso de la región. También es un ejército forjado en el ejercicio del poder del estado, con cierta retórica peligrosamente arabista y nacionalista. Es por lejos la institución más poderosa y presente en la vida cotidiana del país. Pero es un ejército asociado estratégicamente al Pentágono con su oficialidad absolutamente penetrada por la idea de equilibrio regional a partir de una paz consensuada y sostenida con EE.UU. e Israel. Justamente, EE.UU. es el principal aportante de ayuda militar, con un aporte anual que alcanza los 1.300 millones de dólares.

Hace un año el jefe militar Tantawi aparecía en imágenes originadas por la cadena Al Jazzera, flanqueado por Mursi y persiguiendo silente a los jóvenes izquierdistas y a los islamistas no salafistas. Anunciaba un nuevo Egipto y nuevas elecciones. Hace pocos días el mismo Tantawi asomaba flanqueado por los jóvenes del movimiento Tamarod (curiosa y profusamente promovido por las grandes cadenas transnacionales como la expresión más genuina de la Plaza) y el Frente de Salvación Nacional; la cadena Al Jazzera era censurada, anunciaba también una transición rápida monitoreada por el ejército de Tantawi.

La sangre del pueblo egipcio sigue regando las calles diariamente. El nuevo Egipto que se anuncia no es nada venturoso si los arquitectos del mismo son Tantawi y su ejército propentagonal. Algunos dejan traslucir la estrategia imperial cuando desde los más importantes think tanks occidentales aseguran que ese ejército es la única reserva de fuerza “capaz de estabilizar el país”, como sostiene un reciente artículo de Reza Aslan, del Council of Foreign Relations (Consejo de Relaciones Exteriores). Nadie tiene derecho a hacerse ilusiones respecto de una transición pacífica y despojada de crueldad, del Egipto proimperialista de Mursi al Egipto que venga. Menos si el encargado de buscar esa “estabilidad” del país tiene como mejor aliado al Pentágono.

La NED sigue conspirando entre los movimientos populares, como la USAID, tratando de desvirtuarlos, prostituirlos, o eventualmente desnaturalizarlos. Las condiciones estructurales que volcaron al pueblo a una situación de rebelión no se modificarán en tanto no sean genuinas expresiones de lo popular las que comanden los destinos del país. Una política de convivencia condescendiente con Israel y EE.UU. sólo reproducirá sometimiento, injusticia y saqueo.

De poder sortearse la posibilidad de la guerra civil reponiendo a Mursi o condicionando a nivel de nulidad la resistencia de la Hermandad Musulmana, el resultado de la transición será indudablemente proimperialista, lo cual no impugna ni desvaloriza las acciones del pueblo en las calles pariendo nuevas formas políticas, ganando experiencia, forjando nueva organización.

Hay una crisis política abierta que no se cerrará con una nueva elección. Pero tampoco con una mayor represión. En todo caso tratarán de postergar la crisis. Aunque no se trata de una crisis de hegemonía, existe una clara crisis de dominación que tiene su correlato en la imposibilidad de garantizar una gobernabilidad prolongada. Pese a los cambios de forma que puedan representar Mubarak, Mursi o Tantawi, sustancialmente están atravesados por lo mismo: la alineación a la política estratégica de EEUU e Israel. En la fuerza e inteligencia de lo popular está entonces la clave para seguir pensando otro mundo posible.

[1] Fundación para la Nueva Democracia es en realidad un Think Tank imperialista que promueve y apoya alternativas políticas funcionales a EE.UU. acordes a las necesidades y requerimientos de dominación de los países tercermundistas.

26 de Julio: Una fecha que consolida el presente y trasciende al futuro

 julio 2013 Cubadebate

opinión, Especiales, Juan Nuiry Sánchez  
Reflexiones a los 60 años del 26 de Julio de 1953…
moncada

Existen acontecimientos que son punto de referencia en el decursar de los pueblos. Ni se atrasan, ni se adelantan. Tienen lugar en un momento preciso. En la gesta del 26 de julio de 1953 coinciden estas consideraciones.

En Cuba había tenido lugar el golpe militar del 10 de marzo de 1952. Se había derribado un presidente, suplantado el ordenamiento constitucional y jurídico del país, a solo 82 días de unas elecciones generales señaladas para el primero de junio de 1952. El golpe militar agudizó todas las contradicciones existentes en el país. Prevalecía un vacío de dirección nacional frente a la dictadura. Partidos políticos, en inútiles divergencias, sin visión histórica de aquel momento crucial. Su programa volver al 9 de marzo.

El año 1953 estaba marcado por fechas significativas en el mes de enero, era el centenario del natalicio de nuestro José Martí cuya presencia va a estar latente como ideólogo, y motor impulsor de todo aquel proceso.  La colina universitaria bajo su conocida tradición de lucha había tenido su primer mártir, el estudiante Rubén Batista Rubio  herido de muerte el 15 de enero de 1953 en la manifestación que tuvo lugar ante la profanación del busto del inolvidable líder estudiantil Julio Antonio Mella.

Un día antes del natalicio de José Martí el 28 de enero   en horas de la noche desde su pedestal el Alma Mater vería a cientos de cubanos bajar la escalinata en manifestación organizada por la FEU, empuñando una antorcha encendida y dirigirse hacia la Fragua Martiana donde tan solo con 17 años el apóstol cumplió condena en el año 1870. Era la marcha de las antorchas, el homenaje sincero del estudiantado y del pueblo al centenario de nuestro José Martí frente a los sombríos y hipócritas actos de la dictadura. Las llamas de aquellas antorchas eran la luz entre las tinieblas imperantes.

Dentro de aquella imponente multitud había un grupo que se distinguía y llamaba la atención por su organización y disciplina. Tiempos después Fidel Castro expresaba “Esos hombres desfilaron por las calles de La Habana con la manifestación estudiantil en ocasión de conmemorarse el Centenario de Martí y llenaron 6 cuadras“ 1. Parte de esos participantes seis meses después atravesaron la Isla de oriente a occidente unos se quedaron en Bayamo, otros llegaron a la granja Siboney a solo 17 km de Santiago de Cuba y con magistral exactitud y compartimentación clandestina atacaron los cuarteles de ambas ciudades sincronizadamente sin que nadie supiera de su preparación y su traslado . Era la madrugada del 26 de julio de 1953, había trascurrido 16 meses del golpe militar.

En el cuartel Moncada en Santiago de Cuba se conocería de la acción cuando se escucharon los primeros disparos luego de la fatiga del tradicional carnaval de Santa Ana así como también el dictador Fulgencio Batista, mientras dormía dentro de su yate Marta, en la playa Varadero sin que los servicios de inteligencia, seguridad y represión detectaran los pormenores de aquel audaz asalto.

En la capital de la antigua provincia de oriente se encontraba el cuartel Moncada, fortaleza militar, sede del regimiento 1 “Antonio Maceo “que alza su estructura militar prácticamente en el centro de la ciudad. Aunque equipado con todos los medios y efectivos de guerra nunca se previó un ataque, pues su función fundamental era garantizar el poder político cualquiera que fuera su procedencia. La represión y el orden era su objetivo. Había que tener en cuenta que la provincia de oriente posee como característica especial su tradición e lucha, desde la guerra de Independencia, y rebelde siempre. Situación que era  conocido por los combatientes.

En el combate fundamental existieron más bajas de soldados que de asaltantes. Fue después de terminada la misma, en que su odio feroz la dictadura desató  durante 4 días después el asesinato a prisioneros y heridos así como sus torturas. A pesar del recio control de la dictadura, no se logró ocultar estos crímenes y atrocidades.

La noticia de aquellos hechos llegó pronto desde la región oriental a toda la nación. Se conoció que el dirigente de aquellas acciones era Fidel Castro un conocido líder estudiantil recién graduado de derecho de la Universidad de la Habana que con gallarda dignidad asumía la responsabilidad de los hechos , denunciaba los crímenes perpetrados y señalaba a José Martí como autor intelectual de aquellas acciones. Todo un acontecimiento.

Pero si de acuerdo a estas realidades en el orden militar no lograron su objetivo, meses más tarde se convirtió en victoria, cuando el propio Fidel Castro en su autodefensa desde un pequeño local de un hospital de Santiago de Cuba, en su penúltima vista de juicio sobre aquellos acontecimientos el 16 de octubre de 1953, como acusado en su alegato se convierte en acusador, denuncia los crímenes y precisa los contornos ideológicos de la acción.

Aquellas palabras conocidas como La Historia me Absolverá, al principio una publicación clandestina se convierte en el documento raigal del programa de la revolución y un texto indispensable en el pensamiento político, nacional y latinoamericano. El asalto al cuartel Moncada, no termino cuando se escucharon los últimos disparos , todo lo contrario , comenzó: los asaltos a los cuarteles Moncada yCarlos Manuel de Céspedes fijó la necesidad irreversible de la lucha armada; enarbolo un programa ;cerró  una etapa y abrió otra.

El pueblo de Cuba sintió de nuevo la presencia de José Martí, galopando en su caballo blanco, pistola en ristre disparando contra los males heredados del colonialismo, la politiquería, la injerencia política, izando la bandera de nuestra verdadera independencia y identidad.

Las acciones del 26 de julio de 1953continuaron con fuertes ráfagas e indoblegable espíritu en: el desembarco del Granma, montañas y ciudades en la fuerza de su unidad, rompiendo esquemas. Continuo combatiendo no sólo  contra un cuartel, sino contra muchos cuarteles, frente a un poderoso ejército de tierra , mar y aire en hazañas  que asombro al mundo. Y un día 1 de enero, comenzando el año 1959 en un amanecer de victoria , entraron los rebeldes con sus simbólicas barbas , Fidel al frente, precisamente donde comenzó aquella batalla hacia cinco años y cinco meses ,en Santiago de Cuba !cuanto simbolismo! ..

Resultaría interesante como colofón de todo lo expresado repasar y analizar lo manifestado por el dirigente de aquella gesta Fidel Castro, en el noveno aniversario de aquellas acciones cuando expreso: “El 26 de julio comenzó la última y definitiva etapa de la contienda por la independencia nacional que había librado nuestro pueblo desde 1868”. Así como lo manifestado al año siguiente en el próximo aniversario” Esta fecha tiene el valor no como hecho que se proyecta en el pasado, sino como un hecho que se proyecta hacia el porvenir “.

Por la profundidad de estas reflexiones que precisan dos de los rasgos fundamentales de aquel histórico acontecimiento, su punto de partida presencia y continuidad se desprende la vigencia de estos acontecimientos como un canto de esperanza tanto nacional como internacional.


1. Lo que está entre comillas pertenece a La Historia me Absolverá. Sobre este particular el líder de la revolución cubana habla en su último libro Guerrillero del Tiempo con la periodista Katiuska Blanco  p120 primera parte del Tomo 2.

jueves, 11 de julio de 2013

¡Chile de pie!

Trabajadores del sector público y privado apoyados por los estudiantes mostrarán hoy su fortaleza en un Paro Nacional

Publicado el 11 Julio 2013 Escrito por Colaboradores- Clarín
Sindicatos de camioneros, bencineros, trabajadores del retail, actores, subcontratistas y diversas empresas privadas confirmaron su adhesión, junto a la Presidenta de la CUT, al paro nacional de este jueves 11 de julio, al que se suma también todo el sector público y las federaciones de estudiantes. En Santiago habrá dos grandes marchas, las cuales partirán desde Estación Central, a la altura de la USACH y la otra desde Plaza Italia. Ambas partirán a las 11 de la mañana y confluirán en Plaza Los Héroes, donde se espera se desarrolle un acto central a eso de las 13:00 horas.

La Coordinadora de Sindicatos Interempresa, que agrupa a sindicatos de Confederación de Trabajadores del Comercio, Sindicato de Contratistas de Codelco Ventanas, call center, Lider- Wallmart, Sidarte, camioneros, bencineros, Cencosud, Fetram, Ranquil, Banco Estado, entre otros, llegó hasta la CUT con un banderazo con más de 100 trabajadores para confirmar su adhesión al paro nacional de este jueves 11 de julio.

La Presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, afirmó que “la CUT con mucho orgullo y con mucho ánimo de lo que será el paro nacional de mañana, ha recibido hoy el pronunciamiento público por parte de diversas organizaciones del sector privado”

“Este apoyo se hace público hoy pero se ha venido trabajando desde que la CUT definió convocar al paro del 11 de julio y nos sentimos muy satisfechos de poder concretar hoy este anuncio” afirmó Figueroa.

“Aquí hay un amplio y diverso arco de actores del mundo privador que hoy hace este pronunciamiento claro y contundente de respaldo a la movilización del día 11 de julio” explicó la presidenta de la CUT.

Juan Moreno, Presidente Sindicato Interempresas Líder- Walmart, agregó que “en reiteradas ocasiones hemos señalado que el Código del Trabajo no nos ayuda sino que ayuda al empleador. Necesitamos una reforma profunda al Código del Trabajo, necesitamos como sindicatos interempresas que se pueda negociar como corresponde, que no hayan diferencias entre trabajadores”.

“Necesitamos que los trabajadores del comercio tengan mejores condiciones salariales, que se termine con el robo de las AFP, necesitamos un Chile diferente y por eso estamos acá” concretó Moreno.

Agregó el Presidente de Lider que “queremos apoyar en lo que se pueda por un Chile más justo, es hora que se valore a todos los trabajadores del país y que se termine con las falsas promesas como lo hizo el Gobierno de Piñera”.

En tanto, José Sandoval, Presidente del Sindicato de Choferes de Camiones, expresó que “los choferes vivimos problemas muy fuertes al interior de las empresas y por la cantidad de horas que trabajan detrás del volante, hoy muchos empresarios hacen que los choferes trabajen mucho más de lo normal y lo que provoca a la ciudadanía una inseguridad vial”.

“Chile se ha dado cuenta de lo que ha ocurrido, que es que los empresarios han estafado a los trabajadores, lo podemos ver en lo que ha pasado con las farmacias, y además, los trabajadores tenemos el cerco tremendo pues no podemos negociar colectivamente y apenas el 10 por ciento puede organizarse y las negociaciones que existen son deficitarias” concretó.

Agregó Sandoval que “los choferes de transporte de carga adhieren a esta movilización pues esperamos tener negociación colectiva real para los sindicatos interempresas y con sindicatos fuertes”.

Asimismo, Alejandro Castillo, Presidente Sindicato de Actores de Chile, afirmó que “nosotros iniciamos una campaña al interior del Sidarte, señalando soy actor, soy trabajadores, porque hay muchas cosas que nos unen a todos los trabajadores del país. Estamos en una situación de desmedro en cuanto a las contrataciones, nosotros estamos por cautelar nuestra fuente de trabajo pero también porque se produzcan dentro de un sistema de equilibrio y equidad para nosotros los trabajadores”.

Obreros y Estudiantes

La definición tomada en el Confech de hace dos semanas, fue consolidada con la conferencia de prensa en la que la Presidenta de la CUT y los voceros del Confech, Andrés Fieldbaum, Diego Vela y Mario Dominguez, confirmaron su convocatoria al paro nacional del 11 de Julio.

La titular de la CUT y los presidentes de las federaciones de la Universidad de Chile, Andrés Fieldbaum; de la Universidad Católica, Diego Vela, y de la Universidad de Valparaíso, Mario Dominguez, confirmaron la adhesión de los estudiantes universitarios al paro de este jueves y además reafirmaron la unidad de trabajadores y estudiantes.

Figueroa afirmó que “la batalla contra la desigualdad se libra en educación y en el mundo del trabajo también, en este último, la posibilidad  y las leyes hechas a la medida de los empleadores, hoy tienen más subyugados a los trabajadores, junto con las leyes y condiciones de precariedad con las que se ha ido constituyendo el empleo en este último periodo y la desprotección a la que se enfrentan un número importante de trabajadores”.

“Tenemos la satisfacción de hacer público, junto a los estudiantes de la CONFECH, que nos convoca no solo la necesidad de una reforma tributaria que se haga cargo de áreas tan sensibles como educación, salud, vivienda, sino también la urgencia porque los grandes cambios en educación no solo permitan una buena formación después de 17 años, sino también que esta formación vaya acompañada de un trabajo decente, con estabilidad y sueldos dignos y no como ocurre hoy, donde gran parte de los estudiantes se endeudan y cuando ingresan al mundo del trabajo no reciben más de 300 mil pesos en promedio”

Dos marchas en Santiago


En Santiago, el llamado es a congregarse en dos marchas paralelas, las cuales partirán desde Estación Central, a la altura de la USACH y la otra desde Plaza Italia. Ambas partirán a las 11 de la mañana y confluirán en Plaza Los Héroes, donde se espera se desarrolle un acto central a eso de las 13:00 horas en donde, según lo expresado por la presidenta de la CUT, se darán a conocer las actividades que se estén desarrollando a lo largo del país y se evaluará la jornada, junto con emplazar nuevamente al gobierno para que escuche a los trabajadores.

Figueroa declinó a comprometer cifras de participación: “tal como lo hicimos en el marco del 1 de mayo, no quisimos jugar a esto de ponernos números, nosotros las expectativas las hacemos en función de la calidad, es decir, va a ser la calidad lo que va a ponerse sobre la mesa donde demos cuenta de un gran esfuerzo de unidad de diversos sectores”.

“Será una jornada, además, que marcada por el sello de los trabajadores, que es un actor que hasta ahora solo ha solidarizado con las demandas de los otros actores y que hoy día asume un rol protagónico con este llamado a paro”, agregó.

Respecto a la participación de actores políticos en las manifestaciones, la líder sindical indicó que no existen parlamentarios o candidatos de la oposición que hayan manifestado su interés de participar de manera oficial, aunque se espera que muchos de ellos marchen en cada uno de sus distritos: “también tenemos el compromiso de alcaldes que ese día, ya lo han asumido, no van a hacer consejos municipales para poder participar y adherir al paro”.

La dirigenta insistió en los tres ejes que enmarcan esta movilización –fin a las AFP’s, nueva Institucionalidad Laboral a partir de un Nuevo Código del Trabajo y Reforma Tributaria que redistribuya los ingresos y contribuya a terminar con la desigualdad-, agregando además las temáticas que son sentidas por toda la ciudadanía y que han sido las grandes demandas de los movimientos sociales durante los últimos años: Educación Pública gratuita y de calidad, Salud Decente, nacionalización del cobre, entre otras. “Por supuesto, el debate del salario mínimo es totalmente atingente, puesto que se encuentra en pleno proceso de discusión, aunque el gobierno pretenda no escuchar a nadie, y es por eso que también insistiremos en nuestra demanda de un Piso Salarial de $250.000”, señaló”.

Finalmente, Figueroa en conjunto con los demás dirigentes, coincidieron en recalcar que esta no será una movilización en contra de la ciudadanía ni de los usuarios de los servicios públicos, sino que también es por ellos, por lo cual pidieron comprensión por parte de la ciudadanía pues la jornada de este 11 de julio no será un día normal como cualquier otro.

   

 

 

 

Organizaciones prevén alta convocatoria al paro nacional: 

Publicado el 10 Julio 2013 Escrito por Reporte.clClarín
Todo indica que el Paro Nacional convocado por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) para el jueves 11 de julio tendrá un fuerte impacto en todo el país. Una treintena de organizaciones sindicales y una decena de ciudades ya tiene hecha la convocatoria para ese día paralizar actividades laborales, efectuar jornadas de movilización y hacer paros parciales que incluirían hasta a la Policía de Investigaciones (PDI) de acuerdo al llamado de dirigentes sindicales.

No es menor la características de las agrupaciones del mundo del trabajo que participarán del Paro Nacional: la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), Confederación Nacional de Funcionarios de la Salud Municipalizada (CONFUSAM), el Colegio de Profesores, la Coordinación Sindical por un Nuevo Sistema Previsional (CONSUFAM), Confederación de Trabajadores Metalúrgicos (CONSTRAMET), Colegio de Periodistas, Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC), Federación Nacional de Trabajadores de la Salud (FENATRAS), Federación de Trabajadores del Cobre (FTC), Confederación Nacional de Funcionarios Municipales, la Federación de Trabajadores de Correos, Federación Nacional de Profesionales Universitarios (FENPRUSS), Colegio de Enfermeras, Colegio de Matronas, Federación Minera, Sindicato de la Empresa Nacional del Petróleo, Confederación de Federaciones de Estudiantes de Chile (CONFECH), Confederación de Asistentes de la Educación, junto a otras organizaciones de diversos sectores del mundo del trabajo.

Muchas de esas agrupaciones sindicales repartieron instructivos para el 11 de julio que incluyen la repartición de propaganda, las formas de concretar la paralización o hacer “trabajo lento”, asambleas, marchas, etc.

De acuerdo a informes de la CUT, ya está en marcha toda la organización del Paro Nacional en Santiago, Valparaíso, Temuco, Puerto Montt, Valdivia, Antofagasta, Copiapó, Concepción, Rancagua, Calama, entre otras ciudades.

En la capital se anunció la realización de dos marchas; una desde Plaza Italia y otra desde Estación Central para confluir en la Plaza de Los Héroes.

Se anuncia también la incorporación a la paralización y las manifestaciones de parte de trabajadores portuarios, del mundo de la cultura, de medioambientalistas, minorías sexuales y organizaciones ciudadanas.

Bárbara Figueroa, presidenta de la multisindical, expresó que “tanto en el mundo público como privado, y en aquellas áreas estratégicas para el desarrollo del país, el llamado a Paro Nacional ha sido asumido a plenitud por parte de las organizaciones de trabajadores. Junto con las acciones de movilización, es importante destacar que para ese día se planificó una suerte de acción nacional que partiría el miércoles 10 con un caceroleo donde vamos a poner un estado de movilización en los territorios”.

En un acuerdo del Consejo Nacional Ampliado de la CUT se señaló que “convocamos a las y los trabajadores de Chile a un gran Paro Nacional para exigir los cambios que mejoren  las condiciones laborales, cambios el sistema de pensiones y exigir una profunda reforma tributaria para mejorar la salud y un nuevo sistema de Educación sin lucro y de calidad”, dice la convocatoria oficial de la CUT al paro, y que plantea el lema para la movilización: “Ahora los trabajadores”.

Se sabe que La Moneda ya está monitoreando todo lo relacionado con el Paro Nacional y que tiene preparada una agenda comunicacional para deslegitimar la acción y que pondrá en alerta a las fuerzas de Carabineros para aplicar acciones represivas. También asumirán el argumento de que la actividad será “ilegal” y plantearán que el gobierno de derecha generó empleos, amplió el acceso a las salas cunas y está proponiendo un “histórico aumento” del salario mínimo.

Las encargadas de llevar la vocería de gobierno el día del Paro serán la vocera, Cecilia Pérez, y la Ministra del Trabajo, Evelyn Matthei.

Lo que ocurre es que dado el número de adherentes, sectores laborales comprometidos y la extensión territorial del Paro Nacional del 11 de julio, hay una enorme expectativa desde el gobierno, sectores políticos, empresariales y también del movimiento social y ciudadano.

De hecho, las demandas y razones del llamado a paralización tienen que ver con temas sensibles para la mayoría de la población. Que el salario mínimo sea de 250 mil pesos, que se respete realmente el derecho a negociación colectiva y el derecho a huelga, que haya sindicalización automática, que se genere un nuevo Código del Trabajo, que se concrete una reforma tributaria que permita financiar proyectos sociales, que se termine el sistema privado de pensiones que otorga billonarias ganancias a las AFP, que se deje parte de los impuestos en las regiones donde se generan riquezas, que haya salud y educación pública de calidad, sobre todo para hijos y familias de los trabajadores, que existan pensiones dignas, que se termine el despido de funcionarios del sector público, que termine el MultiRut.

Además, se planteó que se conmemorará el Día de la Dignidad Nacional, recordando que hace 42 años, el 11 de julio de 1971, el Presidente Salvador Allende, con la aprobación unánime del Congreso Nacional, nacionalizó el cobre chileno.

Jaime Gajardo, presidente del Colegio de Profesores, indicó que el Paro del 11 de julio será “un éxito, porque se construye una convergencia social y política que impulsará los cambios que se necesitan en materias fundamentales como educación, las AFP o las ISAPRES”.

Así las cosas, el Paro Nacional apunta a ser un hito en la movilización de los trabajadores y ciudadanos y probablemente una de las jornadas de protesta más amplia y fuerte en contra de las políticas laborales del gobierno de derecha de Sebastián Piñera y de la institucionalidad laboral y social impuesta por la dictadura u cuyas normas aun rigen en el país.

¡Todos fichados!


por IGNACIO RAMONET

Publicado Julio de 2013 • en Contrainjerencia

bigbrother


IGNACIO RAMONET – Nos lo temíamos (1). 

Y tanto la literatura  como el cine de anticipación (Minority Report, de Steven Spielberg) nos habían avisado: con los progresos de las tecnologías de comunicación todos acabaríamos siendo vigilados. Claro, intuíamos que esa violación de nuestra privacidad la ejercería un Estado neototalitario. Ahí nos equivocamos. Porque las inauditas revelaciones efectuadas por el valeroso Edward Snowden sobre la vigilancia orwelliana de nuestras comunicaciones acusan directamente a Estados Unidos, país antaño considerado como “la patria de la libertad”. Al parecer, desde la promulgación en 2001 de la ley “Patriot Act” (2), eso se acabó. El propio presidente Barack Obama lo acaba de admitir: “No se puede tener un 100% de seguridad y un 100% de privacidad”. Bienvenidos pues a la era del ‘Gran Hermano’…

¿Qué revelaciones ha hecho Snowden? Este antiguo asistente técnico de la CIA, de 29 años, y que últimamente trabajaba para una empresa privada –la Booz Allen Hamilton (3)– subcontratada por la Agencia estadounidense de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), reveló mediante filtraciones a los diarios The Guardian y The Washington Post, la existencia de programas secretos que permiten la vigilancia de las comunicaciones de millones de ciudadanos por parte del Gobierno de Estados Unidos.

Un primer programa entró en vigor en 2006. Consiste en espiar todas las llamadas telefónicas que se efectuan, a través de la compañía Verizon, dentro de Estados Unidos, y las que se hacen desde allí hacia el extranjero. Otro programa, llamado PRISM, fue puesto en marcha en 2008. Supone la recolección de todos los datos enviados por Internet –correos electrónicos, fotos, vídeos, chats, redes sociales, tarjetas de crédito…– únicamente (en principio) por extranjeros que residen fuera del territorio norteamericano. Ambos programas han sido aprobados en secreto por el Congreso de Estados Unidos, al que se habría mantenido, según Barack Obama, “constantemente informado” sobre su desarrollo.

Sobre la dimensión de la increíble violación de nuestros derechos civiles y de nuestras comunicaciones, la prensa ha aportado detalles espeluznantes. El 5 de junio, por ejemplo, The Guardian publicó la orden emitida por el Tribunal de Supervisión de Inteligencia Extranjera, que exigía a la compañía telefónica Verizon la entrega a la NSA del registro de decenas de millones de llamadas de sus clientes. El mandato no autoriza, al parecer, a conocer el contenido de las comunicaciones ni los titulares de los números de teléfono, pero sí permite el control de la duración y el destino de esas llamadas. El día siguiente The Guardian y The Washington Post revelaron la realidad del programa secreto de vigilancia PRISM, que autoriza a la NSA y al FBI a acceder a los servidores de las nueve principales empresas de Internet (con la notable excepción de Twitter): Microsoft, Yahoo, Google, Facebook (4), PalTalk, AOL, Skype, YouTube y Apple.

Mediante esta violación de las comunicaciones, el Gobierno estadounidense puede acceder a archivos, audios, vídeos, correos electrónicos o fotografías de sus usuarios. PRISM se ha convertido de ese modo en la herramienta más útil de la NSA a la hora de elaborar los informes que diariamente entrega al presidente Obama. El 7 de junio, los mismos diarios publicaron una directiva de la Casa Blanca en la que el presidente ordenaba a sus agencias de inteligencia (NSA, CIA, FBI) establecer una lista de posibles países susceptibles de ser ‘ciberatacados’ por Washington. Y el 8 de junio, The Guardian filtró la existencia de otro programa que permite a la NSA clasificar los datos que recopila en función del origen de la información. Esta práctica, orientada al ciberespionaje en el exterior, permitió recopilar –sólo en marzo pasado– unos 3.000 millones de datos de ordenadores en Estados Unidos…

Durante estas últimas semanas, ambos periódicos han ido revelando, gracias a filtraciones de Edward Snowden, nuevos programas de ciberespionaje y vigilancia de las comunicaciones en países del resto del mundo. “La NSA –explicó Edward Snowden– ha construido una infraestructura que le permite interceptar prácticamente cualquier tipo de comunicación. Con estas técnicas, la mayoría de las comunicaciones humanas se almacenan para servir en algún momento a un objetivo determinado”.

La Agencia de Seguridad Nacional (NSA), cuyo cuartel general se halla en Fort Meade (Maryland), es la más importante y la más desconocida agencia de inteligencia norteamericana. Es tan secreta que la mayoría de los estadounidenses ignora su existencia. Controla la mayor parte del presupuesto destinado a los servicios de inteligencia, y produce más de cincuenta toneladas de material clasificado al día… Ella –y no la CIA– es quien posee y opera el grueso de los sistemas estadounidenses de recogida secreta de material de inteligencia: desde una red mundial de satélites hasta las decenas de puestos de escucha, miles de ordenadores y los masivos bosques de antenas situados en las colinas de Virginia Occidental. Una de sus especialidades es espiar a los espías, o sea a los servicios de inteligencia de todas las potencias, amigas o enemigas. Durante la guerra de las Malvinas (1982), por ejemplo, la NSA descifró el código secreto de los servicios de inteligencia argentinos, haciendo así posible la transmisión de información crucial a los británicos sobre las fuerzas argentinas…

Todo el sistema de interceptación de la NSA puede captar discretamente cualquier e-mail, cualquier consulta de Internet o conversación telefónica internacional. El conjunto total de comunicaciones interceptadas y descifradas por la NSA constituye la principal fuente de información clandestina del Gobierno estadounidense.

La NSA colabora estrechamente con el misterioso sistema Echelon. Creado en secreto, después de la Segunda Guerra Mundial, por cinco potencias (los “cinco ojos”) anglosajonas: Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Echelon es un sistema orwelliano de vigilancia global que se extiende por todo el mundo y está orientado hacia los satélites que se utilizan para transmitir la mayor parte de las llamadas telefónicas, comunicaciones por Internet, correos electrónicos y redes sociales. Echelon puede captar hasta dos millones de conversaciones al minuto. Su misión clandestina es el espionaje de Gobiernos, partidos políticos, organizaciones y empresas. Seis bases a través del mundo recopilan las informaciones e interceptan de forma indiscriminada enormes cantidades de comunicaciones que los superordenadores de la NSA posteriormente criban mediante la introducción de palabras clave en varios idiomas.

En el marco de Echelon, los servicios de inteligencia estadounidense y británico han establecido una larga colaboración secreta. Y ahora hemos sabido, gracias a nuevas revelaciones de Edward Snowden, que el espionaje británico también pincha clandestinamente cables de fibra óptica, lo que le permitió espiar las comunicaciones de las delegaciones que acudieron a la Cumbre del G-20 de Londres en abril de 2009. Sin distinguir entre amigos y enemigos (5).

Mediante el programa Tempora, los servicios británicos no dudan en almacenar colosales cantidades de información obtenida ilegalmente. Por ejemplo, en 2012, manejaron unos 600 millones de “conexiones telefónicas” al día y pincharon, en perfecta ilegalidad, más de 200 cables… Cada cable transporta 10 gigabytes (6) por segundo. En teoría, podrían procesar 21 petabytes (7) al día; lo que equivale a enviar toda la información que contiene la Biblioteca Británica 192 veces al día…

Los servicios de inteligencia constatan que ya hay más de 2.000 millones de usuarios de Internet en el mundo y que casi más de mil millones utilizan Facebook de forma habitual. Por eso se han fijado como objetivo, transgrediendo leyes y principios éticos, controlar todo lo que circula por Internet. Y lo están consiguiendo: “Estamos empezando a dominar Internet”, confesó un espía inglés, “y nuestra capacidad actual es bastante impresionante”. Para mejorar aún más ese conocimiento de Internet, la Government Communications Headquarters (GCHQ, Agencia de inteligencia británica) lanzó recientemente dos nuevos programas: Mastering The Internet (MTI) sobre cómo dominar Internet, e Interception Modernisation Programme para una explotación orwelliana de las telecomunicaciones globales. Según Edward Snowden, Londres y Washington acumulan ya, diariamente, una cantidad astronómica de datos interceptados clandestinamente a través de las redes mundiales de fibra óptica. Ambos países destinan en total a unos 550 especialistas a analizar esa titánica información.

Con la ayuda de la NSA, la GCHQ se aprovecha de que gran parte de los cables de fibra óptica que conducen las telecomunicaciones planetarias pasan por el Reino Unido, y los ha interceptado con sofisticados programas informáticos. En síntesis, miles de millones de llamadas telefónicas, mensajes electrónicos y datos sobre visitas a Internet son acumulados sin que los ciudadanos lo sepan, bajo pretexto de reforzar la seguridad y combatir el terrorismo y el crimen organizado.

Washington y Londres han puesto en marcha un orwelliano plan ‘Gran Hermano’ con capacidad de saber todo lo que hacemos y decimos en nuestras comunicaciones. Y cuando el presidente Obama apela a la ‘legitimidad’ de tales prácticas de violación de la privacidad, está defendiendo lo injustificable. Además, hay que recordar que por haber realizado labores de información sobre peligrosos grupos terroristas con base en Florida –o sea, una misión que el presidente Obama considera hoy como ‘perfectamente legítima’– cinco cubanos fueron detenidos en 1998 y condenados por la Justicia estadounidense a largas e inmerecidas penas de prisión (8). Un escándalo judicial que es hora de reparar liberando a esos cinco héroes (9).

El presidente Barack Obama está abusando de su poder y restando libertad a todos los ciudadanos del mundo. “Yo no quiero vivir en una sociedad que permite este tipo de actuaciones”, protestó Edward Snowden cuando decidió hacer sus impactantes revelaciones. Las divulgó, y no es casualidad, justo cuando empezaba el juicio contra el soldado Bradley Manning, acusado de filtrar secretos a WikiLeaks, la organización internacional que publica informaciones secretas de fuentes anónimas. Y cuando el cibermilitante Julian Assange lleva un año refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres… Snowden, Manning, Assange, son paladines de la libertad de expresión, luchadores en beneficio de la salud de la democracia y de los intereses de todos los ciudadanos del planeta. Hoy acosados y perseguidos por el ‘Gran Hermano’ estadounidense (10).

¿Por qué estos tres héroes de nuestro tiempo aceptaron semejante riesgo que les puede hasta costar la vida? Edward Snowden, obligado a pedir asilo político en Ecuador, contesta: “Cuando te das cuenta de que el mundo que ayudaste a crear va a ser peor para la próxima generación y para las siguientes, y que se extienden las capacidades de esa arquitectura de opresión, comprendes que es necesario aceptar cualquier riesgo. Sin que te importen las consecuencias”.

Notas:

(1) Véase Ignacio Ramonet, “Vigilancia total” y “Control social total”, en Le Monde diplomatique en español, respectivamente agosto de 2003 y mayo de 2009.
(2) Propuesta por el presidente George W. Bush y adoptada en el contexto emocional que sucedió a los atentados del 11 de septiembre de 2001, la ley “Patriot Act” autoriza controles que interfieren en la vida privada, suprimen el secreto de la correspondencia y la libertad de información. Ya no se exige una autorización para las escuchas telefónicas. Y los investigadores pueden acceder a las informaciones personales de los ciudadanos sin orden de registro.
(3) En 2012, esta empresa le facturó a la Administración estadounidense 1.300 millones de dólares por “asistencia en misiones de inteligencia”.
(4) Hemos sabido recientemente que Max Kelly, el responsable principal de seguridad de Facebook, encargado de proteger la información personal de los usuarios de esta red social contra ataques externos, dejó esta empresa en 2010 y fue reclutado… por la NSA.
(5) Espiar a diplomáticos extranjeros es legal en el Reino Unido: lo ampara una ley aprobada por los conservadores británicos en 1994 que pone el interés económico nacional por encima de la cortesía diplomática.
(6) El byte es la unidad de información en informática. Un gigabyte es una unidad de almacenamiento de información cuyo símbolo es GB, y equivale a 10 9 bytes, o sea mil millones de bytes, equivalente, en texto escrito, a una furgoneta llena de páginas con texto. (7) Un petabyte (PT) equivale a 1015 bytes.
(8) La misión de los cinco –Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René González– consistía en infiltrar y observar las actuaciones de grupos de exiliados cubanos para prevenir actos de terrorismo contra Cuba. A propósito del juicio que condenó a varios de ellos a penas de cadena perpetua, Amnistía Internacional declaró en un comunicado que “durante el juicio no se presentó ninguna prueba que demostrase que los acusados realmente hubieran manejado o transmitido información clasificada”.
(9) Véase Fernando Morais, Los últimos soldados de la guerra fría, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 2013.
(10) Edward Snowden corre el riesgo de ser condenado a 30 años de prisión después de haber sido acusado oficialmente por la Administración de Estados Unidos de “espionaje”, “robo” y “utilización ilegal de bienes gubernamentales”.
Fuente: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=3c96f3fa-45de-4cb1-a3d5-3a3d2e54720c